..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.156, Viernes, 29 de diciembre del 2006

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Crónicas de la lucha revolucionaria preparando la guerra VIII a X partes
Por William Gálvez

PREPARANDO LA GUERRA 8º Parte

30 DE NOVIEMBRE (6)

Desde antes del 25 de noviembre en México la situación dé los futuros expedicionarios se tornaba cada día más difícil, agravado por la deserción de dos hombres del campamento de Abasolo y la detención de Pedro Miret y Enio Leyva en la casa sita en Sierra Nevada 712, donde les fueron ocupadas numerosas armas, por informe del agente batistiano infiltrado, Evaristo Venéreo y el traidor Rafael del Pino. Fidel ordenó que todos los grupos se trasladaran hacia el punto de partida. Se acercaba la hora de iniciar la lucha armada en la patria tiranizada.

Pasados unos minutos de la primera hora del 25 de noviembre de 1956, bajo la lluvia fría, los motores del yate "Granma" iniciaban la marcha de la pesada y valiosa carga. Durante los días 25, 26 y 27 navegaron por los mares del Golfo de México. Ya en la madrugada del 28 se adentraban en las aguas del Mar Caribe. De los ochenta y dos expedicionarios, una buena parte sufrió mareos y vómitos como consecuencia del mar agitado.

Por informes en manos de la dictadura, el 25 de noviembre el Estado Mayor del Ejército circuló a todos los mandos los nombres de embarcaciones sospechosas para su localización; entre ellos se encontraban, los yates Magdalena, Corinthia y Granma. En esa fecha la Fuerza Aérea del Ejército realizó vuelos de exploración en la zona oriental del país, sobre sus costas norte y sur hasta unas veinte millas de la costa. El 26 situó en el Regimiento Nº 8 en Holguín, una compañía de artillería terrestre.

FRANK PAIS: "El día 28 nos reunimos para ultimar detalles y discutir los planes. Ya teníamos el aviso de que Fidel y los compañeros de México habían salido hacia Cuba. El 29 trabajamos frenéticamente en la preparación de las casas y la repartición de las armas y los uniformes".

• Noviembre 28. Frank

Desde el amanecer del 28, casi sin haber dormido, Frank estaba en activo. Poco después de tomar un ligero desayuno, fue para la casa de San Fermín 358. Subió la corta escalera de madera y en la segunda planta, en la reducida habitación también de madera, en unión de Léster y Pepito, continuaron ultimando los detalles para las acciones de apoyo al desembarco. Faltaban cuarenta y ocho, horas. Desde la media mañana hasta el resto del día fueron llegando dirigentes del Movimiento en los municipios orientales y provinciales de las Villas y Camagüey. Pezán, jefe de acción en Manzanillo, le explicó que como habían acordado, tan, pronto recibió la llamada se lo hizo saber a Celia, quien en compañía de Micaela Riera, se trasladó a la zona de Campechuela para asegurar la recepción de los expedicionarios y su traslado en camiones, rumbo a la Sierra. Frank le ordena a Pezán que la principal misión de ellos fuera lograr que Fidel y sus hombres llegaran a la Sierra Maestra y que tan pronto tuvieran contacto con él se lo informara.

En ocasiones Frank salía a chequear el traslado de armas y otras cuestiones.

En horas de la tarde se entrevistó con Santiago Riera, coordinador de las Villas. En el auto manejado por Vilma fueron al parque San Juan. Allí, en la pérgola del histórico lugar, conversaron. Carlos Martínez acompañaba a Riera, quien por no haber recibido el telegrama y en busca de armas, decidió ir a ver a Frank. Éste le dio a conocer la llegada del cable y que las armas sólo alcanzaban para acciones en Santiago; que trataron de hacer lo que pudieran fundamentalmente, obstruccionar las comunicaciones terrestres y telefónicas con Oriente. También se entrevistó con Pedro Díaz de Holguín, Demetrio Monseny (Villa), de Guantánamo, Carlos Chaín de Palma Soriano y compañeros de otros municipios.

