El 14 de abril se conmemoran dos aniversarios relevantes
para el movimiento profesional de los bibliotecarios cubanos: el
natalicio de la Dra. Olinta Ariosa y el fallecimiento de Gilberto
Sotolongo, dos personalidades que asumieron una misma misión,
el desarrollo de los servicios bibliotecarios y de información
de nuestro país:
Olinta Ariosa Morales. 1921-1999
Por Marta Terry González
Nació en el Municipio de Zulueta de la antigua provincia
de Santa Clara el 14 de abril de 1921, hija de una familia de
trabajadores azucareros especializados. Estudió la especialización
estudios lingüísticos literarios en la carrera de
Filosofía y Letras de la Facultad del mismo nombre de la
Universidad de La Habana, en la década de los 40. En el
año 1952 regresa a La Habana, a “buscar trabajo y
nuevos horizontes” por lo que se matricula en la Escuela
de Bibliotecarios que funcionaba como una escuela anexa a dicha
Facultad. Se gradúa de esos estudios en 1953.
La desfavorable situación política, social y económica
imperante en aquella época y la falta de bibliotecas, provocó
que, tampoco, una vez graduada como bibliotecaria, pudiera “encontrar
trabajo” aunque sí se abrieron “nuevos horizontes”
a sus inquietudes intelectuales y profesionales cuando constata
las posibilidades de desarrollo personal y social latentes en
la profesión bibliotecaria.
Sus primeros trabajos profesionales los realiza, en forma voluntaria,
junto con otras compañeras de estudio, bajo la orientación
del conocido bibliotecario argentino Carlos Víctor Penna,
en aquella época experto en bibliotecas del Centro Regional
de la UNESCO para el Hemisferio Occidental que residía
en la ciudad de La Habana. Resultado de esos esfuerzos se pudo
establecer una biblioteca escolar en la Escuela Primaria Superior
No. 2 del Distrito Escolar de Marianao, que resultó pionera
de esos servicios en Cuba.
Siempre en búsqueda de nuevos horizontes y un mundo mejor,
al igual que muchos jóvenes de su generación, realizó
actividades revolucionarias que provocaron que fuera puesta en
prisión, en 1955, por las fuerzas represivas de la tiranía
batistiana.
Con la conquista del Poder de la Revolución Cubana en 1959,
comienza a trabajar en la organización y puesta en marcha
de la Biblioteca Municipal de Marianao y, en 1962, es nombrada
Directora del Departamento de Bibliotecas Escolares del Ministerio
de Educación.
En el Departamento de bibliotecas escolares realiza una labor
fundadora de esos servicios en Cuba, tanto en los aspectos administrativos
como científico metodológicos. Allí se rodea
de jóvenes profesionales y se convierte en una verdadera
maestra y formadora de cuadros, rasgo este que va a ser distintivo
de su actividad durante el resto de su vida profesional.
En esa misma época imparte clases de Bibliología
en la Escuela de Bibliotecarios de la Universidad de La Habana,
hasta 1965.
Pasa a la Dirección del Instituto de Documentación
e Información Científico Técnica de la Academia
de Ciencias de Cuba, en 1972. Su labor allí se destaca
por haber echado los cimientos de la modernización de los
servicios de información en nuestro país con la
introducción de la enseñanza de las nuevas técnicas
de procesamientos y adopción de lenguajes informativos,
la publicación de textos y los primeros intercambios con
bibliotecarios de otros países.
Al crearse el Ministerio de Cultura, en 1976, es llamada a ocupar
la Dirección de Bibliotecas cuyo objetivo de trabajo era
el desarrollo científico metodológico de las bibliotecas
públicas del país. Se da un enfoque sistémico
a esa actividad, se perfecciona la estructura de la base administrativa,
se introducen nuevos enfoques de los procesamientos bibliotecológicos
así como de los servicios entre lo que se destaca las mini-bibliotecas.
Se crean las investigaciones de la actividad bibliotecológico
y se fortalecen los Encuentros y jornadas bibliotecarias.
Fue iniciadora e introductora de la alfabetización en
Braille para los ciegos y débiles visuales, a través
de la creación de salas y servicios especializados para
este tipo de usuario en las bibliotecas públicas del país.
