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 Construcción colectiva
contra el ALCA
Adital - Con la presencia de alrededor de 600 representantes de
redes y campañas sociales de las Américas, quedó
inaugurado ayer, 12, el V Encuentro Hemisférico contra el
ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) y el
libre comercio, que tendrá lugar hasta el 15 de abril, en
La Habana, Cuba. Convocado por la Alianza Social Continental, la
reunión prioriza el debate y la construcción colectiva
al interior de las redes y campañas, para luego pasar a un
espacio compartido en el que estos movimientos confrontarán
propuestas por regiones.
Redes y campañas como Jubileo Sur, CADA (Campaña
para la Desmilitarización de las Américas) y COMPA
(Convergencia de Movimientos de los Pueblos de las Américas)
construirán programas de acción para espacios concretos
de lucha como Centroamérica, el Cono Sur, la región
andina, etc.
Según informaciones de la Minga Informativa, por Marcel
Lueiro Caminos, en el discurso de apertura del encuentro, el economista
cubano Osvaldo Martínez, director del Centro de Estudios
de la Economía Mundial y presidente del comité organizador
del evento, resaltó la resistencia y el empuje de los movimientos
sociales del continente frente a las políticas neoliberales
que hoy el imperialismo trata de imponer a nuestros pueblos. No
obstante, señaló, aunque presenciamos una evidente
crisis del modelo neoliberal, aparecen para nosotros otras necesidades,
como es enfrentar la capacidad del capitalismo para reajustarse
constantemente.
"La respuesta del Gobierno de George W. Bush a los problemas
mundiales es la militarización y la represión. La
militarización aparece crudamente en un gasto militar de
unos 500 mil millones de dólares, más de la mitad
del gasto militar mundial, aunque incapaz de evitar lo que ya es
una evidente derrota en Irak. Y la represión se expresa de
variadas formas, desde una ley patriota que mutila los derechos
ciudadanos y fortalece la acción de un Estado policía,
las restricciones contra los inmigrantes, hasta la escandalosa práctica
de la tortura a prisioneros como sistema", señaló
el economista.
El programa de este quinto encuentro, que además intenta
promover políticas de comunicación y movilización
de todos los sectores sociales que comparten la lucha contra el
ALCA y el libre comercio, incluye paneles como "En defensa
de la humanidad", "Intelectuales y movimientos sociales",
y conferencias magistrales de pensadores como el boliviano Pablo
Solón, el belga Francois Houtart y el venezolano Edgardo
Lander.
http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&cod=22010
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ALCA: A las puertas de la victoria, pero aún no hay que
deponer las armas
Osvaldo Martínez
2006-04-13
Palabras en la inauguración del V Encuentro Hemisférico
de Lucha contra el ALCA, que comenzó este 12 de abril en
La Habana.
Por quinta vez nos reunimos en esta Sala los representantes de
movimientos sociales que protagonizan la campaña anti-ALCA,
para reflexionar, debatir y concretar acciones encaminadas a derrotar
el proyecto estadounidense por la anexión y recolonización
de América Latina y el Caribe.
En nombre del Comité Organizador Cubano los acogemos con
la satisfacción de tenerlos entre nosotros y la conciencia
del deber de ofrecerles las condiciones organizativas adecuadas
para que este V Encuentro siga la tradición de los cuatro
anteriores en cuanto a servir como taller de trabajo para aproximarnos
a esa otra América mejor, a la “América Nuestra”
que reclamó José Martí, en la que la filosofía
del despojo, la trampa del libre comercio, el ALCA y el dominio
imperialista, no tengan cabida.
Ha transcurrido un año desde el Encuentro anterior, en el
cual se acumularon nuevas luchas de los movimientos sociales contra
el ALCA y los Tratados de Libre Comercio, contra la militarización
de la región que se impulsa desde Estados Unidos, contra
la deuda externa y la política neoliberal. En ese lapso también
hubo sucesos y tendencias en la política de Estados Unidos,
actuando como centro de poder hegemónico, que es necesario
recordar para extraer conclusiones que nos permitan accionar mejor
en la batalla contra un poderoso enemigo que aplica nuevas tácticas
para imponer su dominación.
