..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.118, Viernes, 7 de abril del 2006

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Literatura y Misión Milagro

No. No vamos a hablar de una narración de ficción. Vamos a traerles una realidad que parece sacada de la ficción. O una ficción que hemos convertido en realidad. Porque como un milagro bíblico, se hace la luz para muchos hijos de esta América, porque un mundo mejor, construido entre todos, es posible:

 

Literatura y Misión Milagro
Por Belén Gopegui

El Mundo

Se canta lo que se pierde", decía Machado y, en efecto, en los llamados grandes temas universales de la narrativa y de la lírica se imponen los amores contrariados, los paraísos perdidos, la infancia nunca recuperada. Tal parece que cantar lo que se tiene indica conformidad con el propio destino y la conformidad puede conducir a un conformismo que impide la crítica. Sin la crítica no es fácil, quizá ni siquiera posible, avanzar.

No obstante, si en el mapa no figura el lugar hacia donde queremos dirigirnos sólo cabe dar tumbos tratando, acaso, de alejarse de aquello que no se quiere. Sucede además que la nostalgia de lo que pudo ser y no fue resulta acogedora y complaciente, mientras que anhelar lo que sí puede ser es precisamente uno de los motores de la crítica, de la imaginación y del deseo de ponerse en camino.

Pese a todo, el género de la alabanza se ha desarrollado siempre en minoría y con bastante mala prensa. Por lo general, será más común encontrar fragmentos de lo que merecería ser celebrado en obras que tratan de lo imposible y lo perdido, antes que al contrario. En lo que a la narrativa española se refiere, el reciente y explícito desafío a la tradición del narrador deprimido llevado a cabo por Luis Magrinyá en su novela Intrusos y huéspedes constituye un hecho tan interesante como, por el momento, excepcional. De aquel aserto de Horacio Oliveira: «La vida, como comentario de otra cosa que no alcanzamos y que está ahí, al alcance del salto que no damos», pocas veces la literatura ha escogido «la otra cosa» y, en cambio, sí se ha demorado en el hecho de no alcanzarla, en la culpa y la amargura, pero también en la suave tristeza y la melancolía de no haber dado el salto.

Se ha dicho que si se canta lo que se pierde es porque quien no pierde no necesita esas formas un poco desesperadas que son el poema o la narración. Pero no es menos cierto que muchas de las canciones y narraciones de lo perdido han estado a cargo de quienes tenían casi todo, y su efecto ha sido la constitución del fatalismo como un producto sofisticado del espíritu que impregna la cultura de las clases medias. El mal menor y necesario para evitar males -o siquiera incertidumbres- mayores se ha convertido en justificación de lo real, en una justificación literaria, placentera, a menudo romántica, muy lejos del inconformismo y de la crítica.

Viene esto a cuento del título de este artículo y de la dificultad de abordar la descripción de lo no perdido, de lo que sí se alcanza. Misión Milagro es un programa de cooperación iniciado por Cuba y respaldado por la República Bolivariana de Venezuela que ya se desarrolla en 24 países de América Latina y el Caribe, destinado a tratar quirúrgicamente a personas afectadas de ceguera o deficiencia visual corregible. Cuando alguna vez he comentado la existencia de este programa, quienes no lo conocían me han preguntado: «¿por qué lo hacen?». Cabría responder: «porque hay personas que no ven y existe la posibilidad de que vean». Pero la pregunta parece añadir: «¿qué esconden, que rédito inconfesable sacan a cambio? ¿acaso conciencia política en aquellas personas que no han sido curadas en sus países y ven que una revolución en alianza con otra sí les ha curado? ¿acaso, al menos, una disminución de la hostilidad?»

En efecto, algunas de las personas que han acudido a Cuba con el propósito antes descrito han debido enfrentarse a las admoniciones de sus familiares y a sus propios miedos: «Cuba -les dicen- es un lugar terrible y si no se comen a los niños es posible que una vez allí quieran sacarles dinero o lavarles el cerebro o cualquier otra cosa». Pero el viaje es gratuito, igual que la estancia y la operación y las lentes y otros materiales que pueda necesitar el enfermo. Las personas que no veían son esmeradamente atendidas y regresan viendo, y hablan bien del país que les permitió ver, y se lo cuentan a otros, y tal vez algunas piensen que el socialismo no es algo tan terrible y pernicioso como les habían dicho.