ABELARDO RODRIGUEZ FONT: "El 28 me cité con Frank en el reparto Vista Alegre. Me fue a buscar como a las cuatro de la tarde en un carrito que tenía; iba acompañado por una mujer y un hombre. Cuando monté en la máquina, Frank me los presentó. Eran Armando Hart y Haydeé Santamaría. En ese momento comprendí que la cosa estaba bastante cerca, Fuimos los cuatro a ver la casa que conseguí en Punta Gorda, propiedad de un cuñado mío que estaba de viaje y me dejó la llave. A ellos les gustó la casa".

• Frank, 21 horas

Sobre las nueve de la noche, de manera discreta, varios jóvenes escalaban los peldaños de una estrecha escalera hasta llegar a la casa de Emiliano Corrales, en lo alto del Lido Club, era la segundo reunión en ese lugar con la mayoría de los presentes. Frank recorrió con la vista a los asistentes: Haydeé Santamaría, Armando Hart, Pepito Tey, Félix Pena. Otto Parellada, Léster Rodríguez, Taras Domitro, Nano Díaz. Tin Navarrete. Enrique Ignacio Alomá, José Cala, Jorge Sotú, José Álvarez y Emiliano Corrales. Sólo faltaban Enzo, que estaba por las Tunas, y Vilma.

VILMA ESPIN: "El 27 ellos reciben el telegrama, pero no me dicen nada, lo único que Frank me empieza a presionar para esto, para lo otro, para llevar tal cosa, me da distintas tareas, una detrás de la otra, a tal hora tal cosa, a tal recoge a Yeyé, haz esto, haz lo otro, recoge tal paquete, llévalo para tal lado, cosas muy diversas, pero bueno, yo todavía, no sé lo que viene; el 2& incluso el me planteo muchos cosas y por la tarde me dice de acudir a un lugar por la noche, pero no me doy cuento de su importancia, porque estaba inocente de lo que pasaba. Para mí es una de las tantas cosas que tengo que hacer, porque no me dice para lo que es. No es hasta la mañana siguiente que recuerdo que Frank me había citado paro un lugar por, la noche."

En el comedor de la casa de Emiliano, los rostros de todos reflejaban emoción e impaciencia. A pesar de ello, Frank supo contenerse cuando dijo:

--Yo tenemos el aviso de que Fidel y los compañeros de México han salido hacía Cuba.

--La alegría los embargó y el nerviosismo aumentó.

--¿Cuándo...? --preguntaron varios a la vez.

--Pasado mañana llega Fidel --aseguró Pepito--. Sólo nos queda una noche y el día de mañana para prepararlo todo.

--Estamos conscientes de que lo que vamos a hacer es prácticamente un suicidio. Pedirle la vida a un compañero, su más valioso tesoro, es demasiado, por lo que les ruego que el que no quiera participar en las acciones, lo diga y se retire. Estamos seguros de que quien lo haga será incapaz de denunciarnos --concluyó Frank.

Nadie se retiró. Luego pidió que cada jefe de grupo planteara que le faltaba para cumplir su misión. Expusieron sus necesidades. Al final, Frank informó a quienes debían recoger armas en el comercio El Carrusel, en la calle Santo Tomás. A Tin le indicó que se pusiera de acuerdo con Otto para entregarle un fusil ametralladora Johnson.

En esta ocasión leyeron algunos pasajes del libro La noche quedó atrás, sobre un combate dentro de la ciudad --aunque Hermus y Enzo afirman que fue antes, en la reunión efectuado a principios de mes--. El libro trata sobre el levantamiento armado en Alemania en la década del veinte, liderado por Ernest Thaelman, que resultó fallido, habiéndose insurreccionado sólo a la ciudad de Hamburgo. El contenido del libro en general es contra el movimiento comunista alemán. Su autor, Jean Valtain, quien fuera uno de, los insurrectos.- más tarde se convirtió en traidor. Pero lo relacionado con lo escrito del levantamiento armado resultaba de gran valor para la acción que se planeaba en Santiago.


