..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 2, Nro.65, Viernes, 1 de abril del 2005


 

Los Jóvenes hoy

El incendio en “República Cromagnon” es el incentivo para este interesante estudio sobre la situación de la juventud argentina que, desdichadamente, puede ser aplicado a cualquier otro país latinoamericano…

Estos trabajos son una colaboración especial de Silvia Bignami, Docente en Ciencias de la Educación, y madre de Julián Rozengardt. Silvia es miembro del Equipo de Educación Popular de la UPMPM.

(http://www.bnjm.cu/librinsula/2005
/enero/56/colaboraciones/colaboraciones356.htm)

También han colaborado algunos amigos de Julián y de oros chicos fallecidos en “República Cromagnon”:

LOS JÓVENES HOY

La masacre producida en el local llamado “República Cromañón” ubicado en el Barrio de Once la noche del 30 de diciembre de 2004, durante un recital del grupo “Callejeros”, y su resultado devastador demuestra y denuncia el lugar y la importancia que tienen los jóvenes en nuestra sociedad. En el lugar del horror, se encontraban más de 4000 personas, en su mayoría adolescentes que llegaban de diversos barrios del conurbano bonaerense.

El recital era vivido por los jóvenes como una fiesta, como un encuentro en el que miles de adolescentes participaban, compartiendo el sentimiento y la mística de dicho acontecimiento. Pero las fiestas en nuestros países siempre son interrumpidas, entorpecidas, prohibidas o destruidas. En este caso el fuego, fue destruyendo una de las pocas alegrías de las que todavía disfrutaban nuestros jóvenes, una de las pocas que aún les quedaban; escuchar una banda, sentirse unidos, identificados y vibrar al compás de la música y todo lo que rodeaba ese escenario.

Las canciones del grupo operan dentro de este contexto social a modo de sostén para los pibes, sus letras relatan acontecimientos que los adolescentes viven y sienten en lo cotidiano, en las esquinas de los barrios, en la calles, en las canchas.

La oscura y siniestra “República Cromañón” tenía una capacidad para 1200 personas, sin embargo allí, en el momento del incendio, había más de 4000 personas. El incendio se habría producido por la combustión de una suerte de tela o lona extendida en el techo, como del tipo “media-sombra”, la cual funcionaba como aislante acústico. En realidad, una “media-sombra” no tiene nada de aislante acústico. Dicha tela habría entrado en combustión al ser alcanzada por una “bengala” o cañita del tipo “tres tiros”. La mayoría de los fallecidos habrían perecido por asfixia (como ocurre en la mayoría de los incendios) a causa de la inhalación de gases tóxicos producto de la combustión. Además, al menos una de las puertas de emergencia estaba trabada con candado, con lo cual varios habrían fallecido aplastados por la multitud en el ímpetu de escapar del desastre. En tercer lugar, se informó que había una suerte de “guardería” improvisada en un baño del local.

Lamentablemente, el resultado fue el terrible fuego que se desató en la “República Cromañón”, hoy símbolo de impunidad y de muerte. A nueve días del feroz incendio más de 190 personas murieron, continúan internadas más de 200 personas de las cuales la mitad se encuentran en terapia intensiva con un pronóstico nada alentador. Además debemos considerar las consecuencias psicológicas traumáticas de aquellas personas que sobrevivieron y de los familiares de las víctimas. Frente a dicho panorama, el estado, una vez más, actúa agudizando el malestar de los perjudicados, ya que la respuesta para enfrentar las problemáticas que acarrea este hecho traumático se enmarcan en contemplar solo o exclusivamente un tipo de tratamiento psicológico de corte individual, condenando a los damnificados a llorar y ampararse en un consultorio privado. Por lo tanto, se continúa consolidando un imaginario social que exclusivamente remite a problemas y soluciones netamente personales e individuales. Una vez más, el accionar de nuestros gobernantes montando una “política pública” de este tipo, demuestra el nulo interés de remitir a procesos grupales, comunitarios en los que se pueda tramitar una elaboración del duelo colectivamente, ya que el hecho por si mismo es un fenómeno social y colectivo.

El escenario

Este terrible acontecimiento nos interpela y denuncia la situación de los jóvenes y adolescentes en nuestra Argentina neoliberal, que provoca cotidianamente serias consecuencias en la vida de miles de adolescentes. Solo que la agonía cotidiana de los/ las jóvenes no la visualizamos como un homicidio en el que también hay responsables.

Tan sólo debemos pensar en aquellos adultos que incentivaron, fogonearon, fueron y son los únicos responsables en la creación de una política de exterminio cristalizada en la implantación del neoliberalismo.

El Neoliberalismo generó la intensificación de la explotación de la fuerza laboral y el crecimiento inusitado de la desocupación y el subempleo; el predominio de grandes capitales privados, nacionales y extranjeros; la extensión de la corrupción en los planos político y económico; el avance en el control de los recursos naturales y estratégicos por parte de empresas extranjeras y capitales nacionales. Estas son algunas de las dimensiones más significativas de la gravedad social del modelo hegemónico.

