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 De una columna... a un Ministerio
sub/versivo
Por Leonardo Garnier
Sub/versiones: La Nación, Costa Rica
Al principio tuve miedo de que una columna semanal se convirtiera
en una rutina insoportable. Han sido casi cinco años y los
temores fueron infundados: he disfrutado cada sub/versión:
investigándola, escribiéndola, acortándola
con rigor y cariño para que cupiera en esta pequeña
y privilegiada esquina. Sobre todo, he gozado con la complicidad
– o crítica – de quienes me leían. Ha
sido un oficio enriquecedor y divertido que me ha permitido expresar
públicamente lo que pienso y siento con absoluta libertad
(gracias, Eduardo, Alejandro, don Julio); y hacerlo poniendo tanta
atención al contenido como a la forma, jugando con las palabras
para lograr un efecto por lo que decía y por cómo
lograba decirlo (gracias, Víctor y don Fernando).
La educación fue un tema recurrente. Una y otra vez me dio
material para conversar, reclamar, sugerir, lamentar, provocar y
soñar: el desarrollo de un país no puede ser mejor
que la educación de su gente, de toda su gente. Pero la educación
no es un mero instrumento para el desarrollo: es parte de su definición
misma. Por más crecimiento económico o bienestar material
que alcance, un pueblo no puede decirse desarrollado si no tiene
capacidad de entender su entorno natural y social, su lugar en el
universo y en la historia, si no tiene sentido de su contingencia
y de su trascendencia, si no tiene educación.
En los tiempos que vivimos, nuestra educación enfrenta al
menos cinco retos. El reto social de contribuir a cerrar esa creciente
brecha de oportunidades y bienestar que se refleja grotesca en las
estadísticas y en las calles. El reto económico de
crear las capacidades humanas necesarias para competir a base de
productividad, de ingenio, de conocimiento y destreza: ¡nunca
a base de pobreza! El reto ecológico de enseñarnos
a vivir en armonía con nuestro ambiente. El reto cultural
de ayudar a descubrirnos, entendernos, expresarnos y reconstruirnos
como ciudadanos del mundo pero con plena conciencia de nuestra propia
identidad, rica y diversa. Y el reto ético y estético
de brindar los criterios que, en medio de tantas y tan contradictorias
presiones, nos guíen en esa búsqueda permanente y
crítica de lo que es justo y bueno y de lo que es bello:
criterios que dan su verdadero sentido a la vida humana.
Hoy cierro el ciclo de esta columna para asumir el cargo de Ministro
de Educación: ya no será cada jueves que, desde aquí,
lance mis sub/versiones. A quienes me han leído, mi agradecimiento
y mi amistad. A todos, una invitación a que nos ayuden en
la difícil y apasionante responsabilidad de trabajar –
junto con estudiantes, docentes y funcionarios del Ministerio –
para enfrentar esos retos con fuerza y con visión. Tenemos
que hacer del Ministerio de Educación lo que debe ser: un
Ministerio esencialmente transformador y subversivo.
Más sub/versiones y otros materiales en nuestro sitio web
Hoy, las gracias son mucho más especiales que de costumbre...
y desde aquí, seguiremos en contacto.
Saludos,
Leonardo Garnier
email: garnier@amnet.co.cr
web: http://www.leonardogarnier.com
Leonardo Garnier (Costa Rica):
Doctorado en Economía por la New School for Social Research,
New York y Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad
de Costa Rica. Actualmente es Catedrático en la Universidad
de Costa Rica, donde trabaja como profesor de la Escuela de Economía
e Investigador del Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas.
Ha sido profesor universitario desde 1975, y ha ejercido diversos
cargos en el sector público costarricense. Fue Ministro
de Planificación Nacional y Política Económica
durante la Administración de José María Figueres
Olsen (1994-1998). Asesor y Viceministro de Planificación
durante la Administración de Oscar Arias Sánchez
(1986-1990). Director de la Secretaría Técnica de
la Comisión Bipartidista de Reforma del Estado Costarricense
(COREC II). Ha trabajado como profesor para de la Maestría
Centroamericana en Política Económica del Centro
Internacional de Política Económica (CINPE) y como
asesor para la Cátedra Víctor Sanabria, ambos de
la Universidad Nacional. Trabaja como consultor en temas de política
económica, política social y gestión pública
para diversos organismos internacionales como el Programa de Naciones
Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Banco Interamericano de Desarrollo
(BID), el Banco Mundial (BIRF), la Comisión Económica
para América Latina y el Caribe (CEPAL) y, en especial,
para el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).
Es miembro del Consejo Científico del Centro Latinoamericano
de Administración para el Desarrollo (CLAD). Ha publicado
diversos artículos en revistas y libros sobre temas económicos
y sociales vinculados al desarrollo. Es autor del libro "Mono
Congo y León Panzón" publicado por Editorial
Farben-Norma en Costa Rica y de "El Sastrecillo ¿valiente?"
publicado por el CIDCLI en México. Publica semanalmente
la columna 'Sub/versiones' en el principal diario de Costa Rica:
La Nación.
http://www.top.org.ar/consejo_academico.htm
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