 DOSSIER_ Bush, Cuba y
sus compromisos
Como bien dijera una querida colaboradora de este
boletín al enviarnos el mensaje que inicia este Dossier,
si no fuera dramático, sería risible… siendo
de hecho, patético además…
Nada, que una vez más, el gobierno norteamericano
intenta “inventar el agua tibia” en un país que,
justamente, ¡¡no admite “a terceras partes intervenir
y obstruir la voluntad del pueblo cubano”.!!:
Compromiso de EEUU con pueblo cubano
Associated Press
El segundo
informe de la Comisión para la Asistencia a una Cuba
Libre, difundido el lunes por el Departamento de Estado,
contiene un "Compromiso con el pueblo de Cuba".
El compromiso es una lista de acciones que realizaría
Estados Unidos "para apoyar a un gobierno de transición"
en La Habana, en reemplazo del régimen comunista encabezado
por el presidente Fidel Castro, que ha estado en el poder
durante más de 40 años.
El compromiso incluye:
_ Proveer inmediatamente alimentos, agua, combustible y equipo
médico y asegurar que esos suministros vitales sean
distribuidos rápidamente en toda Cuba.
_ Ayudar a asegurar que la energía eléctrica
mejore y funcione lo más pronto posible.
_ Ayudar a reconstruir la arruinada economía.
_ Respetar el derecho de los cubanos de sentirse seguros en
sus hogares.
_ Fomentar asistencia de otros países, asociaciones
y empresas privadas.
_ Desalentar a terceras partes a intervenir y obstruir la
voluntad del pueblo cubano.
Para ello, el gobierno de transición debe comprometerse
a "desmantelar todos los instrumentos de represión
estatal y aplicar las libertades y derechos humanos fundamentales
respetados en todo el mundo", incluyendo:
_ Garantizar el derecho de libre expresión, libertad
de prensa y libertad de culto.
_ Legalizar toda actividad política pacífica.
_ Poner en libertad a todos los presos políticos.
_ Establecer un poder judicial independiente.
_ Permitir el establecimiento de sindicatos independientes
y asociaciones independientes de carácter social, económico
y político.
_ Asegurar el derecho a la propiedad privada.
_ Organizar elecciones libres y justas para la elección
democrática de un nuevo gobierno cubano dentro de un
periodo máximo de 18 meses.
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Cuba rechaza nuevos intentos anexionistas de EE.UU.
La Habana, 5 jul (PL) Cuba considera que el informe presentado
al presidente George W. Bush, contentivo de medidas para acelerar
una transición en la isla, sólo refuerza el
vigente desde mayo de 2004, sin lograr sus verdaderos propósitos
anexionistas.
Este nuevo informe ratifica el llamado plan Bush con medidas
adicionales, indicó el presidente del Parlamento cubano,
Ricardo Alarcón, en el programa radiotelevisado Mesa
Redonda, que examinó este miércoles lo que se
conoce del documento.
Estamos ante una verdadera amenaza de agresión y de
acciones de guerra de todo tipo contra Cuba, que es la esencia
y lo más notable de este informe, que incluye planes
secretos, agregó.
El parlamentario apuntó que en esta nueva empresa
trabajan de manera mancomunada la CIA, el Departamento de
Defensa, la Secretaría de Estado, el Pentágono,
el presidente de Estados Unidos y sus asesores de Seguridad
Nacional.
Recordó que desde meses antes del triunfo de la revolución,
en 1958, esa mismas agencias y entidades estatales norteamericanas
prepararon planes para evitar el triunfo revolucionario y
luego, durante 47 años, para derrocar el proceso cubano.
Por lo que consideró que ambos informes (el de mayo
de 2004 y el presentado hoy al presidente Bush por una comisión
encabezada por la Secretaria de Estado Condoleezza Rice),
no son nada nuevo, sino muestra de la política norteamericana
hacia Cuba.
Alarcón remarcó que lo más importante
que tiene el documento de la llamada Comisión de Asistencia
para una Cuba Libre que encabeza Rice, es que refuerza el
plan de anexión de la isla, que propone el Plan Bush
de hace dos años.
De entonces para acá han tratado el asunto con marcado
interés de engañar y desinformar, apuntó
mostrando pruebas de cómo se trata de tergiversar los
datos disponibles en el sitio de Internet del Departamento
de Estado.
Se sabe que existe, que se lo entregaron al señor
Bush, algunos lo tienen, pero al que fue publicado le fue
suprimida la parte más importante -consideró-,
que son indicaciones contenidas en un anexo separado y secreto.
Alarcón se pregunta cuáles son esas nuevas
acciones, cuál es su carácter y cuáles
son las nuevas trampas que se propone Washington contra la
isla.
Por lo pronto -dijo- se conoce que el nuevo informe contiene
una docena de medidas que retoman las del Plan del 2004 y
aplica las recomendaciones expuestas en el primer informe
de la Comisión.
En ese sentido se pretende continuar recortando las remesas
para eliminar los supuestos fondos que ellas representan para
el gobierno cubano, obstaculizar el comercio con la isla y
montar campañas diplomáticas anticubanas, enumeró.
Añadió que un tema clave en este informe son
las acciones para acelerar la subversión, cerrar cualquier
fisura que pudiera quedar en el bloqueo y tratar de crear
una coalición de países que apoyen a Estados
Unidos en una agresión a la isla.
pgh/apf
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Iniciar
preparativos para una intervención en Cuba, recomienda
comisión a Bush
AFP Y THE INDEPENDENT/La Jornada
Un grupo de alto nivel creado por el presidente George W.
Bush, llamado Comisión de Asistencia a una Cuba Libre,
entregó al mandatario un informe en que recomienda
el inicio de preparativos para una intervención estadounidense
en una transición política en la isla en el
evento de la muerte de Fidel Castro, informó hoy el
diario británico The Independent.
La comisión, creada por Bush hace tres años
y copresidida por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice,
y el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, ofrece
una serie de recomendaciones cuyo propósito es promover
una transición hacia "la democracia y la libertad
política".
El gobierno de Estados Unidos tendrá que estar preparado
"con mucha anticipación para ayudar en caso de
que se solicite asistencia por el gobierno de transición
en Cuba", afirma.
La "asistencia" que se ofrecerá para apoyar
una transición política en caso de la muerte
de Castro, según el informe, incluye desde mantener
el sistema de salud y energía hasta la capacitación
de jueces y policías cubanos.
El portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, aseguró
hoy ante periodistas que el informe hace recomendaciones de
lo que puede hacer Estados Unidos "para avanzar la libertad
y la democracia en la isla" y qué hacer en una
era posterior a Castro.
"No estamos tratando de derrocar al gobierno de Fidel
Castro en Cuba. Tratamos de llevar la democracia, cuando sea
posible", sostuvo Snow.
Entre las recomendaciones se propone la creación de
un fondo de 80 millones de dólares para la "promoción"
de la "democracia" en Cuba. Además, se propone
otro fondo de 20 millones de dólares anuales para "programas
pro democracia".
Un anexo clasificado contiene una serie de medidas que el
gobierno de Bush debería contemplar para minar todavía
más al gobierno de Castro.
De su lado, el presidente del Parlamento de Cuba, Ricardo
Alarcón, denunció que existe un plan secreto
de Bush para una transición política en la isla,
que podría ir desde una conspiración contra
Fidel Castro hasta una agresión militar.
Afirmó que el Plan de Asistencia a una Cuba Libre,
aprobado por Bush el 20 de mayo de 2004, recibió críticas,
incluso de la disidencia en La Habana, por su "carácter
ilegal y agresivo", y "delirante".
Según Afp, el plan de 450 páginas prevé,
entre otras cosas, la devolución a sus antiguos dueños
de viviendas y otras propiedades confiscadas en Cuba por el
gobierno del presidente Castro, la privatización económica
y la transición política coordinada por un funcionario
estadunidense.
Por último, el vicecaniller Bruno Rodríguez
denunció en La Habana que el plan presentado hoy a
Bush para su aprobación prevé la internacionalización
del problema cubano para justificar una agresión contra
el país caribeño.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=34235
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EEUU dice que rehabilitaría a Cuba en 18
meses
Por NESTOR IKEDA
Associated Press
WASHINGTON - Estados Unidos declaró el lunes que podría
rehabilitar a una Cuba post-Fidel Castro en 18 meses siempre
que un gobierno de transición esté dispuesto
a facilitar una transformación democrática.
"Haríamos eso y más, en el entendido de
que ese gobierno de transición nos lo solicite",
dijo el secretario de Comercio Carlos Gutiérrez, quien
es un cubano exiliado, en una ceremonia en que el gobierno
difundió un nuevo informe sobre su estrategia para
una Cuba posterior a Fidel Castro.
Explicó que ese gobierno debería estar comprometido
con "el desmantelamiento de todos los instrumentos de
represión del estado e implementación de los
derechos humanos internacionalmente respetados y las libertades
fundamentales, incluyendo la organización de elecciones
libres y justas para un nuevo gobierno cubano democráticamente
elegido".
La secretaria de Estado Condoleezza Rice, quien presentó
el informe en el Departamento de Estado junto a Gutiérrez,
exhortó a la comunidad internacional a trabajar con
Estados Unidos en ese propósito.
El informe contiene un programa de dos años por 80
millones de dólares y propuestas de "mayores esfuerzos
en múltiples frentes" para allanar el camino de
los cubanos hacia la recuperación de su soberanía
y selección del gobierno que deseen a través
de "elecciones libres y multipartidistas", dijo
Rice.
Este es el segundo informe preparado por la Comisión
para la Asistencia a una Cuba Libre, instituida por Bush bajo
la copresidencia de los secretarios de Estado y Comercio.
En el primero, emitido en julio del 2004, se estableció
por primera vez un fondo de 29 millones de dólares
para la campaña de cambio, contra 7 millones que hasta
entonces había estado destinando la administración
estadounidense.
Gutiérrez dijo que el plan estadounidense "es
un mensaje de esperanza y seguridad a los cubanos de que pueden
contar con nuestra ayuda concreta..”..
"El pueblo cubano tiene una opción: la libertad
económica y política y oportunidades, o más
represión política y sufrimiento económico
bajo el actual régimen", agregó.
Para apoyar la transición de gobierno, "nos comprometemos
a proveer de emergencia alimentos, agua, combustible y equipo
médico, a reconstruir la quebrada economía cubana,
a respetar el derecho del pueblo cubano a estar seguros en
sus casas..”., dijo Gutiérrez.
Indicó que ese compromiso se extendía también
a "desalentar la intervención de terceras partes
para obstruir la voluntad del pueblo de Cuba", una referencia
que pareció dirigida a Venezuela y otros países
que mantienen un estrecho contacto con el gobierno del presidente
Fidel Castro.
Recibido por correo electrónico
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New Cuba Commission Report: Formula
For Continued Failure
By Wayne S. Smith
In May of 2004, the Bush Administration's Commission for
Assistance to a Free Cuba issued an almost 500-page report
that seemed to conclude the Castro government was virtually
at the point of collapse. Just a few more nudges – a
few more Radio Marti broadcasts, denials of a few more travel
licenses, and support to a few more dissidents – and
it would all be over. The United States, the report seemed
to suggest, would then come in and show the Cubans how to
operate their schools properly, make their trains run on time,
and grow their crops more efficiently. It was envisaged as
such a U.S.-run operation that in July of 2005, a U.S. transition
coordinator was appointed. One skeptical observer noted at
the time that in the case of Iraq, the Bush Administration
had at least waited until it invaded and occupied the country
before appointing a transition coordinator. Did his appointment
in this case mean the U.S. intended to invade Cuba as well?