Según cifras del INDEC, en octubre 2002, el 57.5 por ciento de la población total urbana era pobre. Discriminando por edad, eran pobres el 73.5% de los niños de 0 a 14 años y el 66,5% de los jóvenes de 15 a 22. La indigencia era del 27,5% de la población; del 41,4% de los niños de 0 a 14 años, y del 33,3% de los jóvenes de 15 a 22. Al mes de abril del 2004 la indigencia disminuyó al 20,5% en promedio pero en algunas provincias, por ejemplo Corrientes alcanza al 41,4%. En la provincia de Buenos Aires, y según cifras oficiales, hay unos 35 mil chicos de entre 6 y 14 años que nunca han llegado a iniciar sus estudios básicos. Respecto al Polimodal, ciclo siguiente a la Educación General Básica, casi 100 mil jóvenes no se inscribieron para cursarlo, mientras que en el año 2002 unos 38 mil alumnos lo abandonaron sin completarlo. En algunas escuelas bonaerenses se ha constatado que entre el 80% y el 100% de los alumnos provienen de familias con necesidades básicas insatisfechas, una realidad que dificulta la vida escolar. Un aspecto relevante es la infantilización de la pobreza al concentrarse en edades de 0 a 13 años y 14 a 22 años.

Los efectos de está política devastadora, que aún continúa, ha penetrado fuertemente en nuestra cultura, en nuestra cotidianeidad, en nuestras subjetividades a través de incentivarnos al consumo desmedido, a un parámetro de belleza que nada tiene que ver con nuestro ser latinoamericano, al individualismo, a los mensajes incesantes que acuden al conformismo, a la resignación y el sálvese quién pueda, a procesos de insignificancia.

La población joven y adolescente tampoco está exenta de dichos avatares. La falta de oportunidades educativas, la ausencia de proyectos laborales, la dificultad de ser comprendidos, la necesidad de ser independientes y ser aceptados en su singularidad pone a los jóvenes en situación de especial vulnerabilidad.

Dicha vulnerabilidad se produce en escenarios afectados por la imposición del proyecto capitalista neoliberal en todos los niveles de manera hegemónica, solidificado a través de sistemas de disciplinamiento, de control y manipulación ideológica al servicio del sector social que detenta el poder.

Luego de los hechos de República de Cromañón se potencia una alianza conformada por Ibarristas-Kirchneristas-Duhaldistas, que se refleja en la designación de Juan José Alvarez como secretario de Seguridad del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Recordemos que Alvarez asumió como secretario de Seguridad Interior de la Nación del gobierno duhaldista en diciembre de 2001, e impulsó, como política de seguridad, el accionar conjunto de las cuatro fuerzas de represión (Gendarmería, Policía Federal, Policía Bonaerense y Prefectura Naval]). Fue responsable de la masacre producida en el Puente Pueyrredón de Avellaneda en junio de 2001, en la cual fueron asesinados dos jóvenes militantes del movimiento de trabajadores desocupados, Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, tras una feroz represión, que además contó con el saldo de más de 30 manifestantes heridos con balas de plomo.

Es prudente recordar que en el 2004 la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos aires aprobó un nuevo Código Contravencional. El mismo se caracteriza por una fuerte impronta represiva criminalizando a los sectores más pobres. Además, se le asigna más poder a la policía permitiéndole actuar de oficio, como denunciante, testigo y autoridad. Posibilita la persecución de jóvenes, penaliza con cárcel y multas impagables a casi la totalidad de las contravenciones y criminaliza la protesta social, las manifestaciones y los escarches con 2 a 10 días de arresto o multas de 200 a 1.000 pesos. El objetivo del nuevo código ha sido demostrado en los hechos acontecidos el 16 de julio en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, cuando se produce una marcha en oposición a la sanción del código y 15 manifestantes fueron encarcelaron con durísimas causas por el sólo hecho de reclamar por sus derechos. Actualmente se encuentran presos sin condena a la espera del juicio oral.

La Ciudad de Cromañón viene dando pasos y dejando huellas que revelan las prácticas que vamos a vivir cotidianamente en nuestra Ciudad “Autónoma” de Buenos Aires y que serán posibles gracias al nuevo Código Contravencional, operacionalizado por la intervención, ya conocida de Juan José Alvarez. Esto queda claramente demostrado por el accionar de la policía federal (uniformado y también de civil, sin identificación) en las últimas marchas realizadas en búsqueda de justicia ante la masacre de Cromañón. En una de las marchas detuvieron a 50 manifestantes, entre los cuales había menores de edad. A muchos de los jóvenes detenidos en las comisarías se los castigó severamente con amenazas, insultos y golpes que provocaron hematomas y fracturas en distintas partes de su cuerpo, hasta llegar a ser interrogados y filmados por personal policial encapuchado. A muchos de los jóvenes detenido les han iniciado causas judiciales.

