..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.136, Viernes, 11 de agosto del 2006

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La luz larga de FIDEL
Por Orlando Contreras Castro*

Tan temprano como el 9 de abril de 1961 el Comandante Ernesto Ché Guevara publicó en la revista cubana Verde Olivo un extenso artículo titulado "Cuba, ¿excepción histórica o vanguardia en la lucha anticolonialista?", donde con 45 años de antelación da la respuesta al tema que nos convoca: Aporte de Fidel Castro a la segunda y definitiva independencia de Nuestra América.

Cito al Ché: "Nunca en América se había producido un hecho de tan trascendentales consecuencias para el destino de los movimientos progresistas del continente como nuestra guerra revolucionaria. A tal extremo que ha sido calificada por algunos como el acontecimiento cardinal de América y el que sigue en importancia a la trilogía que constituyen la Revolución rusa, el triunfo sobre las armas hitlerianas con las transformaciones sociales siguientes y la victoria de la Revolución china".

El hombre que planificó y dirigió esa guerra revolucionaria, sorteando todos los escollos, imponiéndose incluso a los pesimistas y a los que creían que era una vía equivocada, fue Fidel Castro. Y lo sigue haciendo ahora, en condiciones muy difíciles, en una nación que ha sufrido el bloqueo más largo, costoso y cruel que registra la historia, más prolongado que el paradigma de los bloqueos: el de Numancia. Esa ciudad, próxima a Soria, en la España celtíbera, fue destruida por Publio Cornelio Escipión, el mejor guerrero romano, en 133 a.n.e., tras veinte años de bloqueo. El bloqueo estadounidense contra Cuba ya dura más del doble que el numancino. No hay país en el mundo que haya sufrido un bloqueo igual.

Fidel lanza el ataque al cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, el 26 de Julio de 1953, en el centenario del nacimiento del más grande de los cubanos: José Martí. ¿Cuál era la realidad de América Latina y del mundo en 1953? La segunda guerra mundial había concluido ocho años antes, con la derrota del nazi-fascismo, y ese año, el 53, terminó la llamada guerra de Corea. Las promesas hechas por Estados Unidos de pagar precios justos por las materias primas a latinoamericanos y caribeños se esfumaron después del triunfo contra el nazi-fascismo. En cambio, se apretaron las cuerdas políticas y militares que amarraban a Latinoamérica con la potencia del norte: en 1947 Washington creó el TIAR, Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca. Si cualquiera de los signatarios era atacado por una potencia extranjera, todos debían hacer causa común con el agredido. La potencia extranjera a la que se refería el TIAR es la desaparecida Unión Soviética. Cuando por América Latina apareció una potencia extranjera, el Reino Unido, en vez de apoyar a Argentina, siguiendo la letra del TIAR, Estados Unidos apoyó a su socio de la OTAN y hoy su principal aliado en la guerra de Irak. El TIAR era el dogal militar. El político fue un año después: la Organización de Estados Americanos (OEA), que ha secundado incondicionalmente a Estados Unidos en su conflicto con Cuba.

América Latina y el Caribe estuvieron colmados de dictadores en esos años. En Cuba estaba Fulgencio Batista, Duvalier en Haití, Trujillo seguía en su feudo dominicano, cuya capital era Ciudad Trujillo. Somoza continuaba robando y matando apoltronado en Nicaragua, su finca personal. El intento de una reforma democrática en Guatemala con el gobierno de Jacobo Arbenz era aplastado brutalmente por Estados Unidos. Pérez Jiménez, producto de un golpe de estado, gobernaba en Venezuela; otros dos hombres de a caballo mandaban manu militari: en Perú, el general Manuel Odría, y en Colombia el general Gustavo Rojas Pinilla, mientras Alfredo Stroessner contrabandeaba, robaba y torturaba en su hacienda grande: el Paraguay.

Estados Unidos no impuso un bloqueo económico ni rompió relaciones diplomáticas con ninguna de esas dictaduras. El viejo Somoza "is a son of a bitch but is our son of a bitcth", frase célebre de un ilustre presidente de los Estados Unidos.

