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 ENTREVISTA a Rafael García
Perdomo, especialista del Laboratorio Digital de la Biblioteca Nacional
“José Martí”
Rafael: Recientemente has anunciado
que está prácticamente culminada la digitalización
y puesta on line de la Base de datos de Carteles Cubanos. ¿Puedes
caracterizar esta base de datos?
La Colección de la Biblioteca Nacional consta de alrededor
de 13 000 ejemplares que ya han sido digitalizados y formarán
dicha base de datos que además de la imagen irá acompañada
de un registro que porta datos de cada cartel, como son nombre del
diseñador, año de publicación, tamaño,
policromía, cantidad de ejemplares en la colección,
etc. y una imagen del cartel que posibilita un más rápido
acceso y una mayor conservación de los materiales originales.
¿Pudieras hablarnos de esta tarea y quiénes se
han empeñado en ella? ¿Cuándo se inició
este trabajo? ¿Cuáles fueron los primeros pasos?
Fue una tarea compleja a la que nos enfrentamos, en primer lugar
porque no contamos con la tecnología necesaria para este
trabajo y tuvimos que improvisar a partir de fotos digitales; también
era un gran volumen a procesar y cuando comenzamos nos percatamos
de que muchos ejemplares estaban en mal estado de conservación,
por lo que tuvimos que someterlos a un proceso de restauración
digital.
Esta fue una de las primeras tareas que acometió el laboratorio
digital de la Biblioteca Nacional y debemos destacar el apoyo dado
por la Dirección del Centro y su comprensión de la
necesidad salvar el patrimonio bibliográfico de la Nación.
Es bueno referirnos de manera explícita a todo lo que significó
esta labor que contó con el apoyo en un primer momento del
compañero Abel Ponce, quien dirigía el departamento
por esos días. Como te comentaba anteriormente, la improvisación,
tal vez diríamos mejor la innovación, fue parte consustancial
de este trabajo: debido a la carencia de un scanner apropiado al
tamaño de los carteles a procesar, de altísimos costos
en el mercado internacional, decidimos fotografiar cada cartel con
una cámara digital, la más moderna en ese instante,
procesándolos a través de programas de tratamiento
de imágenes, con los cuales realizamos también la
restauración digital.
Al
unísono, la compañera Wendy Tan(foto) iría
llenando la base de datos que acompañaría a cada imagen
digitalizada. Debemos destacar en este trabajo el apoyo de la subdirección
de Servicios al Público en especial la Ca. Marlén,
del Dpto. de Arte, quien dedicó parte de su tiempo a esta
labor y también el recibido del resto de los compañeros
del laboratorio y en especial de su actual responsable Silvana Pérez.
¿Qué importancia crees tiene la digitalización
de estos carteles, para el estudio no sólo de la plástica
cubana, si no del propio devenir histórico de la Revolución?
Tiene una gran importancia, en primer lugar porque se salva una
de las colecciones más importantes del Patrimonio Bibliográfico
de la Nación, reflejo de cada uno de los acontecimientos
históricos, económicos, políticos y sociales
cubanos; esta base de datos servirá y tendrá mucha
utilidad para quienes las consulten sean investigadores, historiadores,
artistas plásticos, críticos, estudiantes cubanos
y/o extranjeros.
Esta no es una base de datos que consideremos terminada, porque
se enriquece día a día a partir del Decreto Ley del
Depósito Legal, por lo que cada cierto tiempo debemos revisar
lo que adquiere la Institución e ir incluyéndolo en
la misma
¿Qué nuevas tareas esperan a este equipo, ya del
todo diestro en estos lances?
En primer lugar cada día aprendemos más porque la
tecnología es algo que se mueve con mucha rapidez y sobre
todo el trabajo digital:pretendemos comenzar próximamente
con una colección que consideramos también vital que
es la Colección de Grabados de la Biblioteca Nacional.
Quiero por último agradecer el interés del Director
de la Biblioteca Nacional Eliades Acosta y a la Subdirección
de Promoción y Desarrollo a la cual pertenece el Laboratorio
Digital, en todas las tareas que llevamos a cabo.
Gracias, Rafael. Los felicitamos por la excelencia de los resultados
obtenidos!
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