Al igual que hace un año, la respuesta del gobierno de
Bush a los múltiples problemas mundiales es la militarización
y la represión. La militarización aparece crudamente
en un gasto militar de unos 500 mil millones de dólares,
más de la mitad del gasto militar mundial, aunque incapaz
de evitar lo que ya es una evidente derrota en Iraq y la represión
se expresa de variadas formas, desde una Ley Patriota que mutila
los derechos ciudadanos en Estados Unidos y fortalece la acción
de un estado policía, las restricciones contra los inmigrantes,
hasta la escandalosa práctica de la tortura a prisioneros
como sistema, mientras al mismo tiempo, el discurso en supuesta
defensa de los derechos humanos, establece marcas de hipocresía
espectaculares.
Al igual que hace un año, el gobierno de Estados Unidos
no ha logrado otra cosa en Iraq que hacer un vano alarde de tecnología
militar, pero no ha logrado someter a la población iraquí
ni establecer un orden social, económico y político
sostenible, ni impedir que más de 2 000 soldados norteamericanos
hayan regresado a casa en ataúdes, y muchos más hayan
sido heridos y otros hayan desertado.
Siguen atrapados en el dilema de hierro del invasor imperialista
extranjero: no pueden irse, pero tampoco pueden quedarse.
El modelo que tercamente Estados Unidos sigue queriendo para América
Latina y el Caribe es el neoliberalismo puro del libre comercio
y la privatización. Sostiene que los insatisfactorios resultados
hasta ahora obtenidos con su aplicación, se deben a una dosis
insuficiente. Se quejan de que el camino de las “reformas”
se ha recorrido a medias y que la región debe tragarse entera
la cicuta neoliberal para entonces iniciar el espléndido
tiempo del crecimiento económico y el derrame de riqueza.
En la revista Perspectiva, esa lujosa plataforma de propaganda
neoliberal, integrada, entre otras instituciones por el Centro Internacional
de la Empresa Privada de Estados Unidos, la Fundación Libertad
de Argentina o el Instituto Libertad y Desarrollo de Chile y vinculada,
por supuesto, al Instituto Cato puede leerse: “….en
algunos de estos países se han introducido reformas parciales
pro mercado sin modificar los elementos básicos de su estructura
económica y casi ninguno ha perseverado durante un período
de tiempo suficientemente prolongado en la dirección correcta”.
Ese modelo deseado por los neoliberales tiene en el ALCA una relevante
expresión, aunque no la única. Recordemos que el ALCA
es una de las expresiones de un proyecto de dominación continental
para el saqueo a fondo de la región, que implica una concepción
sobre el desarrollo y sobre la soberanía y las funciones
de los estados nacionales y que ese proyecto imperialista adopta
formas y procedimientos variados que nos obligan a repensar nuestras
acciones.
En cuanto al ALCA, después de la derrota que para Estados
Unidos fue el arribar a enero de 2005 sin Acuerdo firmado, el gobierno
de Bush hizo un esfuerzo supremo por darle respiración artificial
y revivirlo en la Cumbre de Mar del Plata. Pero allí, el
intento de reflotar el ALCA se fue al fondo también, por
la combinación de una masiva y combativa demostración
de los movimientos sociales anti-ALCA, desafiando la lluvia y el
frío, y la oposición de algunos gobiernos en la reunión
Cumbre.
Ahora, el proyecto ALCA original, el de los 34 países, excluida
Cuba, está congelado, lo que constituye una buena noticia
y la expresión de una victoria de la Campaña Continental
contra el ALCA. Es una victoria en una fase de la batalla -expresándonos
en términos militares- pero no es todavía el triunfo
en la guerra ni ha llegado el momento de deponer las armas.
Como virus maligno el ALCA ha mutado al encontrar resistencia el
gran proyecto abarcador de 34 países en una sola Área
de Libre Comercio. Ahora el ALCA mantiene la esencia del proyecto
de dominación para apoderarse del petróleo y el gas,
el agua, la biodiversidad, los mercados y la fuerza de trabajo de
la región, pero su rostro es el de Tratados de Libre Comercio
envueltos en la propaganda de la liberalización comercial.
Estos tratados de Libre Comercio bilaterales o plurilaterales son
pequeños ALCAS en los que se condensan los contenidos del
paquete de política neoliberal, y en los cuales el énfasis
propagandístico se pone en las bondades del libre comercio.