And if not, what was the U.S. transition coordinator supposed
to do from his office in the State Department building? Even
today, that remains unclear.
Perhaps OAS Secretary General Jose Miguel Insulza's reaction
to the idea of a U.S. transition coordinator for Cuba summed
it up best. "But there is no transition," he said,
"and it isn't your country”.
Indeed, the transition plan put forward in 2004 had such
a "made-in-the-USA" tone to it that it backfired
in Cuba. Even Cubans who had their disagreements with the
Castro government did not want to be told by the United States
how they should run their country. Leading dissidents described
the new approach as counterproductive. Elizardo Sanchez of
the Commission for Human Rights and National Reconciliation,
for example, noted that the U.S. policy announced in 2004,
"has had an effect exactly the opposite of the one you
should want”.
Cuba's Catholic Bishops also disagreed with the U.S. approach,
saying its measures "threaten both the present and the
future of our nation”.
Nor did many Cubans agree with the idea that they should
give up free health care and education, and various other
services provided by the government
The New Report. Now the Commission has issued a new report,
at a ceremony on July 10 presided over by Secretary of State
Condoleezza Rice, Commerce Secretary Gutierrez and Transition
Coordinator Caleb McCarry. Interestingly, perhaps in response
to charges that the first report was nothing but an American
occupation plan, the new one stresses that its purpose is,
rather, to offer assistance to Cubans on the island. Solutions
must come from them, it insists. The United States simply
stands ready and willing to support their initiatives. But
having said that, the report then goes on with page after
page of recommended actions, from reorganizing the economy
and the educational system to the holding of multiparty elections
– always provided, of course, that Cubans on the island
wish to initiate them!
And the basic premise, that the regime is on the verge of
collapse, is as pronounced and as unrealistic in the new report
as in the old. Two years have passed and rather than collapsing,
the Cuban economy has shown strong signs of reinvigoration.
Even the CIA gives it a growth rate of 8%. Cuba has new and
vitally important economic relationships with Venezuela and
China and indications of an important new oil field off the
north coast, for which various nations are bidding for drilling
sites. Things are looking up, not down.
There is no indication of that in the new report, however.
Rather, it says: "Chronic malnutrition, polluted drinking
water, and untreated chronic diseases continue to affect a
significant percentage of the Cuban people”. And of
course adds that: "Conditions will not improve as long
as Fidel Castro remains in power”.
Never mind that UN indices consistently indicate Cuba's
population to be considerably healthier than those of most
neighboring states, including the U.S. territory of Puerto
Rico – one reason being that they have free health care.
It is interesting to note also that life expectancy for Cubans
is five years longer than for African-Americans!
Funds Diverted for International Meddling. Whatever the
earnings produced by the Cuban economy, the report insists
they are used not for the Cuban people, but for nefarious
purposes. "The revenue … does not go to benefit
the Cuban people," the report insists, "but is diverted
to maintain the regime's repressive security apparatus and
fund Castro's interventionist and destabilizing policies in
other countries of the Hemisphere….The Castro regime's
international meddling is done at the expense of the needs
of the Cuban people”.
First of all, if this were so, if funds had been so massively
diverted, Cubans would no longer have free health care and
education and other social-welfare programs would have long
since collapsed. That they have not is evidence that the report's
allegations are false. Further, it provides no example of
this "international meddling" to which such a huge
share of the Cuban economy is supposedly being channeled.
Cuban doctors have been sent to many other countries, including
Guatemala and Haiti, in addition to Venezuela and Bolivia.
They have been praised on every occasion for their excellent
and selfless assistance. If this is the meddling to which
the report refers, there should be more of it. If it is not,
then the report should provide examples of the interventionist
actions to which it has reference.
Prevent Succession. When Castro passes from the scene, he
will, under the Cuban Constitution, be succeeded by the Vice
President. At this point in time, that is Raul Castro. There
will be many within that new leadership structure, and many
within Cuban society, arguing for political and economic reforms
– just as there will be other voices opposed.
The principal objective of the Bush Commission's new plan,
however, is to prevent the succession altogether, calling
on Cuban citizens and the international community to reject
the government that would replace Castro under the Cuban Constitution
and to insist instead on an entirely new one. But neither
the Cuban people nor the international community are likely
to take so frontal a position against a successor regime.
Change, rather, will have to come about slowly and as the
result of an internal process, not as the result of a formula
imposed from abroad – and certainly not one imposed
by the United States. As Oswaldo Paya, one of Cuba's leading
dissident leaders, stated a few weeks ago in anticipation
of the publication of this second report: "We do not
accept transition programs made outside of Cuba”.
Measures to Block Succession. The Bush administration's
objective, as stated in the new Commission report, is to see
to it that "the Castro regime's succession strategy does
not succeed," but the measures put forward to achieve
that goal are as inadequate as were those put forward two
years ago to bring an end to the Castro government.
Expanded Broadcasting. The new report, for example, calls
for increased Radio and TV Marti broadcasting and an expansion
of third-country broadcasting. But the broadcasting already
conducted over the past two years, of the one kind or the
other, hasn't had any appreciable effect on public opinion.
More of it isn't likely to have any more.
Support for Dissidents and Civil Society. The report two
years ago called for support to dissidents and representatives
of "civil society" as a means of confronting the
government. The new report calls for more of the same, and
even for the establishment of an $80 million fund to increase
that support. But as in an earlier report we quoted one dissident
on the island summing up the effect of that support: "The
good news is that most of that money remains in Miami; the
bad news is it makes our position more difficult even so”.
What he meant is that much of the money is given to organizations
in Miami, some of it, supposedly, to pass on to groups in
Cuba, but that little in fact gets through; it stays with
those in Miami. Further, when the U.S. says its objective
is to bring down the Cuban government, and then says that
one of its means of accomplishing that is by providing funds
to Cuban dissidents, it in effect places them in the position
of being the paid agents of a foreign power seeking to overthrow
their own. Inevitably, that puts them in an even more difficult
position and severely limits their effectiveness.
That will be no less true now than in the past. The new
fund, in short, is not likely to have any greater impact than
did the old one, especially as, as noted above, many of the
dissidents themselves do not agree with the U.S. action plan.
It should be noted, for example, that one of Cuba's leading
dissidents, Oswaldo Paya, on July 1 of this year, published
an opinion piece in The Washington Post emphasizing that Cubans
wanted to preserve the right to free health care and education
– something at odds with the recommendations in the
original Commission report. Paya has also said he wants the
U.S. embargo to end and for Americans to be allowed to travel
to Cuba, a position that has enraged hard-line exiles in Miami.
Curtail Travel. Measures were introduced two years ago to
sharply reduce the travel of Americans and especially Cuban-Americans,
and to curtail remittances and parcel deliveries. Claiming
that these measures have had great success, the new report
calls for their strengthened implementation. But while the
new restrictions on the travel of Americans and Cuban-Americans
to the island have of course reduced revenues from that source,
overall revenues from tourism have not fallen, since Canadians,
Europeans and Latin Americans (especially Venezuelans) have
continued to travel in even greater numbers.
Moreover, this is a problem with several dimensions. It
had long been an article of faith, for example, that the best
way to get the message of American democracy abroad was through
the travel of American citizens. Does reducing their travel
to Cuba, then, not work at cross purposes with the broader
objective of encouraging change in Cuba? And whether the pain
caused to divided Cuban-American families is worth the few
millions denied to the Cuban government is an open question.
No Assistance to the Cuban Council of Churches. New measures
are called for even against Cuban churches, through a tightening
of regulations for the export of humanitarian items to ensure
that exports are not consigned to entities that are "regime
administered or controlled organizations, such as the Cuban
Council of Churches”. This follows on denial of visas
to various members of the Cuban Council of Churches, which
the Bush administration insists is controlled by the Cuban
government. As an American religious leader countered heatedly:
"In that they have to play by the rules laid down by
the Cuban government, they are of course 'controlled'”
But to suggest that the Cuban Council of Churches is simply
an instrument of the government is absurd. They are legitimate
religious leaders whose cooperation we highly value”.
Be that as it may, American churches will no longer be able
to send the Cuban Council of Churches humanitarian assistance,
a prohibition the U.S.-based Church World Service is already
vigorously protesting.
Effort to Monitor Nickel Exports. Given that nickel exports
are now such an important source of revenues for the Cuban
government, the Commission report calls for the creation an
inter-agency Cuban Nickel Targeting Task Force to strengthen
measures to control imports of nickel-bearing substances or
products (i.e., "we won't buy your steel if there's any
chance it contains Cuban nickel!"), and for several other
measures to discourage other countries from buying Cuban nickel.
Such tactics have been tried in years past with very little
success. They are not likely to have any greater success now.
Indeed, they are more likely to cause a strong negative reaction
in the international community.
Reaction of the Cuban People to Efforts to Undermine Their
Economy. One must wonder also how the Bush administration
expects the Cuban people to react to its call for measures
which can only have the purpose of making their own lives
more difficult? Are they supposed to be grateful to the United
States should its policies result in new shortages and thus
be ready to support its campaign against their own government?
Not likely. On the contrary, fostering a siege mentality in
Cuba can only work against any popular support for U.S. policy.
The Secret Annex. The measures to block the succession process
that are discussed in this report – or, at least those
that are openly discussed – aren't likely to work. However,
the report carries an annex which it is said must remain secret
for "reasons of national security" and to maximize
its chances of success. We can only guess what is in the annex.
Given the history of U.S.-Cuban relations, however, there
will inevitably be speculation that it contains new assassination
plots against Castro (although this time against Raul) and
new plans for exile raids if not direct U.S. military action.
There is already virtually no support in the international
community for U.S. policy toward Cuba. The uncertainty and
suspicion resulting from this secret annex are likely to reduce
it even further.
*Wayne S. Smith is now a Senior Fellow at the Center for
International Policy and perhaps the most veteran U.S. observer
of U.S.-Cuban relations, having been a Cuba analyst in the
State Department's Bureau of Intelligence and Research (1957-58),
Third Secretary of Political Affairs in the American Embassy
in Havana (1958-61), Cuban Desk Officer (1964-66), Director
of Cuban Affairs in the Department of State (1977-79), and
Chief of the U.S. Interests Section in Havana (1979-82).
Recibido por correo electrónico
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Informe de la Comisión para una nueva Cuba:
fórmula para el fracaso persistente
Por Wayne S. Smith*
(Traducción para LIBRINSULA de Juan Carlos Fernández
Borroto)
En mayo de 2004, la Comisión de ayuda para una Cuba
libre de la Administración Bush hizo público
un informe de casi 500 páginas que parece llegar a
la conclusión de que el gobierno de Castro estaba prácticamente
al punto del fracaso. Sólo algunos codazos más
– algunas transmisiones más de Radio Martí,
las negaciones de algunas licencias más, el apoyo a
algunos disidentes más - y todo estaría terminado.
