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 Comentarios al mensaje de un
manipulador
Recientemente publicamos en este boletín una
entrevista
a la Cra. Carmen Velásquez Quintana, Directora de la
Biblioteca Provincial de Las Tunas. El Grupo de “Enemigos
de las Bibliotecas Oficialistas Cubanas”, como podrían
muy bien llamárseles, en evidente monitoreo de nuestras páginas,
se agarraron como de un clavo ardiente de esta entrevista, intentando
una vez más, pero una vez más inútilmente,
sumar a su causa a los verdaderos bibliotecarios cubanos. Esta es
la respuesta, la digna respuesta de una verdadera bibliotecaria
cubana, una orgullosa bibliotecaria “oficialista” a
este servil y mentiroso lacayo del imperio:
En el municipio de Las Tunas se han creado 44 casas bibliotecas,
las mismas parten de una experiencia iniciada en la década
del 70 por una maestra del poblado de Bartle, que fue generalizada
para ampliar las posibilidades de los pobladores de aquellos lugares
que no cuentan con servicios de bibliotecas. Cuando se inicia el
Programa Provincial por la lectura, el 20 de octubre de 1998, se
les reconoce como la modalidad comunitaria que distingue nuestra
provincia, por tanto surgen mucho antes que los ”inventos”
de Colas. Es él y no nosotros, quien ha “copiado”
y tergiversado, con fines de lucro, una iniciativa noble y desinteresada.
Las casas bibliotecas incrementan la presencia del libro y de la
cultura en las comunidades como una acción propia de las
bibliotecas para ampliar su alcance. Son atendidas por activistas
que, sin cobrar nada, absolutamente ni un centavo por esto, atienden
a sus vecinos, le prestan los libros y contribuyen a formar hábitos
de lectura mediante las actividades culturales que realizan. Estos
activistas tienen como interés compartir sus libros de manera
solidaria, sin mediar fines de lucro ni beneficios personales, para
cultivar el espíritu y los conocimientos de todos aquellos
que las visitan.
Muy presente tenemos el manifiesto de la UNESCO sobre bibliotecas
públicas y así brindamos toda clase de conocimientos
e información disponible a los usuarios sin que se discrimine
a nadie ni por edad, raza, sexo, política, religión,
condición social, etc. Las colecciones se forman con la contribución
de los comunitarios y las donaciones que realizan las bibliotecas
y otros amantes de la lectura, siempre atendiendo las necesidades
de sus usuarios, porque ellos son su razón de ser. Dentro
de ellos predominan los estudiantes, pues la bibliografía
busca correspondencia con sus demandas y así sucede con los
demás sectores de la población.
¡Qué distintos los fines de esos que se denominan
“bibliotecarios independientes”! No han logrado convencer
con sus intenciones de ser reconocidos y recibir financiamiento
para, supuestamente, defender el “derecho a la información
sin censura”. Conocemos que forman sus colecciones con lo
que da la SINA (Oficina de Intereses Norteamericana en La Habana)
y la emplean para hacer proselitismo político. Valen mucho
más aquellos libros que recibimos de personas altruistas,
que los dan para un fin cultural, dentro de ellos algunos que con
gran cariño han acompañado junto a la almohada, porque
se saben útiles al compartirlos con otros. No reciben a cambio
nada material, no se les montan costosas campañas de propaganda
ni reciben remesas de un gobierno extranjero. ¡Allá
los que viven a expensas de migajas u otras prerrogativas en beneficio
personal, a cambio de su dignidad!.
Soy bibliotecaria con más de 25 años de experiencia:
esto me permite reconocer los libros buenos, los que no deben dejarse
de consultar. Me formé como profesional gracias a la Revolución,
la cual defiendo desde mi puesto como verdadera bibliotecaria; me
respeto y mucho, porque no tolero a nadie que cuestione nuestra
labor y mucho menos a alguien como Colas, tan desagradecido, que
se formó aquí en su tierra, gratuitamente, como profesional
(a pesar de su color) y sin embargo asumió el triste papel
de pelele. Junto a los recursos que han destinado a las supuestas
“bibliotecas independientes”, ya se consiguió
su pasaporte para emigrar a los Estados Unidos que era su verdadero
objetivo, para continuar viviendo del cuento y el engaño.
