..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.155, Viernes, 22 de diciembre del 2006

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DOSSIER_Algunas noticias sobre el libro y la lucha por lograr su precio único

En diversos países, la lucha por lograr el precio único para los libros es de actualidad y de pleno interés para autores, editores, libreros y, también, para bibliotecarios. Hace algunos días, tuvo lugar un Foro Internacional sobre este tema en México, tema que ha estado resonando durante todo este año 2006. Les traemos hoy algunos textos relacionados, pero no está dicha aún la última palabra, porque como pueden apreciar no hay consenso alguno y las opiniones son cada vez más opuestas:

Exponen expertos los beneficios del precio único en el libro

Subraya el director de la Federación de Gremios de Editores de España, Antonio María Ávila, que una ventaja es que la industria editorial no necesita subvención, es capaz de valerse por sí misma.

México.-El precio único del libro representa editar más títulos, hacerlos más baratos y accesible al gran público y lograr una industrial editorial fuerte, competitiva y plural, afirmó el economista español Antonio María Ávila.

En la primera jornada del Foro Internacional sobre el Precio Único del Libro “Diversidad, disponibilidad y acceso equitativo”, el también director general de la Federación de Gremios de Editores de España añadió que esa medida también reditúa en tener una posibilidad de asistencia a la cultura más equitativa.

En la Casa Universitaria del Libro, en esta ciudad, destacó que esos beneficios son el conjunto de razones que hacen que la industria editorial española y la de otras naciones donde se aplica el precio único sean pujantes y fuertes, tanto que no necesita de la subvención del Estado.

“La ventaja del precio fijo es que la industria editorial no necesita subvención, es capaz de valerse por sí misma, para las industrias culturales es bueno que no haya subvención porque significa tutela política”, subrayó. “Por eso, al final, cuando el legislador quiere contar con un sistema de precio fijo, debe pensar si quiere una industria cultural fuerte o que solo existan libros de ocasión”, señaló.

Aseguró que con el precio único crece el nivel cultural de la población de los países, porque tiene los libros a un mismo precio y seguramente encontrará los mejores títulos, ya que las editoriales se servirán de las grandes ventas con sus bests sellers para publicar libros de gran contenido y calidad que seguramente no venderán igual.

“Que seamos un país culto depende de que seamos capaces de editar a grandes pensadores como el mexicano Alfonso Reyes o al filósofo español Arzubide, por poner dos ejemplos, no de publicar la vida de Leonardo Di Caprio, que no tienen ningún interés”, comentó Ávila.

En el Foro, en el que hay se desarrollará con mayor amplitud la experiencia con el sistema de precio único de Alemania, España y Francia, además de la participación del Centro Regional para el Fomento al Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc), Verena Sich, abogada general de la Asociación de Libreros y Editores de Alemania, aseguró que la unidad tarifaria tiene muchos beneficios.

Refirió que su país tiene mucha experiencia al respecto, pues la medida fue legislada en 1880 y desde entonces han logrado muchas cosas, entre ellas proteger los libros de contenido, con grandes conocimientos, que son bienes culturales para la sociedad, además de que se cuenta en la actualidad con 900 mil títulos disponibles en librerías.

“¿Por qué es tan ampliamente aceptado el precio único?, porque asegura la existencia de la diversidad cultural en todo el país, los libros no son vistos como bienes comerciales sino como bases de la vida intelectual, elemento con un gran valor cultural y, por supuesto, como fuente de ingresos para la industria editorial”, dijo.

Por su parte, Jean-Marie Ozane, presidente de la Asociación de Libreros de Francia, aseguró que después de 25 años de contar con ese sistema su país puede hablar del impacto que ha tenido para toda la cadena del libro y la sociedad gala.

“Hay una relación profunda que se instala en la cadena del libro con la ley del precio único en Francia, porque prevé dos tipos de obligaciones: la primera, hay una responsabilidad de los editores con los libreros”, detallo.

En segundo sitio se encuentra “la responsabilidad de los libreros que (a su vez) son dos: tener todas las obras de creación, no solo los libros más vendidos, y escuchar lo que necesita el lector”, comento.

Indicó que para Francia estos son los grandes beneficios del precio único, porque representa ventajas para los editores, y por supuesto los libros, que es el sector que él más conoce, así como para los lectores, que tienen mayor acceso y más barato a ellos.

El Foro Internacional sobre el Precio Único del Libro “Diversidad, disponibilidad y acceso equitativo”, continuará hoy en la Casa Universitaria del Libro, donde los especialistas extranjeros compartirán con mayor amplitud sus experiencias en la materia en México, donde está en discusión la Ley de Fomento a la Lectura y el Libro, que incluye un apartado al respecto.

