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 El debate congresional
sobre la amnistía a los moncadistas y el falso don de profecía
de Rafael Díaz Balart
El pasado 8 de mayo tuvo lugar una ceremonia fúnebre muy
concurrida en Miami, en la Iglesia San Juan Bosco de la Pequeña
Habana. Tres días antes, a la edad de 79 años, había
muerto de leucemia Rafael
L. Díaz Balart. Durante el oficio religioso celebrado,
Monseñor Agustín Román definió con las
siguientes palabras el sentido de la vida del fallecido:
“Una vida es siempre bella, pero es mucho más hermosa
cuando se ama un ideal. Estamos ante una persona que dedicó
su vida al amor a la patria.”(1)
Como “heredero de un legado patriótico familiar”
fue calificado en el obituario publicado por el “Miami Herald”.
También allí se recogen las palabras de su hijo Lincoln,
quien aludió a “su sabia forma de unir a los cubanos
de múltiples pensamientos y orígenes”, y definió
de la siguiente manera la filosofía existencial que se le
atribuye: “Amarás a Cuba sobre todas las cosas y a
los demás cubanos omo a ti mismo”. (2)
No habían aún cesado los ecos de tan patriótica
ceremonia cuando, con sospechosa sincronización, aparecía
en dieciséis periódicos y publicaciones digitales
del mundo, en tres idiomas (español, francés e inglés)
referencias a un breve y misterioso texto atribuido al prohombre
desaparecido, nada más y nada menos que el discurso que supuestamente
pronunciase en 1955, en la Cámara de Representantes, para
oponerse a la amnistía de los moncadistas.
El primero en publicarlo íntegramente, al día siguiente
del deceso y como despacho de Notimex, fue el diario “Las
Noticias de México”, que se autoproclama “el
primer diario digital de Aguascalientes”. El 10 de mayo lo
publica el “Miami Herald” bajo el título “La
funesta amnistía”, y lo reproduce también, con
idéntico título, “Peñacubana.com”.
El 11 de mayo se hace referencia al texto en “Creators.com”,
en inglés, en el artículo del periodista de origen
cubano Miguel Pérez titulado “Patriarca profético
muere, pero su legado vive”. El 22 de mayo lo cita y transcribe
un despacho atribuido a Tania Díaz Castro publicado por CubaNet
News Inc, en francés, bajo el título de “Las
profecías de Rafael Díaz Balart”.
Llama la atención leer el listado de los órganos
de prensa que con tan perfecta coordinación publicaron el
texto: con excepción del ya citado despacho de Notimex, de
lo publicado en Mailgate.supereva.it, de Argentina, y del ABC de
España, que lo publica en su Foro de lectores cuando uno
de ellos lo envía, bajo el pseudónimo de “El
Isleño”, todos los demás se mueven abiertamente
en la órbita de la red digital que el exilio contrarrevolucionario
cubano mantiene con los dineros que el gobierno de los Estados Unidos
le bombea a través de organizaciones “democráticas,
no partidistas y apolíticas” como la NED y la USAID.
Entre los primeros sitios web que lo publican se encuentran Contacto
cuba.com, Adcuba.org (en inglés), La nuevacuba.com. Netforcuba
en español, Cubanet.org, Camagueyanos.com, Marporcuba.org,
Sincensura.org, y Liberalismo.org.
Tras una primera lectura del texto “profético”
del patriarca saltan, incontrolables, las dudas: con un espeso velo
de misterio se impide al lector conocer la fuente original del documento
que, según se afirma, corresponde a un discurso público
del entonces Representante a la Cámara y líder de
la mayoría batistiana. De manera inusual para este tipo de
“revelación” y contra todo rigor histórico
y profesional, se elude orientar al lector para que pueda consultar
las fuentes que, eventualmente, respaldarían la veracidad
de la “profecía”.
No menos sospechosa resulta comprobar la intemporalidad con que
se rodea a la revelación. La mayoría de las veces,
como hace el “Miami Herald”, no se considera necesario
precisar al lector la fecha en que fue pronunciado este supuesto
discurso. Cuando se intenta hacerlo, quizás para vencer algún
secreto escrúpulo de conciencia, se apela, sin mayores miramientos
a los meses de 1955 en que el tema de la amnistía acaparaba
los primeros planos de la prensa cubana: para unos fue en abril;
para otros, mayo; para la mayoría, la fecha es aún
más imprecisa: se le ubica, simplemente, “en 1955”.
