..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.135, Viernes, 4 de agosto del 2006

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DOSSIER_Sólo algunas reflexiones sobre los ataques israelíes a Líbano / ¿Justifica persecusión nazi contra los judíos, masacres de Israel?

No hacen falta palabras introductorias: textos e imágenes encierran un manifiesto de repudio al odio, el ensañamiento, el racismo, la muerte:

Algunas figuras del establishment norteamericano, europeo e israelí, asocian insólitamente la crítica al Estado sionista por violar la ley internacional, y el antisemitismo, el odio irracional a lo hebreo
Por Luis Luque Alvarez

La Kristallnacht, o «noche de los cristales rotos», ha pasado a ser símbolo de todo el odio y el terror de que es capaz el ser humano. Ese episodio, que marca el inicio del Holocausto judío, ocurrió entre el 8 y el 9 de noviembre de 1938, una triste jornada en que los nazis asaltaron tiendas y otras propiedades de la comunidad judía alemana, asesinaron a 91 de ellos y enviaron a 30 000 a campos de exterminio.

Hoy, precisamente cuando la aviación israelí lanza bombardeos indiscriminados contra la población civil libanesa, si alguien osa deplorar la masacre en el País de los Cedros, algunos se encargan de recordarle automáticamente la persecución nazi: «¿Cómo podemos condenar a las víctimas?»

En días pasados, el columnista Hermann Tertsch, del diario El País, de España, arremetió frontalmente contra el secretario de Organización del gubernamental Partido Socialista Obrero Español, José Blanco, por expresar que «no se ataca a Hizbolá, sino a todo un país y a sus habitantes». «En esta crisis, los muertos civiles no son daños colaterales, sino un objetivo buscado», añadió.

También el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, fue tildado de «antisemita» por el empresario judeo-español Mauricio Hachuel, al haber señalado: «Debemos exigir que nadie se defienda con una fuerza abusiva que no permite defender a los seres humanos inocentes que caen y pierden su vida». Y ahora es Tertsch quien advierte: «Cuidado con los cristales rotos».

Es insólita la asociación que hacen algunas figuras del establishment norteamericano, europeo e israelí, entre la crítica a las autoridades del Estado sionista por sus violaciones a la ley internacional, y el antisemitismo, el odio irracional a lo hebreo. Según esta óptica, todo lo que Israel hace y deshace, es perdonable, basado en el hecho de que seis millones de judíos sucumbieron de horrenda manera en las cámaras de gas del Tercer Reich.

De este modo, la victimización de los antepasados se convierte en patente de corso para que las autoridades de Israel —que no sus ciudadanos, ni los millones de judíos que viven allí o en otros países— cometan las atrocidades de su gusto. Quienes se quedan anclados en otros tiempos, se escandalizan porque hijos y nietos de aquellos que murieron en los crematorios nazis sean objeto de denuncia, y con gran facilidad le cuelgan a cualquiera el sambenito de antisemita.

Una visión de este corte es profundamente antihistórica. Las circunstancias varían. Así, ¿alguien medianamente cuerdo se atrevería a llamar antisemitas a los italianos, porque en el año 70 d.n.e. los romanos expulsaron a los judíos de Palestina? Igualmente, ¿no sería una terrible ofensa y un contrasentido darle ese calificativo a un berlinés contemporáneo, porque por las mismas calles de su vecindario marcharon hace 65 años los temibles batallones de las SS?

Pregunto: ¿Acaso la criminalidad es un gen que afecta eternamente a determinados pueblos? La respuesta es clara: no. Entonces, ¿diremos algo diferente de la inocencia? ¿Acaso hay personas inmunizadas para siempre de cometer crueldades, por razón de que sus ancestros las padecieron?

Cerrar los ojos a la realidad objetiva, justificar a los que hoy destrozan metódicamente los poblados libaneses, no es el mejor homenaje a las millones de personas que Hitler pretendió extirpar para siempre de su Lebensraum (espacio vital). Dígase la verdad: cualquiera que dispara contra ambulancias, contra edificios en los que duermen decenas de niños, contra inocentes que huyen de la guerra, es un criminal de más de la marca y merece la condena universal.

