..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.132, Viernes, 14 de julio del 2006

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DOSSIER_ Bush, Cuba y sus compromisos

Como bien dijera una querida colaboradora de este boletín al enviarnos el mensaje que inicia este Dossier, si no fuera dramático, sería risible… siendo de hecho, patético además…

Nada, que una vez más, el gobierno norteamericano intenta “inventar el agua tibia” en un país que, justamente, ¡¡no admite “a terceras partes intervenir y obstruir la voluntad del pueblo cubano”.!!:

Compromiso de EEUU con pueblo cubano
Associated Press

El segundo informe de la Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre, difundido el lunes por el Departamento de Estado, contiene un "Compromiso con el pueblo de Cuba".
El compromiso es una lista de acciones que realizaría Estados Unidos "para apoyar a un gobierno de transición" en La Habana, en reemplazo del régimen comunista encabezado por el presidente Fidel Castro, que ha estado en el poder durante más de 40 años.

El compromiso incluye:
_ Proveer inmediatamente alimentos, agua, combustible y equipo médico y asegurar que esos suministros vitales sean distribuidos rápidamente en toda Cuba.
_ Ayudar a asegurar que la energía eléctrica mejore y funcione lo más pronto posible.
_ Ayudar a reconstruir la arruinada economía.
_ Respetar el derecho de los cubanos de sentirse seguros en sus hogares.
_ Fomentar asistencia de otros países, asociaciones y empresas privadas.
_ Desalentar a terceras partes a intervenir y obstruir la voluntad del pueblo cubano.

Para ello, el gobierno de transición debe comprometerse a "desmantelar todos los instrumentos de represión estatal y aplicar las libertades y derechos humanos fundamentales respetados en todo el mundo", incluyendo:

_ Garantizar el derecho de libre expresión, libertad de prensa y libertad de culto.
_ Legalizar toda actividad política pacífica.
_ Poner en libertad a todos los presos políticos.
_ Establecer un poder judicial independiente.
_ Permitir el establecimiento de sindicatos independientes y asociaciones independientes de carácter social, económico y político.
_ Asegurar el derecho a la propiedad privada.
_ Organizar elecciones libres y justas para la elección democrática de un nuevo gobierno cubano dentro de un periodo máximo de 18 meses.



Cuba rechaza nuevos intentos anexionistas de EE.UU.

La Habana, 5 jul (PL) Cuba considera que el informe presentado al presidente George W. Bush, contentivo de medidas para acelerar una transición en la isla, sólo refuerza el vigente desde mayo de 2004, sin lograr sus verdaderos propósitos anexionistas.
Este nuevo informe ratifica el llamado plan Bush con medidas adicionales, indicó el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, en el programa radiotelevisado Mesa Redonda, que examinó este miércoles lo que se conoce del documento.

Estamos ante una verdadera amenaza de agresión y de acciones de guerra de todo tipo contra Cuba, que es la esencia y lo más notable de este informe, que incluye planes secretos, agregó.

El parlamentario apuntó que en esta nueva empresa trabajan de manera mancomunada la CIA, el Departamento de Defensa, la Secretaría de Estado, el Pentágono, el presidente de Estados Unidos y sus asesores de Seguridad Nacional.

Recordó que desde meses antes del triunfo de la revolución, en 1958, esa mismas agencias y entidades estatales norteamericanas prepararon planes para evitar el triunfo revolucionario y luego, durante 47 años, para derrocar el proceso cubano.

Por lo que consideró que ambos informes (el de mayo de 2004 y el presentado hoy al presidente Bush por una comisión encabezada por la Secretaria de Estado Condoleezza Rice), no son nada nuevo, sino muestra de la política norteamericana hacia Cuba.

Alarcón remarcó que lo más importante que tiene el documento de la llamada Comisión de Asistencia para una Cuba Libre que encabeza Rice, es que refuerza el plan de anexión de la isla, que propone el Plan Bush de hace dos años.

De entonces para acá han tratado el asunto con marcado interés de engañar y desinformar, apuntó mostrando pruebas de cómo se trata de tergiversar los datos disponibles en el sitio de Internet del Departamento de Estado.

Se sabe que existe, que se lo entregaron al señor Bush, algunos lo tienen, pero al que fue publicado le fue suprimida la parte más importante -consideró-, que son indicaciones contenidas en un anexo separado y secreto.

Alarcón se pregunta cuáles son esas nuevas acciones, cuál es su carácter y cuáles son las nuevas trampas que se propone Washington contra la isla.

Por lo pronto -dijo- se conoce que el nuevo informe contiene una docena de medidas que retoman las del Plan del 2004 y aplica las recomendaciones expuestas en el primer informe de la Comisión.

En ese sentido se pretende continuar recortando las remesas para eliminar los supuestos fondos que ellas representan para el gobierno cubano, obstaculizar el comercio con la isla y montar campañas diplomáticas anticubanas, enumeró.

Añadió que un tema clave en este informe son las acciones para acelerar la subversión, cerrar cualquier fisura que pudiera quedar en el bloqueo y tratar de crear una coalición de países que apoyen a Estados Unidos en una agresión a la isla.

pgh/apf

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Iniciar preparativos para una intervención en Cuba, recomienda comisión a Bush
AFP Y THE INDEPENDENT/La Jornada

Un grupo de alto nivel creado por el presidente George W. Bush, llamado Comisión de Asistencia a una Cuba Libre, entregó al mandatario un informe en que recomienda el inicio de preparativos para una intervención estadounidense en una transición política en la isla en el evento de la muerte de Fidel Castro, informó hoy el diario británico The Independent.

La comisión, creada por Bush hace tres años y copresidida por la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y el secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez, ofrece una serie de recomendaciones cuyo propósito es promover una transición hacia "la democracia y la libertad política".

El gobierno de Estados Unidos tendrá que estar preparado "con mucha anticipación para ayudar en caso de que se solicite asistencia por el gobierno de transición en Cuba", afirma.

La "asistencia" que se ofrecerá para apoyar una transición política en caso de la muerte de Castro, según el informe, incluye desde mantener el sistema de salud y energía hasta la capacitación de jueces y policías cubanos.

El portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow, aseguró hoy ante periodistas que el informe hace recomendaciones de lo que puede hacer Estados Unidos "para avanzar la libertad y la democracia en la isla" y qué hacer en una era posterior a Castro.

"No estamos tratando de derrocar al gobierno de Fidel Castro en Cuba. Tratamos de llevar la democracia, cuando sea posible", sostuvo Snow.

Entre las recomendaciones se propone la creación de un fondo de 80 millones de dólares para la "promoción" de la "democracia" en Cuba. Además, se propone otro fondo de 20 millones de dólares anuales para "programas pro democracia".

Un anexo clasificado contiene una serie de medidas que el gobierno de Bush debería contemplar para minar todavía más al gobierno de Castro.

De su lado, el presidente del Parlamento de Cuba, Ricardo Alarcón, denunció que existe un plan secreto de Bush para una transición política en la isla, que podría ir desde una conspiración contra Fidel Castro hasta una agresión militar.

Afirmó que el Plan de Asistencia a una Cuba Libre, aprobado por Bush el 20 de mayo de 2004, recibió críticas, incluso de la disidencia en La Habana, por su "carácter ilegal y agresivo", y "delirante".

Según Afp, el plan de 450 páginas prevé, entre otras cosas, la devolución a sus antiguos dueños de viviendas y otras propiedades confiscadas en Cuba por el gobierno del presidente Castro, la privatización económica y la transición política coordinada por un funcionario estadunidense.

Por último, el vicecaniller Bruno Rodríguez denunció en La Habana que el plan presentado hoy a Bush para su aprobación prevé la internacionalización del problema cubano para justificar una agresión contra el país caribeño.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=34235


EEUU dice que rehabilitaría a Cuba en 18 meses
Por NESTOR IKEDA

Associated Press

WASHINGTON - Estados Unidos declaró el lunes que podría rehabilitar a una Cuba post-Fidel Castro en 18 meses siempre que un gobierno de transición esté dispuesto a facilitar una transformación democrática.

"Haríamos eso y más, en el entendido de que ese gobierno de transición nos lo solicite", dijo el secretario de Comercio Carlos Gutiérrez, quien es un cubano exiliado, en una ceremonia en que el gobierno difundió un nuevo informe sobre su estrategia para una Cuba posterior a Fidel Castro.

Explicó que ese gobierno debería estar comprometido con "el desmantelamiento de todos los instrumentos de represión del estado e implementación de los derechos humanos internacionalmente respetados y las libertades fundamentales, incluyendo la organización de elecciones libres y justas para un nuevo gobierno cubano democráticamente elegido".

La secretaria de Estado Condoleezza Rice, quien presentó el informe en el Departamento de Estado junto a Gutiérrez, exhortó a la comunidad internacional a trabajar con Estados Unidos en ese propósito.

El informe contiene un programa de dos años por 80 millones de dólares y propuestas de "mayores esfuerzos en múltiples frentes" para allanar el camino de los cubanos hacia la recuperación de su soberanía y selección del gobierno que deseen a través de "elecciones libres y multipartidistas", dijo Rice.

Este es el segundo informe preparado por la Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre, instituida por Bush bajo la copresidencia de los secretarios de Estado y Comercio.

En el primero, emitido en julio del 2004, se estableció por primera vez un fondo de 29 millones de dólares para la campaña de cambio, contra 7 millones que hasta entonces había estado destinando la administración estadounidense.

Gutiérrez dijo que el plan estadounidense "es un mensaje de esperanza y seguridad a los cubanos de que pueden contar con nuestra ayuda concreta..”..

"El pueblo cubano tiene una opción: la libertad económica y política y oportunidades, o más represión política y sufrimiento económico bajo el actual régimen", agregó.

Para apoyar la transición de gobierno, "nos comprometemos a proveer de emergencia alimentos, agua, combustible y equipo médico, a reconstruir la quebrada economía cubana, a respetar el derecho del pueblo cubano a estar seguros en sus casas..”., dijo Gutiérrez.

Indicó que ese compromiso se extendía también a "desalentar la intervención de terceras partes para obstruir la voluntad del pueblo de Cuba", una referencia que pareció dirigida a Venezuela y otros países que mantienen un estrecho contacto con el gobierno del presidente Fidel Castro.