Durante su período se introduce el concepto de las diez
instituciones culturales en cada municipio del país entre
las que la biblioteca era pilar básico. Se realiza una
fuerte relación de intercambio profesional internacional
Se empeña en la creación de la Asociación
Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI), en la década de los
80, de la que fue primera presidenta al tiempo que propició
y presidió la asistencia la primera delegación a
una Conferencia de IFLA de bibliotecarios cubanos.
Su dedicación, su trabajo y entrega fueron reconocidos
con varias distinciones y condecoraciones tales como el Sello
Bachiller y Morales que otorga La Asociación Cubana de
Bibliotecarios y la Distinción por la Cultura Cubana que
otorga el Ministerio de Cultura.
Fallece en 1999
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Gilberto Sotolongo (1 de noviembre de 1947 – 14
de abril del 2003)
Es difícil sintetizar las actividades y los meritos propios
de un maestro como lo fue Gilberto Rafael Sotolongo Aguilar. Su
vida profesional comenzó desde principios de los 70 del
pasado siglo XX y se extendió hasta el 14 de abril del
2003. Sorprendentemente y como la mejor muestra del profesional
que era, fue capaz de coordinar actividades, hacer recomendaciones
y crear ideas a favor de la profesión, hasta pocos días
antes de su muerte.
Siendo muy joven, el Ing. Emilio García Capote, que dirigió
el Instituto de Documentación e Información Científico–Técnica
(IDICT) en 1970-1972 y en 1979-1983, lo invita a trabajar en esa,
en aquel momento, nueva organización. Su primer vínculo
laboral allí fue con el Departamento de Sistemas de Información,
dirigido entonces por el Ing. Raúl Álvarez Marcer.
Según palabras del propio García Capote, el joven
Sotolongo se convirtió rápidamente en uno de los
puntales de ese departamento.
Nueve años después, obtiene la Licenciatura en
Información
Científico–Técnica y es nombrado jefe del
Departamento de Sistemas del propio IDICT. En 1981, dentro del
Plan de doctorados del Instituto se decide que Gilberto inicie
el doctorado en el Centro de Información Científica
(WIZ) de la Academia de Ciencias de la República Democrática
Alemana (RDA), doctorado que no llegó a obtener, pues a
solo unos meses de su culminación fue reclamado en Cuba
por la dirección del IDICT a fin de cumplir con actividades
urgentes.
Durante esos primeros 15 años en el IDICT, realizó
innumerables actividades, alguna de las cuales, marcaron la historia
de la profesión. Entre las que se están sus trabajos
dentro del equipo que logró el primer enlace a distancia
vía satélite (teleacceso) con las bases de datos
del Centro Internacional de Información Científico-Técnica
en Moscú y los trabajos, junto a otros compañeros,
en la conformación del Sistema Nacional de Información
Científica–Técnica (SNICT), como responsable
del Grupo técnico para la elaboración de dicho Programa.
Igualmente destacados, fueron sus aportes en el proyecto para
la formación de los centros multisectoriales de información,
los hoy llamados CIGETs.
En esta primera etapa de su vida profesional fue además
la contraparte cubana de especialistas de la ONUDI y la UNESCO
para el desarrollo de proyectos en el IDICT (1974-1975). Trabajó
en la concepción del inventario nacional de medios técnicos
y/o computarizados empleados en Cuba en la búsqueda de
ICT y en la proyección de los trabajos de automatización
de servicios informativos en la Academia de Ciencias de Cuba (ACC)
(1978-1979).
En 1988 fue nombrado como el primer director de la Biblioteca
Nacional de Ciencia y Tecnología (BNCT), por lo que tiene
como uno de sus méritos importantes la creación
y desarrollo de dicha biblioteca y, dentro de las múltiples
actividades desempeñadas en ella como director, estuvo
el diseño y establecimiento de los servicios informativos
especializados del nuevo Frente Biológico Nacional.