Notimex, Milenio.com


Llevarán al pleno del Senado el dictamen de la ley del libro
Concluyen en foro internacional que favorece el precio único del libro

México.- El precio único del libro favorece de manera sustantiva la diversidad cultural y la presencia del libro en más puntos de venta, concluyeron la víspera editores de México, Alemania, España y Francia, que durante dos días compartieron sus experiencias en la materia.

Organizado por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), el Foro Internacional sobre el Precio Único del Libro. “Diversidad, disponibilidad y acceso equitativo” también estableció que con el sistema de precio fijo se favorece también de manera sustantiva el acceso, en términos económicos, del libro al lector.

José Ángel Quintanilla, presidente de la Caniem, destacó la coincidencia que tuvieron los ponentes en el sentido de que la inflación en libros en sus países, donde se cuenta desde hace varios años con el sistema de precio único, ha sido más baja que la inflación general en periodos sostenidos.

“Las experiencias que nos compartieron (Antonio María Ávila, de España; Jean Marie Ozane, de Francia, y Verena Sich, de Alemania), nos muestran que en periodos sostenidos de cinco, ocho y 10 años, esa es una tendencia permanente”.

Hablaron del ejemplo de Gran Bretaña, donde hace ocho años abandonaron el precio único, y demostraron que la inflación general en esa nación ha sido de 17.8, mientras que la inflación en los libros ha sido de 29.7, de manera que editores, libreros, distribuidores y demás asistentes a las sesiones del Foro, fue claro el efecto que tiene el precio único en la inflación y en la accesibilidad de los libros al lector.

Quintanilla recordó que desde hace seis años los libreros comenzaron a revisar el sistema de precio único para México.

A través de sus congresos anuales, a esa lucha se sumó la industria editorial que él encabeza, para impulsaron a través de la Ley de Fomento a la Lectura y el Libro que está en poder del Senado de la República.

En el proceso de creación de la Ley, que fue devuelta hace unos meses por el presidente Vicente Fox Quesada, trabajaron muchos mexicanos que participan en la cadena del libro, desde autores, hasta editores, libreros, distribuidores y promotores de la lectura.

“Es una idea que no es nueva en el mundo, porque en Dinamarca comenzó en 1838 y de ahí siguió Alemania que lo hizo en 1880, y le siguieron Francia, España y Gran Bretaña, y es la misma que ha trabajado México para proponer la ley creada por un grupo de reflexión que visitó todas las experiencias europeas, le hemos dado forma a la ley desde hace tres años”, aseveró.

José Ángel Quintanilla agregó que además en esa propuesta intervinieron autoridades educativas y de cultura, así como legisladores.

Subrayó que la mayor parte de ellos saben de la ley, algunos son nuevos, pero otros la aprobaron en el Senado por unanimidad y en la Cámara de Diputados fue por mayoría absoluta, lo que significa que entendieron el tema y lo discutieron a conciencia.

Al finalizar el Foro Internacional sobre el Precio Único del Libro “Diversidad, disponibilidad y acceso equitativo”, José Ángel Quintanilla confió en que las comisiones de Educación, Cultura y la gente de práctica legislativa saquen la ley, pero le han dicho “que pronto”, que es un término muy conocido porque es mexicano.

“Son diversas comisiones en las dos cámaras, se reúnen en fechas diferentes, están planteando reunirse y trabajar en conferencia, pero esas son acciones que los legisladores pueden o no tomar y donde uno no puede intervenir”, lamentó el presidente de la Caniem, organizador del Foro con apoyo de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem) y la Asociación de Libreros Mexicanos, entre otros.

http://www.jornada.unam.mx/2006/11/10/index.php?section=cultura&article=a05n2cul


Precio único al libro, viable y urgente: editores
Con el propósito de ofrecer más argumentos a la viabilidad de la aplicación del precio único al libro.

Por Jesús Alejo

Dentro de los argumentos en pro de la Ley de Fomento al Libro y a la Lectura, en especial en el punto referido al precio único, siempre se habían planteado las experiencias exitosas de otros países, pero como parte de los esfuerzos de los impulsores de la ley, ahora son ellos mismos quienes plantean su importancia.

De acuerdo con Antonio María Ávila, director de la Federación de Gremios de Editores de España, la aplicación de ese mecanismo contribuye a editar un mayor número de títulos, además de hacerlos más baratos y accesibles a más lectores, lo cual redunda en una industria editorial “fuerte, competitiva y plural.”