El discurso “profético” de Rafael Díaz
Balart, testimonio póstumo de su genio político incomprendido,
recogería su viril protesta contra la amnistía de
los moncadistas, sus reiteradas denuncias ante el pueblo de Cuba
por el error histórico en que incurrían los demás
Representantes y el propio gobierno de Batista, que, contra su opinión,
concedería la libertad a Fidel y sus compañeros, a
quienes acusaba de no pretender la paz, ni la democracia, ni la
confraternidad entre cubanos. Nada más apropiado y oportuno,
de ser cierto, para legitimar y fortalecer la posición de
los herederos universales del “precursor”, sus hijos
Lincoln y Mario, en momentos en que las pugnas internas que tiene
lugar entre las fieras de Miami se acrecientan de cara a lo que
creen es “la inminente transición en Cuba”.
Este conmovedor sacrificio filial digno de figurar en las páginas
sentimentalmente pedagógicas de “Corazón”,
de Edmundo de Amici, perseguía también otros objetivos
que se transparentan cuando se analiza el texto:
1) Rodear a la figura de Rafael Díaz Balart, y por extensión
a la de sus herederos, del halo de honestidad de los que defienden,
tenaz y abiertamente, posiciones de principios aunque estas sean
contrarias a las de las mayorías:
“He pedido la palabra-se pone en boca de RDB- para explicar
mi voto, porque deseo hacer constar ante mis compañeros
legisladores, ante el pueblo de Cuba y ante la historia, mi opinión
y mi actitud en relación con la amnistía que esta
Cámara acaba de aprobar y contra la cual me he manifestado
tan reiterada y enérgicamente”.(3)
2) Demostrar que RDB siempre defendió, y por extensión,
sus hijos hoy defenderían, las posiciones más sinceras
de defensa de la pluralidad, la democracia, la paz, el diálogo
y la reconciliación entre cubanos:
“Soy partidario decidido de toda medida a favor de la paz
y la fraternidad entre todos los cubanos, de cualquier partido
político o de ningún partido político, partidarios
o adversarios del gobierno. Y en ese espíritu sería
partidario decidido de esta amnistía o de cualquier otra
amnistía.”
3) Ilustrar, mediante el ejemplo de una experiencia “histórica”
fallida, que cualquier amnistía en la Cuba post- transición
que imaginan no puede ser “tan amplia y generosa” como
la de 1955, preparando mentalmente a la opinión pública
para la represión que sueñan desatar:
“Una amnistía debe ser un instrumento de pacificación
y de fraternidad, debe formar parte de un proceso de desarme moral
de las pasiones y de los odios, debe ser una pieza en el engranaje
de unas reglas de juego bien definidas, aceptadas directa o indirectamente
por los distintos protagonistas del proceso que se está
viviendo en una nación.”
4) Desterrar de la política nacional, por perniciosos, a
los seguidores de la línea de Fidel Castro, y por extensión,
a cualquier revolucionario que no acate las reglas del juego de
la política burguesa:
“Fidel Castro y su grupo han declarado reiterada y airadamente,
desde la cómoda cárcel en que se encuentran, que
solamente saldrán de esa cárcel para continuar preparando
nuevos hechos violentos, en la búsqueda del poder total
al que aspiran. Se han negado a participar en todo proceso de
pacificación… Ellos no quieren paz. No quieren solución
nacional de tipo alguno, no quieren democracia, ni elecciones,
ni confraternidad.”
5) Estigmatizar los orígenes y la proyección inicial
de la Revolución y de su principal dirigente, para descalificar
la sociedad que, como resultado de ella, se ha construido en Cuba:
“Quieren…destruir todo vestigio de Constitución
y de ley en Cuba para instaurar la más cruel, la más
bárbara tiranía,… un verdadero régimen
totalitario, inescrupuloso, ladrón y asesino que sería
muy difícil de derrocar por lo menos en veinte años…
(quieren) destruir en forma definitiva todo el acervo espiritual,
histórico, moral y jurídico de nuestra república.”
