..."Lo que os puedo dar os doy, que es una ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada..."
"Don Quijote de la Mancha". Capítulo XLII: " De los consejos que dió Don
Quijote a Sancho Panza antes que fuese a gobernar la ínsula..."

ISSN: 1810-4479
Publicación Semanal. Año 3, Nro.126, Viernes, 2 de junio del 2006

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Cuba está en la lista “terrorista”: Miami arremete de muevo
Por el director del COHA, Larry Birns, y el investigador adjunto Michael Lettieri

Informe del Consejo de Asuntos Hemisféricos (COHA): El caso de los Cinco Cubanos manifiesta vergonzoso doble rasero de los Estados Unidos

EL INFORME COMPLETO ESTÁ EN http://www.caribbeannetnews.com/cgi-
script/csArticles/articles/000017/001724.htm

Venden la política exterior a los pejes gordos de Miami

En la casi universalmente desacreditada serie de informes de certificación anual del Departamento de Estado, Cuba se encontró una vez más junto a Irán, Libia (sólo brevemente), Siria, Corea del Norte y Sudán, como “estado patrocinador del terrorismo”. Sin embargo, al parecer la lógica y el sentido de la proporcionalidad de nuevo se han visto pisoteadas por la burda ideología, y las acusaciones revelan el alarmante grado hasta el cual Condoleezza Rice y la Oficina de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado han permitido que un conciliábulo de extremistas cubano-americanos radicado en Miami continúen controlando de facto la política estadounidense hacia la isla. Cuba, que en un inicio fue incluida en la lista de estados patrocinadores del terrorismo en 1992, como resultado del supuesto apoyo que le brindaba a las sublevaciones de guerrilleros en todo el mundo, en cualquier caso no ha hecho nada para merecer esa designación en la actualidad, aunque se utilice la misma definición del concepto del Departamento de Estado.

Para eliminar a la isla de la lista de naciones villanas de la Casa Blanca de Bush requeriría un cierto grado de integridad política (o personalidad suicida) que seguramente irritaría el tracto digestivo del poderoso bloque enemigo de Castro en el Sur de la Florida: Dicho sencillamente, no existe posibilidad de que esto suceda. En realidad, el Departamento de Estado, conociendo que no tenía un caso difícil, había tratado anteriormente de sacar a Cuba de la lista terrorista, pero retrocedió de nuevo para reinventar el documento después que la congresista Ros-Lehtinen y sus colegas de Miami presentaron la prueba de su legítimo fallo.

Fingieron ignorancia

Igualmente asombroso es el farisaico intento de Washington por blandir la macana del antiterrorismo contra La Habana en un momento en que ninguna otra nación importante del mundo está siendo condenada más sistemáticamente por ser paria moral que los Estados Unidos – otro logro del Departamento de Estado. Si hablamos de terror, ya que la tortura se considera en general como el meollo del terrorismo, tenemos que reconocer que la tortura se practica en Cuba, pero no necesariamente por el régimen de Castro. En cambio, como acaba de acusar el Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura, el centro de detención en Guantánamo, en el territorio cubano, ha sido un lugar donde se tortura y debe cerrarse inmediatamente. Dado que el gobierno de Bush conecta una serie de ilusiones y fantasías sobre los espurios vínculos de Cuba con los grupos terroristas, Washington perpetúa una vergonzosa doble moral de aprobar, o peor aún, ignorar, las acciones antisociales contra La Habana de un número de conspiradores y agentes terroristas de Miami, mientras castiga severamente a quienes habían tratado de impedir esas agresiones porque el gobierno de Bush se negó a hacerlo.

No es un secreto que Miami ha sido utilizado con frecuencia como plataforma de lanzamiento de diversos tipos de agresiones de exiliados anticastristas contra la isla. Esos esfuerzos, que han abarcado desde la propaganda provocadora intencional hasta los declarados actos de terrorismo y violencia –en algunos con la complicidad de Washington—han traído como consecuencia la muerte de decenas de civiles cubanos y también de extranjeros. Washington, teniendo conocimiento de estas iniciativas absolutamente ilegales, prefiere consentirlas en vez de enfrentarlas, en gran medida debido a la descomunal influencia que ejercen los fanáticos de Miami en el Congreso, el Departamento de Estado y la Casa Blanca.

Ese apoyo a las iniciativas estadounidenses que en ningún sentido ayudan en la guerra contra el terrorismo, ha incluido la negativa de la Casa Blanca a extraditar –a Cuba o a Venezuela—un reconocido terrorista, Luís Posada Carriles, cuyo enorme dossier de violencia incluye el sabotaje a un vuelo de Cubana de Aviación en el que murieron 73 civiles en 1976. Actualmente, Posada permanece detenido en El Paso por cargos de inmigración, y dado que ningún otro país se ha ofrecido a darle asilo, no es probable que Washington eluda enjuiciarlo por delitos más graves. En realidad, existen muchos motivos para creer que algún día de pocas noticias –posiblemente un fin de semana lluvioso—el gobierno de Bush (al igual que el primer Presiente Bush hizo con el compadre de Posada, Orlando Bosch) lo ponga en libertad en medio de la sociedad.

