..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.136, Viernes, 11 de agosto del 2006

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DOSSIER_¿Transición?

Un anónimo participante en listas tal vez, ha escrito estas letras que en el fárrago del diario quehacer quedaron sin identificar: no por ello quiero dejar de traerlas a este espacio, no por ello son menos veraces, menos sinceras, menos solidarias… Con ellas queremos dar inicio a esta compilación de algunos de los últimos artículos publicados sobre Cuba:

“No se puede entender como desde nuestros países empobrecidos, saqueados, injustos, donde corremos a comprar el último celular y no damos una migaja al niño que pasa hambre y frío en la calle, donde se cultiva la indiferencia hacia los otros y se siguen recetas impuestas desde los centros financieros, que ya lo sabemos todos toditos que no funcionan que nunca funcionaron y que nunca funcionarán, desde donde nos enorgullecemos de nuestra "democracia" en la que casi nadie elige, de nuestro "estado de derecho" donde no se respetan ninguno de los verdaderos derechos humanos... le exijamos a Cuba, nada menos que a Cuba, el único país que ha privilegiado la justicia social, el indiscutiblemente más justo en lo que verdaderamente importa: LA VIDA DIGNA DE LOS SERES HUMANOS, le exijamos que sea como nosotros...

¿¿Realmente alguien quiere que Cuba siga un camino como el nuestro??? ¿¿Por qué Cuba tiene que demostrarnos algo a estas alturas?? ¿¿El hecho de concurrir a votar cada 4 o 5 años le ha mejorado la vida a alguien?? ¿¿Alguno de nosotros ha elegido a nuestros presidentes?? ¿¿Alguno de nuestros presidentes gobierna (o mejor, de nuestros ministros de economía)???

Entiendo que al imperio le sirva una Cuba empobrecida, saqueada, injusta, donde corran a comprar el último celular y se olviden de lo grandioso que han hecho en materia de solidaridad, donde el consumismo imponga en cada casa la indiferencia hacia los demás, donde las recetas financieras tengan otro paraíso aunque no funcionen nunca, donde el mundo libre se felicite por una nueva "democracia" donde para variar nadie elija y un nuevo "estado de derecho" donde no valga ningún derecho. Esto lo entiendo.

¿¿Quien de nosotros se jugaría la vida por nuestros gobiernos??

Yo me buscaría una bala por Cuba.

Y sospecho que no estaría solo”.

Cabriola de buitres
Ignacio Dobles Oropeza

Cabriola: salto que dan los que bailan cruzando varias veces los pies en el aire. Cualquier salto, brinco o pirueta que se ejecuta con ligereza.

Las pantallas de las grandes corporaciones se encargaron de que llegaran a nuestros hogares. Ahí los pudimos ver: centenares de “cubanoamericanos” como les denominan, en sendas y efímeras maniobras. Sin distinguir entre la bandera cubana, de Martí, y las barras y las estrellas que se despliegan amenazantes en cuarteles y fortalezas en Irak.

Vociferando, festejando la posible muerte de un dirigente político de talla universal. Ya lo han hecho antes, numerosas veces, alentados por los intereses y los dólares que les apoyan.

¿Qué tiene que ver esta gente, y su grotesca exhibición, con la mayoría de los latinoamericanos? Muy poco. Las mayorías, en nuestros pueblos, siguen sufriendo miseria, falta de oportunidades y de salud, carencia de educación y de condiciones dignas de vida. Precisamente las lacras contra las cuales ha perfilado su obra la Revolución Cubana y su líder principal, sin duda la figura latinoamericana de mayor relevancia e influencia en el Siglo XX (y parte del siglo XXI): Fidel Castro Ruz. Como siempre, resentidos, mediocres y envidiosos afilarán plumas y lenguas, fabricando cualquier mentira con todo descaro, como el plumífero que recientemente se hizo eco en La Nación de la infamia difundida por la Revista Forbes acerca de la “fortuna” de Fidel. Aleteos torpes de escuderos del poder imperial.

