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 LOS MISCELÁNEOS
NO TIENEN QUIEN LES ESCRIBA
Desde Suecia y Miami, donde por estos días andaba de peregrinación
el Sr. Alexis Gainza Solensal, enterado de que la última
piñata de Bush guardaba en su seno 80 millones de dólares
para los más abnegados patriotas del exilio, llegan las reacciones
a un humilde artículo publicado por “Librísula”
en su última edición.
La bombástica “Miscelánea de Cuba”, fraude
intelectual de la más rancia estirpe CIA bajo la peluca de
Freedom House, lo cual es pecado de lesa redundancia, está
que trina. Hasta el Caribe llegan los ecos del suspiro que se escapa
de sus labios de fresa. El mal humor los tiene lanzando oleadas
de vapor por las orejas, la cual aprovechan los suecos que pasan
para calentarse las manos sin tener que pagar. Se han quedado pasmados
los misceláneos, despojados de la gallardía y la honra
impostadas, caídas a tierra por el galletazo criollo enviado
por Internet, más la trompetilla vengadora contra la mediocridad
autosuficiente, recibida allá gracias al formato MP3. Un
Alfonso envarado por la conciencia de su propia importancia cósmica,
ha dejado de acariciar, por un breve instante, lo que cree será
una segura cartera ministerial en la Cuba post-Castro, y nos regala
el último gesto del vodevil escribiendo letras apresuradas,
aburridas y acartonadas, dignas de lo que en buen cubano se llama
“un clavao”.
Lamentablemente,
estos pichones de invertebrados cubanos no tienen sentido del humor.
Ya sabíamos que no tenían decencia ni patriotismo.
Tampoco luces propias. Toda la defensa de estos tigres de papel
se ha reducido a sollozar porque “Librínsula”
ilustró su artículo con unas fotos y no con otras,
recordándonos de paso, a los que vivimos en Cuba, que somos
oprimidos por una “tiranía”, y que nuestro deber
es morirnos de miedo cada vez que ellos abran la boca democrática.
Nadie en Cuba puede leer nuestra revista electrónica, pues
el CIA World Fact Book deja bien claro que en Cuba no hay electricidad,
ni computadoras, ni acceso a Internet, ni tamarindo dulce.
Para deleite del almidonado Sr Alfonso, que con despampanante cara
dura afirmó que “Librínsula” no puede
ser leída por los cubanos de la isla, aquí van algunas
cifras del acceso mensual a la Web donde está alojada, el
cual es brindado automáticamente por un software que provee
una firma norteamericana, y que se encuentra disponible, sin costo
alguno en esa misma Internet que no tenemos:
Mayo del 2006: 72 688 visitas
Junio del 2006:96 059 visitas.
Si en estas cifras no estuviesen recogidos los accesos cubanos,
como afirma el Sr Alfonso, “Librínsula” podría
cómodamente optar por el premio a la Web del Año.
De ser cierto que estos son sólo accesos de fuera de Cuba,
nos adentramos en una nueva interrogante:¿Qué está
fallando en las redes de intercepción y guerra electrónica
al servicio de la guerra implacable que la CIA mantiene contra Cuba,
cuando una simple web de bibliotecarios cubanos alcanza estos records
de visitas?. Y eso, claro está, no tiene sentido para estos
entenados sueco- cubanos del gobierno de Bush, que jamás
entenderán que algo pueda funcionar en el universo sin los
dineros del Cesar, sin los arrullos de Frank Calzón, sin
los sabios consejos paternales de la Fundación Nacional Cubano
Americana, de la cual el Sr Ramón Humberto Colas es directivo,
y que dicho sea de paso, se encuentra envuelta en un escándalo
por la manera tan innovadora en que ha llevado adelante la reconciliación
y la lucha pacífica mediante la compra de helicópteros
artillados y aviones guiados por control remoto, cargados de C4.
El Sr. Alfonso, al que suponemos llevando junto a Alexis García
Solensal en la “cómoda Suecia”, como él
mismo la definiera, la misma vida sacrificada y austera que constituye
el ejemplo póstumo de Martí para todos los luchadores
por la libertad; para todo el que está dispuesto a dedicar
su vida a una idea, dice conocer mejor los fondos de la Biblioteca
Nacional que los que en ella trabajamos. Sería interesante
que aportara pruebas de las acusaciones que hace sobre el control
de sus colecciones, usando para ello la prensa del “mundo
libre” por la que suspira, definido así por la curiosa
metáfora que hacía las delicias de Bender, Kristol
y Koestler, oficiales de la CIA en el frente de la batalla de ideas
en tiempos de la Guerra Fría, cuando estos desertores de
la izquierda luchaban contra sus antiguos camaradas por el control
de “la mente de Picasso”, como hoy hacen con mucho menos
garbo y salero los misceláneos en el frente cubano.
