..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.138, Viernes, 25 de agosto del 2006

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Impacto de las tecnologías de la información y las comunicaciones en los países del Tercer Mundo
Por Omar Pérez Salomón*

“Conectarnos al conocimiento y participar en una verdadera globalización de la información que signifique compartir y no excluir, que acabe con la extendida práctica del robo de cerebros, es un imperativo estratégico para la supervivencia de nuestras identidades culturales de cara al próximo siglo.”
Fidel Castro (1999)

El fin del siglo pasado estuvo marcado por una convergencia entre la electrónica, la informática y las telecomunicaciones, que constituye el núcleo central de la transformación multidimensional que experimenta la economía y la sociedad, imponiéndole al ser humano modificar no sólo sus hábitos y patrones de conducta, sino, incluso, su forma de pensar.

Diversos estudios previeron ya desde la década del setenta, incluso antes, que las tecnologías microelectrónicas y de telecomunicación, conocidas como Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), transformarían a corto plazo las estructuras y sistemas de producción y servicios en los países industrializados, agudizando al mismo tiempo la desigualdad y dependencia del Tercer Mundo.

En este sentido, la delegación de Cuba a la II Conferencia General de Ministros de Información del Movimiento de Países No Alineados, celebrada en Jakarta, Indonesia en enero de 1984, expuso:

Vivimos instantes difíciles que contribuyen al aumento de la desigualdad económica y tecnológica, al tiempo que se aceleran las presiones políticas y militares para reforzar la dominación neocolonial. El desequilibrio se acentúa cada vez más debido a innovaciones científico - técnicas basadas en la microelectrónica y los satélites de comunicación, controlados por gigantescas empresas multisectoriales.

Un gran número de países se opone a que las nuevas tecnologías sirvan para consolidar la hegemonía de los poderosos y que se utilicen para transmitir los valores negativos de la sociedad de consumo norteamericana. Queremos que se reconozca nuestro derecho a ser. Queremos decidir de modo independiente nuestras formas de vida, información y cultura, y que este derecho inalienable sea una referencia clara a la hora de pensar en el mundo interconectado que se nos avecina. Están implicadas cuestiones de soberanía, identidad propia y desarrollo. El Nuevo Orden Internacional de la Información y la Comunicación está en el centro de las aspiraciones de cambio de la inmensa mayoría de los países del llamado Tercer Mundo y es una expresión concreta de la lucha ideológica en el plano internacional.

En ese año, según un documento de trabajo del Comité Provisional del Programa Intergubernamental de informática de la UNESCO, los países industrializados contaban con el 95% de las computadoras y equipos periféricos instalados, contra un 3,3% en América Latina, 1,6% en Asia y menos del 0,5% en África. Y añadía: La toma de conciencia sobre esta situación es tardía en los países en vías de desarrollo debido, entre otras causas, a la insuficiencia de recursos materiales y humanos, la incapacidad de producción y gestión, anticuados medios de telecomunicación y la carencia de infraestructuras científicas y tecnológicas.

El desarrollo tecnológico en los países industrializados ha agudizado el desequilibrio y la desigualdad de recursos en los países del Tercer Mundo, afectando sus posibilidades de avance. Las nuevas tecnologías, monopolizadas desde el diseño a la comercialización por un minúsculo número de gigantescas corporaciones, han ahondado la brecha entre los que tienen acceso a la información y los que no disponen de recursos ni de oportunidad para acceder de modo suficiente o racional a las mismas.

Paradojas en la era de la información

Los contrastes en acceso a bienes comunicacionales de ida y vuelta (como telefonía e Internet) son inquietantes cuando se comparan las distintas regiones del mundo. El 60% del total de la población de los países subdesarrollados habita en zonas rurales, sin embargo, más del 80% de sus escasas líneas telefónicas están situadas en las zonas urbanas.1

En lo que a acceso y presencia en Internet se refiere, también inquieta que, actualmente sólo un 3% de la población mundial accede a Internet, básicamente concentrado en naciones industrializadas, donde el 20% más rico de esta población se beneficia del 93% de los servicios de Internet y cuenta con el 74% de las líneas telefónicas.2

La Unión Internacional de Telecomunicaciones reconoce en su reporte del 2001 que la mitad de la humanidad está a más de dos horas de camino de un teléfono, el 90 % de los canales de satélites son destinados a la comunicación Norte- Norte, y llamar por teléfono de Sur a Norte cuesta de 5 a 10 veces más que a la inversa.