Los Estados Unidos, el informe parece indicar, podrían
entrar luego y mostrarle a los cubanos cómo operar
sus escuelas apropiadamente, hacer sus trenes circular en
tiempo, y cultivar sus productos más eficientemente.
Así fue previsto por los EE.UU en la operación
de julio de 2005, según citó un coordinador
de transición de ese país. Un observador escéptico
dijo en ese momento que en el caso de Irak, la Administración
Bush esperó hasta que invadió y habitó
el país antes de nombrar, por lo menos, a un coordinador
de transición. ¿Esta cita, en este caso, quiere
decir que los EE.UU. quiere invadir también a Cuba?
Y si no, ¿qué es lo que piensa hacer el coordinador
de transición de los EEUU. desde su oficina en el edificio
del departamento de estado? Incluso hoy, eso queda poco claro.
Quizás la reacción del Secretario General
de la OAS José Miguel Insulza a la idea de un Coordinador
de transición de los EE.UU. para Cuba lo resuma mejor.
"Pero no hay transición”, dijo, “y
ese no es su país”.
Efectivamente, el plan de transición puesto en el
2004 tenía un tono "Made-in-the-USA" hacia
los que respondieron en Cuba. Incluso los cubanos que tenían
sus desacuerdos con el gobierno de Castro no querían
que los Estados Unidos le dijeran cómo deben dirigir
su país. Los disidentes de vanguardia describieron
el nuevo enfoque como contraproducente. Elizardo Sanchez de
la comisión para los derechos humanos y la reconciliación
nacional, por ejemplo, apuntó que la política
anunciada por los EE.UU. en el 2004, "ha tenido exactamente
un efecto contrario al que uno debe querer”.
Los obispos católicos de Cuba tampoco estuvieron
de acuerdo con los EE.UU., diciendo que sus medidas "Amenazan
tanto el presente como el futuro de nuestra nación”.
No muchos cubanos coinciden con la idea de que deben dejar
la salud pública y la educación gratis, y otros
varios servicios proveídos por el gobierno.
El Nuevo Informe. Ahora la comisión ha hecho público
un nuevo informe, en una ceremonia efectuada el 10 de julio,
presidida por la secretaria de estado Condoleezza Rice, el
secretario de comercio Gutiérrez y el coordinador de
transición Caleb McCarry. Curiosamente, quizás
en respuesta a los cargos de que el primer informe no era
nada más que un plan de ocupación estadounidense,
el nuevo hace hincapié en que su propósito es,
por el contrario, ofrecer ayuda para los cubanos en la isla.
Las soluciones deben venir desde ellos, insiste. Los Estados
Unidos sólo están de pie, listos y deseando
apoyar sus iniciativas. Pero habiendo dicho eso, el informe
continúa página a página con acciones
recomendadas, de reorganizar la economía y el sistema
educativo al tener lugar las elecciones multipartidistas –
siempre previendo, por supuesto, que los cubanos en la isla
desean iniciarlas ellos.
Y la premisa básica, de que el régimen está
al borde del fracaso, es tan pronunciada y tan irrealista
en el nuevo informe como en el viejo. Dos años han
pasado y en vez de desplomarse, la economía cubana
ha indicado señales fuertes de fortalecimiento. Incluso
la Agencia Central de Inteligencia le da una tasa de crecimiento
de 8 %. Cuba tiene nuevas relaciones económicas crucialmente
importantes con Venezuela y China y señales de un nuevo
campo petrolero importante de la costa norte, por lo que varias
naciones están pujando por taladrar los sitios. Las
cosas están mirando hacia arriba, no hacia abajo.
No hay, sin embargo, señal de eso en el nuevo informe.
Pero sí dice: "La desnutrición crónica,
el agua potable contaminada, y las enfermedades crónicas
sin tratar continúan afectando un porcentaje importante
de cubanos”. Y por supuesto añade: "Las
condiciones no mejorarán mientras Fidel Castro se quede
en el poder”.
No importa que los índices de la ONU siempre demuestran
que la población de Cuba es constantemente considerada
más sana que la de la mayoría de los estados
federales cercanos, incluyendo el territorio de Puerto Rico
– siendo una de las razones que tienen salud pública
gratis. ¡También es interesante notar que la
esperanza de vida de los cubanos es cinco años mayor
que para los afroamericanos!
Reservas Desviadas Para Ingerencia Internacional. Cualquiera
que sean los ingresos producidos por la economía cubana,
el informe insiste en que no son usados para las cubanos,
sino para propósitos atroces. "Los ingresos no
van a beneficiar al pueblo cubano", insiste el informe,
“pero son desviados para mantener los aparatos de seguridad
represivos del régimen y financiar el intervencionismo
de Castro y desestabilizar políticas en otros países
del hemisferio… El entrometimiento internacional del
régimen de Castro está hecho a expensas de las
necesidad del pueblo cubano”.
Antes que nada, si esto fuera así, si los fondos
hubieran sido desviados masivamente, los cubanos no tendrían
más asistencia medica y educación gratis y otros
programas de bienestar social se habrían desplomado
hace mucho. Lo que no tienen son pruebas de que las acusaciones
del informe son falsas. Más aun, no provee ningún
ejemplo de este "entrometimiento Internacional"
por la que se está canalizando esa gran parte de la
economía cubana. Los médicos cubanos han sido
enviados a muchos otros países, incluyendo Guatemala
y Haití, además de Venezuela y Bolivia. Han
sido elogiados en cada ocasión por su ayuda excelente
y desinteresada. Si esto es el entrometimiento del que se
habla en el informe, debe haber mayor cantidad de esto. Si
no lo es, entonces el informe debe proveer ejemplos de las
acciones de intervencionismo a las que hace referencia.
Prevenir la Sucesión. Cuando Castro deje de existir,
será sucedido por el Vicepresidente, bajo la Constitución
cubana. En este momento, ése será Raúl
Castro. Habrá muchos dentro de esa nueva estructura
de liderazgo, y muchos dentro de la sociedad cubana, discutiendo
a favor de las reformas políticas y económicas
- justo como habrá otras voces en oposición…
El objetivo principal del nuevo plan de la comisión
de Bush, sin embargo, es prevenir totalmente la sucesión,
llamando a los ciudadanos cubanos y la comunidad internacional
a rechazar el gobierno que reemplazaría a Castro bajo
la Constitución cubana y exigir a su vez una completamente
nueva. Pero ni el pueblo cubano ni la comunidad internacional
van a tener directamente una posición contra un régimen
sucesor. El cambio tendrá que suceder lentamente y
como resultado de un proceso interno, no como resultado de
una fórmula impuesta desde el exterior - e indudablemente
no uno impuesto por los Estados Unidos. Como Oswaldo Paya,
uno de los jefes disidentes de Cuba, dijo hace algunas semanas
en previsión de la publicación de este segundo
informe: "No aceptamos programas de transición
hechos fuera de Cuba”.
Medidas Para Bloquear la Sucesión. El objetivo de
la Administración Bush, como dice en el nuevo informe
de la comisión, es ver eso “que la estrategia
de sucesión del régimen de Castro no suceda",
pero las medidas puestas para conseguir ese objetivo son tan
inadecuadas como lo fueron las puestas hace dos años
para contribuir al fin del gobierno de Castro.
Ampliación de Transmisiones. El nuevo informe, por
ejemplo, pronostica un aumento de las transmisiones de radio
y TV Martí y una expansión de la transmisión
desde un tercer país. Pero la transmisión ya
dirigida por más de dos años, de una forma o
la otra, no ha tenido ningún efecto apreciable sobre
la opinión pública. La mayor cantidad de ellos
no desean tenerla más.
Apoyo Para Disidentes y la Sociedad Civil. El informe hace
dos años pronosticó el apoyo a disidentes y
a representantes de la "Sociedad civil" como un
medio de enfrentar al gobierno. El nuevo informe pide por
una mayor cantidad de lo mismo, e incluso para el establecimiento
de una reserva de $80 millones para incrementar ese apoyo.
Pero como en un informe anterior citamos a un disidente en
la isla resumiendo el efecto de ese apoyo: "Las buena
noticia es que la mayor parte de ese dinero permanece en Miami;
las mala noticia es que hace nuestra posición es aún
más difícil”.
Lo que significa es que gran parte del dinero es dado a
organizaciones en Miami, un poco de él, supuestamente,
pasa a grupos en Cuba, pero muy poco pasa a decir verdad;
sigue con aquellos en Miami. Más aun, cuando los EE.UU.
dicen que su objetivo es derrocar el gobierno cubano, y luego
dicen que uno de sus medios para lograrlo es proveyendo reservas
a disidentes cubanos, esto los pone en la posición
de ser agentes pagados de una potencia extranjera tratando
de derrocar su gobierno. Inevitablemente, eso los pone en
un puesto aun más difícil y limita su eficacia
seriamente.
Eso no será más verdadero ahora que en el
pasado. La nueva reserva, en pocas palabras, no ha tenido
mayor impacto que la anterior, muchos de los disidentes mismos
no coinciden con el Plan de acción de los EE.UU. Debe
reconocerse que, por ejemplo, uno de los lideres disidentes
de Cuba, Oswaldo Paya, el 1 de julio de este año, publicó
un artículo de opinión en el Washington Post
enfatizando que los cubanos querían mantener el derecho
a la atención medica y la educación gratis -
algo en desacuerdo con las recomendaciones en el informe de
la comisión original. Paya también dijo que
quiere que finalice el bloqueo de los EEUU, para que los estadounidenses
puedan viajar a Cuba, una posición que ha enfurecido
a los exiliados intransigentes en Miami.
Reducir los Viajes. Las medidas fueron lanzadas hace dos años
para reducir bruscamente los viajes de estadounidenses y especialmente
de cubano - americanos, y reducir las remesas y entregas de
paquetes. Afirmando que estas medidas han tenido gran éxito,
el nuevo informe pronostica su puesta en práctica reforzada.
Pero mientras las nuevas restricciones sobre los viajes de
estadounidenses y cubano - americanos a la isla han reducido
ingresos de ese origen, por supuesto, en general los ingresos
del turismo no han caído, ya que canadienses, europeos
y latinoamericanos (especialmente venezolanos) han continuado
viajando en incluso cantidades mayores.
Además, éste es un problema con algunas dimensiones.
Había sido un artículo de fe, por ejemplo, durante
mucho tiempo la mejor manera de recibir el mensaje de la democracia
estadounidense afuera, era a través de los viajes de
los ciudadanos estadounidenses. ¿Reducir sus viajes
a Cuba no iría con una intención distinta al
objetivo más amplio del cambio alentador en Cuba? Y
es una pregunta abierta si el dolor causado a las familias
cubano - americanas divididas es digno de los pocos millones
negados al gobierno cubano.
Ninguna Ayuda para el Consejo de Iglesias Cubanas. Las nuevas
medidas son pedidas incluso contra las iglesias cubanas, a
través de reforzar las leyes para la exportación
de artículos de ayuda humanitaria para asegurar que
los productos de exportación no sean consignados a
entidades que son organizaciones “Administradas o controladas
por el Régimen, como el Consejo de Iglesias cubanas”.
