..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.153, Viernes, 8 de diciembre del 2006

Libro de visitas

 

Los autores en la FIL

Durante la importante Feria Internacional del Libro de Guadalajara, numerosos autores se pronunciaron sobre la vigencia del libro como soporte cultural:

 





El libro es un objeto sensual que no desaparecerá: Inge Feltrinelli

La editora italiana de origen alemán Inge Feltrinelli afirmó en un homenaje por su labor que recibió en México que el libro es un "objeto sensual" que sirve sobre todo "para vivir" y que nunca desaparecerá.

En el acto en que participó rodeada de otros colegas editores en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL), oeste de México, Feltrinelli señaló que los libros son algo "para tocar, para sentir", que no serán anulados por los libros electrónicos.

Feltrinelli, una fotoreportera inquieta en su juventud que hizo importantes reportajes a Ernest Hemingway y que retrató a las mujeres de la posguerra en la España de Francisco Franco, rechazó los vaticinios que hace años se hicieron acerca de que el libro de papel desaparecería con la llegada de las nuevas tecnologías.

Recordó que en el congreso de editores celebrado en México el ya fallecido dirigente de Sony, Akio Morita, se presentó con un disco compacto que contenía la Enciclopedia Larousse y les dijo que el libro de papel iba a morir porque en el disco estaba todo. "Nos lo creímos, estábamos muy tristes y nos fuimos a una noche de tequila", añadió. Sin embargo más tarde, pensando en esas palabras, reflexionó y llegó a la conclusión de que el libro "no es electrónico, es un objeto sensual, como esta feria".

Feltrinelli se mostró muy feliz por la presencia de tantos jóvenes los días de la FIL de Guadalajara, la mayor feria del libro en el mundo en lengua española, que la reconoció como editora.

La editora Beatriz de Moura, de Tusquets, dijo a Efe que era una persona "de espíritu cosmopolita" y de una enorme inteligencia y "para todo lo que requiere constancia y energía, paciencia y empeño", cualidades de los mejores editores.

En momentos difíciles para la editorial italiana tras la muerte trágica del esposo de Inge, Giangiacomo Feltrinelli, ella "dio la cara hacia el exterior y al interior en momentos muy difíciles políticamente en Italia en los años 70", indicó.

El fundador de Anagrama, Jorge Herralde, dijo a su vez a Efe que Inge Feltrinelli había sido una extraordinaria editora, que ayudó a la expansión de las librerías Feltrinelli, que son en Italia una garantía de que las editoriales literarias pueden vivir.

"Es la más grande editorial independiente de Italia y la más grande cadena de librerías de Italia", afirmó el editor español, quien se declaró "una gran amiga" de Inge y destacó como cualidades personales su "entusiasmo, su sociabilidad y su carácter incansable".

Entre los principales logros de Inge Feltrinelli está el de haber pilotado una empresa que adquirió los derechos de edición mundial de "Doctor Zhivago", del ruso Boris Pasternak, en 1957, y que en 1958 publicó "El Gatopardo", de Guiseppe de Lampedusa.

En Latinoamérica, este sello editorial italiano ha dado a conocer la obra de escritores como la chilena Isabel Allende, el argentino Jorge Luis Borges, los peruanos Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique, y el Nobel colombiano Gabriel García Márquez.

Entre los autores españoles bajo el sello de Feltrinelli se encuentran Manuel Vázquez Montalván, Enrique Vila-Matas, Eduardo Mendoza y Juan Goytisolo. (Con información de EFE/APB)

El Financiero en línea, Cultura


Leemos para reconciliarnos con nosotros mismos: Piglia
El argentino inauguró el ciclo El Placer de la Lectura, donde recordó sus primeros encuentros con los libros y cómo han influido en su vida

Por Sandra Licona

GUADALAJARA, Jal.- Ricardo Piglia nació en Adrogué, Argentina. Vivía a media cuadra de la estación de trenes, así que pasaban por su casa filas de personas. Le gustaba sentarse en la acera, con un libro en las manos, haciendo como que leía, pues sólo contaba con cuatro años, hasta que un día alguien que pasó frente a él le dijo que tenía el libro al revés. Años después su padre le dijo, a manera de broma, que aquel volumen era El libro azul del peronismo, por lo que entonces que no tenía de qué preocuparse.

