 DOSSIER_ Nada tan peligroso
como la sonrisa de los niños cubanos
Nuevamente “otorga guitarra” a nuestro
director el desconocimiento de su apellido… Y, nuevamente,
quienes nos acusan de hacer campaña política, demuestran
cuáles son sus verdaderos intereses.
La campaña “Sí, Vamos a Cuba”, continúa
recibiendo adhesiones, mientras la rabia de la mafia miamense se
ceba también en otros libros que tienen, principalmente,
una cosa en común: Muestran la sonrisa de los niños
cubanos!
Un libro controvertido se vuelve arma política
RUI FERREIRA
El libro Vamos a Cuba, cuya permanencia en las bibliotecas
escolares desató una intensa controversia en Miami,
se ha transformado ahora en una formidable arma política
en las dos orillas del estrecho de la Florida.
Aparte del debate legal entre la Unión Americana de
Libertades Civiles (ACLU), la Junta Escolar y activistas cubanos
exiliados, en La Habana el caso se ha convertido en una campaña
más contra el exilio, al tiempo que en Miami la controversia
ha servido al miembro de la Junta Frank Bolaños para
apuntalar su candidatura al Senado estatal.
Hace días circula en la ciudad un folleto, de matiz
electoral y patrocinado por un grupo de ciudadanos, al cual
Bolaños asegura ser ajeno, pero que le favorece en
sus aspiraciones al presentarlo como un abanderado del exilio
en la retirada del libro.
El titular principal del folleto dice: “Cuando otros
nos viraron sus espaldas, Frank Bolaños le dijo NO
a los intentos de los liberales por reinventar la historia
de Cuba". Bolaños, quien se ha postulado contra
el senador Alex Villalobos después que éste
cayó en desgracia dentro de las huestes republicanas,
cree que es precipitado concluir que el folleto lo beneficia
políticamente y sostiene que asumió la lucha
por la retirada del libro por una cuestión de “consecuencia''.
''Esto se presentó y sigue siendo un tema difícil
que un político cauteloso normalmente no toca'', dijo.
Lo que sucede, amplió Bolaños, “es que
he sido consecuente toda mi vida con los valores y principios
que mis padres me enseñaron, de amor a la libertad
y la patria. En mi vida pública siempre he sido consistente
con tocar temas difíciles que otros no quieren tocar''.
Pero su jefe de campaña, Michael Caputo, dijo la semana
pasada a The Miami Herald que la publicidad gratuita, venga
de donde venga, es bienvenida.
''Frank Bolaños apoya la idea de una Cuba libre, y
ella tiene el derecho que la otorga la Primera Enmienda para
decir lo que quiera. Nosotros aceptaremos cualquier tipo de
apoyo de activistas comunitarios'', dijo Caputo.
En este caso, ''ella'' es Ana Margarita Martínez,
una activista cubanoamericana que se hizo conocida al obtener
en una corte federal una indemnización de $27 millones
debido a que fue engañada por un espía cubano
para que se casara con él.
Según explicó, el folleto es consecuencia de
lo que llamó ''campaña de promoción''
por la retirada del libro de los estantes de las bibliotecas
escolares.
Pero también “como una forma de agradecimiento
a Bolaños por haber apoyado esta causa desde su inicio''.
''No es parte de su campaña política, aunque
yo lo apoyo 100 por ciento en sus aspiraciones'', admitió
Martínez, quien asegura que el folleto fue pagado por
un grupo de personas y no por ella sola. Aun así, la
activista rehusó comentar cuánto costó
su impresión y cómo obtuvo la base de datos
de direcciones que le permitieron distribuirlo por todo el
condado.
''Los secretos de guerra no se revelan'', acotó.
Caputo sostuvo que la primera enmienda constitucional ampara
a Martínez en la confección de su folleto. Pero
el mismo argumento fue esgrimido la semana pasada por la ACLU
al llevar ante los tribunales a la Junta Escolar por haber
decidido retirar el libro de los estantes escolares. ''No
se puede combatir la Primera Enmienda con esa misma Primera
Enmienda'', dijo uno de los directores de la ACLU, John de
León, quien recordó que el Tribunal Supremo
ha prohibido la retirada de los libros escolares por argumentos
políticos y filosóficos.
Vamos a Cuba entró en la mirilla de la opinión
pública hace cuatro meses, cuando un padre cubano lo
descubrió en la biblioteca de la escuela de su hija.
Se quejó, pidió que lo sacaran y la Junta Escolar,
de acuerdo con sus reglas, sometió el pedido a una
comisión que dictaminó que el libro debía
permanecer en las escuelas.
