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 DIECINUEVE PÁRRAFOS
DEL INMORTAL SR. ALFONSO, TERROR DE DANTE ALIGHERI, Y UNA ESPERADA
VISITA DIGITAL DE POLICARPO SOLER.
Si: esto se está poniendo bueno. Bueno de verdad.
Comienzan a insinuarse ya las escamas y las zarpas que los misceláneos
se cuidaban de llevar bien ocultos bajo el disfraz pacifista y cordial
de Mahatma Gandhi. Han empezado a atronar el espacio los tarugos
de este circo svenska con las primeras descargas de palabras non
santas dirigidas a sus humildes compatriotas de Librínsula,
estos servidores que solo han hecho uso de la libertad de expresión
al llamar a los estafadores por su nombre, a los mentirosos, por
el respectivo, y a los mediocres pomposos, por donde más
les duele. Hasta Ramón Humberto Colas ha dejado por unos
minutos de acarrear equipos electrodomésticos por triplicado
hasta la CIA House donde vive para mostrar sus agallas en el oficio
de apapipio post- Castro, para el que se prepara con esmero, con
la senil virilidad de Shylock, el mercader de Venecia. Un líder
político de la estatura de Alexis García Solenzal,
tan carismático, tan buen redactor, tan cubano, tan monaguillo,
tomado por sorpresa, casi ha caído en la tentación
de maldecir, aunque ha logrado refrenar su boquita para terminar
la tarea verdaderamente esencial: pasar el cepillo en Miami, recordando
a los patrones, que aunque la distancia sea el olvido deben considerar,(
eso si, con todo respeto), un aumento de sueldo para los que se
sacrifican lejos de la patria, en la gélida Suecia. No en
vano los misceláneos han venido cumpliendo ejemplarmente
las tareas de la Agencia. A fin de cuentas, alega con dulce voz
desfalleciente, y sin atreverse a levantar la mirada del piso, la
contra cubana no es menos que la afgana o la iraquí, y hay
que ir pensando en mandarle a hacer al Sr. Osvaldo Alfonso, egregio
freedom fighter, una docena de capas y unos quepis parecidos a los
de Karzai para que pueda pavonearse por el Cerro y demostrarle a
la gente del barrio lo lejos que se puede llegar sin trabajar, siempre
y cuando se despojen primero de esas tonterías llamadas honor,
dignidad, patriotismo y decencia. Y, por supuesto, sin son capaces
de descoyuntarse corriendo al oír la voz del amo.
Librínsula, al parecer, ha destapado el
box sueco de Pandora propiciando, más o menos, la misma estampida
que protagonizan las cucarachas cuando se levanta un madero podrido
del patio. Todo comenzó con un artículo comentando
la manera en que lucha por anular a la nación cubana un puñado
de publicanos criollos al servicio del gobierno de los Estados Unidos,
y cómo usan para ello su página web, voz oficial en
Suecia del Partido Liberal Cubano del Progreso sin Pinchar, supremo
exponente de esa digna manera que tienen algunos de hacer patria
tumbándole la plata a los yanquis. La reacción no
ha podido ser más sorprendente.
Resulta que estos cubanazos ejemplares, estos demócratas
sin tacha, estos esforzados paladines de los abrazos y las reconciliaciones,
estos pacifistas verticales, siempre tan locuaces, siempre tan agresivos,
antaño tan beligerantes, no encontraron mejor manera de defenderse
que:
- Con
el estreno mundial de la película “La denuncia”,
fanfarrias y redoblantes mediante, donde oscuros villanos de Librínsula
acaban con el honor de una virginal doncella sueca, y esta los
acusa por el desacato ante el universo, con el mismo mal disimulado
orgullo conque una solterona crápula recriminaría
a cualquier viandante que se le acercase a pedirle la hora, por
supuestas intenciones lascivas.
- Con
un desgarrador llamado a los moninas del mundo que comparten con
ellos ciertas hojas de pago, para que acudiesen masivamente en
su auxilio. Esta parte de la puesta en escena incluyó la
pose adoptada por Teda Bara para estremecer a los espectadores
en la película silente donde clamaba por su hijo recién
nacido secuestrado por Mata Siete.
