..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.155, Viernes, 22 de diciembre del 2006

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Por Aleida Godínez

Varias semanas después de “los malos entendidos”, como fueron calificados entre las marionetas de la Sección de Intereses de Norteamérica en La Habana, SINA, residentes en Las Tunas y los camajanes que viven en La Habana, en el que infructuosamente trataron de orquestar un golpe de estado contra el trío “Colás, Mexidor, Sablón” ubicados, gracias a los ingentes esfuerzos del gobierno yanqui en la cumbre del protagonismo del mal llamado Proyecto de bibliotecas independientes, surgido como parte de un plan del Instituto para la Democracia en Cuba, encabezado por Frank Hernández Trujillo, uno de los principales receptores del dinero asignado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo, con el único fin de promover los libreros independientes y bautizarlos con el seductor nombre de Bibliotecas en las casas de los jefes y principales miembros de los grupúsculos contrarrevolucionarios con fines propagandísticos para atraer más dinero del gobierno norteamericano.

Ya corrían de boca en boca entre la mayoría de los principales cabecillas de los grupúsculos de mercenarios que también como preferidos visitaban las oficinas de los diplomáticos acreditados en la SINA, los comentarios malignos a que están acostumbrados los de esta especie cuando son descubiertos por sus congéneres en tan solapadas intenciones, el descrédito que dejó, y me atrevería a decir, que para siempre, aquella “iniciativa” en que tomaron parte un grupo de oportunistas con la misma o quizás un poco más desvergüenza que autores intelectuales del “proyecto”.

Una maniobra para acallar los comentarios

El GAD, Grupo de Apoyo a la Disidencia, organización que independientemente de las ventajas económicas proporcionada por los miles de dólares que deja de mandar a Cuba y que de hecho pasan a engrosar sus fondos privados, se ha destacado durante estos años por el abastecimiento material de los grupos contrarrevolucionarios y especialmente al proyecto de marras, a través del envío de alimentos, medicinas, literatura subversiva, agendas electrónicas, gomígrafos, equipos de radio y grabadoras, cámaras de video y fotografías, y computadoras entre otros medios.

Pero veamos, quien dirige el Grupo de Apoyo a la Disidencia interna, conocido por las siglas GAD.

Frank Hernández Trujillo, nacido en La Habana en febrero de 1942 nacionalizado estadounidense y principal cabecilla de la citada organización, posee una extensa hoja de servicios. Entre 1962 y 1963 fue miembro activo del Ejército Norteamericano, asignado a las Unidades Especiales Cubanas, que recibían entrenamiento militar para invadir a Cuba.

Entre 1966 y 1974 fue supervisor regional en Nueva York del “American Financial Services” y de 1974 a 1984 fue gerente supervisor en New Jersey y Miami.
Entre 1984 y 1989 trabajó como agente de hipotecas en Miami.

Desde 1989 trabajó como Profesor de Escuelas Públicas en el Condado Miami-Dade.
Uno de los cabecillas más activos del “Instituto para la Democracia en Cuba”, agrupación formada por 10 organizaciones contrarrevolucionarias que han recibido en los últimos años millones de dólares de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo para ejecutar un proyecto de subversión interna contra Cuba.

Integró el grupo contrarrevolucionario que creó el “Consejo Militar Cubano Americano”, formando parte de su directiva y de la organización de carácter terrorista Asociación de Veteranos Cubanoamericanos, formada por grupos que desde Miami realizan actividades de subversión contra miembros de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior de Cuba. Trasmite los fines de semana un programa radial llamado “Forum Militar Cubano”.

En 1995 se convirtió en el cabecilla principal del “Grupo de Apoyo a la Disidencia”,
Además del abastecimiento material y subversivo a los grupúsculos que como los mal llamados bibliotecarios operan dentro de Cuba con fondos federales provenientes de USAID, se atribuye haber establecido contactos directos e indirectos con más de 400 miembros de los grupúsculos y haber enviado ayuda material y financiera a mas de cien de ellos.

Hernández Trujillo, que por sus méritos militares, a pesar de no haber participado en ninguna guerra ostenta la medalla del Servicio Nacional del ejército yanqui y mantiene, según numerosa fuentes estrechos vínculos con la Agencia Central de Inteligencia, luego de haber pertenecido a ella como soldado de fila, se mostró seriamente preocupado por las divergencias que crearon tensiones al inconsistente proyecto de bibliotecas, se esmeró en su labor proselitista y consiguió después de mucha insistencia ante los principales dirigentes del Partido Liberal Sueco un premio que le fue entregado a la directora de la biblioteca independiente Dulce María Loynaz, coauspiciadora, entre bambalinas, y “Directora Ejecutiva” del designio mal concebido en La Habana por su “destacada labor dentro del Proyecto de Bibliotecas Independientes” El premio, que consistía en unos de 4 mil 500 dólares, llegó a Cuba con las siguientes recomendaciones de Frank: […De los 4 500 dólares, mil son para tu uso personal, los restantes 3 500 para la adquisición de literatura].

La compra de libros que no llegó ni remotamente a la cifra ordenada por Miami, y a pesar de que al lector le pueda costar trabajo entenderlo se efectuó en el Complejo cultural del Parque Morro-Cabaña, sede anual de la Feria del Libro de La Habana, que se extiende a todas las provincias del país.

La insignificante compra, abarcó entre otros semejantes títulos como: “El poder curativo de la arcilla”, de Raymond Dextreit, editado por la barcelonesa Editorial Océano Ibis S.A. “El influjo de la luna sobre las personas” del escritor Lucas Moeller editado por la también barcelonesa Editorial De Vecchi S.A. y “Sylvia Plath” de la escritora estadounidense Linda W. Wagner-Martin editada por CICE Ediciones S.A.

Para hacer “más positivo el impacto entre los bibliotecarios” le fue entregado a cuatro de los más allegados y mejores “divulgadores” veinte dólares a cada uno, para que de hecho se encargaran de hacer saber que junto a los libros habían pagado el salario correspondiente a ese mes, enviado por el GAD, que también fue partícipe de los millones para actividades contrarrevolucionarias, otorgados por la Ley del Presupuesto Federal para 1999, promulgada el 21 de Octubre de 1998 que además tuvo la osadía de fijar un límite mínimo de dos millones para ayudar a estos reptiles que no son, ni disidentes, ni opositores ni bibliotecarios, sino mercenarios del imperio.

 


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