Posteriormente el padre apeló, y el mes pasado, finalmente,
la Junta terminó aprobando la retirada del libro.
Mientras tanto, en Cuba, cuyas autoridades suelen aprovechar
cualquier oportunidad para criticar al exilio, no se había
hablado del asunto, lo cual provocó alguna extrañeza
entre analistas y observadores.
Sin embargo, el domingo pasado, la prensa de la isla reveló
a bombo y platillo el lanzamiento de una campaña llamada
''Sí, vamos a Cuba''. Para quien no esté al
tanto de todo este asunto, puede parecer un anuncio de promoción
turística, pero en realidad se trata de reclamar que
el libro sea devuelto a los estantes escolares.
La idea, según Eliades Ochoa [sic.], el director de
la Biblioteca Nacional cubana, es llevar la campaña
a todos los organismos internacionales donde se tiene una
postura ''hipócrita'' sobre la isla.
''Esto es un intento de censurar y sacar de los anaqueles
de las bibliotecas escolares de ese condado [Miami-Dade] ese
libro infantil que jamás hubiese tenido notoriedad
a no ser por este intento bárbaro de prohibirlo'',
dijo Ochoa. A su juicio, manifestó, al libro “se
le intenta prohibir porque la imagen de los niños cubanos
y la de Cuba que se quiere dar, y que se da día a día
en el condado Miami-Dade y en otras partes de Miami y EEUU,
es la de un país triste, en ruinas, hambriento, prostituido,
de mendigos, reprimidos y perseguidos por un gobierno tiránico''.
Sin embargo, ''cuando se camina por las calles de Cuba como
hizo esta autora, se va a las escuelas y habla con los niños
y ve la realidad, se da cuenta de que ese país sólo
existe en las mentes calenturientas de los que están
enfermos de odio contra su tierra natal'', añadió.
Por ello, ''no vamos a descansar hasta que los niños
norteamericanos tengan derecho a ver y conocer a sus amigos
cubanos'', dijo el funcionario cubano.
La campaña incluye, además, un sitio en Internet,
donde se están recogiendo firmas a favor del regreso
del libro a los estantes escolares donde, por lo demás,
nunca fue de lectura obligatoria.
El 27 de junio, un juez federal en Miami decidió que
el libro no fuera retirado de las bibliotecas escolares del
condado hasta que termine de decidir sobre un recurso presentado
por la ACLU para mantenerlo allí.
Pero por lo pronto, una nueva batalla se avecina. Este miércoles,
otro padre requirió de la Junta Escolar la retirada
de otro libro, titulado Cuban Kids, porque alega errores y
una imagen que no corresponde a la realidad cubana.
http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/world/cuba/14991199.htm
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“El miamense del futuro no será simplemente
un hombre de libros”
Por Álvaro F. Fernández
El 10 de mayo de 1933 –hizo ayer exactamente 73 años–,
se reconoce como el día de la quema de libros en la
Alemania de Adolfo Hitler. El objetivo de esa quema, según
los registros de la época, fue deshacerse en Alemania
de cualquier libro que contuviera “ideas anti-alemanas”
y, por lo tanto, indigno de ser leído. Joseph Goebbels,
el ministro nazi de propaganda, dijo en aquel tiempo: “El
hombre alemán del futuro no será simplemente
un hombre de libros, sino un hombre de carácter”.
A principios de abril de este año, los miamenses supieron
que el libro Vamos a Cuba se encontraba en 36 bibliotecas
escolares de Miami-Dade. El libro provocó un escándalo
cuando el padre de un estudiante de primaria pidió
que se eliminara de la biblioteca de la escuela. Los políticos
de Miami se dieron cuenta de la oportunidad y se lanzaron
al ruedo. Uno en particular lideró el asalto: el miembro
de la Junta Escolar Frank Bolaños lo calificó
de “peligroso” libro de imágenes.
El controvertido libro infantil fue considerado “subversivo”.
Declaraciones en el libro como “Cuba es un país
que se encuentra en el Caribe”, “La capital de
Cuba es La Habana”, y “La gente en Cuba come,
trabaja y estudia igual que tú” provocó
la indignación de muchos.
Dos disc jockeys de Miami, cuyos nombres quisiera olvidar
y que también aparecen en un programa local de TV,
contrataron a un joven estudiante y le pagaron para que sacara
el libro de la biblioteca de su escuela. En el aire, mientras
el muchacho miraba, los dos quemaron el libro. Quemar un libro
y frente a un niño. ¿Qué tipo de lección
es esa?. En verdad los dos bufones tienen el derecho de quemar
el libro. Pero me pregunto si ellos, además del niño
(que simplemente regañaría), debieran ser acusados
de destrucción de la propiedad pública.