Sean estos Tratados con Estados Unidos o con Europa, lo sustancial
de ellos no cambia. En ellos, el neoliberalismo queda consagrado
como política económica, y convertido en obligación
jurídica de los estados.
Los TLC no están paralizados en su negociación. En
este momento, tres países tienen Tratados con Estados Unidos
en pleno funcionamiento (México, Canadá y Chile),
en otros seis países se encuentra avanzado el proceso de
ratificación por los Parlamentos (las cinco naciones de Centroamérica
y República Dominicana) y en otros cuatro países (Colombia,
Perú, Ecuador y Panamá) continúan las negociaciones.
Con la Unión Europea dos países tienen Tratados vigentes
(México y Chile) y las negociaciones con el MERCOSUR están
detenidas por el momento.
En la reunión ministerial de la OMC efectuada en Hong Kong,
su resultado no fue esta vez el sonoro fracaso experimentado en
Seattle y Cancún por la liberalización comercial,
sino un polémico y endeble consenso -con serias reservas
planteadas por Cuba y Venezuela- que evitó el posible colapso
institucional de la OMC y terminó con la promesa de una fecha
no muy cercana por parte de Estados Unidos y la Unión Europea
para poner fin a los subsidios a la exportación de productos
agrícolas. Pero, los subsidios a la exportación no
son lo únicos que se practican y se señala que mediante
otras formas de subsidios Estados Unidos y la Unión Europea
podrán mantener después del año 2013 un elevado
monto de protección a sus sectores agrícolas.
A cambio de esa fecha, los países del Sur aceptaron la llamada
fórmula suiza para determinar el acceso al mercado no agrícola,
la cual reduce los aranceles más altos en proporción
mayor que aquellos más bajos. De este modo países
subdesarrollados que mantienen aranceles más altos para proteger
sus sectores industriales y hacer sustitución de importaciones,
se verían obligados a reducir sus aranceles en mayor grado.
Aceptaron también los países del Sur un proceso plurilateral
de negociaciones en materia de servicios, que introduce un elemento
de mandato y obligará a los países más débiles
a involucrarse en negociaciones sectoriales gobernadas por el afán
de liberalizar a marcha forzada.
En ésta reunión ministerial nada obtuvo el Sur en
cuanto a los llamados temas de desarrollo como el acceso a mercados
para los países más pobres, la ayuda al comercio y
en especial, el importante principio del trato especial y diferenciado
en favor de los países de menor desarrollo. Éste principio
volvió a ser engavetado.
De nuevo funcionó el intercambio desigual en contra de los
países del Sur al intercambiar la pequeña migaja de
una fecha a 8 años de distancia por importantes concesiones
en el camino de la liberalización.
En la Organización Mundial de Comercio, la cual tiene mayor
jerarquía institucional que Acuerdos regionales como el ALCA,
y en los Tratados de Libre Comercio que proponen Estados Unidos
y la Unión Europea, la filosofía y la retórica
del libre comercio son de obligada presencia.
Cuando escuchamos el término libre comercio dicho por el
gobierno de Estados Unidos, por el G-7, por el FMI, por el Banco
Mundial y por la OMC, esto significa mucho más que comercio
y conforma un paquete que incluye el ALCA y las negociaciones de
la OMC, los Tratados Bilaterales y Plurilaterales de Libre Comercio
y de Inversiones, los Acuerdos subregionales como el Plan Puebla
Panamá, el Acuerdo Andino sobre comercio y erradicación
de drogas, los planes de militarización como el Plan Colombia,
la instalación de bases militares, la continuación
de la deuda externa como mecanismo de expoliación, el pretexto
de la lucha contra el terrorismo para justificar la represión,
y la manipulación de los derechos humanos a conveniencia
del imperio.
Hoy el llamado libre comercio es más que nunca antes una
falacia y un señuelo para encubrir la verdadera política
de dominación y explotación.
En la economía mundial globalizada y transnacionalizada,
dominada por gigantescas corporaciones y donde Estados Unidos y
Europa practican un cerrado proteccionismo selectivo, el libre comercio
es ficción.
