..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.136, Viernes, 11 de agosto del 2006
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BULA “DE CHIQUITO NO SE VALE” DEL PAPA BONIFACIO GAÍNZUS SOLENZALUS I CONCEDE POLÉMICO PERDÓN AL SR. OSVALDO ISCARIOTE ALFONSO. LA POESÍA HA MUERTO: SE CUMPLE PROFECÍA DE NOSTRADAMUS

Una apasionada Bula del Papa Bonifacio Gaínzus Solenzalus I, Sumo Pontífice de la Miscelaneidad Sueca y Patriarca Acomodaticius del Partido del Verde Cubano, Ad Majorem Dolar Gloriam, ha concedido un polémico perdón al Sr. Osvaldo Iscariote Alfonso, ex autotitulado Presidente del Partido Liberal cubano, que enfrenta doce cargos por pecados nefandos contra sus ex cúmbilas de tumbe y estafa en la isla.

Judas IscarioteSegún publicamos en el pasado número de “Librísula”, las acusaciones contra la probidad y entereza del Sr. Iscariote Alfonso han ido creciendo en la misma medida que sus traicionados compañeros han descubierto que les está dando la mala con la plata de la USAID, la NED y la Agencia haciéndose pasar en Suecia por representante de los mismos a quienes abandonase en el momento preciso, cuando debió demostrar que estaba en posesión de todos los principios y rectitudes morales de que alardeaba; cuando se esperaba que diese la cara y se apretase el cinturón por los elevados ideales de explotación egoísta de sus conciudadanos por los que decía luchar, con liberal vehemencia, en vez de rajarse ante los jueces y las cámaras de la televisión nacional, urbi et orbis, como vulgar damisela encantadora.

A pesar de la aparente bondad celestial del Papa Solenzalus I y sus apaciguadoras letricas, la animosidad contra el Judas no cede. No lo perdonan los yanquis que lo amamantaron con dólares y solicitud conmovedora en La Habana, y a quienes terminó delatando como paganinis de la patriótica contrarrevolución cubana. No lo perdona Carlos Alberto Montaner, su Dr. Frankestein, por todo el tiempo perdido gracias a un arranque histérico que lanzó por la borda el innovador experimento, mediante el cual se puede obtener un liberal convencido de cualquier vividor de la calle, siempre y cuando se le aceite bien la mano, y no le de por escribir ni abrir la boca. No lo perdonan, por último, a quienes traicionó en el mismo juicio, cuando el gallo cantó por tercera vez. Ni siquiera se han tragado el cuento lacrimógeno del intento de suicidio, remake del cometido por el Iscariote de verdad, que le contase a Su Santidad aprovechando el secreto de confesión, con grabadora y platicos con dulces mediante.

El último mensaje del Pontífice ha permitido que el mundo admire la imagen beatífica de alguien rodeado de paz, sabiduría y bondad. Para ello, primero se escondieron las nóminas con que paga Su Eminencia, por encargo del amigo americano, a sus cófrades misceláneos; luego las revistas dedicadas a Fulgencio Batista, traídas de su última peregrinación a los Santos Lugares de la Calle 8, en Miami, y por último, las cartas de amor de “Stefanía Procaz, activista italiana”, en las que le jura amor eterno, sin pecado concebido, siempre que la contra cubana siga mostrando el mismo anticomunismo, docilidad ante el yanqui, ausencia de escrúpulos y venialidad que le han permitido alinearse, incondicionalmente, con los sionistas asesinos de niños palestinos y libaneses a quienes Stefi defiende con mañas de alimaña en los blogs que la CIA y el Mossad le pagan con largueza enternecedora.

