Ignacio
Agramonte: como un diamante con alma de beso
Por Oscar González Vázquez
Diamante con alma de beso lo llamó el Héroe
Nacional José Martí ; el intelectual Juan Marinello
lo vio como viniendo de un mundo en que los hombres creen
en lo que dicen.
Dos apreciaciones de Ignacio Agramonte y Loynaz, quien nació
el 23 de diciembre de 1841. en el seno de una familia criolla
acomodada del entonces Puerto Príncipe, hoy Camagüey.
La holgura económica de sus progenitores le permite
estudiar en los mejores colegios de la Isla y en el Viejo
continente, donde amplió su formación y horizonte
cultural.
En una de sus prácticas docentes en Cuba, el joven
Ignacio pronuncia un discurso en el que sentencia: "Tarde
o temprano, cuando los hombres, conociendo sus derechos violados,
se propongan reivindicarlos, irá el estruendo del cañón
a anunciarles que cesó su total dominación".
Poco después, en 1865, recibe el título de
Licenciado en Derecho Civil y Canónico.
Se abre así para el Bayardo camagüeyano una nueva
etapa que lo conduce a la manigua redentora en noviembre de
1868, sólo pocos meses después de contraer matrimonio
con Amalia Simoni Argilagos, unión paradigmática
del amor más puro entre una joven pareja.
En el Comité Revolucionario del Camagüey primero
y en la Asamblea de Guáimaro luego, Agramonte imprimió
el sello de su pensamiento progresista y su fidelidad a los
principios democráticos.
Pronto el abogado de 27 años sorprendió a los
más avezados en el ejercicio de las armas, creando
la legendaria caballería camagüeyana, a tal punto
que, a la caída del héroe en Jimaguayú,
y tomar el mando Máximo Gómez de las operaciones
en el Camagüey, encontró en la tropa de El Mayor,
como lo llamaban sus soldados, un aguerrido cuerpo de combate.
Agramonte se caracterizó por su intransigencia revolucionaria
y en una ocasión , cuando los reveses de la campaña
bélica hicieron vacilar a algunos y se le preguntó
con qué contaba para continuar la lucha , respondió
tajante: "!Con la vergüenza!".
Una de sus mayores hazañas es el rescate del general
Julio Sanguily, al caer prisionero de los españoles.
A poco de conocer la noticia reúne a 35 de sus hombres,
y se lanza contra una fuerza tres veces superior en una incontenible
carga al machete que desbanda a las huestes colonialistas.
En la mañana del 11 de mayo de 1873, apenas iniciado
el combate de Jimaguayú , una bala le atraviesa la
sien, pero su cuerpo cae en poder de los españoles
que lo llevan a la ciudad donde es incinerado para evitar
que fuera rescatado por el Ejército Libertador.
La vida y obra del Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz,
el Bayardo camagüeyano, es una de las más excelsas
del siglo XIX cubano, que sólo encontró iguales
en las primerísimas figuras de la contienda independentista
cubana.
http://www.cadenagramonte.cubaweb.cu/hijos_ilustres/ignacio_agramonte.asp
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