Así de sencillo, señor Tertsch.

http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2006-08-03/justifica-
persecusion-nazi-contra-los-judios-masacres-de-israel-/


Climas
Por Juan Gelman

La segunda matanza de Qana –37 niños, 15 de ellos discapacitados, de un total de 60 civiles libaneses muertos por misiles norteamericanos que disparó la fuerza aérea israelí el pasado 30 de julio– ha provocado un giro notorio en el ambiente internacional: antes, “... todos los políticos, especialmente (el primer ministro) Ehud Olmert, estaban sorprendidos de cuánto el mundo nos quería”, señala Nehemia Shtrasler en el diario Ha’aretz de Tel Aviv (1-8-06). Ahora –agrega el columnista– “hay odio hacia Israel en todo el mundo... no ha conseguido aplastar a Hezbolá y, lo que es peor, ha fortalecido la posición que éste ocupa en Líbano y en el mundo árabe, que presencia cómo una pequeña organización guerrillera ha logrado enfrentar resueltamente a las poderosas Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y ha causado serias pérdidas a la población civil israelí. Es un precedente peligroso”. Shtrasler no explica de qué.

El clima, sin embargo, no ha cambiado en EE.UU. y tampoco desde luego en Israel. La Casa Blanca ha impedido que el Consejo de Seguridad de la ONU expresara su condena a la matanza de Qana: en la declaración del caso, el organismo apenas la “deplora” y no falta quien propone que se lo rebautice con el nombre de “Consejo de Inseguridad”. El presidente Bush expresa su “esperanza de paz para los niños y las niñas del mundo... especialmente en Medio Oriente” (AP, 30-7-06), pero se niega a promover el cese del fuego: al parecer, para que los niños del mundo tengan paz, no ha muerto el número necesario todavía, especialmente en Medio Oriente.

El 82 por ciento de la opinión pública de Israel apoya sin fatigas la escalada de las FDI y la matanza de Qana no ha cambiado en nada esa postura. La decisión de Tel Aviv de cesar sus bombardeos durante 48 horas para investigar la matanza nunca fue puesta en práctica y no sólo por la presión de los militares (El País, 1-8-06): casi todos los medios israelíes la criticaron acerbamente. Se puede leer en un artículo de Ben Caspit que publicó el tabloide Ma’ariv: “No dudamos ni pedimos disculpas ni nos ablandamos. Si desde Qana continúa el lanzamiento de cohetes a Israel, seguiremos bombardeando Qana. Hoy, mañana y pasado mañana. Allí, allá y en todas partes. Los niños de Qana hoy podrían dormir tranquilamente en sus casas si los mensajeros de Satán no se hubieran apoderado de su tierra y convertido en un infierno la vida de nuestros niños”. Los niños muertos en Qana se vieron obligados a dormir en un sótano. Los niños de Israel se ven obligados a dormir en bunkers. Es la paz que W. Bush desea para los niños, en especial de Medio Oriente.

El Consejo Rabínico Yesha, que representa sobre todo a los colonos de los asentamientos ilegales en los territorios palestinos ocupados, justificó así la matanza de Qana: “Según la ley judía, en tiempos de batallas y de guerra, no existe la palabra ‘inocente’ para el enemigo” (www.ynet.news.com, 30-7-06). Se ignora dónde está escrita esa ley, el Consejo no dice en qué libro sagrado la encontró, pero si existiere, no se comprende bien por qué luego se queja de que “todas las discusiones sobre la moral cristiana están debilitando el espíritu del ejército y de la nación (israelíes) y nos están costando la sangre de nuestros soldados y civiles”. Para el Consejo sí hay inocentes, pero no en todas partes.

“Israel se está hundiendo en una estridente atmósfera nacionalista y la oscuridad lo cubre todo”, explica el columnista Gideon Levy en el diario israelí Ha’aretz (30-7-06). Agrega: “Se echan a perder los frenos, se ha intensificado la insensibilidad y la ceguera que ha caracterizado a la sociedad israelí en los últimos años”. Señala que nadie se siente tocado por la devastación del Líbano –“los que quieren saber cómo se encuentra Tiro (a consecuencia de los bombardeos de la fuerza aérea israelí) tienen que ver canales extranjeros”–, y menos por lo que está sucediendo en Gaza con la ofensiva de las FDI en represalia por la captura de un soldado israelí: “Los hospitales de Gaza está llenos de niños quemados pero ¿a quién le importa?”. A W. Bush, claro que no.