En el contexto del “Foro Internacional Diversidad, disponibilidad y acceso equitativo: el precio único al libro”, el editor especificó que gracias a la aplicación del precio único al libro, industrias editoriales como la española –y otras que cuentan con esa medida– no necesitan de los apoyos del Estado.

“La ventaja del precio único o fijo es que los editores no necesitan subvenciones, son capaces de valerse por sí mismos. Para las industrias culturales es importante que no haya subvención porque significa tutela política”, añadió Antonio María Ávila.
Para reflejar la urgencia de establecer este esquema, durante el foro los argumentos se combinaron con los datos: 94 por ciento de los municipios en México no tiene librerías; 60 por ciento de estos puntos de venta están en el Distrito Federal y 90 por ciento en el sur de la capital del país.

Ello para explicar que el esquema contribuiría a la creación de un mayor número de librerías, pero también a bajar el precio de los libros, al ser los mismos editores los que propongan el costo de las publicaciones y no estar sometidos a las peticiones de descuento por parte de las grandes cadenas libreras o las tiendas de autoservicio.

Contra los precios inflados

En mayo pasado, en Ecuador se aprobó una legislación de protección al libro, encabezada por un esquema similar al precio único, el cual corrió con gran apoyo de los legisladores de aquel país gracias a que en México el Congreso de la Unión lo había aprobado… si bien no se contaba con el veto presidencial.

Aun cuando las discusiones en la Cámara de Senadores, como instancia de origen de la “ley con observaciones”, no se han iniciado de manera formal, los impulsores de la iniciativa están confiados en que sea aprobada, en especial porque los argumentos utilizados por la Comisión Federal de Competencia y el Ejecutivo aducen prácticas monopólicas, que “serían imposibles porque le corresponderá al editor establecer el precio de venta al público de los libros.”

Como ejemplo de que uno de los primeros beneficiados con esta medida, se dio a conocer que el director general del grupo Random House Mondadori México, Pedro Huerta, ofreció que en cuanto se apruebe la ley, daría 10 por ciento de descuento en el precio de sus libros.

La intención del encuentro fue compartir con diputados y senadores de la LX Legislatura y sus asesores algunas de las razones que dan viabilidad a la aplicación del precio único, una medida adoptada por Alemania desde 1880, a decir de la abogada general de la Asociación de Libreros y editores de Alemania, Verena Sich.

“¿Por qué es tan ampliamente aceptado el precio único?”, se preguntó la especialista germana, para responder enseguida que el esquema asegura la existencia de la diversidad cultural en todo su país, “los libros no son vistos como bienes comerciales, sino como bases de la vida intelectual, elementos con gran valor cultural y, por supuesto, como fuente de ingresos para la industria editorial.”

Durante las dos jornadas del foro internacional, los especialistas extranjeros y mexicanos coincidieron en los beneficios de la aplicación del precio único, que en Francia ha propiciado un diálogo más estrecho entre los diferentes miembros de la cadena del libro, explicó Jean-Marie Ozone, presidente de la Asociación de Libreros del país galo, al generarse una responsabilidad de los editores con los libreros y de los libreros con los lectores, al escuchar lo que ellos necesitan.

Para Marcelo Uribe, director de Ediciones ERA, el sistema de precios inflados en los libros discrimina a la mayoría de los mexicanos, de ahí la urgencia de convencer a los legisladores acerca de la viabilidad del esquema, en especial porque se “vive una pauperización muy violenta en el tema del libro.

“Tenemos un sistema injusto de precios al público y esa discriminación actúa en detrimento de la cultura y del desarrollo democrático”, concluyó el editor.

Fuente: México, Notimex


Antes que precio único, equidad: Porrúa
Por Luis Jhon

Miguel Ángel Porrúa es un librero y editor mexicano. Él está de acuerdo con el veto a la así llamada Ley del Libro: "Nos congratulamos con esta decisión de la presidencia. Porque es una medida que apoya a la industria nacional. Porque el precio único al que únicamente ayudaría sería a las transnacionales".

Para Porrúa, las editoriales mexicanas se encuentran frente a una seria desventaja competitiva con los cuatro grandes grupos editoriales: Planeta, Santillana, Plaza y Janés y Grupo Anaya. Según explicó, estos grupos gozan de distintos incentivos en sus países de origen: "Antes que los precios, equilibrio de mercados".