Los países desarrollados hacen lo que siempre hicieron a
lo largo de la Historia Económica: demandan libre comercio
para los sectores donde su capacidad de competencia es superior
y practican la protección de los sectores donde no les conviene
la competencia.
No es cierta en modo alguno la noción que el pensamiento
neoliberal pretende presentar como un dilema absoluto, esto es,
la elección obligada entre el libre comercio puro y acertado,
o el proteccionismo erróneo y malévolo.
En rigor, el libre comercio ni es libre ahora ni lo ha sido nunca,
ni es ya siquiera comercio de acuerdo al concepto clásico
de éste, ni su práctica genera crecimiento económico
per-se, ni reduce la pobreza, ni reporta “beneficios mutuos”
entre las partes que comercian.
En efecto, el concepto de comercio supone el intercambio de mercancías
que cambian de propietario al efectuarse el movimiento de ellas,
pero las dos terceras partes del comercio mundial actual se estima
que no es más que comercio intrafirma, esto es, comercio
cautivo dentro de la cadena de filiales de grandes corporaciones
transnacionales que se “compran” y “venden”
entre ellas para evadir impuestos o transferir ganancias y que aparecen
en las estadísticas como exportaciones de países latinoamericanos
o de otra regiones, pero que en esencia, han estado siempre dentro
de la cadena corporativa y gobernadas por la estrategia global de
ésta.
Podemos imaginar lo ”libre” del comercio o de la formación
de precios en esta caricatura de comercio entre filiales de una
misma transnacional.
Un poco de Historia Económica ayuda a comprender mejor la
falacia del libre comercio.
En Inglaterra, emergida del siglo 18 con la industria más
desarrollada de entonces, se enfrentaron los industriales -partidarios
del libre comercio- y los terratenientes beneficiarios de subsidios
que encarecían los alimentos y materias primas que a su vez,
elevaban los costos de los industriales necesitados de materias
primas baratas para la industria y alimentos más baratos
para la fuerza de trabajo. La pugna entre industriales librecambistas
y terratenientes proteccionistas se resolvió con la victoria
de los industriales expresada en las leyes sobre cereales de 1846,
pero ésta no fue la victoria de la razón pura del
libre comercio, sino la victoria de una clase social en la lucha
política contra otra.
En los Estados Unidos anteriores a la Guerra de Secesión,
la historia fue a la inversa. Allí, en los estados industriales
del norte, la industria era incipiente e incapaz de competir con
las manufacturas inglesas. En los estados agrícolas y esclavistas
del sur, la capacidad exportadora era alta -especialmente de algodón-
y demandaban productos industriales más baratos que los ofrecidos
por los estados del norte. Aquí los industriales eran proteccionistas
y los terratenientes esclavistas eran partidarios del libre comercio.
El choque de intereses se resolvió a sangre y fuego en la
guerra civil.
La esencia del debate entre el libre comercio y proteccionismo
la expresó Ulyses Grant, héroe de la guerra de Secesión
y después Presidente de Estados Unidos, quien probablemente
jamás leyó a Adam Smith. Dijo el Presidente Grant:
“dentro de 200 años, cuando América haya obtenido
del proteccionismo todo lo que pueda ofrecer, también adoptará
el libre comercio”.
No esperaron 200 años, sino mucho menos para comenzar a
imponer el libre comercio, combinándolo con la rígida
protección a su agricultura y un discurso que los presenta
como los heraldos del libre comercio más puro.
Muy exacta fue la definición que hizo Che Guevara sobre
el libre comercio: “libre competencia para los monopolios;
zorro libre entre gallinas libres”.
Tiene razón el Presidente Hugo Chávez cuando se refiere
a Tratados de Comercio con Justicia, y también el Presidente
Evo Morales al hablar de Tratados de Comercio Para los Pueblos.
En ambos casos está presente el rechazo a la trampa del libre
comercio y la búsqueda de vías para que el comercio
y más que él, la integración de los pueblos,
se haga realidad.
Esta ofensiva norteamericana del libre comercio transcurre ahora
en condiciones diferentes a las de pocos años atrás.
Ahora, el neoliberalismo ha entrado en una crisis evidente. Hace
un año señalábamos aquí, que los estallidos
sociales que tienen en su base el desempleo, la pobreza y la desesperación
provocados por el ajuste neoliberal, habían conducido a la
caída antes de terminar sus mandatos de 9 presidentes latinoamericanos
de buen expediente neoliberal, en la última década
y media.