¿Se acuerdan de la caída del “socialismo real” y los festejos en Miami? Ya hacían números, los ambiciosos y explotadores, de cómo volverían a Cuba a apropiarse de tierras y propiedades. Ya celebraban la caída de un sistema que según ellos no sobreviviría sin el apoyo soviético. El error sigue siendo el mismo: creer que una revolución que ha afirmado a Cuba como el país más independiente de América Latina y posiblemente del mundo, proceso de profundas transformaciones y hondas raíces, solo puede ser producto de una figura excepcional que no sabemos que dotes tendrá, en esa lógica, para haber logrado lo que no pudieron otros, o que solo puede ser posible por la ayuda del exterior y la sumisión a otras voluntades. Desafía la imaginación como estos sectores terminan magnificando aún más la figura de Fidel. Pareciera que ellos fueran quienes esperan que Fidel sea inmortal.

Subestiman, una vez más, la entereza, la voluntad, la dignidad y la inteligencia de un pueblo que se ha afirmado en una y mil batallas, con grandes limitaciones, por supuesto, y también cometiendo errores, a veces serios, que muchas veces han tenido la valentía y la honestidad de rectificar. Es fácil, por supuesto, cuando no se arriesga prácticamente nada, soltar frases y juicios ligeros acerca de un proceso tan complejo, que ha implicado tanto sacrificio, o exigir, con insoportable arrogancia, condiciones imposibles a quienes están en el horno que quema.

Los que han soltado a los buitres en la calle ocho de Miami, en su caduca danza macabra, lo que han hecho es evidenciarse ante el mundo: con su afán de revancha, su talante fascista y anexionista, su repudiable dependencia ante la gran potencia y, para agregar algo más, como si fuera poco, su mal gusto y falta de sensibilidad. Así se ha interpretado, por supuesto, desde la isla, donde hasta la “oposición moderada” ha sabido ser más respetuosa. ¿Qué cubano o cubana podría sentirse seguro si lo que puede caerle desde Miami son estos personajes?

No hay causalidades. Se nos quiso hacer creer que “la gente” festejaba los serios problemas de salud de Fidel Castro, que se acercaba la hora de la “libertad” ¿”mayamera?” pero no era cualquier gente, ni siquiera se trata de un sector mayoritario en el mismo Miami. Es una operación psicológica, para hacerle creer al mundo que, una vez más, la revolución cubana está a las puertas de su desaparición y que “todo el mundo lo celebra”, pero es un rejuntado de buitres, que se quedará hambriento, una vez más.

Ciertamente no son tiempos sencillos, y retos sumamente complejos se le presentan a los cubanos y las cubanas, sobre todo en un mundo como el actual, en que los sectores guerreristas y explotadores actúan, matan y actúan. Nadie puede predecir como será el futuro, y sabemos que la realidad es móvil y dinámica. Nada está garantizado de antemano. Pero de lo que estoy seguro es que la historia cubana transitará por los caminos de la dignidad y de la humanidad compartida, en una fiesta de millones, y no por los de una sórdida y triste, por más ligera, cabriola de buitres.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=35759


La transición en Cuba ya se produjo, ¡estúpido!
Por Atilio A. Borón

El problema de salud de Fidel tuvo el efecto de soltar la lengua del ocupante de la Casa Blanca y la señorita Rice, quienes dando rienda suelta a su afiebrada imaginación comenzaron a hablar de la "transición" en Cuba. No sólo eso: instaron a los cubanos a levantarse contra las legítimas autoridades del país -en un acto que la OEA y las Naciones Unidas deberían condenar sin más trámite porque constituye un llamado a la sedición hecho por una potencia extranjera- y prometiendo toda clase de ayuda a los insurrectos para la "reconstrucción" de Cuba.

Tamaños disparates éticos y políticos de Washington no sorprenden. Sabemos de la bajísima calidad de la dirigencia imperial y de sus groseros desaciertos en la evaluación de las situaciones más diversas. Con George W. esta involución llegó a su paroxismo, superando lo que en materia de rusticidad intelectual parecía el inalcanzable record de Ronald Reagan, quien se ufanaba de jamás haber leído un libro en toda su vida. Seguramente que cuando el presidente norteamericano y su secretaria hablan de "transición" estarán pensando en las delicias del "cambio de régimen" que con tanto éxito impusieron en Afganistán e Irak, que gracias a sus afanes fueron bendecidos por una ola de prosperidad y bienestar que son la envidia de todo el mundo.

