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 ¡OJALÁ
NO SE ATREVAN!
Por Martín Guédez
En Venezuela conocerían lo que es, de verdad, una guerra
asimétrica
Las últimas informaciones provenientes de ese cenáculo
de fanáticos fundamentalistas que es el gobierno de Baby
Bush indican que hay órdenes de llevar a cabo acciones directas
contra Cuba y Venezuela. En el caso de este gobierno estadounidense
cualquier cosa es posible. No resulta mala práctica aplicar
aquello de “piensa mal y acertarás”. Ninguna
de las acciones terroristas que ha llevado a cabo responde a una
sana lógica. Aún en la más agresiva teoría
guerrerista acciones directas como la invasión de Afganistán
o Iraq no tienen pies ni cabeza. Prepararse para una loquera es
lo más razonable.
A todas estas, una de las características de la derecha,
al menos de esta derecha torpe y ciega que le está tocando
sufrir a Venezuela, es su arrogancia. Nada es más arrogante
que la ignorancia. La historia no es materia que despierte su interés.
En principio sólo les interesa aquello que se traduzca en
ganancias inmediatas. Por eso no aciertan una ni de casualidad.
Son expertos en algo, pero de ahí no los saques porque nada
saben. Es común que un profundo experto en huequitos para
regadera no tenga la menor idea de donde queda un país africano,
cual es su gobierno, e incluso la historia de su propia patria.
Cada vez que se menciona el término GUERRA ASIMÉTRICA,
sonríen. Ponen esa cara estúpida de quien se supone
por encima de esos "cuentos" para niños. Su imagen
de guerra es Made in CNN, son los tanques volando –literalmente-,
por el desierto camino a Bagdad. Aún no entienden que la
guerra que concluyó –según Mr. Bush- apenas
dos meses después, ahora es cuando es guerra. No aciertan
a explicarse -ni se lo proponen- cómo sus "gloriosos
infantes de marina" están empantanados, angustiados,
desmoralizados y con enormes ganas de salir corriendo de aquel infierno.
Otra cosa sería si además de saber mucho de computación,
ingeniería o Disneylandia leyeran un poquito de historia.
Mejor les iría. Pero no tienen ni quieren tener la razón,
les basta la fuerza, como le dijo a Millán Astray, don Miguel
de Unamuno en el paraninfo de la Universidad de Salamanca. ¡Torpes!
Por eso andan como pollitos con diarrea poniendo una cagadita cada
dos pasitos.
Verán… la guerra asimétrica es propia de los
pueblos cuando impotentes ante el poderío del enemigo deben
hacer resistencia. De esa amarga medicina tomaron los romanos. Sus
poderosas legiones eran irresistibles en términos de guerra
convencional. Entre los años 147 y 139 antes de Cristo, Viriato,
un pastor hispano, se convirtió en guerrero dirigiendo su
pueblo, a peñonazo limpio, usando el conocimiento del territorio,
hasta derrotar a Cayo Plaucio, sus legiones y liberar la zona entre
los ríos Tajo y Guadarrama. Lamentablemente, cuando el diablo
no puede por una vía usa otras. Viriato fue asesinado por
tres de sus compañeros mientras dormía.
Más cercano a nuestros tiempos podemos encontrar al menos
dos guerras en las cuales el débil venció al fuerte
mediante técnicas de guerra asimétrica. No otra cosa
fue la guerra del Vietcong enfrentando a los EE.UU., en Vietnam,
o la guerra que en territorio afgano enfrentó a los mujaidines
con el ejército de la URSS.
Especialmente en la década de los 90, el concepto de guerra
asimétrica ha ido ganando prestigio. Fuerzas que al enfrentarse
no tienen el mismo poderío recurriendo las más débiles
a técnicas asimétricas. En primer lugar se desvanecen
las fronteras entre ejército y civiles, público y
privado. La guerra asimétrica escapa a las reglas clásicas.
Ejemplos de guerras asimétricas activas lo son hoy: la guerra
de resistencia en Iraq; la que se desarrolla en Afganistán;
el combate de los separatistas chechenos contra Rusia; los ataques
del pueblo palestino al invasor Israel o incluso el uso del terrorismo.
Los objetivos militares no son ya la pulverización de las
líneas enemigas sino la molestia constante, la picada de
la abeja y en muchos casos la erosión del apoyo a la guerra
dentro de la sociedad del enemigo. Así, el uso y administración
de la opinión pública suele ser parte del arsenal
de David contra Goliat. De hecho, los estrategas del Pentágono
coinciden en que el gran error de Saddam Hussein fue presentar una
guerra simétrica a la superpotencia militar en la guerra
del golfo de 1991.
De suceder, en Venezuela no se cometerá ese error. Se está
consciente de la poca resistencia que nuestra Fuerza Armada podría
presentarle a un ataque clásico del imperio. Venezuela toda,
sus barrios, sus llanos y sus montañas serán un infierno
para las tropas extranjeras que no encontrarán un enemigo
a quien golpear. Serán millones los David haciendo girar
las hondas hasta abatir al gigante. En Venezuela, lo sepan estos
apátridas nuestros o no lo sepan, lo sepa el arrogante enemigo
o no, morderán el polvo porque se encontrarán con
un pueblo en armas y no con un ejército solo. Por cierto…estos
apátridas deberían saber que los primeros en caer
serían ellos.
http://viejoblues.com/Bitacora/node/1076
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