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 ¿Hay
libertad de prensa en Cuba?
Por: Alina Martínez
Un artículo que mantiene vigencia.
Los desafío de los periodistas cubanos.
Recuperación de tiradas y reaparición de publicaciones,
tras el descenso de los últimos años.
Prensa de propiedad social
La prensa nuestra no es propiedad privada, digamos
que es propiedad social, una propiedad de todo el pueblo... Sabemos
ya como es la prensa en el mundo capitalista: tiene sus propietarios,
y los propietarios son los que mandan en la prensa capitalista,
los que deciden, los que nombran a los directores, son los que trazan
la línea política
Desgraciadamente, una de las tragedias de nuestra
época es que los medios de divulgación masiva están
en manos de las fuerzas más poderosas económicamente,
las fuerzas más ricas, de los intereses económicos
fundamentales de esas sociedades.
Una de nuestras tragedias es esa, que esos medios
de divulgación masiva se usan exhaustivamente contra nosotros.
No pueden ser para nosotros modelo, no pueden ser para nosotros
ejemplo. Todo está presidido por un espíritu mercantil,
por lo general, y han estado aliados a las fuerzas que se oponen
al socialismo, al progreso y a las corrientes más avanzadas.
Fidel Castro
¿Se puede hablar de libertad de prensa en un mundo globalizado
en el que las transnacionales tienen el dominio de los medios de
comunicación?
Cuba
y sus periodistas defienden un modelo alternativo de libertad de
prensa y de expresión. No tiene mucho que ver con el modelo
único y dogmático, la ideología imperial, la
fórmula manipuladora que las naciones desarrolladas y el
imperio de los grandes medios, tratan de imponer.
Un país bloqueado y asediado tiene plenas facultades para
condicionar su libertad de prensa a la defensa nacional y de las
grandes mayorías. Las torpezas en las naciones del Tercer
Mundo cuestan muy caro a sus pueblos.
En Cuba la prensa es de propiedad social y está al servicio
público. Su viabilidad se demuestra en la resistencia de
su propio pueblo, en su cultura y la preservación de su identidad,
y de manera especial en la creciente participación popular
en sus relevantes decisiones económicas, políticas
y sociales.
Pese a los pronósticos agoreros de los enemigos de la Revolución
Cubana, durante la crisis de principios de los años 90 se
fortaleció y acrecentó el esfuerzo popular por preservar
sus conquistas socialistas.
No impone Cuba su modelo social, pero exige un respeto para su
voz en este planeta globalizado y neoliberal de finales del Segundo
Milenio. Sus periodistas lo merecen, y se cuenta con la solidaridad
de decenas de organizaciones periodísticas y de colegas en
América Latina y el mundo.
AMPLIO DIALOGO, REVITALIZADO QUEHACER
Cuba ha confirmado la validez de su experiencia de prensa. Tras
la fuerte contracción sufrida en la prensa nacional por las
serias limitaciones económicas que vivió el país
antillano en los inicios de esta década, tras la caída
de la URSS y del campo socialista los y un bloqueo norteamericano
acrecentado, un programa revitalizador se abrió paso desde
1998, a partir de los primeros síntomas de recuperación
de la economía cubana.
Válido es subrayar que ni aun en los momentos más
álgidos de esa crisis, el empleo y la seguridad social de
los periodistas estuvieron garantizados. Profesionales de la prensa,
mujeres y hombres, ejercen en igualdad de condiciones, y sus remuneraciones
sólo dependen de su calidad profesional, y no obedecen a
razones de sexo, clase ni raza, realidad que es bien distinta en
países de la región.
La información, la educación y la cultura se convierten
en factores esenciales de la estrategia de desarrollo y las políticas
que han de garantizar el auge económico y social, la independencia
y la soberanía de nuestras naciones, ha dicho Tubal Páez,
presidente de la Unión de Periodistas de Cuba, que agrupa
a dos mil 970 profesionales de la prensa.