Cuando en la campaña electoral de 1992 Bush padre se iba por las ramas Clinton le dijo: "¡Es la economía, estúpido!" Algo parecido habría que decirle ahora al hijo, doblemente merecedor de tal calificación. En Cuba la transición ya se produjo, y tuvo lugar el 1° de Enero de 1959. Una doble transición: de la dictadura a la democracia; y del capitalismo al socialismo. Contrariamente a lo que piensa la clase dominante del imperio y sus epígonos en la periferia, la democracia poco o nada tiene que ver con el multipartidismo que la Señorita Rice pretende exportar a Cuba. Su propio país es una muestra perfecta de que un sistema bi o multipartidario puede ser la fachada ideal tras la cual se oculta una feroz plutocracia, es decir, un gobierno de los ricos, por los ricos y para los ricos. Como teórico de la democracia prefiero a Jean-Jacques Rousseau antes que Bush y Rice, sobre todo cuando aquél la definía como un régimen social en donde no había nadie que fuera tan pobre como para tener que venderse ni otro tan rico como para poder comprarlo. Bajo este riguroso parámetro las supuestas democracias latinoamericanas -esas que con arrogancia le piden a Cuba que inicie una transición política- aparecen como lo que son: modestísimos regímenes post-dictatoriales (post-Videla, post-Pinochet, post-Stroessner, etc.) que poco, muy poco, tienen de democrático.

Transición también al socialismo: transición compleja, dificultada y entorpecida por medio siglo de bloqueo -el más prolongado jamás conocido por la historia de la humanidad- y empecinadamente sostenido por la mayor superpotencia del globo pese a las condenas y pedidos de la ONU, del Papa, de casi todos los gobiernos del mundo (con la lamentable excepción de Israel, el peón regional del imperio) y los reclamos de la opinión pública mundial. Pese a los atentados contra la vida de Fidel; al terrorismo organizado y financiado por el gobierno norteamericano; a los sabotajes y al criminal bloqueo económico Cuba garantiza a sus ciudadanos niveles de atención médica, educación, salud y seguridad social incomparablemente superiores a los de los gobiernos "democráticos" de América Latina y tan bueno o mejores que los de los países más desarrollados. No hace falta mucho esfuerzo para imaginar lo que podría haber logrado Cuba de no ser por la permanente hostilidad y agresión del imperio.

Fidel es la personificación de este logro extraordinario. Es el Espartaco triunfante, que derrotó a la Roma americana; el Quijote indoblegable que sintetiza la clarividencia de Martí, el heroísmo del Che y la férrea voluntad de Ignacio de Loyola. La demostración práctica de que otro mundo es posible, incluso para un pequeño país situado a unas pocas millas del imperio y a pesar del bloqueo. Es un ejemplo que demuestra que el socialismo no es una utopía sino, como lo recordaba Mariátegui, creación heroica de nuestros pueblos. Por eso la ejemplaridad de la revolución cubana es insoportable e imperdonable para el imperialismo y sus aliados.

www.cubaportal.org/es/mt/cv


Cardenal cubano afirma que "jamás" iglesia apoyaría intervención extranjera

El cardenal cubano, Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana, afirmó hoy que la Iglesia católica "jamás" respaldaría "ni aceptaría mínimamente" una intervención extranjera a la isla.

"Hombre, cuál va a ser la posición, jamás la Iglesia Católica estaría, no solamente respaldando, sino ni siquiera aceptando mínimamente cualquier intervención extranjera, eso jamás", aseguró tajantemente en respuesta a una pregunta de los periodistas.

El segundo cardenal en la historia de Cuba conversó con la prensa en la Catedral de La Habana, tras oficiar una misa donde leyó un mensaje de la Conferencia de Obispos Católicos (COCC), también divulgado en todos los templos del país, que pide rezar para que Dios ayude al presidente Fidel Castro en su enfermedad e "ilumine" a sus sucesores provisionales.

Informó que otros obispos cubanos han tenido contactos con las autoridades cubanas para abordar diferentes asuntos, entre ellos la salud del gobernante que el próximo 13 cumplirá 80 años.