En la última marcha realizada el jueves 13 de enero no hubo represión, pero sí contó con un operativo policial descomunal, cuyo objetivo es amedrentar la rebeldía de los jóvenes que en medio del dolor se encuentran en las calles y “activamente” reclaman justicia.

Además de focalizar en las prácticas mencionadas, se intenta adormecer el reclamo de familiares y víctimas ofreciendo una reparación económica a los damnificados. Dicha propuesta fue repudiada por la mayoría de los involucrados.

Repesando en los procesos de subjetividad

Teniendo en cuenta solo algunas de las problemáticas que atraviesan los adolescentes en la actualidad podemos comprender las dificultades cotidianas que deben afrontar.

El futuro incierto

En la actualidad las instituciones tradicionales (escuela, trabajo, salud, etc.) se encuentran degradas y desbastadas por la lógica de dominación.

Los jóvenes, en su gran mayoría, carecen de la posibilidad de generar proyectos futuros, como pensar en un trabajo seguro, independizarse económicamente, contar con la posibilidad de estudiar en la universidad pública y luego ejercer una profesión, etc. En muchos casos sus familiares y amigos más próximos también se encuentran desocupados. Dicha situación sumada a otras (que exige la “posmodernidad” actual), provoca en muchos adolescentes procesos de desubjetivación. Dichos procesos se caracterizan por habitar situaciones marcadas por la imposibilidad, estar a merced de lo que acontezca, habiendo minimizado la posibilidad de decir no, de hacer algo que desborde las circunstancias. Se trata de modos que despojan al sujeto de la posibilidad de decisión y de la responsabilidad. La desubjetivación hace referencia a una posición de impotencia, a la percepción de no poder hacer nada diferente con lo que se presenta (Duschastzky, 2003). Es prudente aclarar que dichos procesos no son estados puros, homogéneos. Si bien las subjetividades tienden a desvanecerse en el capitalismo actual, debemos considerar que los sujetos tienen potencialidades y que también se producen procesos de construcción de subjetividades reflexivas, creativas. Un ejemplo de ello lo han dado los hijos de desaparecidos de la dictadura militar que han puesto en evidencia a los genocidas a través del escrache. La práctica del escrache denuncia las injusticias conectando la impunidad del pasado con hechos del presente. Apelan a la condena social, como respuesta al poder del estado. El escrache aparece en nuestra sociedad como un instituyente en el que se recupera la memoria histórica y se busca la justicia popular. Según Raúl Zibechi: “De todas las nuevas formas de lucha, el escrache es a la vez la más innovadora y la que ganó más legitimidad, junto con el corte de ruta (...) el escrache es un festejo creativo que busca destruir la impotencia. Implica un trabajo de denuncia, movilización y justicia popular (Zibechi, 2003, 59-60).

Los trabajos basuras

Los jóvenes de hoy nacieron y crecieron al paso de la flexibilización-precarización laboral, de la desocupación, de la sobreexplotación, etc.

Los trabajos que realizan los jóvenes están vinculados a ocupaciones de menor calificación, más sobreexplotadas y mal pagas. En general, los jóvenes acceden a puestos laborales como: repositores/as, cajeras, vendedores, cadetes, peones o empleadas domésticas. La mayoría de los jóvenes o adolescentes que trabajan, trabajan a destajo, con contratos basuras, por sueldos miserables, en pésimas condiciones de salubridad, sin posibilidad de sindicalizarse, sin ningún tipo de cobertura social. A continuación se mencionan tan sólo tres ejemplos que ilustran la situación laboral por la que atraviesan los jóvenes.

Trabajar en Supermercados:

En general, uno de los primeros puestos de trabajo al que acceden los jóvenes es en mega-supermercados, en los cuales soportan pésimas condiciones de trabajo:

- La explotación a que los supermercados someten a sus empleados, en su mayoría jóvenes, es aberrante.

- Muchos jóvenes trabajan en supermercados, que corresponden a grandes capitales franceses, norteamericanos, chilenos, holandeses y también nacionales.

- Los puestos de trabajo que desempeñan en su mayoría, son de repositores o cajeras.

- Las presiones son constantes y se utiliza el desempleo como un bastión temeroso del despido. Por ejemplo, no hace mucho tiempo, la multinacional Wall Mart en Córdoba público un aviso pidiendo empleados, ofreciendo un salario de $300 mensuales. Aunque las vacantes eran 1.100 se presentaron 12.000 personas en 48 horas, la mayoría jóvenes con estudios secundarios completos y muchos con estudios universitarios.

- En general, los testimonios de empleados/as remiten a un tipo de trabajo que le exige hasta 18 horas diarias sin reconocérseles horas extras, y con sueldos de $300-$400 mensuales.

