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 Proclaman en Bolivia nueva Ley
de Tierras
La Paz, 29 de noviembre.— Considerado como día histórico,
el presidente boliviano Evo Morales, proclamó hoy aquí
la nueva Ley de Reconducción Comunitaria de la Reforma Agraria,
aprobada minutos antes en el Senado, pese a obstáculos organizados
por la oposición.
Las modificaciones a la Ley de Tierras buscan recuperar las parcelas
obtenidas de manera fraudulenta para redistribuirlas de manera equitativa
entre quienes nunca tuvieron acceso a este recurso natural, según
ese texto.
También establece la función económico-social
de estas como requisito indispensable para redistribuirlas entre
los pueblos originarios.
Morales se dirigió a toda la nación desde Palacio
Quemado, rodeado de líderes de agrupaciones indígenas
y campesinos que habían marchado desde el oriente del país
para concentrarse en Plaza Murillo (Central) y demandar la aprobación
de esa norma.
El proyecto se encontraba empantanado en el Legislativo debido
a maniobras de partidos conservadores, entre ellas la retirada de
la plenaria de sus senadores para afectar el quórum necesario.
Desde el pasado 31 de octubre, más de mil indígenas
salieron desde Santa Cruz hacia La Paz para demandar la aprobación
de ese proyecto, que les favorece.
"Nada ni nadie impedirá nuestra exigencia de que se
aprueben las modificaciones a la Ley de Tierras", sostuvo el
presidente de la Confederación de Indígenas de Bolivia,
Adolfo Chávez, que patrocinó esa protesta.
Los pueblos originarios exigen que se acelere la reversión
de latifundios y acorten los trámites para la entrega de
títulos de propiedad de parcelas.
La política agraria del gobierno boliviano sostiene que
la reversión es un mecanismo para la recuperación
de territorios que no cumplen una función socio-económica,
así como los terrenos ilegales.
En su alocución a la nación, Morales dijo que con
esta nueva ley terminó el latifundio en Bolivia y los movimientos
sociales cuentan con un instrumento legal para acabar con los terratenientes
en el oriente boliviano.
El jefe de Estado llamó a la unidad en estas movilizaciones
de respaldo al Gobierno y adelantó que, el próximo
año, el Ejecutivo proclamará la nacionalización
de otro importante recurso natural: los minerales.
La nueva distribución de la tierra es parte de un programa
de la Revolución Agraria, que incluye además mecanización
y mercado con productos ecológicos. (PL)
http://granma.co.cu/2006/11/29/interna/artic08.html
Dios, el Diablo y la Pachamama
Por Roberto Bardini
Tecumseh ("Pantera Agazapada"), jefe de la tribu
shawnee, originaria de lo que hoy es Indiana, en Estados Unidos,
se enfrentó en 1809 a colonos blancos que pretendían
comprarle sus tierras y, según la leyenda, exclamó:
"¡Vender el territorio! ¿Por qué
no vender las nubes y el gran océano? ¿Acaso
el Gran Espíritu no creó todo eso para el uso
de sus hijos?"
En 1855, Seattle, jefe de los duwamish, le envió una
carta al decimocuarto presidente de Estados Unidos, el demócrata
Franklin Pierce: "¿Cómo puedes comprar
o vender el cielo y el calor de la Tierra? Si no somos dueños
de la pureza del aire o del resplandor del agua, ¿cómo
puedes entonces comprarlos?". Y Toholholzote, chamán
de los wallowa, habló en 1877: "La Tierra es parte
de nuestro cuerpo y nunca renunciamos a ella".
De los Montes Apalaches a la Cordillera de los Andes, pasando
por Chiapas y la Amazonia, la visión indígena
del suelo es la misma: la naturaleza existe para que todos
se beneficien sin causarle daño. En América
del Sur, desde la época de los incas se adora en agosto
a la Pachamama ("madre tierra", en aymara) en lo
que hoy es Perú, Bolivia y el norte de Argentina.
Mucho de esta filosofía fue retomado y expuesto el
15 de octubre por la Iglesia católica boliviana, que
se refirió a la reforma agraria impulsada por el presidente
Evo Morales como un tema "candente" y consideró
que "es un principio ético y cristiano la justa
distribución de la tierra que Dios creó para
todos".
Bolivia tiene una larga historia en materia de lucha por
la tierra. La reforma agraria de 1953, impulsada por el gobierno
popular de Víctor Paz Estenssoro, del Movimiento Nacionalista
Revolucionario (MNR), se inspiró en el modelo mexicano
iniciado 35 años antes.
Posteriormente, bajo el gobierno de Hernán Siles Zuazo
(1956-1960), el vicepresidente Núflo Chávez
Ortiz, un poeta y catedrático universitario nativo
de Santa Cruz de la Sierra, impulsó medidas para favorecer
al sector campesino. Chávez Ortiz es autor de Bajo
el signo del estaño y Cinco ensayos y un anhelo, texto
que sirvió como anteproyecto del programa político
del MNR en 1952 e incluye un estudio sobre el problema de
la tierra. Posteriormente, se desempeñó como
asesor del gobierno de Fidel Castro en la reforma del campo
cubano y más tarde fue embajador de Bolivia ante la
Organización de Naciones Unidas.
La reforma agraria, sin embargo, quedó inconclusa
y causó distorsiones que se agravaron con el tiempo
y se extienden hasta la actualidad. En los 53 años
transcurridos, los campesinos solo accedieron a cuatro millones
de hectáreas, mientras que los grandes propietarios
se beneficiaron con 32 millones de hectáreas.
El drama del campo boliviano bien podría haber sido
narrado por el cineasta brasileño Glauber Rocha, realizador
de Dios y el Diablo en la tierra del Sol, una áspera
película de 1964. La historia, que un crítico
de la época resumió como "estética
del hambre", narra el enfrentamiento de Sebastião,
una especie de Cristo redentor moreno, y Corisco, el último
de los cangaceiros perseguidos por Antônio Das Mortes.
Las dictaduras que se alternaron en Bolivia desde 1964 a
1978, con cortos periodos democráticos, asignaron los
mejores campos del este del país a familias poderosas
y a parientes, lo que provocó una concentración
de latifundios en pocas manos. Según estudios del Programa
de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en esa región
—que será la más afectada por la reforma
agraria— solo cien familias poseen 25 millones de hectáreas.
Por distintos motivos, terratenientes y campesinos hoy están
en pie de guerra. Y como en el film de Glauber Rocha, la generosa
Madre Tierra puede convertirse en campo de batalla entre Dios
y el Diablo.
(Tomado de Rebelión)
http://www.granma.cubaweb.cu/2006/11/20/interna/artic03.html
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