En respuesta a una pregunta sobre si había recibido sobre el tema algún mensaje del Papa, Ortega Alamino dijo: "Nosotros no, no sé si el gobierno cubano habrá recibido, pero tengo la impresión de que hay muchos mensajes que no se han publicado todavía".

Declinó comentar sobre la situación en el único país socialista del hemisferio occidental, pero afirmó que "los católicos cubanos oramos por la Patria, oramos por Cuba en estos momentos y por quienes la dirigen".

Añadió que "es nuestra forma de poner el futuro en manos del Señor, en estos momentos es lo que le corresponde a la Iglesia".

Calificó de "importante" la petición que hace la COCC para que "nada rompa la concordia de los cubanos y que nada perturbe la paz entre nosotros".

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=35765


La consigna es acoso y derribo

Pascual Serrano

Desde que el dos de agosto empezó a publicarse en España la situación de Cuba tras la intervención quirúrgica de su presidente Fidel Castro, la cobertura del diario El País ha obedecido a una línea claramente definida de acoso y asedio obsesivo. A pesar de que los análisis de opinión del diario suelen ser sólo tres, siempre se reservó uno para Cuba. Y siempre de firmas críticas contra la revolución. Los editoriales fueron dos, también, como no, en la misma línea. En cuanto a las crónicas de su corresponsal, aunque razonables y aparentemente neutrales, eran compensadas con informaciones y entrevistas también hostiles. Pero veamos día a día, como se diseñaba el plan.

La primera jornada, el dos de agosto, no pudo dar tiempo a reclutar ninguna firma para la cruzada, la misión fue encomendada al editorialista. Comienza, eufórico, repicando las campanas de la transición. “Cuba está ya plenamente sumida en la transición al poscastrismo”, decía. “Incapacidad del régimen” o “anacronismo comunista” son algunas de las expresiones utilizadas. Termina con lo que pretende ser una premonición aparentemente no deseada: “Si en algo coinciden hasta el Partido Comunista cubano y la Casa Blanca es en la necesidad de evitar el caos en la isla, así como una posible avalancha migratoria”. Una semana después no existe el mínimo atisbo de ello.

La información procedente de su corresponsal Mauricio Vicent relata el relevo temporal del poder, una lógica elucubración sobre la enfermedad, una reflexión sobre la figura de Raúl Castro y el texto/proclama íntegro de Fidel Castro.

Se recogen en dos artículos independientes sendas reacciones, la del ministro de Exteriores español y la clase política española y la de los anticastristas de Miami con su euforia incontenida a pesar de que El País no tenía corresponsal ni colaborador en La Florida.

La reacción oficial en el gobierno cubano, a través del presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón (“El presidente del Parlamento cubano afirma que Castro está "muy vivo y muy alerta"”), se reprodujo en la versión de internet pero se omitió en la edición escrita.

Es de destacar un “llamamiento pidiendo el testimonio” de los cubanos, con el titular: “Mándenos su testimonio sobre la actual situación en Cuba”. En él se adjunta una dirección de correo electrónico y se señala que “si es usted de Cuba nos gustaría conocer su opinión sobre la situación que vive estos días su país tras la cesión en el poder provocada por la grave enfermedad de Fidel Castro”. Resulta sorprendente que a este llamamiento sólo se accede desde la noticia de Alarcón, ya no vuelve aparecer como texto relacionado en ninguna otra noticia de los días posteriores.

El día siguiente, ya comienza la campaña en las páginas de opinión. Un amplio espacio para el catedrático y director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami, Joaquín Roy. Bajo el titular Los enigmas de la transición cubana, prácticamente se dedica a repetir los planteamientos del editorial del día anterior, da por hecho una transición con sus deseos de que sea pacífica y controlada, justo a la medida de la línea editorial. Mauricio Vicent tiene poco que añadir ante el secretismo sobre el estado de salud del comandante, apenas algunas reacciones en la calle y algún anticastrista que ya comienzan a airear, como Gutiérrez Menoyo.

