..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.138, Viernes, 25 de agosto del 2006

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Entrevista a Pavel Giroud,
Título: Más allá de su edad de la peseta

Por: Cecilia Crespo

Pavel Giroud es, sin dudas, uno de nuestros más talentos jóvenes realizadores. Conocido por codirigir junto a Lester Hamlet y Esteban Insausti la aclamada cinta Tres veces dos y por la realización de múltiples videos clips, en esta ocasión apostó en solitario por su primer largometraje de ficción, que cada vez se acerca más a las salas de estreno. Cámara en mano diseñó cada una de las secuencias de La edad de la peseta. Entre tensiones y afectos, sentimientos encontrados y sensibilidades diferentes se desarrolla el filme que tuvo su génesis hace algunos años cuando el escritor Arturo Infante asistió a uno de los talleres sobre cómo contar una historia que suele impartir Gabriel García Márquez en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños. La cinta fue seleccionada para representar a nuestro país en el Festival Internacional de Cine de Toronto a celebrarse en septiembre próximo. Apoyado en un magnífico elenco, Pavel nos seduce en 35 milímetros con este drama, donde “dos vidas se encuentran en sus extremos, para enlazarse en la cuarta dimensión”.

En tu incursión por todos los géneros cinematográficos ¿Dónde te has sentido más cómodo?

En los que he logrado sentirme absolutamente libre. Eso ha ocurrido en casi todos mis trabajos de ficción, en algunos clips y en pocos documentales. No he hecho un solo clip o documental por voluntad propia, todos por encargo, pero ocurre que muchas veces te dan vía libre, lo que agradezco mucho, pues a pesar de satisfacer otras necesidades te das tus gustos como creador.

¿Qué diferencias estableces entre el Pavel director de ficción y el realizador de clips o de documentales?

Es el mismo, solo que reacciona diferente ante el proyecto que tiene enfrente. En algunos más motivado, en otros no tanto y en los menos, desmotivado sin remedio. Lo último casi siempre sucede en trabajos por encargo que no tienen otro fin que llevarte comida a la boca y en muchos de los cuales hasta mi nombre he borrado de los créditos. Varios de los que han conservado mi nombre aún me avergüenzan.

¿Qué realizadores admiras o consideras paradigmáticos. ¿Qué influencias reconoces en tu obra?

Admiro a muchos. Son muchos los grandes creadores que ha dado el cine en sus más de 100 años de existencia. Varios de los que admiro no han influido directamente en mi trabajo. Un ejemplo es Tarkovski del cual no tengo influencia alguna a pesar de ser un gran paradigma; sí ocurre con Hitchcock, Murnau, Scorsese, Jean Pierre Melville, Goddard o Sergio Leone, que amén de ser imprescindibles en la historia del cine me han seducido y su herencia es evidente, quizá no en el resultado global de cada trabajo que he hecho, pero si en detalles. Decía Valdano, que el football es estructura y detalles, yo pienso lo mismo del cine. Mis trabajos están llenos de pequeños detalles en los que son reconocibles mis influencias. Al ser el último un largometraje, esas referencias se hacen más evidentes. Creo que lo que marca eso que llaman “estilo” es la sintaxis de las influencias, que pueden provenir del arte o de la vida cotidiana.

¿Qué es el cine para Pavel Giroud?

Es como esposa y amante a la vez. Disfruto mucho haciéndolo, pero más viéndolo. Soy ante todo un cinéfilo, al que le ha dado por hacer películas.

¿Cómo lo descubriste?

Como espectáculo lo conocí como cualquier otro, acompañado de algún familiar, yendo al cine Patria, que era el de mi barrio, Jesús María y en las matineés del Trianón y del Olimpic. Me gustaban las películas con mucha acción. Aquellas de Charles Bronson de la Golam Globos, las de Belmondo y de Bruce Lee me encantaban. Ahora bien, tuve consciencia de la dimensión que podía alcanzar como arte mucho después, leyendo textos sobre cine de la biblioteca de mi tío y viendo las películas que el mismo me proporcionaba, de ahí a la cinemateca y el aprendizaje de que el cine es mucho más que patadas, tiros y piñazos.