"¿Por qué ellos pueden acceder a nuestro mercado y nosotros no al de ellos?", se preguntó antes de dar la respuesta: "Porque las políticas impositivas no son comparables. Aquí tenemos cargas impositivas enormes".

Y explicó que traer de España un libro con determinadas características arriba mencionadas, cuesta 187 pesos; enviar el mismo libro a España cuesta 527 pesos.

"No estamos en igualdad de circunstancias para competir en las mismas condiciones", enfatizó.

En entrevista telefónica, Porrúa dijo que, como primera medida, considera que deberían ponerse de acuerdo todos aquellos que conforman la cadena productiva del libro y preguntarse a quién se le carga el IVA que generan: "No sólo la industria editorial. Están los gráficos, las imprentas, el papel, importadores de maquinaria... porque no somos productores de tecnología".

Miguel Ángel Porrúa tomó como ejemplo el caso de China, donde si una empresa "importa una máquina con una tecnología superior a la que se produce en el país, no paga un centavo de impuesto. Aquí, si se va a importar una máquina de 8 millones de dólares, a pagar en 10 o 20 años, para introducirla lo primero que uno tiene que hacer es pagar el IVA por anticipado, del precio total, no de la primera mensualidad". Además habría que sumarle el impuesto de importación con lo que el desembolso resulta siendo de "aproximadamente el 30% del valor de la máquina".

Por otro lado están los impuestos a los insumos. Para importarlos hay que pagar impuestos, en cambio: "si usted va con su CD y hace en otro país la edición e impresión, e importa ese material como libro terminado, no paga impuesto".

Ante la pregunta de cómo se explica, entonces, que existan editoriales como Ficticia y escritores como Víctor Hugo Rascón Banda, de la Sociedad General de Escritores de México, que apoyan esta Ley de Precio Único, Miguel Ángel Porrúa dijo: "Creo que hay un gran desconocimiento. Creen que un sólo precio va a ser benéfico para el mercado, cuando con esto vamos a matar a todos los pequeños operadores de libro".

"Primero debemos unirnos toda la cadena productiva, ver los problemas y luego establecer una Ley del Libro, en igualdad de condiciones de competencia y equilibrio con otros países. Hacer las políticas públicas para ser competitivos en el mercado global", dijo. "Después ya si quieren que pongan un precio único", remató.

Milenio.com


El precio único del libro para México.
Por Lic. ARTURO AHMED ROMERO

México no es un país de lectores y no estamos dando todos los pasos necesarios para serlo. Los problemas que encuentra el libro son enormes, desde la falta de una verdadera Ley General del Libro que pueda ayudar al mejor crecimiento del sector, la posible cancelación de la “tasa cero” para el libro, el problema de la distribución, etcétera. Pocos son los optimistas, más son los que se preparan para una batalla cada vez más ardua entre editoriales y librerías para quedarse con la rebanada más grande del pequeño pastelito que es el público lector.

Una de las ideas que han sonado, una idea inglesa de origen pero aplicada hoy en día en varios países de la Unión Europea (Alemania, Francia, España), es la de precio fijo en el libro. Evidentemente la propuesta por si sola es incapaz de transformarnos de la noche a la mañana en un país con un amplio público lector, menos aún de alcanzar en volumen la vida editorial de España. Sin embargo, conociendo sus limitaciones, el precio fijo o precio único del libro podría ser un estímulo importante para el libro en México.

El libro hace convivir en torno suyo a distintos sectores, con distintos intereses. Tenemos primero al autor, sea un laureado literato o un académico, sea un autor de best-sellers o de libros técnicos. Tenemos también a las editoriales o grupos editoriales, dónde cada vez son menos las pequeñas. Tenemos a los distribuidores mayoristas y tenemos, por fin, al librero. El precio fijo en el libro beneficiaría a toda la cadena productiva y en particular a librerías y lectores.

El precio fijo o único, como su nombre lo indica, consiste en homologar los precios del libro, de tal forma que un libro tenga el mismo precio si lo compras en una librería o en cualquier punto de venta, en la Ciudad de México, en Guadalajara o en cualquier ciudad o pueblo de la república. De tal manera que una librería grande o un supermercado, que tienen la capacidad de aplicar mayores descuentos, se vean obligados a vender sus libros al mismo precio que una pequeña librería.

Una primera revisión, superficial, de esta propuesta podría preocupar al lector. ¿Por qué ha de negársele un descuento? ¿Que acaso un precio competitivo del libro no ayuda a difundir la lectura? ¿No es esto una propuesta antiliberal, que limita la libre competencia? Para responder a estos interrogantes es preciso entender que el libro no es una mercancía como cualquier otra.

