..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.152, Viernes, 1 de diciembre del 2006

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Crónicas de la lucha revolucionaria: Preparando la guerra IV
Por William Gálvez:

30 DE NOVIEMBRE (2)

Su entrada a Cuba la hizo por Camagüey, donde localizó al bogado Raúl García Peláez, dirigente MR-26-7 en esa provincia, actualmente fallecido.

RAÚL GARCÍA PELÁEZ: "En el último viaje que da Frank a México, al regresar, fue a mi casa en Camagüey y me dijo que Cándido González le encomendó que -me fuera a ver y que nos diera las instrucciones de Fidel, que fueron las siguientes: que en relación al desembarco- algunas provincias serían beligerantes y otras de apoyo. Me acuerdo que por primera vez oí la palabra ´de refresco´ que la dijo Frank: 'Camagüey va a ser de apoyo y de refresco. Luego me explicó que el aviso de estar listo para esperar el desembarco lo recibiría por un telegrama desde México o de Santiago de Cuba, que le diera una dirección donde enviarlo. Le di la de la farmacia de mi tío Emilio García Naranjo, en Independencia y Martí, donde trabajaba un primo mío, a quien no le dije de lo que se, trataba, sino que cuando recibiera un telegrama sobre el pedido de unos libros, me lo llevara rápido”.

Frank continuó en ómnibus para Las Villas. Llegó sobre las dos de la tarde. Bajo una leve lluvia se dirigió a la casa de Margot Machado, en San Miguel Este No. 70, entre Colón y Maceo. Su hijo Quintín Pino, jefe de las Brigadas Juveniles, no se encontraba en la casa; sus otros cuatro hijos, Julio, Berta, Berena y Margarita, también formaban porte de las brigadas. El padre, médico, había muerto en marzo de 1954. Se acomodó en uno de los asientos de nylon del juego de solo, donde también se encontraba un piano, su instrumento musical preferido, no me equivoco que seguro estuvo tentado a tocarlo.

Le indicaron dónde localizar a Santiago Riera, coordinador del Movimiento. Le acompañaba Bertica. Como llovía, le sugirieron que llamara un taxi, pero no aceptó cuando supo que eran sólo seis o siete cuadros. Con un periódico sé cubrieron de la llovizna; quien los vio, no pudo imaginarse que aquel joven de pulóver blanco, pantalón kaki beige y mocasines avellanados, acompañado de una adolescente y con unas revistas en la mano, podría ser, en ese momento, él máximo dirigente del MR-26-7 en Cuba.

MARGOT MACHADO: "Antes de irse me dio su pasaporte a guardar. Me puse a mirarlo. Cuando vi la visa de México, me quedé fría por la edad: aún no, tenía cumplidos los veintidós años. Me dio una impresión tan agradable Frank Yo era una mujer de casi cincuenta años, pedagoga, lo que me daba posibilidad de valorar a la gente, de ver lo que podía dar un muchacho., Frank era más joven que mi hijo mayor: Me impresionó grandemente lo que conversó conmigo aquel día".

Vencida la distancia que los separaba de su próximo objetivo, subieron una escalera hasta llegar a la residencia en Nazareno No. 9 Oeste, entre Cuba y Villuendas.

En un cuarto que se mantenía cerrado frente a la sala, estaba Santiago reunido con el médico Carlos Martínez, el empleado público lfraín Alfonso (Cheché), jefe de Acción del Movimiento, y el estudiante Quintín Pino Machado jefe de las Brigadas Juveniles. Cuando le avisaron de la llegada del visitante, Riera que había visto por una "rendijita de la puerta de quién se trataba, sale, lo abraza, lo mete en el cuarto y cierra". A no ser Santiago, los demás compañeros veían por primera vez a Frank, sucediendo que después de iniciada la conversación fue que Riera dijo quién era sorprendiéndose todos por una figura tan juvenil como jefe revolucionario.

Varias horas conversaron de los planes futuros, principalmente cómo apoyar el desembarco, lo cual era muy difícil por carecer de armas. Quintín planteó la posibilidad de obtener dinamita mediante una acción que planeaban con miembros de las Brigadas Juveniles. Terminadas las conversaciones, se dispusieron a comer. En la mesa se encontraba un cake con una gruesa vela en el centro: ese día. 31 de octubre, era el cumpleaños, de Cheché. Frank durmió en esa casa, en un sofá-cama.