En América Latina, la brecha de infraestructura en TIC entre zonas urbanas y rurales es un hecho en todos los países de la región. Los mayores centros urbanos frecuentemente cuentan con el doble de densidad de líneas telefónicas que las ciudades pequeñas, y las áreas rurales tienen aún menor acceso.

Más de 20 países del continente africano poseen menos de una línea telefónica básica por 100 habitantes y el gasto en investigación y desarrollo es casi nulo, refiere el informe sobre desarrollo humano 2004 del PNUD, en un contexto donde es muy bajo el número de receptores de radio por 1 000 habitantes y este es el único medio efectivo de contacto por la dispersión del habitat, la pluralidad de lenguas y la falta de caminos e instalaciones energéticas.

Los apologistas de las Nuevas Tecnologías expresan que las computadoras y la transmisión directa por satélite resolverán estos problemas, mientras tratan de ocultar la concentración financiera en áreas claves para la industria, la economía y los servicios. La base de su propaganda es que tales recursos son una panacea para todos los males sociales; pero la realidad demuestra la existencia de una desigualdad creciente entre los países subdesarrollados y los países capitalistas industrializados.

El uso de las tecnologías de la información y las comunicaciones es un derecho y una herramienta fundamental para lograr la transformación y el enriquecimiento del ser humano y de nuestras sociedades, el desarrollo sostenible, y la eliminación de las causas de las desigualdades y graves problemas que hoy aquejan a nuestros pueblos.

Pero estas desigualdades están presentes también al interior del imperio. Así, el presidente del parlamento cubano Ricardo Alarcón de Quesada, en su trabajo “La dictadura global y las amenazas a la paz mundial”, expresa:

[...] tampoco es parejo el disfrute de las nuevas tecnologías. Una encuesta que acaba de publicar la Universidad de Massachusetts revela que en varias comunidades urbanas del nordeste – que incluyen Boston y New York – el 56% de los entrevistados conoce poco o nada acerca de Internet y el 80% de ellos está ansioso por conocerla. Según el Departamento de Comercio solo el 16% de las familias latinas y el 19% de las afro norteamericanas tienen acceso a ella.

La expansión del uso de nuevas tecnologías fomenta otras formas de desarraigo que afectan tanto a los trabajadores de los países periféricos como a los de los centros dominantes. Se habla ya de “los nómadas del siglo XXI o los cibernómadas”. Trabajadores temporeros o bajo contratos especiales que se suman a la corriente migratoria o desde sus países venden su fuerza de trabajo a corporaciones ubicadas en el exterior. La otra cara de la moneda la constituyen los trabajadores y empleados de los grandes centros industriales que han visto reducirse el promedio de permanencia en el empleo de más de 23 años hace medio siglo a menos de 4 años en la última década. Según un estudio del Massachusetts Institute of Technology el 25% de los obreros en Estados Unidos son trabajadores a tiempo parcial pero en California esa condición define a los dos tercios de la fuerza laboral.

En varias regiones de Estados Unidos crece la preocupación por el incremento de la contratación de determinados trabajos o servicios a otros países con el objetivo de reducir costos y ahorrar salarios. El fenómeno, por supuesto, no es nuevo, pero a diferencia de las transferencias del pasado, cuando los empleos afectados se encontraban en el sector manufacturero, ahora se trata de trabajos altamente calificados como es el caso de los programadores de software.

Según un estudio realizado en el 2004 por la universidad de Berkeley, el porcentaje de empleos transferidos a la India o Pakistán es de uno de cada diez a nivel nacional y uno de cada seis en Silicon Valley, el valle californiano, cuna de las empresas de tecnología e Internet, donde los precios son un 47 por ciento más elevados que en el resto del país. Hewlett-Packard, una de las compañías más emblemáticas de la zona, tiene una plantilla de 8 000 personas en la India, mientras Oracle, el gigante de las bases de datos, ha doblado su plantilla en ese país desde el 2002, y ahora emplea a 4 200 personas3.