El libro es una mercancía, se produce, se distribuye y se vende, dejando una utilidad como cualquier otra mercancía. Sin embargo el libro es distinto de todas las demás mercancías por una serie de consideraciones que tal vez parezca prejuicios a los ojos de algunos. En primer lugar el libro es un difusor de ideas, claro, hay libros banales o superficiales, no todo lo que se publica es un tesoro del saber, pero negarle al libro el papel central que tiene como medio para el debate y la difusión de las ideas equivale a negarnos como país la capacidad de ser cultos, de entrar a la arena del conocimiento.

En segundo lugar, cada título es un prototipo. Mientras que el consumidor puede escoger entre dos marcas de shampoo por su precio, sabiendo que en cualquier caso se llevará un producto funcional, el lector (el consumidor de libros) no tiene los mismos criterios para elegir entre un libro de Cortázar o uno de Rulfo. De tal manera que las librerías se ven obligadas a tener un amplio surtido de libros, muchos de los cuales son de baja rotación pero de un valor literario innegable, y sobrevivir de la venta de best sellers , libros de texto u otras ediciones de mayor circulación.

Entendiendo estos dos puntos, expliquemos que un supermercado, por ejemplo, puede aplicar un descuento enorme a los libros, recuperándose en la venta de otros productos. Sin embargo, por el carácter de dichas cadenas, pocos pueden suponer que les interesará tener a Wittgenstein o a Sartre en sus pasillos. Tendrán, eso sí, muy baratos, los best sellers y los libros de los que hablábamos dependía el librero para mantener su librería, donde sí podremos encontrar libros que no por su baja rotación dejan de ser indispensables para la vida cultural de nuestras tierras.

Una ley del libro que tenga entre sus ejes el precio único del libro permitiría a las librerías pequeñas competir en verdadera libertad tanto con las librerías más grandes como con los supermercados u otros tipo de establecimientos. La competencia se daría por el servicio, la cantidad de títulos y la calidad en el trato al cliente.

México ha visto cerrar cientos de librerías en las pasadas dos décadas. El precio fijo del libro podría ser, junto con otro tipo de estímulos, el inicio de la recuperación de las librerías. No solamente las grandes cadenas, que tienen un papel importantísimo, sino de las pequeñas librerías, las librerías de barrio, las librerías como centro de reunión del público lector. Pasemos los ojos por Francia, por España, y preguntémonos si no sería deseable en nuestro país un reflorecimiento de la librería de barrio, concepto en desuso hoy en día.

¿Pero qué beneficios tendría el lector, y más allá, la difusión de la lectura, del precio fijo y del renacimiento de las librerías? En España el precio fijo ha permitido que baje el precio real del libro, a diferencias de los “descuentos”. Al existir una red de librerías y una mayor distribución de libros, mayores tirajes, las editoriales, que son las que fijan el precio del libro, pueden bajar el precio unitario.

Las editoriales pequeñas, que normalmente son las únicas que se atreven a lanzar escritores desconocidos o jóvenes, tendrían un lugar dónde vender su producto, que nunca sería distribuido por una cadena de supermercados. Javier Marías escribía en El Semanal de España que sus primeras novelas jamás se habrían publicado de no existir el precio fijo. Preguntémonos cuantos nuevos Javier Marías, Vicente Huidobro o Salvador Novo mexicanos se quedan en el tintero.

Otro efecto positivo de dicha ley sería el aumento de la venta por impulso. Sabiendo que un libro, como un periódico o una revista, se consigue al mismo precio en cualquier lado, el futuro lector se encontraría invitado a comprar aquel título que lo seduce desde la vitrina de la librería por la que pasa cada día. El libro tiene que encontrar a su público, y una mayor red de librerías definitivamente lo ayudaría en ese sentido. El problema de fondo relacionado con el precio fijo no es en ningún sentido estar en contra de los grandes almacenes, ni en contra de las grandes librerías; es la defensa de un modelo que no está pensado para premiar a los pequeños sino para impedir una guerra temporal de descuentos que, simplemente, los condena a desaparecer. Bajo una óptica confusa se nos ha hecho pensar que el modelo norteamericano, donde efectivamente no existe el precio fijo del libro, es el que debemos seguir en todos los rubros, cultural, económico, político. Pero la historia de nuestro país nos indica claramente que no es así. Nuestro gobierno y sus instituciones vienen del modelo francés de democracia, bastante diferente del norteamericano, por dar un ejemplo. Pero la cosa no es cambiar un modelo de desarrollo por otro, o copiarle a unos en el afán de tener la originalidad de no copiarle a los primeros.