6) Deslindarse de los errores cometidos por el gobierno de Batista
en el manejo del reclamo popular de la amnistía para los
moncadistas, demostrando que RDB fue capaz de sostener posiciones
independientes en el seno de dicho gobierno, lo cual lo exoneraría,
eventualmente, y también a sus descendientes, del estigma
histórico que supone a los ojos del pueblo cubano haber sido
uno de los defensores y voceros más conspicuos del batistato:
“Los principales jerarcas de nuestro gobierno no han tenido
la claridad y la firmeza necesarias para ver y para decidir lo
más conveniente al Presidente, al gobierno y sobre todo,
a Cuba. Creo que esta amnistía, tan imprudentemente aprobada,
traerá muchos días de luto, de dolor, de sangre
y de miseria al pueblo cubano.”
7) Subrayar la humildad desinteresada de RDB mediante el recordatorio
de aquel discurso, que concluye con un acto de contrición
pública, lleno de patriotismo y profunda caridad cristiana:
“Pido a Dios-concluye el texto- que la mayoría de
ese pueblo y la mayoría de mis compañeros representantes
aquí presentes sean los que tengan la razón. Pido
a Dios que sea yo el que esté equivocado.”
Después de este final operático, el clan de los Díaz
Balart sobrevivientes debe suponer que largas procesiones de penitentes,
todo el pueblo cubano, tendría que acudir en dolorosa procesión
de flagelantes y arrepentidos a pedirle perdón por no haber
escuchado las divinas profecías que el patriarca formulase
hace 50 años.
Pero este genial proyecto incurre en un pequeño desliz.
El casi imperceptible error de sus diseñadores radica en
un detalle que, supongo, consideraron intrascendente, prescindible,
disculpable: el “discurso” de RDB ante la Cámara
de Representantes jamás fue pronunciado.
El Diario de Sesiones del trigésimo cuarto período
congresional, de la primera legislatura ordinaria y extraordinaria
de 1955 aparece recogido en el volumen número XCI. Este se
inicia con la sesión de constitución provisional de
la Cámara, celebrada el 28 de enero, bajo la presidencia
de José Milanés Tamayo contando en el estrado presidencial
con la presencia de Rafael Guás Inclán, “Vicepresidente
electo de la República”, se subraya, junto a Panchín
Batista, “Gobernador electo de La Habana”, vuelve a
subrayarse, y Justo Luis del Pozo, “alcalde electo de La Habana”,
termina de subrayarse, y concluye con la sesión extraordinaria
del 23 de mayo de 1955, presidida por Gastón Godoy y Loret
de Mola y Abelardo Valdés Astolfi. La primera legislatura
ordinaria comenzó el 28 de enero y concluyó el 20
de abril. En ella, como se recoge en dicho Diario de Sesiones, “como
legislación originada en la Cámara, se aprobó
la Semana Inglesa de Labor y la Amnistía para los delitos
políticos”. La primera sesión de la legislación
extraordinaria fue celebrada el 2 de mayo. En ella se ratificó
la Ley de Amnistía Política. En la celebrada al día
siguiente se discutió y aprobó la Ley concediendo
amnistía a los ex-militares.
En la sesión ordinaria del 14 de marzo se introduce por
primera vez, en esta legislatura, el tema de la amnistía.
Un mensaje del Senado con fecha 8 de marzo, firmado por su Presidente
Anselmo Alliegro, da a conocer la solicitud acordada el día
anterior por ese Cuerpo para que la Cámara ceda el derecho
de prioridad para tratar el tema, a propuesta del senador Arturo
Hernández Tellaheche. La Cámara, a propuesta del representante
Roberto Rodríguez de Aragón, del Partido Acción
Progresista, de Matanzas, deniega la solicitud, ratificando su interés
en ejercer el derecho de preeminencia. El 16 de marzo se da lectura
a una nueva comunicación del Senado, fechada dos días
antes, donde se expresa que, por ser distintas las proposiciones
de ley de amnistía presentadas (la del Senado, por Hernández
Tellaheche, y la de la Cámara, por Amador Rodríguez,
representante del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico),
por La Habana), se rechaza la solicitud de prioridad de la Cámara.
Ante esta negativa, se acuerda la creación de un Comisión
Interparlamentaria formada por los líderes de los Comités,
para zanjar el diferendo.
