..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.108, Viernes, 27 de enero del 2006
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Maestros ambulantes
Por José Martí

Una vez más, se nos revela Martí como el visionario que fue. En fecha tan lejana como 1884, en tan breve texto como el que presentamos, nos da su ideario de fe en el hombre; prevé, imagina, cree, en lo que hoy intentamos hacer realidad: ese hombre nuevo, ese mundo mejor. Maestros subiendo a las montañas, unión fecunda de la práctica y el estudio, alfabetizadores que llevan la luz de la enseñanza a apartados rincones:

Maestros ambulantes
Por José Martí

Nueva York, mayo de 1884

"¿Pero cómo establecería usted ese sistema de maestros ambulantes de que en libro alguno de educación hemos visto menciones, y usted aconseja en uno de los números de La América, del año pasado que tengo a la vista?" –Esto se sirve preguntarnos un entusiasta caballero de Santo Domingo.

Le diremos en breve que la cosa importa, y no la forma en que se haga.

Hay un cúmulo de verdades esenciales que caben en el ala de un colibrí, y son, sin embargo, la clave de la paz pública, la elevación espiritual y la grandeza patria.

Es necesario mantener a los hombres en el conocimiento de la tierra y en el de la perdurabilidad y trascendencia de la vida.

Los hombres han de vivir en el goce pacífico, natural e inevitable de la Libertad, como viven en el goce del aire y de la luz.

Está condenado a morir un pueblo en que no se desenvuelven por igual la afición a la riqueza y el conocimiento de la dulcedumbre, necesidad y placeres de la vida.

Los hombres necesitan conocer la composición, fecundación, transformaciones y aplicaciones de los elementos materiales de cuyo laboreo les viene la saludable arrogancia del que trabaja directamente en la naturaleza, el vigor del cuerpo que resulta del contacto con las fuerzas de la tierra, y la fortuna honesta y segura que produce su cultivo.

Los hombres necesitan quien les mueva a menudo la compasión en el pecho, y las lágrimas en los ojos, y les haga el supremo bien de sentirse generosos: que por maravillosa compensación de la naturaleza aquel que se da, crece; y el que se repliega en sí, y vive de pequeños goces, y teme partirlos con los demás, y sólo piensa avariciosamente en beneficiar sus apetitos, se va trocando de hombre en soledad, y lleva en el pecho todas las canas del invierno, y llega a ser por dentro, y a parecer por fuera, –insecto.

Los hombres crecen, crecen físicamente, de una manera visible crecen, cuando aprenden algo, cuando entran a poseer algo, y cuando han hecho algún bien.

Sólo los necios hablan de desdichas, o los egoístas. La felicidad existe sobre la tierra; y se la conquista con el ejercicio prudente de la razón, el conocimiento de la armonía del universo, y la práctica constante de la generosidad. El que la busque en otra parte, no la hallará: que después de haber gustado todas las copas de la vida, sólo en ésas se encuentra sabor. –Es leyenda de tierras de Hispanoamérica que en el fondo de las tazas antiguas estaba pintado un Cristo, por lo que cuando apuran una, dicen: "¡Hasta verte, Cristo mío!" ¡Pues en el fondo de aquellas copas se abre un cielo sereno, fragante, interminable, rebosante de ternura!

Ser bueno es el único modo de ser dichoso.

Ser culto es el único modo de ser libre.

Pero, en lo común de la naturaleza humana, se necesita ser próspero para ser bueno.

Y el único camino abierto a la prosperidad constante y fácil es el de conocer, cultivar y aprovechar los elementos inagotables e infatigables de la naturaleza. La naturaleza no tiene celos, como los hombres. No tiene odios, ni miedo como los hombres. No cierra el paso a nadie, porque no teme de nadie. Los hombres siempre necesitarán de los productos de la naturaleza. Y como en cada región sólo se dan determinados productos, siempre se mantendrá su cambio activo, que asegura a todos los pueblos la comodidad y la riqueza.

No hay, pues, que emprender ahora cruzada para reconquistar el Santo Sepulcro. Jesús no murió en Palestina, sino que está vivo en cada hombre. La mayor parte de los hombres ha pasado dormida sobre la tierra. Comieron y bebieron; pero no supieron de sí. La cruzada se ha de emprender ahora para revelar a los hombres su propia naturaleza, y para darles, con el conocimiento de la ciencia llana y práctica, la independencia personal que fortalece la bondad y fomenta el decoro y el orgullo de ser criatura amable y cosa viviente en el magno universo.