Hace falta evaluar y conocer las condiciones de nuestro mercado editorial, completamente distinto tanto del estadounidense como del francés o el español. Bajo la luz de ese análisis, si bien somero, es la opinión de quién les habla que México podría verse beneficiado del precio único, al permitir éste el nacimiento de una red de librerías y, con esto, una mayor distribución, una oferta editorial más plural y diversificada, propiciando así, un contacto más cercano entre el lector y el libro.

• Vicepresidente de la Asociación de Libreros Mexicanos. Director General de Editora y Distribuidora Fausto. Gerente General de Librería Trilce. Director Académico del INDELI, Instituto de Desarrollo Profesional para Libreros, S.C.

http://www.cerlalc.org/nuevo_boletin/08/RedLibreros11/Punto.htm


Sí a la ley de fomento a la lectura y el libro

A los integrantes de la LX Legislatura:
A la opinión pública:

El primero de septiembre el Presidente de la República devolvió al Congreso de la Unión la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro. Esta ley había sido aprobada en la LIX Legislatura, por unanimidad en el Senado y amplia mayoría en la Cámara de Diputados.
[ver en http://www.leydellibro.org.mx/lfll.shtml]

La Ley es resultado de más de tres años de trabajo de un grupo plural de ciudadanos, asociaciones profesionales e instituciones públicas y privadas, representativos de toda la cadena del libro y la lectura. Autores, editores y libreros (grandes y pequeños), promotores de la lectura, directores de ferias del libro, entre otros, participaron en su elaboración. El proceso demuestra que es posible generar consensos entre los más diversos intereses, distintos partidos políticos e instituciones públicas con el respaldo del Poder Legislativo.

Para vetar este ordenamiento legal, el Presidente Fox objetó su capítulo seis que se refiere a la "Disponibilidad y acceso equitativo al libro", para ello tomó en consideración argumentos esgrimidos por la Comisión Federal de Competencia (COFECO) que utilizan datos engañosos y falaces en contra del precio único del libro. Esta Comisión se negó a revisar todos los datos puestos a su disposición sobre el tema y tampoco aceptó estudiar los términos de las resoluciones de otras comisiones de competencia sobre legislaciones semejantes, como es el caso, por ejemplo, de la Comisión de Competencia Europea, la cual falló a favor del precio único en Alemania. Afirmamos que el análisis de la COFECO carece de sustento y contradice la experiencia del mercado del libro en otros países. Lo demuestran los documentos que pueden ser consultados en www.leydellibro.org.mx.

La información disponible acerca de la experiencia internacional comprueba que en las naciones donde se aplica el precio único, como Alemania, Francia y España, el incremento promedio del precio del libro está varios puntos por debajo de la inflación general. Mientras que, por ejemplo, en Inglaterra, país que hace algunos años abandonó esta medida, el aumento promedio en el precio de los libros ha sido de más de 29% contra 19% de la inflación general.

La disminución de precios no es el único beneficio para el lector que resulta de establecer el precio único. Al crearse condiciones más equitativas no sólo se estimula la aparición de nuevas librerías, sino también se alienta la competencia por servicio, por surtido, por especialización, etcétera. Bajo el sistema de precio único, Francia pasó en veinte años de tener 1000 librerías a tener 4000. En Japón y en los once países de la Unión Europea que rige este sistema se han obtenido innumerables resultados favorables. Por el contrario, en los países donde el precio único se ha eliminado, la tendencia ha sido la opuesta: en Inglaterra cerraron 400 librerías en cinco años y Finlandia pasó de tener 750 a 450.

Las condiciones que imperan en México han propiciado una nociva concentración de la oferta editorial en muy pocos puntos de venta, lo que ha generado una enorme discriminación geográfica en el acceso a los libros. Más de la mitad de los mexicanos no puede adquirir un libro en su municipio, porque en 94% de los municipios de nuestro país no existe una sola librería y el 40% de las que tenemos está en la Ciudad de México. Esta concentración es un riesgo que justamente apunta hacia lo que la COFECO dice querer evitar: los monopolios, que no sólo atentan contra la competencia, sino contra la diversidad cultural y la circulación de las ideas.