Quizá se trate de propaganda, si es que cabe hablar de propaganda cuando no se lleva a cabo con informaciones sino con hechos.La pregunta del por qué, entonces, deberá ser respondida con otra pregunta: ¿por qué el capitalismo no realiza esta misma clase de propaganda?

Hay, por lo demás, un modo no buscado de difundir información para el cual también está sirviendo Misión Milagro. Con cada paciente que acude a Cuba llega además una historia incandescente de soledad, desprotección, injusticia. El paraíso dorado del capitalismo revela así qué lo sustenta, sobre cuántas vidas que no cuentan y que simplemente se tachan se asientan los planes de negocio.

En el informe de la secretaría de la OMS de 2003 se afirma que, a falta de un acceso equitativo a una atención oftálmica abordable y de calidad, hay personas en muchos lugares remotos del mundo privadas de visión por causa de las cataratas. Según las estimaciones, las cataratas siguen siendo la causa de la mitad de todos los casos de ceguera, pese a la disponibilidad de cirugía a bajo costo que permite restaurar la visión. El programa de la OMS visión 2020 se propone conseguir para ese año y con la participación de 26 países un «incremento considerable» del número de operaciones de cataratas.

Entretanto, el programa Misión Milagro, auspiciado por Cuba y Venezuela, ha logrado curar ya de manera gratuita en apenas año y medio a más de 200.000 personas afectadas de ceguera y otros tipos de deficiencia visual, entre ellos, numerosos niños nacidos con cataratas congénitas, y el proyecto es llegar a los 600.000 por año para alcanzar los seis millones en 2016. ¿Por qué no compite el capitalismo en este terreno? ¿Por qué son tan mezquinas las ayudas del capitalismo? ¿Cómo puede ocurrir, según ha señalado Pascual Serrano, que se publicite a todo color en los grandes diarios españoles al caso de un niña de Ghana, una, que iba a ser llevada a España para ser operada de cataratas gracias a la ayuda de una fundación integrada por novecientas ópticas y se haga caso omiso de las doscientas diez mil personas operadas por el socialismo?

En algunos países de Latinoamérica los oftalmólogos han protestado. Quieren “operar a muchísimos argentinos con el apoyo de instituciones privadas, religiosas y estatales, quitándole el estigma político que significa” ser operados por médicos socialistas, se entiende. De acuerdo: ¿por qué no lo hacen? En España este año se ha procurado disimular de mil modos el superávit del Estado: ¿cómo es posible que un Estado tenga superávit y haya gravísimas carencias en la atención a la población? ¿Cómo es posible?

Alguien pudiera objetar que Misión Milagro es un programa asistencialista, caritativo, que está más cerca de dar un pez que de enseñar a pescar. No parece, sin embargo, que devolver la vista sea como dar un pez, más bien la vista es un instrumento que permite usar otros. Por otro lado, en varios países el programa Misión Milagro ha sido precedido por diferentes misiones alfabetizadoras y enseñar a leer es, o debiera ser, aún más útil que enseñar a pescar.En muchos casos fueron estas misiones las que permitieron encontrar a los pacientes allí donde no llega la medicina oficial. El modo en que se practican las intervenciones quirúrgicas, con revisiones completas de la salud del paciente, con la compañía constante de los trabajadores sociales cubanos, con tiempo para el diálogo y las explicaciones, está lejos de ser algo que cae del cielo abruptamente.

Pero la diferencia sustancial está en que Misión Milagro no pretende usar las sobras de los Estados y de las empresas para coser un roto o un descosido. Plantea, por el contrario, que poner fin al sufrimiento evitable es la función prioritaria de los Estados y no una actividad a la que dedicar de vez en cuando unos cuantos recursos aleatorios, sacados de acá y de allá. Y si dentro de unos años este planteamiento sucumbiera bajo la presión de la eficacia y la máxima rentabilidad y las exigencias de las grandes corporaciones capitalistas, qué hermosas y qué tristes y qué desgarradoras y qué dolorosamente inútiles serán entonces las canciones sobre una vida por fin civilizada que habría empezado a ser y no fue. Se canta lo que se pierde. Cantar la alegría brutal y al mismo tiempo pausada, minuciosa, de un hombre ciego a los 47 años por un problema de diabetes quien, careciendo de los 3.000 dólares que la medicina privada le pedía para operarle y después de dos años sin conseguir que el Estado del país a que pertenecía se hiciera cargo de su situación, ha sido operado en Cuba y ve, no parece posible. Sin embargo ahí están, son miles, cientos de miles, quienes van contando de boca a oído y del oído a otra boca para llegar a otro oído, el salto que sí han dado.

