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 Marxismo y tradición
nacional en Rubén Martínez Villena
Por Juana Rosales García
Con motivo del 106 aniversario del Natalicio
de esta insigne figura de las letras y la historia de Cuba, LIBRINSULA
quiere traerles este texto:
El pensamiento político revolucionario de Rubén Martínez
Villena constituye un eslabón fundamental para esclarecer
en detalle la forma específica en que se articulan la ideología
de la clase obrera y las tradiciones nacionales en nuestra cultura,
especialmente el pensamiento de José Martí, proceso
que ha transcurrido de manera lógica y natural, a partir
de la interrelación de los elementos nacionales y universales
del devenir histórico cubano, del cual las ideas son expresión.
Rubén Martínez Villena nace en uno de los períodos
mas penosos de nuestra historia, años en que predominó
el sentimiento de frustación en el pueblo cubano, tras la
intervención de Estados Unidos que dió el fin de la
Guerra de Independencia, en los que el país pasó de
colonia española a neocolonia del imperialismo norteamericano.
Era el marco adecuado para el predominio de una ideología
dominante, conservadora y proimperialista, profundamente antinacional,
que se asentó en los criterios del fatalismo geográfico
y en la incapacidad de los cubanos para poseer gobierno propio.
Es evidente que en un contexto como ese, el pensamiento de liberación
nacional y emancipación humana de José Martí
no podíá ser promovido.
Las dos primeras décadas del siglo habían transcurrido
sin que se hiciera evidente para muchos la necesidad de llevar a
término el programa nacional, liberador y antimperialista
que defendió el apóstol. Apenas unas cuantas voces
aisladas del mambisado revolucionario, la emigración progresista
y de la intelectualidad progresista- Salvador Cisneros Betancourt
Manuel Sanguily, Juan Gualberto Gómez, E.José Varona,
Diego Vicente Tejera, Carlos Baliño o el joven periodista
Julio Cesar Gandarilla, entre otros, -advertían la gravedad
del proceso donde se había escamoteado la independencia y
la soberanía de Cuba.
Fue a principios de la década del veinte que empezaron a
crearse las condiciones propicias para lo que sería el estallido
revolucionario posterior. Figura paradigmática entre otros
muchos jóvenes fue Villena, el cual buscó armas en
el pensamiento y la acción de José Martí para
conocer y transformar la realidad de la república plattista.
Villena transitó el camino- ya iniciado por Julio A. Mella-
del redescubrimiento del Martí revolucionario radical y de
la búsqueda de la vinculación de sus ideas más
avanzadas con el programa nacional liberador que las condiciones
de la Cuba neocolonial exigía. En tal esfuerzo encontraron
como continuidad de la causa martiana, la batalla de clases, la
fuerza de la clase obrera y la ideología de los comunistas.
Mella y Villena, marcan –sin desconocer el antecedente de
Baliño- el nacimiento del nuevo revolucionario orgánico
cubano: ambos articulan dentro de su visión marxista, la
universalidad, el latinoamericanismo y la cubanía martianas.
El profundo estudio del ideario fecundante del maestro le proporcionó
a Villena los instrumentos teóricos y políticos para
poder cuestionar los soportes sobre los que se había erigido
aquella república, la que en lenguaje martiano era una república
formal y le indujo a buscar en el pensamiento contemporáneo,
la teoría capaz de dar respuesta a los nuevos problemas que
le planteaba su época. Villena como todos los jóvenes
de su generación, parte de la concepción de república
martiana. No obstante surgirán nuevas interpretaciones enriquecedoras
de aquellos postulados. Martí aspiraba a una república
de equilibrio social donde todos los hombres fueran iguales. Veinte
años después, en la época del despliegue total
del imperialismo y la consecuente agudización de las contradicciones
clasistas en los países latinoamericanos ; Villena se planteará
como objetivo final de la lucha, la construcción del régimen
nuevo de la sociedad socialista, en el cual la libertad, la igualdad
y la democracia alcanzarían su verdadera dimensión.
Rubén Martínez Villena natural de Alquízar,
pequeño pueblo de agricultores de la provincia de la Habana,
había nacido en 1899 en un hogar modesto a pesar de sus antepasados
de abolengo por vía materna. Su madre fue una mujer culta
y delicada. El padre era un profesor que a fuerza de una constante
superación y voluntad llegó a ocupar una cátedra
en la universidad de la Habana.
El hogar donde transcurrieron sus años infantiles, fue marco
propicio para que comenzara a formarse en el niño un carácter
sensible, atento a todo lo que le rodeaba. Creció en el seno
de una familia ajena a toda forma de discriminación social,
y las experiencias que en este sentido acumuló, le hicieron
comprender que derechos tan esenciales como la educación
y la cultura, eran privilegios de un sector minoritario de la Cuba
de entonces.
La escuela No. 37 del Cerro, donde realizara sus estudios de enseñanza
primaria, también influyó notablemente en la formación
de sentimientos y valores de rebeldía y justicia social que,
unidos a un natural sentido del honor y el respeto a la dignidad
humana, constituyeron el punto de partida para un desarrollo revolucionario
ascendente que tuvo su primera guía en el pensamiento de
José Martí y en la historia patria. Cabe resaltar
en este ámbito la guía ejercida por dos magníficos
educadores; Salvador de la Torre y Luis Padró, los cuales
iniciaron en aquel centro de estudios un ensayo sin precedentes
en la escuela pública cubana: establecieron una "república
escolar" que imitaba a lo que debía ser la República
de Cuba , aquella que formara hombres íntegros, cívicos
y honrados. Rubén ocupó diferentes cargos en aquella
"república", llegando por sus méritos a
ser incluso presidente.
Su alto sentido del deber lo lleva a trabajar siendo aún
un adolescente como maestro sustituto en la escuela "Hoyos
y Junco", instituto que estaba incorporado al sistema de escuelas
que mantenía la "Sociedad Económica de Amigos
del País"( SEAP) y de la cual su padre había
sido nombrado director. Rubén expresaba así su necesidad
cada vez mas creciente de ser útil a los demás y la
vocación de servicio a las necesidades de la sociedad. Las
memorias de la SEAP dan cuenta hasta hoy de los nobles desempeños
del joven bachiller en letras y ciencias quien, como maestro voluntario,
tuvo a su cargo una sección especial, el aula no. 5 organizada
con niños analfabetos y desamparados. Esta tarea también
constituía un homenaje a Luis Padró, quien fuera "mi
primer maestro y me enseñó a sentir y a pensar";
pues: "Ser maestro es una forma de hacer patria y esta es de
fijo la mejor grandeza", como expresara en su primer artículo
pedagógico. Tales criterios reafirman además, la identificación
del novel educador con lo mejor de la tradición de la escuela
cubana. Están presentes en estos textos el ideario pedagógico
de José de la Luz y Caballero y la huella clara y precisa
del maestro José Martí.
En la biblioteca "Falangón" anexa a la Sociedad
Económica de Amigos del País, Villena inició
sus estudios de Historia de Cuba y de la vida y obra de grandes
patriotas, Martí, Céspedes, Maceo, Sanguily, Máximo
Gómez, Agramonte, Enrique José Varona. Todo ello fue
cimentando un espíritu de rebeldía y entrega, y sus
ansias de vivir una vida de altos ideales.