El interés de los supermonopolios es trasladar al Tercer Mundo las industrias de vieja tecnología, dañinas al medio ambiente; pero en el seno del Primer Mundo se engendra, entre inmigrantes hispanos y razas consideradas inferiores, un sector tercermundista.

Realidades de América Latina

Las consecuencias de la ausencia de una verdadera política científico-tecnológica e innovadora, estriban en la dispersión irrecuperable en el mediano plazo, de lo más valioso del potencial científico-tecnológico, su componente humano-intelectual y el estímulo a la fuga de cerebros, produciéndose flujos de migración laboral calificada hacia el extranjero.

Es conocido que a inicios de este milenio el 23% de los doctores en ciencias que trabajaban en los Estados Unidos eran extranjeros, el 50% de los extranjeros que realizan allí su doctorado se quedan a vivir en ese país, y que una tercera parte del capital humano científico del Tercer Mundo ha emigrado hacia los países industrializados.4

La llamada brecha digital entre los países industrializados y los países en desarrollo es aún más amplia que las brechas que los separan en términos de otros indicadores de productividad, bienestar socioeconómico y capacidad de innovación científico-tecnológica. Lo mismo ocurre al interior de cada país, entre sectores de altos y bajos ingresos. Los países latinoamericanos en el año 2000 tenían sólo 3,5% de los usuarios de la red Internet y menos del 1% del comercio electrónico global.5 Tal como sucede en otros aspectos del proceso de globalización en condiciones neoliberales, la transformación en el ámbito de las TIC está marcada por una dinámica de injusta distribución, tanto entre países como al interior de ellos, una gran dispersión en términos de costo y cobertura de telecomunicaciones, de capacitación de los recursos humanos para hacer un uso eficaz de los mismos, así como de preparación de las estructuras estatales y empresariales para la economía digital.

Una política estratégica en lo que a nuevas tecnologías se refiere tiene necesariamente que conceder un peso fundamental al sector de las telecomunicaciones, que es uno de los centros vitales de desarrollo social en el presente siglo. Para que cualquier país pueda sacar provecho de esa situación requerirá, a la larga, tomar decisiones de regulación y planificación del desarrollo tecnológico en este campo, lo cual significará considerar no solamente al sector de las telecomunicaciones sino también al sector de la industria audiovisual y de las comunicaciones y la información, por ello las decisiones en política tecnológica no pueden desvincularse de las políticas comunicacionales, educativas y culturales como un todo.

La necesidad de la visión integral para concebir las políticas sería un requisito indispensable para lograr un uso de las TIC que ayude al desarrollo social de América Latina y no que lo niegue. De modo que el reto para la región, no consiste solamente en como lograr industrias nacionales en informática y telecomunicaciones con cierto nivel de autonomía, sino en como lograr, al mismo tiempo, contar con una industria de producción propia de software y programas informáticos y audiovisuales que pueda alimentar los nuevos servicios telemáticos y de comunicación, que podrá recibir el usuario latinoamericano.

Lo anterior nos permitiría indicar que el reto mas estratégico para América Latina no está en la parte de la tecnología en la producción de “hardware”, aunque no podemos negar su importancia, si no básicamente en los programas o contenidos que esos nuevos aparatos telemáticos, nos harán llegar a través del cable y del satélite; y es en esta área donde debemos impulsar políticas de información y de comunicación que definan cuales son las prioridades especificas en la región en telecomunicaciones y en producción audiovisual y comunicacional en general.

La filosofía de la globalización prioriza la teoría de tipo económicos e industriales, pero la realidad latinoamericana confirma que las prioridades tienen que ser más de tipo educativo, cultural y de justicia social.

No se puede pensar en un modelo de planificación de las comunicaciones, que solo se sustente en grandes ganancias financieras de los servicios de información y de comunicación, o que solo piense en las ventajas industriales de los productos informáticos, porque ese modelo estaría alejado de la realidad estructural de nuestros países y de sus papeles en las relaciones internacionales. Mientras que a los países productores de las nuevas tecnologías, les resulta vital para su modelo económico-social competir con sus productos telemáticos en el mercado internacional porque de eso depende su posición como potencias y su nivel de desarrollo, a los países en desarrollo solo les está asignado en ese modelo ser receptores pasivos de los productos tecnológicos y de los programas y contenidos producidos por los primeros.