Entretanto el mundo mira hacia otra parte mientras se complace en alguna historia sobre la melancolía de los amores insatisfechos, las ocasiones perdidas, los saltos que no se dan. Recordemos ahora que el verso de Machado forma parte de una estrofa: «Y te diré mi canción: / Se canta lo que se pierde / con un papagayo verde / que la diga en tu balcón». Alguien ha de cantar las canciones y es posible que el papagayo verde empiece a estar cansado o, tal vez, harto. Se canta al sufrimiento inevitable, para poderlo soportar. Pero al sufrimiento evitable no se le canta.

Al sufrimiento evitable se le pone fin.

Eso, que tendría que ser lo normal es, sin embargo, revolucionario.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=29147


Otra práctica de la medicina es posible

Tomado de La Jornada

Atacada por algunos círculos de la medicina privada, la llamada Misión Milagro -programa de cooperación iniciado por Cuba y respaldado por la República Bolivariana de Venezuela, que ya se desarrolla en 24 países de América Latina y el Caribe- ha logrado operar y curar de manera gratuita, en apenas año y medio, a más de 210 mil personas afectadas de ceguera y otros tipos de deficiencia visual.

La razón por la que fue bautizada así se debe a que recurrentemente muchos de los enfermos, al recobrar la vista y conocer el rostro de sus hijos o nietos, exclaman emocionados: "¡esto es como un milagro!" En uno de los centros de atención de la ciudad de La Habana, un hermoso hotel cerca del mar, donde estos pacientes son cuidados diligentemente por jóvenes trabajadores sociales, los "médicos del alma" -según los llamaría Fidel-, fui testigo de ese "milagro" en la persona de un humilde limpia coches de la ciudad de Buenos Aires, que relató sus primeras impresiones, justo en el momento de recuperar la vista después de más de cinco años de oscuridad total, afectado por una enfermedad prevenible y curable siempre que se cubran los altos costos de los servicios médicos especializados. En este centro decenas de internos relataban experiencias de su peregrinar por los servicios de salud de sus respectivos países, sin recibir respuesta. Algunos ya habían abandonado toda esperanza.

La Organización Mundial de la Salud refiere que 90 por ciento de los 136 millones de enfermos visuales se concentran en los países del capitalismo del subdesarrollo y, hasta el inicio de la Misión Milagro, ningún gobierno ni organismo internacional había logrado estructurar un programa que diera respuesta efectiva y en gran escala a los necesitados afectados por diversos padecimientos de la vista.

No es la primera vez que Cuba lleva al cabo labores internacionalistas de alto contenido humanista desde que en 1963, y en las difíciles condiciones de los primeros años de su revolución, su gobierno envió un destacamento solidario de médicos a Argelia. A la fecha, más de 100 mil profesionales y técnicos de la salud cubanos han contribuido a salvar vidas en 97 países de Africa, Asia y América Latina. Aun durante el llamado "periodo especial", caracterizado por grandes privaciones y dificultades que vivió el pueblo cubano después del derrumbe del campo socialista y la desaparición de la URSS, el gobierno revolucionario fundó la Escuela Latinoamericana de Medicina, que en agosto del año pasado graduó a su primera generación de mil 610 médicos procedentes de todos los confines de Nuestra América e incluso de Estados Unidos.

En Cuba cursan su carrera más de 12 mil estudiantes de medicina procedentes de 83 países: 5 mil 500 de América del Sur, 3 mil 244 de Centroamérica, 489 de México y Norteamérica, incluyendo 65 jóvenes de Estados Unidos, mil 41 del Caribe, 777 de Africa subsahariana, 42 de Africa del Norte y Medio Oriente, 61 de Asia y dos de Europa.