I. Proyecto de revolución y modelo de república
: concepciones iniciales.
Inicialmente Villena se acerca al pensamiento martiano, desde la
visión liberal burguesa de los fundadores del Movimiento
de Veteranos y Patriotas. Ello explica según nuestro criterio,
que el joven centre sus reflexiones teóricas en una concepción
de "revolución" y un modelo de república
limitados aún por las ideas reformistas sobre el cambio social,
cuyo punto de partida fue la lucha contra la corrupción administrativa,
la reforma educacional, el antinjerencismo y el antiplattismo. Su
vinculación posterior al movimiento veteranista es expresión
de estas concepciones.
Pero Villena recibe, además, el influjo del liberalismo
antimperialista, más radical, de Varona y Sanguily. Estos
patriotas sé propusieron, entre otros empeños, el
rescate de la historia patria, especialmente de las luchas por la
independencia del pueblo cubano y defendían la necesidad
de volver al ideario democrático de Martí. Otra de
las influencias importantes en la formación inicial de Villena
fue la de los llamados renovadores de los estudios históricos
cubanos , cuyas figuras más representativas, como se sabe,
fueron Ramiro Guerra, Emilio Roig de Leuchsenring y Fernando Ortiz.
Ellos van a analizar la situación nacional y la historia
de Cuba desde una óptica antimperialista, anticlerical, objetiva
y develadora de las raíces etnoculturales en la formación
de la nacionalidad cubana. Recordemos que muchos de aquellos jóvenes
que protagonizaron el "despertar de la conciencia nacional"en
la década del veinte mantenían relaciones de trabajo,
intercambios, reuniones literarias etc, con aquellas personalidades.Villena
fue incluso secretario particular de Fernando Ortiz
Algunos años antes del inicio de la década del veinte,
siendo Villena un joven estudiante universitario de la Escuela de
Derecho, comienza a preocuparse por los problemas de la patria.
Los versos que escribe centrarían su atención en elogiar
las gestas independentistas y a los patriotas del mambisado revolucionario.
Por esta época es conocido entre los estudiantes por un "Canto
a Martí" y fue entonces que sus amigos lo bautizaron
con el sobrenombre del poeta.
A partir de 1918 sus poemas aparecen publicados en diferentes revistas:
"19 de Mayo", "San Pedro", "Jimaguayú"
y "Máximo Gómez" entre otros. El despertar
de sus preocupaciones políticas y patrióticas fuertemente
motivado por una Universidad que es la antítesis de la que
él había soñado, se expresó en el estudio
profundo de nuestro pasado histórico, de la guerra de emancipación
y del pensamiento y la acción de José Martí.
"El descubrimiento de Martí –como diría
Roa-letra encarnada en acción, fue como si el sol se le volcase
repentinammente en el pecho y le destellara en la sangre".
De esas raíces nacería una vocación revolucionaria
puesta al servicio de los mas altos empeños.
La recepción inicial que hace Villena del pensamiento martiano
data de esta primera etapa . Vale la pena rememorar la esencia de
sus mas profundos poemas escritos en los albores de 1923 como "La
pupila insomne", "Insuficiencia de la escala y el iris","El
Gigante", este último como diría un gran martiano
"única resurrección del fuego espiritual de los
versos libres". Todos ellos invocan un cambio radical en el
sentido de la vida, una necesidad de luchar, de involucrarse de
alguna forma en la transformación del status existente.
La primera prosa recogida por Villena que expresa un anhelo concreto
de redención nacional data de febrero de 1923. En "Baire"
reflexiona sobre nuestra historia patria como punto de partida para
iniciar la lucha contra los males que aquejaban a la sociedad cubana
y sobre la necesidad de realizar un nuevo esfuerzo para "sacarla
del fracaso de la indenpendencia". Este artículo se
enmarca en una etapa en que su pensamiento acerca de la revolución
está limitado a una vía romántica y reformista
del cambio social, donde preveía que el principio de la virtud
doméstica sería el determinante para regenerar la
patria.
Paralela en el tiempo a los acontecimientos de la Reforma Universitaria
lidereada por Mella, la Protesta de los Trece ha pasado a la historia
como la primera acción política de Rubén M.
Villena, su "bautizo político". Este hecho significó
la irrupción en la historia cubana de una nueva generación
de intelectuales de la pequeña burguesía que bajo
la guía de Villena van a repudiar la corrupción administrativa
y política del Zayismo y a proyectarse hacia la búsqueda
de nuevos rumbos, por no mantenerse al margen de los hechos. Por
otra parte dicha protesta significará el reconocimiento tácito
al liderazgo de Villena sobre un grupo de intelectuales que se encontraban
en proceso de maduración ideológica. En el "Manifiesto
de los Protestantes" redactado por él, aquellos jóvenes
se proyectaban contra la corrupción de los gonernantes y
solicitaban el apoyo y la adhesión de "todo el que sintiéndose
indignado contra los que maltratan la república piensen con
nosotros y estime que ha llegado la hora de reaccionar vigorósamente(...).
Fruto inmediato de la Protesta de los Trece fue la constitución
de la "Falange de Acción Cubana" y la concresión
del "Grupo Minorista". Los limitados objetivos de la Falange
pronto la conducirían a la inercia. Aún se planteaban
como misión primordial sólo y la lucha por el mejoramiento
patrio. La falange daba cuenta de la continuidad del pensamiento
martiano , pero de un Martí aún no conocido profundamente.
El "Grupo Minorista" (1923-1927) en el cual Villena participaba
y lidereaba a un grupo numeroso de jóvenes intelectuales,
se caracterizó inicialmente por una postura antipplatista
y nacionalista. Ellos pensaban que las relaciones humillantes de
Cuba con relación a Estados Unidos solo podrían resolverse
con la creación de un gobierno que a través de un
programa reformista posibilitara la "república martiana".
No tenían una clara compresión del fenómeno
imperialista y aspiraban a una república democrático-burguesa.
Aquellos jóvenes abogaban por la virtud doméstica,
por la regeneración como remedio a la situación cubana
que ya había planteado Villena en su artículo "Baire".
Pero no obstante lo limitado de sus proyecciones políticas,
no debe subestimarse la acción colectiva de este grupo tanto
en el orden cultural como político. Bajo la dirección
tácita y el ejemplo de Villena, en esta heterogénea
agrupación de la juventud intelectual se fue operando un
proceso de desarrollo y decantación ideológica , producto
del cual se deslindó el lugar y el papel de cada minorista
en el proceso revolucionario de la década del veinte, lo
que se expresó en el abandono por parte de algunos de una
actitud pasiva y la toma de posición política y cultural
ante la situación neocolonial de la sociedad cubana, mientras
que otros renunciaron a sus iniciales inquietudes progresistas.
