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 ¿Por qué la defensa
de la humanidad?
Por François Houtart
La Red Defensa de la Humanidad celebró su primera reunión
en México en octubre del 2003. El gran inspirador de este
encuentro fue Pablo González Casanova, antiguo rector de
la Universidad Nacional Autónoma de México. En este
encuentro, se afirmó la importancia de defender hoy no solamente
algunos derechos particulares, sino la propia humanidad y sus posibilidades
de existencia en el futuro. Los temas de esta reunión fueron
distintos: defensa del medio ambiente físico, los recursos
biológicos, la agricultura, los seres humanos. Entre los
participantes, es necesario recordar la presencia del actual Presidente
Evo Morales y el envío de un vídeo del sub.-comandante
Marcos.
Una segunda sesión internacional tuvo lugar en Caracas en
diciembre 2004. Se ampliaron los temas y se implicó especialmente
al mundo del arte y a los medios de comunicación. El trabajo
realizado en cuanto a la reflexión y a los intercambios intelectuales
y prácticos fue especialmente impresionante. Se organizó
una tercera reunión en La Habana en el 2005, sobre el tema
del terrorismo. De hecho, la opinión pública mundial
había estado muy impresionada por un aspecto de esta problemática,
es decir, los métodos terroristas utilizados por pueblos
desesperados, pero había relativamente poca atención
prestada al terrorismo de Estado, como en los casos de Israel y
los Estados Unidos. Por ello se decidió la creación
de un observatorio sobre el terrorismo y de organizar un tribunal
internacional sobre este tema.
Durante estos dos años, varios capítulos fueron creados
en diversos países, en América Latina, en los Estados
Unidos y en algunos países europeos. Es necesario señalar
el dinamismo de los capítulos de México y Cuba. Sin
embargo, la mayoría de éstos se concentraron en países
occidentales latinos. Al mismo tiempo, se creó un centro
permanente en Caracas, dirigido por Carmen Bohórquez, que
creó una página Web y un boletín. Se prevé
en el futuro una colaboración con el Foro Mundial de las
Alternativas, cuyo Presidente es Samir Amin, con el fin de consolidar
la información internacional - más allá del
mundo latino - y la creación de una revista electrónica:
Revista internacional del pensamiento crítico. En octubre
de 2006, se organizó un encuentro en Roma, como resultado
de una colaboración italo-venezolana, con el fin de clarificar
el análisis y participar en la creación de una conciencia
colectiva mundial, base de la aparición de un nuevo tema
histórico, plural y multipolar, portador de la emancipación
humana. Esta perspectiva debía pasar necesariamente por etapas
muy concretas, hasta la dimensión de la cotidianidad.
El hecho de que esta reunión se realizara en la sede de
la FAO fue también simbólico. La alimentación
es la fuente de la vida humana, como realidad material, pero también
cultural. En la actualidad, nos encontramos ante un proceso de monopolización
por las empresas transnacionales que destruyen la agricultura campesina
para transformarla en una agricultura productivista capitalista,
destructora de la naturaleza y de millones de seres humanos. La
defensa de la alimentación forma una parte central de la
defensa de la humanidad.
Esto nos lleva a reflexionar sobre el papel de los intelectuales
en un sentido más amplio. Podemos afirmar desde el principio
que si los intelectuales no están comprometidos, no tendrán
credibilidad, pero si no son críticos, no serán útiles.
Comprometerse en la defensa de la humanidad con todos los que luchan
a cada nivel de la realidad social es la primera exigencia. Es necesario
hacerlo con gran humildad frente a los que dan su vida en las resistencias
diarias y las luchas crueles. Pero al mismo tiempo, no hay que tener
miedo de la teoría. Para evitar que los "resultados",
como lo escribía Rosa Luxembourg, se transformen en el contrario
de la emancipación, el papel del pensamiento crítico
es fundamental.
Los intelectuales son protagonistas críticos, no como instancia
olímpica, si no como protagonistas conscientes de los mecanismos
sociales, económicos y políticos, del carácter
dialéctico de la realidad y el peso que significa el poder.
Se trata de recordar constantemente la utopía, sin despreciar
los pequeños pasos, como lo decía Lelio Basso, en
la orientación concreta del trabajo intelectual.
Al participar en la tarea ética de trazar los objetivos,
los intelectuales deben intervenir en la defensa y la continuidad
de la vida humana, hoy destruida por la lógica misma del
capitalismo. Para realizar estas tareas, no pueden perder el sentido
de la urgencia. Pablo González Casanova decía recientemente
en México: "estamos en el borde del caos, no podemos
perder tiempo". Tenía razón y podemos ilustrar
esta observación a través de dos reflexiones.
La crisis de acumulación del capitalismo, en el origen de
la fase neoliberal de su desarrollo, nos conduce hoy a la "guerra
permanente y preventiva". Se trata de un concepto teórico
muy sutil y peligroso. Sus consecuencias jurídicas, por ejemplo,
significan el abandono del habeas corpus y la aceptación
de la tortura, como fue votada recientemente por el Congreso de
los Estados Unidos. Se legitiman también la existencia de
prisiones secretas y finalmente el rechazo de los derechos fundamentales.
Se trata de la consagración de deshumanización. Sin
embargo, la aplicación práctica va aun mucho más
lejos. Lo vemos en las guerras de Afganistán, Irak, el Líbano
y el África central, y también en la extensión
de las bases militares americanas y la ayuda armada a algunos Gobiernos
represivos, como Colombia o también en las amenazas contra
Cuba, Venezuela, Irán y Corea del Norte. El concepto de guerra
permanente no es el fruto de la casualidad, sino de una lógica
perfectamente clara.
La segunda reflexión concierne al carácter destructivo
del capitalismo que hoy, como dice Samir Amin, supera considerablemente
su carácter constructivo. Asistimos en efecto a la destrucción
de la naturaleza e incluso del clima, al desmantelamiento y a la
opresión del trabajo y a la exacerbación del valor
de intercambio, introduciendo todas las relaciones humanas colectivas
en el proceso de mercantilización; a la destrucción
del sector público y el Estado de bienestar; a la agresión
de las culturas; finalmente a la destrucción de la vida,
base de la ética de todos los comportamientos tanto individuales
como sociales.
Por primera vez en la historia de la humanidad, hemos llegado a
una situación tal, que para utilizar los conceptos de Edgar
Morin, es la posibilidad misma de reproducción y de reorganización
de la vida que hoy se ve destruida. Existe incluso una posibilidad
real de impedir la evolución del ser vivo. Ante esta situación,
se escucha el quejido de la naturaleza y el grito de los oprimidos
a los cuales los intelectuales deben responder por la esperanza.
Ante la muerte, existe siempre la renovación de la vida.
Sólo un esfuerzo conjunto de la práctica y la teoría
permitirá oponerse a esta obra perversa y construir otra
realidad. Las perspectivas son a largo plazo (la utopía a
construir) a medio, pero también a corto plazo, para responder
a las necesidades inmediatas de los que se mueren y sufren hoy y
no solamente mañana.
Podemos concluir que la defensa de la humanidad no es un concepto
vacío, sino un compromiso vital para todos nosotros.
Traducido por Martha Sarabia Romero
Cubarte
Fuente: Cubarte
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