..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.131, Viernes, 7de julio del 2006

Libro de visitas


Dossier_”Sí, Vamos a Cuba”: una campaña, algunas picazones…

El mismo día que presentamos la campaña “Sí, Vamos a Cuba”, la página Visiones alternativas reproducía el siguiente artículo tomado de Prensa Latina


"Sí, vamos a Cuba" responde a intolerancia e infamia en Miami
Por Ulises Canales (Prensa Latina)

La Habana.- El libro "Sí, vamos a Cuba" corrobora que la revolución cubana constituye un ejemplo incómodo para la ultraderecha asentada en Miami, cuya impotencia se volcó incluso contra un texto dirigido a escolares en Estados Unidos. El ejemplar que se presentará este sábado en la Biblioteca Nacional José Martí, de La Habana, es una respuesta a la decisión de círculos recalcitrantes de retirar de las escuelas de la ciudad floridana el volumen "A visit to Cuba" (Vamos a Cuba).

Activistas contrarrevolucionarios, líderes de la extrema derecha anticubana y miembros de la Junta Escolar del Condado de Miami-Dade presionaron para que se censurara un libro que a su juicio no describe de forma correcta la vida en la isla.

La aparente falta de objetividad en ese texto, redactado en forma simple para alumnos de la enseñanza primaria por la estadounidense Alta Schreir, se justificó con el alegato de que da "una impresión idílica, pues obvia el régimen político y el sufrimiento humano".

Pero en Vamos a Cuba, escrito en 2001, no son las autoridades cubanas quienes aportan elementos de la realidad de una nación que, pese a casi medio siglo de bloqueo económico, financiero y comercial de Washington, tiene a la infancia en el centro de su quehacer cotidiano.

Es justo Schreir -como ocurre a cientos de miles de visitantes a este país- quien da cuenta de la calidad de vida de los niños de la Isla, explicó Margarita Bellas Villariño, presidenta de la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI).

Bellas Villariño y Abel Ponce Suárez, funcionario de la Biblioteca Nacional, confirmaron que los bibliotecarios cubanos darán "una contundente respuesta revolucionaria a quienes en Miami difaman su labor y censuran un libro sobre los niños cubanos".

Los que se hacen pasar por bibliotecarios en Miami dicen que en nuestra Patria no existe ese tipo de niño, que no ríen, que están tristes, de ahí la censura, fustigó la presidenta de ASCUBI en declaraciones a la prensa.

Datos oficiales avalados por la ONU refieren que el 100 por ciento de los niños cubanos está inmunizado contra 13 enfermedades, el 99,4 asiste a la escuela y el 99 de los necesitados de enseñanza especial está vinculados a un centro con ese fin, por citar algunos ejemplos.

El polémico libro forma parte de una serie de 24 publicaciones similares donde se describe la vida y costumbres de varios países, pero la aparente preocupación de un padre por la educación de su hija desató una cruzada de histeria e intolerancia en el texto sobre Cuba.

Los bibliotecarios cubanos reprobaron el hecho de que el texto relativo a la Isla recibió mayor censura respecto a los alusivos a otras naciones.

"Es insólito que en las bibliotecas escolares de Miami prohíban la presencia del libro Vamos a Cuba, que muestra la verdad sobre cómo vive nuestra infancia, en un texto dedicado a niños de segundo, tercero y cuarto grados, expresaron los profesionales.

Pero en realidad en la isla poco asombra la algarabía desatada por círculos extremistas que arremeten, como si se tratara de un asunto de seguridad nacional, contra un sencillo libro escolar de consulta, por demás opcional.

Hace dos días, se cumplieron seis años del regreso a Cuba del niño Elián González junto a su padre, luego que zozobró la embarcación en que viajaba con su madre (fallecida en la travesía) hacia Estados Unidos, y quedó al cuidado temporal de parientes en Miami.

La parentela fue alentada y manipulada por lo más inescrupuloso de la ultraderecha anticubana y, echando por tierra preceptos constitucionales estadounidenses sobre la familia, lo mantuvo secuestrado durante siete meses.

Entretanto, la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) anunció una demanda contra el sistema escolar por estimar que la retirada del libro es un acto de "censura y un serio quebranto de la primera enmienda constitucional".