Un amplio diálogo sobre los más ingentes temas relacionados
con el periodismo generó la citada organización durante
su VII Congreso, en 1998, del que se derivaron un centenar de planteamientos
que reconocieron el respaldo a la alternativa que brindan los medios
de comunicación.
Ese proceso amplio de debates y de opiniones plurales, no constituyó
una excepción en Cuba. Forma parte intrínseca de su
democracia participativa socialista, y no se rige por el modelo
excluyente que impera hoy en buena parte del mundo.
Ese movimiento de ideas continúa en los albores del Tercer
Milenio.
LAS POTENCIALIDADES DE LA INFORMACION
Con el apoyo decidido del Estado cubano se emprendieron en los
últimos años de los 90 algunas inversiones, aún
en medio de serias dificultades económicas, que mejoraron
técnicamente el quehacer de la prensa escrita, la radio,
la televisión y las agencias de noticias.
Cuba desplegó su presencia en Internet. Hoy son cerca de
20 los órganos de prensa nacionales que tienen presencias
en las autopistas de la información [Muchos más en
la actualidad. N. del E.] El impacto internacional no se ha hecho
esperar, la fuerza de la verdad se abrió aún más
con argumentación, claridad, y de forma directa, profunda
y atractiva.
La televisión desarrolló un fuerte proceso inversionista,
se destinaron recursos a la dotación informática de
los medios de comunicación y se crearon las bases para el
despliegue de una autopista nacional de información que posibilite
mayores niveles de conocimiento, a la vez que se multiplicaron los
cursos de superación profesional.
Ante las tecnologías especializadas en la calumnia, el ocultamiento
y la distorsión utilizadas por la más poderosa potencia
económica, militar, cultural y mediática de la historia,
se ha abierto paso la de Cuba, señaló Páez
a los profesionales de la prensa.
El VII Congreso de la Unión de Periodistas cubanos consolidó
la estrategia para desarrollar una batalla de ideas en la que la
prensa tiene un papel sobresaliente, herencia patriótica
de su historia revolucionaria.
El hecho de que el crimen cometido contra el niño cubano
Elián González en Estados Unidos no fuera silenciado
por las transnacionales de la información, responde en parte
a la potencialidad de los periodistas y la prensa cubana, que sin
las grandes fortunas de los gigantes informáticos, llevó
la razón y la justicia a todos los medios.
El destacado periodista cubano y especialista en medios Ernesto
Vera, señala que cuatro décadas de experiencias en
coincidir periodismo y pueblo han consolidado una historia de identificación
de lo mejor del pensamiento de sus hijos con los valores revolucionarios
que fundaron a la nación cubana.
La continuidad de los análisis en plenarias de representantes
de todos los periodistas del país, han añadido sistemático
y renovado accionar a la revitalización de la labor de la
prensa en Cuba.
Interrogantes como, ¿Puede cualquier ser humano sin cultura
integral y cultura política resistir la invasión que
sirve a los fines de la manipulación de la mente a escala
mundial? y ¿Cómo sobre ponerse ante el efecto ensordecedor
de la mentira a nivel universal?, están en el debate cotidiano
de los medios cubanos, promueven la defensa de un periodismo más
culto para contribuir a una cultural general integral.
La universalización de la población para tener acceso
al mensaje informativo, constituye uno de los pilares del sistema
informativo y de comunicación establecido en Cuba desde 1959,
solo posible por ser propiedad social y no estar sujeto a intereses
privados o prácticas comerciales que condicionen su objetividad.
En esa realidad se sustenta la libertad de expresión, que
tiene como su más alta verdad la defensa de la independencia
nacional, que es decir el sistema social socialista. Y más
allá aún, cuenta con un pueblo escolarizado capaz
económica, cultural y políticamente de participar
en la vida del país, y protegido por la Constitución
y las leyes que amparan ese derecho ciudadano a la información,
lo que es cada vez más escamoteado en el orbe.