Esto resulta de la negación de visas a varios miembros
del Consejo de Iglesias Cubanas, que la Administración
Bush insiste en que son controlados por el gobierno cubano.
Cuando un jefe religioso estadounidense contestó con
vehemencia: "En lo que respecta a que tienen que actuar
de acuerdo con las leyes impuestas por el gobierno cubano,
son por supuesto controlados”. “Pero sugerir que
el Consejo de Iglesias cubanas sea sólo un instrumento
del gobierno es absurdo. Son jefes religiosos legítimos
cuya cooperación valoramos mucho”.
Sea como fuera las iglesias estadounidenses no podrán
enviar ayuda humanitaria al Consejo de Iglesias cubanas, una
prohibición más que el Servicio Mundial de Iglesias
ya está protestando enérgicamente.
Esfuerzo de Monitorear las Exportaciones de Níquel.
Dado que las exportaciones de níquel son ahora una
fuente importante de ingresos para el gobierno cubano, el
informe de la comisión llama a un destacamento especial
interno de selección de níquel cubano para reforzar
las medidas para controlar las importaciones de sustancias
o productos que contengan níquel (esto es, "¡No
compraremos su acero si hay alguna posibilidad de que contenga
níquel cubano!"), Y algunas otras medidas para
desanimar a otros países de comprar níquel cubano.
Tales tácticas han sido probadas en años pasados
con muy poco éxito. No parecen poder tener un éxito
mayor ahora. Efectivamente, están más expuestas
a causar una reacción contraria en la comunidad internacional.
Reacción de las personas cubanas a los intentos de
socavar su economía. Uno debe preguntarse también
¿cómo espera la administración Bush que
el pueblo cubano reaccione frente a las medidas que pueden
tener el propósito de hacer sus propias vidas más
difíciles? Se supone que ¿deben estar agradecidos
con los Estados Unidos cuando sus políticas resultan
en nuevas escaseces y deben estar listos para apoyar esta
campaña contra su propio gobierno? No es probable.
Al contrario, promover un mentalidad de sitio en Cuba puede
obrar en contra de cualquier apoyo popular a la política
de los EE.UU.
El Anexo Confidencial. Las medidas de bloquear el proceso
de sucesión que son discutidas en este informe - o,
por lo menos ésas que son discutidas abiertamente –
puede que sean efectivas. Sin embargo, el informe lleva un
anexo que debe pasar de forma confidencial por "Razones
de seguridad nacional" y para maximizar sus oportunidades
de éxito. Podemos solamente adivinar que está
en el anexo. Dada la historia de las relaciones EE.UU.-Cuba,
sin embargo, será inevitable la especulación
de que contenga nuevas tramas de asesinatos contra Castro
(aunque esta vez contra Raúl) y los nuevos planes para
la incursión del exilio, sino la acción militar.
Ya prácticamente no hay soporte en la comunidad internacional
para la política de los EE.UU. hacia Cuba. La incertidumbre
y la sospecha que resulta de este anexo confidencial pueden
llegar incluso más lejos.
*S de Wayne. Smith es ahora un personaje en el centro para
la política internacional y quizás el observador
más veterano de las relaciones Cuba –EEUU, habiendo
sido un analista de Cuba en la agencia de inteligencia del
departamento de estado e investigación (1957-58), tercer
Secretario de los asuntos políticos en la embajada
estadounidense en La Habana (1958-61) oficial de la sección
cubana (1964-66), director de los asuntos cubanos en el Departamento
de Estado (1977-79), y Jefe de oficina de intereses de los
EE.UU. La Habana (1979-82).
|
El
Plan Bush de "Asistencia a una Cuba Libre" y su
actualización ahora por el Departamento de Estado
Crónica de una guerra anunciada
Ricardo Alarcón de Quesada
Granma
El 20 de mayo del 2004, con pompa y fanfarria, George W.
Bush anunció su Plan para la anexión de Cuba.
El interminable engendro —más de 450 páginas—
provocó una andanada de críticas provenientes
de todas partes.
Ante todo, del pueblo cubano, a quien se le amenaza con el
exterminio y con la liquidación de su nación.
Cuba, según dice con todas las letras el siniestro
Plan, simplemente desaparecería, dejaría de
existir. Repasemos rápidamente lo que sucedería
aquí si llegara a aplicarse lo que Bush aprobó:
• Devolución a sus antiguos dueños de
todas las propiedades, incluidas todas las viviendas de las
que millones de familias serían desalojadas, en menos
de un año y bajo la supervisión y el control
del gobierno norteamericano mediante la Comisión del
gobierno de Estados Unidos para la Devolución de Propiedades.
• Se privatizarían completamente todos los aspectos
de la economía incluyendo la educación y los
servicios de salud; serían disueltas todas las cooperativas
y restaurados los viejos latifundios; eliminarían la
seguridad y asistencia social incluyendo todas las pensiones
y retiros, y organizarían para los ancianos un programa
especial de obras públicas que los emplearía
mientras su estado de salud se los permita; se aplicarían
rigurosamente las pautas del neoliberalismo más crudo.
De todo esto se encargaría otro aparato gubernamental
yanki, el Comité Permanente del gobierno de Estados
Unidos para la Reconstrucción Económica.
• Como llevar a cabo lo que antecede encontraría
la tenaz e invencible resistencia del pueblo ("no será
fácil", reconoció Bush en el mentado documento),
darían la máxima prioridad a la represión
masiva y generalizada: contra todos los militantes del Partido,
todos los miembros de las organizaciones sociales y de masas
y también "otros simpatizantes del Gobierno",
según afirma el texto que advierte (¿hacía
falta?) que "la lista —de las víctimas de
la represión— será larga". De esto
igualmente se ocuparía directamente el gobierno de
Estados Unidos con un aparato represivo "organizado y
dirigido por el Departamento de Estado".
• La dirección de este programa estaría
en manos de un burócrata designado por Bush con el
pomposo cargo de "Coordinador para la transición
y reconstrucción de Cuba", una especie de interventor
y Gobernador General para la Isla como lo fuera hace más
de un siglo el General Leonard Wood. Tendría las mismas
funciones —incluso igual título— que las
que desempeñó el señor Brenner en el
Iraq destrozado e invadido. Solo que en el caso de Cuba el
Coordinador ya fue designado, un tal Caleb McCarry, quien
ha visitado algunos países europeos para recibir desvergonzada
complicidad. Su anticipada designación fue presentada
por el propio Bush como prueba de que su Plan contra Cuba
y los cubanos va en serio, no se queda en las palabras.
• El Plan Bush incluyó también medidas
específicas contra los cubanoamericanos, a quienes
se les restringió drásticamente los vínculos
con sus familiares en Cuba, se les eliminó la licencia
general para visitarlos y se les impuso la discriminatoria
limitación de solo poder hacerlo una vez cada tres
años si les otorgan un permiso especial para ello y
todo dentro de la cruel y arbitraria redefinición del
concepto de familia, del cual quedan excluidos los tíos,
sobrinos, primos y otros parientes.
Para alcanzar su meta, el Gobierno norteamericano intensificaría
sus acciones para poner fin a la Revolución cubana
siguiendo tres líneas fundamentales: un bloqueo económico
cada vez más riguroso, el aumento del financiamiento
y el apoyo material a los grupúsculos mercenarios internos
y una siempre creciente campaña de propaganda y desinformación.
Cualquiera sabe que ese empeño por derrocar a un gobierno
de otro país, cambiar su régimen político,
económico y social y someterlo a su dominio es un escandaloso
ultraje a la legalidad internacional solo concebible en gente
con mentalidad fascista.
Es tan obvio el carácter ilegal y agresivo del Plan
Bush, tal su delirante desmesura, que fue objetado abiertamente
hasta por entidades e individuos que son adversarios de la
Revolución cubana y defensores de las políticas
e intereses imperialistas. Ese fue el caso de algunos miembros
del llamado Diálogo interamericano —incluyendo
a conocidos enemigos de Cuba— que emitieron una carta
pública rechazando ese Plan porque ven en él
un llamado a la guerra y la violencia. Hubo quien lo calificó
de "aterrorizante" y como "lo más explosivo
en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina
en los últimos 50 años".
Bush consiguió algo que es el sueño de cualquier
político norteamericano: unir el más amplio
frente, desde la izquierda hasta la derecha. Solo que esta
vez coincidían para criticarlo a él y a su endemoniado
Plan.
Pero él contaba con algo a su favor. La misma prensa,
los famosos medios de comunicación que lo acompañaron
en mayo del 2004 y se hicieron eco de su show publicitario,
supieron después guardar hermético, disciplinado
silencio durante el resto de ese año y después.
Algo que era "lo más explosivo" en medio
siglo, sencillamente desapareció de la atención
de los "informadores". El tema, simplemente, dejó
de existir. Y así fue durante año y medio. Hasta
diciembre del 2005.
De pronto, sin venir al caso, cuando ya todos habían
olvidado el asunto, se anunció desde Washington que
iban a emitir otro Informe sobre Cuba en mayo del 2006.
Se multiplicaron las especulaciones. Hubo incluso, entre
los políticos y académicos que desde la derecha
criticaron las barbaridades simplonas del Plan Bush, quienes
imaginaron la posibilidad de una rectificación.
Llegó el 20 de mayo del 2006. Se inquietaron los medios
y preguntaron. Pero nada sucedió ese día ni
en los días y semanas siguientes. Los voceros oficiales
respondieron con evasivas a las indagaciones de los periodistas.
Hasta que unos y otros, una vez más, olvidaron el asunto.
Llegó la tercera semana del pasado junio y de modo
extraño, sigilosamente, apareció en el sitio
en Internet del Departamento de Estado fechado 06/20/2006.
Pero, al parecer, nadie lo vio. Transcurrió una semana
en la que voceros e informadores guardaron silencio total.
Hasta que algunos medios de Miami y ciertas agencias noticiosas
"descubrieron" lo que decidieron bautizar como "borrador".
Curiosamente el hallazgo se produjo al mismo tiempo. Y no
en cualquier momento, sino precisamente cuando comenzaba el
más prolongado feriado de Estados Unidos que se extendería
hasta el martes 4 de julio. Como para que la información
fuera sepultada en medio de los fuegos artificiales, la retórica
patriotera y las ventas especiales en sus centros comerciales
con los que allá suelen recordar el aniversario de
la Independencia.
El texto publicado ahora no se aparta ni un milímetro
del Plan Bush. Todo lo contrario. Comienza por precisar que
lo ratifica, saluda los supuestos éxitos que ha tenido
su aplicación y sobre esa "sólida base"
anuncia "medidas adicionales" para "acelerar"
el fin de la Revolución cubana.
Esas medidas merecen ser analizadas y me propongo hacerlo
más adelante.
Pero hay algo que exige la denuncia más enérgica
y urgente. Algo absolutamente insólito.
Antes de exponer las "medidas adicionales", las
que hace públicas, el Informe dice que existen otras
contenidas en un anexo que permanece secreto por "razones
de seguridad nacional" y para asegurar su "efectiva
realización".