En Agosto de 1923 se organiza el "Movimiento de Veteranos
y Patriotas"y Villena es llamado a formar parte de su consejo
supremo.Algunos minoristas lo secundan en este nuevo intento para
la regeneración patria. El movimiento constituiría
un peldaño mas en el proceso de maduración política-ideológica
del futuro líder revolucionario. En esta organización
Villena representaba aquella parte honesta de la juventud cubana
que buscaba afanosamente el camino de la libertad, la renovación
y la justicia. Julio A. Mella aunque criticó aquellos empeños,
inicialmente les brindó apoyo y ofreció - según
un informe de la policía judicial de La Habana- "los
tres mil corazones y los seis mil brazos" del movimiento universitario
para la causa veteranista. No obstante cuando Villena le expone
que la finalidad de la insurrección que preparaban era realizar
el mandato incumplido de Martí, Mella no le oculta su desconfianza
con relación a los máximos dirigentes de Veteranos
y Patriotas y le enfatiza que solo hay una fórmula para resolver
el problema cubano: la revolución económica, política
y social; antimperialista de los trabajadores.
El fracaso de aquel movimiento constituyó un terrible golpe
para Villena. Alli había puesto sueños y esperanzas.
A finales de 1923 el joven revolucionario publica en el periódico
"El Universal"una serie de artículos acerca de
la llamada "Revolución de 1923". En ellos analiza
objetivamente los antecedentes de la aventura veteranista , sus
causas históricas antiguas, contemporáneas e inmediatas
; así como los factores favorables y las limitaciones de
la misma.
En Octubre de 1924 Villena se inicia como director de la página
literaria de "El Heraldo", donde también ha de
colaborar con artículos de carácter político
y social, en los que da cuenta del cambio que se va operando en
su pensamiento, aunque todavía le falten los instrumentos
teóricos y los métodos de acción política
congruentes con su nueva óptica.
II. Revolución y antimperialismo : tras la huella martiana.
Consecuentemente con el conocimiento cada vez más profundo
del ideario político de Martí y con ello el tránsito
del liberalismo al marxismo y al leninismo desde la inicial formación
martiana, el pensamiento de Villena con relación a los Estados
Unidos se transforma pasando del antinjerencismo, y el antimperialismo
liberal de las primeras décadas republicanas, al antimperialismo
marxista y leninista que tuviera en Baliño las primeras expresiones
y en Mella el desarrollo teórico primigenio.
A partir de 1924 y consecuente con el proceso de concientización
revolucionaria que se está operando en Villena, ya se puede
encontrar en muchos de los artículos que publica, expresiones
claras de este proceso de radicalización. En "La caída
del meteoro" diría metafóricamente: "El
ciclón se ha ido al norte, mas en los observadores de nuestra
meteorología política hay un recelo latente. La atmósfera
sigue amenazada (...) ¿Habrá quién desee que
el ciclón recurve (...) que pase sobre el nombre del titán,
suba hasta el asta de la bandera, arrase al guajiro y al ciudadano?
(...). La república parece indefensa ante el mar. Cuba se
ofrece toda al ataque que viene de afuera".
En la revista "Venezuela Libre"(1925) cuya dirección
asume Villena, aparecen las primeras manifestaciones antimperialistas
de los minoristas. En este sentido dicha publicación se convirtió
en el órgano de la recién fundada "Liga Antimperialista"
en la cual junto a Mella y Villena participaron miembros del "Grupo
Minorista" y algunos latinoamericanos. La continuidad del antimperialismo
y el latinoamericanismo martiano se puede apreciar en el "Manifiesto
por Venezuela que aparece en su primer número. Allí
Villena anuncia los objetivos de dicha publicación que no
solo serán "luchar desde la tierra de Martí por
devolver a la civilización y la democracia a la tierra de
Bolívar"sino librar de obstáculos el camino a
una gran confederación de pueblos indo-latinos que garantice
a esos contra el poder absorbente del imperialismo yanqui".
En esta revista aparecen diferentes artículos de Rubén
en los que se proyecta contra el intervencionismo yanqui, critica
los litigios que aún existen entre algunos países
de América Latina, los cuales facilitan aún mas aquella
intromisión y ponen de manifiesto –argumenta- el que
todavía no ha penetrado en estos países suficientemente
la necesidad de vincular estrechamente las diversas nacionalidades
en un todo único. Se alarma asimismo de la actitud de aquellos
gobiernos que son capaces de nombrar árbrito de sus conflictos
precisamente a quien trata de absorberlos, los Estados Unidos. Los
puntos de contacto con el antimperialismo y el latinoamericanismo
martiano se hacen cada vez mas patentes.
Uno de los trabajos mas importantes publicados por Villena en "Venezuela
Libre" es "Un aspecto del problema económico de
Cuba" donde analiza la penetración del capital yanqui
en el sector azucarero cubano. Ya desde las páginas de "El
Heraldo" había denunciado la intromisión norteamericana
en nuestra economía, pero ahora ampliaba aún más
sus criterios y confirmaba una concepción mas profunda y
esencial de dicho fenómeno. Esta dependencia económica
en sus aspectos esenciales ya había sido descubierta por
Martí, no obstante, a finales del siglo XIX, en la etapa
del pensamiento maduro del Apóstol, esta cuestión
no tenía la misma connotación , pero en la época
histórica en que se desarrolla el pensamiento y la acción
de Rubén Martínez Villena, la situación de
dependencia económica de Cuba con respecto al imperialismo
yanqui es ya absoluta.
Después del forzoso exilio de Mella , Villena se consagró
totalmente a cumplir las diversas misiones que aquel le confiara
y le da continuidad al trabajo en múltiples frentes: el partido,
el movimiento obrero, la Liga Antimperialista y la UPJM y paralelamente
continúa participando en actividades del minorismo. El recién
constituido partido comunista ha sufrido la fuerte represión
del régimen y se encuentra desmembrado sin una organización
política y orgánicamente sólida y el movimiento
obrero al cual ya Villena se encuentra vinculado, está igualmente
hostigado y dividido.
Ante tan disímiles e importantes tareas, Villena va a concentrar
todos sus esfuerzos en el logro de una política unitaria
durante estos años. Paralelamente y en estrecha relación
con el PCC y la Federación Obrera de la Habana (FOH) va a
fortalecer la dirección de la Liga Antimperialista y a reorganizar
la UPJM, tarea que se tradujo en el incremento de sus actividades
con los sindicatos y centros obreros.
III. Marxismo y revolución
La evolución hacia el marxismo en Villena transcurrió
como un proceso natural, el cual no encontró contradicciones
antagónicas entre el ideario martiano y los postulados fundamentales
de aquella concepción. La relación entre el marxismo
y el leninismo con las tradiciones nacionales mas revolucionarias
se expresa en una articulación que presupone nexos de continuidad
y ruptura desde una perspectiva crítica superadora. Esta
articulación constituye un proceso evolutivo condicionado
por la situación concreta cubana.
El primer encuentro de Villena con las ideas marxistas, según
el testimonio de Roa; es muy probable que se haya efectuado en aquellas
fructíferas discusiones que sostuvo con el joven Julio A
. mella. Las ideas que este último le aportara influyeron
sin dudas en la inclinación del desarrollo del pensamiento
de Villena hacia las posiciones marxistas y leninistas.