Pero en Miami, una ciudad con una fobia acerca del actual
gobierno en Cuba, estoy seguro que nadie que tenga la capacidad
de hacer algo adoptará esa posición. ¿Para
qué provocar a los nativos? Especialmente cuando hay
tantos cuya creencia en la democracia, libertad y derechos
de la Primera Enmienda son una calle de una sola vía
opuesta a la democracia, la libertad y la Primera Enmienda.
Este asunto me ha molestado durante semanas. Quema y censura
de libros –sólo en Miami, pensé. Investigué
y descubrí que no era así. Luego recordé
a Huckleberry Finn y al Niche Jim en el clásico de
Mark Twain. Comprendo que es una fea palabra, pero que aparece
en el libro –unas 300 veces. Y cualquiera que haya leído
a Twain con atención se dará cuenta que usa
la palabra para demostrar algo. Estaba ridiculizando al racismo
y al hacerlo dio al hombre honorable en esta alegoría
el nombre que ha provocado protestas y censuras en este país
desde 1885. Pero pensándolo bien, Mark Twain quizás
sea demasiado para algunas de estas personas que se molestan
porque un pequeño libro infantil de imágenes
describa a Cuba como es en la actualidad. Me pregunto si conocerán
a Mark Twain; en especial los dos genios que quemaron el libro
robado.
Le apuesto un dólar a cada uno de los lectores que
la gente que actualmente protesta por el libro Vamos a Cuba
se sentirían orgullosos de tener un libro escrito acerca
de la Cuba de los años 50 describiéndola como
un paraíso donde no había problemas, donde ni
un negro se vería en las fotos o en los dibujos (a
no ser tocando un instrumento musical o como deportista):
no habría razón para una revolución.
No sería un cuadro verdadero, pero aún así
sería aceptable en la miope Miami.
Pero hay algunos que argumentarán que en Cuba existe
la censura. Cierto –estoy en contra. Pero ¿que
tienen que ver manzanas y naranjas entre sí? Yo vivo
en Miami y me indigno ante el hecho de que hay muchos que
continúan planeando la forma de sacar a este y otros
libros de los anaqueles.
Si los manifestantes negros en el Sur no hubieran tenido
a su disposición la Primera Enmienda (que nos protege
contra los censores), las marchas y manifestaciones que provocaron
la Ley de Derechos Civiles pudieron haber sido aplastadas.
Si no hubiera sido por la Primera Enmienda libros como La
fuerza bruta (Of Mice and Men), de John Steinbeck; El guardián
en el trigal, de J.D. Salinger; la mayoría de los libros
de Mark Twain; Yo sé por qué canta el ave enjaulada,
de Maya Angelou; Slaughterhouse five, El color púrpura,
Señor de las moscas y tantos otros, estarían
prohibidos en la actualidad.
Mientras censuráramos y elimináramos más
y más libros de nuestros libreros, lenta pero seguramente,
ciertos miembros de la Junta Escolar con toda seguridad estarían
diciendo: “El miamense del futuro no será simplemente
un hombre de libros, sino un hombre de carácter”.
A quemar todos.
http://www.progresosemanal.com/index.php?progreso=
lupalvaro&otherweek=1147669200
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Condenado a la hoguera otro libro
sobre Cuba
Por Ángel Rodríguez Álvarez
Servicio Especial de la AIN
Tras los ecos del reciente escándalo provocado en
Miami por el intento de las autoridades escolares de prohibir
el libro infantil "Vamos a Cuba", aparece en ese
escenario de la Florida otro debate de idéntico corte.
Esta vez el texto condenado a la hoguera por el encendido
odio anticubano de funcionarios oficiales y los elementos
más recalcitrantes y cavernícolas del llamado
exilio anticastrista, es un breve volumen de 40 páginas
titulado Cuban Kids, dedicado a infantes de tercer grado.
Según especialistas no contaminados con la fanática
hostilidad de quienes han protestado la existencia de ejemplares
en seis escuelas primarias del Condado, el título "hace
un retrato positivo de la vida bajo el gobierno de Fidel Castro.
Algunas pocas fotos y algunos textos dejan ver que en el país
existe la pobreza, pero la mayoría del libro destaca
la salud pública, la vivienda y la educación
gratuitas”.
