..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.152, Viernes, 1 de diciembre del 2006

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Proclaman en Bolivia nueva Ley de Tierras

La Paz, 29 de noviembre.— Considerado como día histórico, el presidente boliviano Evo Morales, proclamó hoy aquí la nueva Ley de Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria, aprobada minutos antes en el Senado, pese a obstáculos organizados por la oposición.

Las modificaciones a la Ley de Tierras buscan recuperar las parcelas obtenidas de manera fraudulenta para redistribuirlas de manera equitativa entre quienes nunca tuvieron acceso a este recurso natural, según ese texto.

También establece la función económico-social de estas como requisito indispensable para redistribuirlas entre los pueblos originarios.

Morales se dirigió a toda la nación desde Palacio Quemado, rodeado de líderes de agrupaciones indígenas y campesinos que habían marchado desde el oriente del país para concentrarse en Plaza Murillo (Central) y demandar la aprobación de esa norma.

El proyecto se encontraba empantanado en el Legislativo debido a maniobras de partidos conservadores, entre ellas la retirada de la plenaria de sus senadores para afectar el quórum necesario.

Desde el pasado 31 de octubre, más de mil indígenas salieron desde Santa Cruz hacia La Paz para demandar la aprobación de ese proyecto, que les favorece.

"Nada ni nadie impedirá nuestra exigencia de que se aprueben las modificaciones a la Ley de Tierras", sostuvo el presidente de la Confederación de Indígenas de Bolivia, Adolfo Chávez, que patrocinó esa protesta.

Los pueblos originarios exigen que se acelere la reversión de latifundios y acorten los trámites para la entrega de títulos de propiedad de parcelas.

La política agraria del gobierno boliviano sostiene que la reversión es un mecanismo para la recuperación de territorios que no cumplen una función socio-económica, así como los terrenos ilegales.

En su alocución a la nación, Morales dijo que con esta nueva ley terminó el latifundio en Bolivia y los movimientos sociales cuentan con un instrumento legal para acabar con los terratenientes en el oriente boliviano.

El jefe de Estado llamó a la unidad en estas movilizaciones de respaldo al Gobierno y adelantó que, el próximo año, el Ejecutivo proclamará la nacionalización de otro importante recurso natural: los minerales.

La nueva distribución de la tierra es parte de un programa de la Revolución Agraria, que incluye además mecanización y mercado con productos ecológicos. (PL)

http://granma.co.cu/2006/11/29/interna/artic08.html

Dios, el Diablo y la Pachamama
Por Roberto Bardini

Tecumseh ("Pantera Agazapada"), jefe de la tribu shawnee, originaria de lo que hoy es Indiana, en Estados Unidos, se enfrentó en 1809 a colonos blancos que pretendían comprarle sus tierras y, según la leyenda, exclamó: "¡Vender el territorio! ¿Por qué no vender las nubes y el gran océano? ¿Acaso el Gran Espíritu no creó todo eso para el uso de sus hijos?"

En 1855, Seattle, jefe de los duwamish, le envió una carta al decimocuarto presidente de Estados Unidos, el demócrata Franklin Pierce: "¿Cómo puedes comprar o vender el cielo y el calor de la Tierra? Si no somos dueños de la pureza del aire o del resplandor del agua, ¿cómo puedes entonces comprarlos?". Y Toholholzote, chamán de los wallowa, habló en 1877: "La Tierra es parte de nuestro cuerpo y nunca renunciamos a ella".

De los Montes Apalaches a la Cordillera de los Andes, pasando por Chiapas y la Amazonia, la visión indígena del suelo es la misma: la naturaleza existe para que todos se beneficien sin causarle daño. En América del Sur, desde la época de los incas se adora en agosto a la Pachamama ("madre tierra", en aymara) en lo que hoy es Perú, Bolivia y el norte de Argentina.

Mucho de esta filosofía fue retomado y expuesto el 15 de octubre por la Iglesia católica boliviana, que se refirió a la reforma agraria impulsada por el presidente Evo Morales como un tema "candente" y consideró que "es un principio ético y cristiano la justa distribución de la tierra que Dios creó para todos".

Bolivia tiene una larga historia en materia de lucha por la tierra. La reforma agraria de 1953, impulsada por el gobierno popular de Víctor Paz Estenssoro, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), se inspiró en el modelo mexicano iniciado 35 años antes.

Posteriormente, bajo el gobierno de Hernán Siles Zuazo (1956-1960), el vicepresidente Núflo Chávez Ortiz, un poeta y catedrático universitario nativo de Santa Cruz de la Sierra, impulsó medidas para favorecer al sector campesino. Chávez Ortiz es autor de Bajo el signo del estaño y Cinco ensayos y un anhelo, texto que sirvió como anteproyecto del programa político del MNR en 1952 e incluye un estudio sobre el problema de la tierra. Posteriormente, se desempeñó como asesor del gobierno de Fidel Castro en la reforma del campo cubano y más tarde fue embajador de Bolivia ante la Organización de Naciones Unidas.

La reforma agraria, sin embargo, quedó inconclusa y causó distorsiones que se agravaron con el tiempo y se extienden hasta la actualidad. En los 53 años transcurridos, los campesinos solo accedieron a cuatro millones de hectáreas, mientras que los grandes propietarios se beneficiaron con 32 millones de hectáreas.

El drama del campo boliviano bien podría haber sido narrado por el cineasta brasileño Glauber Rocha, realizador de Dios y el Diablo en la tierra del Sol, una áspera película de 1964. La historia, que un crítico de la época resumió como "estética del hambre", narra el enfrentamiento de Sebastião, una especie de Cristo redentor moreno, y Corisco, el último de los cangaceiros perseguidos por Antônio Das Mortes.

Las dictaduras que se alternaron en Bolivia desde 1964 a 1978, con cortos periodos democráticos, asignaron los mejores campos del este del país a familias poderosas y a parientes, lo que provocó una concentración de latifundios en pocas manos. Según estudios del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en esa región —que será la más afectada por la reforma agraria— solo cien familias poseen 25 millones de hectáreas.

Por distintos motivos, terratenientes y campesinos hoy están en pie de guerra. Y como en el film de Glauber Rocha, la generosa Madre Tierra puede convertirse en campo de batalla entre Dios y el Diablo.

(Tomado de Rebelión)

http://www.granma.cubaweb.cu/2006/11/20/interna/artic03.html

 




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