Mella y Villena se habían conocido a mediados de 1923, cuando
el primero, líder estudiantil, organizaba el Primer Congreso
Nacional de Estudiantes. A partir de entonces, nació una
inquebrantable y ejemplar amistad. Rubén encuentra en ese
período, en las luchas universitarias lidereadas por Mella
una base para su formación ideológica y revolucionaria.
Así lo afirmaría el propio Villena algunos años
después estando ya en la Unión Soviética. El
pensamiento profundamente antimperialista de Mella y su vertiginosa
maduración política hacia el marxismo, le permitió
ejercer una influencia decisiva en Rubén. Del brazo de Mella,
Villena comprendió que solo del proletariado cubano emergerían
los nuevos libertadores, herederos del 68 y el 95;que no había
solución al problema cubano sino se rompía la dependencia
neocolonial de los Estados Unidos.
El ingreso de Villena en el profesorado de la Universidad Popular
José Martí a propuesta de Mella, la relación
directa con la clase obrera y la lectura de folletos y textos marxistas
que Mella le proporcionaba; contribuyeron al acercamiento progresivo
hacia el marxismo y el leninismo.
La relación de Villena con el grupo de exilados venezolanos
y peruanos, que más tarde fundarían la revista Venezuela
Libre, también le sería muy provechosa en ese sentido.
Todos aquellos jóvenes se reunían en un local bautizado
por Mella con el sugerente nombre de "La Cueva Roja",
en el cual se desarrollaban largos debates en torno a la necesidad
de consolidar y unificar la lucha antimperialista y a los caminos
más eficaces para realizar la revolución social. Allí
le proporcionaron a Villena dos libros indispensables para la praxis
transformadora de la sociedad capitalista: "El imperialismo,
fase superior del capitalismo" y "El estado y la revolución"
de V.I.Lenin. La bibliografía disponible de Marx, Engels
y Lenin era insuficiente en Cuba, pero Villena logra extraer los
fundamentos esenciales de aquellos textos que tanta luz proporcionaban
a su rebelde lectura de la situación nacional.
El revolucionario marxista comenzaba a nacer. Otras obras de interés
que estudia son el "Manifiesto Comunista" y "Contribución
a la crítica de la economía política".
En ellas pudo encontrar los presupuestos teóricos que le
permitieron analizar la realidad nacional y comprender que la eliminación
de la explotación del hombre por el hombre solo sería
posible con el derrocamiento del sistema capitalista y la construcción
del socialismo.
En el proceso de concientización revolucionaria de Villena
–que lo llevó a la asunción de la ideología
del proletariado como teoría y método de transformación
de la sociedad- jugó un papel fundamental la prática
revolucionaria a la que el joven estuvo vinculado muy tempranamente.
En esta nueva etapa, a la luz de la asimilación de la teoría
marxista y leninista, Villena va a situar el factor económico
como determinante en los procesos sociales. La lucha de clase como
motor de la historia, el papel del proletariado como fuerza motriz
y clase dirigente de la Revolución Socialista, van a constituir
nuevas intelecciones que lo van a separar definitivamente de su
inicial posición liberal reformista.
Comienza una nueva lectura de la historia patria, del pensamiento
de los principales líderes del mambisado, busca el sentido
y el alcance social de sus ideas. Releyó a Martí y
percibió la verdadera dimensión antimperialista y
latinoamericanista de sus ideaciones. Según el valioso testimonio
de Raúl Roa, Villena escribiría un largo ensayo sobre
la actitud de Martí en los Estados Unidos, a partir de la
profundización que hace de su pensamiento. Aunque el ensayo
se extravió, cuenta Roa que los que pudieron leerlo se "asombraron
de su agudeza política , de su singular identificación
espiritual" con el Maestro.
También el estudio de la obra de Julio César Gandarilla,
Emilio Roig, E.J.Varona y M. Sanguily le sería en extremo
provechosa para su maduración ideológica. Los textos
de de Rodó, Vasconcelos e Ingenieros, a los cuales llamaría
"maestros de la juventud americana" también jugarían
un importante rol en este sentido
Villena ha revisado sus conceptos políticos y sociales con
el propósito concreto de conocer las raíces del presente
histórico, como punto de partida para construir el cambio
social que Cuba necesitaba, la nueva y verdadera República
libre que quería Martí. Ello influyó a su vez
en una mejor interpretación de la ideología socialista
y el rumbo revolucionario del cual Mella era abanderado.
La "Declaración del Grupo Minorista" de mayo de
1927, redactada por Villena; expresa nítidamente el proceso
de radicalización que se va apreciando en el joven marxista.
La misma conducirá a una toma de partido en relación
con el problema de la liberación nacional y social. En esta
coyuntura Villena ocupó la posición de vanguardia
entregándose a la lucha por el socialismo.
En esta declaración, Villena explica claramente el proceso
de renovación ideológica y de izquierdización
que se ha producido en el minorismo, al cual autodefine como un
grupo de trabajadores intelectuales preocupados por los problemas
de su patria y de su época desde posiciones de combate. Allí
proclama la necesidad de revisar los valores falsos y gastados de
introducir en Cuba las últimas doctrinas, teóricas
y prácticas, artísticas y científicas, por
reformar y modernizar la Universidad y se subraya además
la necesidad de luchar por la independencia económica de
Cuba y contra el imperialismo yanqui, contra todas las dictaduras
políticas, contra la falsa democracia burguesa y por la real
participación del pueblo en la gestión del gobierno
y por la unidad latinoamericana.
Hacia 1927 era evidente que la necesidad de fortalecer y ampliar
la lucha revolucionaria y antimperialista del continente imponía
la fundación de una nueva revista de combate con sentido
y proyección latinoamericana. En abril de ese año
Villena crea junto a un grupo de profesores de la UPJM "América
Libre", revista revolucionaria de vanguardia; heredera de los
ideales de José Martí y órgano del pensamiento
antimperialista y marxista.
Con el dominio pleno de las concepciones marxistas y leninistas
a las que se podía tener acceso en la Cuba de estos años,
en diferentes trabajos Villena denuncia al imperialismo norteamericano
como el principal enemigo de los pueblos latinoamericanos y analiza
el peso del factor económico de la penetración imperialista
en aquellas condiciones, como "el formidable desarrollo industrial
de ese país ha forzado la expansión continua y creciente
de sus capitales; ha producido, junto a una primordial necesidad
de mercados seguros y suficientes, una paralela y no menos importante
necesidad de sitios de producción y explotación de
materias primas y elementos indispensables a su misma industria.".
Así resume-como en su época lo hiciera Martí-
las causas fundamentales de la penetración capitalista yanqui
en nuestros países.
Para Villena toda la acción debe estar encaminada al logro
de la justicia verdadera y la unión latinoamericana, a la
consumación de una verdadera revolución de los espíritus
o emancipación humana. De Martí ha aprendido que uno
de los principales propósitos de la lucha política
revolucionaria es lograr que imperen el derecho y la justicia un
su patria y en América. El sentido de la justicia social
acompañó a Martí en todo un ideario y en sus
luchas por la liberación de Cuba. Aunque el Apóstol
creía posible la implantación de la justicia social
sin eliminar el fundamento de la desigualdad, las relaciones de
propiedad privada.