Lo cierto es que a sus 47 años, la revolución cubana está inoculada ante tanta dosis de hostilidad, y "Sí, vamos a Cuba" será no solo la contesta a campañas inverosímiles, sino testimonio de un anacronismo injustificable en el llamado país de las libertades y oportunidades.

1 julio 2006

http://www.visionesalternativas.com/article.asp?
ID=%7BC7E92029-A163-4842-A89C-769B7B6CC008%7D&language=ES

Continúa siendo noticia en Internet este evento

Esta columna está prohibida en las escuelas de Miami
Por HIAASEN de CARL
(Traducción para LIBRINSULA de Juan Carlos Fernández Borroto)

El editor de Vamos a Cuba debe enviar una botella de champán a Frank Bolaños, el miembro de la Junta Escolar de Miami - Dade quién guió las presiones para prohibir el pequeño e inofensivo libro de viajes en las escuelas públicas del condado.

Nada atrae la atención - y nuevos lectores - de la misma manera que un libro prohibido.

Actuando en base a una queja de un padre que es un ex prisionero político cubano, Bolaños denunció el libro Vamos a Cuba porque muestra un retrato muy pintoresco de la vida bajo el régimen de Fidel Castro.

Habiendo retado sus credenciales anticomunistas, otros miembros de la Junta se precipitaron en referirse a la causa. Por un voto de 6-3, se apresuraron a retirar del libro y los otros 23 de la misma serie para niños de las escuelas primarias.

Dos comités de evaluación que incluían a algunos cubanos americanos se habían pronunciado en contra de prohibir el libro, y el propio abogado de la Junta Escolar había advertido que tal acción infringiría las reglas propias de los paneles e iba en contra de muchos precedentes legales.

Bien seguro, el Sindicato Estadounidense de Libertades Civiles entabló una demanda, y una audiencia fue establecida para el 21 de julio antes el juez de distrito de los EE.UU. Alan Gold.

Las prohibiciones de libro fallan a menudo en los Estados Unidos porque nuestros tribunales, de la misma manera que los artífices de nuestra Constitución, toman una mala opinión de la censura del gobierno. Eso no ha parado a políticos ostentosos, a burócratas intolerantes y a grupos de fanáticos religiosos de declarar la guerra sobre obras escritas que encuentran ofensivas.

Tales cruzadas generalmente salen mal. La controversia sobre un libro genera más publicidad que la que un editor pudiera alguna vez comprar, y atrae a lectores que nunca pudieron haber puesto sus ojos en este libro.

La escritora de Vamos a Cuba es Alta Schreier, y el tener un libro prohibido la pone en una muy distinguida posición.

De acuerdo con la Asociación de Bibliotecas Americanas, entre los escritores cuyas obras están más frecuentemente estimuladas se encuentran Mark Twain, Maya Angelou, Roald Dahl, Judy Blume, Alice Walker, Toni Morrison, John Steinbeck, Kurt Vonnegut, SD. Hinton, J.D. Salinger y Harper Lee.

Es una lista en que la mayoría de los autores se sentirían orgullosos de ver sus nombres. (He estado esperando que una de mis novelas se prohíba en algún lugar, sin ningún éxito. El año pasado casi ocurre en un pequeño condado en Texas).

La mayoría de los distritos escolares locales y las bibliotecas someten a revisión sus libros, y eso es bueno. Muchas cosas no son apropiadas para los lectores jóvenes. La autobiografía de Howard Stern no aparecerá, probablemente, en muchas listas de lecturas de verano recomendadas, por ejemplo.

Pero, muy a menudo los entusiastas del gusto público apuntaran más alto y se frustraran.

Han ido tras Lynda Madaras por sus libros populares que ayudan a niños, niñas y sus padres a sobrellevar la pubertad.

Han ido tras R.L. Stine por su serie de terror para niños.

Han ido tras Stephen King por Cujo, una historia sobre un perro muy malo.

Han ido tras J.K. Rowling para los novelas de Harry Potter.

Obviamente, los que prohíben libros no han afectado la popularidad de Rowling, o sus ventas. A decir verdad, muchos de los libros más atacados en este país continúan vendiéndose de manera fenomenal décadas después de que fueron publicados por primera vez.