El 22 de marzo se acuerda que la Comisión Cameral para negociar
con el Senado la propuesta de ley sobre la amnistía sea conformada
por los representantes Casillas Lumpuy, Torres Sánchez, Guerra
Romero, Iglesias Abreu, García Ochoa, Rodríguez Sánchez,
y Villalobos Olivera. En esta misma sesión comienza entre
los representantes un debate acerca del proyecto de ley, que se
prolongará durante toda la legislatura, iniciándose
con una polémica sobre procedimientos, hasta alcanzar el
fondo del asunto.
Una interesante declaración del representante Luis Ortega
Ortega, del Partido Acción Progresista, el mayoritario en
la Cámara, del cual era líder RDB, deja tempranamente
sentada la postura que por cálculo político y bajo
la presión de la opinión pública, no por altruismo,
adoptarían Batista y sus representantes:
“Estamos seguros de que nuestro líder, el General
Fulgencio Batista, y los hombres que integramos esta Mayoría,
estaremos a favor de esta iniciativa (la amnistía)”.(4)
El 28 de marzo, en medio de un acre debate que terminaría
a las 8.50 pm, cuando el presidente Gastón Godoy abandonó
su asiento al no poder restablecer el orden quebrado por los representantes,
a punto de irse a las manos, RDB interviene para defender el derecho
de la Cámara a tratar el proyecto de amnistía, antes
que el Senado, por ser “un cuerpo más popular que aquel”
(5). Ese mismo día hace planteamientos esenciales para comprender
la posición del oficialismo ante el tema que se debatía:
1. “El Gobierno ha dicho y reiterado que está en
el plano de acceder a esta medida de confraternización,
no al restablecimiento de una paz que ya existe…”
2. “¿Cómo es posible que, en medio del gesto
desinteresado y sano del Gobierno, deseando y reiterando que quiere
ir a la Amnistía, aquellos que han de gozarla se empecinen
en desconocer a los mandatarios que eligió el pueblo…?”
3. “Vamos a discutir la amnistía: pero vamos a discutirla
de forma responsable…”(6)
En la sesión ordinaria del 13 de abril, el representante
Juan Amador Rodríguez, a nombre del CADI (Comité de
Acción Democrática Independiente) intervino para saludar
y respaldar declaraciones de Batista favorables a la aprobación
de la Amnistía, precisando, para advertencia de los opositores
recalcitrantes a la misma, que Batista había sido explícito
en sus órdenes:
“El Presidente de la República… declaró
que el Gobierno está en disposición, al igual que
sus representantes en ambos Cuerpos Colegisladores, para propiciar
de inmediato la aprobación de la ley de Amnistía…”
(7)
RDB no se opuso, en ningún momento, al menos de manera manifiesta,
al cumplimiento de las órdenes de Batista ni en este ni en
ningún otro caso, al contrario, aprovechó la oportunidad
para hacer gala de su innata capacidad de guataquería, expresando:
“Que tenga la opinión pública y la oposición
la seguridad, como lo ha expresado el general Batista y la mayoría
congresional (de la cual era líder RDB) que esta ley de Amnistía
que propicia el generoso corazón del Presidente de la República
será tan amplia como para que puedan salir de las cárceles
todos los presos políticos y hasta los políticos de
oposición que han cometido delitos comunes.”
Llegamos a las sesiones extraordinarias del 18 y 19 de abril. Con
la presencia inusualmente elevada de 114 representantes, se inician
los debates, dándose lectura al dictamen de la Comisión
Interparlamentaria sobre proposiciones de Ley de Amnistía,
y luego a un mensaje de su Presidente Andrés Rivero Agüero,
remitiendo a la Cámara la propuesta de ley, para que fuese
discutida y aprobada, en primera instancia.
Para poder ser sometido, de inmediato, a votación el controvertido
proyecto de ley, tal y como expresó Gastón Godoy,
Presidente de la Cámara, se debía antes proceder a
efectuar una votación para suspender preceptos reglamentarios.
Sometida la propuesta a votación fue aprobada, por unanimidad.
