..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.138, Viernes, 25 de agosto del 2006

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“Se hace camino al andar”: Entrevista a la profesora Ana Cairo
Por Carlos Zamora y Rosa C. Báez

1. Profesora: ¿cómo se inicia su vida laboral y cómo surge su interés por el trabajo investigativo?

Trabajo en investigaciones culturales desde 1971; todavía estudiaba en la Escuela de Letras de la Universidad de La Habana y ya me entrenaba laborando en el Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas: debía realizar fichas biográficas sobre intelectuales cubanos para un proyecto de Diccionario Latinoamericano que después se paralizó. Me gradué en diciembre de 1972; en los primeros días de enero de 1793, ingresé al Claustro de la Universidad de La Habana y desde entonces combino el impartir clases en varias asignaturas, con investigaciones que publico en libros, artículos y ensayos. Creo firmemente en las ventajas de la praxis simultánea de las dos profesiones y mientras tenga un mínimo de salud proseguiré con ambas...

2. Si tuviera que escoger entre ambas profesiones, cuál tendría mayores posibilidades de ser la elegida?

Si tuviera que elegir, de seguro optaría por la investigación, porque sería irresponsable no escribir los veinte proyectos, aproximadamente, de libros que llevo en varios estados de preparación. No obstante, no podría obviar el hecho de que, como profesora, recibo el afecto permanente de numerosos alumnos y, a veces, hasta de sus familiares en los más increíbles lugares de Cuba y del extranjero: ahora, también el correo electrónico me ha deparado muy agradables sorpresas en este sentido.

3. Como investigadora, ¿cuál es la metodología que considera más apropiada, o que, simplemente, aplica más usualmente?

Aprendí a investigar con maestros excelentes y muy generosos; todos, personalidades de nuestra cultura. Ellos me sugerían que debía llevar siempre un tema principal y varios colaterales, los que podrían convertirse en fuentes de otros proyectos. En los primeros años, habituarse a esa intensidad laboral resultaba difícil, pero con rapidez se apreciaban las múltiples ventajas de este método. Por lo general, me atengo a esa premisa escritural, la que interactúa con los diferentes cursos que regularmente imparto y con los que coyunturalmente invento: me gusta la diversidad de acciones culturales... forma parte de mi estilo de vida.

Con los rudimentos de mis años estudiantiles me atreví a desarrollar un proyecto investigativo del que han surgido, hasta ahora, cuatro libros: “El movimiento de Veteranos y Patriotas” (1976); “El Grupo Minorista y su tiempo” (1978); “La Revolución del 30 en la narrativa y el testimonio cubanos” (1993); y “Mella: 100 años” (2003, 2 tomos, coordinando el equipo de redacción) No olvido la ayuda a documentales como “La pupila insomne” (1999), en homenaje a Rubén Martínez Villena. Con este proyecto investigativo me fui especializando en algunas problemáticas de la historia del movimiento intelectual cubano del Siglo XX; también he estudiado dicho movimiento desde finales del siglo XVIII hasta el fin de la dominación colonial española: para entender en profundidad lo que ocurría en el XX, tuve que “irme al pasado”; conté para ello con la bondadosa ayuda de maestros y colegas, tanto en Cuba como en el extranjero. Creo que los retos investigativos más urgentes de la historia de la sociedad cubana están en el siglo XX y se precisa acelerar al máximo el ritmo de los estudios y de los debates sobre ello.

4. ¿Podría Usted hablarnos sobre algunos de estos trabajos investigativos?

En 1977, los historiadores y amigos Ramón de Armas (1939-1997) y Eduardo Torres Cuevas, me involucran en la investigación “Historia de la Universidad de La Habana” (1983) Me correspondía escribir sobre lo sucedido entre marzo de 1952 y el 5 de enero de 1978, fecha en que celebramos los 250 años de la Institución. Algunos hechos los conocía por haberlos vivido, pero otros necesitaba contextualizarlos, entenderlos desde dentro: no me bastaban los fondos del Archivo Central, ni las entrevistas a decenas de personas-testigos: me impuse la ardua pro fascinante misión de revisar toda la prensa posible de la época. La investigación sobre la Universidad aún no ha terminado, tengo el compromiso moral de organizar un libro para problematizar algunos temas en el conjunto del Siglo XX, (cuya fecha límite está fijada en el 5 de enero de 2000) Espero que un grupo de colegas, profesores y amigos me ayuden a concluir ese volumen necesario, que sólo los “viejos” en la Institución podremos realizar; quisiera que esa nueva obra se encuentre circulando en el 2009, cuando celebremos el cincuentenario de su etapa actual.

Desde 1977, mientras revisaba extasiada la prensa en función de la historia universitaria, comencé a reunir materiales sobre los intelectuales entre 1952 y la fecha en que fuera fundada la UNEAC –agosto de 1961-; han ido apareciendo algunos artículos y ensayos como “Jorge Mañach y la crisis moral de los 50” y “Ernesto Ché Guevara y los intelectuales cubanos” (ambos de 1998); probablemente, el año próximo regrese a meditar sobre el Ché...

En la “Historia de la Universidad... comenté las relaciones de Fidel con la Institución que es su Alma máter y uno de los lugares habaneros que él más ama. En el libro futuro tendré que profundizar al respecto,

5. ¿Tienen éstos antecedentes especial trascendencia en su nueva obra? ¿Podría aportarnos algunos datos sobre ella?