Entre 1988 y 1990 representó la actividad científica
bibliotecaria cubana en países como Inglaterra (Reunión
del Consejo de la Federación Internacional de Información
y Documentación), Bulgaria (Reunión del Consejo
del Sistema Internacional de Información en Ciencias Sociales)
y Hungría (Reunión del Consejo del Sistema Internacional
de Información sobre Documentos Publicados), así
como en la Unesco como Miembro del Comité Asesor de la
Comisión Nacional Cubana de la Unesco para el Programa
General de Información de dicha institución. Fue
además, entre 1989 y 1990, copresidente del Grupo Cuba-España
(IDICT-CSIC) de estudios métricos de la Información.
En 1990, fue Secretario Científico de FID'90, 45º
Congreso y Conferencia de la Federación Internacional de
Información y Documentación, celebrado en nuestro
país.
Al crearse, a principios de los años 80, el Frente Biológico,
Sotolongo asumió la tarea de configurar e implementar los
servicios informativos bibliotecarios de uno de los primeros centros
que conformaron ese grupo de organizaciones investigativas que
hoy es el Polo Científico. En el Instituto Finlay fungió
como director de Información Científica hasta la
fecha de su muerte.
En esta etapa se consolidó como investigador y profesor
y obtuvo, en 1995, la categoría científica y la
docente de investigador Titular y de profesor Titular Adjunto
del Área de Conocimiento en la Facultad de Comunicación
de la Universidad de la Habana. Fue profesor de varias generaciones
de profesionales de la información, dictó cursos
de pregrado y posgrado en Cuba y en el extranjero (Universidad
de La Habana, Cuba; Universidad Complutense de Madrid, España;
Universidad Carlos III, Madrid, España y Universidad Autónoma
Metropolitana–Xochimilco, México D.F.). Fue tutor
de tesis de grado y de master en Información e Informática.
Fue miembro de tribunales y oponente en tribunales de las carreras
de Información Científica y Técnica.
En este periodo desempeñó las siguientes actividades
como experto: Comité de Bioética (Instituto Finlay,
1997-2003); Comité Editorial (Instituto Finlay, 1997-2003);
Miembro de las comisiones sobre publicaciones del Polo Científico
del Oeste de la Habana, CITMA y ACC (Cuba, 1998-2003).
Fue editor y fundador de la revista VacciMonitor, publicada por
el Instituto Finlay. Perteneció a la sociedad científica
de Inmunología (miembro de la Junta de Gobierno desde su
fundación), y a The International Society of Scientometrics
and Informetrics (ISSI). Fundador del Grupo Iberoamericano de
Informetría y miembro de la Sociedad Cubana de Ciencias
de la Información (SOCIT).
En sus últimos años como profesional hizo importantes
aportes a la informetría, por los que obtuvo un Premio
Nacional de la Academia de Ciencias en 2001. El mérito
fundamental de este premio radica en que por primera vez fue otorgado
a un profesional de la información científica y
la bibliotecología, y sobre todo, otorgado a un desarrollo
vinculado con esta especialidad.
Entre los reconocimientos más importantes que le fueron
otorgados están:
- Diploma al Mérito. "Por las labores realizadas
en el desarrollo de la VI Cumbre de Países No Alineados
celebrada en Ciudad de La Habana". El Comité Nacional
Preparatorio de la VI Cumbre de los Países No Alineados.
(septiembre de 1979).
- Reconocimiento hecho por la BNCT y el IDICT de la ACC, por “su
contribución al desarrollo de la Institución en
el esfuerzo que realizamos para apoyar el desarrollo científico
y socioeconómico del País” (julio de 1993).
- Reconocimiento. "Por su contribución al desarrollo
de la institución en el esfuerzo que realizamos para apoyar
el desarrollo científico y socioeconómico del País".
Biblioteca Nacional de Ciencia y Técnica, América
Santos Directora, julio de 1993.
- Diploma. "En reconocimiento a su apoyo y estímulo
al desarrollo de nuestro centro". 5. Aniversario de BIOMUNDI,
Nicolás Garriga, Director General, 1993.
- Sello Conmemorativo "Antonio Bachiller y Morales".
Salón Martí del Centro Capitolio de La Habana. (7
de junio de 1999).
- Reconocimiento “por la utilización, en Cuba, de
las técnicas de redes neuronales artificiales al análisis
de información bibliográfica”. Otorgado por
Nicolás Garriga, director del IDICT, en el marco del INFO’2002.
Palacio de las Convenciones, abril del 2002.
Enviado por el Dr. Emilio Setien