..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.155, Viernes, 22 de diciembre del 2006

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Del Consenso de Washington al disenso latinoamericano
Por Carlos A. Abarca V.

Cuando en 1989 el economista inglés John Williamson usó la expresión “Consenso de Washington”, percibió los experimentos de los Chicagos Boy’s en Inglaterra, Chile y Argentina; la crisis del endeudamiento en América Latina que explotó en 1982; y las privatizaciones de los bienes públicos que impusieron el FMI, el BM y el Departamento del Tesoro desde 1985, mediante el Plan Backer y el Plan para la Cuenca del Caribe. El Consenso fijó las pautas neoliberales que hoy se quiere perpetuar con el TLC y el ALCA.

En América Latina, el acuerdo con Washington clausuró una etapa de la historia de los partidos políticos y de los gobiernos representativos. El decálogo de Williamson y sus discípulos sustituyó los congresos ideológicos, los programas electorales y la participación ciudadana que sustentaron el Estado de Derechos Sociales hasta la crisis de 1979-83. Cual detritus fangoso, asfixió la democracia; en particular en los gobiernos de Carlos Menem en Argentina (1989-1999), Fernando Collor de Mello en Brasil (1990-1993), Alberto Fujimori en Perú (1990-2001), Carlos Andrés Pérez en Venezuela (1989-1994) y Carlos Salinas de Gortari en México (1988-1994). En Costa Rica fue telón y mampara de la década fétida -por corrupta y elitista- del bipartidismo del PLN y el PUSC.
El consenso de 1990 ha sido objeto shocks y cirugías. Unos, propuestos por el ideólogo original; otras, por economistas como Wolfensohn, Burki, Perry, Kuczynski y Dani Rodrik. La crítica más acre e influyente la formuló en 1999 el Premio Nobel de Economía y vicepresidente del Banco Mundial, Josep Stiglitz; actitud que provocó su salida. Las “disfunciones” incluyen quiebras violentas de la estructura social, crisis de la educación, ingobernabilidad, atasco institucional y de la gestión pública, corrupción, desatención a los pobres, rupturas ecológicas y violaciones a los Derechos Humanos. Se mueven entre las cadenas de reducciones arancelarias con subsidios a las inversiones, privatizaciones, contracción del gasto social, desequilibrio fiscal, devaluaciones monetarias, réditos caprichosos y trasiegos de la deuda externa. La razón de las peripecias se conversa con cinismo, pues no se oculta que la expansión jurásica del capital implica miseria y pobreza, estancamiento y desempleo estructural, libertinaje y agitación social.

Por ello el consenso con Washington no es sinónimo de entendimiento de los pueblos y sus gobiernos. Más bien, en el decenio de cojeras de la democracia se forjaron otras efervescencias sociales que arraigan en el pasado reciente de los movimientos populares. El argentino Luis Dallanegra incluye, las luchas contra la impunidad de los represores en Chile, Argentina y Uruguay; la demanda de Derechos Humanos y protección de los recursos energéticos y de la biogenética; las luchas de las mujeres; la creación de hogares de indigentes; la formación de clubes de trueque; los grupos de presión antineoliberales. Más orgánicos, arraigados y políticamente decisivos, el movimiento neozapatista de 1994, el “cacerolazo” argentino de diciembre 2001, las luchas de Los Sin Tierra, en Brasil, y las de indígenas, campesinos y agricultores en Bolivia, Perú, México, Ecuador y Guatemala.

El disenso latinoamericano irradia hoy de la Revolución Venezolana, del futuro del gobierno de Lula y Evo Morales, de los foros internacionales de los pueblos, de la coherencia de los regímenes de Chile y Argentina con las demandas de las mayorías. Depende también, de la persistencia de un escenario mundial favorable a los ideales democráticos de las naciones.

El Periódico Nuevo Enfoque
AÑO VI, Nº 95 El Salvador, Centroamérica, Segunda Quincena de Diciembre 2006

http://www.libros.com.sv/edicion95/consenso.html




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