He ahí, pues, lo que han de llevar los maestros por los campos. No sólo explicaciones agrícolas e instrumentos mecánicos; sino la ternura, que hace tanta falta y tanto bien a los hombres.

El campesino no puede dejar su trabajo para ir a sendas millas a ver figuras geométricas incomprensibles, y aprender los cabos y los ríos de las penínsulas del África, y proveerse de vacíos términos didácticos. Los hijos de los campesinos no pueden apartarse leguas enteras días tras días de la estancia paterna para ir a aprender declinaciones latinas y divisiones abreviadas. Y los campesinos, sin embargo, son la mejor masa nacional, y la más sana y jugosa, porque recibe de cerca y de lleno los efluvios y la amable correspondencia de la tierra, en cuyo trato viven. Las ciudades son la mente de las naciones; pero su corazón, donde se agolpa, y de donde se reparte la sangre, está en los campos. Los hombres son todavía máquinas de comer, y relicarios de preocupaciones. Es necesario hacer de cada hombre una antorcha.

¡Pues nada menos proponemos que la religión nueva y los sacerdotes nuevos! ¡Nada menos vamos pintando que las misiones con que comenzará a esparcir pronto su religión la época nueva! El mundo está de cambio; y las púrpuras y las casullas, necesarias en los tiempos místicos del hombre, están tendidas en el lecho de la agonía. La religión no ha desaparecido, sino que se ha transformado. Por encima del desconsuelo en que sume a los observadores el estudio de los detalles y envolvimiento despacioso de la historia humana, se ve que los hombres crecen, y que ya tienen andada la mitad de la escala de Jacob: ¡qué hermosas poesías tiene la Biblia! Si acurrucado en una cumbre se echan los ojos de repente por sobre la marcha humana, se verá que jamás se amaron tanto los pueblos como se aman ahora, y que a pesar del doloroso desbarajuste y abominable egoísmo en que la ausencia momentánea de creencias finales y fe en la verdad de lo Eterno trae a los habitantes de esta época transitoria, jamás preocupó como hoy a los seres humanos la benevolencia y el ímpetu de expansión que ahora abrasa a todos los hombres. Se han puesto en pie, como amigos que sabían uno de otro, y deseaban conocerse; y marchan todos mutuamente a un dichoso encuentro.

Andamos sobre las olas, y rebotamos y rodamos con ellas; por lo que no vemos, ni aturdidos del golpe nos detenemos a examinar, las fuerzas que las mueven. Pero cuando se serene este mar, puede asegurarse que las estrellas quedarán más cerca de la tierra. ¡El hombre envainará al fin en el sol su espada de batalla!

Eso que va dicho es lo que pondríamos como alma de los maestros ambulantes. ¡Qué júbilo el de los campesinos, cuando viesen llegar, de tiempo en tiempo, al hombre bueno que les enseña lo que no saben, y con las efusiones de un trato expansivo les deja en el espíritu la quietud y elevación que quedan siempre de ver a un hombre amante y sano! En vez de crías y cosechas se hablaría de vez en cuando, hasta que al fin se estuviese hablando siempre, de lo que el maestro enseñó, de la máquina curiosa que trajo, del modo sencillo de cultivar la planta que ellos con tanto trabajo venían explotando, de lo grande y bueno que es el maestro, y de cuándo vendrá, que ya les corre prisa, para preguntarle lo que con ese agrandamiento incesante de la mente puesta a pensar, ¡les ha ido ocurriendo desde que empezaron a saber algo! ¡Con qué alegría no irían todos a guarecerse dejando palas y azadones, a la tienda de campaña, llena de curiosidades, del maestro!

Cursos dilatados, claro es que no se podrían hacer; pero sí, bien estudiadas por los propagadores, podrían esparcirse e impregnarse las ideas gérmenes. Podría abrirse el apetito del saber. Se daría el ímpetu.

Y esta sería una invasión dulce, hecha de acuerdo con lo que tiene de bajo e interesado el alma humana; porque como el maestro les enseñaría con modo suave cosas prácticas y provechosas, se les iría por gusto propio sin esfuerzo infiltrando una ciencia que comienza por halagar y servir su interés; –que quien intente mejorar al hombre no ha de prescindir de sus malas pasiones, sino contarlas como factor importantísimo, y ver de no obrar contra ellas, sino con ellas.

