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 Saddam
Hussein, ¿por qué no Bush?
Por Luis Oviedo
Después de una parodia de juicio, Sadam Hussein fue condenado
a muerte por los ocupantes de Irak. Aunque la condena estaba escrita
desde antes de que comenzaran las deliberaciones del tribunal, los
jueces tuvieron el cuidado de darla a conocer apenas unas horas
antes de las elecciones norteamericanas. En la mente de los publicistas
de Bush, el fallo debería acercarle algunos votos a los alicaídos
candidatos republicanos.
Antes de la lectura del fallo, Ramsey Clark, ex procurador norteamericano
y uno de los abogados defensores, calificó el juicio como
una parodia. Efectivamente, el juicio se desarrolló en el
cuartel general de las tropas ocupantes; los acusadores y los jueces
son empleados de los ocupantes. En el curso del proceso, varios
de los defensores de Saddam fueron asesinados.
Se trató de una farsa jurídica de principio a fin.
Saddam no fue acusado por sus peores crímenes: la salvaje
represión de los levantamientos de los shiítas y los
kurdos en 1991. Tampoco por los crímenes cometidos durante
la guerra contra Irán. La razón es que sacar a la
luz estos episodios hubiera desnudado la complicidad del propio
imperialismo norteamericano con Saddam.
Saddam ha sido condenado por “crímenes contra el pueblo
iraquí” por los masacradores del pueblo de Irak. Desde
el comienzo de la invasión, más de 600.000 iraquíes
han muerto como consecuencia de la acción de los ocupantes
y de la guerra civil que ha desatado la impasse de la ocupación.
Bush debería ser juzgado por todos estos crímenes,
y todos los demás, desde Afganistán, Líbano
o Gaza.
Varios países europeos y el Vaticano rechazaron la condena
porque, dicen, agrava la división del país y amenaza
con profundizar la guerra civil que hoy desangra a Irak. Varios
reclaman un acuerdo con el partido Baas, cuyo jefe es Saddam Hussein.
http://po.org.ar/po/2006/po971/po971106.htm
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