¿Cómo te sientes al haber concluido tu opera prima? Háblame de tus impresiones, ¿qué superó o no tus expectativas?

Me siento feliz y crecido. Con mis cortos de media hora pensaba que hacer una película era hacer tres cortos de media hora, cosa fácil, pero no es así. Esta película me ha servido para respetar más a los cineastas. El espectador no piensa en cuanto se sufrió para terminar eso que están viendo y que apenas es un instante dentro de su vida; pero a la vez son el complemento final del filme. Me sirvió para corroborar lo obsoleto del sistema de producción cinematográfico en Cuba, su falta de dinamismo y objetividad. La industria está llena de excelentes profesionales, con grandes conocimientos y capacidades que se amparan en procedimientos caducos y deficientes. Volviendo al deporte, es como tener a los mejores jugadores con un método que los anula.

¿El guión está pensado en los actores? ¿Qué parámetros seguiste a la hora de seleccionar al elenco?

El guión lo escribió Arturo Infante casi dos años antes de que se rodara la película. Creo que lo hizo pensando en determinados actores o tipo de actores, eso siempre sucede. También que llegue la hora en que el director le “acabe” con la idea al guionista y focalice tanto este aspecto como muchos otros en la ejecución de la película desde su perspectiva. Mis parámetros de selección son los mismos de cualquier director: escoger al adecuado. Con el niño (Iván Carreira) me impuse una premisa: no quiero a un niño actor, necesito uno con sensibilidad artística. Para el personaje de Violeta (Mercedes Sampietro), me venía de perilla una intérprete española, pues siempre lo vi como la típica “abuela gallega”. El personaje de Alicia (Susana Tejera), lo idealicé con alguien de más edad que el que aparecía en la historia original, donde su conflicto esencial quedaba un poco en la nebulosa, si utilizaba una mujer de unos cuarenta años con su belleza apagándose y un niño a cuestas a finales de los años cincuenta, esta lo tenía todo más duro para conquistar al tipo de hombre que creía merecer, joven y apuesto. Para el papel de Nuria, que fue el que más se desarrolló desde que comenzamos a trabajar juntos Arturo y yo, buscaba una “belleza incuestionable” y la encontré en la modelo Carla Paneca. Así ocurrió con cada personaje y al final todos pasaron muy bien por el filtro de su generador Arturo Infante, que al ver terminada la película los vio adecuados a la historia que creó.

¿Cuánto hay del título en el filme? ¿Por qué “La edad de la peseta”?

Así se tituló desde que era simplemente un guión. Recuerdo que la primera vez que lo leí, me pareció fabuloso sin saber aún de que trataba, aunque siempre supuse que contaba algo de un niño entre siete y diez años, período llamado en cuba “la edad de la peseta”. Tuve que incluir en el inicio de la película el significado del término pues solo es conocido así en Cuba. El título fue teniendo otros significados más subtextuales a medida que se trabajó la película, pero eso lo dejo para que cada espectador lo aprecie desde su prisma.

¿Se necesita algo especial a la hora de emprender un filme? ¿Qué necesita Pavel Giroud? ¿Cuáles son sus reglas, sus secretos?