El fenómeno Internet

En los últimos 20 ó 25 años el mundo ha venido transitando por la llamada era digital, post - industrial o de la información, que ha permitido que una minoría de países con poderío económico y tecnológico domine y mantenga un continuo desarrollo en las telecomunicaciones, las redes de computadoras y la información, lo que constituye el pilar fundamental de una nueva revolución en la esfera del conocimiento, aumentando con ello el abismo existente entre ricos y pobres.

Las nuevas tecnologías pueden y deben contribuir a la solución de los problemas más generales de la sociedad, en especial en los países y regiones más atrasadas. No es la tecnología la que hace mayor la distancia entre ricos y pobres, sino el uso que le dan los hombres y las circunstancias del injusto orden económico y social en que vivimos.

Con la aparición de las redes de computadoras y su interconexión a través de protocolos de comunicación se ampliaron considerablemente las posibilidades de los seres humanos para procesar y conservar información. De esta manera surge Internet, la llamada Red de Redes, un grupo específico de redes conectadas por todo el mundo. El medio de comunicación que en menos tiempo, cuatro años, alcanzó los 50 millones de usuarios en toda la historia de la comunicación.6

La red de redes conecta cientos de millones de centros y hogares repartidos por todo el mundo. Lo que aparece en Internet puede ser consultado desde cualquier lugar de la tierra, incluso aunque no se disponga de red telefónica, ya que es posible realizarlo vía satélite o por redes inalámbricas.

Puede parecer que no existen fronteras para la información en este sistema, ya que es evaluado desde la perspectiva de varios puntos de vista o de países diferentes y distantes; nada más lejano de la realidad, Estados Unidos mantiene un predominio sobre los medios de comunicación, incluyendo los proveedores de servicios y los portales informativos de Internet.

Cada vez hay más personas conectadas a la red de redes; sin embargo, en casi todos los países de mayor desarrollo informático, los ciudadanos que no tienen acceso a ese servicio siguen siendo mayoría. Además, la generalidad de los proveedores de servicios de Internet, se encuentran en países de altos ingresos, donde vive sólo el 16% de la población mundial.7 La brecha digital se traduce en diferencias dramáticas donde una parte de la humanidad, afortunada y conectada, dispone de más información de la que nunca tuvo generación alguna. Al mismo tiempo, las grandes mayorías padecen una nueva marginación, la informática.

Usuarios de Internet por 100 habitantes

Total mundial 12,00 Estados Unidos y Canadá 53,44 Europa 33,66 América Latina y el Caribe 12,24 Asia Oriental y el Pacífico 8,00 Estados Árabes 4,90 África Subsahariana 0.96

Fuente: PNUD. 2005

Reconocer esas desigualdades constituye el primer paso para comenzar a superarlas. Sólo con políticas estatales (y regionales incluso), la información será un bien de la sociedad y no simplemente riqueza para quienes ya son privilegiados en otros ámbitos.

Los nuevos recursos informáticos constituyen una oportunidad enorme para afianzar la presencia global de nuestros países al mismo tiempo que para enriquecernos con la cultura y la creación universales. Pero eso no ocurrirá sin políticas intencionales y de largo alcance para no sólo estar conectados a las redes informáticas, sino para junto con ello saber transitar por sus concurridas arterias.

Sin dudas, es creciente la interrelación de todos los países, economías y pueblos en virtud de los grandes avances científico-técnicos que han acortado las distancias y han hecho realidad las comunicaciones y la transmisión de información entre países situados en cualquier lugar del planeta. Vale recordar al presidente cubano Fidel Castro en 1999, en su mensaje a los participantes en la Reunión Ministerial del Grupo de los 77, cuando expuso que es urgente enfrentar la situación de indigencia en que nuestro grupo de países se encuentra en este escenario de las redes globales de información, Internet y todos los medios modernos de transmisión de información e imágenes.