- Con
el envío a los buzones electrónicos de Librínsula
de un par de mensajes amenazantes de sus palas, o sea, los moninas
del punto anterior, los mismos que no quieren que se acabe el
negocio de la contrarrevolución porque sería ponerse
en la lista de las especies en extinción cubanas, y eso
no puede permitirse después de tanto esfuerzo evolutivo
para reciclarse de batistianos en demócratas, y de vividores
y vagos, en luchadores por la libertad. De estos mensajes resurgió
la sombra de Policarpo Soler, pistolero del Grau y Prio, vulgar
ladrón y asesino disfrazado de Robin Hood, habilísimo
para la bofetada, la extorsión y la tortura, precisamente,
los argumentos filosóficos con los que los beatíficos
misceláneos y sus patrones sueñan convencer, una
vez más, al pueblo de Cuba de las bondades del capitalismo,
cuando las divisiones invasoras yanquis nos lleven a la transición
soñada, con la misma voluntariedad del chino.
Otra vez en el reparto de los misceláneos roles le ha tocado
al Sr. Alfonso la tarea más dura, como si tuviese que pagar
la novatada por haber llegado último al jamón americano.
Para él la tarea de prestar su cara al ridículo espantoso
de firmar lo que escribe. Para él la más que difícil
tarea de repetir las mismas acusaciones con pruebas capaces de hacernos
llorar de risa, tales como que en la Biblioteca Nacional no se pueden
leer las Bohemias de antes de 1959, Lunes de Revolución o
Pensamiento Crítico, pruebas irrefutables de cuánto
ha degenerado en las manos de logreros improvisados las banderas
del viejo Partido Liberal de José Miguel Gómez. Por
la mitad de este embuste calumnioso, tan fácil de refutar,
Chibás lo hubiese retado a duelo. Nosotros preferimos que
se desmorone solo, pero le recordamos, con todo respeto, que el
reloj sigue marcando las horas y no ha presentado aún ni
la millonésima parte de una prueba. Mientras esto no ocurra…ti-
tac, tic- tac…
Los argumentos del Sr. Alfonso acerca de la realidad cubana, en
boca de alguien como él, que en todos sus años, evidentemente,
no ha frecuentado las bibliotecas de su país, tienen el inconfundible
olor a lozanía de un queso Camenberg. ¿Quiere seguir
hablando de racismo en Cuba? Pues comencemos por poner el problema
en perspectiva histórica: ningún problema social puede
ser evaluado sin referencias comparativas, sin analizar su historia.
¿Cuáles son las credenciales integracionistas que
pueden presentar en Cuba el colonialismo español o el capitalismo
dependiente a Estados Unidos, que padecimos hasta 1959? ¿Cuáles
son los que puede presentar hoy en los propios Estados Unidos? Al
respecto, una breve cita de un discurso de Harry Belafonte, que
no es rubio, pronunciado en el TransAfrica Forum, el pasado 31 de
marzo, y que puede ser consultado íntegramente en www.transafricaforum.org:
“(Los afroamericanos) vivimos en las entrañas del
monstruo. Muchas de las políticas que han devastado a Africa
y a otros países del mundo subdesarrollado han sido creadas,
y se manifiestan aquí, en Washington DC, en la colina del
Capitolio…”
Sobre la inmensa igualdad que los Estados Unidos han garantizado
siempre a sus ciudadanos negros, lo remito también al discurso
de Frederick Douglas conocido por “The Hipocrisy of American
Slavery”, pronunciado el 4 de julio de 1852, en Rochester,
con la esperanza de que no lo tilde de castrista.
Es de esperar que el Sr. Alfonso, como mestizo que es, sueñe
con recibir mañana un trato muy cordial, en una Cuba a la
que imagina ocupada por los simpáticos marines yanquis, esos
alegres muchachos que han cometido algunos pecadillos intrascendentes
en Irak, como quemar, por ejemplo, un millón de libros de
la Biblioteca Nacional, masacrar a 24 mujeres y niños en
Hadita, o retratarse, democráticamente, junto a los muertos
en las sesiones de tortura en Abu Grahib. Es de esperar también
que el Sr. Alfonso tenga algo que decirnos, a nombre de los misceláneos,
acerca del Plan Bush para Cuba, versión dos, que ha provocado
tanto rechazo en el mundo, incluso, entre enemigos de la Revolución.
¿Le sirvo otro relojito, Sr. Alfonso?