Todo parece indicar, sin embargo, que la parte del contenido
de Cuban Kids intolerable para sus airados censores resulta
aquella donde un cubano residente en la Isla afirma: "Antes
del triunfo de la Revolución en Cuba las mejores casas
pertenecían a los jefes americanos, después
del 59 las casas se las entregaron a los trabajadores. Esta
es mi casa y cuando me muera mi familia puede seguir viviendo
aquí”.
Evidentemente la expresión del criollo deviene una
especie de grave herejía para los mafiosos fundamentalistas
miamenses, quienes estimulados por el plan injerencista aprobado
por Bush en mayo del 2004 y ratificado y recrudecido ahora,
esperan iniciar la "transición en Cuba",
con la recuperación de todas sus propiedades, incluidos
edificios de apartamentos, viviendas, fincas y comercios.
Sin duda en eso han estado pensando para calificar el contenido
gráfico y escrito elaborado por George Ancona, fotógrafo
de Santa Fe, California, como "una serie de falsedades
y de información distorsionada, publicado con la única
intención de confundir a los niños, a sus padres,
así como a sus familiares y amigos".
Ni pensar, por supuesto, que tomaran en cuenta para nada,
antes de hacer tan tremendista acusación, la razonada
opinión de la revista School Library Journal, publicación
guía para los encargados de comprar libros para las
bibliotecas de las escuelas y nada sospechosa de izquierdismo,
que describió a Cuban Kids como "un animado y
positivo ensayo fotográfico cuyo texto solo sugiere
una vida con pocos problemas. Las fotos añaden balance,
mostrando algunos retos que afronta el pueblo cubano”.
Otra revista, Booklist, de igual corte que la anterior, describió
el libro como "un excelente retrato de la Cuba moderna”.
Valga este nuevo episodio, que tanto recuerda los tristes
y trágicos días de la Alemania nazi, para revelar
algo sobre el tipo de transición que ha prometido Bush
a los cubanos en los planes regenteados, primero por Colin
Powell, y ahora el nuevo engendro de Condoleezza Rice.
http://www.ain.cu/2006/julio/julio10igglibro06.htm
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Una de las acciones realizadas en nuestra red de bibliotecas
públicas en apoyo a la Campaña “Sí, vamos
a Cuba”, culmina con un hermoso poema que queremos compartir
con ustedes.
Vamos a Cuba
Por Daima Cardoso Valdés
Un lazo de la solidaridad fue hoy sábado toda la Isla,
cuando en las más de mil bibliotecas públicas
se alzaron las voces de la joven generación para denunciar
una nueva maniobra norteamericana: La expulsión de
los estantes de las escuelas del condado Miami- Dade del libro
Vamos a Cuba.
Aunque parezca mentira, lo cierto es que en los albores del
siglo XXI- llamado el de la era de la informatización-
se considera en Estados Unidos que un texto, cuya portada
con cinco escolares cubanos vestidos con sus uniformes, pueda
representar un peligro para la seguridad nacional, y por ello
merece ser estigmatizado.
Ideas tan punitivas y absurdas merecieron hoy una respuesta
enérgica de los niños pinareños, quienes
consideraron que sus homólogos norteamericanos sí
tienen derecho a saber cómo se vive en Cuba, tal y
como lo hacen con los infantes brasileños, chinos,
australianos, japoneses y de otras naciones.
Con canciones, poesías, décimas, declaraciones
de principios, alusiones a textos martianos y guevarianos,
transcurrió esta feliz mañana, en una tierra
que apuesta todos los días por el mejoramiento humano.
Padres, escritores para niños y trabajadores de las
bibliotecas se sumaron a la campaña, que promovida
por la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI),
hace saber a la opinión pública internacional
el precio de conocer en Norteamérica.
La cantante y directora de la cantoría infantil Dulce
María Pozo refirió que la niñez no puede
ser coartada, pues los niños tienen derecho a saber
qué pasa en otras partes y que ese libro no engaña
ni confunde, sino que abre puertas al hombre del mañana.
Mary González, veladora de la sala juvenil, dijo en
versos su sentir:
Sí, vamos a Cuba
Y no van a retirar
De las bibliotecas escolares
Ese libro ejemplar
Esa junta escolar
No impedirá jamás
Que los niños norteamericanos
Conozcan la historia allá
La historia de nuestros niños
Nuestros niñitos cubanos
Cómo viven, cómo estudian
Y tomados de la mano
Cada mañana miran el amanecer
Libres de vivir en Cuba
Con nuestro líder Fidel.
http://www.guerrillero.co.cu/cultura/2006/julio/vamos.htm
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