En esta revista Villena comenzó a publicar su ensayo "Cuba,
factoría yanqui" , el cual constituye el primer intento
de interpretación marxista del proceso absorción política
y económica del imperialismo norteamericano en Cuba. Villena,
desde una perspectiva marxista y leninista madura, resume la historia
del intervencionismo yanqui desde el siglo XIX y como había
ocurrido precisamente aquello sobre lo que Martí alertó
y temió: que a partir del control económico y político
del país, los Estados Unidos ganaran "para influir sobre
la conquista de la América y asegurar su predominio en el
continente, una importante posición estratégica desde
el punto de vista militar y político". Resultado de
esta penetración ha sido la pérdida de la independencia
y la soberanía, pues Cuba " a la luz del derecho público
se ha convertido en un protectorado".
La corrupción política y administrativa de los gobiernos
de turno, aunque es un elemento a tener en cuenta, pasa ahora a
segundo plano en el análisis, en relación con la etapa
liberal reformista de su pensamiento abordado anteriormente. En
este sentido, Villena plantea que solo con el conocimiento de nuestros
males y la valoración real de lo que significa el peligro
imperialista, podrá el pueblo detener el avance del invasor
yanqui y resolver Cuba su situación de dependencia económica.
A través del estudio que realiza de la cadena de empréstitos
contraídos por el Estado Cubano, Villena establece la relación
independencia económica - soberanía y concluye que
aquel Estado se ha convertido en un factor mediador de los intereses
imperialistas, hecho que ha condicionado la inexistencia de una
real independencia política, como antes lo había previsto
José Martí.
Este año de 1927 también fue testigo de la transformación
de Rubén Martínez Villena en guía político
del proletariado cubano, a partir de entonces la entrega a la causa
del socialismo y a la lucha imperialista serán su brújula.
La situación en que se encontraba el movimiento obrero y
su Partido, imponían la creación de condiciones que
vertebraran un movimiento popular revolucionario que involucrara
a todos en la lucha por la liberación nacional y social.
Villena comenzó a actuar en las filas del Partido Comunista
al que ingresa en Septiembre de 1927. Bajo su dirección se
va a operar un cambio radical en el movimiento obrero en el cual
ejerce decisiva influencia a través de las funciones de asesor
legal de la CNOC. A partir de allí va a darse a la tarea
de aglutinar las fuerzas obreras y sindicales por entonces dispersas
en el camino de las luchas por las reivindicaciones sociales. Como
expresara Roa en su citado testimonio, Rubén "todo lo
dejará para acelerar, con su sacrificio, el advenimiento
de una nueva vida; se había hallado al fin a si mismo : servir
en silencio a los demás y desde abajo (...), la semilla en
un surco de mármol devenía semilla en un surco de
fuego".
Prontamente Villena se transforma de abogado asesor de la CNOC
a dirigente máximo del movimiento obrero. A él le
tocaría aplicar y desarrollar las ideas marxistas y leninistas
acerca de la revolución en las condiciones concretas de Cuba.
De lo que se trataba era de adaptar los métodos y objetivos
generales de la lucha a esas condiciones. En su trabajo "Cuba:
la Confederación nacional obrera" realiza un análisis
marxista y leninista de la unidad de clase revolucionaria que representa
la cnoc, valora el papel de esta organización y lo que ella
significa en ese proceso. Plantea además la urgencia de organizar
el movimiento obrero a través de la CNOC para asi poder responder
a la necesidad objetiva de constituir un frente único sindical
capaz de impedir los excesos fascistas del gobierno.
La constitución de la CNOC si bien era expresión
de un importante desarrollo del movimiento obrero cubano, no había
resuelto aún las profundas debilidades organizativas e ideológicas
de la clase obrera cubana de entonces. En cuanto a organización,
la CNOC aún no había penetrado la industria azucarera,
primer renglón de la economía nacional, que contaba
con el sector más numeroso de la clase obrera. Las debilidades
de naturaleza ideológica estaban dadas por el predominio
de concepciones anarcosindicalistas y reformistas en la dirección
de la recién creada organización nacional . Los sindicatos
dirigidos por comunistas constituían aún una minoría
y muchos de sus dirigentes estaban también influidos por
el anarcosindicalismo.
Villena comprende que para lograr la vertebración del disperso
movimiento obrero y preparar las condiciones del surgimiento de
un fuerte movimiento popular es necesario levantar a la clase obrera
para la acción revolucionaria. Tiene muy en cuenta las indicaciones
de Lenin: "La masa se incorpora al movimiento, participa en
él con energía, lo tiene en gran estima y da muestras
de heroísmo, abnegación y fidelidad a la gran causa,
siempre y cuando esté implícito un mejoramiento en
la situación económica de quienes trabajan. De otra
manera no puede ser, pues las condiciones de vida de los obreros
en "situaciones normales" son increíblemente duras.
Cuando la clase obrera trata de mejorar sus condiciones de vida,
se eleva a la vez en el sentido moral, intelectual y político,
se hace más capaz de llevar a cabo su gran misión
liberadora".
Influenciados por las tesis leninistas, Villena y los comunistas
cubanos se empeñaron en la lucha por levantar las demandas
económicas y políticas más reclamadas por los
trabajadores, particularmente a partir de 1927 , en que el primero
se convierte en el líder del proletariado cubano. Villena
ha ido profundizando en la situación de Cuba y ha valorado
acertadamente que muy a pesar del espacio ganado por los comunistas,
aún la acción política y social del movimiento
obrero no ha alcanzado los niveles de unidad necesarios que la lucha
exigía, era imprescindible la cooperación de todos
los dirigentes obreros y sindicales independientemente de sus tendencias
reformistas.
En diversas reuniones de la dirección del Partido y de la
Liga antimperialista Villena había insistido en que el sentido
revolucionario de la lucha se iba perfilando cada vez más
claro: la rebeldía estudiantil, el descontento político
y la solidaridad con la lucha de Sandino, constituían –
entre otros- signo de las contradicciones clasistas de las aspiraciones
de cambio que estaban presentes en las masas y del desarrollo de
la lucha antimperialista.
Precisamente por aquellos días Villena recibe de J.A.Mella,
un mensaje en clave que lo ponía al corriente de los planes
insurreccionales que preparaba. Según el testimonio de Roa,
aunque a Villena le faltaban los detalles y las precisiones necesarias,
aprobó de inmediato las ideas de Mella, no obstante albergar
ciertos dudas en relación al abanico social que dicha insurrección
abarcaba. Después del asesinato de Mella, Villena considera
imposible proseguir los planes de este. Su pensamiento y acción,
la personalidad extraordinaria del jefe indiscutible resultaba imprescindible
para ejecutarse.