No pertenecen estos educandos a familias pudientes que pueden sufragar los estudios de sus hijos en facultades de medicina en las que -como en Estados Unidos- formar a un médico cuesta 300 mil dólares. En su gran mayoría son estudiantes de origen humilde, quienes, de no haber tenido la oportunidad que les brinda Cuba, jamás podrían realizar el sueño de graduarse de médicos. Como se pudo constatar en la Escuela

Latinoamericana de Medicina, los futuros profesionistas reciben su educación gratuita, y su manutención y estadía están aseguradas durante los años de preparación profesional.

El Comandante Fidel Castro se pregunta: ¿cómo es posible que Cuba, una pequeña nación bloqueada durante más de 45 años por Estados Unidos hasta en terceros países -según quedó demostrado recientemente por el incidente del hotel Sheraton de la ciudad de México-, pueda contribuir al bienestar de tantos pueblos formando en 10 años a más de 100 mil médicos? "¿Dónde esta el secreto?", cuestiona el presidente cubano. "En el hecho real de que el capital humano puede más que el capital financiero -se responde-. Capital humano implica no sólo conocimientos, sino también, y muy esencialmente, conciencia, ética, solidaridad, sentimientos verdaderamente humanos, espíritu de sacrificio, heroísmo, y la capacidad de hacer mucho con muy poco."

En contraste, los países del capitalismo avanzado no sólo no preparan profesionales de la salud para los países periféricos, sino que saquean de médicos al mundo del subdesarrollo: Nueva Zelanda, Reino Unido, Canadá, Estados Unidos y Australia mantienen su plantilla de profesionales de la medicina entre 22 a 35 por ciento con migrantes provenientes de los países pobres. Un informe de la OMS y de la Universidad Harvard señala que el subsidio anual del sur al norte por concepto de esa fuga de personal especializado asciende a 500 millones de dólares.

En Honduras, Brasil, e inclusive en la propia Venezuela, algunas asociaciones y gremios de oftalmólogos, y los circuitos corporativos relacionados con los grandes hospitales privados, han lanzado una campaña en contra de la Misión Milagro, intentando empañar sus propósitos nobles y su carácter humanitario. En el fondo están los intereses de los mercenarios de bata blanca que ven reducir sus ganancias al "abaratarse" los precios por los servicios profesionales que la Misión presta gratuitamente. En esas "denuncias" se expresa la lógica de la privatización y mercantilización del derecho a la salud y a la vida.

Cuba, por su parte, muestra con la Misión Milagro y con su vocación médica internacionalista que otra medicina es posible.

http://www.cubaminrex.cu/Actualidad/2006/Otra%20práctica.htm


Misión Milagro: Dioses de blanco
Por María Valerino San Pedro

Fotos Luis Carlos Palacios

Cuando el 8 de julio de 2004 dio inicio en Cuba la Misión Milagro, se abría para los pueblos de Latinoamérica y el Caribe el puente de la luz, la verdadera solidaridad y el amor, para dar paso a una etapa superior del sistema social cubano.

Hasta febrero último más de 187 mil 275 personas de Venezuela (178 mil 100), del Caribe (11 mil 811) y Latinoamérica ( siete mil 364) habían sido operadas en la Mayor de las Antillas a través de esta forma política del ALBA, propiciadora del intercambio entre países.

Además del factor humano y los beneficios para la salud, esta misión resulta ventajosa a partir de que el país ha adquirido nuevas y modernas tecnologías y aplica novedosas técnicas quirúrgicas que repercuten a favor del paciente cubano.

VEHEMENCIA

Para el doctor Humberto Moya, coordinador de la misión en la oriental provincia cubana de Granma, séptima del país incluida en el proyecto, desde noviembre de 2005, es ésta la más bella tarea a él asignada.

La provincia acoge pacientes de Jamaica y Venezuela, los que ya exceden la cifra de mil 759, desglosados en cataratas 762, pterigium 922 y otros 75.

Moya explica que en Manzanillo, hotel Guacanayabo, son tratados los procedentes de Jamaica, con 220 capacidades, mientras en el hotel Sierra Maestra, de Bayamo, los de Venezuela, 300 camas.

