..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.120, Viernes, 21 de abril del 2006

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Ha muerto Raúl Corrales

Hace un año, y con motivo de recibir el doctorado Honoris Causa a Raúl Corrales, este boletín dedico un espacio a reseñar su vida y su obra. Apenas un año después, con profundo dolor, nos sumamos a todos los que sienten la enorme pérdida que para la cultura cubana significa su muerte.

Figura de pueblo, era normal ver a Raúl por su Cojímar querido, y oír a sus vecinos decir: “Ahí va Corrales”, con un brillo de orgullo en su mirada.

Vaya nuestro recuerdo imborrable a esta figura, parte indeleble de la historia de la Fotografía cubana.

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Cuba en un lente

Aracelys Bedevia
aracelys@jrebelde.cip.cu

Raúl Corrales, excepcional cronista de la Revolución, el más grande de todos los fotógrafos cubanos, como bien le llamaba Korda, ha muerto. O mejor, se ha ido de viaje, arrastrando quizá sus cansados trípodes (así llamaba a las piernas) que tanto le pesaban.

«No sé si será posible para mí sostener una cámara un poco más en mis manos. Todo lo que nace tiene que morir. Esa es la realidad. Pero he dejado constancia gráfica de mi paso por la vida», nos confesó al fotorreportero Franklin Reyes y a mí, en una entrevista que le hicimos en su casa de Cojímar, con motivo de una exposición en el Museo de Bellas Artes, por su 80 cumpleaños.

Aún recuerdo cada uno de los detalles de aquel encuentro, acontecido en marzo de 2005: la sencillez con que nos recibió, el nerviosismo de Franklin ante el maestro (como todo buen alumno que espera pasar la prueba), las anécdotas y confesiones...

«No grabes ni tomes notas», pidió; y empezó a contar acerca de su vida: una vida llena de luchas y de sueños, que le permitió captar con el lente los principales acontecimientos políticos y sociales del país.

Mientras conversaba se detenía a ratos: la puerta que se abría, el perro que ladraba, el trino de los pájaros, la nieta que llegaba..., para después retomar la palabra justo donde estábamos. «Por qué tu tiras tantas fotos», le preguntó a quemarropa a Franklin, quien no dejaba de moverse de un lado a otro y de apretar el obturador, con la cámara a cuestas. «Quiero hacerle la mejor de todas», replicó mi colega. «Mira, chico, eso es un derroche. Cuando se aprieta el obturador uno tiene que estar seguro de que esa es la que es. No tires más fotos y siéntate con nosotros», le dijo; y con una lucidez que, a los 80 años de edad muy pocos logran conservar, siguió narrándonos detalles: de su niñez en el campo; de la primera vez que vio el mar camino a La Habana y confundió las olas con tiburones que se alzaban; de la miseria que sufrió el pueblo cubano antes de 1959 (de la cual deja constancia en muchas fotografías).

«Ahora si quieres, puedes grabar o tomar notas», me dijo y habló entonces de sus años en la Escuela de Periodismo Manuel Márquez Sterling y del trabajo ejercido como fotorreportero en el periódico Hoy, en las revistas Bohemia y Carteles, INRA, Cuba y otras publicaciones con las que colaboró activamente.

Ese día yo había llevado algunas preguntas y, presionada por el tiempo, quise guiar la entrevista en varias ocasiones. «Ahora hablamos de eso», decía; y se recreaba en fechas, personalidades, etapas de la historia que indudablemente marcaron su vida, pero sobre todo, en los grandes momentos del proceso revolucionario, especialmente en Girón.

Raúl Corrales tuvo el privilegio de estar en el epicentro de la batalla y captar imágenes que ilustran lo sucedido durante la invasión mercenaria, así como de la enérgica respuesta del pueblo y sus principales líderes. En 1964 Celia Sánchez Manduley le dio la tarea de fotografiar documentos de la guerra escritos por Fidel, Camilo, el Che. Veintidós años dedicó a esa encomienda, aunque sin abandonar por completo su oficio de fotorreportero, que ejerció nuevamente en una ocasión, en 1994, después de jubilado.

«Otro día les cuento más», esa fueron las últimas palabras que le oí a Corrales, Doctor Honoris Causa en Artes y el único fotógrafo cubano que ha recibido el Premio Nacional de Artes Plásticas; un ejemplo de revolucionario que siempre estará con nosotros, como parte indispensable de la historia de la Revolución.

Se fue de viaje sí, pero no del todo. Quienes lo conocimos sabemos que de algún modo se detendrá esta mañana en la esquina de 23 y 12, tras el lente de otros fotógrafos que, como él hizo durante tantos años, estarán junto al pueblo registrando su epopeya gloriosa.

http://www.jrebelde.cubaweb.cu/2006/abril_junio/abril-16/opinion_cuba.html

Imágenes tomadas de http://www.radiohc.cu/espanol/cultura/fotografia/galeria/raulcorrales.htm

http://www.bnjm.cu/librinsula/2005/febrero/57/noticias/noti511.htm




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