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 Un
halcón caído vuelve a levantar vuelo
Por Tom Barry (*)
SILVER CITY, Estados Unidos, feb (IPS) - Elliott
Abrams, un veterano del Partido Republicano que se define como neoconservador,
neoreaganista y sionista, pasó al centro de la escena gubernamental
de Estados Unidos al ser nombrado jefe de Estrategia Mundial para
la Democracia.
Abrams fue, en el gobierno del fallecido Ronald
Reagan (1981-1989), una figura clave del escándalo Irán-Contras,
esquema ilegal por el cual Washington financió a la oposición
armada de Nicaragua con los ingresos por ventas clandestinas de
armas al régimen islámico en Teherán.
Desde su nuevo cargo, Abrams supervisará
las actividades del gobierno de George W. Bush en promoción
de la democracia y los derechos humanos, y continuará con
su labor en el directorio de Asuntos de Medio Oriente y África
Septentrional del Consejo de Seguridad Nacional.
Aunque no es reconocido como un experto en los asuntos
de esa región, Abrams ha manifestado en público su
fuerte apoyo al conservador partido Likud, gobernante en Israel.
Luego de que una visita del hoy primer ministro
Ariel Sharon a la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén
desató en 2000 la segunda intifada (levantamiento popular
palestino contra la ocupación), Abrams cuestionó a
grupos judíos que continuaban apoyando las negociaciones
de paz y reclamaban el fin de los ataques israelíes.
En el gobierno del padre del actual presidente,
George Bush (1989-1993), Abrams revistó en el Consejo de
Seguridad Nacional, primero como jefe del área de derechos
humanos y luego como director de Asuntos de Medio Oriente y África
Septentrional.
El funcionario no estuvo en aquella ocasión
disponible para entrevistas. Ahora, la situación es diferente.
En noviembre, Abrams estuvo de gira por Europa para promover el
plan Sharon-Bush para resolver lo que él denomina ”conflicto
árabe-israelí”.
En ese mismo mes, Abrams participó en una
entrevista de más de una hora en la Oficina Oval de la Casa
Blanca junto con el presidente Bush y el ministro israelí
para Jerusalén y la Diáspora , Natan Sharansky.
Bush y la nueva secretaria de Estado (canciller)
Condoleeza Rice se han referido al último libro de Sharansky,
”El poder de la libertad para derrotar la tiranía y
el terror”, en sus discursos sobre el compromiso con la propagación
de la democracia en el mundo.
La conexión de Abrams y Sharansky se remonta
a mediados de los 70, cuando el hoy ministro israelí trabajó
en estrecha cooperación con el senador demócrata Henry
Jackson, uno de los principales defensores de Israel y de la comunidad
judía en la hoy disuelta Unión Soviética.
Abrams
rechaza hace mucho tiempo el proceso de paz en Medio Oriente, al
que considera expresión de una política de apaciguamiento.
Sus posiciones han sido difundidas en numerosos textos para la revista
neoconservadora Commentary, así como en libros.
Él es el autor del capítulo sobre
Medio Oriente en el documento del influyente Proyecto para el Nuevo
Siglo Estadounidense (PNAC) titulado ”Peligros actuales: Crisis
y oportunidad en la política exterior y de defensa de Estados
Unidos”.
En ese texto, Abrams formula el credo de ”paz
mediante la fuerza”, que se ha convertido en el principio
operativo del gobierno de Bush. ”Nuestra fuerza militar y
nuestra voluntad de usarla seguirá siendo un factor clave
en nuestra capacidad de promover la paz”, anotó.
”Fortalecer a Israel, nuestro principal aliado
en la región, debe ser la clave de la política en
Medio Oriente. No deberíamos permitir el establecimiento
de un estado palestino que no apoye explícitamente la política
estadounidense en la región”, sostuvo.
Abrams abandonó el Partido Demócrata
a fines de los años 70, y en 1981 asumió al frente
de la Oficina de Derechos Humanos y Asuntos Humanitarios del Departamento
de Estado.
Desde esa función, y luego como encargado
del vínculo con América Latina, este funcionario autodenominado
”gladiador” en la causa de la libertad manejó
operaciones clandestinas. Al finalizar el gobierno de Reagan, era,
técnicamente, un delincuente.
Abrams se declaró culpable de dos delitos
menores (entre ellos ocultar información al Congreso legislativo)
para evitar un juicio y una posible condena a prisión. El
entonces presidente Bush los indultó en 1992, poco antes
de abandonar la Casa Blanca.
Las propias convicciones religiosas de Abrams --él
se define como judío observante, conservador y sionista--
son cruciales en su filosofía política neoconservadora.
En sus escritos privados, el funcionario ha proclamado
ideas separatistas y segregacionistas radicales. Cree, por ejemplo,
que los judíos no deben asistir a escuelas o formar pareja
con no judíos.
”Fuera de la tierra de Israel, no puede haber
duda de que los judíos, fieles al pacto entre Dios y Abraham,
deben mantenerse aparte de la nación en la que viven. Está
en la naturaleza del ser judío mantenerse aparte del resto
de la población”, indicó.
Ese ”apartamiento” no es propuesto por
Abrams como confinamiento en un gueto físico sino en el de
impedir ”una exposición prolongada e íntima
a la cultura no judía”.
Según el funcionario, estas ideas no implican
”deslealtad” con Estados Unidos. Pero los judíos
deben lealtad a Israel porque ”están en un pacto permanente
con Dios y con el pueblo de Israel y con su gente”, que no
debe ”debilitarse si el gobierno israelí dispone políticas
impopulares”.
(*) Tom Barry es director de políticas del
Centro de Relaciones Internacionales (IRC) y autor de numerosos
libros sobre su especialidad.
http://ipsnoticias.net/interna.asp?idnews=32886
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