Así narró el autor argentino su primer recuerdo con un libro en las manos, al inaugurar el ciclo El Placer de la Lectura, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Piglia también rememoró que fue En nuestro tiempo, de Hemingway, el primer libro que influyó en su experiencia de vida. Considerado uno de los escritores contemporáneos más importantes de América Latina, director de La Serie Negra de novela policiaca -ahora inasequible-, Piglia se despojó de su casaca de escritor para revelar a su público que escribir libros implica, antes que cualquier experiencia, ser un buen lector.

"Leer es un acto solitario, pero también un acto que uno hace ver al otro, porque invariablemente recomendamos los libros que le gustan a uno, o los regalamos; creo que leemos para aprender y para reconciliarnos con el mundo o con uno mismo."

Apuntó que la lectura tiene mucho que ver con la experiencia de vida, y dijo que la idea del lector que está en la isla desierta es una metáfora, "porque uno lee teniendo a cuestas lo que ha vivido antes".

Próximo a reeditar su libro La invasión, bajo el sello de Anagrama (donde también apareció recientemente El último lector), Ricardo Piglia habló asimismo de su experiencia de entrar en las bibliotecas, ya sea en silencio, como si se tratara de un convento, o como el niño que acude a una dulcería.

"Tengo experiencias diversas dependiendo de la biblioteca, por ejemplo, donde hice la secundaria, en el Colegio Nacional, el bibliotecario era un poeta que tenía mucha idea de cómo hacer leer a los demás, aquella era una biblioteca muy hospitalaria, producía interés.

"Luego vinieron las bibliotecas en Estados Unidos, que tienen que ver con esto de los dulces, porque parten de la hipótesis de que deben contar con todos los libros."

El primer libro que tocó su alma, insistió, fue En nuestro tiempo, de Hemingway: "Cuando terminé de leer el libro la tarde ya había pasado y ya era otra persona, encontré un modo en que la lectura influyó en mi experiencia, tuve también la sensación de que podía escribir, situación que no experimenté al leer a Jorge Luis Borges."

Piglia, quien aseguró que lee varios libros al mismo tiempo, en todos lados y en cualquier situación, sobre todo cuando está trabajando en un proyecto personal, comentó que la obra que encuentra en cada mudanza es El diario de Pavesa, y que uno de los volúmenes que más admira es Moby Dick, de Herman Melville, "un libro masculino que recomiendo mucho, de aventuras".

El escritor argentino confesó que alguna vez robó libros y que incluso llegó a tener técnicas eficaces: "El buen ladrón de libros siempre compra un libro, para que el librero se calme", señaló a manera de broma. Sobre si en algún momento de su vida ha visto al libro como símbolo de resistencia, anotó que "muchas veces lo es" porque "la lectura es un acto tan individual que la resistencia también está ligada al lector".

"Cuando joven leí El idiota, de Dostoievski, una novela sobre la bondad, pero un sábado por la noche me fui a un bar para seguir leyendo la obra. Tenía un dinero en el bolsillo y estaba en el mundo de Dostoievski. Salí del bar y apareció un mendigo, era invierno y sólo llevaba un traje liviano, me pidió una moneda y, automáticamente, metí la mano al bolsillo y en un acto dostoievskiano le di toda la plata que tenía, fue un claro ejemplo de cómo influye la lectura en la experiencia de vida."

Fuente: http://estadis.eluniversal.com.mx/cultura/50657.html

Foto de la FIL de Leopoldo Zárate para este Boletín

Enviado por biblio-info-sociedad





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