Prueba de cómo habían sido recepcionadas las tesis
de Mella en el PCC fueron las polémicas desarrolladas en
la I Conferencia de Partidos Comunistas de América Latina
celebrada en Buenos Aires en Junio de 1929 (a cinco meses del asesinato
de Julio. Antonio), donde los comunistas cubanos fueron fuertemente
criticados por la Internacional Comunista ( IC ) por mantener la
cuestión de la alianza con las fuerzas nacionalistas.
Pero no solo influyó en el cambio de la concepción
de unidad- que de hecho se materializó- la ausencia del jefe
indicutible que era Mella y las críticas de la IC, también
; justo es decirlo, las condiciones políticas cocretas habían
variado, el momento histórico preciso se perdió. Posteriormente
se pondrían al desnudo las verdaderas intenciones de la dirección
de la Unión Nacionalista (UN), la cual mostrará para
1930 su real naturaleza oportunista.
La concepción de unidad revolucionaria del Partido Comunista
hasta 1935 fue la de frente único antimperialista por la
base, visión coincidente con la línea política
de la IC. Dicho frente marginaba a todas las corrientes revolucionarias,
patrióticas y democráticas de la coparticipación
en la jefatura temporal del proceso revolucionario, la cual solo
sería concebida bajo la dirección del Partido Comunista.
Lo más importante, según Villena era continuar acumulando
fuerzas para constituir un verdadero frente de lucha contra la tiranía
y el imperialismo bajo la dirección de la clase obrera y
su Partido.
Como ha explicado atinadamente Carlos R. Rodríguez, "El
heroismo y la tenacidad combativa de los comunistas en aquel período
le sirvieron para darle a la clase obrera una dirección militante
e insobornable, pero el partido carecía de la experiencia
necesaria para sobreponerse a una corriente internacional evidentemente
sectaria "que cambiaría en el VII Congreso de la IC.
Prevalecía - como hemos apuntado antes- la tesis de "clase
contra clase": "En vez de trabajar por la unión
de las fuerzas antimperialistas, y de esforzarse por neutralizar
primero y conquistar después a los elementos vacilantes pero
honestos de la pequeña burguesía, el partido concentraba
sus ataques precisamente sobre estos..." concluye Carlos Rafael.
Villena se planteará la Revolución proletaria como
el único camino para alcanzar la libertad del pueblo cubano."El
pueblo de Cuba triunfará –explica en el manifiesto
del Partido ante el asesinato de Mella- el irá a la lucha
porque sabe con el maestro Marx que solo las cadenas puede perder
y en cambio tiene un mundo que ganar: preparar la nueva sociedad
de productores."
La dirigencia comunista se aprestó a instrumentar la acción
política de clase que había discutido y aprobado.
Su acción organizadora y aglutinante, en torno al objetivo
de crear las condiciones subjetivas necesarias para llevar a cabo
la revolución agraria y antimperialista en Cuba se vería
expresada en el documento redactado por Villena y presentado al
proletariado cubano en noviembre de 1929, conocido como "Programa
de reivindicaciones de la CNOC" Su amplio contenido que reflejaba
los intereses y anhelos de todos los sectores asalariados, afiliados
o no a la CNOC, convertía el programa en una fuerte base
para la unidad de acción del movimiento obrero con el propósito
de conquistar superiores condiciones de vida y de trabajo y por
el respeto a los derechos democráticos de los trabajadores.
Además abarcaba la estrategia a seguir por la CNOC en la
lucha por estas demandas, para lo cual promulgaba la realización
de una campaña general por la organización del proletariado
y de sus combates. Para esta fecha era evidente que en Cuba se pisaban
los umbrales de una situación revolucionaria, acelerada más
aún por la crisis económica mundial que se avecinaba.
En el citado Manifiesto del Comité Central del Partido redactado
por Villena de Enero de 1930 se expone el objetivo central del partido:
"despertar a las masas obreras y campesinas e ir al frente
de ellas a la revolución obrera y campesina contra la dictadura
machadista y contra su amo , el imperialismo yanqui" . El objetivo
central de esta concepción de revolución será
el "derribamiento del régimen capitalista y la instauración
de la dictadura del proletariado, para expropiar a los expropiadores
y para edificar la sociedad socialista, en que no existen ni explotados
ni explotadores, sino solo productores organizados en fraternal
cooperación con los productores de otros países ..."
Villena también denunciaba el régimen de Machado
– títere del imperialismo – y ponía al
desnudo las verdaderas intenciones de Unión Nacionalista,
partido burgués terrateniente que trataba de desviar a las
masas por los caminos del reformismo. Su análisis marxista
demostraba que el Partido Comunista había calado profundamente
en la verdadera naturaleza social de la UN. No obstante, la táctica
de clase contra clase se delinea claramente en el documento. Aunque
todo lo que se le imputaba a la UN era real, la unidad revolucionaria
se vería afectada al no poder el Partido deslindar entre
la dirección y los elementos mas radicales de las bases nacionalistas
que en un momento dado podían sumarse a la lucha, tal y como
había hecho antes Julio Antonio Mella. Esta táctica
errónea de unidad que solo estimaba la alianza natural con
sus propias fuerzas de clase para llevar a vías éxito
la revolución nacional liberadora "cavaría un
foso profundo" entre el Partido y las fuerzas nacionalistas.
Aunque la actitud asumida era congruente con la concepción
teórica y práctica del Partido, esta dificultaba seriamente
las posibilidades de construir un frente amplio nacional antimperialista-
democrático y patriótico en el cual la clase obrera
jugara un papel hegemónico.
Para inicios de 1930 el movimiento huelguístico y reivindicativo
bajo la dirección de la CNOC y el PCC se había tornado
alarmante para la dictadura.El nivel de unidad , organización
y combatividad del proletariado ascendía vertiginosamente.
La agitación social, el descontento popular, el resurgimiento
de la protesta estudiantil, la creciente inquietud en el agro y
los estragos de la crisis económica agudizaban las contradicciones
del sistema. En el manifiesto, Villena también denunciaba
el régimen de Machado – títere del imperialismo
– y ponía al desnudo las verdaderas intenciones de
Unión Nacionalista, partido burgués terrateniente
que trataba de desviar a las masas por los caminos del reformismo.
Su análisis marxista demostraba que el Partido Comunista
había calado profundamente en la verdadera naturaleza social
de la Unión nacionalista (UN).
El 20 de Marzo, la CNOC llama a la huelga general. El manifiesto
redactado por Villena llamando a la huelga, planteaba la necesidad
estratégica de infundirle un sentido político a la
misma, era indispensable crear las condiciones que aceleraran el
desarrollo ulterior de la lucha obrera, estudiantil, popular y antimperialista.
Para ello los fines de la huelga general debían rebasar el
marco de las demandas estrictamente económicas. En este documento,
Villena expone la situación de miseria de los trabajadores
y sobre todo de sus tres sectores más numerosos. A diferencia
del momento histórico en que Martí llevó adelante
sus proyectos de liberación nacional, ahora la problemática
socio clasista era asumida en primer plano como condicionante en
última instancia de las luchas políticas.
La huelga del 20 de Marzo encabezada por Villena, máximo
dirigente del PCC y de la CNOC, mostró la fuerza política
y organizativa de aquel pequeño y clandestino partido comunista
y lo destacó como un factor importante en la vida nacional.