De poco sirven los grandes esfuerzos que realiza el Estado mexicano para formar un país de lectores si la población no tiene acceso equitativo y democrático a los libros. La construcción de un país de lectores requiere de una visión integral y un esfuerzo de concertación de autoridades y actores de la cadena. Por ello:

Apelamos a la reflexión seria, responsable e informada de nuestros legisladores para revertir este veto, y ratificamos que la ley de fomento para la lectura y el libro es indispensable para sanear el mercado editorial, democratizar la cultura, generar el acceso igualitario al libro, impulsar la creación de librerías y bajar los precios al consumidor.

http://www.leydellibro.org.mx/desplegado.shtml


Precio único del libro en Francia

El objetivo, mantener la riqueza y la diversidad de la creación literaria

Promulgada el 10 de agosto de 1981, la ley sobre el precio único del libro (llamada ley “Lang”) entró en vigor el 1 de enero de 1982, instaurando así el sistema del precio único del libro en Francia: toda persona que publique o importe un libro está obligada a fijarle a ese libro un precio de venta al público.

Sin importar la época del año, este precio debe ser respetado por todos los comerciantes del ramo (tiendas comerciales especializadas, supermercados, casa editorial, mayorista, librería tradicional o en línea) que tienen la facultad de otorgar descuentos, que están limitados a 5 por ciento del precio determinado por el editor.

Este régimen derogatorio del principio de libre fijación de los precios está fundamentado en el rechazo a considerar el libro como un producto mercantil banalizado, que únicamente responde a las exigencias de rentabilidad inmediata.

Efectivamente, la práctica de la liquidación (rebaja) conlleva, a largo plazo, una descompensación del número de títulos disponibles, beneficiando obras de “rotación rápida”, que llegan al público amplio (bestsellers, guías...), en detrimento de las obras de creación original.

Del mismo modo, la ley sobre el precio único del libro persigue un triple objetivo, y debe permitir:

• La igualdad de los ciudadanos ante el libro, que será vendido al mismo precio en todo el territorio nacional.
• El mantenimiento de una muy vasta red descentralizada de distribución, sobre todo en las zonas desfavorecidas.
• El apoyo al pluralismo en la creación y la edición, en particular para las obras difíciles.

Desde el principio, el Sindicato Nacional de la Edición se propuso defender esta ley que permite preservar la creación literaria y proteger a las pequeñas librerías independientes contra la amenaza de los supemercados que ofrecen una menor diversidad de obras. Aunque criticada por algunos operadores en los años posteriores a su entrada en vigor, la ley sobre el precio único actualmente es objeto de un consenso por parte de la gran mayoría de los profesionales y su conformidad con el tratado de Roma fue reconocida en 1985 por un fallo del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.

Defensa en el ámbito europeo

Estos últimos años, el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas ha admitido la legalidad del precio fijo, seguido por el Consejo de Ministros de la Unión Europea y el Parlamento Europeo, los cuales han reconocido, cada uno por su parte, el compromiso de los estados de los sistemas nacionales con el precio fijo del libro y con los acuerdos internacionales en las zonas lingüísticas similares.

Actualmente, dos terceras partes de los estados de la Europa de los 15 tienen un régimen de precio único, excepto Suecia, Finlandia, Bélgica (donde se está dando un debate al respecto), Irlanda y Reino Unido. Los nuevos estados miembros, tales como Hungría y Eslovenia, acaban de adoptarlo, mientras que Polonia está reflexionando el asunto. El precio único también está presente en países que no pertenecen a la OCDE, como Argentina o incluso Sri Lanka.

Con este espíritu se redactó la Ley Lang en 1981, para proteger no sólo al producto cultural que es el libro, sino también su comercialización. A veces, esta legislación es presentada como la primera ley de desarrollo sustentable, porque en cerca de 25 años ha permitido mantener un entramado de librerías independientes, una gran producción editorial (aproximadamente 25 mil novedades por año), y un precio accesible del libro (incluso más bajo que en 1981). Esta ley ha inspirado la legislación de algunos países europeos.

Por el contrario, en Gran Bretaña, país muy liberal en el plano económico, actualmente la red de librerías ha desaparecido por completo en el mismo lapso de tiempo, la producción editorial va a la baja y, sobre todo, el precio del libro es actualmente 50 por ciento más alto que el de Francia (un libro de bolsillo en Francia cuesta en promedio seis euros, contra siete libras esterlinas en Gran Bretaña).

Revista Protocolo

http://www.protocolo.com.mx/articulos.php?id_sec=8&id_art=1812


La nueva Ley de la lectura, el libro y las bibliotecas se aprueba hoy.
En el Consejo de Ministros presidido por De la Vega.

• Se fija un precio único para los libros.
• Se liberaliza los precios de los libros de texto, a pesar del deseo del gremio de libreros.
• España es el tercer país en producción de libros.

