..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.119, Viernes, 14 de abril del 2006

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Aniversarios relevantes para el movimiento profesional de los bibliotecarios cubanos

El 14 de abril se conmemoran dos aniversarios relevantes para el movimiento profesional de los bibliotecarios cubanos: el natalicio de la Dra. Olinta Ariosa y el fallecimiento de Gilberto Sotolongo, dos personalidades que asumieron una misma misión, el desarrollo de los servicios bibliotecarios y de información de nuestro país:

Olinta Ariosa Morales. 1921-1999
Por Marta Terry González

Nació en el Municipio de Zulueta de la antigua provincia de Santa Clara el 14 de abril de 1921, hija de una familia de trabajadores azucareros especializados. Estudió la especialización estudios lingüísticos literarios en la carrera de Filosofía y Letras de la Facultad del mismo nombre de la Universidad de La Habana, en la década de los 40. En el año 1952 regresa a La Habana, a “buscar trabajo y nuevos horizontes” por lo que se matricula en la Escuela de Bibliotecarios que funcionaba como una escuela anexa a dicha Facultad. Se gradúa de esos estudios en 1953.

La desfavorable situación política, social y económica imperante en aquella época y la falta de bibliotecas, provocó que, tampoco, una vez graduada como bibliotecaria, pudiera “encontrar trabajo” aunque sí se abrieron “nuevos horizontes” a sus inquietudes intelectuales y profesionales cuando constata las posibilidades de desarrollo personal y social latentes en la profesión bibliotecaria.

Sus primeros trabajos profesionales los realiza, en forma voluntaria, junto con otras compañeras de estudio, bajo la orientación del conocido bibliotecario argentino Carlos Víctor Penna, en aquella época experto en bibliotecas del Centro Regional de la UNESCO para el Hemisferio Occidental que residía en la ciudad de La Habana. Resultado de esos esfuerzos se pudo establecer una biblioteca escolar en la Escuela Primaria Superior No. 2 del Distrito Escolar de Marianao, que resultó pionera de esos servicios en Cuba.
Siempre en búsqueda de nuevos horizontes y un mundo mejor, al igual que muchos jóvenes de su generación, realizó actividades revolucionarias que provocaron que fuera puesta en prisión, en 1955, por las fuerzas represivas de la tiranía batistiana.

Con la conquista del Poder de la Revolución Cubana en 1959, comienza a trabajar en la organización y puesta en marcha de la Biblioteca Municipal de Marianao y, en 1962, es nombrada Directora del Departamento de Bibliotecas Escolares del Ministerio de Educación.

En el Departamento de bibliotecas escolares realiza una labor fundadora de esos servicios en Cuba, tanto en los aspectos administrativos como científico metodológicos. Allí se rodea de jóvenes profesionales y se convierte en una verdadera maestra y formadora de cuadros, rasgo este que va a ser distintivo de su actividad durante el resto de su vida profesional.
En esa misma época imparte clases de Bibliología en la Escuela de Bibliotecarios de la Universidad de La Habana, hasta 1965.

Pasa a la Dirección del Instituto de Documentación e Información Científico Técnica de la Academia de Ciencias de Cuba, en 1972. Su labor allí se destaca por haber echado los cimientos de la modernización de los servicios de información en nuestro país con la introducción de la enseñanza de las nuevas técnicas de procesamientos y adopción de lenguajes informativos, la publicación de textos y los primeros intercambios con bibliotecarios de otros países.

Al crearse el Ministerio de Cultura, en 1976, es llamada a ocupar la Dirección de Bibliotecas cuyo objetivo de trabajo era el desarrollo científico metodológico de las bibliotecas públicas del país. Se da un enfoque sistémico a esa actividad, se perfecciona la estructura de la base administrativa, se introducen nuevos enfoques de los procesamientos bibliotecológicos así como de los servicios entre lo que se destaca las mini-bibliotecas. Se crean las investigaciones de la actividad bibliotecológico y se fortalecen los Encuentros y jornadas bibliotecarias.

