..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 2, Nro.99, Viernes, 25 de noviembre del 2005

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La cultura enriquece y salva
Por Jorge Gómez Barata

La burguesía agradece a Carlos Marx el haber revelado que siempre: “La ideología dominante es la ideología de la clase dominante”.

El desconocimiento y las confusiones teóricas, presentes en la comprensión del panorama político contemporáneo, son inducidos por la difusión de versiones distorsionadas de la historia reciente, no sólo por los medios de difusión masiva, el cine, la ensayística y la literatura de ficción, sino incluso por el sistema escolar.

No se trata sólo de interpretaciones históricas torcidas, realizadas por ideólogos interesados a partir de hechos deformados, biografías mal conocidas y peor comprendidas, sino del infame ocultamiento de los hechos. La juventud latinoamericana, por ejemplo, apenas sabe nada de lo ocurrido en la década de los sesenta y menos aun de las razones que movieron a sus mayores a asumir actitudes radicales.

Tampoco se conocen las corrientes ideológicas que alumbraron el proceso de descolonización y de las circunstancias históricas reales que dieron lugar al nacimiento del Tercer Mundo, al auge del movimiento de liberación nacional, a los profundos debates teóricos acerca del subdesarrollo, la función de los grandes sistemas ideológicos y el papel desempeñado por el conflicto Este – Oeste.

La Segunda Guerra Mundial concluyó con una derrota que parecía decisiva de las fuerzas reaccionarias a escala de todo el planeta. En Europa y Asia fueron arrollados el fascismo y el militarismo, Estados Unidos, la Unión Soviética y Gran Bretaña, emergieron vencedoras, levantando las banderas de la libertad y la democracia.

Fruto de aquella victoria fue la edificación de una sistema de seguridad internacional basado en el respecto a la independencia, la soberanía y la autodeterminación de las naciones y la igualdad soberana de los Estados, cuyo centro, la organización de Naciones Unidas se diseñó sobre todo para el mantenimiento de las paz y la seguridad internacional.

Bajo aquellas banderas se destruyó el sistema colonial y se fundaron varias decenas de nuevos estados encabezados por lideres de la talla de Nasser, el más influyente de los políticos árabes de su tiempo, Nehru, primer jefe de gobierno de la India; Léopold Sédar Senghor, presidente de Senegal y el más importante intelectual africano del siglo XX, Félix Houphouët-Boigny, fundador del primer gran partido político africano y de Costa de Marfil, Ahmed Ben Bella, primer presidente de Argelia, Sékou Touré de Guinea, Achmed Sukarno, de Indonesia y Kwame Nkrumah, de Ghana y otros.

En América Latina donde la guerra tuvo escasa repercusión, el proceso fue inverso. La efímera bonanza económica asociada al auge exportador, conllevó al reforzamiento de las oligarquías nativas y en alguna medida al castramiento de las burguesías nativas, absorbidas por el capital extranjero.

La excepción, por cierto sin vinculo alguno con las coyunturas creadas por la guerra ni con el conflicto Este- Oeste, fue la Revolución Cubana que, entre otras cosas, reveló la profundidad de la crisis estructural de la América Latina en donde no existía otra solución que el cambio, más o menos profundo de tales estructuras. Esa revelación y no ninguna operación propagandística ni acción subversiva, explican el auge del movimiento de liberación en los años sesenta.

Todos aquellos procesos y aquellos líderes estuvieron llenos de luces y sombras; algunos cometieron errores. Ninguno estaba labrado en una sola pieza en mármol de Carrara. Fueron humanos, y humanas fueron sus obras. Habitaron su tiempo y tienen derecho a la posteridad.

En Europa donde están mejor enterados, son más maduros y tienen más libertad, la BBC de Londres puede organizar una encuesta en la que Carlos Marx resulta el filósofo más destacado de todos los tiempos. Un maestro centroamericano no tiene todavía derecho a explicar a sus alumnos quien fue Ernesto Guevara.

La reacción, el imperio y la mentalidad conservadora apela a la ignorancia y dispone de un recurso fácil: la represión, con o sin guantes de seda, que suprime toda confrontación y toda alternativa.

Como en tiempos de Cristo, predicar con la palabra que contiene la verdad, sigue siendo la alternativa.

Enviado por su autor




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