Esperaremos las pruebas que demuestren las acusaciones del Sr.
Alfonso. Lo desafiamos a que presente una, al menos pequeñita,
tan siquiera del tamaño de su propia vergüenza. Contaremos
los días, las horas y los minutos a partir de este desafío.
Llevaremos la cuenta en “Librínsula” y mantendremos
informados a nuestros lectores asiduos, entre los que se encuentra,
por cierto, esta gavilla de sacrificados, espartanos y austeros
misceláneos que viven de los dineros de los enemigos históricos
del pueblo y la nación a la que dicen defender.
Otra rara acusación formula el Sr. Alfonso, esta vez en
el terreno de las razas en Cuba. Nos parece muy excitante que el
Sr. Alfonso, mulato achinado, se plantee esta interrogante, viviendo
como vive, en una Europa cada vez más tolerante, amable y
amistosa hacia los emigrantes de otros colores que llegan huyendo
a sus costas, desde los países del Tercer Mundo, incluso,
y sobre todo, desde aquellos que gozan en su suelo de las amplias
bondades del capitalismo neoliberal, fuente de eterna felicidad
para todos. Esa misma Europa, en cuyas calles, tras su paso, seguramente
el Sr. Alfonso ha escuchado decir alguna vez palabras de aliento
y bienvenida tales como el apelativo de “sudaca”, siempre
tan culta y democrática, donde se erigieron , por primera
vez, los campos de concentración para incinerar a judíos,
negros, gitanos, homosexuales, comunistas, católicos, liberales
y masones, en fin, a cualquiera que se opusiera al fascismo, que
es el capitalismo aterrado y sin maquillaje, o porque este las considerase
“personas desechables”, tiene mucho que enseñarnos
en esta materia, sin duda alguna. ¿Empezamos por la trata
de esclavos, las masacres coloniales, la discriminación racial,
el apoyo al apartheid sudafricano, la indiferencia y complicidad
con las masacres de hoy en Irak, la connivencia con el sionismo
israelí, que asesina diariamente a palestinos “desechables”,
la inmoral deuda externa y el saqueo colonial de los países
subdesarrollados, o las leyes de la Unión Europea para frenar
la emigración hacia su suelo?
No vale la pena dedicar ni un segundo al racismo en “el suelo
de los libres y la patria de los bravos”. Para ahorrar tiempo,
queridos amiguitos, os remito a los reportajes sobre los efectos
del Katrina sobre New Orleáns, acceder al sitio web de la
ACLU, o pedirle un reporte al Sr. Colas, que por el color de su
piel, no por su mansa obsequiosidad, debe estar pasando el Niágara
en bicicleta y marcha atrás al tener que codearse con los
bitongos fascistoides y supremacistas de la FNCA, porque, ¿van
a decirnos que la burguesía cubana y sus brotes de bambú
recién nacidos en suelo yanqui tienen un historial decente
en materia de igualdades, derechos y amor al prójimo? ¿O
prefiere el Sr. Alfonso que le eche a andar otro relojito hasta
que aporte las pruebas?.
En cuanto a mantenerse años detentando responsabilidades,
como muestra inequívoca de ser un dictador, tierno y virginal
Sr. Alfonso, le sugiero suscribirse a la página web de Forbes,
y pedir las biografías de los principales dueños de
las grandes corporaciones que rigen y afectan la vida de miles de
millones de personas en el planeta, que deciden, con el golpe de
dados de sus especulaciones financieras, no qué trabajador
se queda sin trabajo, qué familia se acuesta sin comer, o
si la cifra de personas que jamás ser han puesto un par de
zapatos en Brasil supera los 40 millones, sino qué país,
qué estado, qué nación colapsa, quiebra, y
desaparece. Ese poder, más que divino, superior a cuanto
presidente, general, senador o papa lo haya ejercido jamás
en la Tierra, se ejerce, desde siempre, desde las sombras, desde
hace siglos, por las mismas familias, los mismos apellidos, las
mismas personas. Ellos quitan y derrocan gobiernos. Ellos lanzan
y acaban guerras. Ellos nos tienen absolutamente a su merced, y
nadie los eligió, nadie les puede pedir cuentas, son supranacionales
e intocables, o sea, al menos se creen, omnipotentes y eternos.
