..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.121, Viernes, 28 de abril del 2006

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Derechos de la infancia y la adolescencia en Cuba
MSc. Ana Isabel Peñate Leiva
Centro de Estudios Sobre la Juventud

Desde el triunfo revolucionario de enero de 1959, la infancia y la adolescencia han sido considerados grupos poblacionales altamente priorizados en la política social del Estado y el Gobierno cubanos. La Carta Magna de la República (1976), el Código de Familia (1975), el Código de la Niñez y la Juventud (1978) y la Comisión para la Atención a la Niñez, la Juventud y la igualdad de derechos de la Mujer (1982), de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento Cubano) constituyen algunas de las vías para la atención de las necesidades de las nuevas generaciones de cubanas y cubanos.

Como puede apreciarse, en Cuba, las garantías constitucionales y las políticas públicas dirigidas a favorecer a infantes y adolescentes, anteceden a la propia Convención y, en ocasiones, sobrepasan en su aplicación el límite de sus disposiciones. Para esto, ha sido necesario concertar la legislación del país y sus políticas nacionales con las normativas contenidas en la Convención.

La firma de la Convención Internacional de los Derechos del Niño, Cuba la hizo efectiva el 26 de enero de 1990, procediendo a ratificarla el 21 de agosto del siguiente año. Como fecha para la entrada en vigor de su articulado, se ubica el 20 de septiembre de 1991. Esta acción, se ha visto enriquecida con la firma –en el año 2000- de los Protocolos Facultativos de la Convención, referidos a la participación de los niños en los conflictos armados y a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de infantes en la pornografía.

Para la ejecución de este instrumento, el país cuenta con un sistema multisectorial y multidisciplinario, conformado por entidades gubernamentales, no gubernamentales, organizaciones sociales y población en general. Así mismo, se recibe el apoyo de organismos internacionales y agencias de Naciones Unidas, que mediante la firma de acuerdos de cooperación, contribuyen a un mejor cumplimiento de los derechos de la infancia.

Se diseñó además, el Programa Nacional de Acción (PNA), dando consecución a uno de los acuerdos adoptados en la Cumbre Mundial a favor de la Infancia celebrada en 1990, el cual complementa los planes concebidos –desde diferentes aristas- para el desarrollo integral de nuestros infantes y adolescentes. Cada año, se rinde un Informe de Seguimiento y Evaluación de este Programa Nacional y según UNICEF, las metas que fueron trazadas para el año 2000 por la Cumbre Mundial, fueron sobrecumplidas por Cuba antes de la fecha indicada.

Los sectores de salud y educación, pilares básicos del socialismo cubano, exhiben importantes logros. Por ejemplo, para el año 2004, la mortalidad infantil fue de un 5.8 por cada 1000 nacidos, mientras que a nivel de provincias, 8 de las 15 con que cuenta el país, estuvieron por debajo del indicador nacional. Con estos resultados, Cuba ocupa el segundo lugar en las Américas, solamente antecedida por Canadá.

Hoy, los niños cubanos reciben 10 vacunas que los inmuniza contra 13 enfermedades prevenibles, con una cobertura superior al 95.5% y se cuenta con un número importante de programas como el Materno Infantil, el del Médico y la Enfermera de la Familia que incluye los de Reducción del bajo peso al nacer, Promoción de la lactancia materna, Hospitales Amigos del Niño y la Madre, Prevención de accidentes en los menores de 20 años, Control del nacimiento y desarrollo del niño y la niña menor de 5 años y el Programa Nacional de Atención Integral a la Salud del Adolescente.

La educación por su parte, se erige como un fuerte soporte en el empeño de las autoridades cubanas de dignificar al ser humano, siendo consecuente con la máxima martiana: "ser cultos es el único modo de ser libres". La Campaña de Alfabetización, librada en el año 1961, fue el inicio de una Revolución Educacional, que hoy los cubanos exhibimos con orgullo y perfeccionamos día a día.

El acceso a la educación en Cuba es gratuita y obligatoria hasta los 15 años de edad y una vez concluidos los estudios correspondientes a la enseñanza media, los adolescentes y jóvenes tienen la posibilidad real de continuar estudios en la enseñanza media superior y con posterioridad, manteniendo la gratuidad, ingresar a la universidad.

Desde diciembre de 1999, se vienen desarrollando un grupo de programas sociales dirigidos -en su totalidad- al mejoramiento de la calidad de vida. Las matriculas de las escuelas primarias se han reducido a 20 niños y a 15 las de las secundarias básicas, con el objetivo de que los maestros puedan ofrecer una atención diferenciada a cada escolar que incluye, no sólo el mejoramiento del rendimiento docente, sino también los afectos.

Junto al empeño de mejorar el factor humano, se halla el esfuerzo por equipar a cada aula con un televisor y un vídeo, además de la creación de dos canales educativos, con una programación diferenciada por grados y tipos de enseñanza. Este esfuerzo ha implicado también la electrificación de aquellos centros escolares ubicados en áreas rurales.

Paralelamente, se ha desarrollado un programa de adquisición y montaje de computadoras en todas las escuelas primarias y de educación especial del país, para un total de 24 000 equipos distribuidos. En las secundarias básicas, existe una computadora por cada 50 estudiantes, 37 software educativos, mientras que los televisores para esta enseñanza ascienden a 20 360 y 15 989 vídeos.

Con relación al empleo, la edad mínima para poder laborar es de 17 años, sólo los casos excepcionales podrán hacerlo con 15 o 16 años; esta decisión se aprueba centralmente por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y generalmente el adolescente se incorpora por el Contrato de Aprendizaje para calificarse en la prestación de un servicio u obtener una profesión. En ese período, reciben un salario. La ley estipula que bajo ningún concepto, los menores de 15 años pueden trabajar; en caso de necesidades económicas, éstas serán solventadas por el Sistema de Asistencia Social vigente en el país.

Muchos otros pudieran ser los ejemplos sobre el respeto de los derechos de la infancia y la adolescencia en Cuba. Consideramos que los aquí expuestos, pueden acercar al lector sobre la realidad del país en estas temáticas y la consulta a otras fuentes bibliográficas aportarían una visión más integral.

Lo que sí es un hecho que en Cuba, la infancia y la adolescencia son poblaciones protegidas porque -por sobre todas las cosas- existe voluntad política para ello. Además de las normas, decretos, legislaciones nacionales e internacionales suscritas, las acciones que se llevan a cabo se articulan con el pensamiento de nuestro Héroe Nacional José Martí cuando escribió: "Para los niños trabajamos porque los niños son los que saben querer, porque los niños son la esperanza del mundo".

http://www.icap.cu/argument/derecho_infancia.html




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