..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.132, Viernes, 14 de julio del 2006

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DOSSIER_ Nada tan peligroso como la sonrisa de los niños cubanos

Nuevamente “otorga guitarra” a nuestro director el desconocimiento de su apellido… Y, nuevamente, quienes nos acusan de hacer campaña política, demuestran cuáles son sus verdaderos intereses.

La campaña “Sí, Vamos a Cuba”, continúa recibiendo adhesiones, mientras la rabia de la mafia miamense se ceba también en otros libros que tienen, principalmente, una cosa en común: Muestran la sonrisa de los niños cubanos!

Un libro controvertido se vuelve arma política
RUI FERREIRA

El libro Vamos a Cuba, cuya permanencia en las bibliotecas escolares desató una intensa controversia en Miami, se ha transformado ahora en una formidable arma política en las dos orillas del estrecho de la Florida.

Aparte del debate legal entre la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), la Junta Escolar y activistas cubanos exiliados, en La Habana el caso se ha convertido en una campaña más contra el exilio, al tiempo que en Miami la controversia ha servido al miembro de la Junta Frank Bolaños para apuntalar su candidatura al Senado estatal.

Hace días circula en la ciudad un folleto, de matiz electoral y patrocinado por un grupo de ciudadanos, al cual Bolaños asegura ser ajeno, pero que le favorece en sus aspiraciones al presentarlo como un abanderado del exilio en la retirada del libro.

El titular principal del folleto dice: “Cuando otros nos viraron sus espaldas, Frank Bolaños le dijo NO a los intentos de los liberales por reinventar la historia de Cuba". Bolaños, quien se ha postulado contra el senador Alex Villalobos después que éste cayó en desgracia dentro de las huestes republicanas, cree que es precipitado concluir que el folleto lo beneficia políticamente y sostiene que asumió la lucha por la retirada del libro por una cuestión de “consecuencia''.

''Esto se presentó y sigue siendo un tema difícil que un político cauteloso normalmente no toca'', dijo.

Lo que sucede, amplió Bolaños, “es que he sido consecuente toda mi vida con los valores y principios que mis padres me enseñaron, de amor a la libertad y la patria. En mi vida pública siempre he sido consistente con tocar temas difíciles que otros no quieren tocar''.

Pero su jefe de campaña, Michael Caputo, dijo la semana pasada a The Miami Herald que la publicidad gratuita, venga de donde venga, es bienvenida.

''Frank Bolaños apoya la idea de una Cuba libre, y ella tiene el derecho que la otorga la Primera Enmienda para decir lo que quiera. Nosotros aceptaremos cualquier tipo de apoyo de activistas comunitarios'', dijo Caputo.

En este caso, ''ella'' es Ana Margarita Martínez, una activista cubanoamericana que se hizo conocida al obtener en una corte federal una indemnización de $27 millones debido a que fue engañada por un espía cubano para que se casara con él.

Según explicó, el folleto es consecuencia de lo que llamó ''campaña de promoción'' por la retirada del libro de los estantes de las bibliotecas escolares.

Pero también “como una forma de agradecimiento a Bolaños por haber apoyado esta causa desde su inicio''.

''No es parte de su campaña política, aunque yo lo apoyo 100 por ciento en sus aspiraciones'', admitió Martínez, quien asegura que el folleto fue pagado por un grupo de personas y no por ella sola. Aun así, la activista rehusó comentar cuánto costó su impresión y cómo obtuvo la base de datos de direcciones que le permitieron distribuirlo por todo el condado.

''Los secretos de guerra no se revelan'', acotó.

Caputo sostuvo que la primera enmienda constitucional ampara a Martínez en la confección de su folleto. Pero el mismo argumento fue esgrimido la semana pasada por la ACLU al llevar ante los tribunales a la Junta Escolar por haber decidido retirar el libro de los estantes escolares. ''No se puede combatir la Primera Enmienda con esa misma Primera Enmienda'', dijo uno de los directores de la ACLU, John de León, quien recordó que el Tribunal Supremo ha prohibido la retirada de los libros escolares por argumentos políticos y filosóficos.

Vamos a Cuba entró en la mirilla de la opinión pública hace cuatro meses, cuando un padre cubano lo descubrió en la biblioteca de la escuela de su hija. Se quejó, pidió que lo sacaran y la Junta Escolar, de acuerdo con sus reglas, sometió el pedido a una comisión que dictaminó que el libro debía permanecer en las escuelas.