Tecnología y diversidad cultural

Hoy los patrones, normas y actitudes, el gusto popular y la moda, en particular la de los jóvenes y adolescentes, son decididos en gran parte por el impacto del audiovisual, el diseño de efectos especiales y las estrategias globales de publicidad, cuyo gasto mundial se estimó ya en 1992 en más de seiscientos mil millones de dólares.8 La televisión y el video ejercen mayor influencia que la religión y la escuela en la mayor parte de los países, sobre todo en Estados Unidos, donde la pantalla doméstica permanece sintonizada durante siete horas diarias. El profesor norteamericano Neil Postman, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Nueva York, en entrevista publicada por el periódico Juventud Rebelde el 7 de noviembre de 1999 afirma:

En este país se comienza a ser teleadicto a los tres años, y a los 21 el ser humano ha visto alrededor de 600 000 anuncios. La adicción a las mercancías se aleja de su relación con el valor de uso para acercarse al modelo, a la imagen que contiene su diseño.

Los ingresos anuales por la venta y alquiler de videos en Estados Unidos pasan de diez mil millones de dólares, más del doble que los de la industria cinematográfica. El 90% de estos mensajes se corresponden con la cultura del consumo, la superviolencia y la pornografía9

El abuso de la imagen, su desconexión de un sistema de conocimientos, conceptos y valores, la convierte en instrumento de degradación cultural. El empleo adecuado de los avances tecnológicos, en particular el uso combinado de las imágenes, el texto y el sonido, pueden ser factor de enriquecimiento cultural; pero su empleo desordenado y abusivo trivializa el mensaje y, con ello, a quien lo recibe.

En América Latina cientos de canales de televisión son transmitidos por decenas de satélites a millones de antenas parábolicas o redes de cables, semiclandestinos en buena parte, durante veinticuatro horas diarias. Las opciones en esta región se elevan a más de veinte mil programas mensuales, en su inmensa mayoría de entretenimiento y contenidos intrascendentes. Este fenómeno tiende a perpetuar las relaciones de dependencia y dominación sobre los países subdesarrollados donde prevalece en esta adversa situación la ausencia de políticas nacionales coherentes que paralizan los procesos de modernización y tiende a acelerar la privatización de los servicios públicos y recursos básicos.

La teledifusión y el video no conducen a una comunicación participativa, sino que aumentan la distribución masiva de mensajes con objetivos de entretenimiento y de evasión de la realidad, contrarios al ejercicio de la reflexión. El fenómeno ocurre no sólo porque las grandes corporaciones tiendan a uniformar y centralizar a nivel mundial el sistema de valores que transmiten sus medios de información, sino porque el capitalismo contemporáneo impone la expansión continuada de mercados masivos basados en el consumo, y donde los medios de comunicación dependen del modo de producción, comercialización y distribución, de las estructuras de mercado y de las relaciones de poder.

Entre los peligros que afronta una legítima pluralidad cultural en el mundo están los precios decrecientes de los equipos de reproducción, la concentración de recursos financieros y materiales en manos de unas pocas corporaciones y países, y la asimetría del flujo masivo de mensajes foráneos, cada vez más alejados de una auténtica cultura y más cercanos a la banalización y el puro diversionismo, propios de la ideología capitalista prevaleciente, que estimula una difusión masiva que contribuye a la despersonalización, la universalización de la vulgaridad y la superficialidad como concepto de vida. Varias regiones dentro de los países del Tercer Mundo tienen la fortuna de poseer una gran diversidad de culturas, donde el español, portugués y francés son las lenguas oficiales. Estos grupos tienden a ser pobres, menos educados y viven en áreas rurales y, si no son considerados en los planes para crear nuevas oportunidades a través de las TIC, hay un riesgo de profundizar las brechas económicas y sociales que ya afligen gran parte de estas sociedades. Esto significa que el contenido en la red debiera ser creado también en estas lenguas, incluyendo información educacional y plataformas de uso que sean familiares a la población media.

Lo que nos identifica como pueblos y seres diversos, nuestras creencias, hábitos y culturas, está en el centro de esta extraña era de posibilidades, de máximos resultados científico-técnicos y de hambre extrema. El desafío planteado a los países subdesarrollados es el de la conservación de su identidad ante el proceso avasallante de homogeneización que caracteriza a la civilización actual.

Cuba: Sus particularidades

Cuba, con un proyecto de desarrollo que tiene como pilares la justicia social, la participación popular, la equidad y la solidaridad, ha diseñado e iniciado la aplicación de estrategias que permiten convertir los conocimientos y las tecnologías de la información y las comunicaciones en instrumentos a disposición del avance y las profundas transformaciones revolucionarias que se llevan a cabo.