Vamos un Cuba es diferente de la mayoría de los títulos prohibidos. No tiene ninguna cuestión social seria, ni un lenguaje subido de tono, ni magos precoces o perros endemoniados. Tiene solamente 32 páginas, un libro que solo está diseñado para decirle a los niños cómo es una visita a Cuba.

De modo comprensible, algunos cubanoamericanos no están contentos porque el libro no menciona las privaciones y la opresión que existen bajo el liderazgo de Castro. La foto de la portada muestra a niños sonrientes en sus uniformes de pioneros, una organización del Partido Comunista a la que todos los estudiantes de la isla deben pertenecer.

La fotografía misma no es inexacta; hay niños sonrientes en Cuba, como también hay dificultades.

Vamos no era un libro de historia o un texto de estudios sociales. Todas las otras reseñas de países en la serie tienen sus propios problemas, y los libros evitan mostrarlos constantemente.

Eso no es una sorpresa, ya que el libro está dirigido a lectores que tienen entre 4 y 8 años.

Irónicamente, la neutralidad del escritor es lo que puso a Vamos a Cuba en problemas con la Junta escolar de Miami-Dade. Si sólo Schreier hubiera añadido una o dos oraciones de crítica a Castro, Bolaños hubiera tenido que idear una escena peligrosa de votación diferente en su próxima postulación para el senado del estado.

Que escogió la prohibición de un libro, una táctica predilecta de supresión en naciones comunistas, es lo ultimo de la hipocresía - un hecho apuntado por algunos en la comunidad de exiliados.

Los tribunales, probablemente, pondrán un fin rápido a este caso, pero Bolaños ya consiguió los titulares y el tiempo de la TV que quería. Mientras tanto, miles de niños que no habían escuchado de un Vamos a Cuba ahora van a tener una razón para buscarlo por ellos mismos.

Ya sean jóvenes o viejos, los lectores tienden a ser curiosos e independientes. Es por eso qué las campañas de censura farisaicas generalmente fracasan.

La mejor manera de asegurarse de que un libro sea leído es diciéndole a las personas que no deben leerlo.

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(Original en inglés)

This column banned in Miami schools
By CARL HIAASEN

The publisher of Vamos a Cuba should send a bottle of champagne to Frank Bolaños, the Miami-Dade School Board member who led the push to ban the harmless little travel tome from the county's public schools.

Nothing attracts attention -- and new readers -- like a banned book.

Acting on a complaint from a parent who is a former Cuban political prisoner, Bolaños denounced Vamos because, he said, it painted a too-sunny picture of life under Fidel Castro's regime.

Their anti-communist credentials having been challenged, other board members scurried to take up the cause. By a 6-3 vote, they moved to yank the book and 23 others in the same children's series from elementary schools.

Two review committees that included several Cuban Americans had advised against banning Vamos, and the School Board's own attorney had warned that such action violated the panel's own rules and went against many legal precedents.

Sure enough, the American Civil Liberties Union sued, and a hearing is set on July 21 before U.S. District Judge Alan Gold.

Book bans often fail in the United States because our courts, like the framers of our Constitution, take a dim view of government censorship. That hasn't stopped grandstanding politicians, small-minded bureaucrats and rabid religious groups from declaring war on written works that they find offensive.

Such crusades usually backfire. The controversy over a book invariably generates more publicity than a publisher could ever buy, and attracts readers who might otherwise have never picked up the disputed volume.

The author of Vamos a Cuba is Alta Schreier, and having a book banned puts her in highly distinguished company.

According to the American Library Association, among the authors whose works are most frequently challenged are Mark Twain, Maya Angelou, Roald Dahl, Judy Blume, Alice Walker, Toni Morrison, John Steinbeck, Kurt Vonnegut, S.E. Hinton, J.D. Salinger and Harper Lee.

It's a list upon which most writers would be proud to see their names. (I've been hoping to get one of my novels banned somewhere, with no success. Last year it almost happened in a small county in Texas).

Most local school districts and libraries screen their books, and that's good. Lots of stuff isn't suitable for young readers. Howard Stern's autobiography, for example, probably won't show up on many summer reading lists.