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New Cuba Commission Report: Formula For Continued Failure
By Wayne S. Smith

In May of 2004, the Bush Administration's Commission for Assistance to a Free Cuba issued an almost 500-page report that seemed to conclude the Castro government was virtually at the point of collapse. Just a few more nudges – a few more Radio Marti broadcasts, denials of a few more travel licenses, and support to a few more dissidents – and it would all be over. The United States, the report seemed to suggest, would then come in and show the Cubans how to operate their schools properly, make their trains run on time, and grow their crops more efficiently. It was envisaged as such a U.S.-run operation that in July of 2005, a U.S. transition coordinator was appointed. One skeptical observer noted at the time that in the case of Iraq, the Bush Administration had at least waited until it invaded and occupied the country before appointing a transition coordinator. Did his appointment in this case mean the U.S. intended to invade Cuba as well? And if not, what was the U.S. transition coordinator supposed to do from his office in the State Department building? Even today, that remains unclear.

Perhaps OAS Secretary General Jose Miguel Insulza's reaction to the idea of a U.S. transition coordinator for Cuba summed it up best. "But there is no transition," he said, "and it isn't your country”.

Indeed, the transition plan put forward in 2004 had such a "made-in-the-USA" tone to it that it backfired in Cuba. Even Cubans who had their disagreements with the Castro government did not want to be told by the United States how they should run their country. Leading dissidents described the new approach as counterproductive. Elizardo Sanchez of the Commission for Human Rights and National Reconciliation, for example, noted that the U.S. policy announced in 2004, "has had an effect exactly the opposite of the one you should want”.

Cuba's Catholic Bishops also disagreed with the U.S. approach, saying its measures "threaten both the present and the future of our nation”.

Nor did many Cubans agree with the idea that they should give up free health care and education, and various other services provided by the government

The New Report. Now the Commission has issued a new report, at a ceremony on July 10 presided over by Secretary of State Condoleezza Rice, Commerce Secretary Gutierrez and Transition Coordinator Caleb McCarry. Interestingly, perhaps in response to charges that the first report was nothing but an American occupation plan, the new one stresses that its purpose is, rather, to offer assistance to Cubans on the island. Solutions must come from them, it insists. The United States simply stands ready and willing to support their initiatives. But having said that, the report then goes on with page after page of recommended actions, from reorganizing the economy and the educational system to the holding of multiparty elections – always provided, of course, that Cubans on the island wish to initiate them!

And the basic premise, that the regime is on the verge of collapse, is as pronounced and as unrealistic in the new report as in the old. Two years have passed and rather than collapsing, the Cuban economy has shown strong signs of reinvigoration. Even the CIA gives it a growth rate of 8%. Cuba has new and vitally important economic relationships with Venezuela and China and indications of an important new oil field off the north coast, for which various nations are bidding for drilling sites. Things are looking up, not down.

There is no indication of that in the new report, however. Rather, it says: "Chronic malnutrition, polluted drinking water, and untreated chronic diseases continue to affect a significant percentage of the Cuban people”. And of course adds that: "Conditions will not improve as long as Fidel Castro remains in power”.

Never mind that UN indices consistently indicate Cuba's population to be considerably healthier than those of most neighboring states, including the U.S. territory of Puerto Rico – one reason being that they have free health care. It is interesting to note also that life expectancy for Cubans is five years longer than for African-Americans!

Funds Diverted for International Meddling. Whatever the earnings produced by the Cuban economy, the report insists they are used not for the Cuban people, but for nefarious purposes. "The revenue … does not go to benefit the Cuban people," the report insists, "but is diverted to maintain the regime's repressive security apparatus and fund Castro's interventionist and destabilizing policies in other countries of the Hemisphere….The Castro regime's international meddling is done at the expense of the needs of the Cuban people”.

First of all, if this were so, if funds had been so massively diverted, Cubans would no longer have free health care and education and other social-welfare programs would have long since collapsed. That they have not is evidence that the report's allegations are false. Further, it provides no example of this "international meddling" to which such a huge share of the Cuban economy is supposedly being channeled. Cuban doctors have been sent to many other countries, including Guatemala and Haiti, in addition to Venezuela and Bolivia. They have been praised on every occasion for their excellent and selfless assistance. If this is the meddling to which the report refers, there should be more of it. If it is not, then the report should provide examples of the interventionist actions to which it has reference.

Prevent Succession. When Castro passes from the scene, he will, under the Cuban Constitution, be succeeded by the Vice President. At this point in time, that is Raul Castro. There will be many within that new leadership structure, and many within Cuban society, arguing for political and economic reforms – just as there will be other voices opposed.

The principal objective of the Bush Commission's new plan, however, is to prevent the succession altogether, calling on Cuban citizens and the international community to reject the government that would replace Castro under the Cuban Constitution and to insist instead on an entirely new one. But neither the Cuban people nor the international community are likely to take so frontal a position against a successor regime. Change, rather, will have to come about slowly and as the result of an internal process, not as the result of a formula imposed from abroad – and certainly not one imposed by the United States. As Oswaldo Paya, one of Cuba's leading dissident leaders, stated a few weeks ago in anticipation of the publication of this second report: "We do not accept transition programs made outside of Cuba”.

Measures to Block Succession. The Bush administration's objective, as stated in the new Commission report, is to see to it that "the Castro regime's succession strategy does not succeed," but the measures put forward to achieve that goal are as inadequate as were those put forward two years ago to bring an end to the Castro government.

Expanded Broadcasting. The new report, for example, calls for increased Radio and TV Marti broadcasting and an expansion of third-country broadcasting. But the broadcasting already conducted over the past two years, of the one kind or the other, hasn't had any appreciable effect on public opinion. More of it isn't likely to have any more.

Support for Dissidents and Civil Society. The report two years ago called for support to dissidents and representatives of "civil society" as a means of confronting the government. The new report calls for more of the same, and even for the establishment of an $80 million fund to increase that support. But as in an earlier report we quoted one dissident on the island summing up the effect of that support: "The good news is that most of that money remains in Miami; the bad news is it makes our position more difficult even so”.

What he meant is that much of the money is given to organizations in Miami, some of it, supposedly, to pass on to groups in Cuba, but that little in fact gets through; it stays with those in Miami. Further, when the U.S. says its objective is to bring down the Cuban government, and then says that one of its means of accomplishing that is by providing funds to Cuban dissidents, it in effect places them in the position of being the paid agents of a foreign power seeking to overthrow their own. Inevitably, that puts them in an even more difficult position and severely limits their effectiveness.

That will be no less true now than in the past. The new fund, in short, is not likely to have any greater impact than did the old one, especially as, as noted above, many of the dissidents themselves do not agree with the U.S. action plan. It should be noted, for example, that one of Cuba's leading dissidents, Oswaldo Paya, on July 1 of this year, published an opinion piece in The Washington Post emphasizing that Cubans wanted to preserve the right to free health care and education – something at odds with the recommendations in the original Commission report. Paya has also said he wants the U.S. embargo to end and for Americans to be allowed to travel to Cuba, a position that has enraged hard-line exiles in Miami.

Curtail Travel. Measures were introduced two years ago to sharply reduce the travel of Americans and especially Cuban-Americans, and to curtail remittances and parcel deliveries. Claiming that these measures have had great success, the new report calls for their strengthened implementation. But while the new restrictions on the travel of Americans and Cuban-Americans to the island have of course reduced revenues from that source, overall revenues from tourism have not fallen, since Canadians, Europeans and Latin Americans (especially Venezuelans) have continued to travel in even greater numbers.

Moreover, this is a problem with several dimensions. It had long been an article of faith, for example, that the best way to get the message of American democracy abroad was through the travel of American citizens. Does reducing their travel to Cuba, then, not work at cross purposes with the broader objective of encouraging change in Cuba? And whether the pain caused to divided Cuban-American families is worth the few millions denied to the Cuban government is an open question.

No Assistance to the Cuban Council of Churches. New measures are called for even against Cuban churches, through a tightening of regulations for the export of humanitarian items to ensure that exports are not consigned to entities that are "regime administered or controlled organizations, such as the Cuban Council of Churches”. This follows on denial of visas to various members of the Cuban Council of Churches, which the Bush administration insists is controlled by the Cuban government. As an American religious leader countered heatedly: "In that they have to play by the rules laid down by the Cuban government, they are of course 'controlled'” But to suggest that the Cuban Council of Churches is simply an instrument of the government is absurd. They are legitimate religious leaders whose cooperation we highly value”.

Be that as it may, American churches will no longer be able to send the Cuban Council of Churches humanitarian assistance, a prohibition the U.S.-based Church World Service is already vigorously protesting.

Effort to Monitor Nickel Exports. Given that nickel exports are now such an important source of revenues for the Cuban government, the Commission report calls for the creation an inter-agency Cuban Nickel Targeting Task Force to strengthen measures to control imports of nickel-bearing substances or products (i.e., "we won't buy your steel if there's any chance it contains Cuban nickel!"), and for several other measures to discourage other countries from buying Cuban nickel. Such tactics have been tried in years past with very little success. They are not likely to have any greater success now. Indeed, they are more likely to cause a strong negative reaction in the international community.

Reaction of the Cuban People to Efforts to Undermine Their Economy. One must wonder also how the Bush administration expects the Cuban people to react to its call for measures which can only have the purpose of making their own lives more difficult? Are they supposed to be grateful to the United States should its policies result in new shortages and thus be ready to support its campaign against their own government? Not likely. On the contrary, fostering a siege mentality in Cuba can only work against any popular support for U.S. policy.

The Secret Annex. The measures to block the succession process that are discussed in this report – or, at least those that are openly discussed – aren't likely to work. However, the report carries an annex which it is said must remain secret for "reasons of national security" and to maximize its chances of success. We can only guess what is in the annex. Given the history of U.S.-Cuban relations, however, there will inevitably be speculation that it contains new assassination plots against Castro (although this time against Raul) and new plans for exile raids if not direct U.S. military action. There is already virtually no support in the international community for U.S. policy toward Cuba. The uncertainty and suspicion resulting from this secret annex are likely to reduce it even further.

*Wayne S. Smith is now a Senior Fellow at the Center for International Policy and perhaps the most veteran U.S. observer of U.S.-Cuban relations, having been a Cuba analyst in the State Department's Bureau of Intelligence and Research (1957-58), Third Secretary of Political Affairs in the American Embassy in Havana (1958-61), Cuban Desk Officer (1964-66), Director of Cuban Affairs in the Department of State (1977-79), and Chief of the U.S. Interests Section in Havana (1979-82).

