..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.156, Viernes, 29 de diciembre del 2006

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Falleció el destacado humorista Wilson

La Habana, 18 dic (AIN) Falleció Luis Felipe Wilson Valera, quien desde hace mucho dejó de nombrarse así para ser conocido en toda Cuba como Wilson, el de las Criollitas, informa hoy el periódico Granma.

La necesidad de crear un periódico humorístico y satírico de la Revolución trajo consigo el surgimiento de Palante. Uno de los caricaturistas que integró este nuevo proyecto humorístico-satírico con sabor a pueblo fue Wilson, así como en la también entonces recién creada publicación Verde Olivo.

Lo que no imaginó Wilson fue que a él le correspondiera el altísimo honor de realizar el dibujo para la portada de la primera edición de Palante, [véase imagen] que salió el 16 de octubre de 1961, y mucho menos que ese dibujo fuera mencionado como ejemplo por Fidel pocos días después en un discurso.

La imagen de esa portada representaba a una ricachona, símbolo de la burguesía derrotada por la Revolución popular, que iba al banco pocos meses después del Primero de Enero de 1959 y se encontraba con que la cajera era una joven negra que había sido su criada hasta antes de esa fecha.

Otro hecho curioso es que la joven negra dibujada por Wilson en esa primera portada de Palante, tenía todas las características físicas de una criollita, aunque todavía no se les llamaba así a las mujeres dibujadas por este artista, pues no fue hasta casi un año después, el seis de agosto de 1962, que apareció por primera vez la sección Criollitas como tal, la cual se ha mantenido publicándose ininterrumpidamente hasta el presente.

Wilson recibió numerosos reconocimientos, entre ellos la Distinción por la Cultura Nacional y el Premio Periodístico José Martí por la obra de la vida.

Además, era miembro del Consejo de la UPEC y presidía la subsección de humorismo de la UNEAC, perteneciente a la Sección de Artes Plásticas. También poseía las medallas y distinciones Raúl Gómez García, Félix Elmuza, Medalla de la Alfabetización y 40 Aniversario de las FAR. El pasado siete de diciembre, cumplió 76 años.

http://www.ain.cubaweb.cu/2006/diciembre/18aswilson.htm

Las "Criollitas" enviudaron
Por Joaquín G. Santana

Un correo electrónico del humorista cubano Betan, recibido en la noche del pasado domingo con el mensaje "Mala noticia", me informó de la muerte de Luis Wilson, el popular dibujante de "Las Criollitas", mi viejo y querido compañero del semanario humorístico "Palante".

Ese mismo día la prensa dominical había informado su conquista del Primer Premio del XVIII Salón Nacional de Caricatura Personal "Juan David" por la obra "Ignacio Ramonet".

Ante la información, inesperada y dolorosa, se instaló en mi memoria nuestro primer encuentro, en la legendaria redacción de la habanera calle Manrique -que antes lo fue del legendario semanario humorístico "Zigzag"- cuando, a mediados de los sesenta del pasado siglo, fui designado para dirigir "Palante", periódico fundado por el venezolano Bracho, el propio Wilson y otros laboriosos artistas.

Fue Wilson, a la sazón subdirector, quien me presentó en el primer "Colectivo". Lo hizo con sencillez y franqueza, como era su estilo. No tenía yo entonces -ni lo tengo hoy- un gran sentido del humor. El lo hizo notar pero, apelando a mi juventud y mi "experiencia" periodística de apenas algo más de un lustro, recomendó complicidades y llamó al respeto y la unidad para acometer empeños mayores.

Dijo esto ante un grupo de humoristas veteranos que, visto en perspectiva, bien pudieran conformar, mayoritariamente, el Salón de la Fama del género en Cuba.

Allí estaba Cardi, líder carismático y empecinado, sobreviviente admirable de pasados tiempos tumultuosos en los que hacer humor implicaba riesgos. A su lado el sonriente Nuez -autor del "Loquito"- que le valió más de una amenaza por parte de los representantes de la dictadura de Batista.