En el tiempo que estuvo en Santa Clara, Frank pudo conocer a otros dirigentes del Movimiento. Entre ellos a Osvaldo Rodríguez, al que dijo cuando subieron a la azotea de su casa, desde donde se distinguía la fortaleza militar del Cuartel Regimiento Leoncio Vidal: "Oye, qué buena posición tiene tu casa. Desde aquí podemos meterle unos morterazos a ese regimiento."

La dirección que le dio Riera para que le enviaran el telegrama de aviso desde México, fue: Nazareno No. 9, Oeste, Sta. Clara, los Villas, a nombre de Haydée leal.

Sobre el 1º de noviembre se encontraba Frank en el apartamento de la moncadista Haydeé Santamaría, en línea y calle 2, La Habana. Estaban presentes, además, su hermano Aldo y el esposo Armando Hart, miembros de la Dirección Nacional del Movimiento. Allí les informo su nueva responsabilidad, su misión y las decisiones dadas en México, nos narró Mario Hidalgo Gato.

Añadió Frank que era necesario designar tres responsables de acción para apoyar el desembarco que, según consideraba, podían ser Aldo Santamaría para la parte occidental (Pinar del Río, La Habana y Matanzas), Cheché Alfonso en la central (Las Villas y Camagüey) y él, Frank, en la oriental. La idea fue aceptada por todos, aunque quedó claro que a no ser Oriente, por contar con armas y una fuerte organización, muy poco podían hacer las restantes provincias. Acordaron como dirección para enviar el cable el hotel Royal Palm, en San Rafael e Industria, cerca del Prado, a nombre del recepcionista, Pedro Pérez Font (traidor).

Durante su estancia en La Habana también pudo hablar con los dirigentes de la capital, José, Suárez, (Pepe), coordinador, y Aldo Vera, jefe de Acción (traidor); con, Marcelo Solado, Jesús Suárez Gayol, quien sustituyó a Mario Hidalgo cómo jefe de las Brigadas Juveniles del 26 de Julio, pues éste partía para México y con Enrique Oltuski. Posteriormente viajaba a Matanzas con Aldo Santamaría para tratar de construir unos walkietakie con Efrén Piñeda, quien tenía un pequeño taller de electricidad y radio en Calzado de Tirry y San Juan de Dios.

Desde su arribo a Santiago, Frank se sumergió en una febril actividad, junto a Pepito y Léster. Al primero le dijo que la idea de que fuera a México para venir en la expedición quedaba desechado: se quedaría con él para organizar el apoyo desde adentro. El domingo 4 de noviembre, en la casa de Emiliano Corrales (altos del Lido Club, en la calle Núñez de Balboa, esquina a Pedro Alvarado, antes de la entrada al exclusivo Reparto Vista Alegre), se reunió con los jefes de los grupos de acción. Explicaría el plan a cumplir en apoyo al desembarco de Fidel. Aunque no reveló la fecha, indicaba que era, necesario comenzar a trabajar, para tenerlo todo listo. No hubo duda que se trataba de tomar la ciudad de Santiago, por lo que cada cual debía hacer el estudio del lugar donde actuaría. Luego de la explicación, ante la duda de un compañero sobre la seguridad del desembarco, Léster le salió al paso airadamente y con la mayor convicción avaló la decisión, seriedad y firmeza de Fidel, en el compromiso contraído ante el pueblo.

Frank hizo hincapié en el manejo de las armas y en mantenerse localizados las veinticuatro horas, todo dentro de la mayor discreción. A los dirigentes provinciales y a otros compañeros les hizo indicaciones por separado. Ordenó a Enzo el traslado de las armas que ocultaba en su casa para El Carrusel, un comercio de lozas y regalos situado en Santo Tomás entre Enramada y Aguilera, que Josué tiene instrucciones de entregárselas y que debe utilizar a su otro hermano Agustín (traidor), para ese traslado, incorporándolo a su célula.

CONTINUARÁ


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