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Informe de la Comisión para una nueva Cuba: fórmula para el fracaso persistente
Por Wayne S. Smith*
(Traducción para LIBRINSULA de Juan Carlos Fernández Borroto)

En mayo de 2004, la Comisión de ayuda para una Cuba libre de la Administración Bush hizo público un informe de casi 500 páginas que parece llegar a la conclusión de que el gobierno de Castro estaba prácticamente al punto del fracaso. Sólo algunos codazos más – algunas transmisiones más de Radio Martí, las negaciones de algunas licencias más, el apoyo a algunos disidentes más - y todo estaría terminado. Los Estados Unidos, el informe parece indicar, podrían entrar luego y mostrarle a los cubanos cómo operar sus escuelas apropiadamente, hacer sus trenes circular en tiempo, y cultivar sus productos más eficientemente. Así fue previsto por los EE.UU en la operación de julio de 2005, según citó un coordinador de transición de ese país. Un observador escéptico dijo en ese momento que en el caso de Irak, la Administración Bush esperó hasta que invadió y habitó el país antes de nombrar, por lo menos, a un coordinador de transición. ¿Esta cita, en este caso, quiere decir que los EE.UU. quiere invadir también a Cuba? Y si no, ¿qué es lo que piensa hacer el coordinador de transición de los EEUU. desde su oficina en el edificio del departamento de estado? Incluso hoy, eso queda poco claro.

Quizás la reacción del Secretario General de la OAS José Miguel Insulza a la idea de un Coordinador de transición de los EE.UU. para Cuba lo resuma mejor. "Pero no hay transición”, dijo, “y ese no es su país”.

Efectivamente, el plan de transición puesto en el 2004 tenía un tono "Made-in-the-USA" hacia los que respondieron en Cuba. Incluso los cubanos que tenían sus desacuerdos con el gobierno de Castro no querían que los Estados Unidos le dijeran cómo deben dirigir su país. Los disidentes de vanguardia describieron el nuevo enfoque como contraproducente. Elizardo Sanchez de la comisión para los derechos humanos y la reconciliación nacional, por ejemplo, apuntó que la política anunciada por los EE.UU. en el 2004, "ha tenido exactamente un efecto contrario al que uno debe querer”.

Los obispos católicos de Cuba tampoco estuvieron de acuerdo con los EE.UU., diciendo que sus medidas "Amenazan tanto el presente como el futuro de nuestra nación”.

No muchos cubanos coinciden con la idea de que deben dejar la salud pública y la educación gratis, y otros varios servicios proveídos por el gobierno.

El Nuevo Informe. Ahora la comisión ha hecho público un nuevo informe, en una ceremonia efectuada el 10 de julio, presidida por la secretaria de estado Condoleezza Rice, el secretario de comercio Gutiérrez y el coordinador de transición Caleb McCarry. Curiosamente, quizás en respuesta a los cargos de que el primer informe no era nada más que un plan de ocupación estadounidense, el nuevo hace hincapié en que su propósito es, por el contrario, ofrecer ayuda para los cubanos en la isla. Las soluciones deben venir desde ellos, insiste. Los Estados Unidos sólo están de pie, listos y deseando apoyar sus iniciativas. Pero habiendo dicho eso, el informe continúa página a página con acciones recomendadas, de reorganizar la economía y el sistema educativo al tener lugar las elecciones multipartidistas – siempre previendo, por supuesto, que los cubanos en la isla desean iniciarlas ellos.

Y la premisa básica, de que el régimen está al borde del fracaso, es tan pronunciada y tan irrealista en el nuevo informe como en el viejo. Dos años han pasado y en vez de desplomarse, la economía cubana ha indicado señales fuertes de fortalecimiento. Incluso la Agencia Central de Inteligencia le da una tasa de crecimiento de 8 %. Cuba tiene nuevas relaciones económicas crucialmente importantes con Venezuela y China y señales de un nuevo campo petrolero importante de la costa norte, por lo que varias naciones están pujando por taladrar los sitios. Las cosas están mirando hacia arriba, no hacia abajo.

No hay, sin embargo, señal de eso en el nuevo informe. Pero sí dice: "La desnutrición crónica, el agua potable contaminada, y las enfermedades crónicas sin tratar continúan afectando un porcentaje importante de cubanos”. Y por supuesto añade: "Las condiciones no mejorarán mientras Fidel Castro se quede en el poder”.

No importa que los índices de la ONU siempre demuestran que la población de Cuba es constantemente considerada más sana que la de la mayoría de los estados federales cercanos, incluyendo el territorio de Puerto Rico – siendo una de las razones que tienen salud pública gratis. ¡También es interesante notar que la esperanza de vida de los cubanos es cinco años mayor que para los afroamericanos!

Reservas Desviadas Para Ingerencia Internacional. Cualquiera que sean los ingresos producidos por la economía cubana, el informe insiste en que no son usados para las cubanos, sino para propósitos atroces. "Los ingresos no van a beneficiar al pueblo cubano", insiste el informe, “pero son desviados para mantener los aparatos de seguridad represivos del régimen y financiar el intervencionismo de Castro y desestabilizar políticas en otros países del hemisferio… El entrometimiento internacional del régimen de Castro está hecho a expensas de las necesidad del pueblo cubano”.

Antes que nada, si esto fuera así, si los fondos hubieran sido desviados masivamente, los cubanos no tendrían más asistencia medica y educación gratis y otros programas de bienestar social se habrían desplomado hace mucho. Lo que no tienen son pruebas de que las acusaciones del informe son falsas. Más aun, no provee ningún ejemplo de este "entrometimiento Internacional" por la que se está canalizando esa gran parte de la economía cubana. Los médicos cubanos han sido enviados a muchos otros países, incluyendo Guatemala y Haití, además de Venezuela y Bolivia. Han sido elogiados en cada ocasión por su ayuda excelente y desinteresada. Si esto es el entrometimiento del que se habla en el informe, debe haber mayor cantidad de esto. Si no lo es, entonces el informe debe proveer ejemplos de las acciones de intervencionismo a las que hace referencia.

Prevenir la Sucesión. Cuando Castro deje de existir, será sucedido por el Vicepresidente, bajo la Constitución cubana. En este momento, ése será Raúl Castro. Habrá muchos dentro de esa nueva estructura de liderazgo, y muchos dentro de la sociedad cubana, discutiendo a favor de las reformas políticas y económicas - justo como habrá otras voces en oposición…

El objetivo principal del nuevo plan de la comisión de Bush, sin embargo, es prevenir totalmente la sucesión, llamando a los ciudadanos cubanos y la comunidad internacional a rechazar el gobierno que reemplazaría a Castro bajo la Constitución cubana y exigir a su vez una completamente nueva. Pero ni el pueblo cubano ni la comunidad internacional van a tener directamente una posición contra un régimen sucesor. El cambio tendrá que suceder lentamente y como resultado de un proceso interno, no como resultado de una fórmula impuesta desde el exterior - e indudablemente no uno impuesto por los Estados Unidos. Como Oswaldo Paya, uno de los jefes disidentes de Cuba, dijo hace algunas semanas en previsión de la publicación de este segundo informe: "No aceptamos programas de transición hechos fuera de Cuba”.

Medidas Para Bloquear la Sucesión. El objetivo de la Administración Bush, como dice en el nuevo informe de la comisión, es ver eso “que la estrategia de sucesión del régimen de Castro no suceda", pero las medidas puestas para conseguir ese objetivo son tan inadecuadas como lo fueron las puestas hace dos años para contribuir al fin del gobierno de Castro.

Ampliación de Transmisiones. El nuevo informe, por ejemplo, pronostica un aumento de las transmisiones de radio y TV Martí y una expansión de la transmisión desde un tercer país. Pero la transmisión ya dirigida por más de dos años, de una forma o la otra, no ha tenido ningún efecto apreciable sobre la opinión pública. La mayor cantidad de ellos no desean tenerla más.

Apoyo Para Disidentes y la Sociedad Civil. El informe hace dos años pronosticó el apoyo a disidentes y a representantes de la "Sociedad civil" como un medio de enfrentar al gobierno. El nuevo informe pide por una mayor cantidad de lo mismo, e incluso para el establecimiento de una reserva de $80 millones para incrementar ese apoyo. Pero como en un informe anterior citamos a un disidente en la isla resumiendo el efecto de ese apoyo: "Las buena noticia es que la mayor parte de ese dinero permanece en Miami; las mala noticia es que hace nuestra posición es aún más difícil”.

Lo que significa es que gran parte del dinero es dado a organizaciones en Miami, un poco de él, supuestamente, pasa a grupos en Cuba, pero muy poco pasa a decir verdad; sigue con aquellos en Miami. Más aun, cuando los EE.UU. dicen que su objetivo es derrocar el gobierno cubano, y luego dicen que uno de sus medios para lograrlo es proveyendo reservas a disidentes cubanos, esto los pone en la posición de ser agentes pagados de una potencia extranjera tratando de derrocar su gobierno. Inevitablemente, eso los pone en un puesto aun más difícil y limita su eficacia seriamente.

Eso no será más verdadero ahora que en el pasado. La nueva reserva, en pocas palabras, no ha tenido mayor impacto que la anterior, muchos de los disidentes mismos no coinciden con el Plan de acción de los EE.UU. Debe reconocerse que, por ejemplo, uno de los lideres disidentes de Cuba, Oswaldo Paya, el 1 de julio de este año, publicó un artículo de opinión en el Washington Post enfatizando que los cubanos querían mantener el derecho a la atención medica y la educación gratis - algo en desacuerdo con las recomendaciones en el informe de la comisión original. Paya también dijo que quiere que finalice el bloqueo de los EEUU, para que los estadounidenses puedan viajar a Cuba, una posición que ha enfurecido a los exiliados intransigentes en Miami.
Reducir los Viajes. Las medidas fueron lanzadas hace dos años para reducir bruscamente los viajes de estadounidenses y especialmente de cubano - americanos, y reducir las remesas y entregas de paquetes. Afirmando que estas medidas han tenido gran éxito, el nuevo informe pronostica su puesta en práctica reforzada. Pero mientras las nuevas restricciones sobre los viajes de estadounidenses y cubano - americanos a la isla han reducido ingresos de ese origen, por supuesto, en general los ingresos del turismo no han caído, ya que canadienses, europeos y latinoamericanos (especialmente venezolanos) han continuado viajando en incluso cantidades mayores.

Además, éste es un problema con algunas dimensiones. Había sido un artículo de fe, por ejemplo, durante mucho tiempo la mejor manera de recibir el mensaje de la democracia estadounidense afuera, era a través de los viajes de los ciudadanos estadounidenses. ¿Reducir sus viajes a Cuba no iría con una intención distinta al objetivo más amplio del cambio alentador en Cuba? Y es una pregunta abierta si el dolor causado a las familias cubano - americanas divididas es digno de los pocos millones negados al gobierno cubano.