- En este sistema hay restricción hasta para ir al baño y cuando se los autoriza son sometidos a una requisa personal, “por si roban algún producto para comer”. La revisación se reitera al salir del trabajo.

- En los sanitarios se encuentran instaladas cámaras de TV para vigilar a los empleados incluso cuando hacen sus necesidades.

- También existen denuncias que sostienen que a muchas empleadas no se les permite ir al baño y son obligadas a usar pañales descartables. Esta práctica de control y disciplinamiento señala una verdadera aberración subjetiva. El impacto subjetivo y psíquico en las jóvenes es considerable, ya que desde los primeros años de vida somos educados para controlar esfínteres y revertirlo implica un reestructuración considerable de desgaste subjetivo y psíquico.

- Muchos jóvenes ingresan a estas corporaciones por “contratos de aprendizaje”, legitimados por la Ley Nacional de Empleo. En general, son contratos por períodos que van de 3 meses a 2 años, sin hacer aportes jubilatorios, ni tener obra social. Los empleados "full time" trabajan 44 horas semanales, con sueldos miserables.

- No hay sindicato que los agrupe.

Trabajar de telemarketing:

En general, los jóvenes que desempeñan este trabajo lo hacen en calidad de contratados o pasantes.

- Por ejemplo, el caso de las empresas Telefónica y Telecom, que contrataban para sus centros de llamadas a estudiantes universitarios. Las telefónicas actuaron con la complicidad del Centro Universitario de Empleo de la UBA. Por el supuesto rol de tutela y supervisión, este organismo recibía una comisión correspondiente al 10% de la suma no remunerativa que cobraba cada estudiante. Por no ser considerados trabajadores, los estudiantes no tienen derecho a la representación sindical.

- Las pasantías se presentan con el objetivo declarado de insertar a los estudiantes en su futuro ámbito profesional. Pero, si bien por ley deben ser un espacio de formación educativa, en la práctica funcionan como contratos de trabajo encubiertos donde la flexibilización laboral no tiene límites. Como pasante les pagan un incentivo para viáticos y materiales de estudio, ni siquiera es un salario.

- Las condiciones laborales suelen ser pésimas, siendo permanentemente vigilados, aislados del resto de los compañeros. Trabajan durante más de 8 horas diarias recibiendo quejas de usuarios. Además desempeñan esta tarea en un receptáculo de 4 x 4 con pocas capacidades de movilidad física. Además, son vigilados permanentemente por un supervisor y tienen tiempos establecidos, los cuales son muy estrictos para ir al baño.

- No se les paga obra social ni aporte jubilatorio. Igualmente tienen la constante presión de que en cualquier momento los pueden echar.

- Si el desempleo genera trabajo en negro, las pasantías lo legalizan. Todo este retroceso deja grandes beneficios para los empleadores.

- El sistema de pasantías fue aprovechado por las multinacionales para bajar sus costos. No es más que una de las formas de flexibilización laboral acordada entre las camarillas burocráticas de la UBA y las empresas privatizadas. Los jóvenes telefónicos, en su mayoría, no sobrepasan los 30 años.

Trabajar de Mensajero

Según cálculos del Sindicato Independiente de Mensajeros y Cadetes (SIMECA) sólo en Capital Federal y Gran Buenos Aires trabajan cerca de 60 mil mensajeros que cumplen una jornada laboral de 12 horas de lunes a viernes y perciben el 50 por ciento del total facturado por los viajes efectuados, menos los costos operativos que corren por cuenta del trabajador.

- Este trabajo lo realizan, en su mayoría, jóvenes que sufren duras condiciones de trabajo que ponen en riesgo sus vidas y cuya actividad no cuenta con ninguna regulación legal que los proteja.

- Todos los gastos deben correr por su cuenta, gastos de combustible, peajes, repuestos, indumentaria para la lluvia y hasta el uniforme de la empresa que los contrata.

- La gran mayoría trabaja sin salario fijo y el nivel de facturación depende de los viajes realizados.

- Hasta ahora no han podido precisar la cantidad de accidentes que sufren al año, ya que la mayoría de los siniestros son registrados como automovilísticos y no como accidentes de trabajo.

Los jóvenes son producto y productores del sistema en que están inmersos. Objetivados por la producción mercantil, las políticas gubernamentales, el saber disciplinar, las leyes y valores culturales dominantes, tienden a sufrir pasivamente la maquinaria socioeconómica, se alienan, se enferman. (Zaldúa;2004). Las actuales condiciones de trabajo provocan en los jóvenes graves consecuencias en su salud, por ejemplo cuadros agudos de stress laboral provocando serias secuelas psicológicas y físicas, que en muchos casos suelen ser irreparables.

La criminalización de los/as jóvenes

En América Latina, son asesinados diariamente los niños de la calle y otros pobres por el escuadrón de la muerte de la economía de mercado.