La moral que tengo es quien me protege. Ud., Señor Colas,
reconoce “la honestidad de esta cubana”. Tengo plena
conciencia de mi trabajo, defiendo el derecho del pueblo a toda
clase de conocimientos e información disponible, por eso
hemos extendido la actividad bibliotecaria, creando las casas bibliotecas.
La informatización de los servicios y el acceso a la Internet
se están materializando en nuestro país y sé
discernir lo que vale eso, de toda la hojarasca que algunos se dedican
a publicar en Internet. Digo esto porque me considero defensora
de la política bibliotecaria de la Revolución, que
es sin censura. El esfuerzo que realiza el gobierno revolucionario
para la informatización tiene como fin contribuir a la cultura
de nuestro pueblo, que el mundo conozca lo que hacemos los cubanos
e intercambiar informaciones sobre los avances que en los diferentes
campos se producen: no podemos gastar tiempo ni recursos en cosa
que no valen la pena.
Y si algo tenemos bien claro los verdaderos bibliotecarios cubanos,
es nuestra misión de promover los valores de la cultura local,
nacional y universal. Hay una ética en nuestra profesión,
y la hemos defendido con nuestros esfuerzos, con el trabajo cotidiano,
llevando a los más apartados lugares el libro y las opciones
de lectura, para que la región de nuestro país donde
viva un cubano no sea un obstáculo: ése sí
es acceso libre, gratuito y honorable al saber.
Nuestro Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas cuenta
con Instituciones que ofrecen servicios gratuitos, con entrada libre
a todos los ciudadanos. Somos los bibliotecarios los que formamos
nuestras colecciones, propiciamos la superación constante
de nuestros profesionales bibliotecarios, sin recaudar nada, pues
el programa revolucionario reconoce el valor social de nuestro quehacer.
Para que se tenga una idea de lo importante que resulta la labor
de la Biblioteca Provincial de Las Tunas, en el año 2005
se ofrecieron 233 973 servicios a 86 148 usuarios, superando ampliamente
las cifras del año anterior. Cada día crecen las demandas
informativas y los bibliotecarios gustosos accedemos a ofrecer diferentes
servicios, préstamos de documentos, actividades de promoción
de la lectura, entre otros.
Quiero aclarar que según dice Colas estamos limitando a
nuestros usuarios el acceso a poder consultar textos de algunos
autores: con toda propiedad puedo decirle que la mayoría
de estos autores forman parte de nuestro fondo bibliotecario, por
tanto una vez más reitero que trabajamos arduamente porque
estén representados los mejores creadores. Nos nombra como
“bibliotecarios oficialistas”, pero muy orgullosos nos
sentimos de ser bibliotecarios públicos cubanos. No hace
falta visitar a nadie de los que cita, pues las personas dignas
no son detenidas en Cuba.
Quiero puntualizar además que la trayectoria de Ernesto
Guevara, al que este difamador calumnia con maldad e ignorancia,
es reconocida no solo en Cuba, sino en el mundo, y es un ejemplo
a seguir, por sus ideales, sus convicciones y su actuar. Es lamentable
que personas tan faltas de conocimientos, escrúpulos, valor
y dignidad utilicen semejantes adjetivos para referirse al Ché,
lo que denota que no lo ha leído. Le sugiero consultar algunas
de las obras que abordan su trayectoria revolucionaria y así
se convenza de que distante estuvo al definirlo como lo hizo en
su artículo, que refleja serias lagunas de conocimiento y
le resta bastante a Usted al hacer estos planteamientos, aún
más, si cabe, agregando una nueva mancha a su ya deteriorada
imagen de mercenario de Bush.
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