Ninguna Ayuda para el Consejo de Iglesias Cubanas. Las nuevas medidas son pedidas incluso contra las iglesias cubanas, a través de reforzar las leyes para la exportación de artículos de ayuda humanitaria para asegurar que los productos de exportación no sean consignados a entidades que son organizaciones “Administradas o controladas por el Régimen, como el Consejo de Iglesias cubanas”. Esto resulta de la negación de visas a varios miembros del Consejo de Iglesias Cubanas, que la Administración Bush insiste en que son controlados por el gobierno cubano. Cuando un jefe religioso estadounidense contestó con vehemencia: "En lo que respecta a que tienen que actuar de acuerdo con las leyes impuestas por el gobierno cubano, son por supuesto controlados”. “Pero sugerir que el Consejo de Iglesias cubanas sea sólo un instrumento del gobierno es absurdo. Son jefes religiosos legítimos cuya cooperación valoramos mucho”.

Sea como fuera las iglesias estadounidenses no podrán enviar ayuda humanitaria al Consejo de Iglesias cubanas, una prohibición más que el Servicio Mundial de Iglesias ya está protestando enérgicamente.

Esfuerzo de Monitorear las Exportaciones de Níquel. Dado que las exportaciones de níquel son ahora una fuente importante de ingresos para el gobierno cubano, el informe de la comisión llama a un destacamento especial interno de selección de níquel cubano para reforzar las medidas para controlar las importaciones de sustancias o productos que contengan níquel (esto es, "¡No compraremos su acero si hay alguna posibilidad de que contenga níquel cubano!"), Y algunas otras medidas para desanimar a otros países de comprar níquel cubano. Tales tácticas han sido probadas en años pasados con muy poco éxito. No parecen poder tener un éxito mayor ahora. Efectivamente, están más expuestas a causar una reacción contraria en la comunidad internacional.

Reacción de las personas cubanas a los intentos de socavar su economía. Uno debe preguntarse también ¿cómo espera la administración Bush que el pueblo cubano reaccione frente a las medidas que pueden tener el propósito de hacer sus propias vidas más difíciles? Se supone que ¿deben estar agradecidos con los Estados Unidos cuando sus políticas resultan en nuevas escaseces y deben estar listos para apoyar esta campaña contra su propio gobierno? No es probable. Al contrario, promover un mentalidad de sitio en Cuba puede obrar en contra de cualquier apoyo popular a la política de los EE.UU.

El Anexo Confidencial. Las medidas de bloquear el proceso de sucesión que son discutidas en este informe - o, por lo menos ésas que son discutidas abiertamente – puede que sean efectivas. Sin embargo, el informe lleva un anexo que debe pasar de forma confidencial por "Razones de seguridad nacional" y para maximizar sus oportunidades de éxito. Podemos solamente adivinar que está en el anexo. Dada la historia de las relaciones EE.UU.-Cuba, sin embargo, será inevitable la especulación de que contenga nuevas tramas de asesinatos contra Castro (aunque esta vez contra Raúl) y los nuevos planes para la incursión del exilio, sino la acción militar. Ya prácticamente no hay soporte en la comunidad internacional para la política de los EE.UU. hacia Cuba. La incertidumbre y la sospecha que resulta de este anexo confidencial pueden llegar incluso más lejos.

*S de Wayne. Smith es ahora un personaje en el centro para la política internacional y quizás el observador más veterano de las relaciones Cuba –EEUU, habiendo sido un analista de Cuba en la agencia de inteligencia del departamento de estado e investigación (1957-58), tercer Secretario de los asuntos políticos en la embajada estadounidense en La Habana (1958-61) oficial de la sección cubana (1964-66), director de los asuntos cubanos en el Departamento de Estado (1977-79), y Jefe de oficina de intereses de los EE.UU. La Habana (1979-82).


El Plan Bush de "Asistencia a una Cuba Libre" y su actualización ahora por el Departamento de Estado
Crónica de una guerra anunciada

Ricardo Alarcón de Quesada
Granma

El 20 de mayo del 2004, con pompa y fanfarria, George W. Bush anunció su Plan para la anexión de Cuba. El interminable engendro —más de 450 páginas— provocó una andanada de críticas provenientes de todas partes.

Ante todo, del pueblo cubano, a quien se le amenaza con el exterminio y con la liquidación de su nación. Cuba, según dice con todas las letras el siniestro Plan, simplemente desaparecería, dejaría de existir. Repasemos rápidamente lo que sucedería aquí si llegara a aplicarse lo que Bush aprobó:

• Devolución a sus antiguos dueños de todas las propiedades, incluidas todas las viviendas de las que millones de familias serían desalojadas, en menos de un año y bajo la supervisión y el control del gobierno norteamericano mediante la Comisión del gobierno de Estados Unidos para la Devolución de Propiedades.

• Se privatizarían completamente todos los aspectos de la economía incluyendo la educación y los servicios de salud; serían disueltas todas las cooperativas y restaurados los viejos latifundios; eliminarían la seguridad y asistencia social incluyendo todas las pensiones y retiros, y organizarían para los ancianos un programa especial de obras públicas que los emplearía mientras su estado de salud se los permita; se aplicarían rigurosamente las pautas del neoliberalismo más crudo. De todo esto se encargaría otro aparato gubernamental yanki, el Comité Permanente del gobierno de Estados Unidos para la Reconstrucción Económica.

• Como llevar a cabo lo que antecede encontraría la tenaz e invencible resistencia del pueblo ("no será fácil", reconoció Bush en el mentado documento), darían la máxima prioridad a la represión masiva y generalizada: contra todos los militantes del Partido, todos los miembros de las organizaciones sociales y de masas y también "otros simpatizantes del Gobierno", según afirma el texto que advierte (¿hacía falta?) que "la lista —de las víctimas de la represión— será larga". De esto igualmente se ocuparía directamente el gobierno de Estados Unidos con un aparato represivo "organizado y dirigido por el Departamento de Estado".

• La dirección de este programa estaría en manos de un burócrata designado por Bush con el pomposo cargo de "Coordinador para la transición y reconstrucción de Cuba", una especie de interventor y Gobernador General para la Isla como lo fuera hace más de un siglo el General Leonard Wood. Tendría las mismas funciones —incluso igual título— que las que desempeñó el señor Brenner en el Iraq destrozado e invadido. Solo que en el caso de Cuba el Coordinador ya fue designado, un tal Caleb McCarry, quien ha visitado algunos países europeos para recibir desvergonzada complicidad. Su anticipada designación fue presentada por el propio Bush como prueba de que su Plan contra Cuba y los cubanos va en serio, no se queda en las palabras.

• El Plan Bush incluyó también medidas específicas contra los cubanoamericanos, a quienes se les restringió drásticamente los vínculos con sus familiares en Cuba, se les eliminó la licencia general para visitarlos y se les impuso la discriminatoria limitación de solo poder hacerlo una vez cada tres años si les otorgan un permiso especial para ello y todo dentro de la cruel y arbitraria redefinición del concepto de familia, del cual quedan excluidos los tíos, sobrinos, primos y otros parientes.

Para alcanzar su meta, el Gobierno norteamericano intensificaría sus acciones para poner fin a la Revolución cubana siguiendo tres líneas fundamentales: un bloqueo económico cada vez más riguroso, el aumento del financiamiento y el apoyo material a los grupúsculos mercenarios internos y una siempre creciente campaña de propaganda y desinformación.

Cualquiera sabe que ese empeño por derrocar a un gobierno de otro país, cambiar su régimen político, económico y social y someterlo a su dominio es un escandaloso ultraje a la legalidad internacional solo concebible en gente con mentalidad fascista.

Es tan obvio el carácter ilegal y agresivo del Plan Bush, tal su delirante desmesura, que fue objetado abiertamente hasta por entidades e individuos que son adversarios de la Revolución cubana y defensores de las políticas e intereses imperialistas. Ese fue el caso de algunos miembros del llamado Diálogo interamericano —incluyendo a conocidos enemigos de Cuba— que emitieron una carta pública rechazando ese Plan porque ven en él un llamado a la guerra y la violencia. Hubo quien lo calificó de "aterrorizante" y como "lo más explosivo en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina en los últimos 50 años".

Bush consiguió algo que es el sueño de cualquier político norteamericano: unir el más amplio frente, desde la izquierda hasta la derecha. Solo que esta vez coincidían para criticarlo a él y a su endemoniado Plan.

Pero él contaba con algo a su favor. La misma prensa, los famosos medios de comunicación que lo acompañaron en mayo del 2004 y se hicieron eco de su show publicitario, supieron después guardar hermético, disciplinado silencio durante el resto de ese año y después. Algo que era "lo más explosivo" en medio siglo, sencillamente desapareció de la atención de los "informadores". El tema, simplemente, dejó de existir. Y así fue durante año y medio. Hasta diciembre del 2005.

De pronto, sin venir al caso, cuando ya todos habían olvidado el asunto, se anunció desde Washington que iban a emitir otro Informe sobre Cuba en mayo del 2006.

Se multiplicaron las especulaciones. Hubo incluso, entre los políticos y académicos que desde la derecha criticaron las barbaridades simplonas del Plan Bush, quienes imaginaron la posibilidad de una rectificación.

Llegó el 20 de mayo del 2006. Se inquietaron los medios y preguntaron. Pero nada sucedió ese día ni en los días y semanas siguientes. Los voceros oficiales respondieron con evasivas a las indagaciones de los periodistas. Hasta que unos y otros, una vez más, olvidaron el asunto.

Llegó la tercera semana del pasado junio y de modo extraño, sigilosamente, apareció en el sitio en Internet del Departamento de Estado fechado 06/20/2006. Pero, al parecer, nadie lo vio. Transcurrió una semana en la que voceros e informadores guardaron silencio total. Hasta que algunos medios de Miami y ciertas agencias noticiosas "descubrieron" lo que decidieron bautizar como "borrador". Curiosamente el hallazgo se produjo al mismo tiempo. Y no en cualquier momento, sino precisamente cuando comenzaba el más prolongado feriado de Estados Unidos que se extendería hasta el martes 4 de julio. Como para que la información fuera sepultada en medio de los fuegos artificiales, la retórica patriotera y las ventas especiales en sus centros comerciales con los que allá suelen recordar el aniversario de la Independencia.

El texto publicado ahora no se aparta ni un milímetro del Plan Bush. Todo lo contrario. Comienza por precisar que lo ratifica, saluda los supuestos éxitos que ha tenido su aplicación y sobre esa "sólida base" anuncia "medidas adicionales" para "acelerar" el fin de la Revolución cubana.

Esas medidas merecen ser analizadas y me propongo hacerlo más adelante.

Pero hay algo que exige la denuncia más enérgica y urgente. Algo absolutamente insólito.

Antes de exponer las "medidas adicionales", las que hace públicas, el Informe dice que existen otras contenidas en un anexo que permanece secreto por "razones de seguridad nacional" y para asegurar su "efectiva realización".