Un cóctel peligroso es ser pobre y joven. Se criminaliza, se judicializa a la pobreza y la juventud. Las causas de GATILLO FÁCIL cada año se van incrementando. Según la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), el gatillo fácil es practicado como herramienta de control social. Desde 1983 hasta la actualidad existen 1.684 casos, manteniendo el promedio de 12 personas por mes. En los primeros 11 meses del año 2004, 131 personas fueron asesinadas. Por semana, fueron asesinadas 3 personas. Alguien fue asesinado por la policía u otra fuerza estatal cada dos días y 8 horas. El Estado asesina una persona cada 55 horas. El promedio de edad de las víctimas es de 17 años y en su enorme mayoría pertenecían a los sectores más desprotegidos en lo social y económico. Sólo un 10 % de los casos han sido debidamente esclarecidos por la Justicia.

- Miles de jóvenes sufren cotidianamente la persecución policial.

- La persecución hacia los jóvenes que se organizan se recrudece.

- Permanentemente existen discursos y prácticas que intentan descalificar a nuestros jóvenes a través de feroces campañas mediáticas, como por ejemplo la que se produjo el año pasado en contra de nuestros jóvenes universitarios que con mucho esfuerzo estudian en las universidades “públicas”. Dicha descalificación fue selectiva, ya que durante 15 días los medios de comunicación instalaron un discurso penalizante sobre los jóvenes estudiantes de ciencias sociales (filosofía, sociología, psicología, etc) asociando universidad = drogra. Este discurso solo tiene por objetivo acrecentar mecanismos de control y disciplinamiento y un trasfondo lobbista para terminar definitivamente de privatizar las universidades.

La explotación sexual

La explotación sexual de niñas/os y adolescentes es uno de los hechos cotidianos que nuestra sociedad no quiere visualizar.

La OIT considera que la prostitución es un trabajo para las niñas, neutralizando la gravedad de la práctica –que avala semánticamente considerándola un trabajo– al clasificarla dentro de las “peores formas de trabajo infantil” [Convención 182]. (Eva Giberti,2004).

- La explotación infantil es un sistema organizado. Existen empresas, empresarios, de mayor o menor envergadura, dueños de prostíbulos, cabaret u otros locales, proxenetas que controlan y explotan; el abanico abarca tanto lugares lujosos como pobres. En todos los niveles de este sistema se encuentran sistemáticamente niñas/os y adolescentes explotados sexualmente.

- Generalmente las niña/os o adolescentes son propiedad de los adultos que comercializan con su cuerpo y las/os exponen a situaciones violentas y traumáticas que estarán presentes por el resto de sus vidas.

- Los/as niños/as que atraviesan estás situaciones son hasta despojados de sus propios nombres, debido a que son rebautizadas con nombres “de guerra”.

- Estas problemáticas quedan sumergidas en el silencio y en la complicidad de los adultos.

La ausencia de Educación sexual

La salud de los jóvenes y los niños es un indicador de la situación de una sociedad y, en especial, de la perspectiva de futuro. Constituye un desafío el construir sentidos salutíferos y nuevos escenarios de realización.

- Aproximadamente hoy la mitad de las personas que viven con el VIH son mujeres. Las nuevas infecciones aumentan en las personas jóvenes (15 a 24 años) y, entre ellas, las mujeres corresponden al 64%, según ONUSIDA.

- El aumento de los embarazos en las adolescentes es una manifestación del incremento de las relaciones sexuales a edades cada vez más tempranas, y da una pauta de los peligros que enfrentan los adolescentes, por la ausencia de educación sexual, de contraer no sólo el SIDA sino otras enfermedades de trasmisión sexual (E.T.S).

- Aproximadamente el 15% del total de nacimientos corresponde a madres adolescentes (10-19 años). Es decir que sobre 694.684 nacimientos que se registraron en el año 2002, 101.753 correspondieron a mujeres menores de veinte años. Más de la mitad de las adolescentes son madres primerizas, mientras que la otra mitad, es madre por segunda, tercera o cuarta vez. La proporción de madres menores de 15 años ha aumentando en los últimos 5 años: pasó de 0,4 % del total de nacidos vivos, a 0,5%. (Domínguez y otras, 2004).

- Miles de mujeres adolescentes pobres mueren por la clandestinidad del aborto y su realización en pésimas condiciones sanitarias. En el año 2000 se registró un aumento de los egresos en hospitales públicos -46%- en relación a 1995 (Domínguez, 2004).

- Los abusos y violaciones de mujeres y niñas han aumentado en la Argentina. La violencia sexual implica un riesgo grave de infección del VIH para las víctimas, porque un violador no usa ˜ni se puede esperar que use˜ preservativo para proteger a la mujer de una infección o un embarazo.

La potencia

La juventud como la infancia se construyen en una intrincada relación entre la edad biológica y la edad social que no es sin conflictos pues la cuestión de los límites de edad ponen en juego la transmisión del poder y los privilegios entre las generaciones (Bourdieu:1990).