Después de haber divulgado todo lo que han divulgado
—decenas de millones de dólares más para
sus mercenarios, nuevas restricciones económicas y
acciones ilegales contra el comercio internacional y la soberanía
de Cuba y de otras naciones, castigos adicionales para los
cubanos y para ciudadanos de otros países— y
de haber hecho público hace ya más de dos años
su Plan en que hasta el más mínimo detalle describe
su intención de recolonizar a Cuba, después
de todo eso, ¿qué es lo que a estas alturas
tienen que ocultar con el máximo secreto? ¿Qué
esconden por razones de "seguridad nacional y efectiva
realización"?
¿Más ataques terroristas? ¿Nuevos intentos
de asesinato contra Fidel? ¿La agresión militar?
Tratándose de Bush y sus compinches cualquier cosa
es posible.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=34184
|
UN
SECRETO POR ALTAVOCES
Por Miguel del Padrón
Recientemente se presentó un informe al Presidente
George W. Bush con varias recomendaciones para derrocar al
Gobierno cubano y pasar a lo que ellos llaman transición
a la democracia y su vuelta a la condición de colonia
norteamericana. El informe tiene varios anexos secretos, que
alegando razones de seguridad no fueron divulgados. Sin embargo,
los secretos se están anunciando por altavoces. En
Miami se comenzó a filtrar a través de emisoras
radiales, que se refieren a los compromisos de algunos de
nuestros Gobiernos, que le han otorgado su aval al de Estados
Unidos. Entre estos se señalan los de España
e Italia, como compensación a las retiradas de sus
tropas de Irak. El gobierno de Bush enmascara sus propósitos,
con la misma droga de la libertad, la democracia y el respeto
a los derechos humanos, como en Irak.
Aspiran a convertir a toda Cuba, en una especie de cárcel
tipo Guantánamo, pues en el propio informe se reconoce
que deben crear una potente fuerza policial para controlar
posibles focos de resistencia durante la transición
y como calculan miles de muertos y cientos de miles de prisioneros,
deben preparar cárceles adecuadas y una campaña
para adoptar a los niños que sobrevivan al conflicto
y cuyos padres mueran en los combates. Los observadores políticos,
advirtieron como muy peligroso, que la Comisión que
elaboró el documento lo presentara al Mandatario estadounidense
durante una reunión del Consejo de Seguridad Nacional
y La Habana lo interpretó como una Declaración
de Guerra.
La Comisión para la Asistencia a lo que ellos llaman
Una Cuba Libre, pide endurecer el bloqueo económico,
fortalecer su apoyo a la oposición anticastrista y
rastrear el destino de exportaciones estratégicas como
el níquel, cobalto y petróleo, recomienda prohibir
el envío de remesas a familiares de cubanos a través
de terceros países y crear un grupo de trabajo para
aplicar las sanciones económicas ya existentes. Solicitaron
80 millones de dólares, para financiar a los grupos
afines a su política dentro de la Isla, y pagarles
a los que utilizaran en las campañas de prensa contra
el régimen cubano. Plantean la recuperación
de lo que llaman "propiedades confiscadas o nacionalizadas
por Castro".
Recientes revelaciones en Estados Unidos señalan que
la familia de Bush tenía importantes intereses en Cuba.
Además de sus negocios europeos, uno de los Bush era
director de 7 compañías en la Isla, entre las
que mencionaron: The Cuban Company, The Cuban Railroad, Cuban
Dominican Sugar, Barahona Sugar, Cuban Distilling, Sugar Estates
of Oriente y Atlantic Fruit and Sugar. Los Bush y sus asociados
le habían levantado casi todo a los cubanos y ahora
pretenden recuperarlo. Entre las medidas para derribar el
Gobierno de Castro, incluyen el bloqueo de información,
cortar el acceso a Internet a la Isla y aumentar los esfuerzos
diplomáticos en Europa para fortalecer a la llamada
disidencia, así como presionar a los países
y compañías que suministran petróleo,
trasladan turistas, o compran níquel, tabaco y ron
a Cuba, entre ellos: España, Italia, Francia, Inglaterra
y Canadá.
Se contemplan las privatizaciones de los servicios públicos,
un drástico recorte social e indemnizaciones.Lo que
no se ha publicado es cómo ocuparan la Isla y a través
de que medios someterán al pueblo cubano. Tampoco es
público los lugares donde ubicaran las cárceles
secretas y los aeropuertos que utilizarán para confinar
a todos los que nos rebelaremos en el mundo entero contra
el exterminio de los cubanos. Un secreto anunciado, sumamente
peligroso, en el cual España no debe verse envuelta.
Tenemos los mismos intereses familiares y afectivos y hasta
económicos que pesan más que todas esas Company
estadounidenses y sus crímenes. Este es un momento
en que debemos exigir al Gobierno Español, que aclare
a la opinión pública cuáles los compromisos
secretos con Bush.
**
DANZA MILLONARIA
Por Miguel del Padrón
Desde el anuncio en Estados Unidos de las nuevas y drásticas
medidas contra Cuba, algunos de los llamados disidentes cubanos,
no quieren hablar o han quedado mudos. Odian la libertad de
prensa y el intercambio de ideas. Los 80 millones de dólares,
para financiarlos, los ponen en la picota pública,
no en Cuba, donde son bien conocidos y nadie les cree, pero
les preocupa la imagen que se proyectará de ellos en
Europa.
Según reportes del periódico mexicano La Reforma,
el plan estadounidense de "Asistencia para una Cuba Libre"
cayó como un cubo de agua fría sobre la oposición
interna de la isla, pues la asignación de fondos millonarios
y otras medidas ponen en entredicho su independencia, opinaron
ayer algunos de ellos. Elizardo Sánchez, conocido internacionalmente
como El Camaján, según el periódico mexicano
declaró: "No tengo dudas en cuanto a las buenas
intenciones de los redactores de ese informe, pero creo que
es otro ejemplo de las expresiones o iniciativas de Washington
respecto a Cuba que tienen un efecto más bien contraproducente".
Sostuvo que esas iniciativas "llevan agua al molino del
régimen totalitario" y dijo no entender por qué
debe existir una comisión unilateral y mucho menos
un coordinador, con carácter especial, de cara al futuro
de Cuba en una capital extranjera. Oscar Espinosa Chepe, uno
de los 75 mercenarios detenidos en 2003, y excarcelado por
motivos de salud, también fue entrevistado por el periódico
mexicano. Dijo que no está de acuerdo con que ningún
Gobierno extranjero opine de lo que tienen que hacer los cubanos
y afirmó: "Creo que los cubanos tenemos que ser
los que debemos resolver nuestros problemas y cualquier injerencia
lo que hace es complicar la situación. Agradecemos
la solidaridad que hemos recibido de Norteamérica,
de Europa, de todas partes, pero pedimos que no se inmiscuyan
en nuestro país". Ángel Polanco, vocero
de la llamada Asamblea para la Promoción de la Sociedad
Civil y Vladimiro Roca, del Partido Socialdemócrata,
declinaron opinar por desconocer el contenido del informe.
Parece que además de mudS, son sordos, porque todas
las agencias de noticias internacionales dieron la noticia.
Otro de los corresponsales acreditados en La Habana habló
con la más publicitada disidente norteamericana-cubana,
Marta Beatriz Roque. Ella no quería atender el teléfono
porque se estaba arreglando el cabello, pero después
de insistir dos veces, respondió. Manifestó
que agradecía el generoso gesto de Bush y Condoleezza
Rice, que no era fácil para ellos, en medio de la intensa
campaña para llevar la democracia a Irak y Afganistán,
destinar 80 millones de dólares, ¡80 millones
de dólares!, repitió con alegría, para
Cuba. Que eso es lo que hace falta, dólares, muchos
dólares, porque de otro modo es muy difícil
poder desarrollar el trabajo y eso lo conoce muy bien Condoleezza
Rice. Cuando le leyeron las declaraciones de Elizardo Sánchez
y Oscar Espinosa Chepe, se mostró indignada y exclamó
con enojo que eran unos malos agradecidos y algo que todos
en La Habana saben, que son agentes de la Seguridad del Estado.
Que ante hechos como estos, lo menos que se puede hacer, es
agradecerle a los norteamericanos todo lo que hacen por llevar
la democracia a Cuba y derrocar al gobierno cubano.
Ninguna de las llamadas Damas de Blanco pudieron ser entrevistadas.
Unas estaban de compras, otra en una misa que duró
desde bien temprano en la mañana hasta altas horas
de la noche. La persona que respondía al teléfono
parecía un contestador automático, porque repetía
lo mismo a todas horas. Otra de las blanqueadas estaba resfriada,
lo que no fue creído por el corresponsal, porque en
esta época del año, en Cuba como en España,
el calor esta rompiendo los termómetros y acabando
con los madrileños y los habaneros. El caballero le
recomendó que mejor respondiera que estaba deshidratada.
Oswaldo Payá esta de vacaciones, dicen que en Varadero
y no lo pudieron entrevistar. Una persona que le cuida la
residencia y que se identificó como un amigo de la
casa, respondió con palabras groseras y vulgares. Le
mentó la madre a Bush, a Condoleezza Rice y a todos
los de la Casa Blanca y a los miembros del Consejo de Seguridad
Nacional. Dijo que estos son los principales aliados de Castro,
que con esas medidas, hay que esperar que se mueran de viejos
todos los comunistas cubanos, hasta los que están naciendo
en estos momentos, porque con esos truenos, nadie va a esperar
que llegue la tormenta para defenderse.
Una señora residente en la periferia de la ciudad,
informó muy enojada, según esos despachos de
prensa, que Condoleezza Rice, seguramente fue asesorada por
algún estalinista checo o polaco, que en el fondo lo
que quiere es reventar a la oposición en Cuba. Según
los despachos de prensa este nuevo programa que asigna 80
millones de dólares para la disidencia interna, las
trasmisiones de Radio y Televisión Martí y otras
actividades contra el Gobierno de Castro, es el mayor golpe
a la credibilidad de los disidentes y de ahí el enojo
de casi todos ellos. El periódico mexicano afirmó
que la asignación millonaria y un programa de capacitación
y entrenamiento para periodistas independientes, previsto
en el informe, vino como anillo al dedo al Gobierno cubano,
que acusa a los opositores de mercenarios al servicio de Estados
Unidos. Otras personas en La Habana indicaron que ahora no
se puede acusar a las Mesas Redondas, ni a su principal moderador,
conocido como El Randy, que es el más odiados por los
disidentes cubanos y por la Oficina de Intereses de Estados
Unidos en La Habana, de que los mercenarios son pagados por
Estados Unidos. Seguramente dirá ahora con sorna: "No
lo digo yo..., lo dice la Secretaria de Estado de Bush, Condoleezza
Rice... Pero no sólo dijo eso..., sino que afirmó
que le dan entrenamiento..”.
Enviado por [COMBATENEWS] Resumen número 663
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Plan Bush para Cuba
Segundas partes nunca fueron buenas
Por István Ojeda Bello
Rebelión
A pesar de la larga y funesta experiencia de Hollywood, la
Casa Blanca y el Departamento de Estado demuestran, una vez
más, pocas aptitudes para el aprendizaje. Dos años
después del “estreno mundial” del primer
informe de la “Comisión para la Ayuda a una Cuba
Libre”, vuelven sobre sus pasos tratando de engatusar
a la opinión pública con una pretendida nueva
propuesta cuando en realidad es más de lo mismo.