“Al principio –asevera- vimos la encomienda con toda responsabilidad, pero en poco tiempo, a ese sentimiento le sumamos el de la vehemencia, porque nos ha atrapado, son tantas las anécdotas, los recuerdos bonitos, lo interesante que hemos vivido…

“El trabajo es duro, nos absorbe unas 15 horas diarias, porque todo debe salir bien, pero la recompensa está en el estado de opinión de pacientes y acompañantes, en sus rostros cuando se van, en ellos mismos y en las opiniones de sus gobiernos. De Jamaica, por ejemplo, se recibió una carta de felicitación y reconocimiento, en la cual expresaban el deseo de ser atendidos siempre en Manzanillo.

“Aparejado a todo ello llevamos y mantenemos como prioridad la atención a los pacientes cubanos, aunque es justo reconocer que es algo menor el número de consultas por diversas razones, pero por cada dos extranjeros operados se interviene un granmense, es decir, el turno quirúrgico de las mañanas es para nuestros coterráneos y a partir del mediodía para los venezolanos y jamaicanos, por ejemplo, entre enero y febrero pasaron por los salones 448 de los de acá.”

¡QUÉ BELLEZA!

“Aquí no me falta nada, me ha sobrado”, afirma Teodoro Venancio Marcuno, un hombre de baja estatura, rostro surcado por el tiempo y manos callosas.

Los ademanes y expresiones denotan su bajo nivel de escolaridad y el apego a la tierra, donde encuentra el pan para mantener a la numerosa familia, cuatro hijos y varios nietos.

Desde su nacimiento, hace 77 años, vive en el Valle de San Bonifacio, en el estado de Sucre, Venezuela, zona eminentemente agrícola donde le ha conocido a la pobreza los más íntimos secretos y donde también, dejó de a poco, de disfrutar la puesta de sol.

Un día, como él mismo dice, empezó a andar por allá una “joven médica”, pero prefirió dar la prioridad a los ojos de su querida esposa Teodorina Medina, quien ya fue operada y recuperó la visión.

“Un lunes –rememora- hace poco, estuvo en mi casa la doctorita en un operativo y descubrió que no veía del ojo derecho, me dijo que tenía maleza y me lo curarían acá, ya el miércoles, zas, me buscaron y pal avión, y aquí estoy.

“Fíjese, enseguida me operaron y me dijeron que el izquierdo estaba malo y también lo sanaron, ahora veo muy bien, hasta lo más chiquitico. No me dio miedo el salón, porque son demasiado buenos todos, los médicos, las enfermeras, los muchachitos (as), ¡qué belleza son tus panas! Estoy agradecido, no sé cómo pagar, ¡ah!, y todo gratis.

“Cuando llegue tengo muchas cosas que contar, después de más de 25 días aquí, porque ya no permitiré que se confunda más a la gente, Cuba y Venezuela deben ser hermanas.”

HOTEL-HOSPITAL

Esas son algunas de las opiniones recogidas en el hotel-hospital Sierra Maestra, de Bayamo, instalación que conserva su belleza, confort y hasta ese olor atrayente y agradable, nada parecido al de una institución hospitalaria: el primero de los logros.

Aquí la tarea es dura y sin tiempo límite, pero la sagacidad y buen desempeño de médicos, personal de enfermería, estadística, transporte, de servicios del propio hotel, técnicos de laboratorio, de optometría y trabajadores sociales, entre otros, materializan una obra hermosa.

Los cuatro pisos devenidos salas acogen a los pacientes según sus patologías, en planta baja se ubican quienes padecen enfermedades crónicas, suman más edad o tienen dificultades para movilizarse.

El trabajo está diseñado de tal manera que todos pasan al llegar por la denominada Línea pre operatoria, para una evaluación integral de su estado de salud hecha por clínicos, anestesistas, oftalmólogos y estomatólogos, quienes luego de la consulta les indican diferentes exámenes y determinan si requieren o no intervención quirúrgica, si es negativo, les recetan los lentes o un tratamiento y según criterio, son citados para una reconsulta posterior.

Presta servicios, además, de peluquería, barbería, lavandería, arreglo de calzado, cuerpo de guardia, alimentación diferenciada y actividades recreativo-culturales en horario nocturno.