Se requiere la necesidad de decir, de expresar. Hay quien la desarrolla musicalmente, otros desde la escritura o el lenguaje plástico; otros simplemente parándose en una esquina y gritándolo a viva voz. Por supuesto, el cine como idioma tiene sus reglas ortográficas, que puedes quebrantar más o menos, mientras más dominios tengas de ellas. En mi caso particular, necesito saberme la película de memoria dramáticamente y por ende visualizarla en función de ello. La dibujo plano a plano, aunque esto termine siendo una guía para luego improvisar y divertirme; es como jazzear sobre una armonía de dominas. Creo que el cine es demasiado rico para que la cámara o e el sonido sean simplemente elementos graficadores de parlamentos y diálogos. Para eso está la vida misma. El otro extremo es de los que ven que hacer arte con el cine es abigarrar de acertijos formales una obra y hacerla menos legible. Yo estoy por la manera más minimalista, que cada plano tenga valor real y no sea mero adorno, pero a la vez que no sea tan elemental como graficar la vida.

Cuéntame de tus impresiones al dirigir en el protagónico a un niño. ¿Qué crees de la llamada moda de los niños protagonistas en el cine cubano? ¿Lugar merecido o no?

Que dos películas de las últimas hechas en Cuba tengan a niños como protagonistas no creo que pueda verse como una moda. ¿Era una moda en los ochenta que Dolly Back, Adorables Mentiras, El elefante y la bicicleta se desenvolvieran en el mundo del cine o que En tres y Dos y Plaff tuvieran personajes que jugaran baseball como protagonistas? Lo que pasa es que tanta ausencia infantil en el cine cubano dejar ver su repentina presencia. No obstante son dos películas muy diferentes. Viva Cuba es una película para niños aunque pueda ser disfrutada por adultos. La edad de la peseta es para adultos y dudo mucho que disfrutable por niños, que prefieren un cine más dinámico y de peripecias. Si de niño me hubieran llevado a ver La edad de la peseta, me hubiera dormido en el cine. Odiaba los dramas. Dirigir a Iván no fue lo que pensaba. Siempre oí decir que en el cine ni niños ni animales. A mi me tocaron los dos. Debo reconocer que el gato me dio su trabajito, pero trabajar con Iván fue una maravilla. Creo que si estás frente a alguien inteligente, sensible y entregado, todo es muy fácil, da igual si tiene 5 años o cien.

¿Le incorporaste algo autobiográfico a la película? ¿Dónde consideras que acaba la culpa de Arturo Infante y comienza la tuya?

Mi culpa comienza desde que me decidí a dirigirla. A partir de ahí comenzamos a trabajar muy juntos Arturo y yo. Lester Hamlet me comentó algo que me invitó a la reflexión. Al ser el editor de la película, se leyó el guión antes del rodaje y cuando comenzó a ver el material filmado que le llegaba comentó “Cuando la leí vi a Arturo en el personaje de Samuel y cuando la vi, Samuel eras tú”.

¿Qué piensas que juega un rol más definitivo en la película, las situaciones, las historias, los diálogos, las actuaciones, las locaciones?

Creo que por vez primera he logrado una armonía entre todos esos elementos. No creo que cada una brille de manera especial y es como veo el cine, como un reloj donde cada pieza determina el movimiento de la otra.

¿Qué crees de la fama, de la aceptación del público, del éxito? ¿Le temes, te importa o te da igual?

Son rubros que pueden ser tan independientes como afines. Si tu concepción del ÉXITO es SER FAMOSO y TAQUILLERO están claros los senderos a tomar para lograrlo, pero para mí el ÉXITO se traduce a la satisfacción personal con lo que hago. Me gustaría mucho que mis películas gozaran de un buen respaldo de público, pero no darle a este lo que sé que le funciona de antemano, sino acercarlos a lo que me funciona a mí. Si fuera famoso y no me sintiera bien con mi trabajo no me consideraría exitoso. Spielberg es FAMOSO, EXITOSO Y TAQUILLERO, David Linch no es tan FAMOSO NI TAQUILLERO, pero EXITOSO y los hay que no son NI TAQUILLEROS, NI EXITOSOS, NI FAMOSOS. Si me dijeran que prescindiera de algo, diría que de LA FAMA.

¿Qué opinión te merecen los espacios de inserción y el papel que juegan los llamados “Jóvenes Realizadores” en el actual cine cubano?

