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 BOTELLAS
BIEN ABIERTAS
Las
fotos que ilustran la sección de esta semana son de campeonato.
Todas pertenecen a una galería fotográfica que adorna
la página web de las llamadas “bibliotecas independientes”
en Cuba, hospedada, of course, en un servidor de Miami.
No hay que decir, para no ofender la inteligencia
de los lectores de LIBRÍNSULA, que el cuento lacrimógeno
de la “independencia” termina cuando a algún
curioso se le ocurre preguntar quién paga el mantenimiento
de esta web, así como los salarios, la casa en que vive,
y los pasajes de avión de Ramón Humberto Colás,
esforzado paladín del engendro, sacrificado luchador por
la libertad intelectual que se ha ido a Miami a pasarle el cepillo
a la Fundación Nacional Cubano-Americana de Más Canosa,
cansado de recibir las migajas en Cuba del festín que se
dan los tiburones del exilio con el dinero que le tumban a los americanos
con el cuento de la lucha contra la Revolución.
Porque si hay una industria en la economía
mundial donde se puede lucrar, obtener ganancias astronómicas,
convertirse uno en estrella de la televisión, ser recibido
por Presidentes o Ex Presidentes felones y corruptos, recibir calificativos
como el de “mejor poeta del siglo XX cubano” sin sudar
la camisa, ni tener especial talento, con sólo abrir la boca
y poner la cara dura para la foto, esta es la de la contrarrevolución
cubana, amamantada por los millones que se extraen, quiéralo
o no, del bolsillo del contribuyente norteamericano, hasta el día
que este comience a pedir cuentas a su gobierno por mantener a tanto
parásito mediocre.
He
aquí la imagen de Colás y un tal Pablo Rodríguez,
de la misma camada, durante un convite al que fueron invitados,
el pasado agosto, por un selecto grupo de políticos argentinos,
según reza, Diputados al Congreso de la nación.
Corbatas
caras, rostros ahítos, relojes costosos, cutis y manos bien
cuidados, un portentoso ejemplo para quienes aspiran a convertirse,
después de la invasión norteamericana a Cuba con la
que sueñan, en prohombres de la nación del Caribe;
lección porteña de lo que se puede hacer por si mismo,
y por su bolsillo, claro está, cuando se apuesta a lo que
se cree sea el caballo ganador en la carrera, o lo que es lo mismo,
a defender los intereses en suelo patrio del imperio y los capitalistas
locales.
¿Serán estos pródigos anfitriones
diputados por el partido de Menen? ¿Tendrán, al igual
que este, las manos manchadas con los millones que robaron a los
ahorristas y trabajadores argentinos? ¿Serían capaces
de invitar a su mesa, con semejante prodigalidad, a los chicos que
se morían de hambre en una nación con tantas cabezas
de ganado, como es la Argentina?
La
otra foto muestra el cordial estrechón de mano entre Colás
y Batlle, ex presidente uruguayo. ¿La llamada de quién
facilitó esta entrevista? ¿Acaso una tarea ingrata,
pero inexcusable de la Embajada norteamericana? ¿ O de los
compinches de Miami, los mismos que pagan, y nada mal por cierto,
como se acaba de demostrar en el caso de Mireya Moscoso, de Panamá,
cuando se encuentran en el mercado la ganga de un Primer magistrado
en subasta? Este es el mismo Batlle que se prestó a presentar
en Ginebra la moción norteamericana contra Cuba, como si
fuese propia. Hoy rumia su desespero en el olvido, con Tabaré
Vázquez, amigo de Cuba, al frente del país que desgobernó.
Sin dudas, una oportunidad única ante Colás para aprender
algo de la ciencia y el arte de lo invertebrado, bebiendo directamente
de la fuente de un clásico viviente de la ruindad.
Otra foto que no tiene desperdicio es esta que muestra
a Colás y Rodríguez retratados ante el cartel de la
Asamblea anual de IFLA, que tuvo lugar el pasado verano en Buenos
Aires, y donde no asistieron ni a un solo taller, ni conferencia,
ni siquiera a aquellas sesiones de trabajo donde podrían
haber justificado las dietas y los pasajes de la FNCA, y del gobierno
de Bush, enfrentando cara a cara a los delegados cubanos. ¿Quién
pagó las cuotas de inscripción de ambos ($1000 USD
entre los dos) para que se la pasaran en comelatas con los prohombres
del menemismo rapaz, o despotricando contra la Revolución
desde el seguro refugio de las estaciones de radio y TV porteñas?
Y
para cerrar, señoras y señores, esta magnífica
e inolvidable presentación del circo, nada mejor que una
imagen que ni mandada a hacer, la de unos heroicos “bibliotecarios
independientes” de la isla, sufridos freedom fighter que arrostran
por sus ideas privaciones y persecuciones infinitas en Cuba, entregados
de lleno a luchar contra la censura del régimen cubano con
las mejores armas que tienen a su disposición: una botella
de ron añejo, y el estreno de unos pullóveres recién
traídos de Miami, suponemos que por el mismo que los está
fotografiando por encargo, para demostrar a los patrones del negocio,
que ha entregado la carga libertaria a esta “biblioteca independiente”.
De no ser tan amargo ver a personas adultas mintiendo,
arrastrándose por dinero, prestándose a este juego
macabro contra su propia Patria y su pueblo, alquilándose
al amo del Norte por migajas, sería para morirse de risa.
Lectores de LIBRÍNSULA, amigos y enemigos:
tienen ante Ustedes, con sólo mirar estas imágenes,
una lección concentrada, un curso resumido del porqué
la Revolución cubana ha resistido con éxito 46 años
de agresiones y acoso.
Gracias señores “independientes”
por ayudarnos a demostrarlo.

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