Después de haber divulgado todo lo que han divulgado —decenas de millones de dólares más para sus mercenarios, nuevas restricciones económicas y acciones ilegales contra el comercio internacional y la soberanía de Cuba y de otras naciones, castigos adicionales para los cubanos y para ciudadanos de otros países— y de haber hecho público hace ya más de dos años su Plan en que hasta el más mínimo detalle describe su intención de recolonizar a Cuba, después de todo eso, ¿qué es lo que a estas alturas tienen que ocultar con el máximo secreto? ¿Qué esconden por razones de "seguridad nacional y efectiva realización"?

¿Más ataques terroristas? ¿Nuevos intentos de asesinato contra Fidel? ¿La agresión militar? Tratándose de Bush y sus compinches cualquier cosa es posible.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=34184


UN SECRETO POR ALTAVOCES
Por Miguel del Padrón

Recientemente se presentó un informe al Presidente George W. Bush con varias recomendaciones para derrocar al Gobierno cubano y pasar a lo que ellos llaman transición a la democracia y su vuelta a la condición de colonia norteamericana. El informe tiene varios anexos secretos, que alegando razones de seguridad no fueron divulgados. Sin embargo, los secretos se están anunciando por altavoces. En Miami se comenzó a filtrar a través de emisoras radiales, que se refieren a los compromisos de algunos de nuestros Gobiernos, que le han otorgado su aval al de Estados Unidos. Entre estos se señalan los de España e Italia, como compensación a las retiradas de sus tropas de Irak. El gobierno de Bush enmascara sus propósitos, con la misma droga de la libertad, la democracia y el respeto a los derechos humanos, como en Irak.

Aspiran a convertir a toda Cuba, en una especie de cárcel tipo Guantánamo, pues en el propio informe se reconoce que deben crear una potente fuerza policial para controlar posibles focos de resistencia durante la transición y como calculan miles de muertos y cientos de miles de prisioneros, deben preparar cárceles adecuadas y una campaña para adoptar a los niños que sobrevivan al conflicto y cuyos padres mueran en los combates. Los observadores políticos, advirtieron como muy peligroso, que la Comisión que elaboró el documento lo presentara al Mandatario estadounidense durante una reunión del Consejo de Seguridad Nacional y La Habana lo interpretó como una Declaración de Guerra.

La Comisión para la Asistencia a lo que ellos llaman Una Cuba Libre, pide endurecer el bloqueo económico, fortalecer su apoyo a la oposición anticastrista y rastrear el destino de exportaciones estratégicas como el níquel, cobalto y petróleo, recomienda prohibir el envío de remesas a familiares de cubanos a través de terceros países y crear un grupo de trabajo para aplicar las sanciones económicas ya existentes. Solicitaron 80 millones de dólares, para financiar a los grupos afines a su política dentro de la Isla, y pagarles a los que utilizaran en las campañas de prensa contra el régimen cubano. Plantean la recuperación de lo que llaman "propiedades confiscadas o nacionalizadas por Castro".

Recientes revelaciones en Estados Unidos señalan que la familia de Bush tenía importantes intereses en Cuba. Además de sus negocios europeos, uno de los Bush era director de 7 compañías en la Isla, entre las que mencionaron: The Cuban Company, The Cuban Railroad, Cuban Dominican Sugar, Barahona Sugar, Cuban Distilling, Sugar Estates of Oriente y Atlantic Fruit and Sugar. Los Bush y sus asociados le habían levantado casi todo a los cubanos y ahora pretenden recuperarlo. Entre las medidas para derribar el Gobierno de Castro, incluyen el bloqueo de información, cortar el acceso a Internet a la Isla y aumentar los esfuerzos diplomáticos en Europa para fortalecer a la llamada disidencia, así como presionar a los países y compañías que suministran petróleo, trasladan turistas, o compran níquel, tabaco y ron a Cuba, entre ellos: España, Italia, Francia, Inglaterra y Canadá.

Se contemplan las privatizaciones de los servicios públicos, un drástico recorte social e indemnizaciones.Lo que no se ha publicado es cómo ocuparan la Isla y a través de que medios someterán al pueblo cubano. Tampoco es público los lugares donde ubicaran las cárceles secretas y los aeropuertos que utilizarán para confinar a todos los que nos rebelaremos en el mundo entero contra el exterminio de los cubanos. Un secreto anunciado, sumamente peligroso, en el cual España no debe verse envuelta. Tenemos los mismos intereses familiares y afectivos y hasta económicos que pesan más que todas esas Company estadounidenses y sus crímenes. Este es un momento en que debemos exigir al Gobierno Español, que aclare a la opinión pública cuáles los compromisos secretos con Bush.

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DANZA MILLONARIA
Por Miguel del Padrón

Desde el anuncio en Estados Unidos de las nuevas y drásticas medidas contra Cuba, algunos de los llamados disidentes cubanos, no quieren hablar o han quedado mudos. Odian la libertad de prensa y el intercambio de ideas. Los 80 millones de dólares, para financiarlos, los ponen en la picota pública, no en Cuba, donde son bien conocidos y nadie les cree, pero les preocupa la imagen que se proyectará de ellos en Europa.

Según reportes del periódico mexicano La Reforma, el plan estadounidense de "Asistencia para una Cuba Libre" cayó como un cubo de agua fría sobre la oposición interna de la isla, pues la asignación de fondos millonarios y otras medidas ponen en entredicho su independencia, opinaron ayer algunos de ellos. Elizardo Sánchez, conocido internacionalmente como El Camaján, según el periódico mexicano declaró: "No tengo dudas en cuanto a las buenas intenciones de los redactores de ese informe, pero creo que es otro ejemplo de las expresiones o iniciativas de Washington respecto a Cuba que tienen un efecto más bien contraproducente". Sostuvo que esas iniciativas "llevan agua al molino del régimen totalitario" y dijo no entender por qué debe existir una comisión unilateral y mucho menos un coordinador, con carácter especial, de cara al futuro de Cuba en una capital extranjera. Oscar Espinosa Chepe, uno de los 75 mercenarios detenidos en 2003, y excarcelado por motivos de salud, también fue entrevistado por el periódico mexicano. Dijo que no está de acuerdo con que ningún Gobierno extranjero opine de lo que tienen que hacer los cubanos y afirmó: "Creo que los cubanos tenemos que ser los que debemos resolver nuestros problemas y cualquier injerencia lo que hace es complicar la situación. Agradecemos la solidaridad que hemos recibido de Norteamérica, de Europa, de todas partes, pero pedimos que no se inmiscuyan en nuestro país". Ángel Polanco, vocero de la llamada Asamblea para la Promoción de la Sociedad Civil y Vladimiro Roca, del Partido Socialdemócrata, declinaron opinar por desconocer el contenido del informe. Parece que además de mudS, son sordos, porque todas las agencias de noticias internacionales dieron la noticia.

Otro de los corresponsales acreditados en La Habana habló con la más publicitada disidente norteamericana-cubana, Marta Beatriz Roque. Ella no quería atender el teléfono porque se estaba arreglando el cabello, pero después de insistir dos veces, respondió. Manifestó que agradecía el generoso gesto de Bush y Condoleezza Rice, que no era fácil para ellos, en medio de la intensa campaña para llevar la democracia a Irak y Afganistán, destinar 80 millones de dólares, ¡80 millones de dólares!, repitió con alegría, para Cuba. Que eso es lo que hace falta, dólares, muchos dólares, porque de otro modo es muy difícil poder desarrollar el trabajo y eso lo conoce muy bien Condoleezza Rice. Cuando le leyeron las declaraciones de Elizardo Sánchez y Oscar Espinosa Chepe, se mostró indignada y exclamó con enojo que eran unos malos agradecidos y algo que todos en La Habana saben, que son agentes de la Seguridad del Estado. Que ante hechos como estos, lo menos que se puede hacer, es agradecerle a los norteamericanos todo lo que hacen por llevar la democracia a Cuba y derrocar al gobierno cubano.

Ninguna de las llamadas Damas de Blanco pudieron ser entrevistadas. Unas estaban de compras, otra en una misa que duró desde bien temprano en la mañana hasta altas horas de la noche. La persona que respondía al teléfono parecía un contestador automático, porque repetía lo mismo a todas horas. Otra de las blanqueadas estaba resfriada, lo que no fue creído por el corresponsal, porque en esta época del año, en Cuba como en España, el calor esta rompiendo los termómetros y acabando con los madrileños y los habaneros. El caballero le recomendó que mejor respondiera que estaba deshidratada.
Oswaldo Payá esta de vacaciones, dicen que en Varadero y no lo pudieron entrevistar. Una persona que le cuida la residencia y que se identificó como un amigo de la casa, respondió con palabras groseras y vulgares. Le mentó la madre a Bush, a Condoleezza Rice y a todos los de la Casa Blanca y a los miembros del Consejo de Seguridad Nacional. Dijo que estos son los principales aliados de Castro, que con esas medidas, hay que esperar que se mueran de viejos todos los comunistas cubanos, hasta los que están naciendo en estos momentos, porque con esos truenos, nadie va a esperar que llegue la tormenta para defenderse.
Una señora residente en la periferia de la ciudad, informó muy enojada, según esos despachos de prensa, que Condoleezza Rice, seguramente fue asesorada por algún estalinista checo o polaco, que en el fondo lo que quiere es reventar a la oposición en Cuba. Según los despachos de prensa este nuevo programa que asigna 80 millones de dólares para la disidencia interna, las trasmisiones de Radio y Televisión Martí y otras actividades contra el Gobierno de Castro, es el mayor golpe a la credibilidad de los disidentes y de ahí el enojo de casi todos ellos. El periódico mexicano afirmó que la asignación millonaria y un programa de capacitación y entrenamiento para periodistas independientes, previsto en el informe, vino como anillo al dedo al Gobierno cubano, que acusa a los opositores de mercenarios al servicio de Estados Unidos. Otras personas en La Habana indicaron que ahora no se puede acusar a las Mesas Redondas, ni a su principal moderador, conocido como El Randy, que es el más odiados por los disidentes cubanos y por la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, de que los mercenarios son pagados por Estados Unidos. Seguramente dirá ahora con sorna: "No lo digo yo..., lo dice la Secretaria de Estado de Bush, Condoleezza Rice... Pero no sólo dijo eso..., sino que afirmó que le dan entrenamiento..”.

Enviado por [COMBATENEWS] Resumen número 663


Plan Bush para Cuba
Segundas partes nunca fueron buenas

Por István Ojeda Bello

Rebelión

A pesar de la larga y funesta experiencia de Hollywood, la Casa Blanca y el Departamento de Estado demuestran, una vez más, pocas aptitudes para el aprendizaje. Dos años después del “estreno mundial” del primer informe de la “Comisión para la Ayuda a una Cuba Libre”, vuelven sobre sus pasos tratando de engatusar a la opinión pública con una pretendida nueva propuesta cuando en realidad es más de lo mismo.

