..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.120, Viernes, 21 de abril del 2006

Libro de visitas

 

Entrevista a Silvia Fois

Silvia:
Desde hace algunos años, y a través de listas y correos electrónicos, hemos mantenido un sostenido y fructífero intercambio contigo… ¿Podrías decir a nuestros lectores quién es Silvia Fois?

Soy una bibliotecaria argentina, nacida en Buenos Aires pero residente en Córdoba desde hace 22 años, tierra de mi compañero y marido, el poeta Alberto Ortiz. Tengo dos hijos, Lautaro y Jerónimo de 20 y 18 años. Lautaro es estudiante de Comunicación Social y Jerónimo está terminando su secundario este año.

Desempeño mis tareas bibliotecarias como responsable por concurso de la Sección de Estudios Americanistas “Monseñor Pablo Cabrera”, especializada en Historia Americana, Argentina y Cordobesa, de la Biblioteca Central “Elma K. de Estrabou” de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la prestigiosa Universidad Nacional de Córdoba, primer universidad del país, segunda de América, gestora de la trascendente Reforma de 1918.

Actualmente estoy terminando la Licenciatura en Bibliotecología, preparando el anteproyecto de Trabajo Final.

El año pasado me he sumado a la propuesta de Marcel Bertolesi de formar parte de la Comisión permanente de homenaje a trabajadores de bibliotecas desaparecidos y asesinados por el terrorismo de estado, trabajando fundamentalmente en la difusión y la convocatoria a adhesiones desde la Facultad de Filosofía junto con la Bib. Silvia Mateo.

Tu posición siempre ha sido de respaldo a nuestro país. ¿Por qué ha calado Cuba tan hondo en tu corazón?

Desde mi adolescencia Cuba ha sido un ejemplo para mí y para muchos argentinos. Quien defiende los ideales de libertad verdadera, justicia, un mundo para todos y no para pocos; quien cree que la cultura y la educación es el baluarte fundamental de una sociedad libre no puede dejar de mirar hacia el Caribe y descubrir allí un faro en medio de un mundo globalizado para el mercado y el capitalismo salvaje, donde cada día cuenta menos el ser humano y más el dinero y el poder.

Además el ejemplo de resistencia ante todos los atropellos del imperio, las mentiras y la manipulación de información es digno de admirar. No olvidamos los argentinos quiénes fueron los verdaderos amigos en la guerra de Malvinas, cuando fue Cuba uno de los primeros países en ofrecer su solidaridad y su ayuda, por supuesto rechazada por el gobierno genocida de ese entonces.

Y por supuesto nuestro amor y admiración a quien naciera en estas tierras argentinas, se criara y educara hasta su adolescencia justamente en nuestra provincia de Córdoba y eligiera a Cuba como baluarte de su lucha internacionalista, el entrañable Che.

Como bibliotecaria, has conocido el proyecto de las mal llamadas “bibliotecas independientes” y de las infundiosas y tergiversadoras afirmaciones del bibliotecario norteamericano Robert Kent, sobre la existencia de títulos censurados en las Bibliotecas de nuestro Sistema y en esta Biblioteca Nacional. Después de tu visita a nuestro país, ¿podrías darnos tu visión personal sobre estos temas, para conocimiento de los lectores de este boletín y los colegas bibliotecarios en todo el mundo?

En la visita a Cuba tuve el privilegio de conocer la Biblioteca Nacional José Martí en La Habana, y también visitar algunas bibliotecas del interior como en Santiago de Cuba.

El primer asombro fue encontrar tantas bibliotecas en todo el territorio cubano. Recorrimos con mi marido desde La Habana hasta Santiago de Cuba en auto, parando en Cienfuegos, Trinidad, Santa Clara, Camagüey, Las Tunas, Holguín, pasando por numerosos pueblitos del interior. En las bibliotecas que pude visitar me emocionó encontrar mucha gente siempre: niños, adolescentes, jóvenes, amas de casa, ancianos; además ser muchas de ellas verdaderos centros culturales, con muestras, exhibiciones, talleres, cursos: o sea, fundamentalmente se respira participación de la comunidad.

Como buena bibliotecaria que pretendo ser y por mi curiosidad de ratón de biblioteca revisé catálogos, estanterías y salas. He encontrado material de los más diversos géneros y autores y no he percibido en mi rastreo censura alguna como dicen hasta el hartazgo el seudo bibliotecario Robert Kent y sus secuaces, si me perdonas la expresión. Autores como Orwell, Martin Luther King, Octavio Paz, Cabrera Infante, Vargas Llosa, aparecen en los catálogos que revisé directamente. Y que conste que mi visita fue inesperada en todas esas bibliotecas.

Además en el afán de ver toda Cuba y todas sus realidades me plantee también visitar alguna de las llamadas “bibliotecas independientes”. Tenía un listado que una vez me llegara por Internet, no muy actualizado. Elegí una dentro del recorrido a realizar uno de los días en La Habana. Al llegar a la dirección encontré una casa sin ningún indicio que eso fuera biblioteca y la persona que me atendió primero no entendía que buscaba y luego como a quien “le cae la ficha” como dicen los adolescentes aquí, me invito a pasar y me dijo que sí, que allí había una biblioteca pero que los que la manejaban habían sido sus padres que ahora estaban en Miami. Me pidió que no hablara ante sus invitados, pues estaba festejando su cumpleaños, de la existencia de la biblioteca porque según ella “en Cuba no se puede hablar con cualquiera por la censura” (sic). Ante algunas preguntas mías respecto a la organización, difusión y préstamo del material, percibí que estábamos hablando en otro idioma, pero mi asombro completo fue cuando me enseño “la biblioteca”: un mueble de tres estantes ubicado en la cocina comedor, con uno de ellos lleno sólo de Biblias (en todas las Bibliotecas Cubanas las hay) y no encontré en los títulos que pude revisar ningún material que no encontrara en otras bibliotecas cubanas. Por supuesto la sensación que tuve fue de fiasco y que, como biblioteca, aquello que vi no existe. Es solo una pantalla de algo mucho más involucrado con una campaña de desprestigio a Cuba que con la cultura, la educación y la enseñanza que sí percibí en las otras bibliotecas visitadas.

Sólo me resta, en nombre de todos los bibliotecarios cubanos, agradecer tu profunda solidaridad, sabiendo que la tuya será otra de las voces que se alzará, siempre, en defensa de la verdad de Cuba.

Nota: Agregamos acá lo que la modestia de Silvia no le ha permitido darles a conocer:

- Egresada de la Escuela de Bibliotecología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) en diciembre de 2001.
- Premio ABGRA en ese mismo año (promedio final de la tecnicatura, 9,62).
- Obtuvo el Primer Premio Estudiantil otorgado por el Gobierno de la Provincia de Córdoba en el año 2000.
- Pasantía en la Biblioteca de la Facultad de Lenguas de la UNC; personal no docente de la Facultad de Filosofía y Humanidades de esa universidad.
- Responsable de la Sección de Estudios Americanistas "Monseñor Pablo Cabrera" de la Biblioteca Central "Elma Kolhmeyer de Estrabou" de dicha facultad.
- Cursa actualmente la Licenciatura en Bibliotecología y Documentación.
- Como adscripta a la Cátedra "Administración y Servicios de Información I" de la Escuela de Bibliotecología. UNC.
- Participó como docente en el programa "Universidad y cárcel” y en el proyecto de la organización de la Biblioteca del Museo del Hospital Clínicas de la ciudad de Córdoba.




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