No enviaríamos pedagogos por los campos, sino conversadores. Dómines no enviaríamos, sino gente instruida que fuera respondiendo a las dudas que los ignorantes les presentasen o las preguntas que tuviesen preparadas para cuando vinieran, y observando dónde se cometían errores de cultivo o se desconocían riquezas explotables, para que revelasen estas y demostraran aquellos, con el remedio al pie de la demostración.

En suma, se necesita abrir una campaña de ternura y de ciencia, y crear para ella un cuerpo, que no existe, de maestros misioneros.

La escuela ambulante es la única que puede remediar la ignorancia campesina.

Y en campos como en ciudades, urge sustituir al conocimiento indirecto y estéril de los libros, el conocimiento directo y fecundo de la naturaleza.

¡Urge abrir escuelas normales de maestros prácticos, para regarlos luego por valles, montes y rincones, como cuentan los indios del Amazonas que para crear a los hombres y a las mujeres, regó por toda la tierra las semillas de la palma moriche el Padre Amalivaca!

Se pierde el tiempo en la enseñanza elemental literaria, y se crean pueblos de aspiradores perniciosos y vacíos. El sol no es más necesario que el establecimiento de la enseñanza elemental científica.

La América, Nueva York, mayo de 1884.

Obras Completas, tomo 8, Editorial de
Ciencias Sociales, La Habana 1975, páginas 288-292.


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“Yo si puedo” gana la batalla al analfabetismo
Por Orlando Oramas León - Colaborador de Radio Rebelde

Luego de una historia republicana más que centenaria, solo ahora México puede declarar a apenas tres de sus municipios libres del azote del analfabetismo.

Ocurrió en el estado de Michoacán, gracias a la voluntad política del gobernador Lázaro Cárdenas y a la cooperación de especialistas cubanos que emplearon el método audiovisual “Yo sí puedo”, utilizado con éxito en otras naciones.

El propio Cárdenas lo anunció durante la inauguración del Primer Congreso Mundial de Alfabetización, que sesiona en La Habana.

Poco antes el ministro cubano de Educación, Luis Ignacio Gómez, me había comentado que “Yo si puedo” se está universalizando y puede ayudar a erradicar el analfabetismo en el mundo.

Fue Venezuela la primera prueba de fuego de este instrumento contra la ignorancia, que tiene apenas dos años de creado.

En la patria de Bolívar se pudieron validar la efectividad de las técnicas desarrolladas en la isla para combatir el analfabetismo. En poco más de año y medio aprendieron a leer y escribir un millón 371 venezolanos.

También el estado mexicano de Nayarit inició la campaña. Por estos días en La Habana el gobernador de Tabasco firmará un convenio similar con vistas a sumarse al empeño y llevar el saber a miles de iletrados de su territorio.

Gómez reveló que el presidente Fidel Castro donó al escritor paraguayo Augusto Roa Bastos varios módulos de la alfabetización, que se utilizan "con mucha efectividad en varios municipios de esa nación del cono sur".

En Haití se inició la alfabetización con cooperación de Cuba. Allí se usó la radio, en lengua creole, y 150 mil haitianos aprendieron a leer y escribir pese a las complejas condiciones prevalecientes, dijo Gómez.

Hasta entonces habían fracasado nueve campañas de alfabetización y la cubana fue la de mejores resultados. Lamentablemente se interrumpió la misión por los acontecimientos en Haití, pero estamos prestos a reanudarla para beneficio de ese pueblo, señaló.

Honduras también se beneficia de la experiencia de la isla en la materia, que se empleará de manera inmediata en Brasil, cuyo ministro de Educación, Tarso Genro, participa en las sesiones científico-docentes que tienen lugar en el Palacio de Convenciones de esta
capital.

"En Nueva Zelanda tenemos una fabulosa reacción porque el método se adecuó para el idioma inglés y hay una universidad que se ocupa de la alfabetización y la educación de adultos de la población aborigen", subrayó el titular cubano.