El modelo cubano de política social tiene como premisas esenciales el acceso universal y gratuito a servicios sociales básicos y la satisfacción de las necesidades elementales de los seres humanos.

Desde finales de 1999 se ejecutan varios programas que utilizando las Nuevas Tecnologías revoluciona la educación para multiplicar los conocimientos de las nuevas generaciones, y se comenzó la utilización masiva de medios audiovisuales en las escuelas cubanas, lo cual generó la necesidad de producir programas de televisión destinados a los centros escolares.

Para asegurar la recepción de estos programas, todos los centros de enseñanza general están dotados con un televisor en cada aula. También disponen de videograbadoras que se emplean para la reproducción de materiales didácticos y educativos que reciben de una red de videotecas educativas municipales que funcionan para este fin. En el caso particular de la enseñanza secundaria existe una videograbadora por aula.

Este esfuerzo incluyó la electrificación por medio de sistemas fotovoltaicos de 2 368 escuelas. Se han puesto en funcionamiento dos nuevos canales televisivos dedicados esencialmente a la educación, que logran una cobertura de más del 85% de la población y transmiten más de 15 horas diarias como promedio cada uno. Todos los transmisores de televisión y de radio existentes en el país han sido modernizados, incrementándose la calidad y alcance de la señal.10

En el año 2000 surgió el programa televisivo Universidad para Todos, donde prestigiosos especialistas del país imparten cursos para desarrollar de forma masiva una cultura general integral. Estos cursos están agrupados en cuatro líneas temáticas: Ciencias, Materias Básicas, Idiomas y Apreciación de las Artes.

Los otros dos canales de la televisión nacional en su programación semanal incluyen entre un 30 y un 40 por ciento de programas educativos, asegurando por esta vía llegar con la señal televisiva a los centros escolares donde los canales educativos no tienen cobertura aún.11

En el Informe presentado por Cuba a la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, Túnez, noviembre de 2005, se dice:

Cuba sostiene la idea de que a la sociedad le es necesario universalizar el conocimiento como una de las formas de alcanzar una mejor calidad de vida para todos los ciudadanos, sin distinción de edad ni condición social. La fórmula “educación para todos, durante toda la vida”, se presenta como el núcleo de un amplio movimiento educacional que abarca todo el país y a todos los ciudadanos.

Se avanza vertiginosamente en el desarrollo de software educativo para todos los niveles de enseñanza. Se desarrollan más de 100 productos que ya se usan en las escuelas y que son parte de varias colecciones.

Hoy están conectados a la red de la educación superior los 16 Institutos Superiores Pedagógicos, las 23 Universidades y las Sedes Universitarias Municipales. Existen además, 26 politécnicos de informática en todas las provincias del país en los que se forman más de 40 000 técnicos medios.

La nación cuenta hoy con 740.000 graduados universitarios y se encuentran instaladas en esta esfera más de 84 000 computadoras.

Una experiencia importante en el tema de formación la constituyen los Joven Club de Computación y Electrónica, que han permitido el acceso gratuito a las tecnologías de la información y las comunicaciones a personas de todas las edades, principalmente jóvenes y niños. En sus 18 años de trabajo han preparado a más de 770.000 cubanos.

Los Joven Club, que ya suman 600, están presentes en todos los municipios del país. Cuentan con su propia red nacional TINORED y tienen más de 6 800 computadoras. Estas instituciones, núcleos iniciales de la informatización comunitaria, tienen apreciables logros en la atención a grupos sociales en desventaja, la producción de software y en la generación de contenidos locales.

La informatización del sistema de salud es una de las áreas prioritarias. A través de la Red INFOMED, están informatizados los centros de información de Atención Primaria en las 444 policlínicas del país cada uno dotado en la actualidad con 4 computadoras y una biblioteca, habiendo sido ya conectadas con Internet 368 de ellos hasta agosto de 2005. Han sido informatizados y conectados a la red todos los bancos de sangre. Se han informatizado los hospitales de la Misión Milagro, una colaboración con Venezuela para devolver la visión a 6 millones de personas de los países de Latinoamérica y el Caribe en los próximos 10 años. Están en funcionamiento 76 laboratorios y aulas de computación para el proyecto de Universalización de la Enseñanza de Medicina. También por INFOMED, se desarrolla la telemedicina y se encuentran en funcionamiento la Universidad Virtual y la Biblioteca Virtual. Están creadas las redes de especialidades como nefrología, cardiología y otras.