But, too often, zealous would-be guardians of the public taste aim higher and misfire.

They've gone after Lynda Madaras for her popular books that help boys, girls and their parents cope with puberty.

They've gone after R.L. Stine for his scary Goosebumps series for kids.

They've gone after Stephen King for Cujo, a story about a really bad dog.

They've even gone after J.K. Rowling for the Harry Potter novels.

Obviously, book banners haven't put much of a dent in Rowling's popularity, or her sales. In fact, many of books most often attacked in this country continue to sell like crazy, decades after they were first published.

Vamos a Cuba is different from most banned titles. It doesn't have any serious social issues, off-color language, precocious wizards or demon dogs. It's only 32 pages long, a simply written book designed to tell kids what a visit to Cuba is like.

Understandably, some Cuban Americans are unhappy because the book doesn't mention the hardships and oppression that exist under Castro's leadership. The photo on the cover shows smiling children in the uniforms of Pioneers, a Communist Party organization to which all students on the island must belong.

The picture itself isn't inaccurate; there are smiling kids in Cuba, just as there is also hardship.

Vamos wasn't meant to be a history book or a social studies text. All the other countries profiled in the series have their own problems, and the books consistently avoid addressing them.

That's not surprising, since the target age of their readers is 4 to 8 years old.

Ironically, the author's neutrality is what got Vamos into trouble with the Miami-Dade School Board. If only Schreier had added a sentence or two bashing Castro, Bolaños would've had to dream up a different vote-grubbing stunt in his upcoming run for state Senate.

That he chose book banning, a favored tactic of suppression in communist nations, is the ultimate hypocrisy -- a fact noted by some in the exile community.

The courts will probably put a quick end to this case, but Bolaños already got the headlines and TV time he wanted. Meanwhile, thousands of kids who'd never heard of Vamos a Cuba now have a reason to check it out for themselves.

Whether young or old, readers tend to be both curious and independent. That's why self-righteous censorship campaigns usually flop.

There's no better way to make sure that a book gets read than to tell people they shouldn't read it.


Prohibido conocer en Miami-USA
Por Pedro de la Hoz

Conocer una pequeña isla, aun contada su realidad por testigos imparciales, puede resultar un peligro. Cuba es un país maldito, han dicho los capos de la Junta Escolar del condado Miami-Dade, y por tanto un libro que presenta a los estudiantes simples y razonables verdades sobre una isla vecina, merece una condena: expulsarlo de los estantes de las bibliotecas y estigmatizarlo por su presunta filiación castrista. Así su lectura sea opcional, es decir, no obligatoria en el currículo docente, y se registren apenas 49 copias en las estanterías de 34 escuelas del área, cifras puntualmente aportadas por la prensa oficial de la cúpula cubano-miamense que promueve la inclusión en el Index del libro Vamos a Cuba, de Alta Schreirer.

Todavía no es firme la decisión: hace apenas 48 horas, al atender una apelación de la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU), el juez federal Alan Gold decidió que nada podría hacerse hasta una audiencia fijada para el 21 de julio —o a más tardar el 24—, por lo que los libros deberán permanecer en las bibliotecas, aunque no aclaró si al alcance de los escolares.

¿Qué irrita de Vamos a Cuba en Miami? Un padre, evidentemente azuzado por los intereses espurios de siempre, dijo que la portada: niños cubanos, comunes y corrientes, en uniformes de escuela. Alguien histérico afirmó que se trataba de mostrar a niños enfundados con los atuendos oficiales de la Juventud Comunista.

Para una de las que votó por la interdicción, Perla Tabares, "un libro que engaña, confunde o desconcierta no tiene lugar en la educación de nuestros estudiantes, especialmente los estudiantes de colegios primarios, que son los más vulnerables e impresionables".

Para esta Perla y otras que abundan en los predios fundamentalistas miameros, la Schreier es subversiva cuando le dice a los niños floridanos cosas tan elementales como que "la gente de Cuba come, estudia y trabaja como tú. Pero en Cuba hay cosas únicas''. O que "Todos los estudiantes hacen algún trabajo durante el día escolar. Unos trabajan en huertos, los mayores trabajan en fábricas''. O informar qué árboles frutales crecen en la Isla.