Importante papel juegan los 44 trabajadores sociales de ocho municipios, que según Mayra Ricardo, su responsable, son el familiar-amigo de cada paciente, los conducen desde su arribo al aeropuerto, les trasmiten confianza, seguridad, hacen con ellos reflexiones políticas y evaluaciones diarias.

“Estos muchachos lo están haciendo muy bien –reconoce- y al unísono llevan el estudio, pues todos están en la universidad, cursan las carreras de Sicología, Derecho, Comunicación Social y Estudios socioculturales.

“Permanentemente patentizan su compromiso con el Comandante en Jefe de cumplir cualquier tarea.”

Sobresalen las magníficas relaciones entre todos los factores responsabilizados, trabajadores sociales, de salud y de Turismo.

Por buen camino marcha la Misión entre esa gente enamorada de su quehacer, capaz de trocar en sonrisas las tristezas.

http://www.lademajagua.co.cu/infgran3941.htm


La Misión Milagro del ALBA: Solidaridad con los desposeídos de América Latina

Por FMLN, 22/02/2006

En la habitual conferencia de prensa de los días miércoles, el Secretario de Comunicaciones del FMLN brindó información acerca de Misión Milagro y afirmó que esta es una misión que beneficia a los pobres de El Salvador, a la gente que no tiene los dos mil o tres mil dólares que normalmente podría costar esta intervención quirúrgica en un sistema privado de salud.

Creemos que de esta manera, el FMLN y el pueblo salvadoreño también se incorporan a esta estrategia continental de desarrollo, la Alternativa Bolivariana para Las Américas, ALBA.

Esta misión, está enfocada en resolver enfermedades de la vista y estrictamente lo que se le conoce como cataratas, pterigiun y párpado caído.

En la habitual conferencia de prensa de los días miércoles, el Secretario de Comunicaciones del FMLN brindó información acerca de Misión Milagro Misión Milagro es un convenio firmado hace algunos meses, entre el Gobierno de Cuba y el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, en el que participan, el FMLN, entre otros componentes a nivel latinoamericano. Gracias a las gestiones que hizo el compañero Schafik Hándal, el FMLN como organización política está en condiciones de facilitar la ejecución de Misión Milagro en El Salvador.

Misión Milagro consiste en el tratamiento médico quirúrgico de enfermedades de la vista; se estima que en nuestros países hay decenas, posiblemente centenares de miles de personas que sufren padecimientos de la vista, que con el desarrollo de la tecnología médica y de la ciencia médica son perfectamente curables. Nos referimos concretamente a padecimientos o patologías tales como: cataratas, pterigiun, y párpado caído.

El convenio firmado entre los dos países amigos establece la meta de realizar este tipo de cirugía a 600 mil personas de toda América Latina por año, durante un período que se extenderá hasta el año 2016. De esa forma más de 6 millones de latinoamericanos estarán siendo beneficiados por esta misión humanitaria que los gobiernos de Cuba y Venezuela están desarrollando.

En el caso concreto de El Salvador, el día 11 de enero se inicio la Misión Milagro con la salida rumbo a Cuba del primer grupo de ciudadanos salvadoreños de escasos recursos, integrado por personas que fueron identificadas y evaluadas a lo largo y ancho del país que tenían las condiciones para demandar la atención médico quirúrgica antes señalada, Días después, fue trasladado un segundo grupo y la semana antepasada fue enviado un tercer grupo.

En total, son más de 100 ciudadanas y ciudadanos salvadoreños los que están recibiendo la atención en La Habana y hoy tenemos la alegría de comunicarle al pueblo salvadoreño, y sobre todo a la gente de escasos recursos, que los primeros resultados de la Misión Milagro están ya a la vista aquí en El Salvador.

El Secretario de Comunicaciones estuvo acompañado del señor Miguel Angel Granadeño Ortiz, quien es originario de Zacatecoluca, de profesión sastre, tiene 70 años de edad, es una persona de escasos recursos que tenía un problema severo de pterigiun y fue operado con éxito, en días anteriores en La Habana, Cuba, en un hospital de alta tecnología médica. El costo de la operación, el transporte aéreo, la estadía en La Habana significó cero costos para el señor Granadeño.