PREPARANDO LA GUERRA: 9ª Parte
Por William Gálvez:

30 DE NOVIEMBRE (7)

LÉSTER RODRÍGUEZ: "La reunión debió durar como dos horas. Hubo una serie de aclaraciones. Lo demás fue la lectura de la cosa del levantamiento de Hamburgo... porque era sobre cómo se comportaba una lucha dentro de una ciudad. Nos llamó mucho la atención, y por tanto decidimos leer unos párrafos, que los leyó Pepito."

OCTAVIO LOUIT: "El 28 teníamos que llevar cuatro maletas con cascos de granadas fabricados en Guantánamo, en la finca de los Raposo. Josué llevó la orden de Frank, de que hacía falta trasladarlas para Santiago. Regresó con un maletín con cascos de granadas. Llegamos con las maletas a Santiago, por tren, en horas de la noche. Taras Domitro se retrasó para esperarnos. Nadie nos aguardaba y con mis acompañantes, tomamos una máquina y fuimos a la casa de Pepito Tey. No estaba.

Nos llegamos a la de Gloria Cuadras y aquello estaba encendido, había mucha gente. En ese momento llegó Julio Pérez. Salimos con las maletas y a unas, tres cuadras encontramos a Frank. Subimos a su máquina y fuimos rumbo a Barracones. Paramos frente a un almacén. Allí metió todas las maletas. Antes nos dijo que a Lázaro Artola, jefe de acción del Movimiento en Camagüey, que andaba con él, le entregáramos varios granadas."

• Noviembre 29, Frank. 07.00 horas

Desde muy temprano en la mañana fresca y lluviosa, el movimiento de los revolucionarios santiagueros fue constante. En el carro rojo manejado por Taras, Frank fue a El Carrusel. Allí estaban Enzo (quien regresó la noche anterior de Las Tunas y lo citaron para ese lugar con su célula) y Rafael Infante (Puchete); poco después llegaron Miguel Deulofeu, Carlos Sarabia, José Cause, Jorge Manfugás, Hermes Caballero, Agustín País y José Ángel Mustelier. Indicó la cantidad de armas y parque que a cada grupo le correspondería, les informó la distribución de los uniformes y se entrevistó con los compañeros que lo buscaban. De la misma forma andaban los jefes de los grupos con el fin de cumplir la misión encomendado. Le dijo a Enzo que debía imprimir diez mil volantes de contenido revolucionario que serían repartidos por las Brigadas Juveniles. Junto con Cause y Mustelier, Enzo fue a comprar el papel, los stencils, la tinta y luego al Colegio de Maestros, en San Gerónimo 463, entre Calvario y Carnicería, donde se iba a hacer el trabajo.

Dos horas más tarde el jefe insurreccionalista estaba en la casa de Vilma y le pidió que llamara a La Habana, para hablar con Aldo Santamaría. Frank, Hart y Haydeé conversaron aparte, sin embargo, la esbelta muchacha notó que le miraban de forma extraño, y de momento se echaban a reír.

--Bueno... pero díganme, ¿qué pasa?

--¿Yo no te dije que anoche fueras...?

--¡Ay, concho! Frank, tú me dijiste que yo fuera a la casa de Emiliano Corrales, en los altos del Lido Club.

--Sí, yo te dije que fueras a las nueve, íbamos a tener una reunión...

-Ave María, se me olvidó, qué barbaridad... Bueno y, ¿para qué era la reunión? --preguntó Vilma de manera ingenua.

--Mira, Frank, si le das tantas responsabilidades, tienes que decirle lo que hay, porque si no, imagínate... --intervino Haydée.

--Tienes razón.