Plan de anexión “reloaded”

La crítica cinematográfica especializada literalmente destrozó al guionista y al director de “The Matrix” (La Matriz), cuando al año siguiente trataron de repetir el éxito de la historia futurista de un mundo dominado por la computadoras con “The Matrix reloaded” (La Matriz recargada).

En el caso que nos ocupa ni eso lograron los estrategas de Washington. El fiasco fue total pues en el último bienio la economía cubana mostró claras señales de recuperación y lejos de persistir la crisis, Cuba emprendió amplios y ambiciosos planes para elevar el nivel de vida del pueblo.

Hacia el interior de la isla el impacto de la primera “entrega”, usando otro término cinematográfico, no pudo ser peor. Si querían ganarse al público cubano consiguieron todo lo contrario. Era de esperarse pues la aplicación del Plan Bush superaría con creces todo el precedente sobre la destrucción de las conquistas sociales de un país en un abrir y cerrar de ojos. La crisis argentina tras diez años de neoliberalismo quedaría como un juego de niños frente a lo que ocurría en Cuba si los sueños de Bush y la derecha cubanoamericana se hicieran realidad.

Al mismo tiempo los absurdos planes de “transición”, cual bumerang político, motivaron dentro de la isla el debate y la crítica sobre cómo perfeccionar el socialismo y hacerlo más fuerte frente al inexorable paso de los años. Salvo sus asalariados quienes se relamieron con la inyección de capitales frescos para su negocio de la contrarrevolución, las críticas llovieron de todas partes.

En lo círculos políticos dentro de Estados Unidos las reacciones tampoco fueron halagüeñas. Como señalara el presidente del parlamento cubano, Ricardo Alarcón: Bush consiguió algo que es el sueño de cualquier político norteamericano: unir al más amplio frente, desde la izquierda hasta la derecha. Solo que esta vez coincidían para criticarlo a él y su endemoniado Plan.

Las presiones gubernamentales no eliminaron el interés de los empresarios norteamericanos en comerciar con La Habana. A contrapelo de las atípicas y difíciles condiciones en que dichos negocios se efectúan, los productores estadounidenses han realizado ventas por mil 917 millones de dólares desde el inicio de las operaciones en el 2001. Solo en el presente año Cuba adquirió en Estados Unidos alimentos por 294 millones de dólares.

Por otra parte, las “genialidades” de aquellas 458 páginas provocaron un espectáculo jamás visto: la mayoría silenciosa de los emigrados cubanos en el Sur de la Florida, abandonó su mutismo y protestó contra la limitación de las visitas a sus familiares en la isla a una vez cada tres años.

Además el gobierno estadounidense rompió el record “Guinnes” de estupideces en materia de derecho familiar, al redefinir a su conveniencia el concepto de familia. De esta manera los primos, tíos o sobrinos no son considerados como tales y por tanto solicitar permiso para visitar a una tía moribunda es motivo suficiente para viajar a Cuba, aún cuando es persona haya sido como una madre para el perjudicado.

¿Dónde quedan los derechos de nosotros los cubanos cuando se nos prohíbe visitar la patria y a nuestros familiares? –se pregunta Ileana Luis. Y agrega la cubana, miembro de Casa de las Américas de Nueva York: ¿qué pasa cuando nuestros padres o familiares queridos están avanzados en edad? Tendremos que dormir con la angustia de que algún día por ley de la vida fallezcan y no poder despedirnos ni verlos antes de su partida solo por un maldito capricho de Bush y la extrema derecha cubanoamericana.

Estreno frustrado

Al más puro estilo hollywoodense este año se anunció la segunda parte del proyecto para derrocar a la Revolución Cubana. Sin embargo esta vez perdieron el factor sorpresa y, como ocurre cuando las copias “piratas” se anticipan a la salida oficial de un pésimo pero muy publicitado filme, aún sin ver la luz oficialmente ya el “Plan Bush II” recibió todo tipo de ataques.

El reverendo John L. McCullough director ejecutivo del Church World Service (Servicio Mundial de Iglesias), órgano de ayuda y desarrollo ecuménicos del Consejo Nacional de Iglesias de EEUU, tras conocer del informe declaró que el mismo es un ataque a las relaciones ecuménicas no solo con Cuba, sino internacionalmente y plantea un grave precedente. Esto –dijo- trata de dictar la manera misma en que en que entregamos ayuda humanitaria a las personas que la necesitan. Si la forma en que entregamos la ayuda puede ser reducida en Cuba, nuestro trabajo de ayuda y respuesta puede ser amenazado en cualquier otra parte, advirtió.

Albor Ruiz desde su columna en el diario New York Daily News, ironizó: puede que la Casa Blanca no haya sido capaz de saber cuanto es dos más dos en el caso Irak, pero lo tiene todo resuelto cuando se trata de Cuba. Si usted lo duda, ¿quien puede culparlo? Después de todo, la política estadounidense hacia la isla caribeña, ya tiene más de 50 años de fracasos y desvergüenzas para complacer a los extremistas de la comunidad cubanoamericana.

El colmo del naufragio anticipado de la nueva aventura contra Cuba ocurrió esta semana cuando Rubén Bonilla director de la terminal marítima de Corpus Christi, Texas y Pedro Álvarez, presidente de ALIMPORT, la empresa cubana dedicada a la importación de alimentos, renovaron el convenio de envíos de alimentos a la Mayor de la Antillas.

El representante por Texas, Solomon Ortiz, quien integró la delegación norteña manifestó que varios estados han pasado resoluciones para quitar el bloqueo, en realidad hay más cosas que nos unen que las que nos separan a cubanos y norteamericanos.

“Remake”

La Administración Bush, al parecer, la única lección que extrajo del anterior chasco fue que hacia falta más dinero. Ahora anuncian la creación de un “Fondo para el Futuro Democrático de Cuba”, un programa de 80 millones de dólares en dos años con los objetivos ya conocidos.

Tal vez lo único diferenciable del antecedente del 2004 es el anexo “secreto” el cual se mantiene así aduciendo la llevada y traída “seguridad nacional”. Ateniéndonos a la historia, probablemente se trate de un “remake”, o sea de una adaptación modernizada como dicen los cineastas, de versiones anteriores para derribar al gobierno cubano. La más antigua de ellas, el “Plan de Acción Encubierta Contra en Régimen de Castro”, fue aprobada por el presidente Eisenhower en marzo de 1960.

Repetir los errores no es solo típico del séptimo arte. Al “The Matrix reloaded” le siguió un descalabro mayor: “The Matrix Revolution”. Luego de dos capítulos de la misma saga de sucesivos planes contra Cuba, con todo y sus capítulos no revelados el desastre está asegurado.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=34337


Esquizofrenia anexionista
Rosa Miriam Elizalde

La pregunta del periodista al procónsul fue obvia: si el Programa de EE.UU. para la "transición en Cuba" no es un acuerdo entre los dos países, ¿qué le hace pensar que ese informe tendrá el apoyo del pueblo de la Isla? A Caleb McCarry, un republicano de Plainfield (Massachussets) que no debe haber visto una palma en su vida, tropezó al responder, pero siguió andando con su sarta de lugares comunes sobre la democracia, la ayuda humanitaria que vendría después de una debacle y, a fin de cuentas, el desprecio absoluto a los cubanos que es en verdad el hilo que hilvana palabra tras palabra en este nuevo informe.

Me recordó este hombre al subsecretario de Guerra del Presidente William McKinley, un tal J. C. Breckenridge, quien en 1898, mientras el gobierno y la prensa norteamericana se deshacían en argumentos humanitarios para entrometerse en la guerra de independencia de Cuba ya virtualmente ganada a los españoles, ajustaba en secreto los lineamientos estratégicos de la intervención:

Cuba (…) tiene una población mayor que Puerto Rico. Esta consiste de blancos, negros y asiáticos y sus mezclas. Los habitantes son generalmente indolentes y apáticos. Claro está que la anexión inmediata a nuestra Federación de elementos tan perturbadores en tan gran número, sería una locura, y antes de plantearlo debemos sanear ese país, aunque sea aplicando el medio que la Divina Providencia aplicó a las ciudades de Sodoma y Gomorra…Habrá que destruir cuanto alcancen nuestros cañones, con el hierro y el fuego; habrá que extremar el bloqueo para que el hambre y la peste, su constante compañera diezmen su población pacífica y mermen su ejército; y el ejército aliado (se refiere al ejército libertador cubano) habrá de emplearse constantemente en exploraciones y vanguardias, para que sufran indeclinablemente el peso de la guerra entre dos fuegos, y a ellos se encomendarán precisamente todas las expediciones peligrosas y desesperadas.*

¿Dirá algo parecido la parte no divulgada de este informe para la "transición", que discutió en secreto la semana pasada el Consejo de Seguridad Nacional en pleno? ¿Qué ocurre cuando esa desinformación o información sesgada alcanza a gran parte de todo un país?

Pues que viven en el limbo, y eso tarde o temprano se paga, y entonces no lo sufragan sólo los engañados. Lo pagamos todos.

Como se sabe, no solo sobre Cuba se le miente a ese país. El actual Gobierno de Bush ha mentido a sus ciudadanos en torno a cobertura médica, educación, medio ambiente, los recortes de impuestos, los planes de salud para los jubilados. Pero eso puede el pueblo llegar a descubrirlo, en cuanto los resultados le toquen el bolsillo. Sin embargo, ¿qué será necesario para que una gran mayoría de estadounidenses se entere de lo que su Administración concilia contra otros países, y de por qué se la aprecia tan poco en buena parte del mundo?

Un interesante artículo de Robert F. Kennedy (hijo mayor del hermano del asesinado presidente John Kennedy), publicado en la revista Vanity Fair, proporciona abundantes pistas acerca de la forma en que los votantes del presidente Bush, hijo, han sido y están siendo engañados. Según un estudio –dice Robert Jr.-, más de un ochenta por ciento de los votantes de Bush cree que el resto del mundo ha mejorado sus sentimientos respecto a EE.UU. gracias a la invasión de Iraq, y también piensa que tal guerra cuenta con el apoyo del mundo islámico. La mayoría de los partidarios de Bush creen que su jefe está contribuyendo a los acuerdos de Kioto contra el calentamiento global, y eso les encanta.

¿Qué ocurre? El propio Kennedy, hijo, lo explica a renglón seguido. Según una investigación de Nielsen Media, la cadena por cable que todos ven es la Fox, seguida por la CNBC y la MSNBC. Sin contar con que una abrumadora cantidad de personas obtiene sus noticias a través de las redes de canales de radio de extrema derecha, plagados de tertulias cuyos héroes suelen ser gente como Oliver North (el socio de Luis Posada Carriles que fue condenado por la operación Irán-Contra) y otros radicales del pensamiento conservador a ultranza. Existe, además, un laboratorio creador de noticias que se reúne cada miércoles bajo los auspicios de una poderosa organización que se dedica a boicotear las leyes federales que coartan sus negocios. En estas reuniones, unos 120 participantes, "incluyendo lobbystas de la industria y representantes de medios tan conservadores como The Washington Times", deciden los lemas a lanzar, las personas a apoyar, las reputaciones a despedazar.