De entonces acá destaca el final precario del período
de mandato del Presidente del Perú, con niveles ínfimos
de apoyo popular, la turbulencia política en Ecuador, y de
modo muy especial, la brillante victoria electoral de Evo Morales
en Bolivia, con el apoyo decisivo de los movimientos sociales, derrotando
al candidato de la oligarquía neoliberal y llenando de alegría
al pueblo boliviano; de modo muy merecido a su población
indígena, durante siglos explotada y discriminada.
La crisis del neoliberalismo aparece de muchas formas, entre ellas
se encuentra el balance económico y social de esa política
a partir de 1980, según estadísticas de la CEPAL.
De esas informaciones se comprueba, que el neoliberalismo empeoró
la situación entre ese año 1980 y el año 2005
en cuanto a: crecimiento económico regional y crecimiento
del PIB por habitante, desempleo, ahorro interno e inversión
de capital, formación de capital fijo, déficit en
cuenta corriente, deuda externa y servicio de ella, participación
de empresas transnacionales en el control de la economía,
pobreza e indigencia, distribución del ingreso, delincuencia
e inseguridad ciudadana, homicidios y corrupción. Sus logros
se limitan a la reducción de la inflación y del déficit
fiscal.
En 1953 América Latina y el Caribe efectuaban el 10,5% de
las exportaciones mundiales. Ahora ese porcentaje es de 5,2%, la
mitad inferior, a pesar de las encendidas prédicas sobre
el aperturismo y el libre comercio y después de haber privilegiado
las exportaciones hacia Estados Unidos y Europa por encima de los
mercados nacionales deprimidos por el desempleo y la regresiva distribución
del ingreso.
El neoliberalismo, que al crearse la Alianza Social Continental
en 1997 parecía todopoderoso, reclamaba con arrogancia la
categoría de pensamiento único y proclamaba con petulancia
el fin de la Historia, se está derrumbando.
En ese derrumbe la lucha de los movimientos sociales es pieza de
enorme importancia en cuanto a la crítica, la resistencia,
la movilización popular y la oposición al modelo neoliberal.
Han sido los movimientos sociales las principales vallas de contención
del proyecto imperialista en los años duros del pensamiento
único exacerbado y la hegemonía estadounidense.
Ahora, los desafíos colocados ante los movimientos sociales
son diferentes.
La crítica, la resistencia, la oposición y la movilización
popular continúan siendo necesarias, pero ante el resquebrajamiento
del modelo neoliberal, aparecen otras necesidades.
Una de ellas es enfrentar la capacidad del neoliberalismo para
continuar determinando la política económica, incluso
ya derrotado política y electoralmente.
Los movimientos sociales tenemos que criticar y oponernos a aquel
modelo, pero también tenemos una tarea de construcción,
de ese mundo mejor que sólo surgirá como creación
colectiva y como esfuerzo concertado.
El neoliberalismo está en crisis, y cada día llegan
nuevas expresiones de él, como las impresionantes manifestaciones
populares en Francia contra la Ley de Primer Empleo, que obligaron
al gobierno a retirar dicha ley al servicio de la “flexibilización
laboral” neoliberal. Pero no basta con criticar al modelo
y oponerse a él. Es necesario romper con el pensamiento y
la práctica económica que siguen encerrados en el
libre comercio, en el equilibrio del déficit fiscal, en las
facilidades al capital extranjero, aunque la mayoría de la
población esté harta de tal política.
La crisis del neoliberalismo no será irreversible y definitiva,
por más injusticia que provoque, hasta que nuevos valores
de pensamiento que vayan sosteniendo una nueva práctica económica
basada en la solidaridad y la cooperación ocupen el lugar
que el virus neoliberal de profunda penetración, ha venido
ocupando.
Para esos nuevos desafíos de construcción y afirmación,
es oportuno insistir en la utilidad de propuestas como la Alternativa
para las Américas, elaborada por la Alianza Social Continental
y la Alternativa Bolivariana para las Américas propuesta
por el Presidente Hugo Chávez.