Como Su Reverendísima Eminencia gusta de los volúmenes abultados, siento la tentación de abrir el Diccionario Enciclopédico Grijalbo, edición de 1998, buscando qué quiso decir al comparar nuestro amable intercambio con un “dialogo entre besugos”, toda vez que semejante pez no nada en las aguas de la isla, ni se come en las cenas de fin de año, como si ocurre en la Península. Si nuestro amado Papa insiste en llamar “diálogo” a esto, no seré yo quien le quite la ilusión al pobrecillo, a fin de cuentas, de algo moriremos todos. Y he aquí, misceláneos trapisondistas de las reconciliaciones de utilería y los abrazos viscosos, falsos perdonadores de pecados ajenos, hipócritas blanqueados como sepulcros, que descubro el mensaje emponzoñado de este Papa que se me revela ahora como descendiente de la estirpe de los Borgias; leyendo la página 241 descubro la ofensa secreta que me dirigiese con eso de “besugo”:

“Besugo: Pez de la familia Espáridos, mandíbula provista de dientes, ojos muy grandes, hermafrodita…”

Y me rebelo contra lo intolerable: ¿Cree Bonifacio Gaínzus Solenzalus I que por ser el Vicario de Dios en Suecia, por haber disfrutado la oportunidad de arrodillarse ante Más Santos, Popeye, Frank Calzon, Montaner, Mickey Mouse, Ramón Humberto Colas y Pluto, apóstoles todos de la cubanía y el decoro, de acrisolados historiales al servicio de su Patria, que jamás han aceptado,(¡jamás de los jamases, óigase bien!), ni un sólo dracma del César, le asiste el derecho divino de ofender impunemente a quien le hace el favor de leerlo, de corregirle las faltas de ortografía, de admirar las caritas y pucheros del Sr. Osvaldo Iscariote, de leer las églogas pastoriles de Egea, (Divina Poesis: ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre!) las crónicas marcianas de Félix José Hernández, los novelones de un tipo que se hace llamar “Juan Vives” y dice haber sido agente de la Seguridad Cubana, lo cual me permito poner en duda al ver su cara de Inspector Ardilla, las gafas oscuras y el cuellito del abrigo levantado?

No creo cometer pecado de blasfemia si le digo a Su Ilustrísima que más besugo será el atildado señor cuya foto Mae Liz Orrego nos regaló al cubrir (sic: cubrir) el desfile anual de los gays suecos, y la cual usaremos en lo adelante para simbolizar a una contrarrevolución, como la cubana, descocada y desmelenada cuando la plata toca a rebato.

¿Qué dirían Jorge Mañach, Su Ilustrísima, y el clarividente Rafael Días Balart, al presenciar semejante contorsiones esperpénticas y poses busca-novios de sus freedom fighters? ¿Qué dirían los ínclitos Guillermo Cabrera Infante, Carlos Franqui y Andy García al constatar este revuelo de tangas, ligueros y medias rosadas de los habitantes de la “ciudad perdida”? ¿Qué sufrimientos no causará esa foto, Excelencia, al autotitulado “Comandante Frómeta”, de Miami, destacado partidario del hacha, las manoplas, la picana y el C4 para resolver los problemas filosóficos de los cubanos? ¿A dónde llegaremos, Amado Padre, si seguimos cayendo por esta pendiente? ¿Qué nos falta por ver, una boda oficiada por Usted entre el ex de la Seguridad con gafas de los 60, para pasar inadvertido, y Cujo, el perro asesino; acaso un romance, como el de “Casablanca”, entre un Posada Carriles resucitado por la Viagra y la más que femenina Ileana Ross Lethinem, claro que emborrachando primero a Posada?

No bastan las bulas, respetado Padre, para borrar las manchas, como la del Sr. Osvaldo Iscariote. En todo caso no tiene Usted potestad eclesial para ello. Lo correcto, según las prescripciones del Derecho Canónico, ha de ser remitir el expediente del relapso al Santo Sínodo formado por sus victimas en la isla, a ver qué deciden. Pero a juzgar por la carta ya publicada la semana pasada, la cosa pinta fea y el Iscariote va a necesitar rezar un billón de Padres Nuestros y otras tantas Ave Marías antes de que a esta gente se le pase la tirria. Mucho más cuando hay plata de por medio.