En este contexto es necesario poner el acento en algunas cualidades propias de la adolescencia, como la potencialidad creativa, el cuestionamiento, la rebeldía, el rechazo de lo estatuido, etc. Es necesario pensar esta etapa de la vida como una etapa de transformación que abre puertas a la deconstrucción y construcción creativa en donde la elaboración del sujeto es plenamente activa. No solo activa en lo que se refiere a sus propios conflictos y desafíos, sino también activa con respecto a los desafíos y conflictos sociales.

Nos queda tenerle más confianza a los adolescentes que en estos días van buscando el quiebre de impunidad y la justicia.

Parece ser el momento para que escuchemos más a los jóvenes, que los acompañemos en el reclamo, respetemos sus tiempos, aprendamos de su creatividad y dialoguemos en el camino, sabiendo que están creciendo. Apelemos a la ética de estos jóvenes que la noche del infierno acudieron a actos solidarios, arriesgando sus vidas para salvar a otros/as callejeros/as, porque con temor, pero sin dudarlo, corrían a rescatar a los que estaban entrampados entre el humo y el aire tóxico. No dudaron, no retrocedieron, aunque su vida también corriera riesgo.

No es la primera vez que los jóvenes muestran su solidaridad, su coraje y el ejemplo; tan solo debemos recordar a Darío Santillán quién auxilio y acompañó al joven Maximiliano Kosteki que fue herido mortalmente por las balas de la policía en la masacre de Avellaneda. Ante esta acción, Darío fue fusilado por la espalda por personal policial. Recordemos también la ayuda que brindaron los jóvenes motoqueros en la jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001. Mientras la policía federal reprimía salvajemente a la población, los jóvenes se acercaban permanentemente con sus motos, entregando agua y limones para que la gente tolerara los gases lacrimógenos.

Estos jóvenes demuestran en sus prácticas el imperativo ético al dirigirse a los demás poniendo en juego su capacidad para responder de manera significativa, responsable y sobre todo, inesperada.

a los pibes no lo mató la bengala,
a los pibes no los mató el rock,
los mató la corrupción.

“Alvarez dio sus primeros pasos políticos en los convulsionados años 70, militando en la derecha sindical peronista. Entre los años 91 y 93 fue el director más joven en la historia del Banco Provincia. Como gran parte del elenco duhaldista, conoce el menemismo desde adentro: fue subsecretario de la Presidencia de la Nación hasta 1995, especializándose y brindando seminarios sobre Modernización Pública, forma elegante de definir la política de privatizaciones que destruyó el patrimonio nacional. Fue electo intendente de Hurlingham en 1995 y 1999, cargo que abandonó el 26 de octubre de 2001 para hacerse cargo del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires”. (www.lavaca.org).


EL EGOISMO!!

En todo este tiempo, se me cruzaron varias ideas, emociones, sentimientos mezclados, de impotencia, angustia... en fin, tengo a un amigo quemado, y mi familia sufrió una muerte bastante directa por parte de una amiga de mis viejos...

Si se empieza a hilar fino sacamos un montón de temas, de lo que es esta gran macroestructura, pero puntualmente por lo que escucho a la gente que lucha, o por lo menos, mi lucha se basa en no seguir más al sistema capitalista que nos impusieron hace ya muchísimo tiempo... es decir de alguna manera concientizar cabezas... es difícil??? Sí, es super complicado, ¿por que?? ¿por que ya estamos adaptados a este modelo... y ya nos metieron en la cabeza que todo es lo mismo....que da igual ir al norte que al sur... y a quien apunta primero este sistema?? a los jóvenes... ya desde la escuela tratando de formarnos para que seamos funcionales al sistema... con números y mas números..."mejor que no piensen".."que produzcan". Partamos de una base... el ser humano es egoísta...y ahora está más egoísta que nunca... y hablando de este tema concretamente con amigos, familia, etc... sólo escucho palabras egoístas... sólo algunas excepciones... "cuidemos nuestro culo" así estamos... amigos míos... piensan y dicen... "si que mal lo de Clau (el chico quemado), pero cuando querés hablar más profundamente del tema, te lo cambian... y al rato los ves tocando temas en su guitarra en contra del sistema... nadie se da cuenta de la dimensión de algo, hasta que no le sucede, y por la teoría de "total está todo bien" esto pasa... por creernos tan eternos, y tan superados y soberbios... "dale si está todo bien"... si todo es tan efímero... pero después viene lo peligroso... y lo que digo es en términos generales... sé que es difícil cambiarles el pensamiento a los chicos que encienden sus bengalas pensando que va a ser más fiesta, que sin una… por mi parte... pienso juntar a algunas personas que lamentablemente estuvieron ahí adentro, en ese tremendo drama... y enfrentarlos con la gente que no estuvo ahí... para que empiecen a tomar conciencia de que, no todo esta bien... que se pueden prever algunas cosas, y que no tenemos que ser tan pelotudos de comprar cualquiera... por Dios, nos siguen vendiendo espejitos de colores!!!! cuidémonos, y cuidemos al de al lado...