Fue iniciadora e introductora de la alfabetización en Braille para los ciegos y débiles visuales, a través de la creación de salas y servicios especializados para este tipo de usuario en las bibliotecas públicas del país.

Durante su período se introduce el concepto de las diez instituciones culturales en cada municipio del país entre las que la biblioteca era pilar básico. Se realiza una fuerte relación de intercambio profesional internacional
Se empeña en la creación de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI), en la década de los 80, de la que fue primera presidenta al tiempo que propició y presidió la asistencia la primera delegación a una Conferencia de IFLA de bibliotecarios cubanos.

Su dedicación, su trabajo y entrega fueron reconocidos con varias distinciones y condecoraciones tales como el Sello Bachiller y Morales que otorga La Asociación Cubana de Bibliotecarios y la Distinción por la Cultura Cubana que otorga el Ministerio de Cultura.
Fallece en 1999

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Gilberto Sotolongo (1 de noviembre de 1947 – 14 de abril del 2003)

Es difícil sintetizar las actividades y los meritos propios de un maestro como lo fue Gilberto Rafael Sotolongo Aguilar. Su vida profesional comenzó desde principios de los 70 del pasado siglo XX y se extendió hasta el 14 de abril del 2003. Sorprendentemente y como la mejor muestra del profesional que era, fue capaz de coordinar actividades, hacer recomendaciones y crear ideas a favor de la profesión, hasta pocos días antes de su muerte.

Siendo muy joven, el Ing. Emilio García Capote, que dirigió el Instituto de Documentación e Información Científico–Técnica (IDICT) en 1970-1972 y en 1979-1983, lo invita a trabajar en esa, en aquel momento, nueva organización. Su primer vínculo laboral allí fue con el Departamento de Sistemas de Información, dirigido entonces por el Ing. Raúl Álvarez Marcer. Según palabras del propio García Capote, el joven Sotolongo se convirtió rápidamente en uno de los puntales de ese departamento.

Nueve años después, obtiene la Licenciatura en Información

Científico–Técnica y es nombrado jefe del Departamento de Sistemas del propio IDICT. En 1981, dentro del Plan de doctorados del Instituto se decide que Gilberto inicie el doctorado en el Centro de Información Científica (WIZ) de la Academia de Ciencias de la República Democrática Alemana (RDA), doctorado que no llegó a obtener, pues a solo unos meses de su culminación fue reclamado en Cuba por la dirección del IDICT a fin de cumplir con actividades urgentes.

Durante esos primeros 15 años en el IDICT, realizó innumerables actividades, alguna de las cuales, marcaron la historia de la profesión. Entre las que se están sus trabajos dentro del equipo que logró el primer enlace a distancia vía satélite (teleacceso) con las bases de datos del Centro Internacional de Información Científico-Técnica en Moscú y los trabajos, junto a otros compañeros, en la conformación del Sistema Nacional de Información Científica–Técnica (SNICT), como responsable del Grupo técnico para la elaboración de dicho Programa. Igualmente destacados, fueron sus aportes en el proyecto para la formación de los centros multisectoriales de información, los hoy llamados CIGETs.

En esta primera etapa de su vida profesional fue además la contraparte cubana de especialistas de la ONUDI y la UNESCO para el desarrollo de proyectos en el IDICT (1974-1975). Trabajó en la concepción del inventario nacional de medios técnicos y/o computarizados empleados en Cuba en la búsqueda de ICT y en la proyección de los trabajos de automatización de servicios informativos en la Academia de Ciencias de Cuba (ACC) (1978-1979).

En 1988 fue nombrado como el primer director de la Biblioteca Nacional de Ciencia y Tecnología (BNCT), por lo que tiene como uno de sus méritos importantes la creación y desarrollo de dicha biblioteca y, dentro de las múltiples actividades desempeñadas en ella como director, estuvo el diseño y establecimiento de los servicios informativos especializados del nuevo Frente Biológico Nacional.