En entrevista realizada posteriormente acerca de la huelga, Villena
nuevamente expondría el carácter irreconciliablemente
opuestos de las clases sociales en Cuba y que el resurgimiento del
movimiento obrero no se debía a la voluntad libre de nadie,
sino que respondía a una necesidad social científicamente
analizable y comprobable. Por otra parte la huelga general constituía
una respuesta de la clase obrera ante el asesinato de Julio A. Mella.
El destacado papel de Villena en la organización de la huelga,
acrecentaría aún mas el hostigamiento del régimen
hacia su persona, todo lo cual le obligará a transitar el
camino antes emprendido por Mella. Hacia finales de marzo, marchará
gravemente enfermo a un sanatorio de la antigua Unión Soviética,
país en el que permanece por casi tres años. A pesar
de su delicado estado de salud no deja de trabajar por la causa
del proletariado: participa en el V Congreso de la Internacional
Sindical Roja ( ISR ), representando a la delegación del
movimiento obrero cubano donde presentará sus tesis sobre
el movimiento revolucionario en los países coloniales y dependientes.
Según las tesis expuestas por el partido a partir de Enero
de 1930, la vanguardia de la clase obrera concebía la revolución
en nuestro país en dos etapas históricamente diferentes
pero vinculadas entre sí de forma dialéctica. Por
primera etapa de la Revolución se entendía la revolución
de liberación nacional, agraria y antimperialista, etapa
demócratico - burguesa que sería lograda mediante
la unidad de la clase obrera y el campesinado aliados a las capas
pobres de la pequeña burguesía urbana, bajo la hegemonía
del proletariado y la dirección del Partido Comunista. Los
objetivos fundamentales de dicha fase eran la independencia económica
y política de Cuba con respecto al imperialismo, la liquidación
del latifundio y el reparto de tierras entre los campesinos, y la
instauración de un régimen de amplia democracia para
el pueblo entre otras medidas. Todo bajo un gobierno obrero y campesino.
La hegemonía de la clase obrera y la dirección del
PC en la revolución agraria y antimperialista eran la única
garantía de su victoria y de su desarrollo hacia la revolución
proletaria o socialista o lo que para el partido representaba la
segunda etapa de la revolución, cuyos objetivos esenciales
eran la liquidación de la propiedad privada sobre los principales
medios de producción, la instauración de la dictadura
del proletariado y la construcción del modelo de sociedad
socialista.
En la época histórica de Martí, el proletariado
no podía ser aún el conductor de la Revolución
de liberación nacional, papel que le correspondió
a la pequeña burguesía. Por otra parte el problema
social, la contradicción entre la burguesía y la clase
obrera aunque se había recrudecido con el surgimiento de
partidos obreros en los países capitalistas desarrollados,
en nuestros pueblos de América aún no se pone en primer
plano. Martí se planteó la revolución nacional
liberadora que su momento le exigía: una revolución
popular, demócratica , dirigida por la pequeña burguesía
con un fuerte contenido antimperialista y latinoamericanista, en
la que la clase obrera ocuparía un importante lugar como
la clase mas confiable en la contienda independentista. En el proyecto
de revolución martiana- el mas radical de su tiempo- encontró
el joven marxista un punto de partida indispensable. La revolución
de Martí fue expresión de la necesidad que exigía
su época histórica. En las nuevas condiciones de lo
que se trataba era de realizar un programa revolucionario dirigido
por la clase obrera como fuerza hegemónica y su partido
Dos décadas después de la muerte de Martí,
la lucha de liberación nacional en las colonias y países
dependientes, perdería toda posibilidad de realización
bajo la dirección de la burguesía proimperialista,
para devenir factor coadyuvante de las transformaciones revoluccionarias
socialistas a nivel mundial. Cuando analizamos la correspondencia
de Villena de 1930, podemos constatar que su pensamiento gira mucho
alrededor de la concepción de Revolución que las condiciones
de Cuba necesitaba. A partir del análisis de la situación
revolucionaria creada en el país, él considera que
lo que se impone es la huelga general revolucionaria y la insurrección
para la conquista del poder político. El papel fundamental
lo jugarán las grandes masas que será necesario alzar
para esta lucha. Llama la atención sobre la importancia de
movimientos aislados y pequeños que podían ser el
inicio de alzamiento generales y por ello no se debían subestimar.
En este sentido le preocupa mucho el carácter economicista
que puedan tener estos movimientos "no es el de ahora un movimiento
económico, sindical que va a desembocar en huelgas y a lograr
pequeñas ventajas materiales. ¿ Hay entre nosotros
- se pregunta – ahora, después de tantas bajas, quienes
pueden ver la situación políticamente?. ¿Comprenderán
en cada momento nuestros dirigentes que la lucha obrera de hoy en
Cuba es solo una parte, un episodio de los primeros fuegos de la
gran batalla mundial, que la lucha es eminentemente política,
que va encaminada desde ahora, a la insurrección y a la toma
del poder"
Para lograr este fin supremo, Villena, como Martí y Lenin
cada uno en su momento histórico, precisaba las tareas más
importantes de la Revolución en Cuba, a saber: "la propaganda
de nuestro programa y de nuestro partido, la labor de prensa clarificadora
clasista y de orientación revolucionaria que hoy es más
importante que nunca" afirmaba. También era necesario
trabajar más en la maduración político –
ideológica del proletariado y para el surgimiento del seno
del proletariado de un verdadero partido comunista, un gran partido
de masas.
Su concepción de Partido privilegia esta relación
partido-masas. Villena plantea que ningún partido burgués
en Cuba, ni siquiera la Unión Nacionalista tienen bastante
prestigio para gozar de la confianza de las grandes masas, escépticas
ante viejos y repetidos programas y argumenta que "nuestro
partido está en el mejor momento para crecer, para ganar
el apoyo de miles (...) de trabajadores "pues – el agita
una bandera nueva, sin mancha. Plantea ante las masas un programa
audaz, revolucionario, de salvación".
En torno a la celebración del Congreso de la ISR, había
discutido con los miembros de otras delegaciones aspectos relacionados
con la concepción de unidad revolucionaria y el papel que
debía asumir el Partido en dicha unidad. Villena planteaba
una concepción dialéctica en relación al trabajo
de los comunistas dentro de los sindicatos reformistas el cual debía
tener como objetivo conquistar a las masas, pero logrado esto "ya
es posible y se debe abandonar el trabajo dentro porque entonces
debemos crear (...) nuestro sindicato revolucionario . Hace hincapié
en que siempre habrá que tener en cuenta las peculiaridades
nacionales de la lucha en cada país.
Villena introduce importantes puntos de vista en cuanto a la relación
líder – masa. Para el es importante que el movimiento
obrero identifique al Partido como líder y no enfoque la
dirección en el "líder individual". El papel
de la personalidad no era el determinante, analizado dialécticamente.
Por otra parte le preocupaba extraordinariamente la carencia de
intelectuales en el partido , así como la necesidad de formar
cuadros que pudieran guiar al movimiento obrero hacia la Revolución.