ESTE ES EL NUEVO....

Hay muchas "tribus", infinidades de comunidades, musicales, religiosas, etc.…. ¿pero quien forma a estas "tribus" de punks, rollingas, metaleros, raperos, cumbieros... budistas, catolicos, judios? Los seres humanos, que por sus grandes o medianas diferencias, decidieron juntarse con aquellos que compartían similares gustos... ahora, yo creo que nosotros podemos hacer lo mismo....asumiendo que somos personas y que en ves de estar peleando, por si uno hace o no política, si uno lucha contra o para el gobierno....descartemos las diferencias....admitamos que estamos equivocados... hagamos una autocrítica....unámonos, y luchemos por una causa en común....tengamos conciencia y sentido común....esto mal que le pese a la gente, es política...no partidaria...pero es política... y ¿ por que el miedo a la política? La política es hermosa… esta mal ejercida, por este universo corrupto... el rock.. nos habla mucho de estos temas… pero, ¿los grupos que nosotros seguimos, practican lo que escriben? ¿sólo se limitan a ganar dinero?... Cuando uno dice.."esta es una banda re progre"... es por que no le dio para llegar a ser "progresista"..."y por que Chaban, Ibarra...y el de la bengala","ellos son los culpables" se dice... reitero... autocrítica… estamos inmersos en esta sociedad y por ende en este sistema… ¿vamos en contra de él? ¿o funcionamos para el?... y si funcionar es tener que trabajar...y no queda otra...pero en que nos podemos revelar nosotros, los pendejos, adolescentes, pibitos... estudiando, no sólo lo que nos indica que estudiemos la escuela... si no que busquemos libros que nos interesen, hablemos de política... que mal que mal, esto es una democracia al fin... no tengamos miedo...

Texto de Ailen, una adolescente de 17 años que participa en la asamblea "30 de diciembre" integrada por jóvenes sobrevivientes y amigos de víctimas de la masacre de Cromañón, en la localidad de El Palomar, Pcia. de Bs. As.


Gente. Una compañera de City Bell a escrito una historia que quiero compartir con ustedes y pueden encontrar en la página de la Asamblea de Wilde: www.asambleawilde.com.ar en OPINIÓN.
Abrazos. Damián.

La Flor de Julián
Por Adriana Del Moral

Una historia Callejera. Que no. Que en estos días oscuros, mientras no hubo modo de bailar de la mano de su Flor y viviendo con esa clara alegría, anoche Julián se contentó apenas con unos pasos, de esos que solían traerle algo de vida: una mezcla de funky y soul que olvidan el sabor de aquellos rocanroles sin destino. Esos mismos que cantaba en el balcón, enredando su voz en el aire.

Pero si de negar el recuerdo se trata, por esas cosas que el abandono de una sociedad lo obliga, aún así Julián se atreve a vivir su día con toda el alma. Para él, la vida hoy es un poco eso. Cuenta en su haber con una guitarra, dos rosas, tres fotografías, cinco estrofas, algunas notas, ciertos sueños.

Sueños presurosos que viajan sin dirección, o callejeando desde Villa Celina hasta la estación de Once. Cada domingo se llega hasta ahí, donde la música no mutó en belleza, donde las luces de la tragedia solo encontraron la oscuridad. Hasta ese rincón de repetida injusticia llega cada tanto Julián, al altar que dejó marchita la rosa para Florencia. Con la mirada atenta, color miel, pestañas húmedas, saltando charquitos, se esmera por sonreír.

Piensa que a lo mejor tiene muchas razones para intentarlo o apenas una: caminar las calles de nuevo sin miedo, apuñando sus anhelos y tendiendo mil trampas para burlarse del cruel escepticismo que los devora. Sin embargo, va sin dar tregua, porque el camino si es camino, para él es de marcha. Alerta frente a quienes se empecinan en pisotear sus deseos, no quiere cambiar muerte por palabras vacías, por dinero. Para él la muerte no es solo una palabra, porque él y su Florcita de palabras vivieron, con palabras crearon y con palabras sembraron cada uno de sus pasos.

Julián espera. Cada día, cada noche, que esa desolación que lo acuna como un tormento cotidiano, desaparezca. Y que el amanecer no lo encuentre pidiendo por las mismas cosas de siempre: un grito multiplicado en cientos de gritos de justicia. De a ratos quiere contar las nubes, las estrellas pero a veces para él, el cielo no es el mismo. Luce triste, como en año nuevo donde con su Flor y tomados de la mano no pudieron dejar libres esos deseos, los más simples y necesarios: una casita, dos ventanas, un jardín con flores, una hamaca, nueve lunas, tres soles. Tiene preguntas, pero son tantas. Tantas que se pregunta si sirven. Si tienen mérito sus escritos, si lo que vivió existió. Si lo que murió no está. Le dicen que todo pasa, pero para él nada pasa en un país sin memoria. Y esta certeza del tiempo es lo único real que apuesta a quedarse en su casa. Certezas que le dan asilo a las ausencias. Las de cientos de almas que apostaban a un mundo mejor. Cientos de almas, y una que Julián amaba, Florencia.