Con regocijo repiten a coro los misceláneos que quienes
hacemos Librínsula leemos su página web. Claro que
si, y no nos avergonzamos por ello, aunque sea esto pecado de lesa
cultura. Alguien tiene que hacerle la autopsia al muerto. De la
misma manera que ellos leen la nuestra y no por ello han dejado
de marcar la tarjeta ante quien les reporta a fin de mes, para cobrar
el contrato, a tanto por cipayo. ¿Y las ideas que dice defender
el Sr. Alfonso? Bien, gracias: para hablar claro, solo las dos o
tres incluidas en las cláusulas; las que les indican promover
con toda la sibilina delicadeza de que hacen gala cundo quieren
llevarse el gato al agua los oficiales CIA y los diplomáticos
CIA que los atienden, siguiendo rigurosamente los pasos que establece
el Manual para la Implementación del Trato del Esqueleto.
¿Por casualidad, estimado Sr. Alfonso, hablaba Usted de racismo?...
El Sr. Alfonso se mueve en Suecia con los fondos yanquis. Vive,
como el resto de los misceláneos, a costa del dinero que
el gobierno de Bush destina para hacer la guerra a Cuba. Vende a
la nación donde nació por los treinta dineros bíblicos.
Se corrompe y corrompe todo lo que toca con su cobarde hipocresía
y su pose de santurrón escapado de “Los hermanos Karamazov”.
Porque, a diferencia de otros enemigos de la Revolución,
como un indescriptible Vicente Hecherri, anexionista del fascio
criollo, el Sr. Alfonso no tiene el valor moral necesario para decir
en voz alta el futuro que imagina para Cuba. Su prédica se
concentra en conceptos ambiguos acerca de libertades, mercado libre,
democracia y derechos, sin mencionar jamás, con el mismo
cuidado con que Drácula se cuidaba de acercarse a un espejo,
la palabra intervención norteamericana en Cuba, ni capitalismo,
ni propiedad privada sobre los medios de producción, ni privatizaciones,
ni neoliberalismo, ni plusvalía, ni explotación del
hombre por el hombre, ni clases sociales, ni capitalismo dependiente,
ni lucha de clases, ni imperialismo, como si no importasen, como
si todos fuésemos felices habitantes desmemoriados de Disneylandia,
como si no existiese algo llamado Economía Política.
El Sr. Alfonso escribe en una página que pagan los dineros
de Freedom House, según confiesa Alexis García Solensal,
el gerente del conuco sueco, ¿y qué son Freedom House,
la USAID y la NED sino hojas de parra de la CIA y del gobierno norteamericano,
brazos aterciopelados del mismo Frankestein, metáforas para
incautos, alegorías carnavalescas de un sistema que se sueña
inteligente y pasma con su mediocre repetición de los mismos
trucos, como un ilusionista de pacotilla, incapaz de remontar los
pases de mano estrenados durante la Guerra Fría, en tiempos
de Eisenhower?.
¿Cree realmente algún misceláneo que alguien
en este planeta cree todavía el sonsonete de que tales herramientas
de la geopolítica yanqui son”independientes, no partidistas,
apolíticas, y sin fines de lucro”?
Algunas perlas para que el Sr. Alfonso se baje de la nube, donde
quiere hacernos creer que está:
- Freedom
House recibe sustanciales fondos de entidades neoconservadoras
como Smith Richardson Foundation, Bradley Foundation y Sarah Scaife
and Olin Foundation, curiosamente, las mismas que financian el
movimiento neoconservador norteamericano culpable de algo tan
intrascendente como la guerra de Irak y la ofensiva contrarrevolucionaria
a escala mundial, donde Cuba socialista no encaja. En el 2003
la primera donó a FH la cantidad de $200 mil USD, y la
última $270 mil. Ante estos datos imagino a los misceláneos
saltando de gozo al aguerrido grito de ¡Que viva la Pepa!
(Ver http://rigthweb.irc-online.org/profile/1476)
-
Freedom House tiene entre sus directivos a James Woolsey, ex Director
de la CIA, (¡Oh, qué casualidad!), a Jeanne Kirpatrick,
llamada por muchos “Calamity Jeanne”, Samuel Huntington,
el mismo del “Choque de civilizaciones”(a quien el
Sr. Alfonso, a propósito, puede dirigirse con sus angustias
acerca del racismo, para que aprenda cómo suena en Inglés
una trompetilla), y por último, Mark Falcoff, el cubanólogo
de la pandilla neoconservadora. Desde 1989 está vinculado
a FH Frank Calzon, veterano de la Agencia en el frente cubano,
pródigo en el ataque fácil a mujeres, fusiforme
ante los hombres, como ocurrió cierta vez en Ginebra, de
cuyo nombre no querrá acordarse, y entrenador del Sr. Colás.