A propuesta del representante Carmelo Urquiaga Padilla, se propone
la creación de una comisión especial de la Cámara
para que , en un plazo de media hora, conozca y dictamine acerca
de la propuesta formulada por la Comisión Interparlamentaria,
lo cual se aprueba, formando parte de ella, entre otros, RDB como
líder de la mayoría. El dictamen de dicha comisión,
leído a las 8.55 de la noche, es sumamente curioso, por dos
elementos:
- Se exceptuaban de una amnistía tan amplia como aquella
únicamente a los supuestos comisores de “delitos
que hubieran tenido por finalidad o propósito directo o
indirecto propiciar la acción política ingerencista
del comunismo internacional, o favorecer sus planes o miras.”
-Se incluían en la amnistía a “los miembros
del Ejército, la Marina, la Policía Nacional, Policía
Secreta y Judicial, y cualquier otro Cuerpo perteneciente a algún
Ministerio y otros Organismos del Estado, las Provincias y los
Municipios, cuyas funciones sean vigilar y perseguir delitos y
contravenciones, antes del 15 de abril de 1955.” (8)
La recomendación final de la comisión especial fue
escueta:
“Esta Comisión Especial recomienda a la Cámara
de Representantes la aprobación de la Proposición
de Ley objeto de estudio, con las modificaciones arriba indicadas.”(9)
Minutos después, el Presidente de la Cámara, antes
de someter a votación definitiva la totalidad de la Proposición
de Ley, con excepción de las adiciones propuestas, que se
votarían aparte, hace la pregunta de rigor:
“¿Algún señor Representante pide la
palabra en contra de la totalidad del Proyecto?”
El “Diario de Sesiones” recoge la respuesta: “Silencio”
(10)
Despejada las formalidades, se somete a votación nominal
el Proyecto. Uno por uno los Representantes van dando su si a la
propuesta. Al finalizar la votación, así resume sus
resultados Gastón Godoy Loret de Mola:
“Han votado 114 señores Representantes. Todos que
sí. Queda aprobada la totalidad del proyecto y todo el articulado,
sin perjuicio de que entremos a discutir y a votar todas las enmiendas
adicionales presentadas al Artículo Primero.”(11)
RDB no sólo votó aquel día a favor del proyecto
de amnistía, sin atreverse a discrepar de las órdenes
cursadas por Batista, sino que cuando intervino, al debatirse si
los prisioneros por los sucesos de Orfila debían incluirse
en la amnistía como presos por delitos políticos o
comunes, expresó:
“Yo quiero que quede constancia aquí de nuestro criterio.
Nosotros vamos a votar el proyecto de amnistía amplio y generoso,
con el deseo de que así sea para satisfacer los anhelos de
la opinión pública y los anhelos de nuestros corazones”
(12)
Más adelante, al filo de la medianoche de aquel día
trascendental, pidió la palabra nuevamente para explicar
su voto, dejando constancia de las interioridades del mismo:
“No
sería el Gobierno responsable si al ir a una amnistía
para tratar de encontrar los caminos definitivos de la paz, no se
amnistiase a los que… defendieron el Cuartel Moncada, a los
miembros de las Fuerzas Armadas, que tienen también una razón
política y una razón moral, por eso nuestros votos
están completamente justificados, porque yo no hubiese votado
este proyecto de Ley si no hubiese venido con el Artículo
4.” (13)
“Cuando el Primer Ministro nos dijo que esta era una línea
del Gobierno, y que quería satisfacer a la opinión
pública, y demostrar a la prensa cubana que no veníamos
aquí a obstaculizar la amnistía política, nosotros
supimos sacrificar nuestro criterio…” (14)
Según consta en el resumen oficial de la Primera Legislatura
Extraordinaria del Vigésimo Cuarto Período Congresional,
se afirma que durante la misma… “la Cámara ratificó,
en la primera sesión celebrada el 2 de mayo de 1955, la Ley
de Amnistía Política; y en la celebrada al día
siguiente, se discutió y aprobó la Ley concediendo
amnistía a los ex –militares” (15)
En
el pleno de la Cámara, celebrado el 3 de mayo, con la presencia
de 91 representantes, se dio a conocer el dictamen de la Comisión
Especial creada el día anterior para examinar el Proyecto
de Ley aprobado en la sesión de los días 18 y 19 de
abril, el cual recomendaba su aprobación definitiva. Al someterse
a votación, es definitivamente aprobado por 90 votos a favor,
entre ellos el de RDB, y uno en contra, el de José A. del
Toro Cabrera, representante por el Partido Unión Radical,
por Matanzas. (16)
En conclusión, RDB jamás pronunció el discurso
que se le atribuye, y que fuese tan generosamente divulgado después
de su muerte. No es inocente por ello, ni fue ajeno al engaño:
en 1992 echó a andar, en persona, esta monumental mentira
leyendo el texto espurio a través de una emisora de Miami.