NOTA PARA PSICOLOGIA SOCIAL
Solamente algunas reflexiones, a modo de borrador.

Por Silvia Bignami, mamá de Julián Rozengardt, asesinado por la desidia, la falta de amor a la vida y la corrupción, inherentes a este sistema.

Dedicado a todos los pibes que entraron al boliche Cromañon
una y otra vez intentando salvar a sus pares.

Ha pasado un tiempo desde el asesinato de Cromañón. Que comenzó el jueves 30 de diciembre y posiblemente aún no ha terminado. Sigue la secuela de internados, y también estamos alertas intentando cuidar colectivamente a los sobrevivientes.

Se ha escrito y dicho mucho desde los medios, también en las calles, han pensado los jóvenes. Faltan aún, me parece, reflexiones colectivas, que se asienten en nuestras prácticas, y que desafían particularmente a las carreras de esta Universidad Popular, entre otros espacios de construcción de conocimientos.

A qué nos desafían?

Algunas puntas:

- Tal vez, a comprender el recital como un encuentro festivo, y no necesariamente negador de las realidades –no es al menos, lo que reflejan las letras del grupo Callejeros, aunque el mismo no estuvo a la altura de sus propias palabras ni de las expectativas de los chicos que los acompañaban-. Un encuentro que fue penalizado por el sistema, con la muerte. El mismo sistema que criminaliza la protesta, criminaliza la alegría y las formas de expresión juveniles.

- Tal vez, a entender las canciones como elementos de sostén para los pibes, porque relatan acontecimientos vividos en lo cotidiano, y porque tenemos deficiencias en la construcción de otras creaciones de identidad posible.

- Tal vez, a romper con un imaginario que solamente insiste en soluciones individuales: individualmente, criar y cuidar a nuestros hijos. Individualmente, proponernos espacios terapéuticos. Individualmente –la ley del sistema no contempla otra posibilidad- salir a querellar a empresarios y gobernantes. Individualmente, hacernos cargo de las tumbas y el llanto. Para algunos de nosotros, y muchos familiares están cayendo en la cuenta, el accionar previo y posterior de nuestros gobernantes demuestra un nulo interés por remitir a “procesos grupales comunitarios en los que se pueda tramitar una elaboración del duelo colectivamente, ya que el hecho por sì mismo es un fenómeno social y colectivo” (1)

- Tal vez, a enfrentar la complejidad necesaria del análisis, que contempla una realidad infanto juvenil heterogènea pero signada por la desigualdad y la falta de oportunidades educativas, laborales, hasta de vida. Gatillo fácil, persecuciones, ausencia de espacios recreativos, creación de trabas de todo tipo para el surgimiento de grupos, bandas, murgas, expresiones artísticas no comercializadas, etc.

- Tal vez, a producir elaboraciones que rompan los discursos descalificadores en bloque hacia nuestros jóvenes: “no piensan”, “solamente se organizan para escuchar bandas de rock”, “estàn fisurados por la cerveza”… y que en nuestras bocas, las del campo popular, remiten peligrosamente a los del sistema. “Por algo será”, se decía, y aquí no intento comparar de manera simplista esta realidad con la de nuestros 30.000 desaparecidos.

- Tal vez, a generar mayores espacios de contención creativa y militante para los sobrevivientes (aquellos que concretamente estuvieron esa noche en Cromañon, pero también sus amigos, conocidos, otros jóvenes) que permitan la organización y la lucha a corto y mediano plazo. Estos espacios, pienso, deberían ser necesariamente “mixtos” en cuanto a su composición, por dos motivos: porque debemos romper la idea de ajenidad (esto no nos pasò a los familiares, no les pasò solamente a los más de 194 muertos, sino que le pasò al campo popular) y porque solamente los espacios donde se mezclen y se potencien la unidad entre quienes estamos muy cercanos a la masacre y quienes por su distancia psìquica, pueden ayudarnos a elaborar las pérdidas.

- Tal vez, a entender que esos espacios no pueden ser solamente de puertas cerradas, de corte hospitalario o académico. Que deberían ser también colectivamente callejeros, sosteniendo las diferentes formas de expresión que van surgiendo –con tiempos que aun no conocemos, pero para conocer hay que estar, poner el cuerpo- ya sean murales, pintadas, exposiciones de fotos, músicas, escarches, notas, presencia en las canchas, maratones, recitales.

Termino como comencé: todo un desafío para psicólogos sociales, educadores populares, etc., militantes al servicio de las transformaciones necesarias y colectivas.

(1) nota de Roxana Longo, miembro del Equipo de Educación Popular de la UPMPM




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