Plan de anexión “reloaded”
La crítica cinematográfica especializada literalmente
destrozó al guionista y al director de “The Matrix”
(La Matriz), cuando al año siguiente trataron de repetir
el éxito de la historia futurista de un mundo dominado
por la computadoras con “The Matrix reloaded”
(La Matriz recargada).
En el caso que nos ocupa ni eso lograron los estrategas de
Washington. El fiasco fue total pues en el último bienio
la economía cubana mostró claras señales
de recuperación y lejos de persistir la crisis, Cuba
emprendió amplios y ambiciosos planes para elevar el
nivel de vida del pueblo.
Hacia el interior de la isla el impacto de la primera “entrega”,
usando otro término cinematográfico, no pudo
ser peor. Si querían ganarse al público cubano
consiguieron todo lo contrario. Era de esperarse pues la aplicación
del Plan Bush superaría con creces todo el precedente
sobre la destrucción de las conquistas sociales de
un país en un abrir y cerrar de ojos. La crisis argentina
tras diez años de neoliberalismo quedaría como
un juego de niños frente a lo que ocurría en
Cuba si los sueños de Bush y la derecha cubanoamericana
se hicieran realidad.
Al mismo tiempo los absurdos planes de “transición”,
cual bumerang político, motivaron dentro de la isla
el debate y la crítica sobre cómo perfeccionar
el socialismo y hacerlo más fuerte frente al inexorable
paso de los años. Salvo sus asalariados quienes se
relamieron con la inyección de capitales frescos para
su negocio de la contrarrevolución, las críticas
llovieron de todas partes.
En lo círculos políticos dentro de Estados
Unidos las reacciones tampoco fueron halagüeñas.
Como señalara el presidente del parlamento cubano,
Ricardo Alarcón: Bush consiguió algo que es
el sueño de cualquier político norteamericano:
unir al más amplio frente, desde la izquierda hasta
la derecha. Solo que esta vez coincidían para criticarlo
a él y su endemoniado Plan.
Las presiones gubernamentales no eliminaron el interés
de los empresarios norteamericanos en comerciar con La Habana.
A contrapelo de las atípicas y difíciles condiciones
en que dichos negocios se efectúan, los productores
estadounidenses han realizado ventas por mil 917 millones
de dólares desde el inicio de las operaciones en el
2001. Solo en el presente año Cuba adquirió
en Estados Unidos alimentos por 294 millones de dólares.
Por otra parte, las “genialidades” de aquellas
458 páginas provocaron un espectáculo jamás
visto: la mayoría silenciosa de los emigrados cubanos
en el Sur de la Florida, abandonó su mutismo y protestó
contra la limitación de las visitas a sus familiares
en la isla a una vez cada tres años.
Además el gobierno estadounidense rompió el
record “Guinnes” de estupideces en materia de
derecho familiar, al redefinir a su conveniencia el concepto
de familia. De esta manera los primos, tíos o sobrinos
no son considerados como tales y por tanto solicitar permiso
para visitar a una tía moribunda es motivo suficiente
para viajar a Cuba, aún cuando es persona haya sido
como una madre para el perjudicado.
¿Dónde quedan los derechos de nosotros los
cubanos cuando se nos prohíbe visitar la patria y a
nuestros familiares? –se pregunta Ileana Luis. Y agrega
la cubana, miembro de Casa de las Américas de Nueva
York: ¿qué pasa cuando nuestros padres o familiares
queridos están avanzados en edad? Tendremos que dormir
con la angustia de que algún día por ley de
la vida fallezcan y no poder despedirnos ni verlos antes de
su partida solo por un maldito capricho de Bush y la extrema
derecha cubanoamericana.
Estreno frustrado
Al más puro estilo hollywoodense este año se
anunció la segunda parte del proyecto para derrocar
a la Revolución Cubana. Sin embargo esta vez perdieron
el factor sorpresa y, como ocurre cuando las copias “piratas”
se anticipan a la salida oficial de un pésimo pero
muy publicitado filme, aún sin ver la luz oficialmente
ya el “Plan Bush II” recibió todo tipo
de ataques.
El reverendo John L. McCullough director ejecutivo del Church
World Service (Servicio Mundial de Iglesias), órgano
de ayuda y desarrollo ecuménicos del Consejo Nacional
de Iglesias de EEUU, tras conocer del informe declaró
que el mismo es un ataque a las relaciones ecuménicas
no solo con Cuba, sino internacionalmente y plantea un grave
precedente. Esto –dijo- trata de dictar la manera misma
en que en que entregamos ayuda humanitaria a las personas
que la necesitan. Si la forma en que entregamos la ayuda puede
ser reducida en Cuba, nuestro trabajo de ayuda y respuesta
puede ser amenazado en cualquier otra parte, advirtió.
Albor Ruiz desde su columna en el diario New York Daily News,
ironizó: puede que la Casa Blanca no haya sido capaz
de saber cuanto es dos más dos en el caso Irak, pero
lo tiene todo resuelto cuando se trata de Cuba. Si usted lo
duda, ¿quien puede culparlo? Después de todo,
la política estadounidense hacia la isla caribeña,
ya tiene más de 50 años de fracasos y desvergüenzas
para complacer a los extremistas de la comunidad cubanoamericana.
El colmo del naufragio anticipado de la nueva aventura contra
Cuba ocurrió esta semana cuando Rubén Bonilla
director de la terminal marítima de Corpus Christi,
Texas y Pedro Álvarez, presidente de ALIMPORT, la empresa
cubana dedicada a la importación de alimentos, renovaron
el convenio de envíos de alimentos a la Mayor de la
Antillas.
El representante por Texas, Solomon Ortiz, quien integró
la delegación norteña manifestó que varios
estados han pasado resoluciones para quitar el bloqueo, en
realidad hay más cosas que nos unen que las que nos
separan a cubanos y norteamericanos.
“Remake”
La Administración Bush, al parecer, la única
lección que extrajo del anterior chasco fue que hacia
falta más dinero. Ahora anuncian la creación
de un “Fondo para el Futuro Democrático de Cuba”,
un programa de 80 millones de dólares en dos años
con los objetivos ya conocidos.
Tal vez lo único diferenciable del antecedente del
2004 es el anexo “secreto” el cual se mantiene
así aduciendo la llevada y traída “seguridad
nacional”. Ateniéndonos a la historia, probablemente
se trate de un “remake”, o sea de una adaptación
modernizada como dicen los cineastas, de versiones anteriores
para derribar al gobierno cubano. La más antigua de
ellas, el “Plan de Acción Encubierta Contra en
Régimen de Castro”, fue aprobada por el presidente
Eisenhower en marzo de 1960.
Repetir los errores no es solo típico del séptimo
arte. Al “The Matrix reloaded” le siguió
un descalabro mayor: “The Matrix Revolution”.
Luego de dos capítulos de la misma saga de sucesivos
planes contra Cuba, con todo y sus capítulos no revelados
el desastre está asegurado.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=34337
|
Esquizofrenia anexionista
Rosa Miriam Elizalde
La pregunta del periodista al procónsul fue obvia:
si el Programa de EE.UU. para la "transición en
Cuba" no es un acuerdo entre los dos países, ¿qué
le hace pensar que ese informe tendrá el apoyo del
pueblo de la Isla? A Caleb McCarry, un republicano de Plainfield
(Massachussets) que no debe haber visto una palma en su vida,
tropezó al responder, pero siguió andando con
su sarta de lugares comunes sobre la democracia, la ayuda
humanitaria que vendría después de una debacle
y, a fin de cuentas, el desprecio absoluto a los cubanos que
es en verdad el hilo que hilvana palabra tras palabra en este
nuevo informe.
Me recordó este hombre al subsecretario de Guerra del
Presidente William McKinley, un tal J. C. Breckenridge, quien
en 1898, mientras el gobierno y la prensa norteamericana se
deshacían en argumentos humanitarios para entrometerse
en la guerra de independencia de Cuba ya virtualmente ganada
a los españoles, ajustaba en secreto los lineamientos
estratégicos de la intervención:
Cuba (…) tiene una población mayor que Puerto
Rico. Esta consiste de blancos, negros y asiáticos
y sus mezclas. Los habitantes son generalmente indolentes
y apáticos. Claro está que la anexión
inmediata a nuestra Federación de elementos tan perturbadores
en tan gran número, sería una locura, y antes
de plantearlo debemos sanear ese país, aunque sea aplicando
el medio que la Divina Providencia aplicó a las ciudades
de Sodoma y Gomorra…Habrá que destruir cuanto
alcancen nuestros cañones, con el hierro y el fuego;
habrá que extremar el bloqueo para que el hambre y
la peste, su constante compañera diezmen su población
pacífica y mermen su ejército; y el ejército
aliado (se refiere al ejército libertador cubano) habrá
de emplearse constantemente en exploraciones y vanguardias,
para que sufran indeclinablemente el peso de la guerra entre
dos fuegos, y a ellos se encomendarán precisamente
todas las expediciones peligrosas y desesperadas.*
¿Dirá algo parecido la parte no divulgada de
este informe para la "transición", que discutió
en secreto la semana pasada el Consejo de Seguridad Nacional
en pleno? ¿Qué ocurre cuando esa desinformación
o información sesgada alcanza a gran parte de todo
un país?
Pues que viven en el limbo, y eso tarde o temprano se paga,
y entonces no lo sufragan sólo los engañados.
Lo pagamos todos.
Como se sabe, no solo sobre Cuba se le miente a ese país.
El actual Gobierno de Bush ha mentido a sus ciudadanos en
torno a cobertura médica, educación, medio ambiente,
los recortes de impuestos, los planes de salud para los jubilados.
Pero eso puede el pueblo llegar a descubrirlo, en cuanto los
resultados le toquen el bolsillo. Sin embargo, ¿qué
será necesario para que una gran mayoría de
estadounidenses se entere de lo que su Administración
concilia contra otros países, y de por qué se
la aprecia tan poco en buena parte del mundo?
Un interesante artículo de Robert F. Kennedy (hijo
mayor del hermano del asesinado presidente John Kennedy),
publicado en la revista Vanity Fair, proporciona abundantes
pistas acerca de la forma en que los votantes del presidente
Bush, hijo, han sido y están siendo engañados.
Según un estudio –dice Robert Jr.-, más
de un ochenta por ciento de los votantes de Bush cree que
el resto del mundo ha mejorado sus sentimientos respecto a
EE.UU. gracias a la invasión de Iraq, y también
piensa que tal guerra cuenta con el apoyo del mundo islámico.
La mayoría de los partidarios de Bush creen que su
jefe está contribuyendo a los acuerdos de Kioto contra
el calentamiento global, y eso les encanta.
¿Qué ocurre? El propio Kennedy, hijo, lo explica
a renglón seguido. Según una investigación
de Nielsen Media, la cadena por cable que todos ven es la
Fox, seguida por la CNBC y la MSNBC. Sin contar con que una
abrumadora cantidad de personas obtiene sus noticias a través
de las redes de canales de radio de extrema derecha, plagados
de tertulias cuyos héroes suelen ser gente como Oliver
North (el socio de Luis Posada Carriles que fue condenado
por la operación Irán-Contra) y otros radicales
del pensamiento conservador a ultranza. Existe, además,
un laboratorio creador de noticias que se reúne cada
miércoles bajo los auspicios de una poderosa organización
que se dedica a boicotear las leyes federales que coartan
sus negocios. En estas reuniones, unos 120 participantes,
"incluyendo lobbystas de la industria y representantes
de medios tan conservadores como The Washington Times",
deciden los lemas a lanzar, las personas a apoyar, las reputaciones
a despedazar.