-
De acuerdo al Financial Time del 30 de marzo del pasado año,
FH “está recibiendo dinero de la administración
Bush para realizar actividades clandestinas dentro de Irán,
las que incluyen boycots, protestas, bloqueos, huelgas y desobediencia
civil, con el objetivo de deslegitimar a las autoridades y debilitar
su apoyo interno, especialmente, el de las fuerzas armadas.”
Cualquier parecido con los planes e intentos circenses de una
contrarrevolución clientelistas y apátrida, como
la nuestra, es pura coincidencia.
Por cierto, una carta abierta a Freedom House, dirigida a su Directora
Ejecutiva, Ms Jennifer Windsor, fue publicada por Diana Barahona
en Counterpunch, el pasado 4 de marzo y merece ser citada:
“Se ha afirmado que FH recibió del gobierno de los
Estados Unidos la cantidad de $ 2 100 000 USD en el 2004(Ver Cuba
News, Maryland). Solicitamos la lista de todas las ayudas recibidas
por FH de las agencias gubernamentales, como la NED, desde el año
1995 a la fecha. También solicitamos, de una organización
como la suya, que dice trabajar por la promoción de la transparencia
y la libertad de prensa en el mundo, las relaciones de FH con Robert
Kent, bibliotecario de New York( agente confeso de la CIA, detenido
en Cuba y expulsado por chapucero, en el mejor estilo del Inspector
Ardilla, y hoy vocero oficial de las “bibliotecas independientes”
junto al Sr. Colas).”
¿La respuesta recibida? Bien, gracias. La Sr.a Barahona
se ha sentado a esperarla, para no cansarse. ¡Ah, inefables
demócratas pervertidos, candiles de la calle y oscuridad
de la casa!
Sobre las más que estrechas relaciones del Sr. Alfonso con
ese personaje de opereta que dirigió la Oficina de Intereses
de los Estados Unidos en La Habana, el Sr. Cason, y que se tuvo
que ir con el rabo entre las piernas, dejándonos el sabroso
recuerdo de unos muñequitos que lo inmortalizarán
durante varias generaciones de cubanos, hablaremos próximamente.
También del intento del Sr. Alfonso de fingirse desequilibrado
mental, certificados médicos mediante, para intentar escapar
a la sentencia que lo esperaba cuando fue juzgado por mercenario,
no por “preso de conciencia”, en el 2003 , hablaremos
en próxima ocasión.
Imposible agotar de una sola vez el infinito anecdotario de personajes
de esta calaña, que dejan chiquitos al Lazarillo de Tormes
y al autor de “El Arte de Hurtar”.
Me despido con un fraternal abrazo para las palas gansteriles de
los misceláneos que han sustituido el mensaje amelcochado
de una “Estefanía, activista italiana”, corazoncitos
rosados, angelitos cachondos, glamour Barbie, que nos dio la oportunidad,
la semana pasada, de asomarnos a la blogosfera de la CIA, y que
entran al ruedo en alarde bravucón, de chulos de esquina,
listos a matar por sus moninas misceláneos. Se trata de un
tal Alex Hernández que nos dedica un mensaje de rendida admiración
al llamarnos “perros castristas”, y una alimaña
anónima que se autotitula “orgullo del Diezmero”,
escapada a la clasificación de los moluscos tropicales realizada
por el sabio Felipe Poey, de humor aplomado y versificación
fulastre.
Para
los dos besos y abrazos con toda la satisfacción de comprobar
que nunca segundas partes fueron buenas, y que si el Sr. Alfonso
& Co descansa en ellos sus planes futuros para Cuba, sería
tan tonto como intentar revivir al Colorado, al Turquito de Orfila,
a Emilio Tro y a Policarpo Soler, tantos años después,
y una Revolución mediante, que ha enseñado a tirar,
y tirar bien a todo un pueblo.
Se acabó para siempre en Cuba, Sres. misceláneos
y aspirantes a esbirros, el dócil y espantadizo rebaño.
¿Dispuestos a comprobarlo en primera línea, o prefieren
dejarlo, como sempiternos Capitanes Araña que son, Suecia
o Miami mediante, para que sean los marines los que lo comprueben?
Ángel de la Guardia

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