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 Bibliotecas: Compitiendo con el
Internet
Por Rolando Cochez
Situación actual:
Desde que el Internet se originó en una red que fue establecida
en 1969 por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos a raíz
del proyecto Darpanet, nunca antes el mundo de la informática
se había revolucionado tanto desde la invención de
la propia computadora. Hoy en día no se habla de otra cosa,
las personas pagan por este servicio inclusive, sin saber qué
es realmente y cómo usarlo. Hay personas que encienden sus
computadoras a tempranas horas del día para saber el resultado
del partido de baloncesto que terminó muy tarde en la noche
anterior, o para saber que película nueva se presenta en
los cines.
Estas mismas personas parecen alejarse cada día más
de los medios impresos y los bibliotecarios nos preguntamos: ¿está
el Internet motivando a las personas a alejarse de las bibliotecas?,
será que el Internet es realmente más completo que
una biblioteca? o tendrá el Internet información más
relevante e importante que mi biblioteca? Es cierto, siempre han
existido personas que ignoran e evitan aproximarse a una biblioteca
para satisfacer sus necesidades de información. Y ahora,
y nunca antes, el crecimiento de los recursos del Internet han aumentado
este comportamiento.
¿A qué se debe esta fuerte atracción de sustituir
la biblioteca por el Internet?, el motivo de algunos usuarios no
tiene nada que ver con la creencia de que el Internet es mejor que
cualquier biblioteca. Entre algunas de sus razones incluyen: Navegar
en la "red" es divertido; Buscar las cosas yo mismo es
más satisfactorio; Es muy problemático ir a una biblioteca;
Las bibliotecas tienen libros viejos; Si no utilizo el Internet
estaré obsoleto, etc.
Los usuarios ignoran de la existencia de alternativas superiores
de información y creen que pueden encontrar de todo en la
"red," ¿entonces por qué buscar en otro
lugar? Muchos usuarios han tenido malas experiencias con bibliotecas
y con su personal, y por lo tanto piensan que pueden hacer un mejor
trabajo de investigación por si solos, o simplemente dejar
de lado la información tradicional para conseguir "buenas
cosas" que sólo hay en el Internet. Inclusive, los usuarios
van actualmente a la biblioteca y se dirigen a la terminal de Internet
sin consultar primero al bibliotecario, quien puede responder a
sus preguntas en muchas ocasiones con más prontitud que el
Internet. Hemos observado personalmente a usuarios que pasan horas
"navegando" en la red en busca de una respuesta que podrían
obtener en 2 minutos en una enciclopedia.
"No todo lo que brilla es oro":
Es verdad que el Internet presenta servicios con excelente información,
también es verdad de que hay demasiados sitios que pueden
presentarle grandes problemas a usuarios con poca experiencia. Por
ejemplo: no todos los sitios son completos, actualizados y exactos,
las versiones gratis suelen ser viejas, incompletas y de dudosa
credibilidad, muchos sitios no pueden manejar búsquedas complejas,
la "red" muchas veces no sirve para investigar sobre asuntos
mas profundos o complejos, no se puede investigar sobre publicaciones
anteriores pues se le da prioridad a los mas reciente. Artículos
y reportes gratis de fuentes comerciales son siempre parciales e
incompletas, en la mayoría de los sitios hay que pagar para
tener una información que se puede obtener gratis en la biblioteca.
En cuanto a los sitios noticiosos, el contenido es diferente al
impreso; no se muestran las imágenes en su totalidad, nunca
incluyen información que suele ser importante para muchos
(por ejemplo los obituarios), solo presentan las informaciones que
han sido seleccionadas como las más importantes. En algunos
casos (New York Times) se requiere pagar una suscripción
para permitir leer las noticias y en general sólo se puede
investigar los últimos 90 días, lo cual resulta inapropiado
para una investigación histórica.
Sumado a todo esto, hay que mencionar además los problemas
frecuentes de comunicación, interrupción, tráfico
en las líneas, compatibilidad de periféricos y por
supuesto, saber navegar en el Internet.
Estrategias de las bibliotecas:
Los bibliotecarios tendrán una dura labor para convencer
a sus usuarios a utilizar la biblioteca como primera fuente antes
de Internet (que es uno de sus servicios). Existen estrategias para
lograr convencer a los usuarios sobre el verdadero valor de las
bibliotecas, algunos ejemplos son:
Publicidad de los servicios: artículos informativos, feria
del libro, volantes, seminarios, creación de una pagina en
Internet que incluya el catálogo de la biblioteca en forma
atractiva;
Educación de usuarios: Ayudar a los usuarios a realizar
correcta y eficientemente sus investigaciones, enseñarles
sobre los mejores sitios donde navegar en el Internet, escribir
panfletos que incluyan las técnicas y métodos para
una mejor utilización de las fuentes, recalcar la importancia
de lectura, promocionar los servicios que la "red’ no
puede ofrecer.
El Internet está cambiando la manera como las personas ven
y piensan de nuestros servicios. Nosotros podemos sentarnos y ver
cómo nuestra importancia disminuye mientras la gente "navega"
sobre cosas que otros escogieron para ofrecer en la "red",
O nosotros podemos ver Internet como nuestro aliado y no como nuestro
competidor, incorporando lo mejor del servicio y recursos de las
bibliotecas que reúna las necesidades de los clientes, de
esta manera cada uno es un ganador.
El futuro del libro:
Han pasado más de 550 años desde que Gutenberg inventara
su imprenta de tipos móviles alrededor de 1440, desde entonces
las fuentes impresas, y en especial el libro, no han dejado de fascinar,
educar, informar y entretener a toda una humanidad. Creo personalmente
de que pasaran otros 500 años, y tal vez más, para
que el libro sea totalmente reemplazado, y aun así, no puedo
imaginarme un mundo sin libros, por más tecnología
innovadora que inventen. Nada reemplaza el placer de leer un libro,
tocar sus paginas es como estar en contacto con el propio autor
y aún después de leerlo se siente la imperiosa necesidad
de atesorarlo, poder llevarlo donde quiera o llorar páginas
emotivas en privacidad, y debido a todos estos detalles puedo jurar
que el libro y por ende, las bibliotecas, están por encima
del Internet.
Colaboración enviada por su autor
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