Posteriormente el padre apeló, y el mes pasado, finalmente, la Junta terminó aprobando la retirada del libro.

Mientras tanto, en Cuba, cuyas autoridades suelen aprovechar cualquier oportunidad para criticar al exilio, no se había hablado del asunto, lo cual provocó alguna extrañeza entre analistas y observadores.

Sin embargo, el domingo pasado, la prensa de la isla reveló a bombo y platillo el lanzamiento de una campaña llamada ''Sí, vamos a Cuba''. Para quien no esté al tanto de todo este asunto, puede parecer un anuncio de promoción turística, pero en realidad se trata de reclamar que el libro sea devuelto a los estantes escolares.

La idea, según Eliades Ochoa [sic.], el director de la Biblioteca Nacional cubana, es llevar la campaña a todos los organismos internacionales donde se tiene una postura ''hipócrita'' sobre la isla.

''Esto es un intento de censurar y sacar de los anaqueles de las bibliotecas escolares de ese condado [Miami-Dade] ese libro infantil que jamás hubiese tenido notoriedad a no ser por este intento bárbaro de prohibirlo'', dijo Ochoa. A su juicio, manifestó, al libro “se le intenta prohibir porque la imagen de los niños cubanos y la de Cuba que se quiere dar, y que se da día a día en el condado Miami-Dade y en otras partes de Miami y EEUU, es la de un país triste, en ruinas, hambriento, prostituido, de mendigos, reprimidos y perseguidos por un gobierno tiránico''.

Sin embargo, ''cuando se camina por las calles de Cuba como hizo esta autora, se va a las escuelas y habla con los niños y ve la realidad, se da cuenta de que ese país sólo existe en las mentes calenturientas de los que están enfermos de odio contra su tierra natal'', añadió.

Por ello, ''no vamos a descansar hasta que los niños norteamericanos tengan derecho a ver y conocer a sus amigos cubanos'', dijo el funcionario cubano.

La campaña incluye, además, un sitio en Internet, donde se están recogiendo firmas a favor del regreso del libro a los estantes escolares donde, por lo demás, nunca fue de lectura obligatoria.

El 27 de junio, un juez federal en Miami decidió que el libro no fuera retirado de las bibliotecas escolares del condado hasta que termine de decidir sobre un recurso presentado por la ACLU para mantenerlo allí.

Pero por lo pronto, una nueva batalla se avecina. Este miércoles, otro padre requirió de la Junta Escolar la retirada de otro libro, titulado Cuban Kids, porque alega errores y una imagen que no corresponde a la realidad cubana.

http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/14991199.htm


“El miamense del futuro no será simplemente un hombre de libros”
Por Álvaro F. Fernández

El 10 de mayo de 1933 –hizo ayer exactamente 73 años–, se reconoce como el día de la quema de libros en la Alemania de Adolfo Hitler. El objetivo de esa quema, según los registros de la época, fue deshacerse en Alemania de cualquier libro que contuviera “ideas anti-alemanas” y, por lo tanto, indigno de ser leído. Joseph Goebbels, el ministro nazi de propaganda, dijo en aquel tiempo: “El hombre alemán del futuro no será simplemente un hombre de libros, sino un hombre de carácter”.

A principios de abril de este año, los miamenses supieron que el libro Vamos a Cuba se encontraba en 36 bibliotecas escolares de Miami-Dade. El libro provocó un escándalo cuando el padre de un estudiante de primaria pidió que se eliminara de la biblioteca de la escuela. Los políticos de Miami se dieron cuenta de la oportunidad y se lanzaron al ruedo. Uno en particular lideró el asalto: el miembro de la Junta Escolar Frank Bolaños lo calificó de “peligroso” libro de imágenes.

El controvertido libro infantil fue considerado “subversivo”. Declaraciones en el libro como “Cuba es un país que se encuentra en el Caribe”, “La capital de Cuba es La Habana”, y “La gente en Cuba come, trabaja y estudia igual que tú” provocó la indignación de muchos.

Dos disc jockeys de Miami, cuyos nombres quisiera olvidar y que también aparecen en un programa local de TV, contrataron a un joven estudiante y le pagaron para que sacara el libro de la biblioteca de su escuela. En el aire, mientras el muchacho miraba, los dos quemaron el libro. Quemar un libro y frente a un niño. ¿Qué tipo de lección es esa?. En verdad los dos bufones tienen el derecho de quemar el libro. Pero me pregunto si ellos, además del niño (que simplemente regañaría), debieran ser acusados de destrucción de la propiedad pública.