El gobierno obedece a las empresas y a los grupos ultraconservadores
que votan por los republicanos –entre ellos, el lobby
de los cubanos de Miami-, aunque tengan que torcerle cotidianamente
el cuello a la verdad. El sentido común se ha ido a
bolina. Solo eso explica el por qué se presenta un
infame programa en el que un gobierno extranjero y hostil
habla por un pueblo al que ha bloqueado y hostigado durante
más de 40 años, y por qué parece ser
tragado como si nada por la opinión pública
norteamericana y el traspatio europeo, donde se amplifica
la obscena guapería del procónsul sin someterla,
aunque sea ligeramente, por el tamiz de la duda.
Y el hecho es que el gobierno norteamericano, además
de ir contra toda moderación, ni siquiera es original.
Cuando Caleb McCarry dijo ayer lunes que se destinarán
80 millones de dólares a la "humanitaria"
tarea de financiar a los que promueven la "democracia"
en Cuba -es decir, más dinero para los mercenarios-,
solo reactualiza las palabras de aquel subsecretario de Guerra
de McKinley que soñaba con convertir a Cuba en Sodoma
y Gomorra: "Nuestra política debe ser siempre
apoyar al más débil contra el más fuerte,
hasta que hayamos obtenido el exterminio de ambos a fin de
anexarnos a la Perla de las Antillas". *
Estoy segura de que si nos despreciaran menos, si no viajaran
blindados por el pánico a la gente y tuvieran el valor
de acercarse para que los seres humanos comunes les diera
sus opiniones, el presidente de Estados Unidos, la Secretaria
de Estado y el procónsul oriundo del condado desconocido
de Plainfield se sorprenderían de saber cómo
piensa el cubano y cualquier otro habitante de la tierra con
un mínimo de decencia. A la pregunta de por qué
es inaceptable el plan diseñado por la Casa Blanca
para Cuba, escucharían, por ejemplo, argumentos como
el que escribió el Mayor General de la Independencia
cubana, Máximo Gómez Báez, en su Diario,
el 8 de enero de 1899 en plena –y dolorosamente vivida-
intervención norteamericana: "Nada más
racional y justo que el dueño de la casa sea el mismo
que la va a vivir con su familia, el que la adorne y la amueble
a su satisfacción y gusto, y no que se vea obligado
a seguir, contra su voluntad y gusto, las imposiciones del
vecino”.
*Las citas de J. C. Breckenridge están tomadas de
Hortensia Pichardo: Documentos para la Historia de Cuba. Editorial
de Ciencias Sociales, La Habana, 1971. Tomo I, pp. 511-514.
Recibido por correo electrónico
**********
Annexationist Schizophrenia
By Rosa Miriam Elizalde
2006-07-14
Havana, (Cubadebate).- The journalist asked the proconsul
an obvious question. "If the US Program for "the
transition in Cuba" is not an agreement between the two
nations, what makes you think that it will have the support
of the people of the island?"
Caleb McCarry, a Republican from Plainfield (Massachusetts)
who probably hasn't ever seen a palm tree, stumbled in response,
but managed to string together a yarn of hackneyed phrases
about democracy and the humanitarian aid that would the U.S.
would send following a debacle. Near the end, he came to the
thread that stitches together each word of this Report: the
total and absolute disrespect for the Cuban people.
This man reminded me of President William McKinley's Undersecretary
of War, a certain J.C. Breckenridge, who in 1898 was secretly
preparing the strategic guidelines for U.S. intervention in
Cuba, as the media and the governments trumped up the public
with humanitarian arguments to justify U.S. intervention in
a war where Cuba had virtually beaten Spain already.
Breckenridge observed that "the inhabitants [of Cuba]
are generally indolent and apathetic. It is obvious that the
immediate annexation of these disturbing elements into our
own federation in such large numbers would be sheer madness,
so before we do that we must clean up the country, even if
this means using the methods Divine Providence used on the
cities of Sodom and Gomorrah." He advised the United
States to "destroy everything within our cannons' range
of fire. We must impose a harsh blockade so that hunger and
its constant companion, disease, undermine the peaceful population
and decimate the Cuban army. The allied army must be constantly
engaged in reconnaissance and vanguard actions so that the
Cuban army is irreparably caught between two fronts and is
forced to undertake dangerous and desperate measures."
Does the part of Bush's "Transition Report" that
remains classified yet that was secretly discussed last week
by the entire National Security Council contain a similar
analysis to Breckenridge's 19th Century recommendations? What
happens when such disinformation is distributed throughout
the country?
The people will live in limbo, yet sooner or later they pay
the costs, and not just those who deceive. Everybody pays.
We all know that the Bush Administration lies to the American
people: about Cuba and about virtually everything else as
well. The government has lied to its citizens about medical
insurance, education, the environment, tax cuts, and health
plans for the elderly. But the public will learn the truth,
when it hits their pocketbooks. In the meantime, what can
be done to make sure that the the majority of the US people
learn its government plans against other nations and why the
U.S. is held in such low esteem in the world?
An interesting article by Robert F.Kennedy Jr. (the late
Senator Robert F. Kennedy's eldest son), in Vanity Fair magazine,
gives us hints on how those who voted for Bush Jr. have been
and are still being fooled all the time. Polls show –Robert
Jr. notes- that over 80 percent of Bush's voters believe that
the rest of the world has improved its feelings towards US
after the invasion of Iraq, and they also think that this
war is supported by the Islamic world. The vast majority of
Bush's followers believe that their chief is working in compliance
with the Kyoto agreement against global warming, and they
love that.
What is happening then? Kennedy Jr. explains it. Data gathered
by Nielsen Media reveals that the Fox TV Network is the most
watched cable network, followed by CNBC and MSNBC. Without
considering that the vast majority of the people get their
news by means of extreme right wing radio networks, which
are full of talk shows whose heroes are people like Oliver
North (the partner of Luis Posada Carriles who was indicted
in connection with the Iran–Contra operation), and other
radicals of the most extreme right line of thought.
There is also a news fabricating laboratory that meets every
Wednesday under the auspices of a powerful organization devoted
to the undermining of federal laws that affect their business
operations.
During those meetings, some 120 participants, who include
"industry lobbyists and representatives from conservative
media like The Washington Times," decide which topics
are to be launched for discussion, which people are to receive
support and whose reputations are to be smeared.
The administration obeys the companies and ultra-conservative
groups that vote for the Republicans –among them, the
Cuba lobby in Miami- even if they have to throttle the truth.
Common sense has gone astray. Only that explains why such
an infamous program in which a foreign and hostile government
speaks in the name of a people that have been subjected to
a blockade and harassed for more than 40 year, and why it
looks as if it has been assimilated easily by the US public
opinion and the European backyard, where the obscenities and
bravado of the proconsul are not subjected to even the most
minimum of doubt.
And the fact is that the US government, in addition to abandoning
all moderation, is not even being creative. When Caleb McCarry
said on Monday that 80 million dollars will be devoted to
the "humanitarian" task of financing those who promote
"democracy" in Cuba -that is, giving more money
to the mercenaries- he is only bringing back in time the words
of that undersecretary of War under McKinley who dreamed of
turning Cuba into Sodom and Gomorrah: "Our policy must
always be to support the weaker against the stronger, until
we have obtained the extermination of them both, in order
to annex the Pearl of the Antilles".
I am sure that if they despised us less, if they did not
travel blinded by their panic of the people and had the courage
to get near them so that the common people could give them
their views, the President of the United States, the Secretary
of State and the proconsul from nowhere in Plainfield would
all be surprised to learn how common Cubans and how common
people with a minimum of decency anywhere truly think.
Regarding why the plan for Cuba designed by the White House
is unacceptable, they should, for instance, listen to the
arguments put forth by Maximo Gomez, the Major General of
the Cuban independence war, who in the entry of January 8,
1899 of his diary -right in the middle of the US intervention
of Cuba, which he painfully lived through- wrote: "There
is nothing more rational and just than that the owner of the
house be the one to live in it with his family, and be the
one to adorn it and furnish it at will, and that he not be
obliged to follow, against his will and pleasure, the neighbor's
impositions."
|
Obcecación a lo Bush
Por Juana Carrasco Martín
ESTE miércoles, en Miami —dónde si no
podría ser la puesta en escena del sainete— Caleb
McCarry, el pro-cónsul designado por George W. Bush
para «desmantelar» a la nación cubana,
reafirmó que Estados Unidos «seguirá firme»
en su respaldo a los cubanos que quieren «decidir un
futuro democrático para su nación». Pretende,
desea, quiere hacer «desde ahora» un «proceso
rápido» que aniquile a Cuba y a los cubanos;
llama a «estar preparados para responder rápidamente
con nuestra asistencia» a las posibles acciones de la
contrarrevolución...
Por supuesto, él no habló de invasión,
ni de ocupación, sino de traernos «elecciones
libres» y «democracia», y el discurso es
demasiado familiar y similar al empleado respecto a Iraq,
donde ejecutan la decisión imperial de imponer las
ventajas del mundo libre a punta de cañón, sobre
miles de cadáveres y con una destrucción profunda
del país.
El visto bueno del W. a los 80 millones de dólares
que le pavimentarán el camino a los mercenarios y a
los cómplices de otros lares, forma parte de la versión
corregida y ampliada del llamado Plan Bush, una aberrada visión
de que este planeta, al unísono, debe responder a los
dictados de Washington o pagar las consecuencias.
«Plan contra plan», dijo José Martí
refiriéndose al necesario combate de los cubanos para
alcanzar la independencia frente al colonialismo español.
La alternativa es idéntica en este siglo XXI, como
lo revelan las pretensiones del mandatario de la Casa Blanca
de ser él quien ahogue a Cuba y a su pueblo.
El nuestro es un plan que cuenta con dos elementos clave:
la unidad y disposición popular a defender esta Revolución,
nuestra Revolución, y la solidaridad internacional,
que nunca ha estado ausente y ahora se muestra con bríos
nuevos.
Desde diferentes puntos del globo terráqueo llegan
las muestras de amistad, de apoyo, de solidaridad...
En Caracas, fue la alocución del presidente Hugo Chávez:
«Larga vida a Fidel Castro (...) y a la Revolución
Cubana», proclamó reafirmando su compromiso con
esta Patria grande, bolivariana y martiana, frente al plan
que propone Bush, en el que también hay mucho más
que una velada amenaza a Venezuela.
Su pronunciamiento enérgico y fraterno como siempre:
«El informe dice que se encargarán de desalentar
a cualquier tercer país que quiera apoyar a Cuba revolucionaria.
Desde aquí le digo al imperialismo norteamericano que
ahora es cuando Venezuela apoyará a la Revolución
Cubana».
