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 …Y
YA QUE HABLAMOS DE DERECHOS HUMANOS EN GINEBRA…
Por
estos días una nueva versión de la farsa tiene lugar,
como cada año, en el seno de la Comisión de Derechos
Humanos de la ONU. Ginebra es el sitio escogido para dirimir el
ancestral problema que se suscita entre la dignidad de un pueblo
acosado y resistente, como el cubano, y la orfandad moral de su
verdugo. Se discute, como es habitual, sobre la situación
de los derechos humanos en Cuba, y no en la Base naval de Guantánamo,
aquella porción de la isla, como podría suponerse,
donde sí habría motivos sobrados de preocupación,
escrutinio y condena.
Resulta
que el gobierno de los Estados Unidos, por primera vez en varios
años, no ha encontrado un gobierno marioneta capaz, por los
30 dineros de la infamia, de prestarse a presentar la resolución
contra Cuba, aunque siempre ha sido un secreto a voces, con pruebas
sobradas para demostrarlo, que tales documentos se escriben originalmente
en Inglés, en Washington, y que las peripecias que rodean
su presentación ante el plenario, para guardar las mínimas
formas del decoro, podrían servir para rodar un filme de
Woody Allen. Hasta a risa movería ver a los pobres empleados
del Imperio, personas mayores, con canas, quizás gente decente,
moviéndose por el recinto de conferencias ginebrino a la
caza de votos, como si fuesen vendedores de Biblias a domicilio
sorprendidos por la noche del viernes.
Y
esta año las cosas se le han puesto muy duras al gobierno
de Bush, porque las revelaciones de lo que hace en Irak y Afganistán
para liberar a sus pueblos de la tiranía y el terror, al
ser reveladas, recuerdan demasiado sospechosamente a la tiranía
y al terror. Al menos, no hay nada más parecido a ello que
la tortura, las violaciones, las masacres de civiles, los asesinatos
de prisioneros heridos, el robo y el saqueo del patrimonio cultural
e histórico de esos países, el cohecho y la corrupción.
Todo hecho, eso si, en nombre de la democracia y los derechos.
Semejante
actuación y sus resultados visibles me recuerdan las artimañas
propagandísticas del fascismo goebbeliano, capaz de convertir
en un monstruo execrable a la Madre Teresa de Calcuta, y en un cordero
de Dios a Jack the Ripper. O en héroe a Ronald Reagan, y
quizás, a Condoleeza Rice en Vicepresidenta para el 2008.
 Existe
un pequeño folleto de Castelao (1886-1950), republicano antifascista
gallego, obligado a emigrar tras la victoria de Franco, titulado
“Galicia Mártir”, publicado en 1937 en Valencia,
curiosamente, por los días en que en esta ciudad se reunían
escritores y artistas del mundo en defensa de la cultura. Sus ilustraciones
denuncian lo que es capaz de hacer el fascismo cuando logra quebrar
la resistencia de los pueblos, y su odio cobra venganza.
Vale
la pena comparar una de estas imágenes, la que muestra una
pila de cadáveres de los fusilados por los fascistas españoles,
con una foto tomada en Abu Grahib, mientras los soldados norteamericanos
torturaban a los prisioneros iraquíes.
No
es casual que exista tanto parecido.
Y
ése es el gobierno que se rasga las vestiduras democráticas
en Ginebra, acusando a Cuba…

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