¿Tendría Usted, seráfico Sr. Alfonso, la valentía,
la honestidad, la decencia, la estatura moral para enfrentar estos
poderes antidemocráticos, totalitarios, inhumanos, denunciándolos
desde Suecia?
Claro que no se atreverá: su papel en esta historia, como
el resto de los misceláneos, es hacerle el trabajo sucio
a esos mismos poderes, por lo menos, en lo tocante a Cuba, porque
de ella dimana un mal ejemplo que afecta su dominio global. En realidad,
si Usted hubiese escogido la estrella y no el yugo, estaría
ahora luchando por Cuba, en cualquier parte del mundo, Suecia incluida,
y no contra Cuba. Pero sería pedir orden a la miscelánea.
El Sr. Alfonso dice llevar en la sangre “el derecho a denunciar
a la tiranía”. Sea menos hemático el Sr cuando
se refiera a Cuba, y trate de encontrar la manera de trasfundir
un poco de su savia vital al Sr Colás, a ver si se atreve
a denunciar el acto de barbarie que protagonizan por estos días
los miembros jurásicos de la Junta Escolar del condado de
Miami-Dade intentando sacar de los estantes de 33 bibliotecas escolares
un libro para niños de tercer grado, escrito por una norteamericana,
por titularse “Vamos a Cuba”. Tampoco lo hará,
y me vuelvo a ahorrar el relojito.
Para
finalizar, una pequeña nota de color, para estar a tono con
los temas raciales y la sangre colorida del Sr. Alfonso. A pesar
de la estridencia con que los misceláneos anunciaron al mundo
que “Librínsula” los había atacado, dejando
entrever un cierto orgullo inconfesado por haber hallado alguien
que les escribiera, lo cierto es que reciben muy pocos accesos y
exigua correspondencia, tendiendo en cuenta que para apuntalarlos
están los oficiales CIA que actúan por todo el mundo,
dicen que persiguiendo a Bin Laden, y los encargados de prensa y
cultura de las embajadas yanquis, que atienden la distribución
de cuanto bodrio contra Cuba se les indica. Al igual que otras web
de la blogosfera CIA, los misceláneos están solos,
fané y descangayados, como dice el viejo tango gardeliano.
Cuando esperaban un atasco en los servidores por la avalancha de
correos electrónicos, apenas les escribió una persona,
después del desgarrador llamado de auxilio provocado por
lo que calificasen como “ataque de Librínsula”.
Alguien que se identifica como “Estefanía, activista
italiana”, que no pone su foto on line por “razones
de seguridad”, presumiblemente, el alter ego gay de algún
especialista yanqui en guerra psicológica, es la designada
para intentar romper el hielo del desprecio general y la orfandad
que rodea a sitios “friendly”, como el de los misceláneos.
La “señorita” Estefanía tiene un blog
con corazones y angelitos rosados, digno de una Barbie: Allí
confiesa que su interés reside en “las modas, los peinados,
el maquillaje, los bolsos, la música de Willy Chirino, la
vida nocturna, el programa televisivo (oh, freudiana indiscreción)
Big Brother, pues odia los canales de noticias, y por supuesto,
la política de derecha.”
Como
suele ocurrir con blogs de este tipo, iniciativa que el Pentágono
promovía desde el 2003, y que se vino a conocer recientemente,
cuando se publicaron ciertos documentos acerca de cómo implementar
la guerra de ideas en Internet y defender la invasión a Irak,
la misma “persona” mantiene varios, en algunos casos,
decenas de blogs bajo pseudónimos o de manera anónima,
para dar la impresión de que existe una mayoría en
la red que comparte sus puntos de vista y defienden sus criterios.
Esto es especialmente apreciable en la guerra electrónica
contra Cuba, en cuyo cieno se revuelcan, por igual, los misceláneos
y la “Srta. Estefanía”. Ella reconoce que se
relaciona con tres blogs (MySpace, Freetoughts y Bloginterview),
declarando en el segundo, que su bitácora es “de derecha,
pro Estados Unidos (o sea, pro torturas, pro genocidio en Irak,
pro Acta Patriótica, pro vuelos secretos de la CIA, pro imperialista)
pro mercado libre (o sea, precapitalismo neoliberal), pro Israel
(o sea, pro masacre contra los palestinos), antiislamistas (o sea
antiárabe, anti emigrantes, antimulticulturalismo), secularista
(o sea, una broma), y prodemocracia (o sea, otra más).
Entre los estefanios y la Srta. Miscelanía anda el juego.
¿Y después quiere el circunspecto Sr. Alfonso que
reprimamos las carcajadas?
Angel de la Guardia

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