Zbigniew Brzezinski, diseñador de la estrategia de dominio mundial que EE.UU. aplica hoy (The Grand Chessboard - American Primacy and it’s Strategic Imperatives, Basic Books, Nueva York, 1997), acaba de opinar en un foro de la New American Foundation (www.thewashingtonnote.com, 25-7-06): “Odio decir esto, pero voy a decirlo. Pienso que lo que están haciendo ahora los israelíes, por ejemplo en Líbano, es en la práctica, en la práctica –tal vez no en la intención– una matanza de rehenes. Una matanza de rehenes. Porque cuando se mata a 300 personas, 400 personas, que nada tienen que ver con las provocaciones de Hezbolá, y esto se hace en la práctica deliberadamente y con indiferencia por la magnitud del daño colateral, se está matando a rehenes con la esperanza de intimidar a los que se quiere intimidar. Y lo más probable es que no se los intimide. Simplemente se los ultraja y se los convierte en enemigos permanentes cuyo número no cesará de crecer”. Algo asombra este parecer en boca de quien fuera asesor de seguridad nacional de Carter, asesor de inteligencia exterior de Reagan, copresidente de la junta de seguridad nacional que asesoraba a Bush padre y, en particular, gran amigo de Israel.

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-70856-2006-08-03.html


Las armas que respaldan a Israel
La complicidad es permanente, por eso Estados Unidos apuntala a su principal socio en el Medio Oriente

Por Juana Carrasco Martín

La administración Bush corrió a mediados de julio para despachar hacia Israel armamento muy especial. Le hacía falta con urgencia a su principal socio en el Levante, porque acababa de comenzar su campaña aérea contra Hizbolá, atacando con violencia el sur del Líbano, su capital, Beirut, y ciudades tan importantes como Tiro y Sidón.

En una sola noche de esta guerra, iniciada el 12 de julio, los aviones sionistas arrojaron sobre Beirut 23 toneladas de explosivos. Dieron como explicación que intentaban penetrar un bunker utilizado por importantes oficiales de la milicia chiita libanesa.

Prácticamente no hubo debate interno sobre el tema, porque en realidad, el Pentágono solo estaba ejecutando con premura una venta multimillonaria acordada desde el año 2005.

Ciertos detalles del cargamento fueron publicadas por The New York Times en su edición del 22 de julio, cuando daba casi por hecho que el envío apresurado estaría conformado por municiones de guía satelital y por cien bombas GBU-28 para armar los aviones de combate F-15.

Se trata de las famosas bunker búster, bombas de 5 000 libras, guiadas por láser, y destinadas a destruir los refugios de concreto.

El diario conservador londinense Daily Telegraph aportaba también a la noticia cuando, el 26 de julio, informó que el aeropuerto escocés de Prestwick, en las cercanías de la ciudad de Glasgow, habían hecho escala dos aviones de carga Airbus 310 y en sus barrigas iban las bombas antibunker. Una vez más, el gobierno de Tony Blair tendía su mano cómplice a Bush y a Olmert y daba las espaldas a la demanda que realizara el portavoz de política exterior del opositor Partido Liberal Demócrata, Michael Moore, para que impidiera la utilización de las terminales aéreas británicas en esos menesteres.

Las operaciones de Israel mostraban acciones bien diferentes a la estrategia antibunker confesada: pueblos y ciudades son blancos directos. Zonas residenciales, puentes, vías de comunicación, plantas energéticas, refinerías, torres de telecomunicaciones, y otros objetivos civiles y económicos han sido destruidos como parte de una política de tierra arrasada, al punto de que la radio militar de Israel reveló hace pocos días la orden del Estado Mayor para su aviación: derribar diez edificios por cada cohete Katiuska que lance Hizbolá contra territorio israelí.

De todas formas, Estados Unidos no hizo un anuncio público del envío armamentista, quizá porque es lo habitual en su largo maridaje militar y político con Israel, y en el cual Washington aporta 2 500 millones de dólares anuales de ayuda, dos tercios de ella destinada a la asistencia militar. Hay una especial implicación en ella, solo entrega armamentos de última generación y, al mismo tiempo, le transfiere la tecnología que permite una sólida industria bélica Made in Israel.

ARSENALES BIEN PERTRECHADOS

Para el año fiscal 2006, que concluye el próximo 30 de septiembre, EE.UU. totalizó 2 280 millones de dólares como subvención militar, decía la revista Washington Report on Middle Eastern Affairs, la que precisaba algunas de las partidas del arsenal.

