..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.153, Viernes, 8 de diciembre del 2006

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“Es imprescindible ser virtuosos”
Por Raynor Rivera Licea

Hablar de virtud pudiera parecer pasado de moda. Profundizar en el tema nos llevaría a remontarnos a las corrientes filosóficas de Aristóteles y otros pensadores. Pero esta concepción no está lejos. Todos podemos acariciarla con nuestras propias manos.

La virtud es una fuerza interior que permite al hombre tomar las decisiones correctas en las situaciones más adversas para tornarlas a su favor. Una persona virtuosa es aquella que sabe cómo llegar a sus metas, trabajando en común para alcanzarlas.

“Mi corazón no tiene fuerza más que para la virtud”, expresó José Martí. Para él los seres humanos deben estar apegados a este valor que inspira a crecerse. Es la fuerza que ennoblece al hombre y se mantiene incólume ante las dificultades. El mismo Apóstol señalaría: “Caerá lo podrido, y perdurará y cuidará lo virtuoso”.

Estos criterios fundamentan la entrega del reconocimiento La utilidad de la virtud que la Sociedad Cultural José Martí concede como su más alto lauro a personalidades, colectivos e instituciones, fieles exponentes del ideario del Apóstol.

En Granma han sido merecedores de la distinción el maestro y locutor Víctor Montero, el historiador y periodista Rubén Castillo Ramos, el pedagogo Luis Ramírez Villasana y el músico Salvador Alarcón. Asimismo la Banda provincial de conciertos y la Televisión Serrana.

Magalys Osorio Arias, profesora por más de 20 años en el Instituto Superior Pedagógico Blas Roca Calderío de Manzanillo, actualmente imparte español en la sede universitaria municipal de Bayamo. Ella es acreedora del galardón, por su sostenido quehacer en la divulgación de la obra martiana:

^ Foto Rafael Martínez Arias

¿Cuándo comienza su interés por Martí?

Nací en Cautillo y en mi casa paraba una maestra amante a la obra de Martí. Se llamaba Inés Luisa Martí Rodríguez. Ella vivía en Baire y trabajaba allí. Nos fue enamorando, también a mis hermanos, de la obra del Apóstol. Yo estaba en cuarto grado y era su monitora de Español, por lo que con frecuencia me prestaba los textos de cartas de Martí a su madre, a María Mantilla, a sus hermanas y amigos. A partir de este momento surge en mí la atracción hacia su pensamiento. Luego de graduarme de magisterio continúo penetrando sus escritos.

En 1990 elaboro una ponencia titulada La enseñanza problémica aplicada a la obra martiana que resultó seleccionada para participar en el evento de Pedagogía. Allí compartí con otros pedagogos y me propuse rastrear y profundizar en el pensamiento martiano que considero punto recurrente y obligatorio para todo cubano o ciudadano del mundo con ansias de ser integralmente mejor.

¿Cómo ha desarrollado aquel propósito?

Me dedico a escribir y analizar sobre diversas aristas de la obra del Apóstol. Desde mi posición como maestra he promovido talleres en los niveles de enseñanza en los que he trabajado. Organizo veladas martianas, peñas y una serie de acciones encaminadas a difundir y generalizar las ideas de este gran pensador latinoamericano.

Además, participo anualmente en el evento que se realiza del 17 al 19 de mayo en Dos Ríos, unas veces como ponente y otras como jurado. De igual manera mis trabajos han sido expuestos en eventos nacionales e internacionales.

¿Cuál considera la obra cumbre de José Martí?

No absolutizo una obra en particular. Toda su creación conforma un sistema de conocimientos. No sería prudente escoger una como la más relevante, sino tomar de cada una lo más necesario en cada situación, partiendo de la universalidad, el compromiso, americanismo, los valores artísticos, estéticos e ideo políticos que constituyen en definitiva un arsenal cultural para trabajar y vivir.

¿Puede el hombre de hoy adoptar estos criterios?

La vigencia del pensamiento martiano está presente. Él fue un hombre del siglo XIX y parece que escribiera para estos tiempos. Toda su obra tiene una carga intelectual y validez extraordinaria. Exhorto a las nuevas generaciones a beber del pensamiento martiano, pues cuando somos martianos somos más humanos, útiles, sensibles y menos permeados del afán por las cosas materiales.

Últimamente, Armando Hart Dávalos, quien es una de las personalidades cubanas que más a ahondado en la obra martiana, ha planteado la necesidad de volver a Martí por todo el caudal de sabiduría que aporta. Además, Fidel, continuador de estas ideas, lo tiene como punto de recurrencia en su accionar, desde el Moncada hasta nuestros días. En el despertar de América está implícito el ideal de José Martí.

¿Qué opina del concepto martiano de virtud?

Para Martí lo primero son las virtudes del hombre: la sencillez, el humanismo, la solidaridad… Él las valora como elemento medular de su propia integridad. Se preocupa por la grandeza espiritual y el desarrollo del ser humano como centro de la naturaleza, su dignidad y el respeto que merece. Considero que si queremos ser más humanos y revolucionarios, es imprescindible ser virtuosos.

http://www.lademajagua.co.cu/infgran5355.htm




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