Siempre pensaré que siguen siendo insuficientes estos espacios. Sería un inconforme absoluto y amaría demasiado poco a nuestro cine si creyera que se ha hecho mucho por el simple hecho de que yo y algunos poquísimos hayamos logrado colarnos, pero es algo que cojea de ambas patas, de la institucional y de las de los propios creadores. Veo con frecuencia jóvenes aspirantes a desarrollar sus primeros trabajos y exigen de la industria las cámaras de rigor profesional, los equipos de iluminación y máquina que a veces ni una película logra; una dependencia casi absoluta de lo que te puedan dar para hacer, que roza a veces la malcriadez y para colmo exigen luego el cartelito de independiente cuando casi han lactado de la industria y estamos en un momento donde con una cámara de fotos digital puedes hacer un buen documental, como hicieron unos estudiantes de la Lenin y cuyo resultado fue un interesantísimo material titulado Fractal. Los primeros trabajos hay que hacerlos como quiera. Todavía me da vergüenza decir: “soy director de cine”, de hecho no lo he dicho nunca y veo curriculums de jóvenes que no han tirado un plano donde “se venden” como guionistas, productores y directores. Muchas veces se pierde la perspectiva y la arrogancia párvula traiciona. Por otro lado, hay muchos otros demostrando que hay temas y focalizaciones de ellos que merecen ser tomados más en cuenta. Al cine cubano “Joven” le hace falta libertad y esta deben dársela las instituciones y los propios creadores.

¿Cuáles consideras que sean los asideros y barrancos de la actual producción cinematográfica nacional y cómo se colocan, precisamente, los jóvenes realizadores en estos espacios?

La actual justo está en proceso y en ella me incluyo con La edad… Hay que esperar el final de todo este bloque de películas, que no solo incluye las del ICAIC, sino varias independientes, dirigidas precisamente por jóvenes, para dar un veredicto final. Creo que es un buen momento, que el público tendrá una pluralidad de ofertas como hace tiempo no había, aunque sigue siendo insuficiente. Merecerían las independientes tener su espacio en el circuito de exhibición.

Al preguntarle sobre sus inquietudes y anhelos pendientes como creador nos comentó acerca de sus dos grandes frustraciones: la música y el béisbol “Para ambas estoy viejo y en definitiva me las perderé, curiosamente, en mi oficio soy considerado joven, si hubiera sido deportista, con mi edad, sería todo un veterano.” Pavel, de 34 años, tiene la sensación de que lo que hace no es vitalicio. En su constante transitar por el arte encontró en el diseño y la pintura la posibilidad de expresarse, aunque ambos tuvieron una vida efímera contribuyeron a solidificar su formación como realizador. “No sé si me canse de hacer películas como de aquello y me dedique a otra cosa”. Veamos que se le ocurre cuando el llamado “séptimo arte” ya no transmita sus emociones como el primer día, aunque me atrevo a afirmar que en esta ocasión se perpetuará porque descubrió en la de cineasta su verdadera vocación

¿Que puedes decirme de tus planes y perspectivas inmediatas como realizador? ¿Qué nos propones después de La edad…?

Lo próximo es una película titulada OMERTÀ, muy diferente a esta que acabo de concluir, un drama más divertido, cargado de ironía donde voy al otro extremo. Es la historia de un hombre de unos ochenta años que en su pasado fue guardaespaldas de los gángsteres más célebres de La Habana, y durante casi cinco décadas ha vivido una realidad demasiado pasiva y ajena a lo que su espíritu le pide. De pronto tiene la oportunidad de volver a ser aquel hombre, pero sucede que ahora está viejo y tiene pocas habilidades. Si en La edad… muestro el crecimiento de un niño, en OMERTÁ aparezco con el envejecimiento de un adulto. Estoy muy entusiasmado por este giro radical que me espera.




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