Igualmente le acompañó el señor José Santos Arenívar, él es agricultor, viene de San Matías, Departamento de La Libertad, tenía un problema similar de pterigiun. También fue intervenido. El señor Granadeño es parte del primer grupo y el señor Arenívar es parte del segundo grupo que salió hacia La Habana.

Hoy tenemos la alegría de compartir con el pueblo salvadoreño que nos escucha o que nos verá o que nos leerá, que las operaciones han sido un éxito desde el punto de vista médico quirúrgico y sobre todo desde el punto de vista humano.

Esta misión se enmarca dentro de un convenio global en el que los pueblos latinoamericanos estamos trabajando, la Alternativa Bolivariana para Las Américas (ALBA) que plantea la integración de nuestros pueblos no solo a través del comercio y de la economía exclusivamente, sino a través del componente verdaderamente humano, independientemente de la nacionalidad, de la religión y las creencias políticas de las personas.

Le anunciamos al pueblo salvadoreño que en las próximas semanas estaremos desplegando esta misión de una manera todavía mucho mas amplia. Hacemos invitación a toda la gente que tiene un problema de la vista y que pueda ser atendido en el marco de esta misión, para que se acerquen a las distintas oficinas del FMLN de todo el país para canalizar su pedido para ser examinados, en primer lugar aquí en El Salvador, por médicos oftalmólogos y a partir de ese diagnóstico tramitar su solicitud para ir a recibir tratamiento médico a Cuba. Próximamente será anunciada también la apertura de la Misión Milagro en la hermana República Bolivariana de Venezuela.

Esta es una misión que beneficia a los pobres de El Salvador, a la gente que no tiene los dos mil o tres mil dólares que normalmente podría costar esta intervención quirúrgica en El Salvador en un sistema privado de salud. Creemos que de esta manera, el FMLN y el pueblo salvadoreño también se incorporan a esta estrategia continental de desarrollo, la Alternativa Bolivariana para Las Américas, ALBA.

Mision Milagro es una misión especializada en patologías específicas de la vista. Entre los casos que están siendo tratados en La Habana, tenemos casos de personas que habían perdido casi el 100% por ciento de su visión y que a partir de las intervenciones quirúrgicas han recuperado o total o en un buen porcentaje su visión.

Esta misión no incluye otro tipo de enfermedades. Esta misión, está enfocada en resolver enfermedades de la vista y estrictamente lo que se le conoce como cataratas, pterigiun y párpado caído. Aunque según información que tenemos una de las personas que está en La Habana fue también sometida a una operación de glaucoma, ese es un caso excepcional. En general la Misión Milagro incluye estos tres padecimientos.

Nuestra meta es enviar un grupo de personas semanalmente, esperamos que este ritmo se mantenga el resto del año y posiblemente se incremente. Ello dependerá no solo de nuestra capacidad operativa, sino de que la gente necesitada, luego de conocer la iniciativa, se acerque para que efectivamente se haga el milagro de que la gente pueda volver a ver.

Los requisitos para acceder a los beneficios de Misión Milagro son: en primer lugar que tenga algún padecimiento relacionado con su visión, segundo que sea una persona de escasos recursos, para ello se hace un estudio socio económico de la persona para establecer que efectivamente no tiene mas alternativa, porque el sistema de salud es un sistema que está en una situación verdaderamente lamentable en El Salvador y no tiene la capacidad de dar respuesta a millones de personas que tienen padecimientos graves, no solo de la vista, sino de las distintas situaciones que vivimos en el país: enfermedades pulmonares y cardiovasculares, infecciones respiratorias y gastrointestinales, etc. Entonces es muy importante que sean personas de escasos recursos, para que se cumpla con uno de los objetivos fundamentales de esta misión que es ayudar a los pobres.

Creemos que las personas que tienen los recursos pueden perfectamente abocarse a otras alternativas, pero esta misión está enfocada a las salvadoreñas y salvadoreños más pobres. Se está haciendo un estudio socioeconómico riguroso para que pueda garantizarse este requisito.

Por lo demás las personas son examinadas por un equipo médico para establecer que está en condiciones de ser intervenida quirúrgicamente y que no tiene ningún padecimiento colateral que pueda complicarle su vida al realizarle una operación de este tipo. Si se cumplen los requisitos, la persona es seleccionada y se le asigna la fecha probable de su salida. La estadía es de una o dos semanas, máximo tres, dependiendo de la naturaleza del caso, posteriormente las personas regresan curadas al país.