El ALBA es ya la guía de las relaciones de intercambio de
variado tipo entre la República Bolivariana de Venezuela
y Cuba. Es mucho más que un Tratado de Comercio. Es un proyecto
para una verdadera integración moldeada por la solidaridad
y la cooperación, no por el lucro de mercado. Se vale del
comercio, la inversión de capitales y otros conceptos económicos,
dándoles contenidos diferentes a los que pueden encontrarse
en los Tratados de Libre Comercio inspirados por Washington. Hace
un enfoque bien distinto a los neoliberales en cuanto a poner el
énfasis y desarrollar las acciones primarias y básicas
que inician y le abren el camino a la integración, en los
sectores sociales donde es mayor la deuda social acumulada con los
pueblos.
Es en el combate al analfabetismo, en la atención a la salud,
en el acceso a la educación, en el milagro de devolver la
visión o evitar que queden ciegos millones de latinoamericanos
y caribeños, donde se encuentra la enorme deuda social que
es de mucha mayor prioridad que la deuda externa.
En el V Encuentro contra el ALCA y los Tratados de Libre Comercio,
el Comité Organizador Cubano ha tenido en cuenta el deseo
de los aquí reunidos, para tener más tiempo dedicado
al examen y debate de las articulaciones en el trabajo de las diferentes
Redes y Campañas y elaborar un Plan de Acción concertado
y eficaz contra el ALCA y los TLC, contra la militarización
y la utilización del terrorismo como excusa para la represión,
contra el proyecto norteamericano de dominación y reforzamiento
de la hegemonía.
Los recibimos en La Habana, en momentos de lucha y resistencia
frente a la guerra económica y el hostigamiento recrudecido
del gobierno de Bush, pero también de ascenso económico
que continúa y multiplica lo ocurrido en el año 2004,
cuando logramos, entre otras cosas, retirar el dólar de la
circulación y revaluar nuestra moneda. En el 2005 el crecimiento
de la economía cubana fue de 11,8%, el mayor de América
Latina y el Caribe.
Avanzamos en una revolución energética que abre nuevos
horizontes al país y combina el ahorro sustancial de combustible
con la mayor seguridad en la generación eléctrica
y una elevación de la calidad de vida de la población
por la estabilidad en el suministro de electricidad y la distribución
masiva de efectos electrodomésticos y medios de cocción
de alimentos de mejor tecnología.
Cuba es ya lo que algunos estudiosos califican como un país-universidad,
donde hay ya más de 700 mil graduados universitarios, 500
mil estudiantes cursando la enseñanza superior, y las posibilidades
de estudiar una carrera existen en cada municipio del país,
donde en todos funciona una sede universitaria.
En el sistema de educación, calificado por la UNESCO como
el mejor de América Latina y el Caribe, se ha introducido
la computación, modernos medios audiovisuales y una más
favorable relación alumno-profesor.
Los movimientos sociales que aquí se reúnen, cuentan
ya con experiencias de luchas. Estuvieron en Seattle haciendo fracasar
la reunión de la OMC, participaron en todas las ediciones
del Foro Social Mundial, en Cancún contribuyeron al fracaso
de otra reunión de la OMC, en Quito soportaron los gases
lacrimógenos, en Miami enfrentaron la hostilidad del aparato
policiaco y represivo que allí montó el gobierno de
Estados Unidos, en Mar del Plata repudiaron la presencia de Bush
y apoyaron al Presidente Chávez.
Los movimientos sociales, con sus luchas acercan el mundo mejor,
sin ALCA, TLC ni neoliberalismo. Sin guerras preventivas, ni Ley
Patriota, ni bloqueo económico genocida contra las cubanas
y cubanos.
Cuan lejanas parecen hoy las profecías entonces preocupantes,
que a fines de los años 80 hacía un autor al que la
historia ya olvidó por tener la reaccionaria arrogancia de
decretar el fin de la Historia. Ese autor describió el horrible
escenario de la historia detenida con las siguientes palabras: “el
fin de la historia será un momento muy triste. La lucha por
el reconocimiento, la voluntad de arriesgar la propia vida por una
meta puramente abstracta, la lucha ideológica a escala mundial
que exigía audacia, coraje, imaginación e idealismo,
será reemplazada por el cálculo económico,
la interminable resolución de problemas técnicos,
la preocupación por el medio ambiente y la satisfacción
de las sofisticadas demandas de los consumidores. En el período
post-histórico no habrá arte ni filosofía,
sólo perpetua conservación del museo de la historia
humana”.