El día 4 es el único en el que no aparece ningún artículo de opinión sobre Cuba. La información se resuelve contando el ambiente en La Habana, la decisión de que hay una dirección colectiva y las reacciones de Estados Unidos y la Unión Europea. Seguimos sin encontrar en la edición escrita ningún titular procedente de todo lo que huela a revolución cubana a pesar de que existen declaraciones de Ricardo Alarcón, el coordinador general de los Comités de Defensa de la Revolución, comentarios en el Granma y del presidente venezolano. Algunas fueron recogidas en el texto del corresponsal, pero no se les dio rango de titular por los responsables del diario.

Al día siguiente, el sábado cinco de agosto, el artículo de opinión es para Rafael Rojas, codirector de la revista anticastrista Encuentro, editada en Madrid y financiada por Estados Unidos. En tono claramente anticomunista analiza el escrito de Fidel Castro y desautoriza el modelo de sustitución por el vicepresidente establecido en la legislación cubana.

En las páginas de información, el titular es para la reacción de Bush.

El seis de agosto, un nuevo editorial cuyo titular transmite a Cuba lo que sólo es la sensación que están viviendo los responsables del diario: “Cuba, inquieta”. No habrá mucha inquietud cuando el titular de la crónica del corresponsal es la cita textual de un habanero que dice "Tanta tranquilidad extraña". Termina el editorial diciendo: “Aunque el régimen ha multiplicado el ruido para defender la ficción de que lo que sucede es poco menos que nada, lo cierto es que cada día que pasa sin noticias de ninguno de los dos hermanos más se extiende la impresión de que suceden cosas, y no todas previstas por un Fidel”. Nos quedamos sin saber qué cosas son esas que suceden.

El artículo de opinión hoy es para Carlos Franqui, un periodista que participó en la revolución y que la abandonó para convertirse en otro anticastrista que publica libros analizando un país del que salió hace treinta años.

Las declaraciones de dos ministros, el de Cultura y el de Salud no tienen derecho a producir un titular, sí en cambio la reacción y comentarios de Aznar que dispone de un texto propio. Para redondear la “pluralidad”, una amplia entrevista al senador estadounidense de origen cubano, Mel Martínez, afirmando que "EE UU no colaborará con un Gobierno bajo el mando de Raúl Castro".

Los lectores de El País siguen sin encontrar una información titulada con las reacciones o declaraciones de algún funcionario o responsable cubano, a pesar de que ha habido numerosas declaraciones y entrevistas concedidas a otros medios.

Llegamos al lunes siete de agosto. Siempre hay un lugar en los tres artículos de opinión para una firma anticastrista. Hoy le toca a la vicepresidenta de Diálogo Interamericano en Washington y profesora en la Universidad Internacional de la Florida en Miami, Marifeli Pérez-Stable, para repetir lo que lleva cuatro días diciendo el diario.

Por si no fuera suficiente, el periódico recupera un nuevo autor para criticar a Fidel Castro, no importa que hubiese muerto hace dieciséis años. Si sirve como analista de Cuba alguien que se fue hace treinta años del país, también puede servir quien se fue hace dieciséis de este mundo. Se trata de Reinaldo Arenas con el engañoso título de “Elogio a Fidel Castro”, y donde desgrana con cinismo todas sus acusaciones contra el presidente cubano. Como lo de publicar a fallecidos de hace más de tres lustros hay que justificarlo un poco, El País lo presenta como “artículo inédito de un escritor perseguido”. No sé hasta qué punto no ha sido publicado ese texto, pero su existencia era suficientemente conocida y anunciado su archivo en la Universidad de Princeton, en la sección de No Ficción del archivo de Reinaldo Arenas, caja 18, documento 1, copia sin fecha. No han encontrado ningún documento exclusivo.

El caso Cuba se redondea con un amplio reportaje titulado “El exilio cubano debate el futuro “, y subtitulado “17 organizaciones anticastristas firman en Miami un documento para consensuar el proceso de cambio político en la isla”, donde se repasan las posiciones y el ambiente en el sur de la Florida.

Ese día toda la prensa reproduce las declaraciones y el documento de la Iglesia Católica Cubana donde los obispos piden “orar por el restablecimiento de Fidel Castro” y se pronuncian firmemente en contra de cualquier "intervención extranjera" en el país. El País lo tituló: “Los obispos, preocupados por la delicada situación del país”.