Pero en Miami, una ciudad con una fobia acerca del actual gobierno en Cuba, estoy seguro que nadie que tenga la capacidad de hacer algo adoptará esa posición. ¿Para qué provocar a los nativos? Especialmente cuando hay tantos cuya creencia en la democracia, libertad y derechos de la Primera Enmienda son una calle de una sola vía opuesta a la democracia, la libertad y la Primera Enmienda.

Este asunto me ha molestado durante semanas. Quema y censura de libros –sólo en Miami, pensé. Investigué y descubrí que no era así. Luego recordé a Huckleberry Finn y al Niche Jim en el clásico de Mark Twain. Comprendo que es una fea palabra, pero que aparece en el libro –unas 300 veces. Y cualquiera que haya leído a Twain con atención se dará cuenta que usa la palabra para demostrar algo. Estaba ridiculizando al racismo y al hacerlo dio al hombre honorable en esta alegoría el nombre que ha provocado protestas y censuras en este país desde 1885. Pero pensándolo bien, Mark Twain quizás sea demasiado para algunas de estas personas que se molestan porque un pequeño libro infantil de imágenes describa a Cuba como es en la actualidad. Me pregunto si conocerán a Mark Twain; en especial los dos genios que quemaron el libro robado.

Le apuesto un dólar a cada uno de los lectores que la gente que actualmente protesta por el libro Vamos a Cuba se sentirían orgullosos de tener un libro escrito acerca de la Cuba de los años 50 describiéndola como un paraíso donde no había problemas, donde ni un negro se vería en las fotos o en los dibujos (a no ser tocando un instrumento musical o como deportista): no habría razón para una revolución. No sería un cuadro verdadero, pero aún así sería aceptable en la miope Miami.

Pero hay algunos que argumentarán que en Cuba existe la censura. Cierto –estoy en contra. Pero ¿que tienen que ver manzanas y naranjas entre sí? Yo vivo en Miami y me indigno ante el hecho de que hay muchos que continúan planeando la forma de sacar a este y otros libros de los anaqueles.

Si los manifestantes negros en el Sur no hubieran tenido a su disposición la Primera Enmienda (que nos protege contra los censores), las marchas y manifestaciones que provocaron la Ley de Derechos Civiles pudieron haber sido aplastadas. Si no hubiera sido por la Primera Enmienda libros como La fuerza bruta (Of Mice and Men), de John Steinbeck; El guardián en el trigal, de J.D. Salinger; la mayoría de los libros de Mark Twain; Yo sé por qué canta el ave enjaulada, de Maya Angelou; Slaughterhouse five, El color púrpura, Señor de las moscas y tantos otros, estarían prohibidos en la actualidad.

Mientras censuráramos y elimináramos más y más libros de nuestros libreros, lenta pero seguramente, ciertos miembros de la Junta Escolar con toda seguridad estarían diciendo: “El miamense del futuro no será simplemente un hombre de libros, sino un hombre de carácter”.

A quemar todos.

http://www.progresosemanal.com/index.php?progreso=
lupalvaro&otherweek=1147669200



Condenado a la hoguera otro libro sobre Cuba
Por Ángel Rodríguez Álvarez
Servicio Especial de la AIN

Tras los ecos del reciente escándalo provocado en Miami por el intento de las autoridades escolares de prohibir el libro infantil "Vamos a Cuba", aparece en ese escenario de la Florida otro debate de idéntico corte.

Esta vez el texto condenado a la hoguera por el encendido odio anticubano de funcionarios oficiales y los elementos más recalcitrantes y cavernícolas del llamado exilio anticastrista, es un breve volumen de 40 páginas titulado Cuban Kids, dedicado a infantes de tercer grado.

Según especialistas no contaminados con la fanática hostilidad de quienes han protestado la existencia de ejemplares en seis escuelas primarias del Condado, el título "hace un retrato positivo de la vida bajo el gobierno de Fidel Castro. Algunas pocas fotos y algunos textos dejan ver que en el país existe la pobreza, pero la mayoría del libro destaca la salud pública, la vivienda y la educación gratuitas”.