Más allá se sentaba Mitjans, imperturbable en su silencio asiático, solo interrumpido para subrayar alguna ingeniosa intervención, siempre atildado e impecable, el perfecto e insustituible Jefe de Redacción. Y apartado, pero locuaz y muy activo, Leonel López-Nussa, dibujante, humorista, novelista, sagaz y penetrante estudioso de la artes plásticas universales. Un pintor de resonancias muy personales y atractivas.

Completaban aquella cálida Mesa Redonda humoristas más jóvenes que luego han llenado intensas y válidas jornadas del género en Cuba. Entre ellos, Antonio "Ñico" Mariño, Blanquito, "Pitín", "Alben", "Arístides", quizá el propio Betán (que pudo haber llegado después) y una mujer excepcional por su chispa e inteligencia: Evora Tamayo.

No olvido a colaboradores muy estimados: Pecruz, Víctor Pérez Galdós y otros.

Wilson: consultante perpetuo.

Entre todos ellos ya Wilson representaba una alta cuota de sabiduría, un ejemplo de sobriedad y buen gusto, un inefable consultante que siempre estaba dispuesto a ofrecer un juicio leal. Yo, por ejemplo, siempre busqué apoyo en su opinión sobre la selección de la portada semanal, el punto álgido de nuestros Colectivos, donde era obligado combinar la intención, la lectura subliminal, la estética, el perfil ideológico del semanario y las posibilidades de impresión de las viejas máquinas de rotograbado sin renunciar al mensaje directo, más sonriente que carcajeante, a veces sutil y en ocasiones hilarante, en una época de fuerte enfrentamiento con el imperio yanqui.

Muchas y diversas iniciativas realizamos todos en años sucesivos. Desde la creación de una pequeña editorial para la publicación de libros humorísticos hasta la histórica celebración del V Aniversario de la publicación que incluyó la presencia en territorio cubano de los directores de los más antiguos y representativos periódicos humorísticos del campo socialista.

Wilson, invariable y sereno, siempre estuvo en el centro de todos los esfuerzos. Su presencia inspiraba serenidad y sosiego. Su pincel, incansable, abría espacios inéditos al humor criollo e iluminaba zonas exclusivas de la sociedad que se reconstruía sin cesar. Ya, desde lejos, yo le estimaba y admiraba más. Me sorprendía su perdurabilidad sin sombra de agotamiento en lo creativo. Lo presumía satisfecho de su obra y acaso hasta sobrecogido por los homenajes y reconocimientos que, con toda justicia, se le tributaban.

La última vez.

Hace apenas dos meses coincidimos por última vez. Rosendo, el actual Director de Palante, con muchos años de presencia activa y amorosa en la publicación, nos invitó a la celebración del 45 aniversario. Fue una fiesta que reunió a veteranos y jóvenes.

Wilson habló en nombre de los fundadores. Lo hizo con su inagotable y campechana sencillez. Leyó dos páginas que resumían la historia de un periódico y de una legión de periodistas.

El admirado creador de "Las Criollitas" había encanecido. Su paso era más lento y corto. Pero su sonrisa y su generosa calidad humana eran las mismas. Pensé que disfrutaríamos de su creación y su palabra por muchos años.

Ante la noticia de su muerte, tal vez para negarme a admitirla, lo he vuelto a recordar en plena juventud. Así prefiero evocarlo: ligero, cálido, siempre medido en el trato amistoso, disfrutador del arte y de la vida, trazando la cintura y el cuello de cisne de su última "Criollita" en el horizonte de un futuro que lo recordará, inevitablemente, como uno de los grandes del arte hecho en Cuba, desde los tiempos del español Landaluce hasta la fecha.

http://www.radiohc.cu/espanol/sugerencias/dic06/criollitas.htm

 




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