..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.152, Viernes, 1 de diciembre del 2006
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26 de noviembre de 1868

Si la de 1895 fue la Guerra Necesaria, no dejó la de 1868 de mostrar a España y al mundo, la valía de los dirigentes cubanos. Se conmemoran 138 años este día 26, de esta respuesta del Bayardo Camagüeyano, que puso en claro el camino de la verdadera independencia. A sólo unos días de su 1645 aniversario, sirva esta fecha para rendirle homenaje agradecido:

EFEMERIDES

26 de noviembre de 1868

En una reunión celebrada en el paradero de Las Minas, cuando algunos elementos pretendieron avenirse a la fórmula pacificadora y divisionista de la metrópoli, Ignacio Agramonte los atajó con estas palabras: “¡Acaben de una vez los cabildeos, las torpes dilaciones, las demandas que humillan. Cuba no tiene más camino que conquistar su redención arrancándosela a España por la fuerza de las armas!”


Ignacio Agramonte: como un diamante con alma de beso
Por Oscar González Vázquez

Diamante con alma de beso lo llamó el Héroe Nacional José Martí ; el intelectual Juan Marinello lo vio como viniendo de un mundo en que los hombres creen en lo que dicen.

Dos apreciaciones de Ignacio Agramonte y Loynaz, quien nació el 23 de diciembre de 1841. en el seno de una familia criolla acomodada del entonces Puerto Príncipe, hoy Camagüey.

La holgura económica de sus progenitores le permite estudiar en los mejores colegios de la Isla y en el Viejo continente, donde amplió su formación y horizonte cultural.

En una de sus prácticas docentes en Cuba, el joven Ignacio pronuncia un discurso en el que sentencia: "Tarde o temprano, cuando los hombres, conociendo sus derechos violados, se propongan reivindicarlos, irá el estruendo del cañón a anunciarles que cesó su total dominación".

Poco después, en 1865, recibe el título de Licenciado en Derecho Civil y Canónico.

Se abre así para el Bayardo camagüeyano una nueva etapa que lo conduce a la manigua redentora en noviembre de 1868, sólo pocos meses después de contraer matrimonio con Amalia Simoni Argilagos, unión paradigmática del amor más puro entre una joven pareja.

En el Comité Revolucionario del Camagüey primero y en la Asamblea de Guáimaro luego, Agramonte imprimió el sello de su pensamiento progresista y su fidelidad a los principios democráticos.

Pronto el abogado de 27 años sorprendió a los más avezados en el ejercicio de las armas, creando la legendaria caballería camagüeyana, a tal punto que, a la caída del héroe en Jimaguayú, y tomar el mando Máximo Gómez de las operaciones en el Camagüey, encontró en la tropa de El Mayor, como lo llamaban sus soldados, un aguerrido cuerpo de combate.

Agramonte se caracterizó por su intransigencia revolucionaria y en una ocasión , cuando los reveses de la campaña bélica hicieron vacilar a algunos y se le preguntó con qué contaba para continuar la lucha , respondió tajante: "!Con la vergüenza!".

Una de sus mayores hazañas es el rescate del general Julio Sanguily, al caer prisionero de los españoles. A poco de conocer la noticia reúne a 35 de sus hombres, y se lanza contra una fuerza tres veces superior en una incontenible carga al machete que desbanda a las huestes colonialistas.

En la mañana del 11 de mayo de 1873, apenas iniciado el combate de Jimaguayú , una bala le atraviesa la sien, pero su cuerpo cae en poder de los españoles que lo llevan a la ciudad donde es incinerado para evitar que fuera rescatado por el Ejército Libertador.

La vida y obra del Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz, el Bayardo camagüeyano, es una de las más excelsas del siglo XIX cubano, que sólo encontró iguales en las primerísimas figuras de la contienda independentista cubana.

http://www.cadenagramonte.cubaweb.cu/hijos_ilustres/ignacio_agramonte.asp





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