En esas circunstancias tan complejas y difíciles, en 1953, sin el apoyo expreso de ningún partido político, Fidel y sus hombres se lanzan al ataque del cuartel Moncada, un bastión de la tiranía en Santiago de Cuba, con la idea de sacudir a la dictadura, movilizar a la nación cubana entera y emprender la lucha en las montañas. La represión fue sangrienta.

En el juicio que se les hizo, el abogado Fidel Castro no argumentó su defensa, sino la de un proyecto revolucionario para el país: reforma agraria, escuelas, hospitales, fin del latifundio, un nuevo derrotero social y político. En cuanto a su suerte, frente a sus jueces les dijo: "Condenadme, no importa, la Historia me absolverá."

Fidel estaba rescatando, con su práctica, una nueva forma de hacer
política: predicar con el ejemplo, con la acción y el coraje, como Martí, como Bolívar, como las grandes figuras de nuestra América. Los cobardes o timoratos no son bienvenidos en estas tierras y en estas lides.

Y no parece casual que Bolívar y Martí en su tiempo hayan alertado sobre el peligro que corrían los americanos del Sur.

En 1826, cuando todavía estaban naciendo las nuevas repúblicas del sur, el Libertador sentenció: "Los Estados Unidos de Norteamérica parecen destinados por la providencia para plagar la América de miserias en nombre de la libertad."

Y José Martí, en 1895, vísperas de su muerte en combate, en carta a su entrañable amigo mexicano, Manuel Mercado, le dice: "ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber-- puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo-- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso".

Su conocimiento sobre Bolívar es sorprendente. Fui testigo en una recepción que ofrecía el Presidente Fidel Castro a los ganadores y jurados del premio literario Casa de las Américas, hace años. El diálogo entre Fidel y los invitados terminó centrándose en la figura de Simón Bolívar. Había varios venezolanos.

Todos opinaban. Fidel añadía, palabras más, palabras menos, "bueno ese es el criterio del autor x, pero n, basándose en lo que dijeron testigos de esos hechos más el criterio de otros estudiosos de Bolívar, llega a una conclusión distinta". Los venezolanos se quedaron sorprendidos del profundo conocimiento de Fidel sobre Bolívar y su gesta. Y por supuesto, el conocimiento que tiene Fidel de Martí es antológico. Hasta en su forma de escribir, párrafos largos, ideas que se van concatenando una tras otra y luego un cierre preciso, es semejante al estilo de Martí.

Es pertinente por tanto subrayar como otro aporte de Fidel Castro a la emancipación verdadera de nuestros pueblos su búsqueda dialéctica en la historia, e incluso apoyarse en dos de las más grandes figuras de nuestra historia latinoamericana y caribeña, Simón Bolívar y José Martí.

Fidel retoma, en nuestro tiempo, el legado de Bolívar y Martí, y de todos los libertadores del siglo XIX. Ese sentido histórico profundo y la confianza ilimitada en los pueblos es uno de sus grandes aportes. Que lo llevó más allá de nuestra América. Cuba también ha combatido en África, en el Medio Oriente y en Asia por la libertad, por la independencia, por la dignidad plena del ser humano, no como los colonialistas e imperialistas que fueron allí a saquear, a robar, a matar y a tratar de aplastar ricas culturas autóctonas. "Sólo nos llevamos de Angola los restos queridos de nuestros compatriotas caídos en combate", dijo Fidel. Una lección de solidaridad, de humanismo revolucionario, de dignidad y de ejemplo para las futuras generaciones.

Fidel siempre ha separado el terreno: una cosa es el imperialismo y otra muy distinta el pueblo norteamericano. El enemigo es el imperialismo, no el pueblo de los Estados Unidos. El pueblo de los Estados Unidos es el que muere en Irak. Los dueños de las petroleras son parte de la élite del poder imperial.

Un aporte de Fidel en nuestros días, en nuestra experiencia histórica, es la incompatibilidad de asumirse como revolucionario, querer cambiar el mundo en beneficio de las mayorías, lograr la segunda y definitiva independencia de Nuestra América sin ser antiimperialista.

Las necesidades primarias, básicas de los seres humanos, de todos los homo sapiens sapiens son tener alimentos, tener abrigo, por tanto, techo y ropa, tener seguridad para ellos, sus descendientes y su comunidad. Estas necesidades primarias no están satisfechas en el Tercer Mundo y no siempre en el de los ricos.