El Consejo de Ministros ha aprobado hoy la Ley de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas, según ha anunciado la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, en rueda de prensa tras el Consejo de Ministros.

La ley establece el precio único de los libros, dejando fuera a los de texto
La Ley del Libro establece como principio general el precio único de los libros.

Sin embargo, finalmente se ha liberizado el precio de los libros de texto, tal y como solicitaban editores, libreros y distribuidores.

El precio único o fijo del libro garantizará, según la ministra de Cultura, Carmen Calvo, una oferta plural en torno a los 40.000 títulos publicados al año, que no verían la luz bajo los criterios exclusivos de las leyes del mercado.

La Ley de la Lectura, el Libro y las Bibliotecas lleva aparejada una inversión de 431 millones de euros en ocho años para dotación de bibliotecas, una cifra que anunció hace un mes el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la inauguración del Congreso Iberoamericano de Editores.

Además, se incrementará el sistema de premios nacionales y se aumentará la participación institucional en ferias del libro nacionales e internacionales para ayudar a la industria del libro, que da trabajo a 100.000 personas.

Se liberaliza el sector de los libros de texto

En el borrador de la ley que inicialmente barajó el Gobierno y que fue estudiado por el Consejo de Ministros se recoge la liberalización del sector.

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, dijo al presentar el proyecto de ley que esta medida "favorecerá a las familias que se beneficiarán de los efectos en el precio de un sistema libre" y contribuirá también a "proteger a los libreros minoristas".

España es el tercer país del mundo en producción y edición de libros, gracias a un potencial de más de 400 millones de hispanohablantes.

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• Ya puedes pedir ayudas para los libros de texto
• Al cole con libros gratis
• Los libreros apoyan la nueva Ley del Libro, pero critican la liberalización del precio de los libros de texto

http://www.20minutos.es/noticia/168890/0/ley/libro/lectura/

[Algunos antecedentes:]

A

Aprueba Senado precio único del libro
Por Francisco Barradas Ricardez

Senado aprueba Ley de Fomento para el Libro y la Lectura, crea el precio único del libro, en todo el país, a consideración del editor o el importador

CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 16, 2006.- El Senado aprobó la Ley de Fomento para el Libro y la Lectura.

Con esta Ley se crea el concepto de precio único, que consiste en garantizar que el precio de venta al público de un libro sea el mismo en todo el territorio nacional.

Este precio único lo impondrá el editor o el importador de libros.

Marco Adame, senador del PAN, comentó que “el precio único, tal como lo define el artículo 22 de esta Ley de Fomento al Libro y la Lectura, deja a salvo la libre competencia y establece un criterio regulador contrario al precio controlado, al precio máximo o al monopolio”.

Esto evitará las políticas de descuento indiscriminado de las librerías que controlan la mayor parte de la producción de libros.

Por su parte, el senador perredista, Miguel Ángel Navarro, explicó que “con el fin de garantizar un acceso equitativo al libro, al incentivar la creación de librerías que compitan en surtido y servicio, antes que por precio”.

Con el precio único, según los senadores, se mejorará la difusión del libro y la promoción de la lectura, porque habrá un mayor número de establecimientos que ofrezcan libros.

Tomás Vázquez, legislador priísta, dijo que "si no somos capaces de privilegiar el valor social del libro, antes que su impacto sobre esquemas económicos, estaremos acusando una miopía que nos impida otear y construir un mejor futuro para todos".

El propósito de la ley es propiciar y generar políticas, programas, proyectos y acciones dirigidas al fomento y promoción de la lectura.

La iniciativa fue enviada a la Cámara de Diputados para su ratificación.

http://www.esmas.com/noticierostelevisa/mexico/520683.html

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¿Qué contiene la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro?

La ley introduce, entre otros aspectos, las siguientes grandes novedades:
1. Establece para la SEP y el Conaculta la obligación de participar en la formación de lectores
2. Establece para la SEP y el Conaculta la obligación de determinar el Programa de Fomento para el Libro y la Lectura
3. Establece como obligación de la SEP la dotación de acervos para las bibliotecas de aula y escolares, lo que garantiza la supervivencia de este programa
4. Establece el Consejo Nacional de Fomento para el Libro y la Lectura, espacio de concertación entre los diversos eslabones de la cadena del libro: autores, editores, impresores, papeleros, distribuidores, libreros, bibliotecarios, lectores
5. Establece el sistema de precio único

http://www.leydellibro.org.mx/lfll.shtml

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