VILMA ESPIN: "Y ahí es donde me dicen claro todo, me enseñan el telegrama, y ahí es donde yo me privo, pues debía de estar, ya que era yo quien iba a decirle a todo el mundo la dirección de los botiquines, dónde ir por si alguno resultaba herido, o en caso de necesidad; qué barbaridad, si son nueve puntos de botiquines. Él me dijo: 'No hay problema, dame el listado de las, direcciones, que yo se las mando a todo el mundo.' Frank quería que yo estuviera y supiera quiénes eran los jefes de grupos, para cuando fuera necesario hacer contacto con ellos. Ese 29 me despliego rápidamente a completar los botiquines con las últimas cosas, pues faltaban medicinas y algo más; además, tenía que avisar a muchas personas. Entonces me plantea: 'Recuerda decirle a la gente que es para un simulacro para conocer las disposición de todos, y por eso se les va a acuartelar. No se les puede decir que es de verdad la acción... Sólo los jefes conocen lo que va a suceder".

Los botiquines fueron situados en Gallo 209, Enramada 555 esquina a San Agustín, Santa Rita 205 entre Corona y Santo Tomás, Carretera de Cuabita, frente a la Universidad, Escuela Nueva en K y 6ª, Reparto Sueño, Princesa entre Calvario y Tres Cruces, la escuela Sagrado Corazón y Trocha Nº 756.

En la casa de San Gerónimo 473 el entra y sale era constante. El teléfono no descansaba. Los médicos, enfermeros y el personal responsable de los botiquines recibían las últimas instrucciones de Vilma y Asela. Nilda Ferrer se encargaba de repartir los medicamentos. Si los militares no se percataron del extraño y constante movimiento, el olfato popular lo percibió y se mantuvo en vela protectora.

Como a las once de la mañana, en la calle Carnicería 373 se encontraba reunido la dirección del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en Oriente: Léster Rodríguez, José Tey, Gloria Cuadras, Moría Antonia Figueroa, Baudilio Castellanos y Ramón Álvarez. Como miembros de la Dirección Nacional estaban presentes Haydeé, Hart y Frank, presidiendo la reunión, que hizo una breve explicación a quienes aún no conocían los cercanos acontecimientos. Concluyó su intervención con las siguientes palabras: "Desde este momento todo queda militarizado y bajo mi mando." Indicó a Gloria y Ramón que estuvieran por la noche en la casa de Vilma para la grabación del llamamiento al pueblo a la lucha insurreccional, María Antonia y Baudilio a partir de las ocho de la noche debían estar listos para el acuartelamiento.

• Cárcel de Boniato. 14.00 horas

A la hora de la visita en la cárcel de Boniato, Carlos Iglesias es visitado por Josué País, quien, cuando tuvo oportunidad de hablarle sin que nadie le escuchara, le dijo:

--Frank te mandó a decir que no tiene gente para apoyarte en la fuga y considera que no existen posibilidades de escapar, y lo más seguro es que los maten, por lo que la fuga no puede ser mañana... pasarán cosas más importantes.

Para Nicaragua la noticia fue como un golpetazo, ya que desde hacía mucho tenía posibilidades de evadirse, pero con el fin de obtener una buena cantidad de armas en la acción, lo fue aplazando para coordinar con el personal de afuera que lo iba a apoyar.

--¿A qué hora será eso? --dijo Iglesias.

Como no era de conocimiento de Josué, sé ponen de acuerdo para que regresara por la tarde para dársela a conocer; para eso idearon que su abuela estaba enferma de gravedad y el joven tendría que volver para informarle si fue ingresada o no, al hospital. Así lo explicó Iglesias al jefe de la custodia, quien estuvo de acuerdo en concederle una nueva visita esa tarde. Antes de las 6 pm estaba de nuevo en el penal el más pequeño de los País García:

--A las siete de la mañana se van a producir los acontecimientos... Ten cuidado, no se vuelvan locos, que pueden matarlos,

--No te preocupes, que las cosas saldrán bien --respondió Iglesias.