La extensión de vías y medios de comunicación,
incluso a zonas montañosas totalmente rurales, y la electrificación
del 95 por ciento de los hogares cubanos, facilitan esas posibilidades.
LA LIBERTAD DE LA NOTICIA O LLOVER SOBRE MOJADO
En los umbrales del siglo XXI, especialistas de la comunicación,
académicos y estudios de los temas de la información,
su orden internacional actual y porvenir, se cuestionan la llevada
y traída libertad de prensa, concepto devenido espada de
Damocles que pende sobre quienes contentan al hegemonismo mundial.
Se esgrime esa libertad para sancionar a pueblos del Tercer Mundo,
pero se reserva cualquier enjuiciamiento de la "libertad de
prensa", demostrada durante la guerra del Golfo contra Irán,
o de la lamentable libertad exacerbada durante el caso Mónica
Lewinsky, o en las millonarias elecciones estadounidenses.
Esa purificada libertad se esconde para reflejar imágenes
de la crisis del neoliberalismo, la feminización de la pobreza
o las esencias de la xenofobia y la discriminación de cualquier
tipo en el mundo, y se erigen como paladines de ella para enjuiciar
a pueblos que escogen su destino.
Diferencias no son desigualdades, aunque quienes gustan de buscar
fantasmas y orquestar campañas difamatorias, son verdaderos
paladines de la discriminación enarbolando conceptos altamente
manipulados como los de libertad de prensa y respeto a los derechos
humanos.
Tales concepciones pasan en Cuba por el tamiz de una Revolución
de 41 años, período en el que transformó ideas,
creo vivencias, fortaleció la identidad nacional y desarrolló
un modo de expresión e información democráticas,
porque, en primerísimo lugar, llega a todas partes y no está
al servicio de minorías. Su terrible pecado es que la prensa
es de propiedad social.
Ello nos ha merecido la excomunión, dice un joven profesional
de la prensa televisiva cubana.
Los hechos, sin embargo, se imponen. Las verdades ineludibles afloran,
como lo demostró en enero de 1998 la visita a Cuba del Papa
Juan Pablo II, considerada la mayor cobertura informativa de un
recorrido de su Santidad fuera del Vaticano, y que reveló,
pese a los turbios y disímiles manejos noticiosos hechos
por cierta prensa sensacionalista, realidades innegables de la Revolución
que destruyeron mentiras casi antológicas.
Realidades confirmadas también en ocasión de la IX
Cumbre Iberoamericana, la Cumbre de las naciones del Sur y la digna,
unida y patriótica batalla librada durante siete meses por
la liberación y el retorno del niño Elián González.
Cuba es solo un archipiélago en el Caribe que sufre el bloqueo
económico, comercial y financiero más prolongado de
la historia. Sin embargo, constituye un país como pocos,
que puede mostrar en sus medios avances acelerados en su libertad
de expresión, pues posee como premisa la alfabetización
de su población.
En Cuba no hay un solo periodista asesinado, torturado o desaparecido.
A la Unión de Periodistas de Cuba pertenece el 96 por ciento
de los profesionales de la información, es una entidad no
gubernamental miembro pleno de la Organización Internacional
de Periodistas (OIP) y de la Federación Latinoamericana de
Periodistas, en la que ocupa la primera vicepresidencia. En foros
de todo el orbe, la Isla caribeña expone sus criterios y
su verdad.
Busca la Mayor de las Antillas, pese a sus limitaciones económicas
actuales, continuar el perfeccionamiento de su sistema informativo
y de comunicación, y para ello se preparan sus periodistas
no por los caminos de modelos dogmáticos ni estereotipados,
sino por los ajustados a sus requerimientos y en la búsqueda
de un periodismo moderno más justo, con la equidad como su
base más sólida.
A no dudarlo, ese es el futuro de la noticia, y nada más
liberador que revolucionar los estigmas y anquilosamientos.
Como ha dicho un colega, la verdad es tozuda, y se abre paso.
http://www.ain.cubaweb.cu/especiales/may10bprensa.htm
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