Todo parece indicar, sin embargo, que la parte del contenido de Cuban Kids intolerable para sus airados censores resulta aquella donde un cubano residente en la Isla afirma: "Antes del triunfo de la Revolución en Cuba las mejores casas pertenecían a los jefes americanos, después del 59 las casas se las entregaron a los trabajadores. Esta es mi casa y cuando me muera mi familia puede seguir viviendo aquí”.

Evidentemente la expresión del criollo deviene una especie de grave herejía para los mafiosos fundamentalistas miamenses, quienes estimulados por el plan injerencista aprobado por Bush en mayo del 2004 y ratificado y recrudecido ahora, esperan iniciar la "transición en Cuba", con la recuperación de todas sus propiedades, incluidos edificios de apartamentos, viviendas, fincas y comercios.

Sin duda en eso han estado pensando para calificar el contenido gráfico y escrito elaborado por George Ancona, fotógrafo de Santa Fe, California, como "una serie de falsedades y de información distorsionada, publicado con la única intención de confundir a los niños, a sus padres, así como a sus familiares y amigos".

Ni pensar, por supuesto, que tomaran en cuenta para nada, antes de hacer tan tremendista acusación, la razonada opinión de la revista School Library Journal, publicación guía para los encargados de comprar libros para las bibliotecas de las escuelas y nada sospechosa de izquierdismo, que describió a Cuban Kids como "un animado y positivo ensayo fotográfico cuyo texto solo sugiere una vida con pocos problemas. Las fotos añaden balance, mostrando algunos retos que afronta el pueblo cubano”.

Otra revista, Booklist, de igual corte que la anterior, describió el libro como "un excelente retrato de la Cuba moderna”.

Valga este nuevo episodio, que tanto recuerda los tristes y trágicos días de la Alemania nazi, para revelar algo sobre el tipo de transición que ha prometido Bush a los cubanos en los planes regenteados, primero por Colin Powell, y ahora el nuevo engendro de Condoleezza Rice.

http://www.ain.cu/2006/julio/julio10igglibro06.htm

Una de las acciones realizadas en nuestra red de bibliotecas públicas en apoyo a la Campaña “Sí, vamos a Cuba”, culmina con un hermoso poema que queremos compartir con ustedes.

Vamos a Cuba
Por Daima Cardoso Valdés

Un lazo de la solidaridad fue hoy sábado toda la Isla, cuando en las más de mil bibliotecas públicas se alzaron las voces de la joven generación para denunciar una nueva maniobra norteamericana: La expulsión de los estantes de las escuelas del condado Miami- Dade del libro Vamos a Cuba.

Aunque parezca mentira, lo cierto es que en los albores del siglo XXI- llamado el de la era de la informatización- se considera en Estados Unidos que un texto, cuya portada con cinco escolares cubanos vestidos con sus uniformes, pueda representar un peligro para la seguridad nacional, y por ello merece ser estigmatizado.

Ideas tan punitivas y absurdas merecieron hoy una respuesta enérgica de los niños pinareños, quienes consideraron que sus homólogos norteamericanos sí tienen derecho a saber cómo se vive en Cuba, tal y como lo hacen con los infantes brasileños, chinos, australianos, japoneses y de otras naciones.

Con canciones, poesías, décimas, declaraciones de principios, alusiones a textos martianos y guevarianos, transcurrió esta feliz mañana, en una tierra que apuesta todos los días por el mejoramiento humano.

Padres, escritores para niños y trabajadores de las bibliotecas se sumaron a la campaña, que promovida por la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI), hace saber a la opinión pública internacional el precio de conocer en Norteamérica.

La cantante y directora de la cantoría infantil Dulce María Pozo refirió que la niñez no puede ser coartada, pues los niños tienen derecho a saber qué pasa en otras partes y que ese libro no engaña ni confunde, sino que abre puertas al hombre del mañana.

Mary González, veladora de la sala juvenil, dijo en versos su sentir:

Sí, vamos a Cuba
Y no van a retirar
De las bibliotecas escolares
Ese libro ejemplar

Esa junta escolar
No impedirá jamás
Que los niños norteamericanos
Conozcan la historia allá

La historia de nuestros niños
Nuestros niñitos cubanos
Cómo viven, cómo estudian
Y tomados de la mano

Cada mañana miran el amanecer
Libres de vivir en Cuba
Con nuestro líder Fidel.


http://www.guerrillero.co.cu/cultura/2006/julio/vamos.htm





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