La editorial Heinemann, que publicó este y otros libros de la serie A visit... (incluye, entre otros países, a Egipto e Israel, Brasil y Australia, China y Japón), comentó el título en los siguientes términos: "Ayuda a los alumnos de primaria a entender cómo son los niños en otras naciones, mostrándolos en sus celebraciones tradicionales y en sus centros de estudio".

Esta intención no es grata a los cenáculos anticubanos. Prohibir, censurar, agitar bajas pasiones, alentar venganzas, urdir planes punitivos, les ayuda a odiar.

Desde este sábado, ¡Sí, vamos a Cuba!

http://www.granma.cubaweb.cu/2006/07/01/cultura/artic02.html


No podrán desechar libro Vamos a Cuba
No acaba polémica por libro sobre Cuba que dicen no refleja la realidad de la isla

Prensa Asociada

MIAMI • El distrito escolar del condado Miami-Dade deberá conservar una serie de libros para niños que fueron prohibidos por el consejo escolar del condado hasta que los argumentos de una disputa legal puedan ser resueltos el mes próximo, decidió un juez federal.

La Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos presentó la semana pasada una demanda para impedirle al distrito escolar que retire los libros titulados Vamos a Cuba y su versión en inglés, A Visit to Cuba.

El consejo escolar prohibió el 14 de junio otros 24 libros de la misma serie, que habla sobre visitar otros países.

El pasado martes, el juez federal Alan Gold ordenó al distrito que conserve los libros, al afirmar que quería "mantener el estado de las cosas" hasta la audiencia fijada para el 21 de julio.

"De una u otra manera, esos libros deberán permanecer en ese lugar hasta que decida sobre el caso", dijo Gold.

Pese a que Gold no aclaró que los libros debería estar a la disposición de los estudiantes, las copias de Vamos a Cuba y otros títulos de las serie permanecen en las bibliotecas escolares, señaló el fiscal de distrito Luis García.

El capítulo de la Florida de la Unión de Libertades Civiles de Estados Unidos aplaudió la decisión del juez, señaló su portavoz Brandon, Hensler.

http://www.sun-sentinel.com/elsentinel/
noticias/sfl-elcomstory_0701jul01,0,4211898.story?coll=sfla-comunidad-cci

Como es de ustedes conocido, nuestro Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas, encabezado por esta Biblioteca Nacional, lanzó el pasado sábado la campaña “Sí, Vamos a Cuba”, por el derecho de los niños de Miami a conocer la realidad de una Cuba que le presentan siempre sórdida, amenazante. Una búsqueda en el socorrido Google nos da este resultado…

Resultados 1 - 10 de aproximadamente 344 de "Si, Vamos a Cuba". (0.16 segundos)

Por supuesto, semejante repercusión no podía caer como miel sobre hojuelas en los oídos de quienes participaron en este lamentable hecho, e inmediatamente, comenzaron a llegarnos los mensajes ofensivos de quiénes dicen defender la “libertad de expresión”. Como ejemplo, les traemos el mensaje de quien se presenta como “Juan Amador Rodríguez”, el papá que solicitó fuera retirado el libro.

Después de leerlo, comprendemos un poco mejor su disgusto… y nos lamentamos un poco más por la cultura y la educación que heredará la pobre pequeña. No es, evidentemente, la lectura el fuerte de este señor:

Nombre: juan amdor rodriguez
Opinión: como se daran cuenta soy el padre que puso su queja ante la junta escolar de miami!como se puede mentir tanto?hasta cuando estaran todos ustedes plegados a una tirania tan criminal que desde hace 47 anos reprime la infancia en cuba?,como pueden ustedes ser tan cobardes?,por que no dicen que desde el mismo 1959 han pasado cientos de miles de cubanos por las carceles por el simple hecho de opinar diferente!ustedes podran seguir tratando de engañar al pueblo cubano, pero yo ahora soy libre!!!al igual que mi hija!, algun dia cuba sera libre!! ya los vere gritando que ustedes tambien estaban en contra de este miserable de fidel castro!!haci actuan los cobarde!@! haber si tienen el valor de publicarme esto!! juan amador rodruiguez!!

Y como decía un querido locutor de noticiarios… ¡¡seguiremos informando!!




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