..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.121, Viernes, 28 de abril del 2006

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El joven Carlos Marx y los desafíos de la construcción de los ideales
Lic. Juan Alberto Blanco Rivera,
Lic.Liván Pita Ramos

LA CRISIS EXISTENCIALES DE LA JUVENTUD Y LOS IDEALES.

El mundo contemporáneo, con el ritmo vertiginoso de sus cambios, causantes de ruptura de estructuras tradicionales económicas y de clases; de transformaciones inusitadas de los mecanismos de producción espiritual y la sustitución de viejos mitos, estereotipos, prejuicios, vicios, por otros nuevos, más universales y destructivos, produce una preocupación más generalizada sobre la juventud como agente de los procesos, que en el nivel de la conciencia institucionalizada o de grupos sociables, comunidades, se diseñan como alternativa a la crisis social existente a escala global. La juventud, a pesar de las terribles lecciones que para la humanidad significó la segunda guerra mundial, ha sufrido, los embates de guerras regionales, de agresión, interétnicas, de liberación nacional, ya sea como instrumento de muerte o victima inocente, su protagonismo siempre es esencial.

Las guerras modernas, expresiones de la agudización de las contradicciones sociales de todo tipo y escinden detrás de la aparente irracionalidad, la lógica de un modelo económico, perfectamente articulado a partir de la necesidad del sacrificio del bienestar y la existencia auténtica de la mayoría. Los beneficios económicos convierten a las victimas en simples datos estadísticos.

Se calcula, por ejemplo, que en el conflicto colombiano cuesta alrededor de 1.500 millones de dólares anuales (sin incluir en esta cifra el gasto que suponen los grupos armados no estatales: guerrillas y paramilitares), el de Afganistán 200 millones de dólares, el de Sudán 184 millones y la guerra de Sierra Leona 24 millones). (1)
En un Estado en guerra se mata y hiere a las personas, se destruyen núcleos familiares, se rompe el consenso entre grupos sociales y se arrasan las infraestructuras que permiten el funcionamiento interno de la sociedad y, en parte, sus conexiones con el exterior. Las oportunidades presentes y futuras se deforman, y los jóvenes asimilan así estilos destructivos de vida, que les impide reconocer su identidad generacional, que se pierde en la compleja red de traumas étnicos, nacionales, ó de estructuras políticas tradicionales. Lo que se expresa en este modelo, se completa con el reclutamiento de sectores jóvenes de la población, para ejercer la violencia como mercenarios, o como miembros de instituciones armadas estatales.

La violencia doméstica callejera, se suma a esta situación, aportando un elemento esencial de esta destructiva realidad del mundo juvenil. Los datos siguientes ilustran dramáticamente la idea anterior:

• La tasa mundial de homicidios perpetrados por hombres entre las edades de 15 y 29 años es de 19,4.

• La tasa de muerte violenta en los países de ingreso bajo y medio es más de dos veces superior a la de los países con altos ingresos.

• En el año 2000, la violencia juvenil causó la muerte de 199 000 jóvenes.Las tasas más altas de violencia juvenil se registran en América Latina y África.

• Por cada joven asesinado por otro joven, entre 20 y 40 son gravemente lesionados.

• Los homicidios cometidos por jóvenes menores de 18 años representaron el 10.1% de la totalidad de homicidios cometidos durante 1999.

• Hay más de 840,000 jóvenes activamente involucrados en pandillas.).(2)

Violencia es la aniquilación de la sensibilidad generadora de ideales románticos., a partir de la destrucción de los medios naturales para la realización de los fines humanos. El uso irracional de la fuerza, física o psíquica, es la manifestación más dramática, de la pérdida del referente existencial. El ideal de la realización personal está expuesto, como dominio de los medios, sobre la conducta de los jóvenes, que los hacen objeto de veneración, imágenes de sus potencialidades atrofiadas por las disfunciones sociales. Las armas que irremediablemente matan, suelen ser en esta subcultura, bellas y buenas y no solo eficaces; no solo infunden temor al otro, real o imaginario, sino que le atribuyen prestigio al poseedor.

En esta relación intima, casi sensual, con los instrumentos de la violencia, el joven se pone a si mismo ante el disfrute de la destrucción de su propia esencia generacional, que es la realización de la natural tendencia de la emotividad humana hacia el logro del placer, en la plenitud de su vigor.