Llegamos al ocho de agosto. El anticastrista que toca hoy escribir es el catedrático español de Ciencia Política Antonio Elorza, habitual fustigador de la revolución cubana en el diario. El titular de su texto es “La última revolución”, donde critica a la izquierda que apoya a Cuba. Es entonces cuando el lector, si sólo lo es de El País, puede pensar que existen apoyos.

Se repite el modelo de los días anteriores y añaden la entrevista de turno al cubano crítico con la revolución. En esta ocasión al menos vive en Cuba. Se trata del Eloy Gutiérrez Menoyo. Evidentemente, ya no le queda nada nuevo que decir contra el gobierno cubano que no se haya dicho ya en El País.

Hay algunas reacciones más ese día. La de los grupos anticastristas de Madrid con un amplio reportaje y otra amplia información sobre los comentarios de Bush que vuelve a decir lo mismo.

Por fin aparece un artículo haciendo referencia a la defensa de la revolución. Han hecho falta que lo suscribieran cuatrocientos intelectuales de todo el mundo y ocho premios Nobel. Se titula “Varios premios Nobel piden respeto a la soberanía cubana” –se les olvidaron los cuatrocientos-. En el interior ni siquiera se citan los nombres de todos los nobeles, sólo de seis.

Y llegamos al día de ayer, nueve de agosto, se cumple una semana del anuncio de la enfermedad de Fidel Castro. Ya no encuentran firmas anticastristas para los artículos de opinión y deben recurrir al subdirector de relaciones internacionales del diario, Miguel Angel Bastenier. Bajo el título Doble transición: de Castro a Uribe, establece un paralelismo muy peculiar entre Cuba y Colombia: “En La Habana la sucesión está siendo palaciega, con un presidente delegado, el segundo Castro, invisible, mudo y en paradero desconocido. Y en una demostración de cómo el régimen confunde información con exhibición (...) La transición colombiana, muy diferente, es intensamente política y se desarrolla a la vista del público”. No se entiende dónde ve la transición en Colombia, pocos días después de la toma de posesión del presidente que repite cargo.

De nuevo, el habitual reportaje desde Miami y una detallada información sobre la muerte por enfermedad en Cuba del anticastrita Gustavo Arcos. Por cierto, podía también Bastenier comparar de qué mueren los opositores en Cuba y de qué mueren en Colombia.

Como se ha podido comprobar en este repaso, prácticamente todos los días se ha reservado uno de los tres amplios artículos de opinión para Cuba. Ni uno ha sido de un autor que defendiera la revolución. No hubo titulares ni artículos de opinión para ministros, ni miembros del Partido Comunista, ni para responsables de las organizaciones sociales cubanas que apoyan el socialismo cubano, ni para ningún escritor ni artista de la Unión de Escritores y Artistas Cubanos (UNEAC), ni representantes diplomáticos de Cuba en España ni en ningún otro país, ni tampoco para algún portavoz de los cientos de organizaciones de solidaridad con Cuba que hay en España o en el resto del mundo.

Se dedicaron tres reportajes al anticastrismo de Miami, mas dos textos de opinión desde esa ciudad. Se recogieron en tres informaciones con titular propio las posiciones y declaraciones de Bush, además de otra entrevista a un senador estadounidense.

El llamamiento del día dos para que los cubanos envíen su testimonio al diario desaparece el resto de los días, de hecho en un periodo estudiado de ocho horas del día nueve sólo entraron treinta personas según el contador del propio diario. Tampoco se editan las reacciones que se recibieron.

Eso sí, el futuro de Cuba dicen que corresponde a los cubanos y la pluralidad informativa está aquí.

www.pascualserrano.net


La transición en Cuba
Por Hamlet Hermann

La Revolución cubana sin la presencia de Fidel Castro era, en noviembre pasado, un argumento teórico pocas veces discutido. Ocho meses después esa idea ha pasado a ser una realidad concreta, la cual ha provocado enorme sorpresa en casi todo el mundo… menos en Cuba.