Estos antecedentes podrían explicar la decisión de aportar “Viaje a los frutos” como el tercer volumen de Ediciones Bachiller, uno de los proyectos más laudables de la Biblioteca Nacional José Martí, una de mis “casas” desde 1971. Conocí a Eliades Acosta, actual Director de la BNJM en 1997, cuando dirigía el Liceo Bravo Correoso en Santiago de Cuba; estimo que ha salido vencedor en la difícil empresa de encabezar la Biblioteca Nacional y de esmerarse en que la misma logre recuperar el prestigio como centro cultural que alcanzó desde los tiempos de María Teresa Freyre de Andrade y Julio Le Riverend, maestro con cuya amistad me honré.

Eliades me obsequió con los dos primeros títulos de Eds. Bachiller; los hojee con criterio profesional y me puse a pensar en un nombre atractivo para esta obra... lo encontré en Carpentier. Le envié una nota a Eliades y su respuesta fue inmediata: así nació el “azar concurrente” que tanto adoraba Lezama Lima, “Viaje a los frutos”, el aporte de la Biblioteca Nacional a la celebración de los 80 años del intelectual Fidel Castro.

En “Viaje...” se reúnen textos e imágenes acerca de las relaciones de Fidel con los intelectuales cubanos entre 1953 y los años 60. Se trata de la primera versión de un libro y de una matriz para una futura multimedia. A partir de la recepción de esta modesta y útil edición, llegarán las sugerencias para perfeccionarla. Por anticipado se solicitan y agradecen todas las opiniones, favorables o denostadoras. Está pendiente una búsqueda sobre grabaciones musicales o recuerdos de fragmentos de letras... no habrá tiempo ahora, ni tampoco para ampliar las muestras de carteles, fotografías, cuadros, etc. Se han recopilado materiales sugeridos por mi y algunos amigos como Nydia Sarabia, Martha Rojas, Enrique López Mesa, Axel Li, Jorge R. Bermúdez y Carlos Zamora, entre otros; Ángel Augier, Cintio Vitier, Alfredo Guevara y Nancy Morejón autorizaron la reproducción de sus textos y en menos de dos meses se ha concretado el libro: agradezco el profesionalismo de todos los amigos de la BNJM en los Fondos, Sala General, Referencias, Sala Cubana, Sección de Arte y los de Ediciones, que con amoroso oficio lo han hecho posible.

6. ¿Por qué este tema? ¿Cómo surge esta idea?

En 1972 comencé a impartir “Ensayística Cubana del Siglo XX”. Desde el inicio de los años 80 asumí un monográfico sobre la obra de José Martí; estudio la praxis en la oratoria, el ensayo y en las zonas de frontera genérica con el artículo. Fidel Castro es un excelente orador y periodista, y desde ambos oficios ha incursionado en el ensayo: se trata de una de las facetas admiradas por sus colegas en nuestra comunidad intelectual. En “Viaje...” se reúnen textos como los de Emilio Roig de Leuchsenring, Marcelo Pogolotti, Jorge Mañach, Cintio Vitier y Alejo Carpentier, quienes avalaron su maestría como orador. Creo que algunos jóvenes podrían realizar tesis de Maestría y Doctorado para examinar la praxis de Fidel Castro como orador, periodista o ensayista: estoy convencida de que podrían ser monografías académicas –y después libros- muy originales.

7. ¿En qué otras obras, de manera específica, se empeña en estos momentos la Dra. Ana Cairo?

En noviembre de 1999, ingresé en el “Club de los 50”... Decidí entonces que mis aspiraciones vitales debían enrumbarse a finalizar los más de veinte proyectos de libros en los que me encontraba sumergida. Después de “Mella: 100 años”, organicé “Máximo Gómez: 100 años”, que debería estar impreso antes de que concluya el 2006. Trabajo además en “Antonio Guiteras: 100 años” para el 2007, año para el cual también es posible que me ocupe de “Raúl Roa: 100 años”. Para el año siguiente, 2008, tengo el propósito de enfrentar el reto de una “Revista Bohemia: 100 años”, cuyos retos estructurales me fascinan. Quizá sea conveniente reactivar el grupo de amigos que trabajamos en la compilación sobre Máximo Gómez, con vistas a enfrentar para el propio 2008 un “Tomás Estrada Palma: 100 años”. Estas obras, muy laboriosas, son muy necesarias para el desarrollo de una cultura del debate en nuestro país. Por esa razón, persevero en el deseo de escribir sobre los intelectuales entre el golpe de estado de marzo de 1952 y la fundación de la UNEAC, como mencionara al inicio de esta conversación; es un proyecto que carece de título todavía, pero que se va lentamente conformando. “Viaje... ” puede considerarse en cierta forma un miembro de esa familia, auque tiene su propia autonomía como libro de utilidad pública.

En noviembre del 2009 ingresaré en el “Club de los 60”: por ahora, sólo aspiro a conservar un mínimo de salud que me permita ver, convertidos en libros que circulan, los proyectos que hoy me entusiasman, pues suscribo la filosofía del verso de Antonio Machado: “...se hace camino al andar”.




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