CRITERIOS DE LOS PACIENTES

- No imaginé que en Cuba nos atendieran tan chévere
- Los trabajadores sociales son nuestros ángeles de la guarda
- Los lazos de amistad de Cuba y Venezuela crecen
- El trato de ustedes es como el de una familia
- Entrar aquí parece un sueño, todo es lindo
- Los médicos cubanos son dioses que han logrado recuperemos la visión
- Este pueblo es bello y su gente también
- Los médicos son profesionales de verdad
- Me gusta el sistema de seguridad de Cuba
- Aquí uno se siente gente importante

http://www.alcaabajo.co.cu/design/read/temas/altermundismo.tpl.html?news
_id_obj_id=1001407


Prólogo del Milagro
M.Sc BETTY BEATÓN RUIZ

El devenir en Santiago de Cuba de lo que se ha dado en llamar Misión Milagro es la suma de cientos de historias personales con una carga emotiva y un altruismo como pocos sucesos tienen el privilegio de reunir en sí.

Su nombre, que evoca lo onírico pero que en esta ocasión se torna tangible, salió justo de boca de una de las primeras personas beneficiadas con este proyecto cubano-venezolano, que ha hecho posible que miles de niños y niñas, hombres y mujeres, logren recuperar lo que tal vez sea el sentido más preciado de los seres humanos: la visión.

Juntando recursos, y especialmente voluntades, Cuba y Venezuela dieron luz, y de que modo, a un proyecto que hoy en día ha trocado anhelos en realidades no sólo para venezolanos y venezolanas, sino que también ha extendido sus bondades a otras naciones del área de América Latina y el Caribe.

Por primera vez, más por el azar que por otro motivo, la Ciudad Héroe de la República de Cuba se sumó a la Misión Milagro.

Y no pudo el calendario marcar mejor fecha que el 13 de agosto de 2004, momento en el que la capital del país era azotada por el huracán Charlie, para que unos 300 pacientes procedentes de Venezuela llegaran a Santiago de Cuba en estancia temporal hasta que el peligro que entrañaba el mencionado fenómeno meteorológico cesara.

Fue entonces que se desbordaron los mejores sentimientos que santiagueras y santiagueros guardan en el más cálido de los rincones del alma para todo el forastero que llega a esta cuatricentenaria urbe del suroriente del Archipiélago.

Hospitalidad y calor humano se unieron a la profesionalidad de todo el personal que le correspondió brindar atención a dichos pacientes, en lo que al chequeo general respectaba, el cual antecedió a las operaciones oftalmológicas realizadas en la capital del país- especialmente médicos, enfermeras, odontólogos y demás paramédicos; trabajadoras y trabajadores sociales; dirigentes de la Unión de Jóvenes Comunistas, entre otros.

A la partida, una semana después, ya no quedó dudas de que Santiago de Cuba podría sumarse al proyecto imbuida, esta vez de a lleno, en la labor quirúrgica.

A partir de septiembre de 2004 la cuatricentenaria urbe caribeña multiplicó su sempiterna hospitalidad y mostró y demostró cuánto podía hacer a favor del Milagro.

Su nombre, que evoca lo onírico pero que en esta ocasión se torna tangible, salió justo de boca de una de las primeras personas beneficiadas con este proyecto cubano-venezolano, que ha hecho posible que miles de niños y niñas, hombres y mujeres, logren recuperar lo que tal vez sea el sentido más preciado de los seres humanos: la visión.

Se abrió una página sin precedentes y una a una, día a día fueron acumulándose las anécdotas, los hechos… que llegan y perduran hasta hoy, que están, con huellas perecederas unas, imperecederas otras, en las mentes, en los corazones, y en los ojos de sus protagonistas, que son muchos y de las más diversas profesiones.
Estas que les proponemos son solo trozos de esa gran historia que late tras la Misión Milagro, esa que lleva en sí altas dosis de entrega, muchísima profesionalidad, un increíble sentido de humanismo y todo, todo el amor del mundo.

[Pueden encontrarse hermosos ejemplos en el sitio:]

http://www.sierramaestra.cu/esp/especiales/milagro/prologo.htm




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