En 1931 , Villena – después de un año de forzosa
hospitalización por sus graves problemas de salud –
comienza a trabajar en el Secretariado Latinoamericano de la Comintern
en Moscú, capital de la antigua Unión Soviética.
Allí en discusiones políticas con comunistas cubanos
y latinoamericanos enfatizaba su punto de vista sobre la posibilidad
real del triunfo de la revolución socialista en Cuba. Aunque
la conquista del poder por la clase obrera no se vislumbraba en
un corto plazo, esta era la dirección estratégica
que había tomado históricamente el curso de los acontecimientos,
según lo planteado por el Partido Comunista Cubano desde
1930. Las discusiones se desarrollaban alrededor del carácter
de revolución que debía privilegiarse, a partir de
sus objetivos inmediatos y de sus fuerzas directrices: la revolución
política y social en el lenguaje martiano.
La revolución nacional liberadora tendrá que recorrer
un largo trecho para después transformarse en Revolución
socialista. La tarea principal que se imponía era integrarse
en un mismo cauce todas las fuerzas antimperialistas, patrióticas,
demócraticas y antimachadistas bajo la hegemonía del
proletariado. Para ello era necesario vertebrar un frente popular
antimperialista que incluyera con personalidad propia al movimiento
nacionalista revolucionario. Pero a esa concepción de unidad
no arribaba Rubén y mucho menos los revolucionarios latinoamericanos
"intoxicados por el sectarismo, dogmatismo, el divisionismo
y el extremismo" y muy en consonancia con las tesis de la III
Internacional predominantes .
Si bien en el plano teórico Villena se había caracterizado
por un pensamiento diálectico, opuesto a los dogmas; en relación
a la táctica y la estrategia de la Revolución cubana,
un conjunto de circunstancias influyeron en que no se lograra estructurar
el ansiado por todos y tan necesario frente único de todas
las fuerzas antimperialistas, como analizaremos mas adelante.
En Julio de 1931, el PCC en su órgano de prensa "Trabajadores"publicaba
un editorial exponiendo su programa de lucha. Allí expresaba
que la única solución para la clase obrera y campesina
de Cuba está en su "lucha revolucionaria independiente
bajo la dirección del partido"contra sus enemigos de
clase: bancos y compañias americanos, latifundistas y hacendados
cubanos y contra el gobierno y la oposición que los protegen
y defienden.
En su correpondencia íntima Villena da cuenta de su plena
identificación con esta línea adoptada por el Partido
de clase contra clase. En carta a su hermano, Villena le manifiesta
que "no gracias a los nacionalistas (...) sino a pesar de los
nacionalistas, que se han mostrado siempre muy pacifistas, el movimiento
revolucionario sigue creciendo y el motor de este movimiento es
la clase obrera y su partido".
En relación al Partido manifiesta preocupaciónes
muy humanistas por diversos aspectos como por ejemplo, la proyección
de este como partido-secta, con la cual discrepaba.Además
lo angustiaba extraordinariamente la situación del Partido,
sobre la cual en un documento de finales de 1932, referido a la
participación en las elecciones parciales manifestaba: "Nuestro
Partido se encuentra en la actualidad destrozado. No existen cuadros
de lucha, ni organizaciones eficientes. Los efectivos con que contamos
son en extremo escaso. Nuestra influencia en las masas es muy superficial
y relativa".
En Marzo de 1933 arriba a New York procedente de la URSS y de inmediato
se pone en contacto con los grupos de emigrados revolucionarios
y con la del Partido Comunista de los Estados Unidos. Comienza a
colaborar en diferentes publicaciones. Los artículos que
publica a partir de entonces van a dar cuenta de un pensamiento
marxista maduro, forjado al calor de la intensa polémica
del momento acerca del carácter, contenidos, fuerzas motrices
y directrices y fines del movimiento revolucionario.
Para Villena lo más importante es que dicho movimiento dirigido
por el Partido Comunista, salte a un plano superior y logre una
verdadera consolidación, que solo se conseguirá cuando
el proletariado asuma su papel hegemónico como clase y logre
unir a su alrededor a las masas populares o sea "a todos los
elementos oprimidos y explotados por el imperialismo y por la burguesía
y los latifundistas nativos en un verdadero frente único".
"Solo así se podrá hablar de ascenso revolucionario
y se podrá decir que "la revolución democrática–burguesa,
que la revolución antifeudal y antimperiaista se aproxima".
Esto permitirá después- argumenta Villena- la instauración
de gobierno soviético de obreros y campesinos como paso hacia
la revolución socialista.
No obstante las limitaciones político-ideológicas,
el Partido Comunista desde 1929 había realizado una intensa
batalla contra todas aquellas corrientes que intentaban limitar
la lucha popular a un simple cambio de gobierno, dejando intacta
la estructura neocolonial. Villena en viaje de trásito hacia
Cuba había manifestado esta preocupación: era necesario
impedir que la oposición burguesa a Machado desviase al pueblo
de la lucha revolucionaria. Es en este contexto que se desarrolla
la conocida polémica contra el ABC, recién convertido
en partido político facistoide.
En 1933, Villena se sumerge en las labores de dirección,
cohesión y movilización del movimiento obrero con
el objetivo de organizar la huelga política que derribaría
a la tiranía machadista. Dirigida por el partido y la CNOC
y contando con el apoyo del Directorio Estudiantil Universitarrio
y la adhesión de la gran mayoría del pueblo, la huelga
general, que al principio parecía ser la suma de un gran
número de huelgas aisladas de solidaridad y por reinvindicaciones
económicas, se convirtió objetivamente en una acción
política unida de toda la nación bajo la consigna
fundamental para las masas de ¡Abajo Machado!.
Hacia finales de 1933 Villena se enfrasca en la organización
del IV Congreso de unidad sindical que se celebraría en Enero
de 1934. Sus resoluciones abordaran aspectos nodales sobre el movimiento
revolucionario en Cuba , sus luchas, objetivos y tareas. Allí
se plantearán - entre otros - importantes tesis relacionadas
con las tareas generales del proletariado las cuales eran: el inicio
de la revolución agraria y antimperialista en Cuba, la aplicación
en amplia escala de la táctica de frente único y la
unidad sindical de clase.
A modo de conclusión enfatizamos que al ser Martí
síntesis suprema del pensamiento revolucionario, humanista,
de dignificación del hombre y de la justicia social, resulta
el más válido y natural elemento de articulación
de la tradición y el pensamiento nacional y por lo tanto;
también universal, con los más progresivo y revolucionario,
en este caso el socialismo científico. El socialismo que
está genuinamente incorporado a la cultura política
cubana, como resultado del desarrollo de esta, de necesidades definidas
y tareas impostergables apreciadas y desarrolladas por martianos
como Rubén Martínez Villena, el cual que para ser
articulador de tal desarrollo del pensamiento y la cultura nacional,
aportó, además, pasión y amor sin límites,
coraje y valor.
* Juana Rosales García.
Investigadora Agregada, Instituto de Filosofía.
Publicado en la Revista Marx Ahora, No. 9, 2000
http://www.filosofia.cu/contemp/jua002.htm
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