El gobierno obedece a las empresas y a los grupos ultraconservadores que votan por los republicanos –entre ellos, el lobby de los cubanos de Miami-, aunque tengan que torcerle cotidianamente el cuello a la verdad. El sentido común se ha ido a bolina. Solo eso explica el por qué se presenta un infame programa en el que un gobierno extranjero y hostil habla por un pueblo al que ha bloqueado y hostigado durante más de 40 años, y por qué parece ser tragado como si nada por la opinión pública norteamericana y el traspatio europeo, donde se amplifica la obscena guapería del procónsul sin someterla, aunque sea ligeramente, por el tamiz de la duda.

Y el hecho es que el gobierno norteamericano, además de ir contra toda moderación, ni siquiera es original. Cuando Caleb McCarry dijo ayer lunes que se destinarán 80 millones de dólares a la "humanitaria" tarea de financiar a los que promueven la "democracia" en Cuba -es decir, más dinero para los mercenarios-, solo reactualiza las palabras de aquel subsecretario de Guerra de McKinley que soñaba con convertir a Cuba en Sodoma y Gomorra: "Nuestra política debe ser siempre apoyar al más débil contra el más fuerte, hasta que hayamos obtenido el exterminio de ambos a fin de anexarnos a la Perla de las Antillas". *

Estoy segura de que si nos despreciaran menos, si no viajaran blindados por el pánico a la gente y tuvieran el valor de acercarse para que los seres humanos comunes les diera sus opiniones, el presidente de Estados Unidos, la Secretaria de Estado y el procónsul oriundo del condado desconocido de Plainfield se sorprenderían de saber cómo piensa el cubano y cualquier otro habitante de la tierra con un mínimo de decencia. A la pregunta de por qué es inaceptable el plan diseñado por la Casa Blanca para Cuba, escucharían, por ejemplo, argumentos como el que escribió el Mayor General de la Independencia cubana, Máximo Gómez Báez, en su Diario, el 8 de enero de 1899 en plena –y dolorosamente vivida- intervención norteamericana: "Nada más racional y justo que el dueño de la casa sea el mismo que la va a vivir con su familia, el que la adorne y la amueble a su satisfacción y gusto, y no que se vea obligado a seguir, contra su voluntad y gusto, las imposiciones del vecino”.

*Las citas de J. C. Breckenridge están tomadas de Hortensia Pichardo: Documentos para la Historia de Cuba. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1971. Tomo I, pp. 511-514.

Recibido por correo electrónico

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Annexationist Schizophrenia

By Rosa Miriam Elizalde
2006-07-14

Havana, (Cubadebate).- The journalist asked the proconsul an obvious question. "If the US Program for "the transition in Cuba" is not an agreement between the two nations, what makes you think that it will have the support of the people of the island?"

Caleb McCarry, a Republican from Plainfield (Massachusetts) who probably hasn't ever seen a palm tree, stumbled in response, but managed to string together a yarn of hackneyed phrases about democracy and the humanitarian aid that would the U.S. would send following a debacle. Near the end, he came to the thread that stitches together each word of this Report: the total and absolute disrespect for the Cuban people.

This man reminded me of President William McKinley's Undersecretary of War, a certain J.C. Breckenridge, who in 1898 was secretly preparing the strategic guidelines for U.S. intervention in Cuba, as the media and the governments trumped up the public with humanitarian arguments to justify U.S. intervention in a war where Cuba had virtually beaten Spain already.

Breckenridge observed that "the inhabitants [of Cuba] are generally indolent and apathetic. It is obvious that the immediate annexation of these disturbing elements into our own federation in such large numbers would be sheer madness, so before we do that we must clean up the country, even if this means using the methods Divine Providence used on the cities of Sodom and Gomorrah." He advised the United States to "destroy everything within our cannons' range of fire. We must impose a harsh blockade so that hunger and its constant companion, disease, undermine the peaceful population and decimate the Cuban army. The allied army must be constantly engaged in reconnaissance and vanguard actions so that the Cuban army is irreparably caught between two fronts and is forced to undertake dangerous and desperate measures."

Does the part of Bush's "Transition Report" that remains classified yet that was secretly discussed last week by the entire National Security Council contain a similar analysis to Breckenridge's 19th Century recommendations? What happens when such disinformation is distributed throughout the country?

The people will live in limbo, yet sooner or later they pay the costs, and not just those who deceive. Everybody pays.

We all know that the Bush Administration lies to the American people: about Cuba and about virtually everything else as well. The government has lied to its citizens about medical insurance, education, the environment, tax cuts, and health plans for the elderly. But the public will learn the truth, when it hits their pocketbooks. In the meantime, what can be done to make sure that the the majority of the US people learn its government plans against other nations and why the U.S. is held in such low esteem in the world?

An interesting article by Robert F.Kennedy Jr. (the late Senator Robert F. Kennedy's eldest son), in Vanity Fair magazine, gives us hints on how those who voted for Bush Jr. have been and are still being fooled all the time. Polls show –Robert Jr. notes- that over 80 percent of Bush's voters believe that the rest of the world has improved its feelings towards US after the invasion of Iraq, and they also think that this war is supported by the Islamic world. The vast majority of Bush's followers believe that their chief is working in compliance with the Kyoto agreement against global warming, and they love that.

What is happening then? Kennedy Jr. explains it. Data gathered by Nielsen Media reveals that the Fox TV Network is the most watched cable network, followed by CNBC and MSNBC. Without considering that the vast majority of the people get their news by means of extreme right wing radio networks, which are full of talk shows whose heroes are people like Oliver North (the partner of Luis Posada Carriles who was indicted in connection with the Iran–Contra operation), and other radicals of the most extreme right line of thought.

There is also a news fabricating laboratory that meets every Wednesday under the auspices of a powerful organization devoted to the undermining of federal laws that affect their business operations.

During those meetings, some 120 participants, who include "industry lobbyists and representatives from conservative media like The Washington Times," decide which topics are to be launched for discussion, which people are to receive support and whose reputations are to be smeared.

The administration obeys the companies and ultra-conservative groups that vote for the Republicans –among them, the Cuba lobby in Miami- even if they have to throttle the truth.

Common sense has gone astray. Only that explains why such an infamous program in which a foreign and hostile government speaks in the name of a people that have been subjected to a blockade and harassed for more than 40 year, and why it looks as if it has been assimilated easily by the US public opinion and the European backyard, where the obscenities and bravado of the proconsul are not subjected to even the most minimum of doubt.

And the fact is that the US government, in addition to abandoning all moderation, is not even being creative. When Caleb McCarry said on Monday that 80 million dollars will be devoted to the "humanitarian" task of financing those who promote "democracy" in Cuba -that is, giving more money to the mercenaries- he is only bringing back in time the words of that undersecretary of War under McKinley who dreamed of turning Cuba into Sodom and Gomorrah: "Our policy must always be to support the weaker against the stronger, until we have obtained the extermination of them both, in order to annex the Pearl of the Antilles".

I am sure that if they despised us less, if they did not travel blinded by their panic of the people and had the courage to get near them so that the common people could give them their views, the President of the United States, the Secretary of State and the proconsul from nowhere in Plainfield would all be surprised to learn how common Cubans and how common people with a minimum of decency anywhere truly think.

Regarding why the plan for Cuba designed by the White House is unacceptable, they should, for instance, listen to the arguments put forth by Maximo Gomez, the Major General of the Cuban independence war, who in the entry of January 8, 1899 of his diary -right in the middle of the US intervention of Cuba, which he painfully lived through- wrote: "There is nothing more rational and just than that the owner of the house be the one to live in it with his family, and be the one to adorn it and furnish it at will, and that he not be obliged to follow, against his will and pleasure, the neighbor's impositions."


Obcecación a lo Bush
Por Juana Carrasco Martín

ESTE miércoles, en Miami —dónde si no podría ser la puesta en escena del sainete— Caleb McCarry, el pro-cónsul designado por George W. Bush para «desmantelar» a la nación cubana, reafirmó que Estados Unidos «seguirá firme» en su respaldo a los cubanos que quieren «decidir un futuro democrático para su nación». Pretende, desea, quiere hacer «desde ahora» un «proceso rápido» que aniquile a Cuba y a los cubanos; llama a «estar preparados para responder rápidamente con nuestra asistencia» a las posibles acciones de la contrarrevolución...

Por supuesto, él no habló de invasión, ni de ocupación, sino de traernos «elecciones libres» y «democracia», y el discurso es demasiado familiar y similar al empleado respecto a Iraq, donde ejecutan la decisión imperial de imponer las ventajas del mundo libre a punta de cañón, sobre miles de cadáveres y con una destrucción profunda del país.

El visto bueno del W. a los 80 millones de dólares que le pavimentarán el camino a los mercenarios y a los cómplices de otros lares, forma parte de la versión corregida y ampliada del llamado Plan Bush, una aberrada visión de que este planeta, al unísono, debe responder a los dictados de Washington o pagar las consecuencias.

«Plan contra plan», dijo José Martí refiriéndose al necesario combate de los cubanos para alcanzar la independencia frente al colonialismo español. La alternativa es idéntica en este siglo XXI, como lo revelan las pretensiones del mandatario de la Casa Blanca de ser él quien ahogue a Cuba y a su pueblo.

El nuestro es un plan que cuenta con dos elementos clave: la unidad y disposición popular a defender esta Revolución, nuestra Revolución, y la solidaridad internacional, que nunca ha estado ausente y ahora se muestra con bríos nuevos.

Desde diferentes puntos del globo terráqueo llegan las muestras de amistad, de apoyo, de solidaridad...

En Caracas, fue la alocución del presidente Hugo Chávez: «Larga vida a Fidel Castro (...) y a la Revolución Cubana», proclamó reafirmando su compromiso con esta Patria grande, bolivariana y martiana, frente al plan que propone Bush, en el que también hay mucho más que una velada amenaza a Venezuela.

Su pronunciamiento enérgico y fraterno como siempre: «El informe dice que se encargarán de desalentar a cualquier tercer país que quiera apoyar a Cuba revolucionaria. Desde aquí le digo al imperialismo norteamericano que ahora es cuando Venezuela apoyará a la Revolución Cubana».