La violencia institucional, doméstica étnica, o en cualquiera de sus otras determinaciones, expresa la vanalización agresiva de la existencia, que impide reconocerse al individuo y al grupo como una identidad, que se opone dialécticamente a la tradición o a los valores oficializados. Este no reconocimiento se vuelca en un odio irracional hacia el otro, como consuelo además, a la natural limitación de las realizaciones personales. Para el joven violento, la pareja, el otro pueblo, la otra pandilla, la otra raza, son siempre enemigos de cuya humillación depende la grandeza propia.

El fenómeno de la violencia juvenil está íntimamente conectado con la situación del empleo en este grupo social, a escala mundial. La población mundial ha alcanzado los 6 mil millones y de los cuales mil millones son personas jóvenes entre los 15 a 24 años, de los cuales 850 millones están viviendo en países en vías de desarrollo. En Perú por ejemplo, la tasa de desempleo juvenil en el año de 2000 (14—24 años) alcanzó el 14.8% y la de subempleo juvenil llegó a 5%.)(3). El joven desempleado se enfrenta a la falta de objeto real, en la realización de sus motivaciones., porque en el resultado del trabajo se genera algo diferente, al mundo de los cosas existentes, es el modo natural de establecer la diferenciación individual, el ser identitario propio. La falta de acceso al empleo, el subempleo, origina la percepción de nulidad de la existencia. Si la verdaderas potencialidades humanas, que vienen de la conjunción armónica de lo físico y lo espiritual, no pueden tener una realización creadora, entonces las habilidades, tienden a convertirse en mercancías en si, que en la realización de su valor de uso se vuelven contra el individuo, como totalidad. El mercenario, la prostituta, el gamberro, representan el drama real de seres humanos devorados por la temporalidad ociosa. La constatación de estas situaciones nos lleva, a la conclusión de que el dilema de la juventud pasa necesariamente por la superación de las miserias espirituales.

El desarrollo de la ciencia y la técnica, al mismo tiempo que eleva las posibilidades del crecimiento intelectual de los jóvenes, produce en muchos lugares, en ellos un mundo de enajenación existencial, donde las máquinas de juego, los computadores, sustituyen al ser humano otro. Por otra parte el pasado Foro Mundial de la Educación, celebrado en Dakar, más de 1.500 delegados de 183 países pusieron de manifiesto la necesidad de poner fin a la "inaceptable" realidad que supone la existencia de 125 millones de niños sin escolarizar y que casi 900 millones de adultos se encuentren en una situación de analfabetismo absoluto.).(4)El crecimiento espiritual de los jóvenes determina la orientación de su proceso de individualización y socialización. Sin embargo la comprensión de si mismo y de la realidad, está dominada por la lógica del pensamiento, impuesta por lo mecanismos de producción espiritual, que se debaten entre la tradición y la innovación social. La falta de recursos espirituales propios genera un mimetismo que hace del joven un ciervo de la tradición o su enemigo si justa causa. El asimilar el saber, incorporara los resultados de la ciencia a su percepción del mundo permite elaborar un representación de si que reconstruye la identidad como individuo, o generación. El joven alfabeto puede no encontrar sus posibilidades de creación y convertirse en un instrumento de otros o de las instituciones y lo que es peor el autor de su propia aniquilación.

Las Naciones Unidas desde el 1965, había afrontado la necesidad de desarrollar en los jóvenes ideales que le permitieran, enfrentar con una elevada cuota de humanidad las difíciles retos, de un mundo que tiende cada ves más hacia la diversidad compleja destructiva, a pesar de la homogenización, provocada por la internacionalización de las relaciones. En declaración sobre el fomento entre la juventud de los ideales de paz, respeto mutuo y comprensión entre los pueblos Proclamada por la Asamblea General en su resolución 2037 (XX), de 7 de diciembre de 1965, se señala el importante papel que la juventud desempeña en todas las esferas de la actividad de la sociedad, y del hecho de que está llamada a dirigir los destinos de la humanidad; que en esta época de grandes realizaciones científicas, técnicas y culturales, es preciso que la energía, el entusiasmo y el espíritu creador de los jóvenes se consagren al progreso material y moral de todos los pueblos, y que la juventud debe conocer, respetar y desarrollar el acervo cultural de su país y de toda la humanidad, lo que es posible lograr por educación y el intercambio de jóvenes, un espíritu de paz, respeto mutuo y comprensión entre los pueblos. A partir de estas consideraciones señala algunos de los principios que deben orientar la formación de ideales en las jóvenes generaciones que se resumen en los siguientes:

• La juventud debe ser educada en el espíritu de la paz, la justicia, la libertad, el respeto y la comprensión mutuos, a fin de promover la igualdad de derechos de todos los seres humanos y de todas las naciones, el progreso económico y social, el desarme y el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.
• La nueva generación debe adquirir conciencia de las responsabilidades que habrá de asumir en un mundo que estará llamada a dirigir, y estar animada de confianza en el porvenir venturoso de la humanidad. 5)

Casi cuarenta años después de haber aprobado esta declaración, la situación de los jóvenes se mantiene en muchos lugares critica, mas allá de los problemas materiales, la marginación o la exclusión social, provocan una pérdida del sentido de la vida, que es destructiva para toda la sociedad. La lucha por el rescate de los más elevados ideales, por la participación de los jóvenes en la creación de un nuevo referente existencial, que se fundamente en las nuevas dimensiones de lo auténticamente humano, es una de las tareas esenciales de cualquier sociedad y de toda la humanidad. En encuestas realizadas en Internet, evidencian la preocupación entre los jóvenes por el tema de los ideales. Para el 24,51 % de los encuestados los problemas del mundo se deben a que muchos tienen ideales falsos y el 43,54% atribuye la causa a que las personas no luchan por sus ideales. Al 87.94% de estos jóvenes al mismo tiempo le parece el mundo necesita ideales.

Verdaderos (6).En esta búsqueda adquiere, cada ves más un valor considerable el aporte del legado histórico cultural de que debe ser incorporado a la experiencia histórica de las nuevas generaciones. En tal sentido las reflexiones teóricas, las proyecciones existenciales del joven Carlos Marx, pueden contribuir al logro de ese objetivo, en la medida en que él fue, como todo hombre, heredero de su tiempo, de sus contradicciones y conflictos, y su en su irrepetible genialidad, lo vivió con toda el valor, de quien se sabe autor de su propio destino, como encarnación del destino de los demás.

LA OBRA DEL JOVEN CARLOS MARX Y LOS DESAFÍOS DE LOS IDEALES.

Las urgencias del desarrollo social, donde la problemática juvenil tiene un peso decisorio fundamental, exige un enfoque de la construcción de los ideales, desde un fundamento cosmovisivo, que supere la fragmentación del discurso de la lógica cultural dominante.
La obra del joven Carlos Marx representa un modelo de cómo se puede elaborar el ideal, el proyecto de vida de la juventud a partir de la conjunción en el, no solo de planteamientos teóricos fundamentales, sino de la asunción intensa del drama de la vía, de la combinación de una racionalidad que asombraba por su consistencia e integridad y una rebeldía que tocaba todo los aspectos de su vida, ya fuera la familia, el amor, la disciplina de la universidad.

Karl Heinrich Marx nació en Tréveris, Renania el 5 de mayo de 1818. E n los años de su juventud que se pueden ubicar entre 1835 a 1848, ocurre el proceso de elaboración de los fundamentos del ideal de sociedad y de ser humano, a cuya demostración científica y realización práctica consagró su vida posterior. En 1835 ingresa a la Universidad de Bonn y posteriormente a la de Berlín donde se adhiere a las tesis de los jóvenes hegeliano y a Bruno Bauer. Haciendo un recorrido panorámico por estos años, encontramos como los hitos más importantes de su vida, La tesis doctoral,”Las diferencias entre los sistemas filosóficos de Demócrito y Epicuro” (1841); Colabora en la revista Rhenische Zeitung que pasa a dirigir en 1842. Al año siguiente se casa con Jenny von Westphalen. Se traslada a París de donde es expulsado y se establece en Bruselas donde traba una amistad que dura toda la vida con Federico Engels. Escribe sus Manuscritos económico filosóficos (1844) donde expone un humanismo de nuevo tipo, centrado en la autoapropiación del hombre por el hombre. Escribe con Engels La Sagrada Familia (1845) y La Ideología Alemana (1845—1846) contra Feuerbach y los hegelianos de izquierda por idealistas. Del año 1845 también son sus tesis sobre Feuerbach. Escribe otros trabajos criticando a Bauer y Pierre—Joseph Proudhon. También redacta con Engels El Manifiesto Comunista (1848), obra que evidencia la madurez de su pensamiento. De todas las obras mencionadas “Los Manuscritos Económicos y Filosóficos del 44”, representan un momento de transición importante, donde se revela algunas de la claves de la nueva concepción del desarrollo social, pero al mismo tiempo esta latente ese candor, esa emotividad, característica del romanticismo de los espíritus juveniles. Es a partir del análisis de algunos momentos de esta obra es que pretendemos mostrar el valor de las ideas del joven Marx para la construcción de los ideales en la juventud de este siglo, que pueden en los siguientes:

• La determinación del valor de las emociones y en los sentimientos para la vida futura.
El joven Marx entendió que el amor por Jenny von Wetphalen, marcaría su vida sentimental futura. El romanticismo de su poesía esta dominado por dos temas principales el amor desdichado y trágico y de la fuerza motrices a la cuales están sometidos los destinos humanos (Cornu, p. 66). La intensidad y la plenitud con que se disfrute de la amistad y el amor, condiciona la posibilidad de realización social del joven.

• El entusiasmo como manifestación esencialisima del desarrollo de la emotividad, caracteriza una etapa de la vida, donde el individuo comienza a plantearse la posibilidad de ser el mismo, como aspira. La conciencia de la magnitud de esta tarea y la limitación de los recursos, provoca un desencadenamiento de las fuerzas internas. El reconocimiento de esta situación lleva a Marx a afirmar, “No puedo realizar en calma lo que se impone a mi alma y huyendo de la comodidad y el reposo, me precipito siempre al combate. Hay que atreverse a empréndelo todo, sin tregua ni descanso, huir de la apatía que no aparta de la volunta y de la acción, no refugiase en estériles meditaciones y no doblegarse vilmente bajo el yugo; pues siempre no quedara el deseo y la esperanza que no lleve a la acción. (Cornu, p 116) El entusiasmo no resulta por tanto una consecuencia del dominio de lo impulsos irrefrenables, ni de una voluntad irracional, es la apoteosis de la alegría de vivir para sí en los fines sociales.

• El ideal de la vida, puede ser construido de manera efectiva solo si se asume la elaboración de una concepción del mundo propia, a partir del descubrimiento de la conexión de las formas de dominación espiritual, con las relaciones sociales. Reconocer cual es la lógica del pensamiento de la dominación, es el momento inicial del planteamiento de su superación. El joven Carlos Marx buscó y encontró en la filosofía esa clave, por eso afirmó, “La filosofía es la ciencia de lo real concebido en su verdad y totalidad. los misterios más profundos se encuentran en los objetos más simples. El retorno a la naturaleza es la única fuente de salvación. (Cornu, p. 116). La búsqueda de la explicación del todo debe considerar las manifestaciones más cercanas a nuestras vivencias. Una construcción del ideal a partir solo de determinaciones generales externas lo convierte irremediablemente, en un formulario, con el cual es difícil identificarse íntimamente.

• El pensamiento expuesto ya en si como algo propio carece de consecuencias sin una actitud radical ante la historia, como realidad socialmente estructurada de otros ideales. El joven Marx con toda crudeza señal este momento al decir que,” Las hermosas frases sobre el desarrollo histórico, la utilización de datos sobre los tiempos presentes el carácter orgánico de la sociedad y de Estado pudieron tener en otra época su encanto, que no percibimos ahora, porque vemos en claridad que no son mas que palabra vacía. (Cornu, p. 1919). La vacuidad de los ideales encarnados en el tejido social, no es el producto declaración subjetivista, sino la constatación de las posibilidades de la realización de otros distintos a partir del análisis de esas mismas estructuras sociales.

• En el análisis de esa realidad social desde un posición lo más objetiva posible resulta esencialísimo, penetrar en el modo de funcionamiento del sistema, a partir del reconocimiento de las necesidades, como condición de la realización de los fines, o como forma de encubrir los fines verdaderos, o de construcción de una realidad autónoma, opresiva, excluyente o enajenante. Esta perspectiva del análisis social le permitió al joven Marx descubrir que, “La enajenación produce refinamiento de las necesidades y sus medio por una parte; y un embrutecimiento bestial una simplificación completa, grosera, abstracta por la otra; o mejor en que simplemente su resurrección. (Marx, p 123.). Si hoy el consumo asfixia en muchos jóvenes los ideales más nobles, significa que el refinamiento de las necesidades por las posibilidades tecnológicas de la producción material y espiritual, ha llegado a un punto crítico, donde la conciencia de su superación comienza a abrirse paso.