El desarrollo de las TIC en función de la cultura es otro elemento importante previsto en el programa cubano de informatización. CUBARTE, la red de la cultura cubana cuenta con 591 instituciones nacionales y provinciales, incluye las 14 provincias y los 169 municipios. Individualmente se conectan más de 1000 intelectuales y artistas. Presentes en Internet más de 50 sitios de los principales museos del país y los sitios declarados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, 500 sitios y portales de la cultura, 393 páginas de intelectuales y artistas cubanos. Se encuentran también en Internet 136 medios de comunicación del país. Se hace uso de las tecnologías digitales para la producción cinematográfica y de televisión.

La Universidad de las Ciencias Informáticas inició su funcionamiento en el curso 2002-2003 y en estos momentos cuenta con más de 8 000 estudiantes procedentes de todos los municipios del país. Esta universidad desempeñará un papel importante en el desarrollo de la Industria Cubana del Software, y en la materialización de los proyectos asociados al programa cubano de informatización.

En otros sectores como los del turismo, la construcción, la energética, la sidero-mecánica, la aviación civil, el bancario-financiero, el comercio exterior y el deporte se han obtenido también resultados en la introducción y desarrollo de las TIC.

A manera de conclusión

Los cambios actuales van más allá de las simples transmisiones. Se han fusionado e integrado tecnologías adaptables a todas las necesidades de la sociedad mediante numerosas redes constituidas por muchos componentes para la comunicación instantánea y sin intermediarios de voz, datos, gráficos e imágenes que rebasan el tiempo y la distancia.

De este modo ha quedado establecida la interconexión global de un gran número de actividades de los sectores de finanzas y comercio, transporte y salud pública, banca y seguros, telecomunicaciones y medios audiovisuales, proporcionando a la información y la comunicación un carácter estratégico en la política nacional e internacional.

El desarrollo de las tecnologías de la información y las comunicaciones y su rápida difusión en los países industrializados es la principal causa de los cambios estructurales contemporáneos. El nivel tecnológico y el acceso a la información es hoy el factor dominante para competir en el mercado mundial, donde los países del Tercer Mundo podrían estar condenados a una prolongada dependencia y desigualdad.

Ante esta situación se impone aprovechar el vasto campo de posibilidades que incluye la asistencia técnica, la capacitación y diversas formas de cooperación en el campo de la salud, la educación, los servicios, la ciencia y otros aspectos de vital interés para los países del Sur.

La firmeza de los Estados en defensa de sus soberanía constituye el mejor código de conducta frente a las acciones incontroladas de las empresas transnacionales, que intentan imponer a los países subdesarrollados un modelo transnacionalizado de aparente desarrollo.

Es indispensable desarrollar programas contra el analfabetismo, por la escolarización de todos los niños, por la elevación de los niveles de enseñanza, por la formación masiva de técnicos y personal calificado, por el acceso a la enseñanza universitaria y por el desarrollo de las ricas y centenarias potencialidades de las culturas de los pueblos, eliminando toda forma de dependencia, deformación o colonialismo cultural.

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1. Caridad Salazar Alea: “La informática y su impacto social.”, 2001. 2. Departamento de Relaciones Internacionales CC PCC: Informe anual. 2004. 3. punto cu. Mensuario de Informática y Comunicaciones. No 18. 2004 4. Fabio Grobart Sunshine: “Situación actual en América Latina respecto 5. a la innovación y la competitividad” 6. CEPAL 2000. 7. Colectivo de autores: “Secretos de Internet”.2001 8. Ibídem 9. Enrique González Manet: “La Era de las Nuevas Tecnologías”. 1998. Ibídem 10. Cuba: Tecnologías de la Información y las Comunicaciones para todos, diciembre 2003. 11. Ibídem

Junio/2006

(tomado de CUBA SOCIALISTA, revista teórica del Partido Comunista de Cuba, http://www.cubasocialista.cu/)

* Omar Pérez Salomón, Funcionario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba

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