Hay más de cinco mil matriculados en esos cursos y se pretende ampliar para el seguimiento del sexto grado. "Desde Nueva Zelanda vamos a irradiarlo a otras naciones del Pacífico. Podemos decir que el método se va universalizando. Hay aplicaciones muy significativas en Argentina, vamos a comenzar en Bolivia y analizamos las posibilidades en otras latitudes", dijo el Ministro.

Junto a su colega venezolano Aristóbulo Isturiz confirmó que alfabetizadores de ambos países están dispuestos a llevar su experiencia común a otros pueblos, en sintonía con los principios de la Alternativa Bolivariana para las Américas.

“Yo si puedo” se abre paso en el mundo, y su sentido humano rompe el cerco de tinieblas que excluyen del saber a millones de seres humanos para hacer verdad la idea martiana de que sin cultura no hay libertad.

http://www.latinoamerica-online.info/cult05/arti05.05.html

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YO, SÍ PUEDO.
Un programa cubano destinado a poner fin al Analfabetismo en América Latina

Este artículo nos explica los orígenes, objetivos y campañas de este programa de alfabetización y nos recuerda las abrumadoras cifras sobre educación en América Latina.

Este programa de alfabetización "Yo, sí Puedo", elaborado por el IPLAC (Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño) radicado en Cuba, llega a Argentina como respuesta solidaria del pueblo cubano a la solicitud de un grupo de compañeros nucleados bajo la problemática del analfabetismo en nuestro país.

Ante el compromiso asumido frente al IPLAC, quienes tienen como principio ofrecer alfabetización sin exclusiones, sin distinción de raza, afiliación política o culto religioso; nos hemos nucleado en una organización a la que le llamamos UMMEP cuya sigla significa Un Mundo Mejor Es Posible, y porque creemos que es posible hemos puesto manos a la obra para empezar a cambiarlo.

Así es que asumimos la responsabilidad de coordinar a nivel nacional este proyecto, garantizando los materiales y el monitoreo del aprendizaje.

Claro que no estamos solos, están con nosotros dos pedagogos del IPLAC , quienes nos brindan su valiosa colaboración y asesoramiento en esta noble y humana tarea solidaria.

Esta valiosa experiencia educativa la estamos llevando a cabo junto a más de 50 organizaciones barriales, sindicatos, ONGs y distintos movimientos sociales a lo largo de once provincias, de nuestro país.

Es un proyecto colectivo a nivel nacional, en la medida en que cada organización o movimiento, comparte al igual que nosotros la preocupación por resolver esta carencia en millones de compatriotas, que día a día se esfuerzan por desarrollar distintas habilidades para paliar esta penosa situación.

Esta suerte de estado de indefensión, los angustia y hace dependientes a la hora de realizar cualquier trámite; leer una receta médica, leer una comunicación de la escuela relativa a sus hijos, y hasta salvar sus tierras, dado que entre los testimonios, varios participantes nos han contado como perdieron sus tierras al haber sufrido engaños por no saber leer y escribir.

Los alcances logrados hasta la fecha, nos muestran que vamos por el buen camino. En estos momentos hay alrededor de 400 egresados, 2300 participantes, y 350 centros de alfabetización en funcionamiento en 11 provincias de nuestro país.

Este problema no es sólo de los iletrados, sino de toda la sociedad, que no debe permanecer indiferente ante tamaña injusticia. "Todo hombre tiene derecho a educarse, y en pago contribuir a la educación de los demás.." José Martí.

En el mundo existen más de 860 millones de analfabetos absolutos, el 98,5% de los cuales se concentra en los países del tercer mundo, sin contar los que se van sumando por la falta de atención escolar en las edades tempranas de la enseñanza básica, donde mas de 130 millones de niños están fuera de las escuelas.

En América Latina en especifico el 12 % de la población es analfabeta, pero se calcula, conservadoramente en cifras absolutas 42 millones los iletrados y 110 millones de personas jóvenes que no han logrado concluir la educación primaria, por lo que pueden considerarse semianalfabetos o analfabetos funcionales.

La alfabetización de un pueblo, tanto como el hecho educativo mismo, es un acontecimiento político cuyo éxito depende de la participación masiva y unánime de todas las organizaciones existentes y de todos los sectores de la población.

Únete a nuestro empeño, Vos Podes!!!

"Un mundo mejor es posible"

Colectivo UMMEP.

http://www.aulaintercultural.org/article.php3?id_article=311




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