• La conciencia de que se es victima de la necesidad, puede conducir a la relación que guarda su satisfacción con las potencialidades, con los intereses. Estar satisfecho no significa por tanto estar realizado, si su medio ha sido externo con relación a la naturaleza de la realización misma. “Los que es para mi — dice el joven Marx— a través del medio del dinero, soy yo el poseedor del dinero. El alcance del poder del dinero es el alcance de mi poder. Las propiedades del dinero son mis propiedades y mi potencia esenciales: Las propiedades y las potencias de sus poseedores. Así lo que yo soy y lo que puedo no esta en manera alguna determinado por mi individualidad. (Marx, p 145.)El rescate de esa individualidad perdida, es la posibilidad, de alcanzar la libertad, a pesar del dinero, cuyo poder, pude ser reducido, al asumir valores colectivistas en la acción social y en la vida personal.

• El joven Marx llamó la atención acerca de la importancia, de concebir el papel de las necesidades humanas, en la socialización del ser individual, como expresión de la esencia social el ser humano. Al respecto señala,”Sin duda que también existe la demanda para aquel que no tienes dinero, pero su demanda es una simple cosa de la imaginación sin efecto o existencia para mi, para una tercera persona, para los otros y que por lo tanto permanece como irreal y sin objeto para mi. (Marx, p 147) En el mundo de hoy el drama mayor no es el de lo saciados, aunque este también existe, sino el de millones de jóvenes, que aparecen para los demás, solo en las estadística de violencia, desempleo, de analfabetismo, porque sus necesidades elementales están anuladas por falta de posibilidades de satisfacción.

• Los ideales que se construyen a partir del reconocimiento del carácter enajenante de las relaciones capitalistas, deben realizar aquélla aspiración que expresaba el joven Carlos Marx, “Supongamos que el hombree sea hombre y que su relación con el mundo es humana entonces solo puede cambiar amor por amor, confianza por confianza “. (Marx, p 148). La anticipación de su realización está desde ya en el planteamiento individual de las relaciones con los otros, con la pareja, con los amigos, con los individuos de la otra raza, de los otros pueblos, de los otros sistemas y organizaciones políticas o de cualquier otro tipo. La tolerancia, cuyo verdadero cuerpo es la verdad, constituye una garantía, de que se construye un modo de ser el mundo, verdaderamente humano.

• La propuesta que el Joven Marx comienza a desarrollar de un ideal. reivindicador de lo humano se define como sigue,” El comunismo, en tanto que naturalismo acabado es igual al humanismo, y como humanismo acabado iguala al naturalismo, es la resolución genuina del conflicto entre el hombre y la naturaleza; la verdadera resolución de la lucha entra la existencia y la esencia, entra la objetivación y la autoconfirmación, entre la libertad y la necesidad, entre el individuo y la especie. (Marx, P 107). Ya en esta formulación primaria, el comunismo no es una meta a la que se arriba un día sino un estado de constante de perfeccionamiento las relaciones sociales, porque tiende cada ve más al reconocimiento de la diversidad inagotable de lo individual en las realizaciones sociales.

BIBLIOGRAFÍA.

1. El nuevo modelo de las guerras de expoliación (www.uc.
2. (w3.nuevosrumbos.org/violencia_juvenil.html—65k).(2)
3. CUMBRE MUNDIAL DEL EMPLEO JUVENIL www.callao.
4. Panorámica de la educación en el mundo (http://boards

5. Declaración sobre el fomento entre la juventud de los ideales de paz, justicia y respeto mutuo entre los pueblos,www.unhchr.ch/spanish/html/menu3/b/65_sp.htm—
6. Ya es hora. Encuesta sobre los ideales de la juventud. http:// www yaeshora. Net
7. Anthony Robblis. Poder sin Limites. La ciencia del desarrollo personal. Ed Gijalbo
8. Mondadoni. 1983.Barcelona.
9. Augusto Cornu. Carlos Marx y Federico Engels. Ed. Ciencias Sociales. Filosofía. Instituto cubano del Libro. Haban. 1973. p 66.
10. Augusto Cornu. Carlos Marx y Federico Engels. Ed. Ciencias Sociales. Filosofía. Instituto Cubano del Libro. Haban. 1973. p116.
11. Marx, Carlos. “Manuscritos Económicos del 44”. Editora Ciencia Sociales 1975
Datos del autor: Juan Alberto Blanco Rivera: Licenciado en Filosofía; Licenciado en Derecho: Profesor auxiliar de la Universidad del Pinar del Río Cuba.
Email: brajuan@fcsh.upr.edu.cu
Datos del autor. Liván Pita Ramos Licenciado en sociología: Profesor Instructor de la Universidad del Pinar del Río Cuba. Email: livan@fcsh.upr.edu.cu


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