..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.135, Viernes, 4 de agosto del 2006

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Las pasiones de Barratier / De El Coro al Festival
Por Cecilia Crespo

Nuevamente recibimos colaboraciones de la joven periodista Cecilia Crespo, a la que felicitamos por su labor:

El Festival de Cine Francés en Cuba contó una vez más con la presencia de prestigiosos directores y actores de las diecinueve cintas que integran la muestra.

Christophe Barratier, principal organizador del evento, es un joven y talentoso realizador al que le debemos el éxito mundial El Coro (Dos premios César y nominaciones a los Globos de Oro y los premios Oscar, entre otros reconocimientos). Un filme que transpira calidez y en todo momento logra mantener su capacidad emotiva, ya sea a través de la bondad intrínseca de todo niño o de los adultos que no pierden la esperanza. Película que se agradece, rara avis en nuestra contemporaneidad audiovisual que demuestra que la música es capaz hasta de amansar fieras. Coloreada con matices autobiográficos administrados en cada uno de los personajes protagónicos.

Guitarrista clásico de formación y cineasta por pura vocación, “algo a lo que no podía escapar por llevarlo en la sangre”, Christophe Barratier nos acompaña como director de Cinemanía, estructura encargada de garantizar la participación en el Festival de significativos profesionales de la cinematografía gala.

En esta ocasión, dejando atrás la tormenta mediática en la que vivió tras la gran repercusión de su aclamada opera prima, accedió a comentarnos acerca de sus perspectivas inmediatas, sus influencias y sus inquietudes como creador.

“Las películas que más han marcado mi vida son las de Charles Chaplin, esas que conjugan en una misma escena la risa y el llanto. También me fascinan las producciones francesas de los años 30 y 40 del pasado siglo por la ironía que las caracteriza. Me agrada la obra de mi coterráneo Marcel Carné y la del norteamericano Martin Scorsese.”

Gran conocedor de nuestro cine, prefiere las obras de Tomás Gutiérrez Alea y de Fernando Pérez en especial Fresa y Chocolate y Suite Habana. Admira el espíritu y la energía de los realizadores cubanos, capaces de producir grandes filmes a pesar de las dificultades y las limitaciones.

Barratier vincula la música con la realización y entre ambas establece una perfecta simbiosis. Compuso junto a Bruno Coulais la banda sonora de El coro, y en la escritura del guión de su próxima película las melodías le vienen a la mente a la par con la historia.

“Se trata de una comedia con mucha música acerca de tres hombres sin empleo que durante la crisis económica francesa de 1936 tratan de restaurar un teatro abandonado, convertirse en artistas y así fundar un cabaret. Es una historia basada en hechos reales, con un poco de ficción que se me ocurrió oyendo música y leyendo novelas de la época. Es sobre todo muy social y humana. En septiembre comienzo a trabajar con la ambientación y a estudiar las locaciones.”

Como ya es costumbre en su filmografía, la música jugará un rol definitivo y abordará nuevamente los cambios del comportamiento y del destino de los personajes, de la constante transición de la nada al todo. “Soy un realizador apasionado de las historias bien contadas y de un buen desempeño actoral, extremadamente cuidadoso con los planos y la decoración de las escenas, y me rijo por las tres grandes reglas para lograr una buena película. Primera: una buena historia, segunda: una buena historia, y tercera una buena historia. Eso, unido al buen trabajo de los actores, excluye al fracaso de cualquier proyecto”.

Transitando entre la duda y la confianza, al preguntarle cómo encaja su cine en las actuales tendencias, sonríe por fin y responde:

“Totalmente fuera de las tendencias estéticas y de las ideas comerciales contemporáneas. Al escribir el guión de El coro parecía muy de autor a los ejecutivos de los canales comerciales, y muy comercial a los lectores acostumbrados a este tipo de cine. No encajaba en ninguno de los cánones, ni se hallaba en ningún formato, por lo que todos nos asombramos de su éxito.”

Barratier confiesa que cada noche tiene pesadillas acerca del fracaso de su próxima película, la cual, como la anterior, no se ajusta a ninguna etiqueta identitaria.

“Te juegas la vida en cada obra, y esta probará que soy un verdadero cineasta”.

Le han propuesto filmar en Hollywood, esa trillada meca del cine, pero no lo ha cautivado ninguna sugerencia, y tampoco lo que en su opinión resulta una forma impersonal de los norteamericanos al trabajar con los europeos. En cuanto a rodar en Cuba, país al que lo unen extraordinarios lazos afectivos, le encantaría, pero aun no ha encontrado la historia perfecta, lejos de los lugares comunes y caminos recurrentes. Necesita un tema original que seguro surgirá del cariño que siente por este país.

Christophe Barratier es un realizador que ama al cine lo mismo cuando se coloca detrás de la cámara que desde su luneta de espectador. Disfruta de la fidelidad del público cubano al cine francés, y esta es sin duda, su principal fuente de inspiración para organizar cada año el Festival. Aún recuerda cuando fue convocado, en 1997, a participar en la semana de cine galo organizado por La Alianza Francesa con el documental Microcosmos, del que fue productor. “Quedé completamente sorprendido al ver cerca de 1500 personas en la Sala Chaplin, cuando esperaba a unas 100. Descubrí que Cuba es algo diferente, te rompe todos los esquemas que tenías trazados cuando te le enfrentas y la conoces. Prometí venir cada año, con más filmes y otros profesionales. Demostré que no fue en vano el esfuerzo, pues en la primera edición conseguimos más de 20000 espectadores. Al principio le pronosticaba una vida efímera, pero hoy me doy cuenta de que cada vez es más sólido y terminó atrapándome. El próximo será muy difícil para mí, comenzaré a rodar unos meses después y estaré muy complicado con la película, pero es tan importante esta acción cultural que se ha convertido en una verdadera historia de pasión. Cuando estoy en las salas y observo la sensibilidad del público quedo fascinado, es mágico el diálogo que se establece entre culturas tan diferentes.”

“El cine es lo único que hay más hermoso que la vida misma, allí es donde único vives vidas que de otra forma no podrías vivir”.

Así es la visión cinematográfica de Christophe Barratier, un realizador que impregna su carisma en cada labor que ejerce —ya sea como organizador, o como creador—, en su constante lucha por expresarse y preservar al cine como arte.
Enviada por su autora




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