..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.137, Viernes, 18 de agosto del 2006

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Entrevista al Dr. Winston Orrillo
Por Rosa C. Báez

Esta entrevista, que fuera realizada con el objetivo de formar parte de los homenajes a nuestro Comandante en el pasado número de este Boletín, por esos imponderables de la cibernética, no fue posible incluirla como fuera nuestro deseo. Hoy la presentamos a Ustedes con un doble agradecimiento al Poeta Winston Orrillo, que tuvo la gentileza de reenviárnosla:

Datos personales mínimos:
Winston Orrillo
Lima, Perú, 1941
Premio El Poeta Joven del Perú
Premio Nacional de Periodismo
Mención 1977 en Ensayo, con recomendación de publicación por su libro: Martí, Mariátegui: Literatura y Revolución en América Latina, en el Concurso Casa de las Américas.
Profesor Principal de las Universidades de San Marcos y San Martín de Porres de Lima
22 títulos de poemas, 8 de ensayos sobre política, comunicación y literatura, 3 de cuentos.

1. ¿Cuándo y de qué forma la Revolución Cubana se hizo presencia en su vida?

Pertenezco, en mi país, a la Generación Literaria del 60, la que nació bajo la advocación de la Revolución Cubana. Es la generación de Javier Heraud, de Edgardo Tello, poetas y mártires en la lucha por la liberación nacional. Cuba representó, para nosotros, el grito –y no solo el grito- revolucionario, la acción concreta de enfrentamiento enhiesto contra el imperialismo más cruel que habíase gestado en nuestra época. Por alguna vía de las que se filtran aun con una censura tan férrea como la que ejercían nuestras democracias de opereta (la de Belaunde que manchaba nuestros pasaportes con el infamante sello de que no era válido para viajar a la URSS, China Popular, Cuba, etc., etc.); de algún modo me llegaron la revista Bohemia y los números de Casa de las Américas. Allí empezó el contacto y la solidaridad irreversibles, que viene desde la década del 60. Mientras algunos compañeros de Generación, se han vuelto rosados, nosotros seguimos, cada vez más identificados con el color de nuestra sangre invicta.

2. ¿Qué puede contar a los lectores de LIBRÍNSULA sobre lo que significó para Usted la obtención de la mención del Premio Casa, que recibiera en 1977?

La Mención significó que lo que hacía podía leerse en otra parte, y la recomendación del Jurado Internacional, en el sentido de que mi libro “debía ser leído por la juventud revolucionaria de nuestro Continente”, representó un galardón inmerecido. El libro “Martí, Mariátegui: Inteligencia y Revolución en América Latina” tiene dos ediciones en el Perú, lamentablemente sufragadas con los precarios fondos del suscrito. ¡¿Quién se va a animar a editar un libro que es puro fuego premonitorio del mundo que está abriéndose camino más temprano que tarde?!.

3. ¿Podría decirnos muy brevemente qué piensa Ud. sobre la situación política actual de su país?

La reciente elección en mi país la hallo cuestionable: como la de México. Faltó decisión para impugnar un proceso con numerosas anfractuosidades. El Gobierno en funciones es un corifeo del ominoso sistema económico internacional, responsable de las miserias, de las guerras, del genocidio. No ha pasado un mes y las claudicaciones de las promesas son una verdad palmaria.

4. Es pregunta recurrente en este boletín, y muy especialmente en su caso, como escritor de prestigio, aquella en que solicitamos de nuestros entrevistados cuáles han sido sus lecturas favoritas, y cuáles recomendaría a nuestros lectores.

He leído de todo, poesía y prosa. Mis autores, y los que no me cansaré de recomendar son, desordenadamente, Martí, Mariáteguji, Vallejo, Neruda, Guillén, Carpentier, Pessoa, Onetti, Benedetti, Saramago, Saint Exupery, Agosthino Neto, Brecht, Paul Eluard, J.M. Coetzee, Paul Auster, Alejandro Romualdo, Gustavo Valcárcel, Jorge Eduardo Eielson, Juan Gonzalo Rose, Arturo Corcuera, Belli, Chejov, Heraud, Paco Urondo, Olga Orozco y la lista puede seguir, interminable.

5. ¿Qué significan, a la altura de estos 47 años, Cuba y su Revolución para Winston Orrillo?

Cuba y su Revolución son, para WO, el signo de la más alta dignidad del hombre: el gonfalón de los seres libres, el paradigma que, como todo lo nuestro, puede tener problemas, pero ya Martí lo dijo: “Hasta el sol tiene manchas, los mezquinos ven las manchas. Nosotros vemos el sol” Y ese sol de Cuba es la tea más grande, más alta, para los aún humillados y ofendidos, en este mundo que, por muchos conceptos (véase la masacre genocida en El Líbano y, en general, en el Medio Oriente) sigue siendo un lobo para el hombre.

6. Aunque ya hemos tenido oportunidad de leer algunos pronunciamientos suyos al respecto, quisiera que nos dijera qué mensaje le transmitiría Ud. a nuestro Comandante en Jefe, en esta especial circunstancia de su vida?

A Fidel, a nuestro Comandante en Jefe, le decimos que hasta las piedras del Perú (aquellas con las que se construyeron Macchu Picchu y Ollantaytambo) están a su lado, y se enternecen, como en el inmortal poema de Gracilaso de la Vega, el clásico español de las Églogas. Usted, querido Comandante, ha tirado hasta el extremo la cuerda de la resistencia humana: es hora de que tome un reposo, un merecido descanso puesto que su pueblo tiene, muy bien ordenado, el conjunto de cuadros que velarán porque todo siga igualmente con la guardia en alto. Se me ocurre, como, en el lenguaje peruano, ésta es una pascana en el atravesar de la cordillera de una existencia que no conoció, jamás, ni la fatiga ni el desánimo.

Muchas gracias, querido amigo, y esperamos seguir contando con sus colaboraciones

 

Adjuntamos este hermoso texto del profesor Orrillo, que recibiéramos recientemente:

En el nombre del padre es como debemos hablar de Fidel
Winston Orrillo Ledesma

En el nombre del padre es como debemos hablar de Fidel porque él es el progenitor de la 2da. independencia que, ya, vive nuestra América.

Y porque él, asimismo, actuó en el nombre de su propio padre, que fue Martí, el que a su vez tuvo como guía a Bolívar: y es el Libertador de América el que hoy se encarna en la Venezuela que hace trastabillar al imperio, el que primero trastabilló con la Perla de las Antillas, que era acunada por su Comandante en Jefe.

¿Fidel enfermo?

Sí, en efecto, para hacernos acordar que es un hombre, para los que no creemos en dioses apócrifos y tarifados.

Para que sepamos que la criatura humana es, también, capaz de romper ese infame estigma del "homo, homini lupus" ("el hombre es lobo para el hombre")

Es, simplemente, el reposo del guerrero. Un pequeño descanso del condottiero.

Fidel está más sano que nunca en esta América que ha echado a andar, y su marcha de gigante ya no se detendrá sino en su segunda y definitiva independencia, por la que murieron (eso dicen) nuestros héroes y por la que seguirán luchando los que todavía, como Martí, creen en que no son inútiles la verdad ni la belleza ni la justicia.

"Sin calco ni copia", "creación heroica", como apuntó el amauta peruano José Carlos Mariátegui, así es como ha conducido y conducirá a nuestra patria común el Comandante en Jefe, el héroe del Moncada, de la Sierra Maestra y de Playa Girón; el hermano del Che, el padre de todos nosotros, Fidel Castro Ruz.

Lima 1 de agosto de 2006.
http://www.upec.cu/000_info/agosto06/02/04.htm




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