PREPARANDO LA GUERRA: 10ª Parte

30 DE NOVIEMBRE (8)

• Frank. 15.00 horas

Sobre las dos de la tarde del día 29, Luis Clergé conversaba con cuatro integrantes de su célula, a la sombra de un árbol del Parque Céspedes. Eran Oscar Asencio, Roberto Blanco Pujol, Ernesto Lazo e Hidecto Castillo. Poco después les dijo que no se movieran de allí que él iba a una gestión. Fue a la Placita de Serrano, en Enramada y Carnicería. Pasado un corto tiempo llegó Frank en un auto.

LUIS CLERGÉ: "Allí me encontré con Frank y le expliqué dónde estaban los demás compañeros, y que yo iba a buscar unas armas en Songo. Estuvo de acuerdo con esto último y me dijo que Blanco y Lazo lo esperaran en la Plaza de Dolores, y Asencio frente a la librería Renacimiento. Y a mí, que estuviera por la noche en el Parque Céspedes, para pasar a recogerme. Todo lo hablamos mientras se compraba un pañuelo blanco en El Encanto, pues el suyo estaba sucio."

Frente a la librería Renacimiento, en Enramada, ha transcurrido como una hora desde que Asencio esperaba impacientemente que "alguien conocido" lo pasara a recoger, como le dijo Clergé; cuando observó que desde una máquina roja lo llamaban. Fue grande su sorpresa al reconocer en ese "alguien" a Frank, manejando el auto. Se sentó a su lado y continuaron la marcha. En la parte trasera venían Blanco y Lazo. Tras unas pocas palabras de saludo, entregó un revólver calibre 32 y dos cajitas de balas a Asencio.

En la calle Barracones doblan a la izquierda, deteniéndose poco antes de Santa Rita, frente a un almacén. Con un manojo de llaves se baja Frank y abre la puerta del mismo. No demoró mucho en salir con un bulto malamente empaquetado: eran fusiles y una ametralladora. Lo ayudaban dos hombres a situarlo en el maletero. Siguieron en busca de Trocha, pasándole cerca a un carro patrullero de la policía, sin ningún percance. Frank detuvo el vehículo, haciendo señas repetidas veces, hasta que apareció un hombre de unos treinta años, de aspecto humilde, a quien dio algunas instrucciones sobre el acuartelamiento. Luego adentrándose en la ciudad, hizo varios paradas con el mismo fin. De momento se percatan de que el maletero estaba abierto. Frank detuvo el auto y como si lo que cargara fueran palos de escoba, arregló los fusiles ante la mirado de algunos curiosos, reanudando la marcha hasta el Colegio de Maestros, en San Gerónimo entre Carnicería y Calvario, donde estaban varios compañeros, entre ellos Enzo, quien le informó que tenían dificultades para la tirada de los volantes, pues un miembro, de la directiva del Colegio se opuso, por lo que debían llevarse el mimeógrafo.

--¿Tienes dónde? --le preguntó Frank.

Enzo dijo que sí.

--Llévatelo --fue la respuesta,

El final del recorrido lo fue la casa de la playa donde se encontraron con otros compañeros. En una de las habitaciones, unos cuantos fusiles, pistolas y decenas de granadas de mano que estaban armando para poder, usarlas. Los que les antecedieron y los recién llegados se dieron a la tarea de preparar las espoletas para las granadas. Cuando todo marchaba como les había ordenado, Frank se retira no sin antes advertir que cuando se hiciera de noche no encendieran las luces.

• Manzanillo

Celia Sánchez y Micaela Riera estaban en Campechuela, desde el día anterior para asegurar la movilización de los compañeros que debían esperar el desembarco, los camiones con víveres y otros medios. El 29 llegaron Lalo Vázquez y Beto Pesand con las instrucciones de que el desembarco sería por un punto de lo costa de Manzanillo. Tuvieron organizados a varios campesinos en distintos zonas para recibirlos: Guillermo García en El Plátano, Crescencio Pérez, en Ojo de Agua de Jerez, y su hermano Mongo en Purial de Vicana. Hacia el norte, en Santamaría y Guaimaral, también se encontraban en espera otros compañeros, y al sureste en el Alto de la Conveniencia, Sevilla Arriba, El Mamey, Palmarito y El Plátano.