En el extremo sur de este hemisferio, el Partido Comunista
de Chile denunció la «grosera violación
de las normas que rigen las relaciones entre estados independientes»,
cuando hicieron referencia al rastreo a las exportaciones
cubanas, para impedirlas y dificultarlas, y alertaron que
esa búsqueda de liquidar el proceso político
de la Isla también «implica la extensión
de sus intervenciones a terceros países, entre ellos
Chile».
Hay una motivación especial en este caso, pues la
asignación de millones para respaldar las andanzas
de grupos anticubanos violentos, rememora que su ex canciller
Orlando Letelier encontró la muerte a manos de terroristas
de origen cubano que hicieron estallar su carro en una avenida
del mismísimo Washington.
Ese camino de la solidaridad y de la denuncia se transita
también en Puerto Rico, donde el Movimiento Independentista
Nacional Hostosiano (MINH) y Refundación Comunista
de Puerto Rico (RCPR) afirmaron en sendas declaraciones que
el país que impide al pueblo puertorriqueño
alcanzar su soberanía e independencia insólitamente
crea una denominada Comisión para la asistencia de
una Cuba libre, cuando debería impulsar una transición
de Puerto Rico hacia una sociedad libre y próspera.
Y en ese paso largo del respaldo y la defensa, el comité
en la India de solidaridad con Cuba, en reunión de
intelectuales, parlamentarios, dirigentes políticos
y campesinos, rechazó los propósitos anexionistas
de la Casa Blanca, como también lo hizo, desde la mismas
entrañas del monstruo, la Cuban American Alliance Education
Fund que advirtió del peligro que representa el anexo
secreto que acompañan las nuevas medidas del Plan de
Bush, toda una promesa de acciones encubiertas o militares:
«En nombre de nuestras familias en la isla, en nombre
de la decencia y la justeza, en nombre de las leyes internacionales,
categórica y vigorosamente denunciamos las acciones
del presidente y su agresión contra el pueblo cubano»,
subrayan.
La infame paranoia de la administración Bush, enemiga
irreconciliable e implacable de los cubanos, tiene respuesta
sobrada en estas y muchas otras muestras de solidaridad.
Mientras tanto, el sueño y los sueños de esta
Isla no se perturban. ¿Saben qué acaba de decir
un estudio de la New Economics Foundation (NEC) y del grupo
ambientalista Friends of the Earth? Que los cubanos estamos
entre los países y pueblos más felices del planeta.
Un estudio que habla de vida larga, sana y satisfactoria.
La clasificación, realizada entre 178 pueblos del
planeta, multiplicó la duración de vida media
de cada uno por la «tasa de satisfacción»
y dividió todo por el impacto ambiental de cada nación.
La gente de Vanuatu, de Colombia, de República Dominicana,
de Panamá, de Cuba resultamos ser mucho más
felices que los ciudadanos de Estados Unidos, que se ubicó
en el lugar 150 de esa escala de valores.
¿Será que a esa infelicidad coadyuva la obcecación
proverbial de un presidente siempre dispuesto a la guerra
y a la confrontación? Sí, Estados Unidos necesita
un plan para su propia transición...
http://www.jrebelde.cubaweb.cu/2006/julio_septiembre/julio-13/mundo_obcecacion.html
|
30 monedas para el exilio: La Piñata
Por Pedro González-Munné
La noticia recorre las calles de la Sagüesera y los
bares de Coral Gables: $80 millones de dólares. Se
aprecian vientos de esperanza y olores propios de esfínteres
emocionados: los buenos tiempos vuelven y de nuevo nos mojamos
en la abundancia.
El derroche del dinero ajeno no es nuevo en la Administración
Bush. Si no fuera suficiente una guerra fútil, empapada
con la sangre de más de 2,500 jóvenes norteamericanos
pobres, negros y latinos, para enriquecer a los socios de
la caterva que desfalca al país, ahora esparcen dinero
para revivir una momia.
Porque eso es el exilio histórico cubano: un cadáver
pestilente y vocinglero, al cual mantiene la teta pingüe
de la politiquería que sangra al sur de la Florida
y ahora, ya no es suficiente con los $25 millones dilapidados
en ilusorios grupos, sociedades, comités y representaciones
de disidentes y periodistas inexistentes.
Ahora crecemos a inflar la imagen del desprestigio al grado
de la calumnia internacional, de la presencia inminente en
foros internacionales, del estercolero de las ondas como las
estaciones de la calle 8 y por supuesto, la vergüenza
de la información, los jimagüas de la Bahía,
los mentirosos Heraldos de Miami.
Por supuesto, no toda esa plata cae en saco roto. Parte
elemental va a reconstruir los centros de análisis
de inteligencia, como el de la Universidad de Miami, donde
la fobia y el extremismo han capado la oportunidad al razonamiento
en su centro Bacardí.
Hay proyectos interesantes por su cipayismo desmedido, como
el de la nueva prensa cubana donde en caso de una ocupación,
no muy lejana en el ánimo de los planificadores, se
editaría una prensa en Miami para repartirse en la
isla, por supuesto, a todo color.
Siempre con el aderezo de estaciones de radio y programas
de televisión, exclusivos y depurados para descontaminar
[sic. del original del proyecto] al pueblo de la isla ocupada.
Faltan algunos detalles, pero ya han gastado cientos de
miles de dólares en proyectos, encontrando algunos
problemas menores: el acento de los redactores, conductores
y llamados periodistas, no enlaza con la sociedad cubana actual.
En las pruebas de cámara, en los textos y esquemas
para los programas, trasluce el metálico sabor del
odio, ese guiso verde de frustración impregnado por
cinco décadas de orfandad en estas generaciones de
nuevos exiliados, desarraigados de lo suyo y rutinariamente
lactados de rencor.
Pero no, ese presupuesto no está enfocado a Cuba,
ni siquiera influirá en la realidad cubana. La llamada
disidencia en la isla alborotará para recibir sus migajas,
mientras espera la visa para el infierno, montones de palabras
llenarán el éter y páginas nefandas fantasearán
las redacciones de Miami.
Las consecuencias las sufriremos quienes pagamos con nuestros
impuestos esos millones y continuaremos soportando a esta
plaga sofocante, compinche de los intereses especiales y políticos
escurriendo aquí los presupuestos de ciudades, condados
e instituciones, ahogando a nuestras comunidades en carencias
y desalientos innecesarios.
No hay que mirar lejos para ver las consecuencias, en cada
esquina tenemos flamantes edificios vacíos para desvalijar
bancos, arroyos de automóviles en el tráfico
sin control, escuelas provisionales donde los niños
se sofocan en el pantano, mientras los políticos se
pasean en sus refrigeradas limosinas de cristales negros.
No señores, no miren hacia la isla, ni piensen en
transiciones imaginarias, pues si remozan a esta momia del
exilio histórico, el aliado natural de las corporaciones,
servil brazo de estos politiqueros desmadrados que nos agobian,
quienes vamos a sufrir somos nosotros y nuestras familias.
La Piñata no es de millones de dólares, es
del saqueo insolente de nuestra sangre y sudor con el propósito
de alimentar a esta generación de vividores insaciables
y sus acólitos a quienes la política norteamericana,
en la magia de su soberbia estupidez, depositó en este
pantano miserable.
¡Que Dios nos coja confesados!
10
30 monedas para el exilio:
La Piñata
Por Pedro González-Munné
La noticia recorre las calles de la Sagüesera y los
bares de Coral Gables: $80 millones de dólares. Se
aprecian vientos de esperanza y olores propios de esfínteres
emocionados: los buenos tiempos vuelven y de nuevo nos mojamos
en la abundancia.
El derroche del dinero ajeno no es nuevo en la Administración
Bush. Si no fuera suficiente una guerra fútil, empapada
con la sangre de más de 2,500 jóvenes norteamericanos
pobres, negros y latinos, para enriquecer a los socios de
la caterva que desfalca al país, ahora esparcen dinero
para revivir una momia.
Porque eso es el exilio histórico cubano: un cadáver
pestilente y vocinglero, al cual mantiene la teta pingüe
de la politiquería que sangra al sur de la Florida
y ahora, ya no es suficiente con los $25 millones dilapidados
en ilusorios grupos, sociedades, comités y representaciones
de disidentes y periodistas inexistentes.
Ahora crecemos a inflar la imagen del desprestigio al grado
de la calumnia internacional, de la presencia inminente en
foros internacionales, del estercolero de las ondas como las
estaciones de la calle 8 y por supuesto, la vergüenza
de la información, los jimagüas de la Bahía,
los mentirosos Heraldos de Miami.
Por supuesto, no toda esa plata cae en saco roto. Parte
elemental va a reconstruir los centros de análisis
de inteligencia, como el de la Universidad de Miami, donde
la fobia y el extremismo han capado la oportunidad al razonamiento
en su centro Bacardí.
Hay proyectos interesantes por su cipayismo desmedido, como
el de la nueva prensa cubana donde en caso de una ocupación,
no muy lejana en el ánimo de los planificadores, se
editaría una prensa en Miami para repartirse en la
isla, por supuesto, a todo color.
Siempre con el aderezo de estaciones de radio y programas
de televisión, exclusivos y depurados para descontaminar
[sic. del original del proyecto] al pueblo de la isla ocupada.
Faltan algunos detalles, pero ya han gastado cientos de
miles de dólares en proyectos, encontrando algunos
problemas menores: el acento de los redactores, conductores
y llamados periodistas, no enlaza con la sociedad cubana actual.
En las pruebas de cámara, en los textos y esquemas
para los programas, trasluce el metálico sabor del
odio, ese guiso verde de frustración impregnado por
cinco décadas de orfandad en estas generaciones de
nuevos exiliados, desarraigados de lo suyo y rutinariamente
lactados de rencor.
Pero no, ese presupuesto no está enfocado a Cuba,
ni siquiera influirá en la realidad cubana. La llamada
disidencia en la isla alborotará para recibir sus migajas,
mientras espera la visa para el infierno, montones de palabras
llenarán el éter y páginas nefandas fantasearán
las redacciones de Miami.
Las consecuencias las sufriremos quienes pagamos con nuestros
impuestos esos millones y continuaremos soportando a esta
plaga sofocante, compinche de los intereses especiales y políticos
escurriendo aquí los presupuestos de ciudades, condados
e instituciones, ahogando a nuestras comunidades en carencias
y desalientos innecesarios.
No hay que mirar lejos para ver las consecuencias, en cada
esquina tenemos flamantes edificios vacíos para desvalijar
bancos, arroyos de automóviles en el tráfico
sin control, escuelas provisionales donde los niños
se sofocan en el pantano, mientras los políticos se
pasean en sus refrigeradas limosinas de cristales negros.
No señores, no miren hacia la isla, ni piensen en
transiciones imaginarias, pues si remozan a esta momia del
exilio histórico, el aliado natural de las corporaciones,
servil brazo de estos politiqueros desmadrados que nos agobian,
quienes vamos a sufrir somos nosotros y nuestras familias.
La Piñata no es de millones de dólares, es
del saqueo insolente de nuestra sangre y sudor con el propósito
de alimentar a esta generación de vividores insaciables
y sus acólitos a quienes la política norteamericana,
en la magia de su soberbia estupidez, depositó en este
pantano miserable.
¡Que Dios nos coja confesados!
http://lanacioncubana.homestead.com/pinata.html
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