Partiendo de una hipotética comparecencia del traidor ante el Sínodo, un par de preguntas:

Dice el Iscariote que “ni queremos, ni creemos que existirá nunca una invasión a Cuba”, y aunque escribe con “c” esta palabra, supongo se refiera a la posibilidad de que los yanquis caigan por aquí en zafarrancho. Parece que no lee en Inglés, pero si lo pudiese hacer le recomendaría una docena de sitios yanquis donde hallar documentos que desmienten rotundamente su optimismo que supera el del “Emilio”, de Rousseau. O parece que no lee los periódicos, incluso, que es un perfecto ignorante en la historia de su país natal. ¿Qué haría si se produjese tal invasión? ¿Tendría la decencia de enfrentarse a quienes le han pagado todos estos años, poniéndose al lado de los cubanos, o reeditaría su actuación del juicio? Sólo agrego que el problema no es de la Revolución con el mismo pueblo que mayoritariamente la defiende, y que no estaría aquí de ser de otra manera, sino con el imperialismo que le amaga, y le ha amagado siempre, y que la borraría del mapa, sin que le temblase el pulso, cuando gente como el Iscariote le alfombrasen el camino con sus actitudes de cipayos. Y con quienes quieren el renacer del capitalismo en la isla, al que llaman con pío eufemismo “democracia”, “transición” y “diálogo”, como hace el seráfico Iscariote, buscando desesperadamente apoyo. Para esto envuelto como aquello, y no para otra cosa, paga el imperio.

En Cuba reina la más absoluta normalidad. Si a eso se refiere el Iscariote cuando habla de conflicto, me permito preguntar: ¿a cuál conflicto se refiere: al que no es, pero se anhela fomentar, o al que es, pero no conviene mencionar?

Tanta tinta gastada, tantos seminarios convocados, tantas publicaciones presentadas, tantas emisiones de radio y tv dilapidadas, tantos sueños soñados, tantas maldiciones pronunciadas, tantos planes formulados, tantas declaraciones declaradas, tantas predicciones emitidas, tanto agorero adivinando, tanto farsante frotándose las manos, tanto mediocre modelando, en fin, tantas transiciones medidas, pesadas, escrutadas y diseñadas, que cuando llegó el momento de la verdad apenas diesen el espectáculo balbuceante de tener que rogar de rodillas al yanqui que nos metiesen mano. Ocurrió una delegación transitoria de funciones, y se quedaron pasmados, anonadados, rebasados, sorprendidos, patidifusos, todavía no han salido de la frustración. Siguen de rodillas.

Y termino, con la venia de Su Ilustrísima Santidad, reconociendo que, aunque los misceláneos son, como norma, sumamente aburridos y engolados, al menos una estrella entre ellos rutila con destellos verdaderos e inunda nuestros corazones con efluvios arrulladores. Es el hallazgo de la verdadera poesía, el encuentro con un ave del Parnaso que por sus delicadas metáforas y su impecable manejo del estro poético merece un lugar en el Olimpo adonde van los poetas más excelsos, a la diestra de la Avellaneda y con Julián del Casal detrás No puedo despedirme sin agradecer a Gaea los versos que nos dedica, reconociendo que semejantes criaturas no se componen, más bien se paren. ¡Qué ofrenda tan hermosa, tan llena de imágenes de un abrumador lirismo como aquella inolvidable de “flores, pellejo y esqueleto”! ¡Qué manera de divertirnos, querida Gaea, y a cuántos hemos divertido enseñándolos!

NostradamusSi de algo sirvió el poema inspirado de Gaea, y en estos momentos la CNN difunde la noticia, es para comprobar fehacientemente la muerte definitiva de la poesía. Después de esto, el abismo. Se hace realidad aquella dramática profecía de Nostradamus, la número XXVIII:

“De tierra débil y pobre parentela (sin dudas: los misceláneos)
por extremo y paz llegará del imperio (uhm, demasiado evidente)
mucho tiempo reinará una hembra joven( ¿será cierto?)
que nunca vino nada peor a este reino(¡ Suecia, el reino de Suecia!)”

Me despido con una humilde reverencia, Ilustrísima Santidad, esperando que la semana entrante el Sr Iscariote asista puntualmente a la cita, y que no deje para el jueves lo que pueda hacer el lunes, que de todas formas seguirá recibiendo rendidas muestras de admiración, de este servidor y de los adalides que tanto y tan voluntariamente nos han ilustrado acerca de su alma mediante los correos electrónicos, algo picantes, es cierto, pero no por ello menos principescos.

Le adelanto, Eminencia, que deberá ir haciendo acopio de una bondad más que infinita para perdonar.

Angel de la Guardia.




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