Aviones de combate F-16 Falcon fabricados por la Lockheed Martin Corp., y los F-15 Eagle y helicópteros de ataque AH-64 Apache producidos por Boeing Co., específicamente en la última orden israelí van, a un costo de 4 200 millones de dólares 102 aviones F-16I, cuya variante llamada en hebreo Soufa o Tormenta, ha sido utilizada, en la lluvia de fuego sobre el Líbano, por sus armas «inteligentes», y los modernísimos sistemas de navegación y para hacer blanco en los objetivos.

Hace apenas unos días el Pentágono notificó al Congreso su decisión de vender a Israel combustible de aviación JP-8 por valor de 210 millones de dólares para auxiliar a que sus aviones «mantengan la paz y la seguridad en la región».

Por cierto, esa tarea alabada y sostenida por Washington incluye la capacidad de los F-15I de golpear las instalaciones iraníes que Estados Unidos asegura son infraestructuras nucleares, lo que en las actuales circunstancias podría considerarse «matar dos pájaros de un tiro».

Israel también está probando en caliente un vehículo de combate de ocho ruedas, fabricado por la General Dynamics Corp., el Stryker, así como el Littoral Combat Ship, embarcación de guerra diseñada por ese mismo consorcio y por Lockheed Martin.

Por supuesto, Northrop Grumman Corp. no podía estar ajena a esta danza de los millones, así que está aportando al arsenal israelí protección de láser químico para objetivos de alto valor que pudieran ser amenazados por cohetes y morteros. Como doble del THEL (Tactical High Energy Laser) se está desarrollando el proyecto israelo-norteamericano Skyguard.

En esa donación de tecnología se incluye, además, un acuerdo que data de 1988 y que ha entregado a Israel más de mil millones de dólares para desarrollar y desplegar el escudo de misiles antibalísticos Arroz. El alto mando sionista acaba de anunciar su emplazamiento para proteger a su capital y principales ciudades en el centro de Israel.

Otras joyas de las santabárbaras de Israel aportadas por compañías estadounidenses son el helicóptero de ataque Cobra, de la Bell Textron; el misil Hellfire de la Boeing —uno de ellos fue empleado para el asesinato selectivo del líder palestino Hussein Abayat en octubre del año 2000—; los cañones de 20 mm de la General Dynamic emplazados en los cazas F-16 y también ha entregado miles de tanques M60A3.

A su vez, los motores de los Apache —un armamento de su predilección para la cacería de palestinos— son de la General Electric; Hughes produce los misiles TOW; los radares y sistemas de armas tienen el logo de la Northrop Grumman y los misiles Patriot de la Lockheed Martin.

La lista incluye también a Raytheon con su aporte de los misiles GM65 Maverick, Patriot y AIM9 Sidewinder; mientras que Sikorsky Aircraft Corporation, subsidiaria de United Technologies, le entrega los helicópteros Blackhawk y el CH 53D Sea Stallion.

En el caso de la guerra contra el Líbano todavía no han entrado al campo de batalla, pero su uso deshumanizado en los territorios palestinos demoliendo viviendas y derribando ancestrales olivares hacen que también tengan su lugar en esta lista de sangre y dinero: los bulldozers blindados de Caterpillar.
OTROS TAMBIÉN APORTAN

Mas el soporte estadounidense no llega a Israel solo de las arcas gubernamentales estadounidenses, es decir de los bolsillos de sus ciudadanos que pagan impuestos, pues fondos privados contribuyen con creces al sostenimiento del régimen sionista en un monto anual adicional de 1 500 millones de dólares.

Por cierto, mil millones son donaciones deducibles de los impuestos y 500 millones en bonos israelíes. De más está decir la habilidad de los norteamericanos, multimillonarios sobre todo, para hacer «caridad judía» a expensas del fisco.

El total de la asistencia es aproximadamente un tercio de todo el presupuesto estadounidense para ayuda al exterior, cuando Israel tiene apenas 0.001 por ciento de la población mundial y uno de los ingresos per cápita más altos del mundo. El Producto Nacional Bruto de Israel es mayor que el PNB combinado de Egipto, Líbano, Siria, Jordania y Cisjordania y Gaza, y está situado entre los 16 países más ricos de este planeta.