En su momento las agencias internacionales de prensa dieron poca difusión a la conmemoración del sexagésimo aniversario del ingreso del estudiante Fidel Castro Ruz a la Universidad de La Habana. Ante un auditorio juvenil, el líder cubano planteó el 17 de noviembre de 2005 que el pueblo tenía que prepararse para continuar el fortalecimiento de la Revolución sin que él participara o estuviera presente. En aquel momento los timoratos prefirieron no hacer caso a esa predicción. Otros, por falta de visión estratégica, prefirieron posponer indefinidamente la discusión de ese asunto. Sin embargo, un mes después, Felipe Pérez Roque, quien fuera asistente personal de Fidel durante muchos años, retomó el tema y propuso que se discutiera formalmente en cada uno de los centros laborales, escolares y políticos del país esa probabilidad. Planteaba el actual Ministro de Relaciones Exteriores cubano que el análisis de la transición estratégica hacia una Revolución sin Fidel debía pasar a ser una cuestión operativa, algo impostergable. Y entonces algunos cubanos empezaron a hacer propuestas en ese sentido.

Tras la inmediata y violenta reacción del gobierno de Estados Unidos desde el triunfo mismo del Ejército Rebelde en 1959, Cuba empezó a prepararse para lo peor. No sólo creó esas condiciones sino que logró vencer los centenares (o quizás miles) de intentos para destruir el proceso que devino en Revolución cubana. Dentro de los incontables esfuerzos de los ideólogos de Washington, uno de los más perniciosos fue el desarrollar una propaganda que debía hacer creer a mucha gente, incluyendo a los propios gobernantes de Estados Unidos, que la Revolución cubana era la obra de un ególatra llamado Fidel Castro y el pueblo cubano era apenas un rebaño de borregos. De ahí los centenares de intentos de asesinato en su contra planeados por la Agencia Central de Inteligencia. Grave error de visión al considerar que ese bote se movía en función de quien manejaba el timón y no de la infinita cantidad de remeros que la impulsaban. Diez Presidentes de Estados Unidos han fracasado en destruir la Revolución creyendo que es obra de un solo personaje, aunque nunca hayan admitido lo equivocados que han estado.

Nadie osa discutir ni reducir la importancia de Fidel en el surgimiento y permanencia de la Revolución. Pero tampoco nadie puede plantear que sin Fidel no puede haber Revolución. El mismo líder cubano ha sido quien desde hace más de treinta años ha insistido en crear, preparar y consolidar a quienes debían relevarlo en sus propósitos y metas. No en balde la Unión de Jóvenes Comunistas ha sido la mejor cantera en la que se han formado algunos de los más destacados cuadros de la administración del Estado cubano al día de hoy. El simple hecho de que haya sido Carlitos Balenciaga quien leyera el decreto de Fidel delegando sus funciones como jefe de Estado es una muestra de la existencia de un relevo y de una transición. Balenciaga apenas tiene 32 años de edad y durante siete de ellos ha sido el Jefe de Despacho del Presidente del Consejo de Estado, Fidel Castro. Además, entre aquellos a quienes ahora se delegan funciones muy importantes están el pediatra Carlos Lage, actual Ministro de Finanzas, y el cibernético electrónico Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores. Y así como estos dos cuadros de apenas cuarenta y tantos años de edad muchos otros han ido sustituyendo gradualmente a los dirigentes históricos que el proceso ha ido dejando atrás. La transición para reforzar la Revolución ha estado vigente en Cuba desde hace mucho tiempo aunque las agencias de noticias nos nieguen esas informaciones. Más bien las reducen a pequeñas notas de páginas interiores porque se alejan de las aspiraciones de los intereses de Norteamérica y de Europa. La dirigencia política cubana ha previsto desde hace mucho tiempo una transición, pero no hacia el capitalismo “made in USA”, sino hacia la de la puesta a punto de la Revolución a los tiempos modernos y a los avances de la ciencia.

El liderazgo de Fidel Castro está basado en gran medida en su visión estratégica del desarrollo de la situación mundial que le permite anticiparse a los acontecimientos. Lo ha demostrado desde siempre. No puede olvidarse aquel discurso que pronunció en Camagüey a finales de la década de los 1980 en el que acertadamente predijo el desplome de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. La mayoría de los cubanos no alcanzó a ver tan lejos como su líder y las agencias de prensa del mundo nos negaron ese dato que, para el momento, parecía alucinante. Y esa premonición se cumplió al pie de la letra. Asimismo, el 17 de noviembre de 2005 resonó premonitorio con el anticipo de que la Revolución tendría que continuar, en corto plazo, sin él a la cabeza. Y el 30 de julio empezamos a comprobar ese otro acierto.

