..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.154, Viernes, 15 de diciembre del 2006

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En pos de una longevidad satisfactoria
Por Liset Salgado

Garantizar una existencia satisfactoria a la ancianidad es el reto que impone hoy el envejecimiento de la población en un gran número de países, tendencia del mundo moderno determinada por el incremento sustancial de la expectativa de vida de las personas, unida a la disminución del índice de natalidad.

La eliminación de enfermedades en edades avanzadas, entre ellas las infecciosas, y el mejoramiento del diagnóstico y tratamiento de un gran número de afecciones, mortales hasta hace sólo unas pocas décadas, ha propiciado un ascenso nada despreciable de la esperanza de vida de los adultos mayores.

Cuba es la tercera nación en el continente americano que en el transcurso de dos décadas ha elevado la expectativa de vida de su población a casi 77 años, logro sólo superado por naciones altamente desarrolladas como Canadá y Estados Unidos.

De acuerdo con fuentes oficiales, un 14,7% de la población cubana actual es mayor de 60 años, y se espera que para el 2025 uno de cada cuatro cubanos alcance esa quimera, lo cual elevaría hasta 21% la cantidad de personas de la tercera edad en las estadísticas de población de esa etapa.

En los próximos 15 años, los indicadores sociodemográficos estarán caracterizados por el envejecimiento progresivo de la población, y para esa fecha se espera que haya en el país cerca de tres millones de adultos mayores, y de ellos, entre medio millón y 600 000 personas de 80 años o más.

Atención particularizada La esencia humanista del socialismo, que prevé una atención diferenciada a los sectores poblacionales más vulnerables, eleva el tema de la ancianidad en este país caribeño hacia niveles prioritarios, y trae consigo una serie de acciones de investigación, planificación y desarrollo, encaminadas a elevar la calidad de vida de los hombres y mujeres de la tercera edad.

Como parte de estos propósitos y con un enfoque comunitario e institucional está en marcha en el país un programa integral de atención al adulto mayor, rectorado por el Sistema Nacional de Salud, que se materializa mediante el médico de familia y el resto de los eslabones de la atención primaria de salud.

Este programa, que se extiende a todos los niveles de atención, incluye la seguridad social, los deportes, la cultura, la recreación, la legislación, entre otras ramas estrechamente relacionadas con la actividad cotidiana del anciano.

Antes de 1959, la atención a este grupo poblacional se limitaba a los beneficios derivados de un pequeño presupuesto estatal y a las recaudaciones obtenidas por religiosos o sociedades fraternas. Es a partir del triunfo revolucionario, tras los cambios políticos y socioeconómicos en la nación, que se instituyen planes para la atención integral de los abuelos como prioridad del Estado y de las organizaciones políticas y de masas.

En la actualidad, la atención institucionalizada y en la comunidad potencian cambios en su estilo de vida, con énfasis en el respeto y consideración a la personalidad e independencia de cada uno, o grupos de ellos.

En correspondencia con estos objetivos funcionan las Cátedras del Adulto Mayor, proyecto que ha favorecido a más de 30 000 personas con estudios acerca de la convivencia familiar, los cuidados personales sanitarios, la utilización eficiente del tiempo libre, la seguridad y asistencia social y el desarrollo humano.

Ese novedoso método de superación cultural y científica cuenta con unas 700 filiales, distribuidas en las 14 provincias del territorio nacional.

Club de los 120 Años El 70% de las personas que superan actualmente la centuria en esta nación del Caribe son mujeres. Llegar a los 120 años en Cuba, con calidad de vida, no es una utopía, pues están garantizadas la atención médica, el desarrollo cultural, la alimentación adecuada, el ejercicio físico y muchas motivaciones que animan a vivir.

En septiembre de 2003 se creó en la Isla el Club de los 120 años, el cual registra a más de 5 000 integrantes de todos los continentes, desde niños recién nacidos hasta hombres y mujeres centenarios.

La Isla de Vivir 120 Años es la frase que acompaña a quienes se han aliado a esta iniciativa, que propone la adopción de modos saludables de vida desde edades tempranas para alcanzar una longevidad satisfactoria.

En consonancia con esta estrategia para una existencia cualita-tivamente superior se sugiere la erradicación del tabaquismo y el alcoholismo, la practica de ejercicios físicos, llevar una dieta balanceada y participar en actividades culturales que proporcionen alegría y optimismo.

El doctor Eugenio Selman, presidente de la Asociación Médica del Caribe y del Club en Cuba, sostiene que la Isla es el país con mejores condiciones para alcanzar los 120 años de vida activa porque se ocupa, como Estado, de la calidad de la existencia de su población.

Como condicionantes para llegar con calidad física y psíquica hasta más de una centuria, el especialista citó la motivación, la alimentación, la salud, la actividad física, la cultura y el medio ambiente, por sólo mencionar las condicionantes más recurrentes.

La motivación abre el camino

La motivación parece ser la clave de la vitalidad de María Cecilia Calzado, a la que encontramos una mañana de enero tomando su habitual baño de sol, y absorta en la contemplación de un rosal al que cuida con esmero.

Con sus 100 años recién cumplidos, esta anciana de hablar pausado y quien es ejemplo de longevidad satisfactoria, evocó vivencias y rememoró sus ancestros, llegados a la Cuba a mediados del siglo XIX procedentes de China, y posteriormente asentados en la región oriental.

Ella valora la discreción como primordial virtud, y realiza diversos quehaceres cotidianos en su hogar en el céntrico barrio habanero del Vedado, donde reside desde hace algunos años, rodeada de sus plantas y del amor de sus descendientes y amigos.

Durante el diálogo con Avances Médicos sus ojos vivaces se empequeñecieron de orgullo, al nombrar con extraordinaria lucidez a cada uno de sus 16 hijos y 56 nietos, a los que suma unos 80 bisnietos y tataranietos.

La longeva, cuyo padre alcanzó los 112 años, dijo sentirse feliz de la vida, y agradeció a la Revolución y a Fidel por todos los desvelos que dedica a los viejecitos, y a todos los seres humanos que hay en Cuba y en otros lugares del mundo.

Con palabras muy singulares de su léxico personal, y con gran ternura, reconoció los cuidados que brindan a ella y a sus parientes el médico y la enfermera de familia, atentos en todo momento a lo que llamó "achaques de la edad". "Ellos siempre tratan de hacerme sentir bien, o mejor de lo que esté", afirmó.

El dominó es una de las aficiones de esta abuela, que siempre se mantiene informada mediante la lectura de los diarios, y colabora con el ajetreo del hogar, "porque no hay otro modo de vivir que no sea siendo útil".

La búsqueda de la paz espiritual fue una de las recomendaciones que María Cecilia hizo a los más jóvenes, para alcanzar una vida plena, además de sugerirles un sueño de no menos de ocho horas diarias, comer todo tipo de alimentos "siempre que caigan bien" y evitar los excesos y las malas compañías.

Cuando ya casi nos despedíamos, ella misma nos ofreció un cristalino vaso de agua, que muy bien nos hizo después de nuestro prolongado y ameno diálogo.

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