Stephen Zunes, profesor asociado de Políticas y presidente del Programa de Estudios Paz y Justicia de la Universidad de San Francisco ha explorado en las razones estratégicas detrás de esta enorme ayuda y expone dos elementos sustanciales: «las necesidades de los exportadores de armas estadounidenses» y el papel que «Israel puede jugar en hacer avanzar los intereses estratégicos de EE.UU. en la región».

Por supuesto, expone también los argumentos oficiales del gobierno de Estados Unidos: ese dinero es necesario por una razón «moral»: Israel es una «democracia batallando por su sobrevivencia». Pero Zunes rebate el argumento con un hecho incuestionable, del gran total de 91 000 millones aportados por Estados Unidos al desarrollo de la nación sionista desde 1949 hasta 2001, las sumas mayores no le llegaron en los primeros años de su nacimiento como Estado, y solo comenzaron a arribar luego de la guerra de junio de 1967 cuando se convirtió «en más poderoso que cualquier combinación de los ejércitos árabes...».

Esto refrenda la función estratégica de la tal ayuda, préstamos que por su parte el Congreso se encarga de condonar.

El profesor de la San Francisco University aporta otros elementos en este contubernio: «Israel ha ayudado a derrotar movimientos radicales nacionalistas», ha sido «terreno de prueba para el armamento hecho en EE.UU.», y la estrecha colaboración de las agencias de inteligencia de ambos países a lo largo de su historia permite que «Israel haya canalizado armas de EE.UU. a terceros países a los que Estados Unidos no puede enviárselas directamente».
UN BENEFICIO COLATERAL

El hecho de que Washington tenga armado hasta los dientes a Israel abre otras puertas para la insaciable voracidad de la industria armamentista, pues la amenaza permanente que significa para los Estados vecinos árabes lleva a que estos se fortalezcan militarmente.

¿Quién vende entonces? Pues exactamente los mismos consorcios, aunque siempre les dejan por debajo en ciertas tecnologías bélicas.

Este sábado 29 de julio de 2006, cuando los aviones de Israel proseguían su cosecha de muertes y se combatía fieramente en poblados del sur libanés, cuando Israel acababa de rechazar una tregua de 72 horas solicitada por la ONU para poder dar ayuda humanitaria a las víctimas de este enfrentamiento desproporcionado, una información corroboraba la amoralidad de Estados Unidos: la administración Bush dio a conocer su plan de vender armas por 4 600 millones de dólares a «estados árabes moderados».

Llegarán helicópteros Blackhawh a los Emiratos Árabes Unidos y a Bahrein; helicópteros Apache a Arabia Saudita que modernizarán los tanques M1A1 Abrams; mejorarán los transportes armados M113A1 de Jordania; Omán tendrá misiles antitanque Javelin...

El Pentágono y sus consorcios abastecedores se frotan las manos.

http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2006-07-30/las-armas-
que-respaldan-a-israel/


Agresión israelí contra el Líbano
Europa en las nubes, Hizbolá en la tierra

Por Luis Luque Álvarez

Europa se ha debatido en enredillos de vocabulario para emitir una fórmula que Israel ignorará, mientras Hizbolá persiste en ponérsela difícil en el terreno a los invasores


Mujeres y niños caminan entre los escombros de Aitaroun, bombardeada por Israel. Foto: AP
Bruselas no quiere un alto el fuego en el Líbano, sino un «cese inmediato de las hostilidades», luego del cual, las partes en conflicto negocien las «condiciones políticas» que posibilite «un alto el fuego duradero».

No, no. Mi intención no es atribular al lector con este galimatías burocrático, aunque lamentablemente debo reflejarlo como tal. Se trata de la posición común acordada este martes por los ministros de Exteriores de la Unión Europea, acerca de la agresión israelí contra el País de los Cedros, ya en su tercera semana.

Sí, porque a tres semanas de comenzada la carnicería, ahora es que la pesada maquinaria de la UE ha podido «hablar con una sola voz». Al fin, después de mucha trabazón —y con verdaderos ríos de sangre fluyendo al este del Mediterráneo— los 25 han definido qué es lo que desean hacer saber. ¡Eureka!