También refuerza el mando de Fidel el permanente análisis del futuro del continente americano y del mundo. Esto no lo han querido entender los gobernantes de Estados Unidos que se han estrellado contra la realidad cubana. Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush, Clinton y este otro Bush prometieron en vano la desaparición de la Revolución cubana. Mientras, el caimán barbudo siempre tuvo un as bajo la manga para desconcertar a sus enemigos y hacerlos perder la partida.

Sobre todas las cosas, Fidel y la Revolución han logrado avanzar más que muchos países del mundo porque han logrado algo imposible: distribuir la escasez. Cuba tuvo el año pasado un crecimiento económico del Producto Interno Bruto del orden del 11.8% y lo orientó hacia la salud, la educación y el desarrollo energético para beneficio de los cubanos y le sobró hasta para solidarizarse con los latinoamericanos. Por el contrario, en otros países del continente americano tienen lugar crecimientos anuales del orden del 8% del PIB, pero la miseria de los pueblos aumenta mientras crecen las fortunas de algunos grupos financieros y comerciales.

¿Qué puede suceder en una Cuba sin Fidel? A lo interno de una Cuba sin Fidel lo que más debe cuidarse es la unión de todos los sectores de la sociedad cubana. Estados Unidos seguirá tratando de desmoralizar al pueblo cubano y hasta se ha ocupado de diseñar un plan bien financiado para una transición cubana “made in USA”. Pero el problema del Norte seguirá siendo el de siempre: no tienen dentro de Cuba a nadie con credibilidad a quien el pueblo le tenga confianza para servir de testaferro de los planes estadounidenses. Cuba es un país donde sus ciudadanos tienen nivel de educación mínima de diez años escolares, disfrutan de atención médica gratuita a todos los niveles, se benefician de la propiedad indiscutida de la humilde vivienda familiar en una sociedad sin explotadores ni explotados, cuentan con instituciones, infraestructuras y centros de investigación científica que han salvado millones de vidas por todo el mundo al producir vacunas y medicamentos que los monopolios farmacéuticos venden a precios descomunales. Algo así es difícil de cambiar por una sociedad de discriminación racial, comida rápida y privatizaciones al por mayor.

Dentro del ámbito exterior, Cuba tiene que seguir fortaleciendo la solidaridad internacional tal como lo ha venido haciendo por décadas. Bien ha hecho la Revolución cubana al distraer sus mercados de compra y de venta hacia países en los que Estados Unidos no tiene posibilidades de entorpecer las negociaciones. China y Venezuela, entre muchos otros países, son ahora sus principales socios comerciales. El hecho reciente de que se hayan descubierto en aguas cubanas enormes yacimientos de gas y de petróleo abre una compuerta de riquezas nunca soñadas. Hasta el US Geological Survey ha publicado que esas reservas ascienden a “9.3 billones de barriles de crudo y 22 trillones de pies cúbicos de gas natural”. Ya quisiera Estados Unidos resolver sus carencias de combustible con una fuente tan cercana. Pero para eso tendría dos opciones: o levanta el inefectivo bloqueo o invade militarmente como en Irak. Pocos recomendarían la segunda opción, la militar, porque las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba han estado preparándose para una invasión estadounidenses por 47 años. La “guerra del pueblo” no es una ficción para los cubanos sino un concepto que los ha llevado a almacenar alimentos, armamento y municiones para una guerra de desgaste que, de atreverse Estados Unidos a iniciarla, la ocupación de Irak parecería un día de playa en verano.

Conclusión
Una Cuba sin Fidel requiere de una transición. Y Cuba ha estado en transición desde hace muchos años preparando a su pueblo para un sistema de cambios permanentes. Pero el cambio nunca será para beneficio de los empresarios norteamericanos y europeos como esperan en Washington que sea. La fruta madura del siglo diecinueve no es la de hoy. Los cambios que tuvieran que realizarse servirán indudablemente para que la Revolución cubana siga siendo ejemplo de dignidad y de patriotismo para todos los pueblos del mundo. Como hasta ahora.

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