Recuérdese que por aquellos años la camada de los
Díaz Balart había preparado las maletas para regresar
con la aureola de “salvadores de la Patria”, para lo
cual necesitaban garantizar la legitimidad histórica del
clan.
El domingo 15 de mayo de 1955 Fidel Castro y 29 compañeros
abandonan el Reclusorio Nacional para Hombres de Isla de Pinos,
tras 19 meses de prisión. El 7 de julio toma el camino del
exilio, forzado por la represión de la dictadura, no sin
antes dejar organizada la Dirección Nacional del Movimiento
26 de julio. El resto de la historia es de sobra conocido.
En una lista de discusión en Internet, Red Cubana.Com, se
produjo un interesante y prolongado debate acerca de la autenticidad
de este discurso de RDB, apenas dos días después de
su muerte. Un cubano que vive en Bélgica y que escribe bajo
el seudónimo de “Jefe del G2 de Guanabacoa” puso
sobre el tapete la acusación de que se trataba de un vulgar
fraude, para lo cual envió los mensajes cursados durante
la polémica sostenida al respecto, en octubre del 2002, entre
otro cubano que se identificaba como “El Microbrigadista”,y
una jauría de decrépitos exiliados cubanos. En medio
de aquel debate de hace tres años el “Microbrigadista”
pidió que alguien de Cuba socialista fuese a la Biblioteca
Nacional “José Martí” para desmentir el
embuste. Entonces, lamentablemente, no conocimos esa solicitud.
Sirva el presente trabajo para apoyar y saludar a ese anónimo
cubano que, desde lejos, supo ser de los primeros en enfrentar lo
que llamó, con razón, “distorsión de
nuestra historia” o “gigantesco fraude histórico”.
No puedo sustraerme de concluir con dos citas: la primera, del
propio debate aludido; la segunda, de un magnífico poema
de Nicolás Guillén, “El velorio de Papá
Montero”.
El 9 de mayo, un participante en el debate de la Red Cubana, identificado
como “Domínguez”, y que se revela como enemigo
de la Revolución, no puede evitar entrar al ruedo sin dar
su veredicto:
“Los Díaz Balart son cipayones, de lo más cipayones
que ha dado Cuba al mundo, que el diablo lo acoja en su seno (se
refiere al fallecido RDB), y lo digo yo, porque me da la realísima
gana…” (17)
A diferencia del falso patriarca, Nicolás Guillén
si fue un verdadero profeta. Hace varias décadas, desde la
sabiduría del pueblo, escribió unos versos que son
el mejor epitafio para el personaje que nos ocupa:
“A velar a Papá Montero, zumba, canalla y rumbero.
Ese muerto no llega al cielo, zumba, canalla y rumbero.”
No es necesario agregar nada más.
Eliades Acosta Matos
Biblioteca Nacional “José Martí”.
Fuentes:
1) Wilfredo Cancio Isla: “Cientos despiden a Rafael Díaz
Balart”, “The Miami Herald”, 8 de mayo de 2005.
2) Idem.
3) Peñacubana.com: “Contra la amnistía a Fidel
Castro”, 10 de mayo del 2005.
4) Diario de Sesiones. Cámara de Representantes, Vigésimo
Cuarto Período Congresional, Primera Legislatura Ordinaria
y Extraordinaria, 1955. Sesión del 22 de marzo, P.36.
5) Idem. Sesión del 28 de marzo, P.29.
6)Idem. Pp 35-36.
7)Idem. Sesión del 13 de abril, P.23.
8)Idem. Sesión del 18-19 de abril, P.9.
9)Idem.
10) Idem, P.10.
11)Idem.
12) Idem, P, 19.
13) Idem, P. 26.
14) Idem, P.27.
15) Anexo.
16) Idem. Sesión del 3 de mayo, P. 24.
17) Red Cubana.com. 9 de mayo de 2005.
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