Entre 1988 y 1990 representó la actividad científica bibliotecaria cubana en países como Inglaterra (Reunión del Consejo de la Federación Internacional de Información y Documentación), Bulgaria (Reunión del Consejo del Sistema Internacional de Información en Ciencias Sociales) y Hungría (Reunión del Consejo del Sistema Internacional de Información sobre Documentos Publicados), así como en la Unesco como Miembro del Comité Asesor de la Comisión Nacional Cubana de la Unesco para el Programa General de Información de dicha institución. Fue además, entre 1989 y 1990, copresidente del Grupo Cuba-España (IDICT-CSIC) de estudios métricos de la Información. En 1990, fue Secretario Científico de FID'90, 45º Congreso y Conferencia de la Federación Internacional de Información y Documentación, celebrado en nuestro país.

Al crearse, a principios de los años 80, el Frente Biológico, Sotolongo asumió la tarea de configurar e implementar los servicios informativos bibliotecarios de uno de los primeros centros que conformaron ese grupo de organizaciones investigativas que hoy es el Polo Científico. En el Instituto Finlay fungió como director de Información Científica hasta la fecha de su muerte.

En esta etapa se consolidó como investigador y profesor y obtuvo, en 1995, la categoría científica y la docente de investigador Titular y de profesor Titular Adjunto del Área de Conocimiento en la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana. Fue profesor de varias generaciones de profesionales de la información, dictó cursos de pregrado y posgrado en Cuba y en el extranjero (Universidad de La Habana, Cuba; Universidad Complutense de Madrid, España; Universidad Carlos III, Madrid, España y Universidad Autónoma Metropolitana–Xochimilco, México D.F.). Fue tutor de tesis de grado y de master en Información e Informática. Fue miembro de tribunales y oponente en tribunales de las carreras de Información Científica y Técnica.

En este periodo desempeñó las siguientes actividades como experto: Comité de Bioética (Instituto Finlay, 1997-2003); Comité Editorial (Instituto Finlay, 1997-2003); Miembro de las comisiones sobre publicaciones del Polo Científico del Oeste de la Habana, CITMA y ACC (Cuba, 1998-2003).
Fue editor y fundador de la revista VacciMonitor, publicada por el Instituto Finlay. Perteneció a la sociedad científica de Inmunología (miembro de la Junta de Gobierno desde su fundación), y a The International Society of Scientometrics and Informetrics (ISSI). Fundador del Grupo Iberoamericano de Informetría y miembro de la Sociedad Cubana de Ciencias de la Información (SOCIT).

En sus últimos años como profesional hizo importantes aportes a la informetría, por los que obtuvo un Premio Nacional de la Academia de Ciencias en 2001. El mérito fundamental de este premio radica en que por primera vez fue otorgado a un profesional de la información científica y la bibliotecología, y sobre todo, otorgado a un desarrollo vinculado con esta especialidad.

Entre los reconocimientos más importantes que le fueron otorgados están:

- Diploma al Mérito. "Por las labores realizadas en el desarrollo de la VI Cumbre de Países No Alineados celebrada en Ciudad de La Habana". El Comité Nacional Preparatorio de la VI Cumbre de los Países No Alineados. (septiembre de 1979).
- Reconocimiento hecho por la BNCT y el IDICT de la ACC, por “su contribución al desarrollo de la Institución en el esfuerzo que realizamos para apoyar el desarrollo científico y socioeconómico del País” (julio de 1993).
- Reconocimiento. "Por su contribución al desarrollo de la institución en el esfuerzo que realizamos para apoyar el desarrollo científico y socioeconómico del País". Biblioteca Nacional de Ciencia y Técnica, América Santos Directora, julio de 1993.
- Diploma. "En reconocimiento a su apoyo y estímulo al desarrollo de nuestro centro". 5. Aniversario de BIOMUNDI, Nicolás Garriga, Director General, 1993.
- Sello Conmemorativo "Antonio Bachiller y Morales". Salón Martí del Centro Capitolio de La Habana. (7 de junio de 1999).
- Reconocimiento “por la utilización, en Cuba, de las técnicas de redes neuronales artificiales al análisis de información bibliográfica”. Otorgado por Nicolás Garriga, director del IDICT, en el marco del INFO’2002. Palacio de las Convenciones, abril del 2002.

Enviado por el Dr. Emilio Setien




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