En el extremo sur de este hemisferio, el Partido Comunista de Chile denunció la «grosera violación de las normas que rigen las relaciones entre estados independientes», cuando hicieron referencia al rastreo a las exportaciones cubanas, para impedirlas y dificultarlas, y alertaron que esa búsqueda de liquidar el proceso político de la Isla también «implica la extensión de sus intervenciones a terceros países, entre ellos Chile».

Hay una motivación especial en este caso, pues la asignación de millones para respaldar las andanzas de grupos anticubanos violentos, rememora que su ex canciller Orlando Letelier encontró la muerte a manos de terroristas de origen cubano que hicieron estallar su carro en una avenida del mismísimo Washington.

Ese camino de la solidaridad y de la denuncia se transita también en Puerto Rico, donde el Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) y Refundación Comunista de Puerto Rico (RCPR) afirmaron en sendas declaraciones que el país que impide al pueblo puertorriqueño alcanzar su soberanía e independencia insólitamente crea una denominada Comisión para la asistencia de una Cuba libre, cuando debería impulsar una transición de Puerto Rico hacia una sociedad libre y próspera.

Y en ese paso largo del respaldo y la defensa, el comité en la India de solidaridad con Cuba, en reunión de intelectuales, parlamentarios, dirigentes políticos y campesinos, rechazó los propósitos anexionistas de la Casa Blanca, como también lo hizo, desde la mismas entrañas del monstruo, la Cuban American Alliance Education Fund que advirtió del peligro que representa el anexo secreto que acompañan las nuevas medidas del Plan de Bush, toda una promesa de acciones encubiertas o militares: «En nombre de nuestras familias en la isla, en nombre de la decencia y la justeza, en nombre de las leyes internacionales, categórica y vigorosamente denunciamos las acciones del presidente y su agresión contra el pueblo cubano», subrayan.

La infame paranoia de la administración Bush, enemiga irreconciliable e implacable de los cubanos, tiene respuesta sobrada en estas y muchas otras muestras de solidaridad.

Mientras tanto, el sueño y los sueños de esta Isla no se perturban. ¿Saben qué acaba de decir un estudio de la New Economics Foundation (NEC) y del grupo ambientalista Friends of the Earth? Que los cubanos estamos entre los países y pueblos más felices del planeta. Un estudio que habla de vida larga, sana y satisfactoria.

La clasificación, realizada entre 178 pueblos del planeta, multiplicó la duración de vida media de cada uno por la «tasa de satisfacción» y dividió todo por el impacto ambiental de cada nación. La gente de Vanuatu, de Colombia, de República Dominicana, de Panamá, de Cuba resultamos ser mucho más felices que los ciudadanos de Estados Unidos, que se ubicó en el lugar 150 de esa escala de valores.

¿Será que a esa infelicidad coadyuva la obcecación proverbial de un presidente siempre dispuesto a la guerra y a la confrontación? Sí, Estados Unidos necesita un plan para su propia transición...

http://www.jrebelde.cubaweb.cu/2006/julio_septiembre/julio-13/mundo_obcecacion.html


30 monedas para el exilio: La Piñata
Por Pedro González-Munné

La noticia recorre las calles de la Sagüesera y los bares de Coral Gables: $80 millones de dólares. Se aprecian vientos de esperanza y olores propios de esfínteres emocionados: los buenos tiempos vuelven y de nuevo nos mojamos en la abundancia.

El derroche del dinero ajeno no es nuevo en la Administración Bush. Si no fuera suficiente una guerra fútil, empapada con la sangre de más de 2,500 jóvenes norteamericanos pobres, negros y latinos, para enriquecer a los socios de la caterva que desfalca al país, ahora esparcen dinero para revivir una momia.

Porque eso es el exilio histórico cubano: un cadáver pestilente y vocinglero, al cual mantiene la teta pingüe de la politiquería que sangra al sur de la Florida y ahora, ya no es suficiente con los $25 millones dilapidados en ilusorios grupos, sociedades, comités y representaciones de disidentes y periodistas inexistentes.

Ahora crecemos a inflar la imagen del desprestigio al grado de la calumnia internacional, de la presencia inminente en foros internacionales, del estercolero de las ondas como las estaciones de la calle 8 y por supuesto, la vergüenza de la información, los jimagüas de la Bahía, los mentirosos Heraldos de Miami.

Por supuesto, no toda esa plata cae en saco roto. Parte elemental va a reconstruir los centros de análisis de inteligencia, como el de la Universidad de Miami, donde la fobia y el extremismo han capado la oportunidad al razonamiento en su centro Bacardí.

Hay proyectos interesantes por su cipayismo desmedido, como el de la nueva prensa cubana donde en caso de una ocupación, no muy lejana en el ánimo de los planificadores, se editaría una prensa en Miami para repartirse en la isla, por supuesto, a todo color.

Siempre con el aderezo de estaciones de radio y programas de televisión, exclusivos y depurados para descontaminar [sic. del original del proyecto] al pueblo de la isla ocupada.

Faltan algunos detalles, pero ya han gastado cientos de miles de dólares en proyectos, encontrando algunos problemas menores: el acento de los redactores, conductores y llamados periodistas, no enlaza con la sociedad cubana actual.

En las pruebas de cámara, en los textos y esquemas para los programas, trasluce el metálico sabor del odio, ese guiso verde de frustración impregnado por cinco décadas de orfandad en estas generaciones de nuevos exiliados, desarraigados de lo suyo y rutinariamente lactados de rencor.

Pero no, ese presupuesto no está enfocado a Cuba, ni siquiera influirá en la realidad cubana. La llamada disidencia en la isla alborotará para recibir sus migajas, mientras espera la visa para el infierno, montones de palabras llenarán el éter y páginas nefandas fantasearán las redacciones de Miami.

Las consecuencias las sufriremos quienes pagamos con nuestros impuestos esos millones y continuaremos soportando a esta plaga sofocante, compinche de los intereses especiales y políticos escurriendo aquí los presupuestos de ciudades, condados e instituciones, ahogando a nuestras comunidades en carencias y desalientos innecesarios.

No hay que mirar lejos para ver las consecuencias, en cada esquina tenemos flamantes edificios vacíos para desvalijar bancos, arroyos de automóviles en el tráfico sin control, escuelas provisionales donde los niños se sofocan en el pantano, mientras los políticos se pasean en sus refrigeradas limosinas de cristales negros.

No señores, no miren hacia la isla, ni piensen en transiciones imaginarias, pues si remozan a esta momia del exilio histórico, el aliado natural de las corporaciones, servil brazo de estos politiqueros desmadrados que nos agobian, quienes vamos a sufrir somos nosotros y nuestras familias.

La Piñata no es de millones de dólares, es del saqueo insolente de nuestra sangre y sudor con el propósito de alimentar a esta generación de vividores insaciables y sus acólitos a quienes la política norteamericana, en la magia de su soberbia estupidez, depositó en este pantano miserable.

¡Que Dios nos coja confesados!

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30 monedas para el exilio:
La Piñata
Por Pedro González-Munné

La noticia recorre las calles de la Sagüesera y los bares de Coral Gables: $80 millones de dólares. Se aprecian vientos de esperanza y olores propios de esfínteres emocionados: los buenos tiempos vuelven y de nuevo nos mojamos en la abundancia.

El derroche del dinero ajeno no es nuevo en la Administración Bush. Si no fuera suficiente una guerra fútil, empapada con la sangre de más de 2,500 jóvenes norteamericanos pobres, negros y latinos, para enriquecer a los socios de la caterva que desfalca al país, ahora esparcen dinero para revivir una momia.

Porque eso es el exilio histórico cubano: un cadáver pestilente y vocinglero, al cual mantiene la teta pingüe de la politiquería que sangra al sur de la Florida y ahora, ya no es suficiente con los $25 millones dilapidados en ilusorios grupos, sociedades, comités y representaciones de disidentes y periodistas inexistentes.

Ahora crecemos a inflar la imagen del desprestigio al grado de la calumnia internacional, de la presencia inminente en foros internacionales, del estercolero de las ondas como las estaciones de la calle 8 y por supuesto, la vergüenza de la información, los jimagüas de la Bahía, los mentirosos Heraldos de Miami.

Por supuesto, no toda esa plata cae en saco roto. Parte elemental va a reconstruir los centros de análisis de inteligencia, como el de la Universidad de Miami, donde la fobia y el extremismo han capado la oportunidad al razonamiento en su centro Bacardí.

Hay proyectos interesantes por su cipayismo desmedido, como el de la nueva prensa cubana donde en caso de una ocupación, no muy lejana en el ánimo de los planificadores, se editaría una prensa en Miami para repartirse en la isla, por supuesto, a todo color.

Siempre con el aderezo de estaciones de radio y programas de televisión, exclusivos y depurados para descontaminar [sic. del original del proyecto] al pueblo de la isla ocupada.

Faltan algunos detalles, pero ya han gastado cientos de miles de dólares en proyectos, encontrando algunos problemas menores: el acento de los redactores, conductores y llamados periodistas, no enlaza con la sociedad cubana actual.

En las pruebas de cámara, en los textos y esquemas para los programas, trasluce el metálico sabor del odio, ese guiso verde de frustración impregnado por cinco décadas de orfandad en estas generaciones de nuevos exiliados, desarraigados de lo suyo y rutinariamente lactados de rencor.

Pero no, ese presupuesto no está enfocado a Cuba, ni siquiera influirá en la realidad cubana. La llamada disidencia en la isla alborotará para recibir sus migajas, mientras espera la visa para el infierno, montones de palabras llenarán el éter y páginas nefandas fantasearán las redacciones de Miami.

Las consecuencias las sufriremos quienes pagamos con nuestros impuestos esos millones y continuaremos soportando a esta plaga sofocante, compinche de los intereses especiales y políticos escurriendo aquí los presupuestos de ciudades, condados e instituciones, ahogando a nuestras comunidades en carencias y desalientos innecesarios.

No hay que mirar lejos para ver las consecuencias, en cada esquina tenemos flamantes edificios vacíos para desvalijar bancos, arroyos de automóviles en el tráfico sin control, escuelas provisionales donde los niños se sofocan en el pantano, mientras los políticos se pasean en sus refrigeradas limosinas de cristales negros.

No señores, no miren hacia la isla, ni piensen en transiciones imaginarias, pues si remozan a esta momia del exilio histórico, el aliado natural de las corporaciones, servil brazo de estos politiqueros desmadrados que nos agobian, quienes vamos a sufrir somos nosotros y nuestras familias.

La Piñata no es de millones de dólares, es del saqueo insolente de nuestra sangre y sudor con el propósito de alimentar a esta generación de vividores insaciables y sus acólitos a quienes la política norteamericana, en la magia de su soberbia estupidez, depositó en este pantano miserable.

¡Que Dios nos coja confesados!

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