• La Habana

En las primeras horas de la tarde del 29 Aldo Santamaría y Enrique Hart, se dirigieron, en auto, al hotel Royal Palm, en las calles San Rafael e Industria, a pocas cuadras de Prado. El recepcionista, Pérez Font, les entregó un telegrama recibido de México: "Separen habitación hotel." Aldo, que conocía el significado, se dio cuenta de que era poco el tiempo para organizar las acciones. Indicó a Enrique que dentro de dos horas se encontrarían de nuevo, pues él iba a hacer contacto con dos soldados con los que iba a recoger armas y municiones. En San Rafael y Prado montaron los dos militares vestidos de civil, pero cuando habían avanzado unas cuadras, se percataron de que un carro del SIM los perseguía. Luego de cruzar el Parque Central, y consciente de la poca potencia de su vehículo, Aldo estaba convencido de que le darían alcance. Indicó a sus acompañantes que salieran del auto y trataran de escapar. Así lo hicieron y en efecto, unas cuadras más allá Aldo fue detenido y conducido a las oficina del SIM. Recuerda que en sus bolsillos llevaba el telegrama y sin que los esbirros se percataran, lo introdujo en su boca, y como una medicina desagradable pero necesaria, se lo tragó.

Por su parte, Enrique Hart y los demás compañeros, al ver que pasaba el tiempo y Aldo no aparecía, presintieron que algo le había sucedido. En horas de la noche les llega lo noticia de su detención y de inmediato, por contactos en la prensa, dieron la noticia para tratar de salvarle la vida También lo informaron a Santiago de Cuba. A la vez, indicaron a los demás compañeros que estuvieran localizados. Por medio de Jesús Suárez Gayol, dirigente de las Brigadas Juveniles, se transmitieron similares instrucciones a varios jefes de brigadas.

Ese mismo día, cuando los combatientes del Directorio Revolucionario recibieron el telegrama desde México, tal como quedó acordado con Fidel, ordenaban el acuartelamiento. Al hacer un recuento de las armas, consideraron que eran pocas para una acción de importancia en la capital, e hicieron contacto con Pepe Suárez, Coordinador del 26 de Julio y con dirigentes de las organizaciones "auténticas", que nada sabían de lo que iba a suceder lo más serio de todo era que ellos no contaban con armas.

FAURE CHOMÓN: "La noche del 29 de noviembre se reunió el Ejecutivo del Directorio Revolucionario, al que hicimos el informe de la situación. Todos comprendíamos que estábamos impotentes ante aquella palpable realidad. Habló entonces José Antonio Echeverría, con aquel aplomo y la sapiencia que a pesar de su juventud y carácter jovial, de niño, le caracterizaba en los grandes momentos, y afirmó: ´Ni el plan de Wangüemert de colocar algunos compañeros con los pocas armas de que disponemos en algunas azoteas y esquinas de La Habana, ni el de Julio García de atrincherarnos en la Universidad en un acto de sacrificio, son aceptables.

Me opongo y asumo esta responsabilidad, pues no podemos dar un paso que signifique la inmolación de un grupo de compañeros, sin posibilidades de ningún tipo.' Más o menos esas fueron sus palabras, terminando con aquel desesperado propósito y actuando con su noble y generoso corazón, al reclamar para sí todo la responsabilidad de la decisión."

• Pinar del Río

Al conocer que el desembarco ocurriría en el siguiente amanecer, Pepe Suárez llamó a Andrés Horta, en Pinar, del Rió, ordenándole que concentrara a los militantes del Movimiento en la zona de Pica Pica y Viñales. Suárez esperaba que los auténticos le entregaran unas armas que trasladaría a esos lugares y producir un alzamiento.

CONTINUARÁ

 


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