Bosch se aseguró un santuario en este país después que recibiera un indulto presidencial en parte a instancias del entonces embajador estadounidense en Venezuela, Otto Reich, con la indudable asistencia del ultra enemigo de La Habana, Jeb Bush – ambos incansables defensores del terrorista. Una vez de regreso a los Estados Unidos, Bosch vivió la vida de un hombre libre, aunque continuó conspirando contra Cuba. En cuanto a Posada, él fue uno de los cabecillas confesos en el plan mortífero para arruinar la tan importante industria del turismo en Cuba, quien encargó el sabotaje y los ataques con ametralladoras a destinos turísticos en el centro de La Habana. Entre otras incursiones de los exiliados se encuentran los repetidos intentos de infiltrarse en la isla con vistas a asesinar a Castro o realizar otros actos de violencia. Aunque, en raras ocasiones, las autoridades estadounidenses ayudaron a bloquear los planes, los autores de estas conspiraciones nunca fueron condenados. El motivo de esto era que la Casa Blanca les había otorgado una inmunidad virtual para que no fueran enjuiciados. El orgullo desmedido de Washington raya en lo ridículo cuando sanciona a otros países por no ser fieles seguidores en la Guerra contra el Terrorismo, cuando él mismo fue un servidor desleal a su causa.

La vergonzosa doble moral: El triste caso de los Cinco Cubanos

Siempre se ha puesto de manifiesto la indignación selectiva de Washington cuando se trata de asuntos de Cuba. Esto hizo que La Habana tomara la fatal decisión de tratar de contener estos repetidos actos de terrorismo aprobados o tolerados por Estados Unidos desde su territorio y enviara a cinco agentes al Sur de la Florida para que vigilaran e informaran a La Habana los planes que estaban tramando los extremistas de la comunidad cubana. Estos hombres no eran profesionales del contraespionaje y las actividades que ellos realizaban no incluían ni tratar de adquirir información clasificada ni penetrar instalaciones protegidas del gobierno. Por el contrario, la misión de ellos era impedir ataques futuros a la isla desde los refugios seguros de los exiliados en el territorio de los Estados Unidos.

El castigo que recibieron fue desproporcionado en relación con los delitos relativamente inofensivos que cometieron. El trato draconiano de que fueron objeto comenzó con la evidentemente parcializada y burdamente incompetente jueza del Condado Dade, Joan Lenard (cuyo veredicto se anuló posteriormente), quien al parecer había llegado a la conclusión de que el veredicto adecuado podría favorecer su carrera. Por tanto, ella procedió a poner sentencias sin precedentes que sumaron hasta cuatro cadenas perpetuas más 75 años (un acusado fue sentenciado a dos cadenas perpetuas, otro a una cadena perpetua más 18 años, el tercero, a una cadena perpetua más 10 años, a uno lo condenaron simplemente a 19 años y a otro a 15 años). El servicio de Lenard a los políticos de Miami llegó hasta el grado de que también les negó los privilegios normales de recibir visitas de sus familiares. Todo esto se basó en el delito de operar como agentes extranjeros sin notificarlo al gobierno, lo cual en el peor de los casos hubiese merecido la deportación, como ha sucedido en el caso de otros delitos en esta categoría. Sin embargo, cuando se trata de la Cuba de Castro, al terrorismo se le define no necesariamente por sus fechorías, sino por la histeria política de Washington en ese día.

La relación entre Estados Unidos y Cuba ejemplifica el comportamiento nada profesional de los diplomáticos del Departamento de Estado: Otto Reich, Roger Noriega, James Cason y Michael Parmly. Tom Shannon, quien por un breve tiempo después de haber sido nombrado para el cargo de jefe de América Latina en el Departamento de Estado pareció ser relativamente inmune a la elaboración de políticas escabrosas, siguió la línea de ser un entusiasta y leal Bushista, al igual que los demás. Esto no puede constituir una fuente de orgullo para quienes han comprometido sus carreras en procurar un papel racional y altruista para la diplomacia estadounidense en relación con este hemisferio. Históricamente, la razón de esta política ilógica es que tanto demócratas como republicanos trataron de competir entre sí para consentir más al liderazgo de exiliados extremistas de Miami, a cambio de donaciones para las campañas electorales y apoyo en las elecciones también. El Departamento de Estado confiesa que “no tiene conocimiento de la existencia de enclaves terroristas específicos allí”. Sin embargo, no puede hacer la misma afirmación sobre los que operan fuera de Miami.

*El Consejo de Asuntos Hemisféricos, fundado en 1975, es una organización de investigación e información independiente, no lucrativa, no partidista y exenta del pago de impuestos. Ha sido calificada por el Senado como “uno de los cuerpos de académicos y responsables de formular políticas más respetados de la nación”. Para más información, sírvase visitar nuestra página Web en www.coha.org

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