De un lado, España y Francia pedían un cese de los ataques israelíes en este mismo instante; de otro, Alemania, Gran Bretaña, Holanda, Polonia y demás, deseaban una fórmula que no acallara a los cañones de modo tan urgente, sino tras un acuerdo político. Bien, ya tienen algo consensuado sobre la mesa. No obstante, sería bueno que alguien «euroexplicara» qué significa un «cese inmediato de las hostilidades» sino —¡justamente!— un «alto el fuego inmediato»…

El propio canciller finés, Erkki Tuomioja, cuyo país ejerce la presidencia rotativa del bloque desde el 1ro. de julio, dijo lo obvio: «Desde el punto de vista de la gente que está amenazada, no hay diferencias entre cese de las hostilidades y alto el fuego».

Así mirada, la posición francesa ha resultado victoriosa. Aunque realmente todo fuera diferente hoy, de no ser porque en septiembre de 2004 fue París quien insistió en que el Consejo de Seguridad aprobara una resolución —la 1559— para pedir la retirada de las tropas sirias del Líbano.

Con los 14 000 efectivos de Damasco allí, quizá Israel no se hubiera atrevido a lanzar una escalada de tan gran magnitud. No obstante, Francia —apoyada por EE.UU.— impulsó la resolución, y el mortal atentado contra el primer ministro libanés Rafic Hariri, en febrero de 2005, dio el empujón final. Sin la presencia militar siria en el pequeño e indefenso país, el Estado sionista vio servida la mesa para acabar con la más molesta espina que tiene en el área: la guerrilla de Hizbolá (el chiita Partido de Dios).

Este grupo, con representación en el Parlamento y el gobierno libanés, obligó militarmente a Tel Aviv a retirarse del sur del país árabe en 2000, y ha presentado durante años una ardua resistencia en la frontera con Israel, hasta que se devuelva al Líbano la zona conocida como las Granjas de Sheba y termine la ocupación de las áreas palestinas. De hecho, mientras el primer ministro sionista, Ehud Olmert, se vanagloriaba ayer de duros golpes contra Hizbolá, pasó por alto que este ha comenzado a lanzar cohetes de mayor alcance que las Katiushas de 20 kilómetros: los Khaibar (Tormenta), de 90 kilómetros, que podrían impactar en Tel Aviv. Ello demuestra que su capacidad militar está prácticamente intacta.

Así, Europa se ha debatido en enredillos de vocabulario para emitir una fórmula que Israel ignorará —si ha irrespetado 65 resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, ¿qué no hará con el pedido de Bruselas?—, mientras Hizbolá persiste en ponérsela difícil en el terreno a los invasores.

Estos, cuando se han visto obligados a detener su avance, no lo han hecho precisamente por las plegarias europeas.

http://www.juventudrebelde.cu/internacionales/2006-08-02/europa-en-
las-nubes-hizbola-en-la-tierra/


El odio humano donde Jesús convirtió el agua en vino
Por Eduardo Galeano

En Caná, donde Jesús convirtió el agua en vino para celebrar el amor humano, el odio humano despedaza más de treinta niños en un largo bombardeo. La guerra sigue, como si nada. Como de costumbre, dicen que fue un error. ¿Hasta cuándo los horrores se seguirán llamando errores?

Esta guerra, esta carnicería de civiles, se desató a partir del secuestro de un soldado. ¿Hasta cuándo el secuestro de un soldado israelí podrá justificar el secuestro de la soberanía palestina? ¿Hasta cuándo el secuestro de dos soldados israelíes podrá justificar el secuestro del Líbano entero?

La cacería de judíos fue, durante siglos, el deporte preferido de los europeos. En Auschwitz desembocó un antiguo río de espantos, que había atravesado toda Europa. ¿Hasta cuándo seguirán los palestinos y otros árabes pagando crímenes que no cometieron?

Hezbolá no existía cuando Israel arrasó el Líbano en sus invasiones anteriores. ¿Hasta cuándo nos seguiremos creyendo el cuento del agresor agredido, que practica el terrorismo porque tiene derecho a defenderse del terrorismo?

Irak, Afganistán, Palestina, Líbano. ¿Hasta cuándo se podrá seguir exterminando países impunemente?

Las torturas de Abu Ghraib, que han despertado cierto malestar universal, no tienen nada de nuevo para nosotros, los latinoamericanos. Nuestros militares aprendieron esas técnicas de interrogatorio en la Escuela de las Américas, que ahora perdió el nombre pero no las mañas. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que la tortura se siga legitimando, como hizo la Corte Suprema de Israel, en nombre de la legítima defensa de la patria?