Ese sombrío futuro no tiene cabida más allá
del delirio presuntuoso de un neoliberal post moderno.
El mundo futuro, el de la historia real nunca detenida, el de la
vida, la belleza y la justicia, es el mundo mejor por el que luchan
los movimientos sociales y por el que también luchamos los
cubanos, dándole su nombre más exacto: Socialismo.
*Osvaldo Martínez, es director del Centro de Investigaciones
de la Economía Mundial, miembro del Capítulo Cubano
de la Alianza Social Continental (CC-ASC)y uno de los organizadores
del V Encuentro Hemisférico de Lucha Contra el ALCA.
http://www.cubadebate.cu/index.php?tpl=opinion-show¬iciaid=6620&
noticiafecha=2006-04-13&t=Portada
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Frente al ALCA nuevas alternativas de integración de
los pueblos
Cubadebate
La Habana, 13 abr (AIN) Movimientos sociales, redes y organizaciones
contrarias al Área de Libre Comercio de las Américas
subrayaron hoy a la unidad y la comunicación como imprescindibles
para avanzar en la verdadera integración de los pueblos.
Cohesionar a todos los que se oponen al pensamiento hegemónico
del fascismo de turno, sean intelectuales, juristas, campesinos
u otros sectores, fue la idea que alentó los debates del
V Encuentro hemisférico de lucha contra ese proyecto de recolonización
del continente, cita con sede en el Palacio de Convenciones de La
Habana.
Propuestas en apoyo a tal objetivo fueron anunciadas en la reunión
iniciada este miércoles, como la de crear una red mundial
de juristas por un mundo mejor, que impulsará el enfrentamiento
a las políticas neoliberales, la deuda externa y la militarización,
entre otros males de incalculables consecuencias económicas
y sociales.
Mujeres y estudiantes también expusieron sobre cómo
acompañar los esfuerzos integracionistas, conscientes de
que los peligros que encierra el proyecto del ALCA siguen vigentes,
ante los esfuerzos de Estados Unidos para negociar tratados bilaterales
de libre comercio.
Gisleidy Sosa Cabrera, presidenta de la Organización Continental
Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes, particularizó
en la importancia de movilizar a este sector social, víctima
de los mecanismos neoliberales que los privan del acceso a las aulas
o les imponen modelos educativos ajenos a su cultura.
De los intelectuales, artistas y personalidades progresistas integrantes
de la red de redes En defensa de la Humanidad, y su contribución
a la lucha de los movimientos sociales, habló Alpidio Alonso,
coordinador de su capítulo cubano.
El también presidente de la Asociación Hermanos
Saíz destacó que se trabaja en identificar y articular
individuos y grupos capaces de liderar la resistencia popular frente
al pensamiento hegemónico, romper el cerco mediático
y desenmascarar los propósitos escondidos tras arraigados
conceptos que rigen la propiedad intelectual y el acceso a la cultura.
Fruto de ese esfuerzo es la enciclopedia Made in USA, en cuya
elaboración, en tiempo récord, trabajaron investigadores,
historiadores y otros especialistas de diversas partes del mundo,
dijo.
La efectividad de la red está en proporción directa
con su capacidad de comunicación, pues resulta difícil
defender bien lo que se conoce mal y menos aún lo desconocido,
consideró Alonso.
Elogió la labor de los canales Telesur y Cubavisión
Internacional, difusores de la Alternativa Bolivariana para las
Américas (ALBA), de la Misión Milagro -que ha devuelto
la visión a miles de personas-, de la magnitud de la tenebrosa
Operación Cóndor o de la verdad de los Cinco Héroes
cubanos presos en EE.UU. por defender a su pueblo del terrorismo.
El V Encuentro Hemisférico de Lucha contra el ALCA continuará
hasta el próximo sábado, como espacio para la concertación
de alternativas frente a los procesos de globalización neoliberal
y a favor de la integración de los pueblos latinoamericanos
y caribeños.
http://www.cubadebate.cu/index.php?tpl=noticias-show¬iciaid=6624&
noticiafecha=2006-04-14
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