En Cuba, además de esas necesidades satisfechas, aunque aún quede mucho por hacer, el Estado garantiza la educación en todos los niveles, y totalmente gratis, sin costo alguno, incluso en el tercer nivel educativo: las maestrías y los doctorados.

La atención hospitalaria es gratuita, ya sea una consulta sencilla o un trasplante de corazón. Resultados: esperanza de vida, 77 años.

Analfabetismo,0.2 % (cifras oficiales de Naciones Unidas).

Además, Cuba ofrece asistencia médica a más países en el mundo que la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La segunda y verdadera independencia de Nuestra América no sería tal si en toda esta América mestiza que es la nuestra, no se alcanzan esos niveles. Y la Revolución encabezada por Fidel demostró que eso es posible. En Cuba había un 26 % de analfabetos. En 1961, un ejército voluntario de jóvenes, bien jovencitos, varones y hembras armados de lápices, libretas y libros se fueron por ciudades y montes, ríos y lagunas, ciénagas enormes, pueblitos perdidos en los confines de Cuba a convivir con los analfabetos y enseñarles a leer y a escribir. En medio de esa campaña se produce la agresión militar organizada por la CIA y apoyada por el gobierno de Estados Unidos en Playa Girón y otros puntos de la Bahía de Cochinos, que fue derrotada en menos de 72 horas. La campaña de alfabetización no se suspendió. No hay dinero que pueda pagar un ejército de alfabetizadores. El ser humano no actúa sólo por dinero. Lo hace también por valores, por amor a sus semejantes, a la Patria. No se podrá alcanzar la segunda y definitiva independencia de Nuestra América con ideas y valores viejos, egoístas: tanto tienes, tanto vales. Tanta decencia, tanto amor, tanta generosidad tienes, tanto vales como ser humano.

Fidel Castro, por los años 70, en Chile, habló sobre la deuda externa del Tercer Mundo. En la década siguiente echó una batalla colosal para que todo el Tercer Mundo declarara la deuda como impagable e incobrable. Hubo demasiadas presiones, demasiados chantajes. Matemáticamente demostró que era impagable. Fue un extraordinario aporte a nuestra segunda y verdadera independencia.

En medio de la llamada Crisis de Octubre (1962), Fidel le dijo al secretario general de la ONU, U Thant, quien tuvo una actitud muy respetuosa cuando en medio de la crisis vino a Cuba, que "no podemos aceptar imposiciones que sólo se pueden hacer a un país vencido. Nosotros no hemos desistido de nuestra decisión de defendernos, y nunca podrán imponer condiciones, porque antes tendrán que destruirnos, y en un grado tal tendrán que destruirnos que nunca podrán poner condiciones, porque antes tendrán que destruirnos y aniquilarnos y en ese caso no hallarán aquí a quien imponer condiciones humillantes".

Los soviéticos sacaron los cohetes -eran de ellos-, los norteamericanos inspeccionaron barcos soviéticos en alta mar, pero ni un sólo soldado ni un marine yanqui puso un pie en tierra cubana. Ejemplo de dignidad y coraje que es también una lección para el presente y el futuro.

No se gana la libertad y una vida mejor para los pueblos agachando la cerviz, haciendo concesiones en cuestiones de principios.

Cuba nunca ha sido satélite de nadie, y ha hablado de igual a igual con todo el mundo, con respeto, pero de igual a igual. No ha aceptado centros hegemónicos de poder ideológico ni de ningún tipo de poder.

Internacionalista, sí, solidaria siempre, socialista y profundamente humanista, con todos y para el bien de todos, como lo soñaba Martí, --"con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar"--, pero jamás sometida a ningún poderoso ni dispuesta a cambiar principios por ventajas materiales. Un hermoso y necesario ejemplo que se mantiene igual en nuestros días, cuando ya la revolución bolivariana es un hecho que se consolida y expande con pie y manos firmes y el Tiahuantinsuyo reverdece con su cultura ancestral y ojos del siglo XXI.

*Orlando Contreras Castro, chileno-cubano, periodista.

Concurso latinoamericano y caribeño convocado por la Fundación Guayasamín sobre el tema "Aporte de Fidel Castro a la segunda y definitiva independencia de Nuestra América con motivo del 80 aniversario del natalicio del Comandante Fidel Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba


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