Israel ha desoído cuarenta y seis recomendaciones de la Asamblea General y de otros organismos de las Naciones Unidas. ¿Hasta cuándo el gobierno israelí seguirá ejerciendo el privilegio de ser sordo?

Las Naciones Unidas recomiendan, pero no deciden. Cuando deciden, la Casa Blanca impide que decidan, porque tiene derecho de veto. La Casa Blanca ha vetado, en el Consejo de Seguridad, cuarenta resoluciones que condenaban a Israel. ¿Hasta cuándo las Naciones Unidas seguirán actuando como si fueran otro nombre de los Estados Unidos?

Desde que los palestinos fueron desalojados de sus casas y despojados de sus tierras, mucha sangre ha corrido. ¿Hasta cuándo seguirá corriendo la sangre para que la fuerza justifique lo que el derecho niega?

La historia se repite, día tras día, año tras año, y un israelí muere por cada diez árabes que mueren. ¿Hasta cuándo seguirá valiendo diez veces más la vida de cada israelí?

En proporción a la población, los cincuenta mil civiles, en su mayoría mujeres y niños, muertos en Irak, equivalen a ochocientos mil estadounidenses. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando, como si fuera costumbre, la matanza de iraquíes, en una guerra ciega que ha olvidado sus pretextos? ¿Hasta cuándo seguirá siendo normal que los vivos y los muertos sean de primera, segunda, tercera o cuarta categoría?

Irán está desarrollando la energía nuclear. ¿Hasta cuándo seguiremos creyendo que eso basta para probar que un país es un peligro para la humanidad? A la llamada comunidad internacional no la angustia para nada el hecho de que Israel tenga doscientas cincuenta bombas atómicas, aunque es un país que vive al borde de un ataque de nervios. ¿Quién maneja el peligrosímetro universal? ¿Habrá sido Irán el país que arrojó las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki?

En la era de la globalización, el derecho de presión puede más que el derecho de expresión. Para justificar la ilegal ocupación de tierras palestinas, la guerra se llama paz. Los israelíes son patriotas y los palestinos son terroristas, y los terroristas siembran la alarma universal. ¿Hasta cuándo los medios de comunicación seguirán siendo miedos de comunicación?

Esta matanza de ahora, que no es la primera ni será, me temo, la última, ¿ocurre en silencio? ¿Está mudo el mundo? ¿Hasta cuándo seguirán sonando en campana de palo las voces de la indignación?

Estos bombardeos matan niños: más de un tercio de las víctimas y a veces bastante más, como en Caná. Quienes se atreven a denunciarlo son acusados de antisemitismo. ¿Hasta cuándo seguiremos siendo antisemitas los críticos de los crímenes del terrorismo de Estado? ¿Hasta cuándo aceptaremos esa extorsión? ¿Son antisemitas los judíos horrorizados por lo que se hace en su nombre? ¿Son antisemitas los árabes, tan semitas como los judíos? ¿Acaso no hay voces árabes que defienden la patria palestina y repudian el manicomio fundamentalista?

Los terroristas se parecen entre sí: los terroristas de Estado, respetables hombres de gobierno, y los terroristas privados, que son locos sueltos o locos organizados desde los tiempos de la Guerra Fría contra el totalitarismo comunista. Y todos actúan en nombre de Dios, así se llame Dios o Alá o Jehová. ¿Hasta cuándo seguiremos ignorando que todos los terrorismos desprecian la vida humana y que todos se alimentan mutuamente? ¿No es evidente que en esta guerra entre Israel y Hezbolá son civiles, libaneses, palestinos, israelíes, quienes ponen los muertos? ¿No es evidente que las guerras de Afganistán y de Irak y las invasiones de Gaza y del Líbano son incubadoras del odio, que fabrican fanáticos en serie?

Somos la única especie animal especializada en el exterminio mutuo. Destinamos dos mil quinientos millones de dólares, cada día, a los gastos militares. La miseria y la guerra son hijas del mismo papá: como algunos dioses crueles, come a los vivos y a los muertos. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que este mundo enamorado de la muerte es nuestro único mundo posible?

http://www.misionesonline.net/paginas/opinion.php?id=2282

 




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