|
 Para
intentar desprestigiar a Cuba, Bush resucita a Madeleine Albright
Por POR JEAN-GUY ALLARD
LA ex Secretaria de Estado norteamericana Madeleine Albright
es lo último encontrado por Caleb McCarry, el jefe del Plan
Bush de anexión, para atacar la magen de Cuba.
Albright, halcón polvoriento y desplumado de la era Clinton,
apareció hace unos días ante los 17 000 bibliotecarios
de Estados Unidos reunidos en Nueva Orleáns para su convención
anual, para bombardearlos con los cuentos más desgastados
acerca de las “bibliotecas” independientes en la Isla.
Después de hundirse frente a Cuba en la Convención
mundial de bibliotecarios, en Oslo, en el 2005, el gran circo anticubano
del Departamento de Estado, administrado por McCarry, conoció
otra derrota al sacar del closet de la historia a esta mujer a quien
Vaclav Havel llegó hasta proponer su sillón de Presidente
de la Republica Checa.
El discurso envenenado de Albright no tuvo el impacto esperado ante
esa inmensa asamblea. Los congresistas de la American Librarians
Association (ALA) no aceptaron votar, tal como se esperaba, una
resolución anticubana, sino que mantuvieron valientemente
sus posiciones sobre el tema, a pesar de las presiones.
Simbólicamente, el congreso de la ALA se celebró en
la Nueva Orleáns, la ciudad devastada por el huracán
Katrina, cuya población fue abandonada por la administración
federal y a la cual Cuba había propuesto una ayuda médica
generosa rechazada por Bush. Fue el primer evento de tal magnitud
en esta localidad desde el desastre del año pasado.
Madeleine Albright es una de los varios personajes contratados permanentemente
por el Departamento de Estado para denigrar a la Isla. Hace ya rato,
se sumó a la maquinaria europea montada por José Maria
Aznar y Vaclav Havel y añadió su nombre a los de una
brocheta de ex presidentes —el uruguayo Luis Alberto Lacalle,
el chileno Patricio Aylwin y el costarricense Luis Alberto Monje—,
de anticomunistas viscerales como la viuda del ruso Andrei Sajarov,
Elena Bonner, el escritor peruano Mario Vargas Llosa y el escritor
mexicano Enrique Krauze y de los habituales cubanos de alquiler
encabezados por el terrorista prófugo y comentarista del
Miami Herald Carlos Alberto Montaner.
Havel se ha vinculado a la tubería financiera de Washington
desde hace un par de décadas y no es por nada que Aznar es
hoy día, públicamente, un empleado jugosamente pagado
del magnate norteamericano (de origen australiano) Rupert Murdoch
— como acaba de revelarlo la prensa española.
UNA HERRAMIENTA MAS DE CALEB “HAITI” McCARRY
Albright es solo la última herramienta comprada por McCarry
en su dossier de las llamadas “bibliotecas independientes”
que, con los “periodistas independientes” constituyen,
a la vez, la red de informantes de la Sección de intereses
norteamericanos (SINA) en La Habana y un tema de propaganda tan
falso como inagotable.
McCarry, un republicano de extrema derecha, fue quien reclutó
en Haiti al duvalierista Stanley Lucas como jefe de la representación
local del International Republican Institute. Logró reunir
a ex esbirros y a militares profugos para provocar el golpe de Estado
contra el ex Presidente Aristide. George Bush lo encargó
despues del dossier privilegiado de la llamada “transición”
en Cuba.
En su intervención de Nueva Orleáns, Albright omitió
señalar que el actual jefe de este dossier es José
Ramón Colas, un playboy cubano que, por sus servicios distinguidos
a la SINA, fue autorizado a emigrar a EE.UU. hace unos años
con toda su familia, y ocupa hoy un asiento en el Consejo de directores
de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA).
Hace unos días, un ex director de la FNCA confesó
públicamente en Miami que se había gastado un millón
y medio de dólares, a nombre del grupo, para conseguir helicópteros,
aviones teleguiados y explosivos para realizar actos de terrorismo
en Cuba, como bombardear grandes concentraciones del pueblo habanero.
Tampoco Albright mencionó a Robert Kent, quien fue detectado
en el curso de uno de sus viajes a Cuba tratando de ubicar la casa
de Carlos Lage, alto dirigente de la Revolución.
En Oslo, durante el Congreso de IFLA (International Federation of
Librarians Association), Kent se había acercado sistemáticamente
a delegados de Europa del Este, a fin de convencerlos de presentar
una resolución contra Cuba que él mismo había
redactado. Logró finalmente convencer a unos polacos que,
sin embargo, se dieron cuenta a tiempo de la trampa que se les preparaba
y nunca aparecieron en la sesión donde se pretendía
discutir el tema.
En vista del próximo congreso de IFLA, en Seúl, Corea
del Sur, Kent ya se acercó a dos delegaciones de la misma
región geográfica e intentó de nuevo su maniobra
de intoxicación.
Hace unos meses, Kent había realizado un intento de influir
con la American Librarian Association a través del comentarista
y poeta norteamericano de origen rumano Andrei Codrescu. En diciembre
del 89, Codrescu había realizado una visita a La Habana para
parir un libro Ay, Cuba: A Socio-Erotic Journey, donde se destaca
su fascinación mórbida por los adolescentes. Codrescu,
que no habla tres palabras de español, visitó la Isla
durante doce días para escribir un texto lleno de desprecio.
El rumano-americano era el tercer ex europeo del Este reclutado
por Kent.
Una “conexión checa” que Kent quiso utilizar
estaba conformada por un oficial de la Inteligencia militar norteamericana
de origen checo, “Stanley” o “Stan” Kalkus,
que emigró desde Checoslovaquia a Austria en 1948, y luego
a EE.UU. en 1951, donde se instaló en Chicago. Fue reclutado
por la Inteligencia militar norteamericana. A partir de ese momento,
se sumó a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y, durante
muchos años, “trabajó” en la esfera de
la Inteligencia en varias partes del mundo.
También reclutó a Silvia Stasselova, de la Universidad
Técnica de Eslovaquia, donde es jefa de la biblioteca y del
“centro de información”. Stasselova se dice Presidenta
de la Asociación Eslovaca de Bibliotecarios. Sin embargo,
esa organización no es la Asociación Nacional de Bibliotecarios,
creada en 1920, sino una aparte, creada en 1990.
Otro compinche europeo del Este del agente Kent en sus aventuras
y desventuras anticubanas es Wojciech Siemaszkiewicz, un polaco
de Cracovia ahora colega suyo en la New York Public Library. Vive
en New Jersey, donde es conocido por su proselitismo de extrema
derecha. En ese estado cercano a Nueva York, trató, en el
2001, de obtener… la candidatura republicana para el Senado.
Fracasó.
Estados Unidos se gasta anualmente decenas de millones de dólares
del dinero de los contribuyentes para atacar a Cuba. La Administración
que abandonó a la población negra de Nueva Orleans
es la misma que mantiene un costoso aparato propagandístico,
desde el Sur de la Florida, para dañar la imagen de la Isla
por todos los medios.
Cuba ha solicitado ser la sede de un futuro congreso de IFLA. “No
tenemos nada que ocultar”, comentó a este respecto
el director de la Biblioteca Nacional José Marti, Eliades
Acosta, al lanzar una campaña nacional contra la interdicción
del libro Vamos a Cuba, decretada hace unos días por las
autoridades de la biblioteca de… Miami-Dade.
|